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domingo, 7 de abril de 2019

Bujari Uld Ahmed Uld Barical-la, el ilustre intelectual y dirigente saharaui del s. XX


Son varios los intelectuales saharauis en sus más versátiles facetas, época y contexto, que nos dejaron a lo largo de estos años. Algunos consagraron su vida a la diplomacia intelectual, otros a la erudición y literatura y también los hubo que además de ser dirigentes revolucionarios destacaron como poetas que cantaron el proceso de liberación saharaui. El 3 de abril de este año hemos conmemorado el primer aniversario de la desaparición física del que fuera durante décadas Representante saharaui ante la ONU, Bujari Uld Ahmed Uld Barical-la. El 19 de octubre de 2017 nos dejaba el poeta nacional Beibuh Uld Buddi Uld El Hach; el 20 de octubre de 2006 perdimos a la erudita y poeta Jadiyetu  Mint Omar Uld Ali; y en la segunda mitad del siglo XX cayeron en combate los dirigentes y poetas Moichan Uld Lumahad, el 07 de mayo de 1980 y Biga Uld Abali, el 26 de julio de 1982.
Ahmed Salem Uld Lumahad, MOICHAN
Mohamed Lamin uLD Aba Chij Uld Aba Ali, BIGA
Mañana lunes 8 de abril se presenta en Zaragoza el libro “Sahara Occidental. Del abandono colonial a la construcción de un estado”, editado por Pregunta Ediciones. Se trata de una obra en la que participan los autores siguientes autores por orden de aparición: Bahia Mahmud Awah, Ana Camacho, Carmelo Feleh, Javier A. González Vega, Pablo Jiménez, Pepe Revert, Ana Sebastián, Leonardo Urrutia Segura y Carlos Villán Durán. El prólogo de este nuevo libro es del Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental, organización que ha promovido la publicación de este libro. Tuve la ocasión de iniciar el corpus de esta obra con un este texto que a continuación comparto con vosotr@s en homenaje a Bujari Uld Ahmed, “El ilustre intelectual saharaui del s. XXI”. Pero también quiero dejar un recuerdo a las destacadas figuras de la historia saharaui mencionadas anteriormente y con las que ilustro este texto.
Beibuh Uld El Hach Uld Buddi
Jadiyetu Minto Omar Uld Ali Uld Embarecfal, DETU
Bujari Uld Ahmed Uld Barical-la, el ilustre intelectual y dirigente saharaui del s. XX (artículo de Bahia Mahmud Awah escrito para el libro “Sahara Occidental. Del abandono colonial a la construcción de un estado”)
En la filosofía saharaui se dice que Tiris, región sur del Sahara Occidental, es la cuna de los eruditos, sabios y poetas anticoloniales. La evidencia de este planteamiento son las tumbas y antiguos lugares de moradas, como cuevas y pozos, aún hoy visibles, puntos de referencia en la memoria y en la geografía y las obras de pensamiento que en ella se produjeron. El intelectual y diplomático Bujari Uld Ahmed Uld Barical-la, vino al mundo según el calendario pastoril saharaui en Am Neym Um Shaual[1], [el año de la estrella de rabo], en Tiris, concretamente en la península de Dajla, Villa Cisneros, antigua capital del territorio. Tal vez aquella estrella fue una señal cósmica que anunciaba el nacimiento de una principal figura saharaui, que nos dejó un decálogo de mandamientos nacionalistas y revolucionarios. 
Reflexionar sobre la envergadura de Bujari, que ha transcendido más allá de lo que sabemos como dirigente e intelectual del pasado siglo, no se puede entender sino como una parte indivisible de la historia del continente africano, sobrevenida en el Sahara Occidental. Escribir sobre él es recordar el rápido e intenso paso de los forjados hombres que se dieron en la historia de África entre los siglos XIX y XX. Esos que formaron parte de la columna principal de la historia, comenzando como subalternos durante un convulso periodo caracterizado por las políticas de dominio colonial y las luchas revolucionarias, nacionalistas y progresistas por la descolonización en todos los continentes, pero en especial en África.  
En este contexto se me ocurre citar a Kwame Nkrumah, un ejemplo a escala africana e internacional a comparar con la talla de Bujari Uld Ahmed; los dos se formaron en universidades de sus respectivas metrópolis. Nkrumah, líder ghanés, fue el promotor intelectual y líder carismático de la primera independencia de un país africano, en 1957. Y no solamente fue el precursor de la lucha por la independencia de África, sino un referente para todo el movimiento de liberación nacional africano como se puede observar en su pensamiento, situado en el debate de los estudios postcoloniales y decoloniales. “Es nuestro deber, puesto que somos la vanguardia, dar toda la ayuda posible a esos que libran actualmente los combates  que nosotros hemos llevado por el buen camino; nuestra tarea no será concluida ni nuestra seguridad afianzada hasta que los últimos vestigios del colonialismo sean borrados del continente africano”. El mismo ideal y acción por el que Bujari Ahmed luchó hasta los últimos días de su vida. El Sahara Occidental, territorio tipificado por el Comité de Descolonización de la ONU como unos de los diecisiete territorios no autónomas que faltan por ejercer su derecho a la autodeterminación, aún sigue siendo una lacra que se arrastra como lastre, lejano ya el tiempo de las descolonizaciones.
Un artículo de Bujari Ahmed del año 1972 ya le colocaba a la altura de los jóvenes ilustrados e inquietos de su tiempo, inspirado en los padres de las luchas africanas como Nkrumah, Lumumba o Mandela. Esta reflexión, que yo calificaría de prematura para su época, la escribió cuando estudiaba tercer año de derecho en la Universidad de La Laguna (Tenerife). Se trataba de un extenso ensayo que apareció publicado en la revista Irifi que editaba el Instituto “General Alonso” en la ciudad de El Aaiun, entonces aún bajo dominio español. Afirmaba Bujari que “Dos clases de hombres, dos clases de personalidades se reflejan en el acontecer histórico del Sahara Occidental; el hombre tradicional de ayer y el hombre que quiere ser hijo del siglo XX, el hombre de hoy[2]. Y matizaba al respecto que son, “Encarnaciones de dos mundos distintos y por naturaleza antagónicos”. Es evidente que él era ese hombre del siglo XX que quiso romper con los estigmas del pasado para irrumpir en ese presente que clamaba su generación de líderes africanos alzados contra el colonizador, en el sentido de Lumumba cuando decía “Sabemos cuáles son los objetivos de Occidente. Ayer nos dividieron en tribus, clanes y aldeas”. Bujari presentía y reivindicaba el nuevo hombre saharaui y su papel, retando el fin de la descolonización a través de ese nuevo “hombre del siglo XX” a quien apelaba el rol que inequívocamente protagonizó su generación, la del “73 Saharaui”, de la que me habló en varias ocasiones cuando la investigaba para mi libro “El sueño de volver”.
Bujari era un intelectual que producía pensamiento político y estadístico con el que retaba los frentes de lucha que llevaba por su causa, como Frantz Fanon o Kwame Nkrumah. “Lo fundamental es, en toda aproximación a un conflicto o problema, sobre qué principios lo debemos abordar para encarar su solución. Yo dije que la solución fue encontrada y está y estará ahí, y el Polisario no renuncia ni hoy ni en cien años ni en doscientos años a ese derecho a la independencia, y debe quedar claro”[3].
Sus argumentos para defender y exponer el alegato saharaui son claros, recogiendo pasajes de la historia y de la literatura para esquematizar sus evidencias, como en este planteamiento, “Seremos como el Guadiana, aparecemos y desaparecemos, la lucha armada puede volver y puede no volver, pero nuestra convicción está ahí y nadie debe llevarse a engaño, y esto debe quedar claro”[4]. El término “realpolitik” que los “entendidos” think thank en órbita con el lobby marroquí comenzaron a usar como estrategia para tergiversar la naturaleza del proceso de descolonización del Sahara Occidental, Bujari lo desenmascaraba calificándolo de ineficaz ante la determinación del pueblo saharaui. “Para aquellos que creen en el desgaste, se desgasta un material químico, un material hecho de hierro bajo la oxigenación del tiempo, pero un pueblo en busca de su libertad no es consumible y lo vuelvo a decir, las tropas españolas entraron en Granada después de setecientos ochenta años de resistencia, y no tenemos absolutamente ninguna carrera contra el tiempo y estaremos ahí y nuestros hijos estarán ahí”[5]. Frantz Fanon en su obra  ‘Los condenados de la tierra’, reafirmaba lo anteriormente reiterado por Bujari, “Cuando la nación se impulsa definitivamente, el hombre nuevo no es un producto ‘a posteriori’ de esa nación, sino que coexiste con ella, se desarrolla con ella, triunfa con ella.
Como dirigente africano, aparecido y curtido desde los años setenta en la escena internacional, de sus discursos se desprende un dirigente, un intelectual, un académico, un estadista y un sabio en la doctrina de las aspiraciones de su pueblo, de la misma intensidad y fuerza similar a la que predicaron y esparcieron Nelson Mandela, Julius Nyrere, Kenneth Kaunda, Eduardo Mandlane, Amilcar Cabral, Agosthino Neto, Oliver Tombo, Patricio Lumumba, Hauari Boumediene, entre otros.
