INFORME DE LAS Y LOS OBSERVADORES INTERNACIONALES QUE ACOMPAÑARON A LA 5ª DELEGACIÓN DE ACTIVISTAS SAHARAUIS DE DERECHOS HUMANOS EN SU REGRESO A LOS TERRITORIOS OCUPADOS DEL SAHARA OCCIDENTAL.Del 7 al 10 de Junio de 2010. El Aaiún, capital ocupada del Sahara Occidental.
1.-Introducción.
En Octubre de 2009, 7 activistas saharauis -6 hombres y una mujer- de los Territorios Ocupados del Sahara Occidental viajaron a los Campamentos de Refugiados Saharauis. A su regreso al Sahara Occidental fueron detenidos, torturados y encarcelados. Los siete se enfrentan a un tribunal militar por varios cargos relacionados con el menoscabo de la seguridad interior y exterior del Estado, incluidos los ataques contra su “integridad territorial”. Podrían ser condenados a muerte si se les declarara culpables. Cuatro de ellos han sido excarcelados.
Con posterioridad a este hecho, desde una óptica de resistencia civil y de modo totalmente pacífico, han continuado saliendo desde las zonas ocupadas del Sahara Occidental grupos de hombres y mujeres para visitar los Campamentos de sus compatriotas en el exilio. Hasta este momento se han organizado cinco delegaciones. La quinta delegación visitó los Campamentos de Refugiados a finales de mayo. Estuvo integrada por nueve personas, (tres mujeres y seis hombres)
Saleh Dailal, Laila Lili, Fatimatu Elhairech, Hassana Aalia, Mohamed Andur, Um Elfadli Benahi Andala, Almerji Abdeljalek, Hassana Aba Molay Badi y
Mohamed Ali Sidzain. Desde la segunda delegación, personas de diferentes nacionalidades han acompañado a estos grupos de saharauis en su entrada a los Territorios Ocupados del Sahara Occidental en misión de observación.
Todos y todas las saharauis que han viajado en las cinco delegaciones son activistas de derechos humanos integrados en diferentes asociaciones: para la defensa de los desaparecidos, de las personas encarceladas, para la defensa de las riquezas naturales del Sahara Occidental... y, a su vez, con un objetivo común: lograr la autodeterminación y la independencia del pueblo saharaui y el derecho a vivir libremente en su territorio. Todas estas personas han sufrido la represión marroquí de un modo directo.
2.- TestimonioLas personas que firmamos el presente informe, acompañamos a la quinta delegación en su entrada desde Casablanca a El Aaaiun, con el fin de apoyarles por si se producía algún problema y como “observadoras” de la situación actual en los Territorios Ocupados del Sahara Occidental. He aquí nuestro testimonio.
Lunes 7 de junio.
A la llegada al aeropuerto de El Aaiún fuimos testigos del registro exhaustivo que efectuó la Policía marroquí alas personas que componían la quinta delegación de activistas saharauis. Al salir de la zona de equipajes a la sala principal del aeropuerto, uno de los activistas, emocionado por volver a su tierra, gritó por un Sahara libre, e inmediatamente fue retenido por la policía.
La policía marroquí intentó que saliésemos del aeropuerto sin las y los activistas saharauis. Nos negamos en reiteradas ocasiones, nos mantuvimos firmes y sólo salimos cuando dejaron salir a la quinta delegación al completo.
De allí nos fuimos con la delegación a Matalah, el barrio saharaui más activo en la reivindicación de sus derechos y escenario privilegiado de la Intifada por la Independencia. Allí, la policía cargó contra las personas que esperaban a los activistas así como contra los integrantes de la quinta Delegación que había viajado a los Campamentos y contra quienes les acompañábamos. Resultado de esta carga policial: tres mujeres contusionadas; dos mujeres saharauis:
Dus Arka, que presentaba distintos hematomas en piernas, espalda y garganta, y
Lamina Said, que mostró contusiones en brazos; y una de las integrantes del grupo de observadores, Itziar Fernandez, como podemos apreciar en las fotografías.
A pesar de la carga policial, pudimos entrar en la casa de
Sluh Dailal, donde se efectuó un recibimiento impresionante a las personas integrantes de la quinta Delegación por parte de un grupo numeroso de hombres y mujeres saharauis que les esperaban impacientes, con temor por lo que les podía suceder, y, a la vez, con una alegría inmensa al ver llegar a las tres mujeres y los seis hombres de la delegación sanos y salvos.
