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jueves, 21 de febrero de 2019

Un tesoro arqueológico: Encuentran misteriosas estructuras de piedra en el Sáhara


*Fuente: FayerWayer. Por CÉSAR MUÑOZ. 07 FEBRERO 2019
Expertos no logran entender el propósito con el que se crearon, aunque tienen algunas hipótesis.
Investigadores han venido encontrando estructuras extrañas en el Sáhara Occidental desde hace algún tiempo. Ahora, un nuevo estudio ha descubierto nada menos que 456 en un área de tan solo 9 km cuadrados cerca de la localidad de Tifariti.
Se trata de numerosas estructuras de piedra de diferentes tamaños y formas de miles de años de antigüedad. Son básicamente rocas amontonadas, que representan un gran misterio respecto a sus objetivos.
Las primeras hipótesis que se manejan son que podrían haber sido utilizadas por nómadas para señalar enterramientos o marcar la propiedad del terreno. Sin ir más lejos, Joanne Clarke, profesora de la Universidad de East Anglia, y Nick Brooks, un investigador independiente, llevan años trabajando en el terreno, y entre el 2002 y 2009 también descubrieron estructuras en la zona.
ABC rescató su lectura de los descubrimientos y los comparó con investigaciones pasadas. Por aquellos años, hallaron cientos de estructuras de piedra de lo más diversas: algunas túmulos (montículos de piedras sobre tumbas), bazinas (túmulos con un revestimiento), goulets (rocas finas que acompañan a monumentos) u otras de formas extrañas.
Joanne Clarke explicó sobre el último hallazgo: "No sabemos por qué los hacían pero asumimos que era para marcar la propiedad de las tierras por las que viajaban". Así mismo, mencionó que algunas excavaciones pasadas han coincidido con entierros humanos que datan de alrededor de 1.500 años.
"En términos generales, los vivos han dejado muy poco rastro de su existencia, mientras que los monumentos funerarios perduran, marcando el paisaje con una atemporalidad cultural que marca a ciertas regiones del desierto como especiales".
Los expertos también creen que "el mapa arqueológico del Sáhara Occidental permanece casi en blanco, particularmente lejos de la costa atlántica", por lo que no sería extraño nuevos descubrimientos.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Andoni Sáez de Buruaga recibe el Premio Enrique Eguren de arqueología en la región de Tiris, Sahara Occidental



Fuente: Adamir, 17 de diciembre de 2016  Fotos: Marta Ramos
El Instituto Alavés de Arqueología, entregó este sábado, el premio Enrique Eguren correspondiente a 2016 al doctor Andoni Sáenz de Buruaga Blázquez, por su trayectoria en el campo de la arqueología y la labor desarrollada en el Sahara Occidental.
La ceremonia se desarrolló en el museo Bibat de la ciudad de Vitoria-Gasteiz. Asistieron numerosas personalidades del campo de la arqueología, reconociendo la labor desarrollado por el profesor Andoni a lo largo de estos años.
Varias instituciones apoyaron a este investigador en la labor que viene desarrollando en la región de Tiris, Sahara Occidental. El Gobierno Vasco, La Universidad del País Vasco y El Ministerio de Cultura Saharaui, son los organismos que han permitido el desarrollo con éxito de este trabajo científico.
El presidente de La República Saharaui y Secretario General del Frente Polisario, señor Brahim Ghali, envió una carta de Felicitación al doctor Andoni Sáenz de Buruaga, por este importante premio que reconoce su trabajo como investigador y defensor del patrimonio cultural saharaui.




miércoles, 16 de octubre de 2013

Sí se puede pide que los materiales arqueológicos expoliados en el Sahara sean devueltos