Bujari era una extensa enciclopedia en la lengua española y hasania, su temprana desaparición no nos dio tiempo a empaparnos de su caudal humano, rica sabiduría y erudición. Un hombre que se cultivó para estar y aportar mucho y saldar su deuda como intelectual en el marco académico político nacional, regional e internacional. África del siglo XXI en su actual auge necesita de hombres de su talla, de liderazgo y sabia producción. Su capacidad, coeficiente intelectual, diplomacia y convicción en sus principios eran insuperables, como encontramos reflejado en muchas citas suyas, “Aquellos que crean que los saharauis van a ser víctimas del paso del tiempo no conocen la naturaleza del desierto. Podemos morir, otros continuarán”[6]. Estas palabras me llevan a mi poema “Tengo fe en el tiempo”. Voy huyendo a la infinidad del tiempo. /Voy huyendo de los principios frustrados. /Voy huyendo de los que no levantan /polvo al caminar. /Voy huyendo de los que no creen /en el día que nacerá mañana. /Porque yo sí creo en ti, /hoy, mañana y los próximos siglos /y por eso /mi evasión a la infinidad del tiempo.
Fue un ilustrado líder africano encarnado en sus antecesores, de visión universalista muy adelantada a su tiempo. Poseía y predicaba el pensamiento revolucionario y nacionalista de aquellos líderes africanos que fueron perseguidos o asesinados por el colonialismo francés,  el español o el belga. Cuando se leen sus escritos y se escuchan sus conferencias encontramos una dialéctica de discurso convincente, atractivo, embriagador, brillante, suculento en matices y metáforas y elocuentes alusiones como lo hacían Mandela, Nkrumah o Lumumba, autor de este pensamiento, “Sin dignidad no hay libertad, sin justicia no hay dignidad, y sin independencia no hay hombres libres”, que converge en estas palabras de Bujari, “Solamente la juventud que va a las escuelas, a los institutos o a las universidades, puede tener conciencia de su misión”[7]. Y alegaba que el primordial rol que deberían sostener los pueblos africanos era derrocar en todas sus manifestaciones el yugo colonial que aún persiste en algunos países del continente. Un contexto en el que Bujari apelaba a los pueblos a contribuir para romper las cadenas del yugo, ya sean de los regímenes de corte neocolonial, reaccionarios, expansionistas, y sin dejar de citar el desfasado patriarcado transferido a través del tribalismo estratificador.
En este ordenamiento de pensamiento y lucha primaba para Bujari erradicar el atraso y el sometimiento, como anotaba en estas líneas, “Se necesita una juventud que tenga las manos desatadas, pues no se puede trabajar en una obra de arte con una «camisa de fuerza»”[8]. Porque tenía claro su rol en la emancipación de los pueblos africanos en su lucha por librarse de las garras del explotador que se manifestaba en sus mil formas. La revolución, lo nuevo en progreso en derechos y libertades, es lo contrario al atraso, al estancamiento, y es la negación del pasado que ha consistido en dominio y explotación del hombre por el hombre. El tribalismo fue y sigue siendo una lacra del pasado colonial que ha enfrentado ideales de progreso en muchos rincones de África, un nefasto obstáculo que Bujari ya advirtió a inicios de los años setenta, Este ideal está limpiamente enfasado con la juventud; una juventud que se desvincula de todos los prejuicios del pasado que no son útiles, y es más, son un freno para ese ideal”[9]. El líder zambiano Kenneth Kaunda, cuando se decidió a desempeñar un papel de activista político, reflexionaba, “(…) Toda nuestra vida aquí estaba dividida en secciones raciales bien delimitadas: los blancos allá, los indios o las personas de origen asiático por su lado, los mestizos, los de sangre mezclada y la mayoría negra que era el último eslabón. Por lo tanto en toda la nación éramos un pueblo dividido según la tribu, según el color. (…) algunos jóvenes de aquellos días no podíamos aceptar esto”[10]. Y Bujari Ahmed reflejó en su ideario que los saharauis vivieran libres y sin ningún tipo de disgregación racial o tribal, tras esa «camisa de fuerza» que lo impedía y que él entrecomillaba advirtiendo su letal expansión. En eso también consistió el proyecto revolucionario del Frente Polisario y su proyección en la República Saharaui, que aquella “Generación del 73 Saharaui” había asumido con un alto nivel y entrega.
El diplomático saharaui lideró una lucha desigual con el adversario, es decir con el ocupante marroquí durante más de tres décadas en los estrados, tribunas y pasillos de la sede de las Naciones Unidas. Una lucha casi bíblica, de un David contra Goliat y en ella venció a pesar del asedio del poderoso lobby promarroquí en los Estados Unidos, la despiadada postura colonial de Francia y la reaccionaria órbita del petrodólar saudita. Pero nadie pudo vencerle. Su mirada seductora, sus justicieros vocablos en inglés, hasania y español, sus sentenciadoras pausas y el uso de poderosas metáforas eran sus más temibles armas, porque su convicción de lucha era inamovible, lo que siempre hacía sentir muy pequeño a su adversario. “En África ha habido una época colonial durísima y los pueblos africanos han pagado el tremendo precio de un baño de sangre. Yo no creo que haya intelectuales y gobiernos en este siglo XXI que nos obliguen a decir que nunca tuvo lugar esa noche o ese precio que resultó ser una lección histórica, cuál es el derecho de los pueblos a tener la oportunidad de decidir su destino. Y ese es el centro de gravedad y no Rabat, Madrid, París, o Washington.”[11].
En el año 2007, mientras yo escribía el libro que consagré a su generación, “El sueño de volver”, intercambié varios correos con Bujari recabando su testimonio. Cuando concluí los trabajos del libro nos vimos en Madrid en una conferencia sobre la actualidad del proceso en Naciones Unidas que él impartía. Aproveché entonces la ocasión, tomando con él un café, para pedirle que me hiciera el prólogo del libro, como destacado miembro de su generación. Se ofreció amablemente y me escribió en su tarjeta la dirección de su apartamento en Nueva York para enviarle el borrador. Pero más tarde pensé que Bujari no tendría tiempo para leer casi trescientas páginas y prologar el libro. Rectifiqué mi abusiva petición y le escribí un correo para no quitarle el mínimo de su necesario tiempo que consagraba diariamente a su difícil misión en las Naciones Unidas. Cuando salió el libro le pedí a la editora que le regalara un ejemplar. Estábamos en una conferencia en Círculo de Bellas Artes en Madrid. Yo le recordé que era el libro que quería que me prologara, a lo que me contestó sonriente, “Bahia, seguro que no habría tenido tiempo para ello”. Fue entonces cuando le dije que era justo lo que yo había pensado y por eso no llegué a enviarle el borrador del libro. Sin embargo, sus testimonios me sirvieron para documentar y argumentar sobre su irrepetible generación, que escribió el primer verso en español cantando a la patria saharaui, llamándola a despertarse contra el yugo extranjero, e inició el proceso de descolonización del territorio y proclamó la República Saharaui.
Ahora que Bujari se ha ido, los saharauis saben que el vacío que ha dejado es irrecuperable. Sin embargo, partiendo del clamor de su generación, estoy seguro que su referencia seguirá siendo el punto de convergencia para todas las generaciones saharauis como lo pregonó el histórico poeta y dirigente Biga  Uld Baali[12] en estos versos. 
 التاريخ اتمش ينصاع          بيه اجيال اكتب بسباعو
و المناضل من لقتناع                  اكد احدد سراعو
Nuestra historia ha hecho/ en su andar leyendas,/ la nueva generación/ ya sabe escribir más allá / de sus dedos,/ y el militante desde su convicción/ sabrá acotar con determinación/ expectativas e incertidumbres.  
Estos versos de Biga parten de la misma ilusión que tuvo este gran intelectual en el proceso de liberación que unió a los saharauis y les está conduciendo hacia el buen puerto que él preconizó con determinación y esperanza, cuando decía, “La coyuntura internacional es como lo que decía Bismarck,  el manto de Dios pasa una vez delante de tu puerta cada mil años”. Y Bujari zanjaba el planteamiento, “Nosotros estaremos preparados para el paso del manto de Dios”[13]. En 2014 tuve la suerte de escuchar de cerca al histórico dirigente sudafricano, compañero de celda de Nelson Mandela, Andrew Mlangeni dirigiéndose a los saharauis desde la misma filosofía y liderazgo de la generación de Bujari, “Si los saharauis que están aquí en los campamentos no la consiguen, la conseguirán sus hijos”. Y matizaba esperanzando a los saharauis en su lucha, “Nosotros en 1952 decíamos que queríamos ser libres ya, y lo decíamos en serio, y tuvimos que esperar hasta 1994. El pueblo saharaui está preparado para lo mismo”.
Ojalá que este recuerdo de Bujari Uld Ahmed Uld Barical-la,  les sea útil a las nuevas generaciones saharauis y a aquellos amigos de la causa que no tuvieron la ocasión de conocerle en persona. Espero que sea un provechoso acercamiento a esa irrepetible figura de la contienda nacional del Sahara Occidental y de África que dieron en unas circunstancias en que se necesitaba y quitaron cuando menos se esperaba. Pero “vendrán otros”, de su talla, tal y como él decía.
Sobre el autor:
Bahia Uld Mahmud Uld Awah, escritor, antropólogo, poeta natural del Sahara Occidental. Autor de varias obras, ensayos académicos; profesor honorario en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Centro de Estudios Afro-hispánicos, CEAH, de la UNED.


