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jueves, 27 de febrero de 2020

Mhamed Jadad detalla y aclara sobre postura de España/Sahara Occidental y el nuevo escenario político


Fotos y redacción/DLRS
1. "Los pueblos del Estado Español, los intelectuales, la sociedad y los partidos políticos deben ser conscientes y claros con todo esto de confusión que otros quieren hacer con el caso del Sahara Occidental y usar en su soflama de tono apocalíptico” 
2.“España nos estaba desestimando tratándonos y menguándonos desde la distancia”
3.“(…) puedo asegurar que desde la época del presidente Hauari Boumediene la mejor y más contundente y firme postura y apoyo de Argelia a nuestra lucha es la que se ha demostrado en estos días que es el principio de una nueva era de ese gigante africano”
4.“El Estado Español y sus líderes políticos y diplomáticos deben nutrir esa realidad y no seguir como reza nuestro proverbio “tomándonos en un pequeño sorbo de agua”
DLRS/ miércoles 26 de febrero de 2020. El responsable del Comité Relaciones Exteriores del Frente Polisario Mhamed Jadad, tras la crisis Argelia-Sahara Occidental desatada esta semana por las declaraciones de la Ministra de Exteriores Arancha González Laya, ha originado distintas reacciones por las dos partes tanto del Gobierno de la República Saharaui como del Frente Polisario. Argelia por su parte a través de su presidente ordenó la cancelación de la visita de la ministra del gobierno de la Coalición a Argelia al estimarlo este gigante africano una respuesta clarísima a España en su apoyo a Marruecos en el conflicto del Sahara Occidental. La mayoría de los periódicos argelinos lo han reflejado en sus primeras portadas y con distintos rótulos y los medios televisados lo trataron en sus tertulias.
El histórico diplomático del Frente Polisario Mhamed Jadad hoy en conversación con DLRS abordó esta crisis y desestimación de la política española hacia Argelia y a los saharauis en su proceso de descolonización. “Hoy hemos de hacer un salto cualitativo y cuantitativo en este nuevo escenario y contexto, nunca dado anteriormente para la causa saharaui. El Estado Español nos ve con pequeños ojos y creían que Argelia se había extinguido, al igual que los saharauis en el exilio y en su lucha. Y que ya no podemos resistir. Y creían que Mauritania cambiaría del lado nuestro y que los Estados Unidos van a reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental, nada de esto pasó. Y con todo esto contaban con José Borrell como jefe de la diplomacia europea y Felipe González con José Luis Rodríguez Zapatero en que iban a culminar la liquidación de nuestra causa a nivel europeo, se equivocaron”. 
Jadad en sus declaraciones afirmó que “Con todo esto España nos estaba desestimando tratándonos y menguándonos desde la distancia.  Y por otra parte Marruecos en su huida hacia delante abriendo sus consulados en nuestra ciudad El Aaiún y soñando que el mundo caería en sus brazos, todo esto no ha sido más que un ficticio espejismo”. Zanjaba el dirigente Polisario. 
Jadad para los que dudan sobre la fortaleza de Argelia y de su apoyo al proceso de lucha del pueblo saharaui aclaró que “Ni Argelia como pensaban en sus estimaciones ha caído. Soy veterano en este largo proceso desde sus inicios y he vivido todos sus vaivenes y puedo asegurar que desde la época del presidente Hauari Boumediene la mejor y más contundente y firme postura y apoyo de Argelia a nuestra lucha es la que se ha demostrado en estos días, en esta crisis provocada por España. Una nueva implicación tomada con fuerza y determinación del gigante africano, se escenificará de aquí en adelante. 
Partiendo de este nuevo factor, ahora Marruecos se siente junto a nosotros en la Unión Africana de igual a igual como miembro. Desde 2017 intentó arañar algo de nosotros pero no ha podido, y creía que iba a comernos allí, se equivocó. En el contexto internacional de equilibro como fuerza en la región, los saharauis hemos demostrado con el dominio de seguridad que ejercemos sobre nuestro territorio liberado y con absoluto control que ejercemos desde hace más de treinta años, con ello hemos luchado contra la inseguridad.  Hemos garantizado la seguridad de más de treinta nacionalidades extranjeras que trabajan con nosotros en el territorio.  Y eso lo hemos logrado teniendo terrorismo por todos los lados y el narco marroquí, para con esto demostrar al mundo que somos un factor de estabilidad en la región.  Con toda esa lucha y dominio en nuestro territorio hemos dejado constatar nuestra existencia como una realidad empírica en la región. A pesar de nuestros problemas, somos fuertes, y nuestra fuerza no solamente de liderazgo, sino la fuerza de convicción, la fuerza de nuestras leyes, la fuerza de la legalidad internacional que nos acompaña, la resistencia de nuestro pueblo y su apego a sus mártires y a su causa nacional. Esto es un logro que no se diluye, un logro consolidado que Argelia lo ha podido constatar y valorar. Tiene clarísimo su inamovible postura de apoyo a nuestra lucha, no como otros lo veían equivocadamente.
Jadad sobre el juego de España en el conflicto saharaui dijo que, “el Estado Español y sus líderes políticos y diplomáticos deben nutrir esa realidad y no seguir como reza nuestro proverbio “tomándonos en un pequeño sorbo de agua” en sus equivocadas desestimaciones. Hoy más que nunca somos una realidad que no se les puede dar giros desfasados en la política española. El Sahara Occidental es un problema claro y reconocido por la ONU que es un territorio aún pendiente de descolonización. Y es por ello que le recordamos a España su responsabilidad histórica”. Mhamed Jadad sobre la nueva postura española recordó “Debo señalar que Grande Marlaska que es el actual titular de Interior es uno de los jueces de la Audiencia Nacional de España que tomaron la resolución judicial que afirma que España sigue siendo la potencia administradora del territorio, al no conferirlo en su día a sus habitantes, entregándolos a terceros. También quiero recordar que España en 1975 tras su abandono al territorio el 28 de febrero 1976 en su texto de retirada, aclara que, “consideramos que la descolonización del Sahara Occidental culmine cuando el pueblo saharaui haya decidido de manera válida sobre su destino”. Subrayó Jadad.
Sobre el nuevo lenguaje de confusión que el nuevo gobierno de coalición empezó a usar cuando se refiere al Sahara Occidental, Jadad señaló, “Fijaros que ahora España esta acomplejada por las filtraciones que le llegan de Marruecos y Borrell que ya empezaron a considerarnos como el caso de Catalunya y el término de autodeterminación clásico en su discurso en la ONU lo suprimieron en su reciente discurso. Cuando tenían que mirar los antecedentes de la historia de descolonización que vivió Portugal con Timor y asumir su responsabilidad con su excolonia. Hay un crimen que España cometió y debería asumirlo con respecto a los saharauis porque su pecado original es haber vendido el Sahara Occidental a Marruecos. España tenía que haberse fijado en Portugal y hacerlo muy bien.
España en nuestro caso debe sentarse en los tribunales internacionales para reconocer su crimen y revisar su política con el Sahara Occidental. Culpable es España de los desparecidos saharauis, culpable España de los presos políticos condenados a cadena perpetua y a más de 25 años en la cárceles del régimen marroquí y España es culpable de los tanto huérfanos que ha originado su abandono en el Sahara Occidental y debe asumir todas esas consecuencias que causó a los saharauis por su mala abandono, sin descolonizar el territorio ni cederlo a sus habitantes y sus representantes con las que negoció y bien conoció”. 
Los dirigentes están en un momento de inflexión con la exmetrópoli, y ya van en serio en su discurso que era muy moderado con respecto a la actuación de los anteriores gobiernos españoles que recibieron a dirigentes y diplomáticos saharauis a lo largo de esos cuarenta años, sin complejos y sin ceder ante la intromisión marroquí en la soberanía española. El histórico Jadad repaso ese momento de relaciones, “Hay que recordar a las nuevas generaciones españolas que con el paso del tiempo esto no exime España de su responsabilidad moral, ética, política e histórica  hacia el pueblo saharaui. Y no vamos a cansar de exigir y repetir esa responsabilidad. Esta deslealtad debe quedar para la historia como la leyenda de Caín con su hermano Abel. Debe quedar en la conciencia de los españoles y pesar como losa sobre la conciencia de los políticos. Y esto siempre se lo recordaremos a España sin rencor ni odio”.
España en su nueva y vieja política no calculó bien la proyección del proceso de liberación nacional en el Sahara Occidental, sesgo que Jadad destaca, “España desestimó en su análisis nuestra fortaleza, resistencia y la proyección internacional de la República Saharaui, hoy miembro de pleno derechos en la Unión Africana y su liderazgo el Frente Polisario, y se equivocó al pensar que el pueblo saharaui, no va a resistir más de cuarenta años”. 
En cuanto a Marruecos que ocupa partes del territorio saharaui, Mhamed Jadad, explicó que, “Marruecos es un régimen reaccionario por naturaleza, es un régimen de sometimiento y España es se ha convertido en su caparazón de protección internacional.  España debe saber que seguir a Marruecos en su política de chantaje y sometimiento no les llevará a ninguna parte, España será el perdedor sin lugar a duda”. Y subrayó en sus apreciaciones sobre ese país,  “Marruecos por las enclaves de Ceuta y Melilla y el Sahara Occidental, seguirá sometiendo España con el chantaje, y fijaros hasta qué dimensión ha llegado este chantaje forzando a una ministra de institución soberana española exponer públicamente explicaciones al rey de Marruecos y a su ministro Bourita en su cuenta de Twitter. Y esto es la muestra más contundente de la debilidad española frente a Marruecos”. 
El responsable del Comité de Relaciones Exteriores del Frente Polisario finalizó desconcertado “No puedo creer que la Ministra de Exteriores en la crisis de las aguas de Canarias en sus declaraciones por presión de Marruecos no ha podido referirse a las aguas del Sahara Occidental, que Marruecos, vanamente intenta declarar suyas para anexionar las aguas de Canarias. Tengo un documento de tiempo atrás en el que España dice que ‘este problema de las aguas solo se resolverá en cuanto se resuelva el conflicto del Sahara Occidental’. Una postura de prudentes que ahora España ni podría mencionar en su relato para defenderse de Marruecos. Sobre esta nueva coyuntura advertimos, ojo a la confusión, ‘el Sahara Occidental no es Catalunya’. Los pueblos del Estado Español, los intelectuales, la sociedad y los partidos políticos deben ser conscientes y claros con todo esto, porque otros quieren hacer con el caso del Sahara Occidental y usar en su soflama de tono apocalíptico”. Entre los populares tenemos muy buenos amigos, igual entre los socialistas a pesar de sus lobbies promarroquíes, como González, Zapatero y Borrell. También tenemos amigos en el partido Vox, en Ciudadanos y con Unidas Podemos tenemos mucha esperanza de hacer corregir el pasado y tomar el presente con determinación y valentía. Nuestro proyecto es el de un movimiento de liberación nacional, amalgama de muchas voces, comunistas, socialistas, liberales, religiosos moderados y nacionalistas. pero hay un denominador en común que nos une fuertemente y es el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y esto implica que no tenemos ningún enemigo de ideología. Con todos y sin complejos hablamos y articulamos esfuerzos de apoyos políticos para nuestra causa nacional.