Comunicado
Reclaman esto en coherencia con las reclamaciones que se hacen para recuperar restos arqueológicos de las Islas que se encuentran en el exterior
Fernando Sabaté, portavoz insular de Sí se puede, ha pedido este miércoles que los fondos arqueológicos procedentes del Sahara Occidental depositados en el Museo Arqueológico de Tenerife y en el Museo Canario de Las Palmas sean devueltos al Gobierno saharaui o al menos se establezca un protocolo de colaboración con el Ministerio de Cultura de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) que permita su catalogación, estudio y futura integración de estos fondos en el Museo Nacional del Pueblo Saharaui ubicado en Tinduf.
El portavoz ecosocialista recuerda que mientras que el Cabildo de Tenerife y otras instituciones isleñas “reclaman, con justicia, que se devuelvan restos arqueológicos canarios que en su momento fuero objeto de expolio, como son las momias depositadas en diversos puntos de Europa y América, debemos asumir también la responsabilidad de devolver los materiales expoliados del Sahara durante la ocupación española”.
Los museos isleños cuentan entre sus fondos con colecciones de materiales líticos y cerámicos que durante las décadas de los sesenta y setenta fueron donados, principalmente por militares que estuvieron destinados en esa zona del continente africano, aunque también se realizaron expediciones arqueológicas de las Comisaría de Excavaciones Arqueológicas provinciales.
Los restos líticos procedentes del Sahara incluyen puntas de flechas neolíticas, elementos de molienda, hojas capsienses, puntas aterienses, grabados rupestres y hachas de mano, entre otros. En el caso del Museo Canario de la capital grancanaria fueron donaciones del Teniente General José Héctor Vázquez, que fue Gobernador General del Sahara entre 1958 y 1961.
Sabaté reclama al Gobierno de Canarias y a los responsables del Cabildo de Tenerife que establezcan los acuerdos necesarios con el gobierno de la RASD para que los restos arqueológicos expoliados sean devueltos al pueblo saharaui, estableciendo además convenios para fomentar y desarrollar el patrimonio arqueológico del Sahara.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Investigaciones arqueológicas vasco-saharauis en la región del Tiris





Andoni SÁENZ DE BURUAGA, (e-mail: andoni.buruaga @ ehu.es) Euskadi-Sahara Kultur-Bilakaera Erakundea / Instituto Vasco-Saharaui de la Evolución Cultural

Investigaciones arqueológicas vasco-saharauis en la región del Tiris: una experiencia científica y de cooperación humana en la búsqueda del pasado cultural del Sahara Occidental (II/II)

Planteamiento general del Proyecto

En los primeros meses del año 2004 concebimos la idea de llevar a la práctica un proyecto arqueológico, y por extensión cultural, en el Sahara Occidental entendido como un medio de cooperación social, patrimonial y científica entre la sensibilidad humanitaria del Pueblo Vasco y del Pueblo Saharaui. Comprendíamos estas tres respuestas como interdependientes, resultando, por lo tanto, indisociables, y debiéndose desarrollar todas ellas conjunta y simultáneamente. La apuesta patrimonial era, pues, inseparable de la actividad investigadora y ambos estímulos consustanciales con su conveniente y necesaria proyección social.

Nuestro planteamiento de Proyecto se sustentaba en tres enunciados teóricos esenciales:

1) la investigación: es decir, su conducción conforme a las exigencias y requerimientos de la ciencia y orientado objetivamente hacia el descubrimiento y enriquecimiento de la cultura saharaui;

2) la cooperación, entendida bajo una doble perspectiva:

- la social: un proyecto comprendido junto a y para los saharauis: con lo que ello supone de concepción paritaria de equipos de investigación, de compromiso de una oferta de formación técnica, de reforzamiento de los lazos de solidaridad con el Pueblo Saharaui, y de conocimiento y transmisión a ese colectivo de los procesos y dinámicas socio-culturales del Sahara Occidental; y,

- la científica: entendido ese marco como un espacio de colaboración o compenetración pluridisciplinar, de común reflexión y estudio interdependiente entre las ciencias naturales y las socio-humanísticas;

3) el estudio del pasado cultural: una aproximación a cómo se han desarrollado las sociedades hasta nuestro presente, cómo han evolucionado sus modos y formas de vida, cómo y qué incidencia han desempeñado los ecosistemas de subsistencia en la dinámica de los procesos sociales. El reconocer la existencia de unos marcos de costumbres y creencias tan diferentes de las actuales nuestras. Y todo ello por la necesidad de tener consciencia de nuestra propia situación y entender de forma más objetiva el cómo y el porqué somos de esta manera. En otras palabras, de dotar de sentido trascendente al pasado comprendiéndolo, dinámicamente, como instrumento de orientación pertinente y eficaz hacia el futuro.

Y todos estos propósitos en un marco muy específico, el Sahara Occidental: la realidad, denuncia y difusión de una injusticia histórica, de un conflicto bélico presente, de una identidad de pueblo y territorio fracturados y de una realidad social estremecedora de una población aglutinada en torno a los Campamentos de Refugiados de Tindouf (Argelia), efectuadas solidariamente desde las “tierras liberadas” del desierto, al lado de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Por consiguiente, hablamos, en términos generales de un Proyecto científico-cultural de información, formación, conocimiento y transmisión: es decir, de organización e interpretación de unas informaciones; de comunicación y divulgación con rigor de unas enseñanzas; de construcción y enriquecimiento del patrimonio cultural saharaui; y, de difusión social y científica de una problemática humana.