[1] “Año de la estrella de rabo” según el calendario pastoril saharaui aparece citado en la obra del antropólogo Julio Caro Baroja, Estudios Saharianos. Corresponde a 1952 en el calendario gregoriano. Fue un acontecimiento astrológico registrado en la memoria colectiva saharaui por el avistamiento de una estrella que arrastraba una cola en su recorrido.
[2] “Cambio de vida en el Sahara”. Revista Irifi, nº 11. Curso 1971-72. Instituto General Alonso de El Aaiun.
[3] Intervención de Bujari Ahmed en “Diálogo a dos bandas: “¿qué soluciones para Sahara Occidental?”. IV Jornadas de las Universidades Públicas Madrileñas. 26 de mayo de 2010. Recogido en el libro Memoria y tiempo presente del Sahara Occidental. p. 138.
[4] Ibid, p.138.
[5] Ibid, p.138.
[6] Intervención de Bujari Ahmed en el debate “El escenario internacional: Naciones Unidas y el Sahara Occidental”. III Jornadas de las Universidades Públicas Madrileñas. 26 de mayo de 2009. Recogido en el libro Memoria y tiempo presente del Sahara Occidental. p. 72.
[7] “Cambio de vida en el Sahara”. Revista Irifi. Op. cit.
[8] “Cambio de vida en el Sahara”. Revista Irifi. Op. cit.
[9] “Cambio de vida en el Sahara”. Revista Irifi. Op. cit.
[10] Oramas, Oscar. “La descolonización de África y sus líderes”. Editora Política. La Habana, 1990. p. 103
[11] Intervención de Bujari Ahmed en la mesa redonda “Un proyecto político para el Sáhara Occidental: referéndum y autodeterminación vs. autonomía”. I Jornadas de las Universidades Públicas Madrileñas. 8 de mayo de 2007. Recogido en el libro Universidad y Sahara Occidental. Reflexiones para la solución de un conflicto. p. 85.
[12] Dirigente y poeta integrante de la “Generación del 73 Saharaui”, caído en combate en los años ochenta contra la invasión marroquí.
[13] Intervención de Bujari Ahmed en “Diálogo a dos bandas: “¿qué soluciones para Sahara Occidental?”. Op. cit. p. 143.