viernes, 31 de enero de 2020

Brahim Ghali en una exclusiva con Il Manifiesto: "los saharauis utilizarán todos los medios legítimos para lograr su autodeterminación"


El periódico italiano Il Manifiesto, 31 de enero de 2020. El presidente saharaui, Brahim Ghali, en una reciente entrevista con Il Manifiesto sostuvo que el pueblo saharaui ha perdido la confianza en las Naciones Unidas porque "no han demostrado suficiente firmeza frente a la intransigencia del 'Ocupante marroquí', y alegó que los saharauis utilizarán todos los medios legítimos para lograr recuperar sus territorios.
En una entrevista con el diario italiano " Il Manifesto",que fue recogida por la agencia argelina APS, el presidente Ghali, secretario general del Frente Polisario, dijo que "los jóvenes han perdido la paciencia y no están solos ... Todos los saharauis sienten que son víctimas de una mentira".
"Hemos perdido la confianza en las Naciones Unidas porque no han demostrado suficiente firmeza frente a la intransigencia de Marruecos, perdiendo así la credibilidad hacia nuestro pueblo que había confiado en las Naciones Unidas", a- él subrayó.
El pueblo saharaui dirigido por su único representante legítimo, el Frente Polisario, agregó el Sr. Ghali, "utilizará todos los medios legítimos para lograr sus objetivos. Sin excluir la lucha armada, como un derecho universalmente reconocido para los pueblos que se defienden de una fuerza de ocupación colonial”.
El presidente Ghali señaló al Consejo de Seguridad que "debe asumir sus responsabilidades, imponer el mandato de Minurso, una misión de las Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental y, en consecuencia, evitar un posible conflicto que desestabilice el conjunto de la región".
Brahim Ghali, quien fue reelegido para su cargo en el 15 ° congreso del Frente celebrado del 19 al 25 de diciembre en Tifariti, en los territorios liberados del Sáhara Occidental, con la participación de más de 2.500 delegados, recordó que "el Frente Polisario es un movimiento de liberación nacional. Durante estos años, siempre ha mantenido su espíritu revolucionario, hemos conocido muchas transformaciones a nivel político y social".

domingo, 5 de mayo de 2019

ENTREVISTA Conchi Moya, escritora: "Todos los saharauis son héroes"


