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domingo, 11 de febrero de 2018

‘Visiones saharauis’, muestra de Gervasio Sánchez en Zaragoza

‘Visiones Saharauis’, del fotoperiodista Gervasio Sánchez, muestra en Zaragoza una treintena de imágenes y un video audiovisual, donde se analiza la situación del pueblo saharaui.
La sala de exposiciones de la Casa de los Morlanes de Zaragoza (plaza San Carlos, 4), acoge hasta el 1 de mayo el trabajo del fotoperiodista Gervasio Sánchez, financiado gracias una subvención de Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento al Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental.
Durante la presentación del proyecto el pasado 7 de febrero, el fotoperiodista estuvo acompañado por la representante de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en España, Jira Bulahi Bad, -quien citó “los sufrimientos de la población saharaui y la violación constante de los derechos humanos”-, el presidente del Observatorio aragonés para el Sáhara Occidental, Francisco Palacios y el consejero de Economía y Cultura, Fernando Rivaŕes.
Las fotografías han sido tomadas en los campos de refugiados saharauis en Tinduf y los territorios del Sáhara Occidental controlados por la RASD, durante los meses de marzo, setiembre y octubre de 2016 y en Zaragoza durante agosto del mismo año.
La exposición fotográfica refleja por una parte, retratos de familiares de personas desaparecidas desde los años setenta así como víctimas de las minas antipersona del muro y testimonios como el del anciano Mohamed Malainin, 40 años después de la desaparición de su hijo.
Las imágenes ofrecen sobre todo ejemplos de lo que supone la vida diaria en los campos refugiados ubicados en pleno desierto de Tinduf, en Argelia, donde cientos de miles de personas esperan con unas infraestructuras básicas desde hace más de 40 años el referéndum de autodeterminación en el que decida entre la integración a Marruecos, la autonomía y la independencia.
Entre otros lugares, las fotografías recorren algunos de los centros de Educación especial, donde se atiende a niños y niñas con diversidad funcional o intelectual. Por último, la muestra se asoma a las conocidas como zonas liberadas, enseñando las pinturas rupestres de Erqueyez (Tifariti) y maniobras militares del ejército saharaui.
Por su parte, el trabajo audiovisual cuenta la experiencia de Vacaciones en paz, un proyecto que permite a miles de niños y niñas saharauis salir de los campamentos de refugiados durante los meses más duros del verano. Para ello Gervasio Sánchez nos acerca la historia de cinco niñas y niños con sus familias biológicas y en las casas de acogida en Zaragoza.
La muestra abierta el 7 de febrero se prolongará hasta el 1 de mayo de 2018, de martes a sábado, de 10 a 14 y de 17 a 21 horas y los domingos y festivos, de 10 a 14.30 horas Lunes, cerrado. Los miércoles de febrero, marzo y abril a las 10.30 se realizarán visitas guiadas gratuitas para los centros de Secundaria y Educación de Adultos.
Gervasio Sánchez está implicado en la causa saharaui y en septiembre de 2015 se le impidió la entrada en El Aaiún hacia donde se dirigía junto con el abogado Luis Mangrané, después de aterrizar en Casablanca. Era el primer intento del fotoperiodista de visitar el Sahara controlado por Marruecos. El reportero decidió bajar del avión también porque, a su juicio, una vez que se quedaba sin la compañía de la persona que tenía los contactos en la zona, su estancia iba a resultar inútil.
Entonces declaró que es más sencillo expulsar a un abogado que a un periodista pero, en todo caso, insiste en que “el Gobierno marroquí no quiere que periodistas y abogados independientes puedan monitorizar la situación que viven los saharauis en las zonas ocupadas”.
Gervasio Sánchez ha cubierto como reportero gráfico diferentes conflictos armados de América Latina y la Guerra del Golfo desde 1984 hasta 1992, posteriormente la guerra de Bosnia, así como otros conflictos en África y Asia. Ha trabajado para diferentes medios como el diario Heraldo de Aragón, la cadena SER, el servicio español de la BBC y la revista Tiempo. Ha conseguido diversos premios, como el Ortega y Gasset de periodismo en categoría gráfica en 2008, además del Premio Nacional de Fotografía en 2009. Ha publicado varios libros fotográficos.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Misión imposible en el Sahara Occidental, por Gervasio Sánchez

La orden de expulsión contra Luis Mangrané, esgrimida por el gobierno marroquí a pie del avión que nos iba a trasladar a El Aaiún, me ha impedido visitar los territorios saharauis ocupados por Marruecos desde hace 40 años.
Aunque estuvimos más de cuatro horas de tránsito en el aeropuerto de Casablanca, las autoridades policiales obligaron a Luis Mangrané a descender del avión cuando estaba a punto de despegar con hora y media de retraso hacia El Aaiún, capital del Sahara.
Luis Mangrané iba a ser mi guía durante 12 días en los territorios ocupados ya que tenía todos los contactos en la zona después de siete años de trabajar como observador para diferentes organismos en la supervisión de los juicios contra los activistas saharauis.