lunes, 9 de abril de 2018

Recuerdo y homenaje a Bujari


Fuente: Libres opiniones (ARSO). Por Hach Ahmed, 8 de abril de 2018
Permitidme que haga míos los versos de un gran poeta:
“se me ha muerto como del rayo Bujari, el hermano y el maestro con quien tanto quería. No hay extensión más grande que mi herida”.
Lloro por mí, lloro por mi familia, la pequeña, y lloro también por nuestra familia grande, el pueblo saharaui, ese pueblo grande, noble y generoso, donde nacimos, crecimos y vivimos, junto al que asumimos sus tragedias y sus esperanzas. Bujari, como decía el poeta español, luchador por las libertades, Miguel Hernández, “siento más tu muerte que mi vida”.
En estas horas, en estos días, he sentido que mi herida, la gran herida de mi familia, la comparten muchas personas de todo el mundo, me han llegado los sentimientos sinceros de miles y miles de saharauis, de todas las edades, de todos los rincones, de conocidos por todos y de completamente desconocidos para mí, que tienen en común el cariño y la admiración por una trayectoria de vida que supera lo mucho que yo ya conocía y admiraba. Recuerdo al niño con el que compartí la infancia, al hermano mayor y responsable a cuyo lado fui haciéndome hombre y descubriendo con él quiénes éramos, quién era el pueblo noble al que pertenecíamos y su encrucijada histórica por el sometimiento al colonialismo y las invasiones extranjeras.
Juntos también crecimos en el descubrimiento de la responsabilidad que debíamos asumir para la liberación de nuestro pueblo, un compromiso que ha condicionado toda nuestra vida, como la de muchos saharauis. Bujari, el brillante estudiante con un prometedor futuro profesional, se puso, antes que yo, en la primera línea de lucha del movimiento de liberación de su pueblo, poniendo a su servicio sus enormes capacidades, sus ilimitadas cualidades intelectuales y humanas. Décadas de pelea sacrificándolo todo, los afectos, la familia, las comodidades materiales.
Bujari era el eterno e incorregible convencido de que la justicia de la causa saharaui sólo podía llevar, tarde o temprano, a su victoria y a su reconocimiento. Pero, sobre todo, Bujari es el hombre íntegro que nunca se desvió del rumbo, que nunca cedió un ápice a la tentación de soluciones personales, nunca abandonó esa actitud, nunca hizo fortuna personal, el legado a sus hijos e hijas, no es ni un solo dólar, una sola “ouguiya”, es mucho más grande que todo eso, es una lección de dignidad y de integridad absolutas para todos aquellos a los que el destino pudo o podrá llevar a asumir puestos de responsabilidad en el liderazgo de los pueblos que aún luchan por la libertad. Bujari fue, en otras palabras, un icono, no sólo en el orden intelectual, sino también en el moral.
Bujari se codeó con presidentes, diplomáticos y figuras internacionales de todo tipo y siempre dejó alto el pabellón de la causa y del pueblo que representaba. Bujari será siempre el incansable luchador por los derechos del pueblo saharaui, por la independencia y la integridad, por el futuro de un Sáhara que se desarrolle en el contexto de los países democráticos y más avanzados. Hasta la última hora de su vida su misión, su defensa de la causa, estaba por encima de sus necesidades y de su propia salud. La enfermedad, la maldita enfermedad, la sufrió como un estorbo que limitaba sus capacidades para seguir trabajando ante las últimas maniobras en la ONU, pendiente de las noticias, escribiendo, razonado. Sus sufrimientos nunca hicieron mella en su moral ni en la firmeza de su voluntad hasta el último suspiro.
Bujari, pese a todo, forma ya parte imborrable de la historia del pueblo saharaui y permanecerá como un ejemplo insustituible mientras los saharauis sigamos existiendo y luchando por nuestro futuro.
La inmensa pena y consternación con las que nuestro pueblo vivió y vive esta pérdida, esta tragedia para mi familia, el duelo generalizado que invadió cada hogar, cada jaima de este pueblo grande y generoso, es la demostración de que los pueblos, y sólo ellos, saben colocar a sus hijos en el lugar que se merecen en la historia
Para sus hijas e hijos será siempre el padre excepcional y ejemplar, y para mí, para su familia, será siempre el hermano querido hasta el final.
Bujari se ha ido, como muchos mártires de este pueblo, es una pérdida irreparable, pero también es una de aquellas pruebas en las que todos debemos sentirnos orgullosos de pertenecer a este pueblo grande y noble.