Conchi Moya es autora del libro "Las acacias del éxodo", una obra que versa sobre el Sáhara Occidental. La presentación será el sábado 4 de mayo en 'Libros Traperos' (Murcia)
"Del PSOE sólo se ha recibido traición. Lo que se puede esperar de este partido en relación al pueblo saharaui es nada positivo, como han seguido demostrando a lo largo de estos años"
"Que la mujer es un pilar de la sociedad saharaui desde siempre es algo evidente. De alguna manera la sociedad saharaui es matriarcal, son mujeres libres y que ocupan un lugar muy importante en su familia y en la sociedad"
*Fuente: el diario.es Por Paco Paños. 03/05/2019
Nacida en Madrid en 1971 se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense. Antes de "Las acacias del éxodo", ha escrito otros dos libros, con el Sáhara Occidental como tema de fondo, "Delicias saharauis" y "Los otros príncipes". Junto con Bahia Mahmud Awah ha escrito el ensayo "El porvenir del español en el Sahara Occidental". Antóloga de varios libros de poesía saharaui "Um Draiga", "Aaiún, gritando lo que se siente", "La primavera saharaui" y "Poetas saharauis (Generación de la Amistad)". En diciembre de 2015 se publicó su primera novela, "Sin pedir permiso'".
Correaliza el espacio informativo Poemario por un Sahara Libre, dedicado a las actualidades informativas y culturales de la causa saharaui.
"Las acacias del éxodo", es un libro de relatos que tienen como protagonista el Sahara Occidental, el Pueblo Saharaui. No es tu primer libro con este tema y parte de tu actividad, la dedicas a hacer visible la Causa Saharaui. ¿Cuál es tu vinculación con El Sahara, con su gente?
Conocí al pueblo saharaui en abril de 2000, cuando viajé a los campamentos de refugiados saharauis con compañeros de una radio libre en la que colaboraba. El impacto por lo vivido allí fue tan fuerte que me comprometí a ayudar a este pueblo con lo que sabía hacer, contar, escribir, informar. Con el tiempo conocí al que hoy es mi compañero, el escritor e investigador saharaui Bahia Awah, y los dos decidimos hacer juntos este camino. Es mi causa, es mi pueblo, tengo una enorme familia dispersa por los campamentos, varios países en la diáspora y en territorio ocupado. Muchos de mis mejores y más queridos amigos son saharauis. Desde mi primer viaje no ha habido un solo día en que haya dejado de pensar en el Sahara, y son ya diecinueve años. Literariamente esto se ha traducido en que tuve el honor de participar en el congreso fundacional del grupo de escritores saharauis en el exilio Generación de la Amistad Saharaui. También he sido antóloga de varias de sus publicaciones. "Las acacias del éxodo" es mi tercer libro de narrativa centrado en el Sahara Occidental.
En uno de los relatos cuentas la visita de un "joven político español", la esperanza que despertó entre los activistas saharauis y, finalmente su traición. Ese político era Felipe González. Ahora que otro joven político socialista está en la Moncloa y seguirá siendo presidente después de las elecciones del 28A ¿Qué expectativa despierta esto entre la población? ¿Tienen los saharauis esperanza de que Sánchez mire hacia los campos de refugiados, que retome la responsabilidad que España tiene como potencia colonizadora y cumpla con el mandato de la ONU hasta que el Sahara consiga su independencia y recupere su territorio?
La historia de la visita de Felipe González en 1976 a los campamentos de refugiados para apoyar al pueblo saharaui "hasta la victoria final" y su posterior traición, que perseguirá a Felipe para siempre, me impresiona mucho. Los saharauis no lo olvidan y se encargaron de recuperar y difundir aquellas imágenes y el audio de su discurso. La cantante saharaui Mariem Hassan incluso le dedicó una cantata llamada "Shouka" (La espina), que es escalofriante. Pude hablar con alguna de las personas que le acompañaron y quise reproducir cómo fue aquella visita.
El programa socialista para estas elecciones de 2019 incluía una frase referida al pueblo saharaui, que el partido trabajará "para alcanzar una solución del conflicto que sea justa, definitiva, mutuamente aceptable y respetuosa con el principio de autodeterminación del pueblo saharaui". Es cierto que Pedro Sánchez se ha desmarcado de alguna manera de la "vieja guardia" socialista pero habrá que ver hasta dónde se atreve a llegar. La cercanía del PSOE a las tesis marroquíes en relación con el Sahara Occidental es histórica y es difícil que eso cambie. Hay que recordar que en la pasada legislatura llegó al Congreso Mohamed Chaib, diputado por el PSC y considerado como "el hombre de Mohamed VI en España".
Sólo hay que ver que Zapatero es uno de los valedores de la ocupación marroquí del Sahara. Como muestra, el expresidente ha llegado a participar en diferentes actos en los territorios ocupados del Sahara, organizados por las autoridades marroquíes, como el Foro Crans Montana en la ciudad saharaui ocupada de Dajla, con Mohamed VI abriendo el acto y recibiendo a los participantes con la frase "Bienvenidos al Sahara marroquí". Esto lo recogió la Agencia EFE en marzo de 2015, se puede consultar en la hemeroteca. Y durante el gobierno de Zapatero el PSOE tuvo una vergonzosa actuación durante dos hechos determinantes como fueron la huelga de hambre de la activista saharaui Aminetu Haidar en el aeropuerto de Lanzarote y el violento desmantelamiento del campamento saharaui de Gdeim Izik, donde el gobierno del PSOE dio por válida la versión marroquí y llegó a recibir en el Ministerio de Interior al general marroquí Hosni Benslimane, sobre el que pesa una euroorden de busca y captura por el asesinato del opositor Ben Barka. La respuesta del Ministerio del Interior de Pérez Rubalcaba fue que su nombre "no estaba en las bases de datos del Ministerio".
Del PSOE sólo se ha recibido traición. Lo que se puede esperar de este partido en relación al pueblo saharaui es nada positivo, como han seguido demostrando a lo largo de estos años.
En un libro como "Las acacias del éxodo" debe ser fácil caer en la tentación de limitarlo a glosar la figura de los héroes y de los dirigentes del pueblo saharaui. Tú hablas con admiración de algunos de esos personajes, pero centras tus relatos en las gentes que sufren el éxodo, en los niños, en las familias, en las cosas sencillas y básicas que han perdido. Y sobre todo hablas de la mujer saharaui, de su papel en la organización de la vida civil en los campamentos, en cómo son ellas las encargadas de la sanidad, de la educación, de la organización, en suma, de la vida cotidiana. ¿Qué papel tiene la mujer en la causa saharaui?
En realidad todos los saharauis son héroes y heroínas. Y todo el pueblo es el Frente Polisario, que es un movimiento de liberación nacional que existirá hasta que los saharauis recuperen su tierra. En el caso saharaui hay dirigentes que dieron su vida por la causa, literalmente, como Luali Mustafa, uno de los fundadores del Frente Polisario y líder de la revolución saharaui, que murió en el campo de batalla cuando no se había cumplido un año de la guerra con Marruecos. Muchos otros han sido un ejemplo por su esfuerzo y sacrificio a lo largo de estas décadas. Al igual que el pueblo, que ha sufrido y todavía sufre tanto. Y con "Las acacias del éxodo" pretendo de alguna manera que nos pongamos en la piel de esas personas que de la noche a la mañana se vieron expulsados de su tierra, a quienes se les arrebató todo y se vieron sometidos a la mayor de las injusticias, ante la indiferencia de la comunidad internacional. Me gustaría que entendiéramos que esto nos puede pasar a cualquiera, a pesar de que nos creamos a salvo por vivir en la burbuja de nuestro supuesto "primer mundo".
Que la mujer es un pilar de la sociedad saharaui desde siempre es algo evidente. De alguna manera la sociedad saharaui es matriarcal, son mujeres libres y que ocupan un lugar muy importante en su familia y en la sociedad. Ellas levantaron los campamentos, y por tanto el estado saharaui en el exilio, cuando los hombres estaban en el frente de batalla. Fueron madres, médicos, constructoras, maestras, cuidadoras, diplomáticas en el exterior. Y en los territorios ocupados las mujeres aún hoy encabezan muchas manifestaciones de protesta, y hay numerosos nombres femeninos entre los más destacados activistas de derechos humanos. La mujer saharaui tiene su puesto en la vida política a nivel nacional e internacional. Hay ministras, gobernadoras, parlamentarias o diplomáticas, como ejemplo la Representante Saharaui en España es una mujer.
Pero todo esto no quita para que las mujeres saharauis también sufran el patriarcado, tengan la preocupación de la pérdida de poder desde que los hombres regresaron a los campamentos tras el alto el fuego y pidan una mayor participación en la vida pública. Ahora hay una interesante generación de mujeres saharauis muy jóvenes que luchan por sus derechos y por su espacio, sin abandonar su causa, y eso es tremendamente interesante en mi opinión.
Todo tu libro es un hermoso canto de esperanza, lleno de amor por las gentes de las que escribes. Es también un grito de rabia, de rebeldía ante la situación que, desde hace 50 años, vive el pueblo saharaui. Pero es además un llamamiento contra el olvido, contra la posible pérdida de identidad de parte de las generaciones que han nacido ya en el éxodo. ¿Hay peligro de agotamiento, de desánimo en los más jóvenes?
Ese peligro existe, es evidente. Yo tengo sobrinos que han nacido en los campamentos de refugiados y que a su vez tienen hijos que han nacido en los campamentos también. Dos generaciones que no han podido pisar jamás su tierra o que sólo conocen la ocupación. Eso es un drama terrible. Y hay un tercer desarraigo, el que se vive en la diáspora. Hay un peligro de pérdida de identidad, de olvidar por qué se está luchando y de desesperación. ¿Cómo decirle a un joven saharaui que siga teniendo fe en la ONU o en la comunidad internacional?
Pero al mismo tiempo la identidad saharaui es tan fuerte que hay mucha esperanza depositada en los jóvenes. Hay una generación muy bien preparada, que conoce la causa y que se va incorporando a puestos de responsabilidad o colabora desde activismo informativo intelectual, cultural y artístico. En los territorios ocupados los defensores de derechos humanos son cada vez más jóvenes, están tomando el testigo de los activistas veteranos. Marruecos no ha logrado borrar la identidad saharaui de estas nuevas generaciones, ni siquiera de los universitarios, obligados a estudiar en universidades marroquíes. Hay un movimiento estudiantil saharaui muy importante en territorios ocupados, que sufren acoso, detenciones y cárcel. Pero siguen adelante.
El gran problema puede ser que el desánimo les lleve a tomar posturas a favor de un conflicto armado. Algunos jóvenes piden que se acabe con esta situación de "impasse" y se comience la guerra. Están hartos de esperar y es comprensible.
Tú eres escritora, pero también eres periodista. ¿Por qué has elegido el relato, la literatura para hablarnos de los saharauis y no la crónica o el reportaje periodístico?
Son dos formas de escribir que están presentes casi por igual en mi creación. Mi literatura es muy narrativa y en ella me gusta contar. Y a la vez mis artículos periodísticos siempre tienen un punto literario. En cualquier caso, Bahia Awah y yo llevamos haciendo activismo informativo desde el año 2001, cuando empezamos con Poemario por un Sahara Libre, nuestro programa de radio que más tarde se convirtió en blog y con el que aún seguimos. La literatura vino después y fue en parte una consecuencia de la cantidad de testimonios y de historias que escuchábamos cada día. Yo siempre he escrito, desde pequeña, y si me atreví a ir más allá fue por mi convencimiento de que la literatura y el arte son un arma tremendamente poderosa para la difusión de ideas, y por supuesto de causas. Y por tanto debían serlo para una causa tan justa como es la saharaui.

jueves, 25 de agosto de 2016

"El trinomio fue perfecto: el Tribunal de la Haya anuncia lo de la autodeterminación, Hassan II miente a su pueblo y se lanza la Marcha Verde"