Nuestro grupo fue presionado, intimidado y coaccionado por la policía marroquí para que nos fuésemos a un hotel y no nos alojásemos en casa de las familias de las y los activistas saharauis. Sin embargo, el grupo por unanimidad, decidió hacer caso omiso de las presiones marroquíes y convivimos durante los 4 días de nuestra estancia con familias saharauis.
En nuestra tarea de apoyo y observación hemos intentado conocer directamente la situación, para lo que mantuvimos diversas reuniones con la representación de la mayoría de las Asociaciones Saharauis que trabajan en los Territorios Ocupados. Para ello, en algunas ocasiones, nos dividimos en grupos con el fin de estar con el máximo de activistas y recabar información.
Martes 8 de junio.
Por la mañana, en varias de las casas que nos acogen, recibimos la visita de la policía y de funcionarios de la Wilaya de El Aaiún (que se identifican como tales). La policía en todo momento mantenía una vigilancia de todas las personas integrantes del grupo. En algún caso, por ejemplo, policías de paisano se personaron en la puerta de la casa donde se alojaba parte del grupo. Nos increpan por no haber ido a un hotel, nos dicen “que hemos mentido al decir en la ficha de entrada al país que venimos a hacer turismo y que tenemos que salir inmediatamente de la casa donde estamos e ir a un hotel y visitar monumentos, que hay muchas cosas que ver en El Aaiún”. Si no, nos conminan a ir a la Comisaría. Ni hotel ni comisaría. Nos mantenemos firmes. Nos quitan los pasaportes. Protestamos. Tras varias horas de discusiones, nos devuelven los pasaportes y se van. La moraleja de esto es que quienes acudimos a los Territorios Ocupados en calidad de apoyo y observación de la situación en que vive el pueblo saharaui, tenemos que comportarnos de modo acorde con nuestros derechos y muy conscientes de lo que se puede y no se puede hacer. Si tenemos eso claro, tenemos mucho avanzado. Y las maniobras disuasorias de la policía pueden quedarse en nada.
El resto de la mañana, estamos en las casas recibiendo numerosas visitas de saharauis que quieren mostrarnos su agradecimiento por nuestra presencia y contarnos sus vivencias, que podríamos resumir en represión y acoso, detenciones arbitrarias, desapariciones, torturas. Nos dicen que su situación es insostenible: les vetan para trabajar; a las y los estudiantes, aunque sean brillantes, se les bloquea el acceso a estudios superiores si no renuncian a su conciencia saharaui. Si olvidan sus reivindicaciones como pueblo, podrán trasladarse a otra zona de Marruecos donde el régimen les proporcionará casa y trabajo, con el fin de integrarles dentro de la sociedad marroquí y olvidar su cultura y su pertenencia a un pueblo, el saharaui.
Por la tarde tenemos una primera reunión con representantes de las cinco delegaciones que han viajado a los Campamentos.
Cada uno de ellos va narrando no sólo su experiencia en esta acción concreta sino, con ejemplos propios, la violación sistemática de sus derechos y la represión diaria y continua a que es sometida la población saharaui en su propia tierra.
En esta reunión, nos cuentan el horror del genocidio que se ha producido con las y los saharauis en los Territorios Ocupados por Marruecos en el Sahara Occidental, sobre todo desde 1975 hasta 1991, en que eran comunes desapariciones de cientos de personas que luego han sido encontradas asesinadas en fosas comunes, violaciones a hombres, mujeres y jóvenes, enterramientos hasta el cuello en una especie de tumbas, hacinamientos en celdas con ratas y con los ojos vendados durante las 24 horas del día... en definitiva, un sinfín de torturas y sevicias que cuesta imaginar que puedan ser cometidas por un ser humano contra otro.
En 1991, con el alto el fuego, cede un poco esta actuación del régimen marroquí, pero sin que en ningún momento hayan cesado los secuestros, las torturas, las detenciones arbitrarias y los demás ataques que referimos aquí.
Saleh Dailal, miembro de la quinta delegación, nos relata que él mismo, junto con un hermano y una hermana, estuvieron desaparecidos durante 11 años en cárceles marroquíes sin que nadie supiera su paradero. El resto, aun a pesar de su juventud en algunos casos, han sufrido directamente la dureza del régimen policial marroquí, con torturas y cárcel.