Hay, por lo tanto, como afirmábamos en las primeras líneas del texto, conjunta e indisociablemente, en toda esta apuesta:

- un objetivo “patrimonial”: orientado a la recuperación, conservación restauración, estudio y difusión del patrimonio arqueológico y cultural saharaui;

- un objetivo “científico-investigador”: destinado a la localización, identificación, contextualización y estudio analítico de las formas y procesos de evolución socio-cultural del pasado y la profundización en el conocimiento científico de las antiguas poblaciones humanas en este marco trascendental del África septentrional; y,

- un objetivo “didáctico-pedagógico”: centrado la propia y actual sociedad saharaui y orientado a contribuir a la formación técnica y al conocimiento intelectual de las manifestaciones y dinámicas culturales.

Con todo, bien pudiera concluirse diciendo que este Proyecto general de «Recuperación, conservación y estudio científico del patrimonio arqueológico del Sahara Occidental», que bajo este epígrafe se presentaba, en la forma en que se ha concebido, contribuirá, sin la menor duda, al desarrollo patrimonial, cultural, científico, didáctico y social del Sahara Occidental. Una forma de ver y entender la cultura fuera de lo anecdótico o, más oportunistamente, de lo aparente, sino como una verdadera y sólida herramienta de progreso social.

Objetivos de actuación y líneas de investigación

Desde el comienzo de esta experiencia en el Sahara Occidental nuestros esfuerzos se han orientado hacia la región meridional del Tiris. En este sentido, tras la labor de reconocimiento y valoración territorial del año 2004, estamos trabajando desde el 2005 de forma sistemática en esa región saharauri de cara a considerar y valorar científicamente su riqueza cultural y patrimonial.

El Tiris iba a constituir nuestro primer sujeto y marco geográfico práctico de investigaciones. Ello respondía, entre otras, a una necesidad operativa de conducir estratégicamente el proceso de conocimiento racional a través de contextos espaciales específicos: avanzar desde lo particular hacia lo general.

La primera aplicación de la filosofía del Proyecto general se iba a centrar en este marco territorial meridional saharaui. En consecuencia, el derivado y adecuado proyecto específico respondería al enunciado de «El proceso de evolución socio-cultural y ambiental de la región del Tiris, en el Sahara Occidental».

Conforme a la generosísima encomienda que el mismo año 2005 nos realizó el Ministerio de Cultura de la RASD, dos son en estos momentos nuestros grandes objetivos prioritarios de actuación:

1) La realización del futuro Catálogo-Inventario del Patrimonio Arqueológico del Tiris.

Se trata de la elaboración de un archivo informatizado de fichas analíticas cumplimentadas directamente sobre el terreno y acompañadas de su correspondiente tratamiento cartográfico-geográfico. Esta ficha incluye cuatro grandes campos:

a) la denominación y situación del sitio controlado

b) los datos arqueológicos básicos: emplazamiento, tipología, cronología, depósito, descripción del lugar y referencia del material arqueológico constatado

c) la conservación-restauración: su estado de conservación y la necesidad de medidas de restauración

d) la ilustración fotográfica digitalizada del contexto analizado

Conviene precisar, por otra parte, que la confección de un catálogo-inventario patrimonial no sólo constituye una forma de conocer y controlar la riqueza arqueológica de una región, sino que, además, se trata de un riguroso instrumento metodológico de base de cara a dirigir la dinámica de investigación futura en un área concreta.

Y piénsese, simultáneamente, en su contribución como medio científico de aproximación a la definición de los patrones de asentamiento de los grupos humanos prehistóricos, en función de la distribución espacial de los yacimientos y de la ubicación y significación de los recursos de subsistencia en ese territorio.

2) La progresiva aproximación al conocimiento del proceso de Evolución socio-cultural y ambiental del Tiris.

El inicio de un programa de estudio del pasado cultural planteado desde un prisma integral y pluridisciplinar de la cultura, es decir, valorando las diversas manifestaciones y temas socio-culturales interdependientemente entre sí y, evolutivamente, en relación con el medio ambiente concurrente.

Se trata de entender la cultura como una adaptación o consecuencia evolutiva de la subsistencia, de la capacidad de adaptación de los grupos humanos al medio natural, y, desde esa perspectiva dinámica, comprender sus diferentes aspectos consustanciales en mutua interrelación con los ecosistemas ambientales. Una resultante de sucesivos ensayos adaptativos: lo que encierra la asimilación de los diferentes sujetos, temas y manifestaciones de los que participa en mutua interrelación con el medio ambiente y de subsistencia.

Lógicamente, hablar de evolución significa hablar de proceso, luego cualquier lectura consecuente de la cultura implicará necesariamente su asimilación como proceso cultural, precisando y determinando su significación en el tiempo. Dicho de otra forma, en nuestro caso, el procurar una aproximación científica y rigurosa a la historia evolutiva del Tiris.