Decidí bajar del avión a pesar de que la policía me aseguró que no había orden de expulsión contra mí porque consideré que mi estancia iba a resultar inútil e, incluso, me arriesgaba a que me impidiesen la entrada en El Aaiún nada más desembarcar.
La obsesión por impedir el trabajo de los periodistas es permanente, una flagrante violación del derecho a la información más lógico en un país dictatorial que en un país como Marruecos con quien España y la Comunidad Europea mantiene privilegiadas relaciones diplomáticas, políticas y económicas.
El gobierno marroquí sabe que es más sencillo expulsar a un abogado comprometido con su trabajo que a un periodista, pero es evidente que no quieren periodistas o abogados independientes que puedan monitorizar la situación que sufren los saharauis en las zonas ocupadas.
En los últimos cinco años decenas de periodistas, abogados, políticos y observadores han sido expulsados de Marruecos cuando se encontraban en el Sahara o cubriendo juicios contra saharauis en ciudades como Casablanca o Rabat.
Se han producido serios incidentes como los de noviembre de 2010 cuando varios periodistas españoles fueron insultados y golpeados, entre ellos enviados especiales de TVE, Cadena Ser y ABC durante un juicio contra siete inculpados saharauis.
La agresión se produjo 48 horas después de que el ministro de Exteriores de Marruecos, Taieb Fassi-Fihri, acusará a la prensa de “desinformar” sobre los temas relacionados con el conflicto saharaui.
El silencio de los gobiernos del PP y PSOE incrementa el aislamiento del Sahara ocupado y la represión contra sus ciudadanos tal como se recoge en los informes de organizaciones humanitarias internacionales que recogen las continuas y graves violaciones de los derechos humanos contra la población civil.
Al mismo tiempo, las autoridades marroquíes son agasajadas y condecoradas en España como ocurrió la semana pasada con Mohamed Hassad, el ministro del Interior responsable de expulsiones como la del abogado Luis Mangrané.
Informar en el Sáhara ocupado se está convirtiendo en una misión imposible. Algunos periodistas lo han conseguido trabajando en la clandestinidad, asumiendo riesgos de ser detenidos en cualquier momento o poniendo en peligro a sus fuentes de información.
LOS INVISIBLES Y LOS TESTIGOS INCÓMODOS
Luis-Alejandro Mangrané Cuevas
Abogado y miembro del Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental
“¿Qué tal te encuentras? La gente estaba esperando a conocer a ese periodista” La frustración de un activista saharaui se transmite al otro lado del teléfono cuando le confirmo que me expulsan de Marruecos y no me dejan volar desde el aeropuerto de Casablanca hasta El Aaiún, capital del Sahara Occidental. He sido objeto de una restricción ilegítima a mi derecho a circular libremente (artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos). Antes de que me comunicaran la decisión verbal no había pasado ningún control fronterizo porque para Marruecos el Sahara es parte de su territorio y el acceso oficial ante las autoridades marroquíes iba a tener lugar en El Aaiún. Una jurisdicción que ningún estado del mundo le reconoce después de casi 40 años de ocupación. Sin embargo, las verdaderas víctimas han sido los saharauis quienes han visto como al frustrarse el viaje que realizaba con el foto-periodista Gervasio Sánchez no podrán contarle lo que sucede a diario en el territorio. Se les ha privado de su derecho de reunión y libertad de expresión. Marruecos vende el cuento de los avances en derechos humanos y España se lo compra. Son muchos los españoles que han sido expulsados. Este verano unos jóvenes vascos y en febrero unos canarios. La respuesta del nuestro gobierno sobre la expulsión de los canarios fue que “España ve con satisfacción los avances realizados por Marruecos en materia de respeto de los derechos humanos en el Sahara Occidental, …, las situaciones que afectan a los españoles que visitan el territorio del Sahara Occidental son seguidas por nuestras representaciones consulares y diplomáticas, al objeto de prestar la debida atención.” Con tanta satisfacción que acaba de conceder la Gran la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil a Mohamed Hassad, Ministro de Interior marroquí a propuesta del Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, así que hay pocas esperanzas de que se formule ninguna queja diplomática. Una tradición española la de condecorar a los victimarios: Zapatero impuso la Gran Cruz de Isabel la Católica al general Hosni Benslimane, jefe de la Gendarmería marroquí y reclamado por Francia por el secuestro y asesinato en París de Ben Barka, opositor al rey Hassan II, y este año el Ministerio del Interior ha condecorado al jefe de la Policía antiterrorista, Abdelatif Hamouchi, acusado de torturas. La principal perjudicada de la expulsión es la hospitalidad saharaui: los saharauis son agredidos en la calle por expresar pacíficamente sus opiniones a favor de la libre autodeterminación y ni tan siquiera se les permite recibir invitados en sus casas para trasladar al exterior la situación real que se vive como consecuencia de la ocupación. Marruecos es culpable del más alto crimen en materia de derecho internacional: la agresión. La Resolución 34/37 (1979) de