Foto y redacción del periodista Willy Veleta 
"España allanó el camino a la marcha verde" Bachir Ahmed en el parque madrileño de El Retiro. Intelectual saharaui.
24 DE AGOSTO DE 2016
Este año se cumplen 40 años de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática, es decir desde la descolonización de España. Bachir Ahmed (Fuerteventura 1954) nos recibe en el Parque del Retiro, antes de partir como todos los veranos hacia los campos de refugiados saharauis en medio de la nada. En los años noventa Bachir fue secretario de Relaciones Internacionales de la Unión General de Trabajadores Saharauis, antes de ser delegado del Frente Polisario en Cataluña y Baleares.
Nos hemos sentado en un banco, en la sombra, a hablar de cómo vivió él la descolonización, la Marcha Verde, el exilio, etcétera. Mientras cientos de jóvenes pasan por delante buscando no sé qué pokémons, Bachir no deja de mover sus manos y mirar al horizonte.
¿Dónde empezó todo?
Con mi padre. Él me decía que fue el primer saharaui que salió de nuestra tierra hacia Canarias, a principios del siglo XX. De provincia española a provincia española, aunque en el Sahara Occidental se pasaban muchas necesidades. Pero la tierra tira mucho y vuelve.  Regresa a Fuerteventura en 1942, ya casado y con varios hijos.  Entonces nací yo.
¿Cuándo pisa la tierra de sus antepasados por primera vez?
En 1966. Mi padre nos embarca a todos en una aventura que marcaría mi vida. Con 12 años me encontré con la realidad de ser un ciudadano de segunda o tercera, colonizado. Por encima de nosotros: un gobernador militar, varios militares de alta graduación, alféreces de reemplazo, cabos chusqueros… Entonces empecé a tener ese sentimiento de pertenencia saharaui, hasta entonces me sentía un canario más. De repente, empiezas a ver gente sentada en el suelo conversando, gente vendiendo camellos. 
¿Se siente perdido?
En parte sí. Me matriculo en el Instituto de Enseñanza Media del Aaiún y veo que la mayoría son hijos de militares españoles. Los pobladores originales de la zona somos minoría, no entiendo nada. Los españoles sacan mejores notas, ves cómo les regalan los sobresalientes, te esfuerzas y no consigues nada.  Los hijos del coronel tienen mejor nota que los hijos del teniente y así…
¿Cuándo se enciende la cerilla de su activismo?
Sabes que hay algo que está mal, pero no estás preparado, no tienes a nadie que te dirija. Los militares españoles nos daban clase en casa también, para que no se nos escapara ningún detalle colonizador. Pero, caprichos del destino, estos militares eran los que supuestamente venían por sorteo y realmente eran todos vascos, catalanes, gente fichada. Para ellos era un destierro y para nosotros fue una bendición. Gracias a estos militares empezamos a escuchar hablar de Marx, de Lenin, de la literatura latinoamericana, de El Capital, de Eduardo Galeano, de García Márquez, de Mao, del Che, de la revolución cubana y hasta de la guerra de Vietnam. Eran gente politizada, consciente, muchos eran miembros del PCE en España y eso nos dio la luz.
¿Si se llega a enterar Franco?
(Risas) Efectivamente, pero no sólo eso. La Organización Juvenil Española (OJE) nos ayudó mucho. El Gobierno nos quería meter en vena eso de ser españoles, nos agrupaban en campamentos, nos pagaban un avión a Madrid, conocimos el Museo del Prado, hablamos con españoles inquietos y eso hizo despertar aún más la conciencia saharaui. Estábamos a finales de los sesenta, teníamos una conciencia rudimentaria pero ya sabíamos quiénes éramos.
Hábleme del Movimiento Basiri.
El 17 de junio de 1970 España organizó una manifestación para que los saharauis expresaran nuestra españolidad, para sacar un documento en el que nos adheríamos a España, pero hubo una contramanifestación organizada por el grupo de Basiri para hablar con las autoridades españolas. Había una lista con demandas. Basiri era un hombre de paz. Les decíamos: no somos una provincia, somos una colonia y tarde o temprano seremos libres. No tenemos jóvenes preparados, necesitamos que los jóvenes estudien, que haya reparto de la riqueza, carreteras, escuelas… Y la respuesta del Gobierno de Madrid fue inmediata. ¿Cómo es posible que un pueblo colonizado exija algo? El Ejército español disparó contra la manifestación pacífica. Fue la ruptura entre los saharauis y España.
¿Qué pensó en ese momento?
Entonces no somos tan españoles, si no podemos exigir nada ni de forma pacífica.  Ahí empezamos a tener conciencia de pueblo. Y claro, esto dio paso a la aparición del Frente Polisario el 10 de mayo de 1973.
¿Su irrupción fue rápida, no?
Sí, el 20 de mayo ya atacan un puesto militar español para reivindicar lo que habían pedido de forma pacífica.
¿Y usted dónde estaba políticamente hablando?
Yo era un jovencito. Tenía 16 años.  Me gustaba leer, escuchar música, pero del 70 al 73 hubo muchos cambios. Éramos españoles especiales, teníamos DNI pero algo fallaba. Entro en el movimiento estudiantil del Polisario en el 74. El Frente creaba grupos de estudiantes, de trabajadores, de mujeres. Nos reuníamos cada semana. Y por fin salimos a la calle durante la misión visitadora de la ONU. 
Momento clave, ¿no?
Fue crucial. Mientras en España los partidos políticos estaban prohibidos, el Gobierno crea un partido para la unidad nacional saharaui, el PUNS, para contrarrestar la lucha del Polisario. Empieza la represión, las cárceles. El Gobierno se da cuenta de que el Polisario es imparable y de que en breve va a llegar la misión de la ONU. Estamos en mayo de 1975. España dice que va a hacer un referéndum de autodeterminación, cuando lo que la comunidad internacional le pide es que descolonice el Sahara Occidental. Marruecos al ver este paso de Madrid reivindica el Sahara como parte de la monarquía marroquí.
Qué delirio…
Ya, nuestro territorio nunca había formado parte de Marruecos. El Tribunal de La Haya decide estudiar la petición de Marruecos. La misión visitadora de la ONU es esencial porque viene a ver si existe una idea nacionalista saharaui, si es necesaria la autodeterminación. Comienzan las manifestaciones del PUNS y del Polisario. Nos vamos todos a la calle. El Frente nos decía que fuésemos tranquilos, como ciudadanos, pero que, cuando llegase la misión, sacáramos las pancartas a favor de la autodeterminación, desplegásemos nuestras banderas saharauis.
¿Fue el principio del fin?
La ONU visitó todo el territorio y no veían más que banderas. Ahí España dijo “no tenemos nada que hacer”. Madrid empezó a titubear, comenzaron los primeros encuentros con Rabat. El 16 de octubre del 76 el Tribunal de La Haya afirmó que teníamos derecho a ejercer la autodeterminación, confirmaron que no había vínculo entre nuestro pueblo y Marruecos o Mauritania. Entonces surge lo de la Marcha Verde. ¡Qué casualidad! Ese mismo día Hassan II le dice a su pueblo que el Tribunal de La Haya les daba el derecho a recuperar el Sahara, ese territorio robado por España. Miente a su pueblo, pero ya sabemos cómo es el pueblo marroquí cuando habla su rey.
¿Y el Gobierno español?
Empieza una política extraña entre España y Marruecos. Franco estaba hospitalizado, pero no es excusa. No hay que olvidar que en 1958 España ya había entregado lo que ahora se llama el sur de Marruecos hasta el paralelo 27-40, a cambio de nada. Así que yo tenía mis dudas de que España en ese punto fuera a hacer nada por defendernos.
¿Cambió su percepción de las cosas?
Imagínate. Yo hablaba con soldados y oficiales españoles que pensaban que iban a una guerra. “Nos los comemos en dos días”, me decían. El Ejército español estaba mejor preparado, tenía mejores aviones, mejores tanques. No hay que olvidar que la División Acorazada Brunete estaba apostada en El Aaiún y que Canarias estaba ahí al lado por si acaso. Marruecos no se hubiese salido con la suya. El trinomio fue perfecto: el Tribunal de la Haya anuncia lo de la autodeterminación, Hassan II miente a su pueblo y se lanza la Marcha Verde.
¿Entonces había un pacto hispano-marroquí?
Por supuesto. Marruecos quería “recuperar” el Sahara de forma pacífica, con el Corán en la mano como muestra de paz. Hassan les dice a sus soldados que si encuentran por el camino a soldados españoles que les abracen, pero que si se topan con saharauis, abran fuego. Con España estaba todo hablado, o atado y bien atado. Los documentos secretos de esta etapa, septiembre, octubre y noviembre de 1975, no han salido a la luz pero yo lo viví de cerca.
!Cuénteme¡