El miembro de la
primera Delegación que acaba de ser liberado,
Yahdih Ettarrouzi, nos cuenta el infierno que ha vivido en la cárcel de Salé durante más de 8 meses. En una celda de 1,5 m2, estaban dos personas totalmente incomunicadas de las demás, sin permitírseles salir de la celda y siendo objetos de malos tratos de modo continuo. La suerte de las siete personas componentes de esta delegación ha sido diversa:
Idagja Lachgare fue liberada al padecer secuelas físicas y, sobre todo, psíquicas producidas por las condiciones carcelarias. Los demás – a excepción de uno de ellos que, por motivos de salud, se enroló más tarde - iniciaron una huelga de hambre el 18 de marzo de 2010 que abandonaron el 27 de abril, al haber negociado con Marruecos la excarcelación. Esta se produjo para tres de ellos:
Saleh Loubbihi, Yahdih Ettarrouzi y
Rachid Seghayer, mientras que
Ali Salem Tamek, Brahim Dahane y
Ahmed Naceri permanecen todavía en prisión a pesar de las promesas recibidas. Hay que señalar que, paulatinamente, hasta 30 presos políticos saharauis se fueron solidarizando con estas personas en diferentes cárceles marroquíes, haciendo, a su vez, huelga de hambre.
Nos explican que la organización de las delegaciones a los Campamentos en este momento, en el marco de la resistencia civil pacifica, tiene como objetivos los siguientes:
1º.- Visitar libremente y por razones humanitarias, como está recogido en los acuerdos del alto el fuego de 1991, a sus familias saharauis en los Campamentos y a la inversa. Las familias están separadas desde hace más de 35 años; y hacer visitas de carácter político para trabajar de forma coordinada por su causa con la parte del pueblo saharaui de los campamentos de refugiados y refugiadas.
2º.- Ejercer libremente el derecho a la libre circulación sin ningún tipo de trabas.
3º.- Reflejar lo que es una realidad que a menudo se pretende distorsionar: que el pueblo saharaui es uno – se encuentre en los territorios ocupados, en los territorios liberados, o en los campamentos de refugiados - y que su representante legítimo es el Frente Polisario. Que su objetivo común es conseguir la autodeterminación que les pertenece y que tienen reconocida por tratados internacionales, por las Resoluciones de la ONU, y por el propio Marruecos.
4º.- Demostrar al Estado marroquí que su lucha por conseguir la independencia no va a cejar, y que la autonomía que Marruecos quiere imponer no la quiere el pueblo saharaui, por lo que van a continuar ejerciendo una resistencia civil ante la represión de que son objeto por parte de las autoridades marroquíes.
Para todo ello, además de mostrar su agradecimiento a la solidaridad internacional que vienen recibiendo por parte de organizaciones y personas de distintos países, manifiestan la necesidad de que se dé cobertura y apoyo a estas acciones, así como que se haga oír su voz en el exterior y que se denuncie al Estado marroquí por las violaciones continuas y sistemáticas de los Derechos Humanos de la población saharaui.
En una segunda reunión, nos trasladamos a la casa de un preso político encarcelado desde hace años. Allí nos reunimos con familias que tienen a sus hijos prisioneros. Nos narran las condiciones en que viven en la cárcel y las dificultades para tener comunicación con ellos.
Escuchando sus testimonios, nos impresiona la absoluta impunidad de la policía marroquí, que detiene y secuestra a las personas saharauis, encarcelándolas sin que sus familias o allegados sepan qué ha sido de ellas, y negando el encarcelamiento. Sin que medie prueba alguna, detiene a jóvenes y mayores y les somete a torturas. En el juicio no es necesario demostrar con pruebas la comisión de ningún delito, y se dicta sentencia teniendo en cuenta únicamente el testimonio policial. Se les acusa de cometer cualquier tipo de delitos comunes, con el fin de evitar el estatus de presos políticos que les corresponde.
Las visitas de las familias están muy limitadas, y siempre se realizan ante la presencia de funcionarios de prisiones, sin que se les permita hablar de la situación de otras personas presas o de cualquier acontecimiento que los funcionarios puedan considerar político. En ese momento se desaloja a la familia y a la persona presa se la incomunica y se la tortura.
Antes de entrar a la visita, las familias son cacheadas, se les incautan los teléfonos móviles y, normalmente, son insultadas. Hay que calcular 5 horas de espera, para terminar, en muchas ocasiones, sin que les permitan visitar a su familiares a pesar de ser día de visita.
Previamente, conviene señalar cómo funciona la denominación de los apellidos de las y los saharauis, que pueden adoptar varias formas y, por ello, a veces, llevar a confusión a la hora de hacer el seguimiento de alguna persona represaliada. En unos casos, primero figura el nombre del padre y después el del abuelo. En otros, el segundo apellido es el de la familia. Esto según de que Estado provenga la documentación de la persona, si española o marroquí.