Muere Bujari Ahmed, el alma de la diplomacia saharaui


Fuente: El Mundo. ROSA MENESES. 8 ABR. 2018
Pieza imprescindible de todas las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario en la ONU desde 1992, Ahmed Bujari fue un diplomático experimentado y cercano. Con buen hacer y un gran conocimiento de los entresijos del Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la organización, lidió también con innumerables desencuentros diplomáticos. Con su fallecimiento, el martes en un hospital de Bilbao, a causa de un cáncer, el pueblo saharaui pierde a uno de sus mejores y más carismáticos políticos.
Bujari uld Ahmed uld Barikalla había nacido hace 65 años en Dajla, la antigua Villa Cisneros bajo dominio español. Su padre era traductor bajo la Administración española y sería luego uno de los pioneros del movimiento independentista saharaui, según recuerda en su blog Carlos Ruiz Miguel, catedrático de Derecho Constitucional y especialista en el Sáhara Occidental. Y aquí está la raíz del dominio del idioma español de Bujari, que frecuentaba el liceo español e iría a estudiar Derecho en la Universidad de La Laguna (Tenerife) y Ciencias Políticas en Madrid.
Bujari se unió muy joven al Frente Polisario y desde el principio hizo de sus conocimientos jurídicos una lanza para defender en el exterior las aspiraciones independentistas saharauis. Tras participar en la redacción de los documentos fundacionales de la RASD, entre 1978 y 1980 fue el representante Polisario en España. Le sucederían varios puestos como embajador en países latinoamericanos, entre ellos México y Venezuela.
Tras el Acuerdo de Alto el Fuego con Marruecos de 1991, Bujari se convirtió en enviado del Frente Polisario ante Naciones Unidas, posición en la que se mantuvo hasta su muerte. Desde este puesto, como número dos de la diplomacia saharaui, Bujari protagonizó entre bambalinas los hitos de la política exterior de su país en las últimas tres décadas. Entre ellos destaca el Plan Baker de 2003, que preveía un referéndum de autodeterminación en cinco años, pero que nunca se llegó a implementar. O la primera visita de un secretario general de la ONU al Sáhara Occidental. Fue Ban Ki-moon, en marzo de 2016. El lugar escogido fue Bir Lehlu, pequeña pero emblemática localidad al este del muro marroquí, en los llamados "territorios saharauis liberados". Un enclave de gran importancia para los 'hijos de la nube', ya que allí se proclamó la RASD el 27 de febrero de 1976. Ban también visitó Tinduf, donde se sitúan los campamentos de refugiados, y Nuakchot, la capital mauritana, pero no Rabat ya que las autoridades marroquíes le comunicaron que el rey Mohamed VI no estaba "disponible" para recibirle. Era la primera vez que Ban visitaba la zona en sus 10 años de mandato, un triunfo personal de Bujari.
Años antes, el veterano diplomático vivió con desesperación el violento desmantelamiento por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes del campamento de Gdeim Izik, cerca de El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental bajo ocupación. Fue en noviembre de 2010 y esta rebelión saharaui reprimida se considera uno de los fogonazos que precedieron el estallido de las primaveras árabes. "¿Cómo se puede bombardear Libia en nombre de los derechos humanos pero no ejercer ninguna presión por ellos en el Sáhara Occidental?", se llegaría a preguntar ante la inacción de la comunidad internacional.
Murió con las botas puestas. Un día antes de fallecer, Bujari había enviado una carta al Consejo de Seguridad refutando las acusaciones de Marruecos de que combatientes polisarios habían entrado en la ciudad de Mahbes, al noreste del Sáhara Occidental, violando el acuerdo de alto el fuego del 91. Calificó el señalamiento de Rabat de "alegaciones infundadas", lo que corroboraría la Misión de la ONU para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso) al asegurar que "no había observado ningún movimiento de elementos militares" en la zona.
La desaparición de Bujari coincide con una de las últimas escaladas de tensión entre Marruecos y el Polisario, cuando se acerca la reunión del Consejo de Seguridad en la que se deberá adoptar, a finales de abril, una nueva resolución sobre la prolongación de la Minurso. El propio secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, se declaró "entristecido" por el fallecimiento del diplomático. La RASD declaró siete días de duelo nacional. Su cuerpo recibirá sepultura este domingo en el exilio de los campamentos de refugiados de Tinduf.

El Frente Polisario celebra el funeral de su representante ante la ONU

Bujari Ahmed, en 2004. JESÚS URIARTE EL PAÍS
El Frente Polisario celebró este domingo el funeral de Bujari Ahmed, su representante ante la ONU y uno de sus más destacados miembros. Bujari falleció el miércoles 3 de abril en Bilbao a los 65 años, después de padecer un cáncer de pulmón durante varios meses. Nadie como él conocía dentro de su organización las relaciones de fuerza entre los grupos de presión que intentan influir sobre el Secretario General de la ONU y el Consejo de Seguridad.
La ceremonia del funeral se celebró en el cementerio de Smara, uno de los campamentos de refugiados saharauis cercanos a la localidad argelina de Tinduf. Un asistente al acto indicó a este diario que los oradores que intervinieron resaltaron “su trayectoria y también su faceta como intelectual”. “Tenía una gran capacidad de análisis para readaptar las propuestas del Frente Polisario al contexto internacional sin perder la esencia de nuestras reivindicaciones. Mostraba mucha serenidad para librar las batallas diplomáticas”, indicó la citada fuente que prefiere mantenerse en el anonimato.
Bujari nació en Dajla, la antigua Villa Cisneros del Sáhara español. Su padre había sido traductor y él estudió derecho en la universidad de La Laguna (Tenerife) y después Ciencias Políticas en Madrid. Durante varios años mantuvo un trato fluido con el equipo diplomático del expresidente socialista Felipe González, sobre todo con el exministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos (2004-2010).
En 2015, al cumplirse 40 años de la retirada de España del Sáhara Occidental Ahmed Bujari escribió una tribuna en este diario que comenzaba así: “El 14 de noviembre de 1975 la España de aquel fatídico momento escribió una de las páginas más tristes, a 40 años vista, de su historia moderna. La entrega a toda prisa de un pueblo al matadero en las circunstancias que describe con profusos detalles el profesor José Luis Rodríguez Jiménez en su bien documentando libro (Agonía, Traición, Huida) deja un sentimiento de indignación que fuerza al lector a un largo silencio y a una profunda inhalación de oxígeno”.
Los últimos días antes de su muerte Bujari se encontraba mejor en la evolución de su enfermedad. Tanto es así que un día antes de morir Bujari envió una misiva al Consejo de Seguridad. En ella negaba las acusaciones efectuadas por Marruecos el domingo 1 de abril sobre una supuesta incursión de fuerzas del Polisario en el municipio de Mahbes, en el noreste del Sáhara Occidental, con lo que se habría violado los acuerdos de alto el fuego de 1991 que establecían una zona tapón entre ambas partes. El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, señaló que los efectivos de la Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sahara Occidental (Minurso) no habían observado ningún “movimiento de elementos militares en el Nordeste del territorio”.
Para sus compañeros del Frente Polisario una de las batallas diplomáticas más relevantes de Bujari consistió en combatir la propuesta de la ONU de conceder un régimen autonómico dentro de Marruecos para el Sáhara Occidental. “Cuando Marruecos presentó su plan a principios de la década de 2000”, indica una fuente del Frente Polisario, “había muchos países que no veían con malos ojos la autonomía. Bujari se encargó de convencerles para que desecharan esa iniciativa”
La línea roja para Marruecos en el conflicto del Sáhara Occidental sigue siendo su propuesta de autonomía. Más allá no pretende ceder. Y para el Frente Polisario, su condición indispensable es el referéndum.