Una tarde el Gobierno español anuncia un toque de queda para los saharauis. Madrid manda a todas las tropas con soldados saharauis, la Agrupación de Tropas Nómadas y la Policía Territorial, que se acuartelen con su armamento. Desarman a los saharauis. Estaba todo el camino allanado para la Marcha Verde.
¿Le limpiaron el camino a los marroquíes?
Efectivamente. Y por si esto fuera poco anuncian un toque de queda sólo para los saharauis. Para llevarlo a cabo mandan a la Legión para que rodee los barrios saharauis con alambrada de espinos. Estábamos prisioneros. El trabajo sucio lo había hecho ya el Ejército español.
Estaría en una nube.
Como buen beduino, sí.  Yo iba con el DNI en la boca a todas partes, no exagero.  Cada 20 metros tenías a soldados españoles cacheándote, preguntándote adónde ibas.  Mientras tanto los españoles, en los bares, hasta las doce de la noche. Fueron momentos muy duros, muy tristes.
Pero la versión de España fue otra…
Claro. España dijo que se vio forzada a irse por la Marcha Verde, que no querían que murieran sus soldados !qué pantomima¡
¿Lo vivió de primera mano?
Yo viví eso, no soy científico ni historiador, pero sufrí esas semanas como ciudadano de tercera, día a día, en mi propio territorio. La Marcha Verde fue una cortina de humo urdida entre Madrid y Rabat para que España pudiese salir con dignidad de la zona.
Qué momento el de la Marcha Verde…
Unos 350.000 marroquíes, gente reclutada en las cárceles y en los barrios marginales de las grandes ciudades. Les suben en camiones, les dan de comer y no les dicen ni dónde van… pero van al desierto.  El rey les dijo que tenían que ir y fueron. España manda su ejército a la frontera, la Marcha Verde viene del norte, el Gobierno español avisa que el territorio está minado, que no se hace responsable de muerte alguna. La marcha entró 12 kilómetros en territorio español y no explotó nada. Hassan II ordenó a su pueblo que se volviera, se habían cumplido los objetivos.
¿Qué le dieron a España a cambio?
Todo esto sucedió el 6 de noviembre en la zona que va de Tarfaya hasta El Aaiún, en la costa. Desde el 31 de octubre compañías del Ejército marroquí estaban entrando por el desierto y los españoles les entregaban, sin oponer resistencia, los puestos militares. Yo hablaba con militares españoles. Se sentían engañados por su gobierno.  Vino Juan Carlos, intentó calmar los ánimos porque tenía miedo a una guerra.   Esa guerra la habría ganado España, los soldados españoles tenían más experiencia bélica, muchos habían luchado en la Guerra Civil. Si España hubiera entrado en guerra, Juan Carlos no habría llegado a la jefatura del Estado y la Transición se hubiera desarrollado de otra manera, y todo a costa del pueblo saharaui. No hubo presiones de Marruecos, todo estaba bien firmado.
¿Y el famoso acuerdo tripartito de Madrid?
Es un papel que no dice nada, puro cuento. Lo importante son los acuerdos secretos.  España consigue la explotación de los fosfatos y de la pesca. Curiosamente, empieza a tener problemas con Marruecos 20 años después. En el acuerdo secreto se estipulaba que Madrid podía explotar el caladero durante 20 años. !Qué casualidad¡ Un caladero que históricamente se llama canario-sahariano, nunca ha sido marroquí.  El de Rabat es el que está de Tarfaya hacia el norte, el de Tarfaya a Cabo Blanco era nuestro, siempre pescaron allí los saharauis y los canarios, en armonía.
Volvamos a la Marcha Verde…
Los mejores periodistas españoles del momento estaban allí: Miguel de la Quadra Salcedo, Diego Carcedo…  Miguel estuvo con el Polisario atacando puestos españoles, imagínate, escondiéndose de sus compatriotas. La flor y nata del periodismo internacional estaba allí informando sobre algo que no fue lo que parecía.  Nadie pensó ¿qué está pasando realmente aquí?  Todos salieron beneficiados, menos nosotros. Los periodistas con una medalla más, España con un zurrón bajo el brazo y Marruecos con el premio más importante.
¿Y las semanas posteriores a la Marcha?
Entre finales del 75 y principios del 76, cuando era todavía territorio español oficialmente, se tortura y se asesina a cientos de saharauis. España no hace nada. Bueno, sí… envía a todos sus ciudadanos fuera, en la Operación Golondrina.  En el Sahara Occidental sólo quedan militares días antes de la Marcha Verde, otro dato para tener en cuenta. Ahora están apareciendo las tumbas de esos días de torturas, España no hizo nada, sólo abrir las puertas del Sahara a Marruecos y olvidar a la gente con la que había convivido desde 1884.
¿Y usted qué hizo?
Reunirme con mis compañeros, sortear a las tropas españolas y escapar al desierto subidos en un Land Rover. Lo hicimos después de ver por TVE la proclamación de Juan Carlos como Rey de España, era el 22 de noviembre. Los invasores entraban por el sur de Marruecos y el norte de Mauritania, la única salida era el desierto. Un viaje a ninguna parte.
Pero había nacido en España.
Pero me llamo Bachir y mira el color de mi piel.  Aún hoy en día me para por la calle la policía y me piden el NIE y yo les digo: soy español desde el año 54, antes de que tus padres se conocieran. A veces cuando voy a buscar un papel a alguna administración me dicen que vaya al consulado marroquí, el racismo está latente.  Hace 40 años me decían que era español y ahora mira.
 ¿Y en el desierto qué hizo?
Pues allí estábamos en los campos de Tinduf dando clases a los niños.  No teníamos pizarra, ni tizas, ni libros… escribíamos en la arena. Dábamos clases todos los días, los niños aprendían.  España no dio ni una beca, ni una ayuda… sólo Cuba.  Argelia nos echó una mano, Marruecos nos bombardeaba cada día.
¿Hasta cuándo estuvo allí dando clase?
Hasta el 78.  Entonces el Polisario pide becas para que sigamos estudiando. A mí me mandan a Argel a la espera de la mía.  Yo estaba convencido de que hablando castellano me mandarían a Cuba.  Pero un buen día me dicen: “Prepara todo que mañana te vas a la URSS”. Les dije que no hablaba ni papa de ruso. Yo no paraba de pensar en Siberia, el frío, yo iba con mi atuendo de verano.
¿Y cuando llegó a la URSS?
Nada más bajar del avión me prestaron un abrigo (risas). Sales y no ves apenas el sol, ni la claridad del desierto, no sabes cuándo es de noche o es de día. Yo era un beduino en la URSS.  Allí me dicen que voy a estudiar Economía.  Si me lo dicen unos meses antes hubiera pensado que era una broma pesada: estudiar ruso y economía embutido en un abrigo.
¿Qué es lo que más le impactó?
Yo me levantaba y por la luz no podía detectar qué hora del día era. Yo era un hombre del desierto. Entrabas al comedor de la universidad y veías cantidades enormes de comida, yo no sabía si era el desayuno o la cena, no lo podía saber ni por la luz de fuera, cielos grises, falta de claridad, ni por el tipo de comida. Así estuve unos días, sin saber si desayunar o cenar. Salías de casa a las ocho de la mañana y era de noche, volvías a las dos de la tarde a casa y era de noche. Pero era un militante y había que aguantar. 
¿El Caribe hubiera estado mejor?
Eso pensaba yo. De las balas de Marruecos a la nieve soviética. De octubre a abril no paraba de nevar. Seis años así, pero me vino muy bien. De todo se aprende. Vi al Bolshoi por un rublo. Visité Crimea, viví en Ucrania.  Cogí el tren por primera vez, trenes que atravesaban lugares interminables.
Y no había camellos…
No había… imagínate, un beduino en la URSS.
Antes de irnos quería contarte algo. ¿Te acuerdas de los profesores que te conté antes? Un buen día de 1972 desaparecieron del mapa. Eran tres, muy cercanos, el alma máter del instituto en El Aaiún. Eran cercanos, se podía hablar con ellos, te iban a buscar si no ibas a clase, te preguntaban si estabas bien. Siempre me pregunté qué fue de ellos. Pues bien, hace unos años me topé con ellos en Alicante, de pura casualidad. Y nada más verles les pregunté por su espantada. Se sinceraron y me dijeron: ‘Fue simple, el gobernador general nos dijo que después de las manifestaciones se abría una nueva etapa, que teníamos que intentar que no pasarais de cuarto de Bachillerato, intentar convenceros de que fuerais a la PPO (la actual FP) y nosotros nos negamos’. El Gobierno español quería que fuésemos sus electricistas, sus fontaneros y estos profesores hicieron las maletas y volvieron a la península con un borrón en su historial, porque pensaban que los saharauis también teníamos derecho a ir a la universidad. 
Y fue…
Fui, en la URSS. Pero se me da fatal la electricidad y la fontanería, eso sí.  Un beduino es un beduino.