Naciones Unidas condenó y calificó de deplorable la invasión total del territorio que desarrollaba Marruecos en ese momento, acusándole de agravar la situación y, por lo tanto, de ser culpable del conflicto. La Resolución 3314 (XXIX) dedicada a la definición de la agresión la conceptualiza como “…la invasión o el ataque por las fuerzas armadas de un Estado del territorio de otro Estado o toda ocupación militar, aun temporal, que resulte de dicha invasión o ataque…”. Para el majzen el tema del Sahara Occidental es una línea roja de su política y la Comunidad internacional tolera y fomenta su accionar al respecto. Por un lado, con indiferencia, casi nadie recuerda estos días a los 150.000 saharauis refugiados que permanecen en los campamentos de Tinduf (Argelia) y que si pudiesen llegar a España podrían acceder a ese estatuto que reclaman los sirios. Una línea roja trazada gracias a la financiación de la Unión Europea que promueve acuerdos comerciales que permiten el despojo de los recursos naturales del pueblo saharaui y dota de fondos al Reino de Marruecos con el que comprar unas armas, entre otros, a España y que luego serán utilizadas contra ciudadanos saharauis para que este orden  de cosas no se altere. Todos los Gobiernos españoles desde la dictadura hasta hoy han fomentado esta situación y los partidos que los sostienen han pasado de rasgarse las vestiduras por el pueblo saharaui, cuando están en la oposición, a convertirse en defensores de Marruecos e incumplidores de las responsabilidades jurídicas de España como potencia administradora del territorio, cuando acceden a las instituciones. Este verano el conflicto de los refugiados de Siria nos ha recordado que el poder de una imagen puede cambiar algo una situación injusta. Esta es la razón de que se impidiera el viaje a las zonas ocupadas: dificultar el trabajo de un foto-periodista independiente y los intentos de romper el bloqueo informativo de un conflicto, a pesar del interés que despierta el conflicto en miles de españoles que se resisten a romper los lazos y vínculos que nos unen con el pueblo saharaui.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Gervasio Sánchez denuncia las dificultades que impone Marruecos para ejercer el periodismo en el Sahara Occidental


El reportero ha lamentado la expulsión del país magrebí del abogado que le iba a acompañar por un recorrido en el que pretendía documentarse y entrevistar a víctimas de violaciones de derechos humanos
Sánchez  ha considerado como “muy grave” que a los ciudadanos españoles se les impida trabajar, tanto de forma directa como indirecta, ya que ha aclarado que las autoridades marroquíes no le expulsaron a él sino a su acompañante, el abogado Luis Mangrané, que es quien le iba a facilitar todos los contactos y conocía a las personas que iba a entrevistar, ya que es miembro del Observatorio Aragonés para el Sáhara Occidental y ha sido testigo de numerosos juicios, en los últimos siete años.
Sánchez y Mangrané realizaron el vuelo Madrid-Casablanca, donde hizo escala, pero cuando iban a partir a El Aaiún, la Policía hizo bajar del avión al abogado argumentando que tenían contra él una orden de expulsión del país.  El periodista decidió bajar también porque, a su juicio, una vez que se quedaba sin la compañía de la persona que tenía los contactos en la zona, su estancia iba a resultar inútil.
Para Gervasio Sánchez, es más sencillo expulsar a un abogado que a un periodista pero, en todo caso, insiste en que “el Gobierno marroquí no quiere que periodistas y abogados independientes puedan monitorizar la situación que viven los saharauis en las zonas  ocupadas, mientras el Ejecutivo español actual, también los anteriores del PSOE, no protestan ante Marruecos e, incluso, condecoren a su ministro del Interior, Mohamed Hassad,  como ocurrió la semana pasada”.
Sánchez ha denunciado que los “periodistas independientes no pueden trabajar de manera abierta en el Sahara ocupado y hay ejemplos, como la expulsión de Luis de Vega, en 2010;  otros son seguidos o amenazados, es una obstrucción permanente y flagrante al derecho información“.
Ha añadido que “sabemos que en el Sahara ocupado hay muchos incidentes,  ha habido juicios sin garantías,  informes de organizaciones que hablan de violaciones de los derechos humanos (…), mi intención era entrevistarme con personas víctimas de estas violaciones y verlo con mis ojos, durante 10 días, ya que el día 18 de septiembre regresábamos a Casablanca,  documentar todo lo que está ocurriendo, con la idea de publicarlo”.
La presencia de Gervasio Sánchez coincide con el cuarenta aniversario del acuerdo por el que España abandonó el Sahara Occidental,  después de la llamada “Marcha verde”, de 1975.
Una vez que el abogado fue conminado a abandonar el avión, acompañado voluntariamente por Gervasio Sánchez,  la policía lo escoltó hasta un hotel donde pasó la noche para regresar en el primer vuelo a Madrid, ayer, martes.  El abogado ha mostrado su extrañeza porque, si bien no esconde sus simpatías en favor del independentismo saharaui, sí ha podido viajar en los últimos siete años “sin mayores problemas” tanto al territorio del Sahara como a ciudades de Marruecos para asistir a saharauis enjuiciados en tribunales marroquíes.