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jueves, 21 de marzo de 2019

El activista saharaui minusválido que salvó la última iglesia española del Sáhara Occidental ocupado


Fotos: El Confidencial.com
Semlali Mohamed Fadel lideró el movimiento de 2004 que impidió que el ejército marroquí derribara el recinto religioso. Hoy, la iglesia ha revivido gracias a los inmigrantes subsaharianos.
El periódico  El Confidencial en su edición del jueves 21/03/2019 resalta hoy la gesta heroica de un activista saharaui que cuando Marruecos ocupó la ciudad de Dajla, antiguo Villa Cisneros e intentó destruir la iglesia Nuestra Sra del Carmen Bouh Uld Semlali se encadenó dentro y la salvo de la destrucción que planeaba el régimen marroquí.  “Unas tapas de alcantarilla y una iglesia. Entradas hacia las alturas y el subsuelo. Eso es lo que queda hoy de Villa Cisneros, primer y último enclave español en el Sáhara. Las tapas son pocas y casi nadie sabe dónde están, herrumbrosas y diseminadas por donde una vez estuvo el antiguo barrio español. Muchas aún conservan, aunque casi ilegible, el nombre original de la ciudad. La iglesia está aún en pie, vigilada día y noche por la presencia intimidante de un furgón policial marroquí. La iglesia está aún en pie, gracias, principalmente, al hombre en silla de ruedas que espera en la puerta.

Semlali Mohamed Fadel, al que todos aquí conocen como “Bouh”, el hombre que salvó la Iglesia del Carmen, es saharaui, musulmán, minusválido y activista, pero por encima de todo es un hombre obstinado. Seis filas de bancos, la talla de la Virgen, la Anunciación dibujada en el ábside… Bouh repasa el templo mientras rueda por él con los ojos chispeantes de malicia, y en un español acelerado habla de él y de la huella española en la ciudad con el orgullo con el que lo haría un guía, un conservador de un museo o un padre.
Bouh nació en 1965, en la época de la colonia. Hijo de militar ligado, como muchos saharauis, al ejército español, tuvo el tiempo justo de conocer la importancia de la iglesia para la ciudad a través de algunas tradiciones como La Navidad o los Reyes Magos. Con cuatro años contrajo la polio, y poco después su familia lo envió a Las Palmas junto a los Hermanos de San Juan de Dios. Allí pasaría seis años. “La muerte de Franco, el Golpe de Tejero, la llegada al poder de Felipe González… todo eso lo viví en España”, rememora. Cuando volvió, en 1982, le bastó bajar del avión para saber que la ciudad que conoció ya no existía.

Cómo Villa Cisneros se convirtió en “Dakhla”
Tras la Marcha Verde en 1975, el acuerdo Tripartito de Madrid y la ocupación de Mauritania, en primer lugar, y Marruecos a partir de 1979, Villa Cisneros pasó a llamarse Dakhla y el pueblo saharaui vio cómo se alejaban sus sueños de independencia. Los comienzos para Bouh fueron duros, como sólo pueden serlo para un musulmán que se ha criado entre monjas católicas, que se siente saharaui-español y que vuelve a un país que ya no es el suyo.
“Yo no sabía mucho del Islam, se me había olvidado hablar árabe… En Las Palmas iba a misa pero no comulgaba, estaba en la Iglesia pero sabían que era musulmán y todo el mundo me respetaba. Al volver, de repente, me había convertido en un extraño. Mi familia me escondía cuando venían visitas por miedo a que dijese algo inconveniente en un idioma que ya no era el mío”. Bouh, recuerda que en aquella época llegó a pensar en el suicidio, “De repente tomé consciencia de que yo era diferente, y empezó a preocuparme mi invalidez como nunca antes. No paraba de pensar: ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo?”.