Por su parte, hablar de interdependencia equivale a establecer una relación causal entre los propios elementos de análisis, en determinar un espacio correlativo y compartido: el comprender, por consiguiente, a la cultura como una integridad de temas y sujetos de estudio mutua y recíprocamente entrelazados.

Conforme a esta concepción dinámica, reflexiva e integradora, nuestro estudio del pasado cultural del Tiris conllevará la apertura progresiva de diferentes campos de investigación compartida: Arqueología, Geología, Biogeografía, Paleontología, Lingüística, Paleohidrografía, Antropología, Sociología,... En el momento presente estamos desarrollando simultáneamente tres líneas de investigación esenciales:

a) El control y registro del patrimonio arqueológico y la investigación de los datos socio-culturales del pasado.

b) La determinación de los diferentes paleoecosistemas ambientales y la organización, distribución y significación de los recursos de subsistencia en el espacio.

c) La búsqueda de informaciones paleosociales a partir de la aproximación etnoarqueológica.

Con todo, se comprenderá que, merced al muy importante y denso contenido de estos dos objetivos prioritarios de estudio que venimos de explicitar, el plan de investigación para el futuro inmediato se oriente esencialmente en torno a esos sujetos y consecuentes vías de estudio emprendidas, centrándose en ellos las diversas actuaciones científicas y didácticas a desarrollar en estos próximos años.



Andoni SÁENZ DE BURUAGA, (e-mail: andoni.buruaga @ ehu.es) Euskadi-Sahara Kultur-Bilakaera Erakundea / Instituto Vasco-Saharaui de la Evolución Cultural

Investigaciones arqueológicas vasco-saharauis en la región del Tiris: una experiencia científica y de cooperación humana en la búsqueda del pasado cultural del Sahara Occidental (I/II)


Marco geográfico de estudio: la región del Tiris

El Tiris constituye una región con entidad geográfica propia que se extiende por las zonas oriental y meridional del Sahara Occidental, llegándose a prolongar por los territorios inmediatos de la vecina Mauritania.

Se trata de una inmensa penillanura granítica, allanada y nivelada por la erosión, conformada por materiales precámbricos del viejo escudo cristalino norteafricano. Su altitud media ronda los 300-350 msnm y su extensión espacial supera los 250.000 km².

Sus extensísimas planicies amarillentas, salpicadas, eventualmente, por algunos negruzcos relieves montañosos volcánicos —comúnmente en forma de espectaculares montañas aisladas (o gleibats), a veces, más o menos agrupadas, y, en casos, llegando a configurar considerables alineaciones montañosas (o khidias) de perfiles marcadamente discontinuos y aserrados y de pendientes escarpadas y abruptas—, junto a una importante red de profundas o más ligeras depresiones, asiento de sebjas, antiguos paleolagos y otros diversos soportes hidrográficos, constituyen probablemente los accidentes geográficos más determinativos de este imponente espacio saharaui.

Este denso y amplísimo territorio mineral aparece, esporádicamente, salpicado por algunas manchas dispersas vegetales de herbáceas, junto con aislados ejemplos arbóreos de taljas o acacias y alguna otra diseminada y rara especie adaptada.

Dentro de los actuales “territorios liberados” del Sahara Occidental, el Tiris aglutina una superficie de terreno próxima a los 30.000 km², quedando limitado al N por las montañas de Rish, al W por el “muro de Marruecos” y al E y S por la línea de frontera con Mauritania. En consecuencia, toda la mitad meridional del actual Sahara Occidental Libre forma parte íntegramente del Tiris: extendiéndose, en términos geográficos, aproximadamente, desde los paralelos 21º 20’ N a los 24º 35’ N, y desde los meridianos 12º 00’ W a los 14º 40’ W.

Campañas de investigación

Tres campañas de actuación arqueológica se han realizado hasta el momento coincidiendo con el desarrollo del Proyecto a lo largo de estos tres últimos años:

1. Primera campaña de investigaciones arqueológicas: exploración científica del 29 de Mayo al 12 de Junio de 2004.

Tuvo como objetivo el reconocimiento contextual de la región del Tiris de cara a valorar la idoneidad de un programa de investigación arqueológica sistemática y, simultáneamente, de la puesta de medidas de control, protección, estudio y difusión de los bienes patrimoniales saharauis.

2. Segunda campaña de investigaciones arqueológicas: exploración científica del 29 de Marzo al 23 de Abril de 2005.

Estuvo orientada, por una parte, al reconocimiento contextual de la región septentrional del Zemmur, y, por otra, centrado ya en el Tiris y dirigido a la puesta en marcha de un primer programa de actuación arqueológica más intensiva en algunas áreas de esa misma región (especialmente en la franja más meridional, en torno a Zug y a las áreas de Duguech y Agüenit) por medio de la prospección sistemática del terreno.