miércoles, 4 de abril de 2018

Bujari Ahmed: La intensa relación con España del representante del Polisario ante la ONU


Contramutis / 04/04/2018
Alfonso Lafarga.- Bujari Ahmed, el diplomático saharaui fallecido en un hospital de Bilbao el 3 de abril y que durante 17 años mantuvo en la esfera internacional la lucha del Frente Polisario por la independencia del Sáhara Occidental desde la ONU, tuvo una intensa relación con España, donde estudió, fue el primer delegado “reconocido” del Frente Polisario, estuvo respaldado  por unas fuerzas políticas y llegó a ser expulsado del país por otras.
Nacido en 1954 en Tiris, la patria del verso saharaui, Bujari militó desde joven en el Frente Polisario e inició los estudios de Derecho en la Universidad de la Laguna, en Santa Cruz de Tenerife, que continuó en la Universidad Complutense, en Madrid. En el último año de carrera sufrió la primera expulsión de España por su militancia activa en el Polisario; enviado a Mauritania, de allí se trasladó con una beca a Túnez. La asignatura que le quedó pendiente en Derecho la aprobó años después.
En otra ocasión, Bujari Ahmed ni siquiera pudo entrar en  la capital de España: El 19 de febrero de 1978 llegó al aeropuerto de Barajas procedente de México y tuvo que continuar viaje a Italia. El Gobierno de Adolfo Suarez actuó así contra el dirigente saharaui por haber declarado trece días antes, en Las Palmas de Gran Canaria, que si España ratificaba el acuerdo de pesca con Marruecos para el Polisario seria  como una declaración de guerra.
El abogado socialista asturiano Antonio Masip, primer presidente de la  Asociación de Amigos del Sáhara, creada en 1975,  dijo que  la expulsión  era “un contrasentido” y que “la dimisión de Marcelino Oreja (ministro de Asuntos Exteriores) sería un paso importante para conseguir la normalización de las relaciones de España con el norte de África”.
Más de siete años después tuvo lugar la tercera expulsión de Bujari, cuando era el representante saharaui para Europa, con residencia en Madrid. Todo fue consecuencia del ataque que  el Frente Polisario realizó el 21 de septiembre de 1985 contra el pesquero canario El Junquito por faenar en aguas saharauis bajo bandera marroquí, en el que murió el contramaestre Guillerno Batista,  y contra la patrullera de la Armada Tagomago que acudió en su auxilio, muriendo el cabo José Manuel Castro.
El Gobierno de Felipe González ordenó ocho días después del ataque el cierre de las oficinas del Frente Polisario  en España –que no se volvieron a abrir hasta 1989- y la expulsión de todas las personas identificadas como miembros del movimiento de liberación saharaui. El titular de la representación en Madrid, Sidi Shamed Mohamed, y el secretario, Mohamed Hadel Mohamed, abandonaron el país el 1 de octubre.
Ese mismo día, Bujari Ahmed fue detenido por la policía cuando  iba a entrar en un restaurante en la plaza de Tirso de Molina de Madrid, donde unas 200 personas, entre amigos del pueblo saharaui y  miembros del Partido Comunista de España (PCE), iban a ofrecerle una cena de despedida. Fue conducido al aeropuerto de Barajas, pasó la noche en dependencias policiales, y al día siguiente salió hacia Argelia.
La detención del representante saharaui fue calificada por el vicesecretario general del PCE, Enrique Curiel, como “injustificable” y dijo que era  “una vuelta a los tiempos del franquismo” ;  los asistentes a la cena  gritaron  “Polisario vencerá” y “Bujari, estamos contigo”.
En señal de protesta, al día siguiente varios centenares de personas se congregaron en Madrid  frente a la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores,  entre las que se encontraba Enrique Curiel y el secretario general de Comisiones Obreras, Marcelino Camacho, y en Santa Cruz de Tenerife. Los grupos políticos vasco y mixto consideraron un error  la expulsión de España de los representantes saharauis y Alianza Popular (AP) criticó el cambio de postura del Partido Socialista con el Frente Polisario.
Fue Felipe González cuando estaba en la oposición quien el 6 de septiembre de 1977, junto a otros destacados socialistas, presentó a Bujari en una rueda de prensa en Madrid en la sede del PSOE, en la que el asesor del secretario general del Frente Polisario pidió la intervención de España para poner fin al conflicto en el Sáhara Occidental.
Antes de ser nombrado representante permanente del Frente Polisario ante las Naciones Unidas, cuya labor diplomática ha sido elogiada por los dirigentes saharauis,  Bujari Ahmed fue embajador en varios países latinoamericanos y formó parte de varias comisiones de alto rango de la diplomacia saharaui, entre otras las  las conversaciones con Marruecos que tuvieron lugar en Manhasset, en las afueras de Nueva York,
Su presencia en España era frecuente, participando en conferencias como los encuentros sobre el Sáhara que organizan todos los años las universidades públicas madrileñas,
La Delegada Saharaui para España, Jira Bulahi, ha dicho de Bujari que fue “un luchador con fuerza y convicción, abnegado, leal a sus principios, firme en sus decisiones, claro en sus planteamientos” y que estaba “convencido de la victoria de su pueblo.
Bujari Ahmed será enterrado en el campamento de refugiados de Smara, en Tinduf (Argelia).