Aporta su testimonio el hermano de
Ahmed Mahmud Mohamed Ali Ahmed Salem (llamado Keinán), de la familia Haddi, un joven activista que desapareció en Casablanca y que, ante su ausencia, personada la familia en la policía marroquí, ésta negó que supiera cuál era su paradero. Tras siete días, la familia pudo saber - por la información de otro preso saharaui - que estaba vivo y que estaba en una cárcel secreta yen la que estaba siendo brutalmente torturado. Tras un mes y veinte días de búsqueda por la familia, lo encontraron en la cárcel de Okasha en Casablanca en situación de incomunicación. La situación actual de este preso, conocido activista de derechos humanos en El Aaiún, es que se le acusa de traficar con armas y droga, falsificar dinero y formar parte de una banda criminal. Va a ser juzgado en base a estos cargos aunque la familia alega que lo que le incriminó fue su ordenador, incautado por la policía, en el que se deducía claramente su posicionamiento político. Desde 2001, su vida ha sido cumplir condena, salir de la cárcel y volver a ella. En la actualidad, ya se ha aplazado dos veces el juicio.
Justo en estos días, se produce un hecho relevante, cuyo testimonio nos aportan varias madres: sus hijos están encarcelados en la Cárcel Negra del Aaiún. Se trata de
Mohamed Berkan, Bachir Ben Taleb y
Sheik Amidane. Han sido torturados personalmente por el director de la cárcel, Zanfouri Abdelilah. Han pasado por celdas de aislamiento, por detenciones sin garantías, torturas, y sin proporcionarles ningún alimento ni líquidos durante más de 48 horas.
También nos informan de que
Limam El Hairach, estudiante, pronunció un discurso muy duro contra el Estado marroquí tras haber sido arrollados y muertos dos saharauis participantes en una sentada. Al poco tiempo fue arrestado y llevado a una cárcel secreta especializada en torturas y acusado de ser extremista islámico. A la fecha de esta reunión llevaba 20 días en huelga de hambre porque le ofende esta acusación. En la actualidad no disponemos de ninguna noticia sobre este preso.
Miércoles 9 de junio.Tres de los observadores van a visitar a la Asociación Víctimas Olvidadas. Se trata de una asociación de personas que han sido torturadas y que son rechazadas en los hospitales por ese motivo, por lo que no se les trata clínicamente de las secuelas de las torturas. Sus padecimientos son horribles. Su correo electrónico es
gtvo_so@yahoo.com. Se plantea en nuestro grupo su posible acogimiento en el Estado español para curarles, de una forma similar al programa Vacaciones en Paz, que se ocupa de la salud de las y los niños saharauis llegados de los campamentos de refugiados.
Por la tarde proseguimos las reuniones en casa de
Ghalia Djimi, Vicepresidenta de la Asociación Saharaui de Víctimas de Derechos Humanos (ASVDH). Allí, representantes de los trabajadores de Phos Bucraá denuncian su situación. Esta empresa pertenecía al INI durante la colonización española. Tras los acuerdos de Madrid, España se quedó con el 35 % de las acciones, Mauritania con el 15% y con el resto se quedó Marruecos. España fue vendiendo sus acciones. Todo el capital de esta empresa, como de otras que funcionaban en el territorio del Sahara Occidental, está ahora en manos de Marruecos. En Mayo de 1977, se constituyó una nueva empresa totalmente marroquí, l’Office Chérifien des Phosphates. Las y los trabajadores saharauis fueron despedidos mediante el sistema de adelantar la edad de jubilación de los 65 a los 50 años. La empresa hizo además otras muchas modificaciones del contrato en vigor como obligarles a trabajar en sábado, añadiendo 8 horas semanales de trabajo sin compensación, supresión de beneficios, reducción de vacaciones, rebaja de las categorías, pasándose a cobrar un sueldo inferior por el mismo tipo de trabajo. Hay una desigualdad con los compañeros españoles y marroquíes que trabajaban o han trabajado con ellos. Por todo ello se manifiestan todos los jueves, entre las 10 y las 12 de la mañana ante la sede de la empresa.
La reunión prosigue con testimonios e información sobre la situación en la que se encuentran.