lunes, 26 de enero de 2015

Hassanna Aalia: «En Marruecos solo me esperan la cárcel de por vida y la tortura»

Condenado por Marruecos a cadena perpetua por su participación en el campamento de Gdeim Izik en un juicio calificado de «farsa» por organizaciones como Amnistía Internacional, espera que España revoque la decisión de denegarle el asilo político
A. B. | CASTELLÓ Aunque apenas tiene 26 años, las cicatrices que tatúan su cuerpo revelan que su vida no ha sido precisamente como la de otros jóvenes de su edad. La cárcel, la tortura y el exilio han sido el precio que ha tenido que pagar por su activismo pacífico en favor de los derechos del pueblo saharaui. Lleva la arena en la piel, el desierto en el alma y en los ojos la firmeza de quien cree en la justicia de una causa que antepone a su propia vida. El pasado 19 de enero el Ministerio del Interior le comunicó que se le denegaba el asilo político y le dieron un plazo de 15 días para abandonar el país. Organizaciones de toda España han convocado movilizaciones para exigir al Gobierno que revoque su decisión.
¿Cómo llegaste a esta situación? ¿Por qué te condenaron?
Nací en 1988 en la zona ocupada del Sáhara Occidental y desde que cumplí 17 años he participado en diversos actos en favor de los derechos humanos y en defensa de la autodeterminación del pueblo saharaui. Desde que era menor de edad he sido encarcelado y torturado en diversas ocasiones. En octubre de 2010 participé en el campamento de Gdeim Izik, que fue brutalmente desmantelado por los militares marroquíes un mes después. Me detuvieron y en 2011 fui condenado a cuatro meses de cárcel sin ejecución. Vine a España a través de un programa para formar a jóvenes activistas en derechos humanos y cuando ya estaba aquí salió una orden de busca y captura contra mí. En 2013 fui juzgado en rebeldía por un tribunal militar de Rabat y condenado a cadena perpetua por los mismos hechos por los que ya había sido juzgado y condenado en 2011. En 2012 inicié los trámites para solicitar asilo político al Gobierno de España.
Un asilo que te han denegado...
El pasado 19 de enero me comunicaron que el Ministerio del Interior decidía no concederme el asilo político y me dieron un plazo de 15 días para salir de España.
¿Por qué razones?
Dan como válidos los argumentos del juicio del tribunal militar de Marruecos en el que fui condenado a cadena perpetua a pesar de que organizaciones internacionales como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, parlamentos autonómicos e incluso organizaciones marroquíes han confirmado que ese juicio fue una farsa, porque se me condenó sin pruebas y con acusaciones falsas. A pesar de que en principio cumplo los requisitos para que se me conceda el asilo político, el Ministerio del Interior por ahora ha descartado investigar mi caso y no ha tenido en cuenta los argumentos que han aportado diferentes organizaciones que avalan la labor de activismo pacífico que he desarrollado durante todos estos años. Marruecos me acusa de haber organizado las manifestaciones de Gdeim Izik y de haber provocado la muerte de 11 policías marroquíes, lo cual es falso. La denegación del asilo está relacionada con los intereses económicos de España y Marruecos, intereses que al parecer están por encima de los derechos humanos y de los del pueblo saharaui.
¿Qué pasará si ratifican la denegación del asilo político y te extraditan a Marruecos?
En Marruecos sólo me esperan la cárcel de por vida y la tortura. Varios de los compañeros que también han sido condenados por los mismos hechos han sido sometidos a todo tipo de torturas que te puedas imaginar. Los han violado con botellas de cristal, les han arrancado las uñas de las manos y de los pies, los han golpeado brutalmente... Mi destino no sería muy diferente. Mis abogados trabajan en la presentación de un recurso para que se revise mi caso y se me conceda el asilo político.
¿Qué muestras de apoyo estás recibiendo estos días?
A través de internet han iniciado una campaña de recogida de firmas y se han celebrado y organizado movilizaciones pacíficas en varias ciudades españolas para visibilizar mi caso y pedir al Gobierno de España que reconsidere su decisión. Estoy muy agradecido. Todo lo que se pueda hacer para dar a conocer mi caso supone una gran ayuda en estos momentos.

jueves, 8 de enero de 2015

Presidente de la APASE: “La única manera de que este conflicto se resuelva es que se celebre un referéndum en el que el pueblo saharaui decida”