3. Tercera campaña de investigaciones arqueológicas: exploración científica del 4 al 25 de Marzo de 2006.

Se ha desarrollado exclusivamente en el Tiris, trabajándose a lo largo de ella, por un lado, en la prosecución del programa de prospecciones arqueológicas ya iniciado, y, por otro, en la puesta en funcionamiento de nuevas vías de investigación complementarias en el estudio de contextos ambientales y de recursos de subsistencia y en el campo de la etnoarqueología.

Balance sumario de resultados y perspectivas de futuro del Proyecto

Hasta la fecha es muy notable la cantidad de datos e informaciones que estamos obteniendo en estas dos campañas de investigaciones sistemáticas en el Tiris. Especialmente en el dominio de la Arqueología: donde superan ya el centenar los nuevos y diversos yacimientos descubiertos y catalogados, y alcanzan un buen número de centenares los túmulos funerarios controlados.

Ese elevado efectivo de registros y la amplia variedad, funcional y cronológica, de situaciones reconocidas (hábitats, talleres de explotación de materias primas, estaciones artístico-rituales, monumentos funerarios...) nos están ya sólidamente procurando una perspectiva geográfica, ambiental y poblacional antagónica con el ecosistema hiperárido allá vigente y la geografía física y humana de su paisaje actual. Ayudándonos a obtener una imagen retrospectiva sorprendente, en especial, de los episodios avanzados de la Prehistoria reciente del Tiris, esencialmente durante las fases inicial y plena del desarrollo climático del Holoceno (entre ca. 10000-4000 bp), y a explicarnos los factores y mecanismos que han intervenido y orientado su proceso de ocupación humana. Proyectándonoslo como un espacio densamente poblado por aquellas comunidades prehistóricas, de hábitos progresivamente sedentarios, merced a su exhuberancia en muy diversos recursos de subsistencia, coincidiendo en gran parte con el desarrollo social y técnico del Neolítico.

En aquellos precisos momentos, y en términos generales, el Tiris resultaba ser una verdadera estepa de gramíneas salpicada de árboles dispersos o, más eventualmente, concentrados junto a lagos, áreas pantanosas y múltiples ríos: un ecosistema biológico, animal y vegetal de tipo subtropical. Cabría figurarlo como una densa manta esteparia arbustiva, pasando en ciertos momentos y áreas geográficas específicas al piso vegetal de sabana, que concentraba una importante biomasa animal de grandes vertebrados y especies gregarias (elefantes, rinocerontes, antílopes, bóvidos...), uno de los objetivos preferentes, sin duda, de la subsistencia de aquellos grupos humanos.

Además, estamos comenzando a controlar en ese mismo espacio geográfico otras situaciones arqueológicas, de mucha mayor antigüedad, a partir de las que se empieza a atisbar el rastro de un rico horizonte de presencia humana durante algunos episodios del Pleistoceno medio, coincidiendo culturalmente con el desarrollo de los complejos industriales del Achelense superior (ca. 500000-300000 bp) y final (ca.300000-200000) africanos. Con ello se nos está abriendo la posibilidad, en un futuro nada lejano, de poder aproximarnos científicamente a un conocimiento de las condiciones climáticas, de los recursos y ecosistemas medioambientales y de los patrones de ocupación humana en ese marco territorial del Tiris en unos episodios cronológicos tan remotos como los señalados del Pleistoceno medio.

Las previsiones de futuro inmediato nos hacen augurar, a partir de la práctica de la prospección sobre el terreno, un cada vez más ingente volumen de hallazgos arqueológicos, a lo que lógicamente deberá de añadirse el incremento de datos e informaciones desde las líneas de investigación igualmente abiertas (áreas medioambiental y etnoarqueológica) y el que muy probablemente pueda derivar de la apertura de nuevos campos de investigación y estudio sobre el terreno (como, por ejemplo, la Paleogeografía, la Paleontología, la Antropología, la Toponimia y Lingüística histórica...).

Hemos venido contando, afortunadamente, en estos dos últimos años con el soporte económico de la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco: lo que nos ha permitido, puntualmente, cubrir el desarrollo de la campaña regular de investigación de campo en el Sahara.

Nuestra obligación, sin embargo, es apostar, defender e intentar llevar a la práctica la idea de Proyecto como un proceso continuado de programas de actuaciones y estudios derivados, tanto allí, en el Sahara, que es donde deben controlarse, identificarse y contextualizarse los datos e informaciones, como fuera de él, aquí, en los centros de trabajo y estudio especializados del País Vasco, que es donde debe consecutivamente tratarse, enriquecerse y profundizarse en esos resultados de campo.