A su regreso Bouh trató de buscar refugio en un lugar conocido pero se encontró la iglesia cerrada y llena de soldados. Nuestra Señora del Carmen estaba ocupada por el ejército marroquí, que la utilizó durante años como cuartel. “Al marcharse los españoles, la comunidad cristiana de la ciudad desapareció con ellos. Los años siguientes a la ocupación quedaron aquí no más de 5 o 6 españoles. Los marroquíes no dejaron aquí nada que oliese a España, hasta las prostitutas que estaban muertas fueron desenterradas y llevadas a Fuerteventura”. Los únicos que se quedaron como presencia oficial fueron los curas, pero se vieron obligados a exiliarse a la vecina El Aaiún, separada por 550 kilómetros de la antigua Villa Cisneros.
Luis Ignacio Ruíz, “Chicho”, es sacerdote y lleva 2 años en Dakhla aunque visita el Sáhara desde los 80, y coincide con Bouh al rememorar la historia de la comunidad católica en la ciudad. “En el 75 todo el mundo se va y sólo quedan los padres, se quedan por amistad con los saharauis y porque el Vaticano nos pide que nos quedemos. Los marroquíes ocupan la Iglesia durante varios años para hacer presión, porque el único testimonio extranjero que quedaba tras la ocupación éramos nosotros. Así se evitaban testigos. En esa época aquí salías a caminar y tenías un agente secreto detrás de ti para que supieses que estabas vigilado. Venía un padre cada mes dos meses a dar una vuelta, pero sin abrir la iglesia ni celebrar misa salvo que coincidiese con pescadores, empleados de la ONU o algún turista que lo pidiese”.
Durante las décadas siguientes Villa Cisneros se iría disolviendo progresivamente entre los nuevos edificios de una Dakhla cada vez más extensa gracias a decenas de asentamientos marroquíes promovidos por Rabat. Las esporádicas protestas saharauis fueron sofocadas por las autoridades y el propio Bouh tuvo que pasar un año “exiliado” en El Aaiún a instancias de la policía de Marruecos por encabezar varias manifestaciones. A su vuelta, trabajó en la telefónica de la ciudad y años más tarde, sorprendentemente, logró integrarse en el departamento de asuntos sociales del Ayuntamiento. “Supongo que aplicaron eso de 'al enemigo hay que tenerlo cerca'”, se ríe.
La destrucción del pasado español
Más de cuarenta años después, la ciudad que encontró Bouh permanece acorralada entre el océano y el desierto pero ha crecido por encima de los cien mil habitantes gracias a una fuerte inversión del gobierno marroquí, y es conocida por ser uno de los mayores caladeros de pesca del planeta, además de meca mundial del kite-surf. Los edificios españoles son hoy ruinas, pero entre mercados abiertos hasta la madrugada, las fábricas conserveras y los nuevos hoteles que brotan sin pausa, se perciben aún los restos de Villa Cisneros, como dejados al azar por un invitado que se hubiese marchado demasiado deprisa.
No sería hasta 2004 cuando las autoridades marroquíes se propusieron acabar definitivamente con los vestigios que quedaban de la presencia española en la ciudad. Pese a las recomendaciones de la UNESCO comenzaron la destrucción del fuerte español creado en el siglo XIX, el edificio más antiguo del Sáhara Occidental, con el argumento de que su deterioro podía suponer un peligro para la seguridad pública. Meses después le llegaría el turno a la Iglesia.
“Un día un vecino vino corriendo a verme, ““¡Bouh, Bouh, los militares están destruyendo la Iglesia!””. Llegué y una excavadora había derribado ya la parte trasera, como habían hecho meses antes con el fuerte, los militares me dijeron: Esto no sirve, se va a caer, está abandonado… Además es un lugar cristiano, nosotros somos musulmanes. Yo les dije: ““No, esto es nuestro, es patrimonio del pueblo saharaui y nadie lo puede tocar””. Corrí a llamar a vecinos saharauis y nos concentramos frente a la Iglesia. Ahí estuvimos hasta que llamaron al Gobernador”.
Bouh inició entonces una ronda de contactos con el prefecto de la cercana El Aaiún, el Vaticano y las autoridades de la ciudad además de una intensa campaña de agitación social. “El Gobernador accedió y ante la presión saharaui respetó la Iglesia, aunque a cambio pidió silencio sobre la parte trasera que ya habían destrozado. Perdimos un dedo en lugar de perder toda la mano y empezamos a reconstruir el edificio poco a poco”. De esta forma y mientras la ciudad terminaba de mudar su piel, resistió durante años Nuestra Señora del Carmen, como símbolo de rebeldía y vestigio inservible de otra época, una iglesia sin cristianos.
Resurrección gracias a las rutas migratorias
Hoy es domingo y los bancos de la iglesia están llenos. Donde un día estuvieron los militares españoles y sus familias, unos 40 feligreses cantan y escuchan la misa en francés. Son de Camerún, de Costa de Marfil, de Senegal… Grupos así vienen todos los domingos. Algunos repiten una semana, un mes, dos meses… durante el tiempo que dure su estancia en Dakhla, puesto que la mayoría sólo están de paso. Comenzaron a llegar hace cinco años, con el cambio de rutas migratorias que llevan al norte. Están por toda la ciudad, esperando en algunas avenidas con impermeables y botas katiuskas, en los hoteles como camareros o limpiadoras o extendiendo top mantas en el mercado. En Dakhla hay unos 4.000 migrantes subsaharianos, la mayoría trabajan en las fábricas de pescado y conservas del puerto. La floreciente industria pesquera de la ciudad les permite ahorrar un poco de dinero y continuar su viaje hacia Tánger o Nador para intentar cruzar el Estrecho.