Madrid, 08/01/15 (VSOA).- Hace menos de dos meses se anunció públicamente la conformación de la Asociación Profesional de Abogados Saharauis en España (APASE). La entidad está presidida por Sidi Mohamed Talebbuia, un joven de 28 años nacido en los campamentos de refugiados saharauis y licenciado en Derecho por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. En esta entrevista exclusiva para Voz del Sahara Occidental en Argentina, hablamos con él sobre los objetivos de APASE, algunos aspectos de su historia personal, su experiencia como observador en juicios a presos políticos saharauis en los territorios ocupados y en las cárceles marroquíes, el secuestro de su hermano en Agadir (Marruecos) y distintos aspectos del presente y el futuro de la cuestión saharaui.
En noviembre de 2014, APASE hizo pública una nota de prensa en la que anunciaba su conformación. La entidad está integrada por nueve miembros (hombres y mujeres), abogados colegiados que ejercen su profesión en distintas zonas del Estado español, algunos de ellos en estudios de otros abogados y otros en sus propias oficinas. Sidi Mohamed Talebbuia -su presidente- es de los más jóvenes. Tiene 28 años y, como muchos jóvenes saharauis, nació en los campamentos de refugiados.
¿Cómo surge la idea de asociarse?
La asociación surge por una necesidad que teníamos por unanimidad todos los que la integramos. Desde hace años, cada uno por su cuenta veníamos trabajando, ayudando en el ámbito legal a diferentes asociaciones del movimiento solidario, a las Delegaciones del Frente Polisario de nuestras correspondientes provincias y a la propia comunidad saharaui residente aquí en España. Entonces, conforme hemos ido teniendo conocimiento de la existencia de cada uno de nosotros (porque, claro, no somos de la misma provincia ni comunidad autónoma y no sabíamos que había más compañeros ejerciendo la abogacía aquí en España) surgió el interés por contactar entre nosotros y, una vez que conseguimos hacerlo –que fue en abril de 2014- nos planteamos la idea de constituirnos en asociación y empezar a trabajar como organismo, como entidad independiente con un objetivo claro que es el de la defensa de los derechos de nuestro pueblo, tanto aquí como en otros países.
La primera acción pública que realizaron fue la carta al ministro Catalá. ¿Qué los motivó a hacerlo?
La carta que nosotros le enviamos al ministro de Justicia, fue en referencia a unas declaraciones que él hizo en Canarias respecto de las prospecciones petrolíferas que está haciendo Marruecos en las costas del Sáhara, amparando o legitimando a Marruecos para que pueda hacer eso y diciendo que tiene todo el derecho de hacerlo porque es su territorio, por lo cual le recordamos que España sigue siendo potencia administradora y que tiene obligaciones jurídicas: ya no hablamos de obligaciones morales, históricas, políticas o de otro tipo, sino de obligaciones legales por imperio del derecho internacional, por las que le corresponde respetar ese territorio, defender su soberanía e independencia e impedir que cualquier potencia extranjera pueda saquear lo que le pertenece a ese pueblo. Si bien las declaraciones de ese ministro no tienen relevancia [jurídica] internacional porque no es el ministro de Exteriores ni es el Presidente del Gobierno, sí nos pareció ofensivo para nuestro pueblo. Por eso le enviamos esa carta, para que proceda a rectificar sus dichos.
Antes de presidir APASE: Vacaciones en Paz, la Biología y el Derecho…
Su historia infantil no difiere de la de muchos niños y niñas nacidos en los campamentos de refugiados. Tal vez el dato original sea el viraje vocacional que nos relata entre sonrisas y que argumenta de modo irrefutable.
¿Qué nos podrías contar de tu vida personal?
Nací en los campamentos de refugiados saharauis. Estuve viniendo a España en el programa Vacaciones en Paz y, con once años, me quedé aquí con mi familia de acogida por un problema médico que tenía: debía seguir un tratamiento y, entonces, al mismo tiempo, me matriculé en la escuela. Una vez que inicié los estudios, mi familia biológica consideró que lo más adecuado era que me quedara en España a estudiar y a formarme. Así, haciendo caso a mi padre y a mi madre (y también a la familia de acogida que no tenía inconvenientes en hacerse cargo de mi mantenimiento y de todo lo que fuera necesitando) me quedé en España, desde 1997 hasta ahora. Me crié en Sevilla, de donde es la familia con la que estuve y con la que tengo muy buena relación; al día de hoy estoy en Madrid.
¿Por qué elegiste Abogacía?
Lo cierto es que yo iba más por lo científico que por las letras… De hecho, hice bachillerato en Ciencias de la Salud, me prematriculé en Biología e iba a estudiar eso…
¡¿Y qué pasó?!
Me vino una inspiración de última hora. Bueno… siempre tuve una inquietud por lo que es el Derecho y, además, siempre fui una persona muy beligerante en la escuela y en el instituto a la hora de enfrentarme con los profesores o de denunciar distintas injusticias: una persona muy impulsiva y muy “lanzada” en ese sentido. Entonces, tenía mi tutora en la ESO, que me decía siempre que iba para abogado. Al final, pues… no lo sé… me vino en ese momento, también pensando en que era algo que necesitaba: conocer los derechos y las normas para saber cómo poder defenderme yo y defender a mi gente, porque siempre tuve presente esa circunstancia. Ten en cuenta que cuando yo empecé a estudiar Derecho era 2006, recién iniciada la segunda intifada en los territorios ocupados, veía las imágenes de muchos golpes que recibía la gente en la calle y todo eso inquietaba… entonces pensaba: ¿cómo puedo ayudar?, ¿qué puedo hacer? Vi que la salida más idónea y más próxima era esa necesidad que tenía en aquel momento y que sigo conservando: asistir a estas personas y hacer algo por mi gente.
Los territorios ocupados, su familia, su rol de observador en juicios y el secuestro de su hermano
Cuando Sidi Mohamed Talebbuia habla de los territorios ocupados, el tono de su voz se torna agridulce. Deja casi de lado la locuacidad que venía manteniendo en forma sostenida durante la conversación y hace más pausas, respira hondo, como si seleccionara cada palabra con precisión de artesano.
¿Tenés familia en los territorios ocupados?
Como cualquier saharaui… sabes que en 1975 quedamos divididos en dos: los que se quedaron en los territorios ocupados y los que se fueron a las zonas liberadas y a los campamentos. Sí, en los territorios ocupados tengo familia paterna y materna. Primos de mi padre y de mi madre con los que mantenemos siempre esa relación: ya sabes que para los saharauis la familia implica un vínculo muy estrecho, aunque sea de segundo o tercer grado y que parezca lejano, siempre es familia.
Recuerdo que en agosto de 2014, tu hermano Mulay Hassan Talebbuia fue secuestrado cuando regresaba a El Aaiún ocupada, después de haberte ido a visitar a Agadir. ¿Cómo fue ese caso?
Él fue a las zonas ocupadas de visita (es de los campamentos, como yo); consiguió entrar a través de Mauritania y pudo pasar aproximadamente un mes y medio con nuestros tíos. Coincidió con eso que yo fui a Agadir porque había dos juicios contra periodistas saharauis y acudí como observador internacional de derechos humanos con el Observatorio de Derechos Humanos de Badajoz donde coordinaba un proyecto. Con motivo de eso, mi hermano fue a verme al enterarse de que yo estaba ahí. Al vernos juntos, relacionaron los nombres de cada uno. De hecho todo el tiempo estuvo desaparecido –porque, aunque fue temporal, fue una desaparición en toda regla ya que no tuvimos constancia de dónde se encontraba ni del motivo por el cual lo detuvieron, al menos oficialmente-, esperaron a que yo salga de Marruecos para detenerlo. Lo hicieron como medida de presión hacia mí por el trabajo que vengo realizando y como forma de amenazar, de intentar intimidar para que no continúe. Mi hermano me confirmó que todo el tiempo que estuvo retenido, todas las preguntas del interrogatorio iban encaminadas a preguntar qué es lo que hacía yo, por qué lo hacía, dónde me encontraba, etc.
¿Cómo fue tu experiencia como observador en el caso del juicio a los periodistas?
Las autoridades de ocupación marroquí siempre intentan mostrar una imagen distinta, amable… porque, en ese caso, iba acompañado de compañeras españolas. Pero rápidamente se delatan a sí mismos porque realmente cuando llegamos nos engañan: nos dicen que el juicio es a tal hora y al final no lo es, nos hacen esperar muchísimo hasta que llegan a atender al detenido. Incluso, en este último juicio al que fuimos, nos dijeron que el mismo se celebraba el 6 de agosto y lo que hicieron fue realizarlo el 5, un día antes, para que no pudiéramos estar presentes. En otras ocasiones lo que hacen es atrasarlo, esperan a que nos vayamos… Entonces, juegan siempre con el tiempo y sabiendo que no podemos sufragar tanto gasto por estar ahí tanto tiempo o por estar yendo y viniendo. Juegan con eso y aprovechan el momento o bien cuando nos vamos o bien engañándonos con las fechas. A parte de la cantidad de mentiras con las que nos vienen e intentan mostrarnos esa cara amable se contradicen porque, por ejemplo, al llegar al aeropuerto son muy agresivos, ariscos… se muestran descontentos, preguntan por qué venimos, nos acusan de Polisarios… Esa acusación de Polisario a mí me da igual, porque lo soy: no es algo de lo que me avergüence ni mucho menos, ¿no? Pero llegan diciendo “Venís enviado por el Polisario”… No, yo no vengo enviado por el Polisario sino como observador internacional acreditado por el Consejo General de la Abogacía Española, como profesional, a ver qué es lo que ocurre aquí y trasladar eso a un informe jurídico que tengo que elevar a nivel internacional. No vengo con un fin político, aunque en mi vida particular desarrolle una actividad de índole política o lo que fuera. Para el caso particular de lo que es una observación internacional de derechos humanos es tan sencillo como ir, ver y trasladar a un informe.
¿Cómo fue la primera vez que llegaste a El Aaiún?
Intentaron hacerme un interrogatorio preguntando por el nombre de mi madre, por la tribu a la que pertenecía… muchísimas preguntas innecesarias para incomodar u obtener información que no les correspondía tener y que no obtuvieron, porque no tenía yo obligación de respondérselas y, evidentemente, no se las respondí. Después de una hora retenidos en el aeropuerto conseguimos pasar. Pero siempre tenemos que atravesar esa fase de estar ahí el tiempo que ellos quieran hasta que te dejan pasar. Siempre nos ponen muchísimas trabas para poder acceder.
La cuestión saharaui en el escenario internacional: ONU, Marruecos, España, el pueblo saharaui, la juventud… y el infaltable mensaje para nuestra América Latina y Caribeña
Tanto desde ámbitos oficiales saharauis como desde otras áreas, se escucha en reiteradas oportunidades que este año que acaba de comenzar será clave. Se albergan esperanzas en la reunión de abril del Consejo de Seguridad, se dice que Marruecos está internacionalmente en un momento difícil, se sigue hablando de la posibilidad de tomar las armas… Esto es lo que opina Sidi sobre los temas planteados.
¿Cómo ves 2015 en relación con el contencioso saharaui?