En conclusión, hemos de insistir en el interés bilateral del Proyecto, en lo que nos aporta de bueno conjuntamente a vascos y saharauis, e igualmente debemos manifestar nuestra preocupación por su proyección y estabilidad futuras: necesitamos contar con un mayor y firme compromiso de la Administración en la sostenibilidad de este Proyecto de cooperación e investigación.

Las dos campañas de investigaciones sistemáticas nos han ayudado, eficazmente, a saber percibir y controlar mejor el territorio, a concretar y reforzar más racionalmente nuestras ideas y a proponer unos medios coherentes de actuación de cara a un estudio científico de las manifestaciones arqueológicas y, en general, culturales del Sahara Occidental. Ello nos ha posibilitado una cada vez mejor lectura y comprensión del pasado histórico del Tiris.

Es todavía muy poco el territorio reconocido con cierta intensidad y, sin embargo, son muchas las informaciones que está proporcionando. Es necesario continuar enriqueciendo y avanzar en este conocimiento en exploraciones venideras: con el mantenimiento y consolidación de las líneas de investigación ya emprendidas e impulsando la apertura de otras nuevas, compatibles y concurrentes con nuestra concepción y propósito de estudio cultural pluridisciplinar, que, al fin y al cabo, puedan servirnos eficazmente en nuestro objetivo de aproximación al conocimiento integral, dinámico y reflexivo de los procesos socio-culturales y ambientales en el Tiris.

La necesaria profundización en campos de investigación complementarios es inherente a un planteamiento integrador del conocimiento. En el momento de desarrollo en que nos encontramos se hace ya obligado el trabajar, conforme a una propuesta sólida a medio plazo, en torno a un cronograma en el que concurran, simultáneamente, programas concretos de investigación de campo (Prospecciones arqueológicas; Sondeos/Excavaciones arqueológicos; Medio-ambiente/Recursos de subsistencia; Encuestas paleosocioarqueológicas; Toponimia/Lingüística histórica; Geomorfología), de tratamiento y análisis de laboratorio (Estudios arqueológicos; Analíticas experimentales; Tratamiento GIS; Documentación historiográfico-bibliográfica) y de difusión social y científica del conocimiento.

Estos son los requerimientos, a nuestro juicio, ineludibles de este Proyecto de cooperación e investigación. E incidamos, una vez más, en el hecho que nuestra contribución científica a la evolución cultural e histórica del Tiris, y lo que supone a la ordenación simultánea del patrimonio arqueológico del Sahara Occidental, la hemos sustentado, desde el inicio de la experiencia en 2004, en la cooperación mutua entre estudiosos vascos y saharauis. Sin duda que en esta implicación y complicidad recíprocas residirá gran parte de los logros que puedan alcanzarse en el futuro. Así pues, bajo esta perspectiva, la cooperación, además de gesto solidario, de correspondencia y de respeto, asume una función capital en la dinámica y eficacia científica de nuestro Proyecto.

Continuemos, reforcemos y profundicemos en esta vía de colaboración humana y científica entre la República Árabe Saharaui Democrática y el País Vasco.

Los resultados que estamos alcanzando constituyen la mejor expresión de este planteamiento. Como hemos adelantado, son ya muchas las respuestas que estamos obteniendo en el escaso margen cronológico de que hemos disfrutado. Avanzar significa formular nuevas cuestiones a los sujetos de búsqueda y estudio, comprender progresivamente mejor los contextos y medios que los encierran, contemplar nuevos espacios de análisis y contrastación científica de mayores y complejas informaciones, en breves palabras, incorporar un cada vez mayor número de preguntas a nuestro formulario... Y, no por ello, descuidar el justo juicio del gran arqueólogo M. Wheeler que “es privilegio del inteligente hacer preguntas y es pretensión del no inteligente el tener todas las respuestas”

miércoles, 30 de marzo de 2011

Catalogando en el desierto



El arqueólogo Andoni Sáenz de Buruaga recoge en un libro sus hallazgos en el Sáhara occidental - Los trabajos comenzaron en 2005


El arqueólogo Andoni Sáenz de Buruaga (Vitoria, 1956) se siente un "catalogador de la realidad". El lugar en el que el equipo que dirige cataloga es la región del Tiris, una vasta llanura del Sáhara occidental, que se encuentra bajo el control del Frente Polisario. La zona es rica en yacimientos arqueológicos y tierra de una cultura nómada en retroceso que ha quedado reflejada en el libro Pinceladas de un desierto vivo desde la región del Tiris, en las tierras libres del Sáhara occidental, editado por el Gobierno vasco.

Profesor del Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la Universidad del País Vasco, Sáenz de Buruaga se dedica en exclusiva a la investigación del Tiris desde hace tres años. Su trabajo de campo en el Sáhara comenzó en 2005 con el apoyo económico del Gobierno vasco. Desde entonces, ha realizado 10 misiones en el Sáhara, de una duración media de un mes cada una.