Una parte del grupo acude a tomar dos testimonios más. Se trata de :
Boussola Zahara. 37 años, 4 hijos. En 1992, en el curso de una fiesta militar para homenajear a unos dirigentes del Polisario que se habían pasado a Marruecos, envolvió con una bandera de la RASD a uno de ellos, Abrahim Hachi, y le abofeteó. La detuvieron, la golpearon –perdió un diente y le rompieron la nariz-. Le marcaron el pecho con un hierro candente del mapa de Marruecos para que se acordase cada día de su vida de a qué país pertenecía. Era impresionante verla sollozar, ver su desesperación por la ocupación, por tener que ver los camiones que pasan delante de su casa llevándose lo que es suyo.
Fatouma Mohamed Jalima. En 1977 se la llevó la policía, quedando abandonadas sus dos hijas de 6 y 7 años. Nadie se atrevió a visitarlas por miedo a la policía. Al final se las llevó un tío suyo. En la cárcel la torturaron. Estuvo seis meses encarcelada; al salir, la echaron del trabajo, y eso que era un trabajo público: primero la Sección Femenina, después el Ministerio de Juventud y Deporte. El jefe le dijo que no quería que gente activistas saharaui trabajasen con ellos. Lleva 36 años sufriendo, sin trabajo, en la pobreza, desquiciada, sin libertad, rodeada por la policía, sin pasaporte. “Cuando España estaba aquí, nosotros éramos hijos de España, luego, cuando nos manifestábamos por las calles, los marroquíes nos decían “hijos de España” como un insulto” nos cuenta. No puede hablar, tiene miedo. A pesar de todos los sufrimientos padecidos, volvería a colaborar con la Intifada. Siempre lo ha hecho. Ella dice que es saharaui, no marroquí, así que, ¡Fuera Marruecos!.
Esa noche, nos despedimos de las y los saharauis con quienes hemos compartido estos días, agradeciéndoles su sentido del humor y su generosidad, en una cena en casa de Mohamed y de Maimouna, padres del joven activista
Hasana Aalia, miembro de la quinta delegación.
Jueves 10 de junio.Parte del grupo acudimos a observar la concentración que se realiza semanalmente ante las oficinas de la empresa “l’Office Chérifien des Phosphates”, para reivindicar sus derechos. Ante la imposibilidad de acercarnos por el cerco policial, nos quedamos en una terraza de las inmediaciones. Un saharaui de la concentración se acerca y nos entrega un informa que adjuntamos al presente informe.
Fin del viaje. Salimos de regreso a media mañana en avión.
3.- Resumen.El Aaiún está completamente colonizado por marroquíes. Hoy en día la población saharaui está en franca minoría en su propio territorio. Sin embargo la IV Convención de Ginebra dice al final de su artículo 49: “La Potencia ocupante no podrá efectuar la evacuación o el traslado de una parte de la propia población civil al territorio por ella ocupado”.
Es una zona ocupada con un fortísimo dispositivo policial que acosa a los y los saharauis y a quienes pretenden ponerse en contacto con ellos. Está claro, personas de apoyo y observadoras extranjeras en zona ocupada no convienen al ocupante.
Las y los saharauis, por el hecho de serlo y de reivindicarse como tales, son tratados discriminatoriamente con respecto a los marroquíes. Se les niega el derecho al trabajo y al estudio. Se les detiene arbitrariamente, se les secuestra, se les tortura, se les imputan delitos civiles y de terrorismo en lugar de reconocer que se trata de detenciones políticas. Se les condena sin pruebas. Se les pretende alejar de sus convicciones, su cultura, sus raíces y, sobre todo, que luchen por su derecho a la autodeterminación que como pueblo les corresponde según el Derecho Internacional y las Resoluciones de la ONU.
Todo ello infringe frontalmente los acuerdos suscritos por Marruecos, entre ellos, la IV Convención de Ginebra que regula la protección de la población civil en tiempos de ocupación.
Nos preguntamos ¿qué tipo de alto el fuego es ese en el que uno de los países mantiene la ocupación, quita el trabajo a los habitantes, y les aplica detenciones arbitrarias, secuestros y brutalidad?.
Que la MINURSO, Misión Internacional de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental, una vez más no ha visto ampliadas sus competencias en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, de nuevo, debido al veto de Francia. No tiene explicación qué hace allí esta Misión, sin intervenir ante las barbaridades cometidas a diario contra la población saharaui, como no sea la de defender a Marruecos en su ocupación ilegal de la parte más rica económicamente del Sahara Occidental.
4.- Conclusiones.