Bujari Uld Ahmed Uld Barikal-la: se ha ido un líder intelectual continuador de la doctrina anticolonial africana


Blog El País "¿Y dónde queda el Sahara?", por Bahia Mahmud Awah, 04/04/2018
Anoche soñé con él, –me visto que voy adonde la familia–, así, sonriente, se despedía de nosotros dejando vacía su estera…
De muy temprana edad el ayer tristemente desaparecido líder saharaui Bujari Ahmed fue seguidor de La Escuela anticolonial africana de Nelson Mandela, Kwame Nkrumah, Patrice Lumumba, Oliver Tombo, Agostinho Nheto, Hauari Boumediene, Julius Nyerere, Amílcar Cabral, entre otros.
En 1972 Bujari cursaba el tercer año de Derecho en una universidad de la metrópoli y mantenía su colaboración con la revista Irifi del instituto General Alonso de la ciudad de El Aaiun; aún no había nacido el Frente Polisario en aquellos años. Bujari entonces filtraba de manera solapada en la revista su sentir nacionalista anticolonial.
“Solamente la juventud que va a las escuelas, a los institutos o a las universidades, puede tener conciencia de su misión. Se necesita una juventud que tenga las manos desatadas, pues no se puede trabajar en una obra de arte con una camisa de fuerza”. (Irifi-1972)
En aquellos momentos el dominio colonial español se encontraba en su máximo apogeo doctrinal. Ayer noche mientras intentaba digerir la triste noticia de su marcha, estuve recordando momentos de años atrás, cuando intercambiaba con él correos que él me respondía desde Nueva York. Investigaba datos sobre su generación, la de “El 73 Saharaui”, un tema que más tarde recogí en mi libro “El sueño de volver”. En ese momento me acordé de cómo otros dirigentes de su misma generación sentían la tristeza cada vez que alguno de ellos se consumía en aras de los firmes principios de lucha que abrazó inequívocamente su generación. Como el caso de Hamada Uld Mohamed Luali, caído en la batalla de Edluu, en Guelta Zemur, el 29 de diciembre de 1980; un día que fue calificado por el entonces ministro de defensa y actual presidente  de la República Saharaui, Brahim Ghali, como يوم اسود و ملعون “un día negro y maldito”.
Anoche las redes estaban desorbitadas ante la confirmación o el desmentido de la noticia de su fallecimiento; los internautas saharauis y del movimiento solidario no querían creer en la desconsolada noticia de la muerte del hombre que cautivaba a todos con su discurso, su mirada, sus pausas y sus sentenciosas frases en la lengua de Cervantes y en hasania, con las que dejaba sin argumentos a sus contrincantes. Mientras buscaba una confirmación definitiva, apareció un cable de la agencia nacional saharaui que confirmaba la terrible noticia. “Un gran y prestigioso diplomático que dedicó su vida al servicio de la causa nacional”. Y recordaba sus infinitas cualidades como dirigente. “Era conocido por su habilidad diplomática y su conocimiento de la cuestión saharaui y el lugar que ocupa  en las relaciones internacionales, especialmente a nivel de la ONU”.
Desde hace muchos años y a raíz de conocerle en persona me atraía por su intelecto. Recordé un archivo que abrí para recoger sus certeras frases en español. La densidad, fluidez y naturalidad de su lenguaje en sus discursos en Naciones Unidas, conferencias, tribunas en periódicos, revistas, canales de televisión, emisoras y en libros, son sólo la punta de su iceberg de su sabiduría sahariana que asomaba para contar sus verdades y defender los principios de su lucha. Un talante que siempre me ha asombrado, virtudes y capacidad que él poseía a raudales y con las que atrapaba y convencía al público desde el primer momento. Talante que pude observar en otros integrantes de su misma “Generación del 73 Saharaui” de la que fue uno de sus más ilustres pensadores, como se puede apreciar en este texto.
“La conclusión esencial de nuestro debate desembocaría en la opción por un Estado Republicano de régimen Presidencial. Este Estado debe inmunizarse contra las causas que condujeron a otros a una obra fallida o a un marco disfuncional. Para ello, debe resolver antes que nada, de manera clara e inequívoca, el enorme problema que habían encontrado en su camino muchos Estados Africanos, y ciertamente latinoamericanos.  La sucesión de golpes de Estado y su corolario en términos de inestabilidad, caos económico y conflictividad étnica y tribal (…) (Bujari en AIJSO Oviedo-2012)
Como ya he mecionado, Bujari era un genuino condiscípulo de la Escuela de líderes anticoloniales africanos, encarnados, entre otros, en la figura del filósofo y líder ghanés Kwame Nkrumah, quien decía “Las revoluciones son proclamadas por los hombres que piensan como hombres de acción y actúan como hombres de pensamiento”. En ese contexto Bujari Ahmed ante el Comité de Descolonizacion de la ONU decía:
(..)Si la ONU, y de manera particular el Consejo de seguridad, adopta la política de Poncio Pilatos ante lo que es un claro desafío marroquí, el colapso probable del proceso de paz no puede desembocar sino en un escenario bélico, al retorno del punto de partida de 1975. (Comité C24 de la ONU-2016)
Para seguir la trayectoria de esta emblemática figura que el proceso de descolonización y liberación nacional dio a los saharauis, no hay más que buscar en la hemeroteca del periódico El País y buscar aquellas Tribunas que sólo podía escribir alguien de su calado intelectual y político. Dos ejemplos:
TRIBUNA de El País el 11 de febrero de 2007. Bujari Ahmed titula su texto de tribuna. Primero, la consulta popular.
(…) No estamos ante un debate de corte intelectual donde cabrían elucubraciones de todo género a cargo de lobbystas o expertos en todo y en nada, iluminados que a veces se creen en posición de poder influir en la Historia y en los acontecimientos, yendo contra ambas cosas a la vez.
TRIBUNA de El País el 14 de noviembre de 2015. La otra rendición de Breda. Se cumplen 40 años del fatídico momento en el que España se retiró del Sáhara Occidental. [Sin descolonizar el territorio]
Nos costó llegar a la conclusión de que eso tal vez nunca ocurrirá y si llega a ocurrir será como el cuento de “después del burro muerto… cebada al rabo”. España parece decirnos con cada Gobierno que asume el poder que no está interesada en la suerte del pueblo saharaui porque, para sus intereses estratégicos de cara a la región, íntimamente ligados a la monarquía marroquí, considera que fue ya sellada por Solís Ruiz en su entrevista con el rey Hassan II en la otra rendición de Breda.
En 2006 le pregunté por Hanafi Uld Mohamed Chej, amigo suyo caído en los primeros años de la guerra, otra figura de gran peso intelectual y que fue uno de aquellos primeros universitarios que fundaron el Frente Polisario y proclamaron la República Saharaui. Bujari me habló sobre su compañero caído:
Joven inquieto, lograba siempre imprimir entusiasmo y alegría a los momentos de gravedad. Estaba animado por una firme determinación y fe en la causa de independencia. (…)Nos vimos brevemente en Argel, a mediados de 1976, pocos meses antes de su caída en el campo de batalla. Me dio la impresión durante ese encuentro fugaz que había madurado muchísimo y percibí que su inquietud juvenil fue reemplazada por un alto sentido de responsabilidad y un alto grado de conciencia política que le hacían ver con claridad y afianzada serenidad totalmente nueva en él, el precio que había que consentir. Sentí enormemente su pérdida. (El Sueño de volver, 96-2007)
El surafricano Oliver Tambo durante el Apartheid decía: “La política de apartheid es criminal, brutal e intolerable. Nosotros debemos paralizarla. Las sanciones económicas y la retirada de inversiones son un freno”. Bujari reiteraba en sus conferencias un pensamiento similar contra la ocupación marroquí a partes del Sahara Occidental. “Aquellos que crean que los saharauis van a ser víctimas del paso del tiempo no conocen la naturaleza del desierto. Podemos morir, otros continuarán». Era un hombre global, íntegro en su manera de ver cómo se estaba proyectando el Estado Saharaui. “Recuperada la paz y la libertad y articulando esta visón interna, hacia la región y más allá de ella, el Estado saharaui tendrá todos los resortes para ser viable, ser un interlocutor serio, fiable que, no cabe duda, contribuiría en el fortalecimiento de la seguridad y  estabilidad en la región y más allá de ella”.
Descansa en paz, Bujari. Tu pensamiento teórico revolucionario de lucha está en buenas manos y la lucha seguirá.