En los últimos tres ejercicios dos campañas anuales intensivas han permitido ampliar las investigaciones arqueológicas hacia la antropología y la lingüística. Ya no sólo observan las piedras, los abundantes monumentos funerarios y rituales que encuentran en el desiertos o las pinturas rupestres, ni los restos de en las orillas de los antiguos lagos y los pozos que relatan los cambios climáticos a lo largo de miles de años. Gracias a la convivencia con los beduinos están estudiando una cultura nómada que camina hacia su desaparición. "Tenemos la responsabilidad de salvaguardar esos elementos antropológicos", explica.

El proyecto del Tiris empezó con una subvención anual de 27.000 euros. Este año, el Departamento de Cultura ha destinado al proyecto 66.500 euros. Ayer, Sáenz de Buruaga presentó sus investigaciones y el libro que las recoge ante la Comisión de Cultura del Parlamento vasco. El arqueólogo se siente orgulloso de haber dedicado ese esfuerzo a "poner en valor la riqueza patrimonial de un territorio". "Hemos sido capaces de levantar la primera secuencia de poblamiento del lugar", destacó. "Una región científicamente desconocida pasa a ser una referencia". Cuando empezaron a trabajar en 2004 estaban localizados 15 yacimientos en el Tiris; a finales del pasado año habían elevado el número de registros a más de 500.

El trabajo de Sáenz de Buruaga es científico pero también una forma de cooperación con el pueblo saharaui. Ante la comisión de Cultura defendió la necesidad de proseguir las investigaciones en el Tiris para seguir difundiendo la riqueza patrimonial de la zona e instruyendo a los saharauis. "No debemos olvidarnos, con un fraternal aliento del pueblo saharaui, con el deseo del reconocimiento de la dignidad y la soberanía y de un futuro más venturoso", dijo.

lunes, 22 de junio de 2009

El yacimiento arqueológico de Erqueyez


Revista Travelport. Lugares insólitos

EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE ERQUEYEZ. Pablo-Ignacio de Dalmases


El Sáhara, que a ojos del intruso parece un territorio infinito y yermo sin nada de interés es, en realidad, un verdadero universo que guarda numerosos secretos del pasado de nuestro planeta e incluso de la misma existencia humana.


Muchas veces la casualidad acude en apoyo de la ciencia y tal fue el caso ocurrido en 1993 cuando un grupo de estudio de la Universidad de Granada que se desplazaba a Mauritania pasó por el Sáhara occidental y fue alertado por algunos originarios de esta zona de la existencia de ciertos abrigos existentes en las inmediaciones de Tifariti que contenían dibujos que parecían muy antiguos. El hallazgo dio lugar a una primera visita más detenida en 1998 y a un estudio pormenorizado[1] realizado en enero y febrero de 2002 por Teresa Muñoz López, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de dicha Universidad.




UN MACIZO EN FORMA DE ELE

Según su descripción el Erqueyez es “un macizo de arenisca depositada sobre afloramientos magmáticos que fue erosionada desde finales del terciario, generando diversos aspectos en su relieve y siendo éste modelado definitivamente durante los períodos húmedos y áridos del cuartenario del norte de África y Sáhara central y occidental”. Se alinea en dirección suroeste-noreste con alturas comprendidas entre los 405 y los 627 metros sobre el nivel del mar, con profundos barrancos formados por las aguas torrenciales que, cuando llegan, rinden sobre los cauces del Uad Erni y del Gaddar Talhu, afluentes ambos de la Saguia el Hamra.

La investigación acometida dividió la zona a estudiar en un área en forma de ele de 60 kilómetros cuadrados, que fue subdividida en otras tres menores situadas respectivamente al este, oeste y norte-sur, siguiendo el eje de la cadena montañosa. La primera tiene la mayor parte de los abrigos en la cara oriental de formación montañosa y en la ladera que da sobre el río Yasadía; la segunda, presenta los abrigos en la cara occidental y la última ocupa las zonas más altas de la formación montañosa donde se ha ido formando una meseta de la que parten numerosos barrancos.



Muñiz detectó hasta 129 abrigos con pinturas, de los que 98 están en el sector oriental y 31 en el occidental y que contienen figuras humanas con escenas de caza, danzas y actividades rituales; fauna con gacelas, antílopes, jirafas, elefantes, rinocerontes, avestruces, etc; motivos geométricos, manos e incluso grafía tifinar, un tipo de escritura cuasi alfabética que habría surgido en tiempos del imperio romano, en los actuales Túnez y Argelia y habría sido elaborada por los nubios, ancestros de los libios. Curiosamente la investigadora advierte que no hay carros, lo que plantea dudas para la datación sobre todo en comparación con las pinturas de otras zonas del mismo continente, como las del Tassili Ajjer en Argelia o las de Akakus en Libia.