Pierre André Sené es senegalés y cristiano y está en Dakhla desde 2011. Cuando llegó a la ciudad una de las primeras cosas que hizo fue buscar una Iglesia, pero no la encontró. Estuvo un año allí sin saber que había una. Su cruz colgada del cuello llamó la atención de un anciano saharaui que le dijo que en realidad aquel templo cerrado funcionaba de vez en cuando. “La primera vez que vine sólo había dos turistas franceses en la ceremonia. Entonces empecé a venir los domingos y a contactar a los migrantes para que acudiesen”. Hoy Pierre es el responsable de varios de los proyectos que la Misión Católica de Dakhla desarrolla junto a Cáritas destinados a los migrantes. “El migrante que llega no conoce a nadie, no tiene alojamiento, ni dinero tras meses de viaje. Aquí les acompañamos y les ayudamos con la asistencia médica. La mayoría están obsesionados con cruzar a Europa. Llegan miles y el número no para de subir”. Sin embargo, pese a este renacimiento, hoy como en los setenta, la nueva feligresía de Nuestra Señora del Carmen parece destinada a no quedarse mucho tiempo y a marcharse en dirección a España.
Jean es de Costa de Marfil, tiene 28 años y el último lo ha pasado en Dakhla. Cuando estaba a punto de cruzar a España de Tánger la policía marroquí entró al piso en el que esperaba, lo detuvo y lo envió en un autobús hacia el sur del país. Dentro del acuerdo sobre migración suscrito entre Marruecos y la Unión Europea, la policía desplaza cada día a cientos de migrantes desde el norte hasta los límites del desierto. En cuanto consiguen un poco de dinero, suben de nuevo vuelven a intentarlo. Jean es uno más, hoy espera en la ciudad una ocasión propicia. Mientras, intenta ahorrar un poco. Cuando lo llaman trabaja en las fábricas llenando camiones frigoríficos, limpiando pescado, ayudando a elaborar el aceite para las conservas… Trabaja unas 12 horas al día por 10 euros. Para él los domingos son un gran día, dice que viene a Nuestra Señora del Carmen todos los que no trabaja, que venir a misa le sirve de ayuda y que le ayuda a no desanimarse. Dice también que se fía más de la comunidad de la Iglesia que de la de los propios migrantes marfileños de la ciudad, que aquí le escuchan y que en su situación sobre todo necesita hablar con alguien.
“Chicho” asegura que la migración ha revitalizado Comunidad Católica de Dakhla y a la Iglesia del Carmen, aunque es una feligresía itinerante, muchos se van para cruzar y no vuelven, pero no pueden decirlo antes. El sacerdote se da cuenta porque antes de irse van a verle y le dicen: "Padre, deme la bendición".
En un descampado a las afueras de Dakhla hay un lugar lleno de sepulturas, que la población local llama "el cementerio de las letras". Varias iniciales pintadas en los muros delimitan los hoyos cubiertos de piedras y escombros. Es un camposanto destinado a los migrantes que devuelve el mar tras intentar llegar a las Islas Canarias. “Aparecen a menudo en la playa, la mayoría destrozados y comidos por los peces. Una asociación de aquí los recoge, los conservan, les toman las huellas y, si no hay nadie que los reclame, luego los entierran ahí, en el único cementerio no musulmán de la ciudad”, explica Bouh. En este cementerio no hay rastros de flores, visitantes o recuerdos, sólo algunos agujeros abiertos anuncian que ya se ha adelantado el trabajo para los próximos meses.
La Asociación de discapacitados de Dakhla
Años después, y pese a las dificultades, Bouh parece haber encontrado su lugar en el mundo. Además de trabajar en el Ayuntamiento, hace unos años ha creado la Asociación de Discapacitados de Dakhla que con ayuda de la Parroquia y de asociaciones españolas atiende a 70 niños con diversos tipos de minusvalía. Van a rehabilitación, hacen terapia… “Aquí toda vía se ve la minusvalía como una condena. Fuimos casa por casa a buscarlos, a muchos de ellos las familias los tienen escondidos como si fuesen un motivo de vergüenza”. De vez en cuando sigue acudiendo a la iglesia, en especial durante a las misas, por si a algún desaprensivo se le ocurre atentar contra el templo. “Ni aún ahora puede uno estar seguro”.
“Mucha gente aquí se cree que soy cristiano, las autoridades de la ciudad de vez en cuando esparcen rumores sobre mí, a mis hijos les han dicho en el colegio que soy un infiel”. Lo cuenta con socarronería, en realidad él parece no importarle mucho, está acostumbrado a que lo señalen y mantiene una buena relación con sus compañeros de trabajo en el Municipio. “En la asociación atendemos a muchos hijos de marroquíes y los poderes aquí se han dado cuenta de que por las presiones de los periodistas y los vecinos, por muchas cosas que diga no pueden hacerme nada”. ¿Por qué lo hizo? “Supongo que por agradecimiento a mi pasado y a mi estancia en España pero también para demostrar a las autoridades marroquíes que no podían hacer todo lo que quisieran. Si se destruía la Iglesia se borraba parte, no solo de la historia española, sino del pueblo saharaui”. Y tras decir esto Bouh, dirige su silla de ruedas hacia una iglesia que, revivida, acogerá el domingo que viene como hizo siempre a gente de paso. Gente que va y que viene en un territorio cambiante y siempre en disputa. Pese a todo siempre hay algo que permanece: el mar, el desierto o el recuerdo de las ciudades que ya no existen”.