Lo veo como un año de esperanza y con razón para tenerla. Viendo la coyuntura en la que nos encontramos: el aislamiento que tiene Marruecos, el último discurso del rey marroquí por el aniversario de la marcha negra… esa agresividad e intransigencia que muestra es propia de alguien que se encuentra acorralado, que no tiene manera de dar resolución a un tema que le resulta espinoso y que se le escapa de las manos. De hecho, da pinceladas de cuestiones que quizás se le hayan planteado desde Naciones Unidas, como es el caso de Timor Oriental, que puede servir como un ejemplo de vía de solución, un precedente aplicable que implique una administración temporal de Naciones Unidas y convocar al referéndum. En este 2015 se cumplen 40 años de la Unidad Nacional Saharaui, de la ocupación del territorio, del abandono de España y de tantas cosas [a lo que esta periodista agrega el 45º aniversario del Levantamiento de Zemla]… son muchísimas fechas juntas y es un año muy emotivo para el pueblo saharaui. A esto se suman las recientes manifestaciones por parte de la Unión Africana, el posicionamiento que están adoptando todos los países africanos en ese sentido (también países iberoamericanos y hasta europeos, como los escandinavos), las malas relaciones que tiene Marruecos con Francia, la reciente postura de los Estados Unidos más próxima a Argelia, que para Marruecos es un latigazo… Todos estos indicios llevan a pensar que la situación, lo que es la causa, va encaminada a una resolución pronta. Asimismo, por parte de Marruecos, se ha anunciado una visita del rey a Rusia que no se ha dado y que Rusia no aceptó o, al menos, oficialmente no se ha mostrado proclive a ese acercamiento. Todos esos detalles hacen creer que tiene que haber un cambio y, además, próximo.
En el caso de que este cambio no se dé, ¿cuál es tu opinión sobre la posibilidad de tomar las armas?
En cuanto a mi postura sobre la vía de solución, yo creo que es la pacífica. En el caso de que en este año no nos den una solución, no consigamos una salida, sí que veo que será necesaria la vuelta a la vía armada, que legítimamente nos corresponde. No es la vía que más me gusta ni creo que sea la que a ningún saharaui más le satisfaga pero creo que en el caso de que en este año no consigamos ninguna respuesta y que se haga otra vez una renovación de la MINURSO sin derechos humanos, sin ningún atisbo de solución, tenemos que forzar a que se nos dé la solución. Y una manera de forzar es recuperar lo que legítimamente nos corresponde por la vía de la fuerza, ya que el derecho internacional nos legitima para ello. Además, en caso de iniciarse un conflicto armado, sí que podría también dar pie al Consejo de Seguridad a cambiar al Capítulo VII de la Carta que lleva a forzar una solución. O sea, ya no es la vía negociada sino la de la imposición. Y aquí lo que hace falta es que ya se le imponga a Marruecos la solución legalmente preestablecida y aceptada por las dos partes en el conflicto.
Varios jóvenes coinciden en que hoy la juventud saharaui está muy formada en distintas áreas. ¿De qué manera creés que esto influirá en un futuro Estado saharaui completamente libre?
Por suerte para nosotros, para nuestra generación y nuestro pueblo, nuestro gobierno se ha posicionado siempre en pro de facilitar la educación y de que la gente se forme y se creen buenos cuadros. Esto ha llevado a que, a día de hoy, nos encontremos con muchísima gente bien formada en diferentes Universidades, rodeada por distintas culturas: estar cada uno en un país o en una región diferente nos enriquece muchísimo ya no solamente a nivel de educación sino también en lo cultural y emocional. Eso hace que, en un futuro, cuando la República Saharaui se convierta en un Estado internacionalmente reconocido, podamos convertirnos en una nación de referencia desde el punto de vista de la tolerancia y de la cultura, porque tantas ideologías juntas siempre van a dar lugar a la diversidad, a ser un país cosmopolita. Aunque seamos todos del mismo origen, hemos absorbido elementos de culturas distintas, entonces, se va a formar allí un corolario de pensamientos y de ideas que da pie a una democracia plena, a gente comprometida y luchadora… Y eso es lo que se está viendo hoy: esa juventud que ansía su independencia y su democracia y que enfoca todo su esfuerzo en la lucha por la libertad de su pueblo. Lo que puedes ver actualmente es eso, vas a los campamentos y percibes la desesperación de los chavales por la situación en la que se encuentran porque están formados y quieren una salida, explotar sus propios recursos… y te dicen que si no conseguimos una vía pacífica volveremos a las armas y nos da igual morir en el intento. Si vas a los territorios ocupados ves que la gente sale todos los días a la calle a pesar de los golpes, las amenazas y los secuestros, porque quieren realmente defender sus derechos. Y si te vas a la diáspora (España, Francia o cualquier otra región donde se encuentran saharauis) encuentras que la juventud está también formada y siempre con ese trasfondo de protesta, de lucha, de querer que se haga justicia para nuestro pueblo.
¿Cuál es tu evaluación de las protestas y daños que se registraron en los campamentos de refugiados hace algunos meses?
Para empezar, me alegra que en mi país, la República Saharaui, la gente pueda manifestarse pacíficamente sin ningún tipo de represalia. Eso es lo primero y me alegra muchísimo. Me molesta, sí, que haya personas que sean dementes a la hora de manifestarse y que, en lugar de hacer su manifestación -porque está en todo su derecho-, quieran provocar algo más, quieran incendiar o destruir incluso los bienes del pueblo saharaui. Por otra parte, lo cierto es que hay “inyecciones” de gente enviada por Marruecos… el gobierno no puede expulsar a ningún saharaui de los campamentos porque tiene tanto derecho a estar ahí como cualquier otro sea o no sea pro independencia. Y nos encontramos con eso: tenemos a la mayor parte de la población que quiere la independencia y defender sus derechos legítimos y tenemos a una pequeña parte (muy pequeña, porque se puede ver perfectamente que es nada) que está siendo pagada, financiada por Marruecos y que intenta desestabilizar. No lo han conseguido en cuarenta años y no lo van a conseguir ahora. El último ejemplo al que yo asistí porque estaba presente fue en abril de 2014, cuando aparecieron unas banderas marroquíes esparcidas por el campamento de El Aaiún; la reacción fue que todo el mundo puso la bandera de la República Saharaui en su jaima, cosa que antes no se veía porque la gente no consideraba que fuera necesario. La respuesta fue automática: cada uno poniendo su bandera ahí. Y eso ocurrió sin ningún tipo de violencia ni de encontronazos. Nosotros somos gente de paz, no somos de reprimir los pensamientos o las ideas de otros, por muy negativas y perjudiciales que puedan ser para nosotros. Lo que he estado viendo es que están queriendo sacarnos de quicio o mostrar una realidad que no tiene ningún tipo de valor (cuantitativamente hablando) de personas que se muestran reacias o contrarias a la independencia del pueblo saharaui. Ahora bien, aunque aparecieran veinte mil personas manifestándose y diciendo que no están a favor de la independencia, aun así, hasta que no se celebre un referéndum de autodeterminación, todo eso huelga, a efectos jurídicos no tiene valor ninguno. La única manera de que este conflicto se resuelva según el derecho internacional, es que se celebre un referéndum en el que el pueblo saharaui decida si quiere ser marroquí, independiente u otra cosa… pero que se le pregunte. Hasta que el pueblo saharaui no decida en un referéndum libre, independiente e imparcial sobre su futuro, por más que se manifiesten marroquíes vestidos de saharauis (que también ha pasado), por más que Marruecos pague a saharauis para que vayan a armar trifulcas en los campamentos o que hagan todas las tretas que se le ocurran, no va a cambiar ese derecho. Ese derecho está ahí, nos corresponde, es legítimo, es nuestro y no nos lo puede quitar nadie.
¿Qué opinás del rol que está jugando hoy España en la cuestión saharaui?
En los últimos años, España (tal vez porque no tenía, como sí tiene ahora, el compromiso de ser miembro no permanente del Consejo de Seguridad) ha mostrado una actitud muy ambigua y, en ocasiones, directamente a favor de Marruecos. El último precedente que hay de España en el Consejo de Seguridad fue en la época de Aznar [José María], en 2002 y, la verdad, es que la experiencia no fue negativa. De hecho, la postura de España en contra de que se impusiera la autonomía -el Plan Baker I- fue loable por parte de aquel gobierno. No sé si este gobierno continuará con la misma doctrina de obligar a que se respete el derecho internacional y no que se nos imponga la salida que Marruecos quiere.
¿No estás siendo demasiado optimista?
Digo que espero que siga en esa trayectoria (risas). Lo que sí hemos estado viendo es que la política internacional que ha seguido este gobierno de Rajoy no difiere mucho de la que siguió el gobierno de Zapatero [José Luis Rodríguez], que es la de la sumisión al chantaje marroquí. Aunque las últimas declaraciones del ministro de Exteriores español en el Senado se refirieron al respeto al derecho inalienable del pueblo saharaui a la independencia… Siempre en esa postura tan ambigua. No sé si España se ha dado cuenta de que Marruecos ya está aislado internacionalmente. En lo relativo a África, que si a España le interesa -y es cierto que le interesa muchísimo- a nivel de política exterior llevarse bien con el continente y tener una buena relación con los países africanos (sobre todo con Argelia, Mauritania, Sudáfrica o los países del Golfo de Guinea), debe medir mucho, mucho, sus declaraciones con respecto a la cuestión del Sáhara, porque todos los países de la Unión Africana exigen el cese de la ocupación ilegal de Marruecos en el territorio del Sáhara Occidental.
Finalmente, lo que le pido a todos los entrevistados: su mensaje para América Latina y Caribeña y, en especial, para la Argentina…

Me gustaría mandar un mensaje a América Latina en general y al pueblo latinoamericano en particular: expresarles mi más profunda gratitud por su posicionamiento con respecto a la cuestión del pueblo saharaui, la defensa de los derechos humanos, el respeto al derecho internacional y a los legítimos derechos que son propios del pueblo saharaui; y agradecer su hermanamiento, porque compartimos una lengua común que es el castellano, tenemos una cultura muy parecida y un mismo anhelo, que es el que ellos tuvieron en su momento: la independencia de su metrópoli, que era España y que es el que nosotros hoy tenemos, que también tiene mucho que ver con España, porque también somos colonia. Y con respecto a la Argentina, sí que me gustaría que el pueblo argentino tuviera un poquito más de conocimiento de lo que es la cuestión del pueblo saharaui; que supieran que en África hay una colonia -al igual que ellos fueron en su momento- de España, que es de africanos, de árabes y que también hablan el español. Y al gobierno argentino, recordarle que por encima de los negocios que pueda tener con Marruecos, por encima de la canallada que pueda tener con el régimen marroquí, debe hacer prevalecer su obligación legal de impedir cualquier tipo de violación del derecho internacional.