1. Que es imprescindible que personas de otros países acudan a los Territorios Ocupados como apoyo y observadores de las condiciones en que viven la población saharaui en los Territorios Ocupados del Sahara Occidental. La presencia de personas internacionales puede suavizar, al menos mientras están allí, el comportamiento de las autoridades y policía marroquí. Desde aquí, hacemos un llamamiento a la coordinación para fomentar este movimiento.
2. Que la Unión Europea y los Estados que la componen denuncien la ocupación del Sahara Occidental por parte del Reino de Marruecos y le presionen para su retirada de los Territorios Ocupados, de modo que no sean cómplices necesarios en este crimen contra la humanidad. Esto es exigible especialmente al Gobierno español, dada la especial responsabilidad del Estado al no haber cumplido con su obligación de descolonizar, según establece el Derecho Internacional, el Sahara Occidental y haber dejado a su población totalmente indefensa ante un Régimen dictatorial y que viola sistemáticamente sus derechos individuales y colectivos.
3. Que la ONU cumpla sus propias resoluciones, y dote a la MINURSO de competencias, no sólo para presenciar las infracciones de los derechos humanos que se producen a diario, sino para evitarlas y proteger a la población saharaui en los Territorios Ocupados.
4. Que se sugiere una lectura de la IV Convención de Ginebra de 1948, suscrita por Marruecos en 1957, y que se puede encontrar fácilmente en la página web:
http://www.icrc.org/Web/spa/sitespa0.nsf/iwpList103/AB1C1C7C1F0BA414C1256DE10053D111.
6.-Enlaces de interés.http://iajuws.org/derechoshumanos.phphttp://poemariosahara.info/http://www.todosconelsahara.com/http://www.libertadpresossaharauis.com/http://www.murominassahara.org/http://www.afapredesa.org/http://www.saharaindependiente.org/7.- Después de nuestra salida de El Aaaiun
Posteriormente a nuestra salida del Sahara Occidental se produjo la siguiente agresión a un miembro de la 5ª Delegación de activistas saharauis:
Hassana Aalia miembro de la quinta delegación del grupo de activistas saharauis que fueron a los Campamentos de Refugiados Saharauis; y el activista
Amhamad Hali, miembro del cuarto grupo, fueron detenidos en la avenida “Veinticuatro de Noviembre” a las 19:30 horas de la tarde del pasado 17 de junio; fecha que coincide con el aniversario de la Intifada de Zamla de 1970.
Llegaron efectivos de los FSB marroquíes y, de modo provocativo, pidieron a los activistas sus carnés de identidad; a continuación pidieron a Hassana Aalia que los acompañara al coche policial para obtener una información de él; pero a la llegada al vehículo le empujaron muy fuerte contra éste. Le inmovilizaron las manos y las piernas y empezaron a insultarlo y torturarlo, de una forma muy dura y grave en todas partes de su cuerpo.
Después lo llevaron en un coche civil fuera de la ciudad a un punto de control al sur. Al acercar a este punto el coche giró y termino en un camino desconocido, muy lejos de la autopista y de todo. En este lugar, empezaron a preguntarle sobre los artículos que han publicado los jóvenes de la Intifada en los últimos días. Como el activista se negó a contestar lo torturaron hasta que comenzó a sangrar por la nariz. Le arrojaron agua y se fueron, dejando a Hassana Aalia allí tirado, solo y en unas condiciones físicas y mentales terribles.
Hassana Aalia es un miembro de la ASVDH (Asociación Saharaui de Victimas de Violaciones Graves de Derechos Humanos) y activista de las manifestaciones de la Intifada, que piden el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia.
Todo esto es una violación de los Derechos Humanos del pueblo saharaui por parte del estado marroquí para sembrar el miedo en los corazones de las y los activistas y de la ciudadanía saharaui. Además, constituye una violación a las recomendaciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
Tras este grave acontecimiento hacemos un llamamiento a las y los observadores internacionales para velar por los derechos humanos en el Sahara Occidental, así como que elaboren informes sobre lo acontecido.
*Información obtenida del Centro Saharaui para Preservar la Memoria Colectiva. El Aaiún, Sahara Occidental, el 17 de junio de 2010
Informe suscrito y rubricado por:
Itziar Fernandez Mendizábal, Enrique Lertxundi Pérez, Juan Andrés Lisbona Noguerol, Damián López López, Joel López-Ferreiro, José Carlos Muñoz Romero, Javier Sopeña Arias, Alberto Suárez Montiel
17 de Julio de 2010.