En la muerte del gran intelectual y diplomático saharaui Ahmed Bujari


Desde el Atlántico. Carlos Ruiz Miguel 04.04.18  @Desdelatlantico
En la noche del día 3 de abril, en el hospital de Cruces de Baracaldo (Vizcaya) rodeado de su mujer, sus hijos y su hermano, falleció de un cáncer Ahmed Bujari (Bujari Uld Ahmed Uld Barical-la). Bujari era una figura carismática del Frente Polisario. Un hombre culto e inteligente, con un gran encanto personal que, tras desempeñar diversas responsabilidades como la de embajador de la RASD en México, asumió en sus últimos años la representación del Frente Polisario en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Bujari se va en un momento importante en la lucha del pueblo del Sahara Occidental. Queda ahora la interrogante de quien asumirá su importante responsabilidad.
I. AHMED BUJARI, MIEMBRO DE UNA IMPORTANTE FAMILIA EN LA LUCHA DEL PUEBLO SAHARAUI.
Bujari, nacido en Villa Cisneros, era hijo de Ahmed Uld Barical-la quien trabajó como traductor en la administración española y que fue una de las figuras pioneras del movimiento independentista saharaui. Ese origen familiar ayuda a entender el perfecto dominio del español de sus dos hijos, Bujari y Hash Ahmed (El Hash Uld Ahmed Uld Barikal-la).
Bujari, al igual que su padre y su hermano Hash fueron figuras de primera fila en la historia del movimiento saharaui.
II. LA FACETA JURÍDICO-DIPLOMÁTICA DE BUJARI
Cuando se produce la crisis de 1975 Bujari estaba estudiando Derecho en España. Creo que en la Universidad de La Laguna. Uno de sus profesores, el Catedrático de Derecho Administrativo Ramón Parada Vázquez dijo en alguna ocasión que Bujari fue quizá el alumno más brillante que tuvo en su vida. Esa formación jurídica hizo que desde un primer momento su lucha se desempeñara, no con las armas, sino con las letras.
Su trabajo fue importante en la redacción de los documentos constitucionales de la RASD.
Su perfecto dominio del español y del inglés, sumado a sus dotes de seducción, le llevaron a desempeñar muy diversos puestos. En 1979 fue el primer Embajador de la RASD en Panamá y en 1982 el primer Embajador en Costa Rica. Poco después fue designado representante del Frente Polisario para Europa, En 1988 tomó posesión como primer Embajador en México. Más tarde fue Embajador en Misión en varios países de Hispanoamérica. La última etapa de su vida se desempeñó como representante del Frente Polisario en la sede de Naciones Unidas de Nueva York.
Su último gran servicio fue la carta fechada el día 2 de abril dirigida al Consejo de Seguridad respondiendo a las intoxicaciones vertidas por el embajador de Marruecos en una carta del día anterior. Ese mismo día 2 de abril el portavoz del Secretario General de Naciones Unidas desmintió al embajador marroquí.
Pero quizá su mayor triunfo fue el ser el anfitrión del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Mun, en la visita que éste hizo a Bir Lehlu, en el Sahara Occidental liberado en marzo de 2016. Fue la primera vez que un SG de la ONU pisaba el territorio liberado del Sahara Occidental.
III. BUJARI COMO INTELECTUAL
El fallecido Ahmed Bujari ha sido el referente intelectual saharaui en España. Ya en este blog en alguna ocasión recogí sus reflexiones.
Salvo error mío ha sido el único dirigente del Frente Polisario al que han publicado tribunas en el diario "El País". Algo que, aparte de la indudable sagacidad de sus escritos se explica por la vieja amistad que tuvo con Felipe González Márquez, anterior al "giro" de éste hacia el majzen.
También polemizó, en las páginas del diario ABC, con el Embajador español gran conocedor de la cuestión del Sahara Occidental, Fernando Arias-Salgado, aunque yo no comparta las posiciones que Bujari defendió en esa polémica.
Sus contribuciones también se publicaron en otros medios como "Mundo árabe".
También son dignas de estudios sus contribuciones en otros foros, como una ponencia que presentó en el Senado de México en 2008.
Además, él junto con Jatri Beiruk fueron los únicos intelectuales saharauis que publicaron trabajos en los "think-tanks" españoles. Bujari, concretamente en el Real Instituto Elcano publicó al menos dos trabajos, uno en 2004 ("Las dimensiones internacionales del conflicto del Sahara Occidental y sus repercusiones para la alternativa marroquí") y otro en 2014, más reciente, cuando escribió en respuesta a un llamado "Informe" que trataba de avalar la anexión marroquí del Sahara Occidental ("El Informe Elcano de Estrategia Exterior y la profecía sobre el Sáhara Occidental").