Según Muñiz los abrigos localizados pueden datarse entre el paleolítico inferior y el epipaleolítico, conocido también como mesolítico, que es la fase final y postglaciar del paleolítico y el periodo en que el desarrollo de la tecnología humana precede al período neolítico de la edad de piedra). En todo caso y tal como se advierte al hacer referencia a este yacimiento en el Museo de Tifariti “en toda la extensión del Sáhara encontramos huellas de los primeros seres humanos que poblaron este territorio, sobre todo en las terrazas de los antiguos ríos que pertenecen a un momento de un Sáhara húmedo muy diferente del actual. Sin embargo, a diferencia de otros lugares no existe una secuencia clara de estas poblaciones, debido a la escasez de fondos humanos que han aportado los yacimientos y a la insuficiente investigación. Por tanto no podemos hablar de una secuencia similar a la existente en Europa”.


LA DEPREDACIÓN HUMANA

Cuando fue la arqueóloga Muñiz observó que el estado de conservación de las pinturas habría sufrido alteraciones por dos tipos de causas. Unas, naturales, como la erosión eólica, la termoclastia (es decir, la fragmentación de la roca debida a los cambios de temperatura bruscos), la radiación solar y ciertas descamaciones laminares. Pero otras fueron humanas, tales los graffitis, las expoliaciones y las imprudencias de los visitantes ocasionales.

El acceso a Erqueyez está ahora mismo custodiado noche y día por una patrulla militar saharaui y en la entrada hay dos carteles en árabe, español e inglés que advierten categóricamente de la necesidad de obtener un permiso previo en Tifariti y de la obligación de los visitantes de respetar la integridad de este yacimiento. El segundo cartel es aún más explícito y reza:

“El personal militar de las Naciones Unidas está sujeto a la disciplina militar en caso de contravención de esta norma”.

La advertencia no es gratuita porque en 2007 surgieron varios gritos de alarma a consecuencia de haber sido detectados verdaderos expolios de estas riquezas culturales saharauis a cargo de los únicos que tienen el paso franco por estas zonas en litigio: los soldados de Naciones Unidas. El arqueólogo alemán Stephan Kröpelin advirtió de lo que estaba pasando en Leshuat, una zona alejada 800 kilómetros de Tifariti, mientras que Teresa Muñiz denunció lo ocurrido en Erqueyez, donde algunas pinturas habían sido sencillamente robadas aprovechando la facilidad con la que el estrato superior de la piedra caliza puede extraerse. En otros casos se habían dejado inscripciones bizarras del tipo de “yo estuve aquí”, con la fecha y el nombre. La autoría no dejaba lugar a dudas porque las lenguas utilizadas coincidían con las de las nacionalidades de los soldados internacionales. El escándalo fue mayúsculo y obligó a adoptar severas medidas por parte de los mandos militares de la misión de Naciones Unidas.



FLORES EN EL DESIERTO

Después de haber girado visita a uno de los sectores de este impresionante testimonio de nuestros ancestros descendemos de nuevo de los abrigos situados en la montaña en busca del vehículo detenido en la zona baja, junto al cauce seco de uno de los ríos y nos sorprende la floración espontánea que han producido las lluvias. Los inesperados y fecundos chubascos caídos recientemente han fecundado el desierto y han producido la aparición de una notable e insólita abundancia de flores de vivos colores.


Pregunto a algunos de mis jóvenes acompañantes sobre el nombre de las mismas en hassanía, pero lo ignoran, porque son urbanitas. Me saca de mi ignorancia uno de los viejos conductores de los vehículos que las identifica una a una, describiendo además las aplicaciones prácticas que tienen (con ésta se hace una infusión, con la otra se cura el mal de oído, frotando aquella entre las manos se sustituye con ventaja la falta de agua y jabón, etc).

La lejanía e inaccesibilidad de Erqueyez ha hecho posible, aún a pesar de los últimos incidentes, la supervivencia de este yacimiento que es un verdadero tesoro para los investigadores y que permitirá profundizar en la resolución de grandes incógnitas porque, como dice la profesora Muñiz, “la prehistoria del Sáhara sigue siendo un misterio para la arqueología”.

Pablo-Ignacio de Dalmases. Revista TRAVELPORT

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[1] Muñiz, Teresa, Los abrigos con pinturas rupestres de Erqueyez, Prospección, arqueológica: diseños y resultados, @rqueología y territorio, nº 2, 2005. Universidad de Granada



*Ver expolio de los yacimientos arqueológicos saharauis