sábado, 14 de abril de 2012

Informe misión de observación y convocatoria nuevo juicio

 Fuente: Fundación Sahara Occidental
11-04-2012
UNA NUEVA MISIÓN DE OBSERVACIÓN, COMPUESTA POR: JOSÉ MANUEL DE LA FUENTE SERRANO, FERNANDO OSUNA MARTÍN Y ROSARIO GARCÍA DÍAZ, SE DESPLAZÓ A LOS TERRITORIOS OCUPADOS DEL SAHARA OCCIDENTAL, ENTRE LOS DÍAS 3 AL 7 DE ABRIL DE 2012, CON UN DOBLE OBJETIVO: ASISTIR COMO OBSERVADORES INTERNACIONALES AL PROCESO QUE SE SIGUE CONTRA LOS PRESOS POLÍTICOS SAHARAUI DE DAJLA Y CONTINUAR EL TRABAJO QUE VIENE DESARROLLANDO EN EL SAHARA OCCIDENTAL RESPECTO DE LA OBSERVACIÓN DE LAS GRAVES VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS, LOS COMITÉS DE DEFENSA DE LA POBLACIÓN SAHARAUI, LOS FAMILIARES DE DESAPARECIDOS, LOS PRESOS POLÍTICOS Y SU FAMILIAS.
La Delegación asistió, el pasado día 4, al proceso que tuvo lugar contra los presos políticos saharauis, detenidos a raíz de los disturbios que tuvieron lugar en la ciudad ocupada de Dajla el pasado septiembre, donde la población saharaui sufrió graves y violentos ataques por parte de los colonos marroquíes, apoyados estos por la policía.
Los observadores que se encontraban presentes son: Lola Travieso y Nieves Cubas y, acreditados por la Fundación Sahara Occidental: Fernando Osuna Martín, Rosario García Díaz y José Manuel De la Fuente Serrano. Así mismo, esta misión contaba con el apoyo del traductor Abdoullah Jouda (CODAPSO).
En una nueva estrategia de las autoridades marroquíes de intimidación, para poder asistir como observadores y solamente a estos, se les obliga a exhibir su pasaporte a un funcionario que se encuentra en el hall del edificio del Tribunal, que anota todos los datos de los observadores, controlando sus visados, entradas y salidas del territorio así como sus datos personales. Esta nueva estrategia de control, que solo sufren los observadores internacionales, extranjeros, no se sigue contra el resto de personas que asisten al juicio. Unido a ello, se intentó por todos los medios separar a los observadores entre mujeres y hombres y sentarlos entre el público, a lo que esta misión se negó, exigiendo ocupar en la sala el lugar que le corresponde inmediatamente posterior a los letrados de la defensa. Esto provocó tensión en la sala, resistencia por parte de la policía y obligó a la postura firme de los observadores internacionales para exigir al Tribunal el respeto a su condición de observadores.
Los abogados saharauis de la defensa que intervinieron en el proceso son: Erguibi, Bujale, Fadel Leili y Baseit, así como el abogado marroquí Monir Lajdar (que intervino en uno de los expedientes).

Los presos políticos saharauis que fueron llevados delante del juez de la Corte de Apelación de El Aaiun son:
Primer expediente: ABDELAZIZ BARRAY (número de preso 36359; detenido el 03-10-2011 en Dajla) y ANWAR SADAT LEHMAID (número de preso 36360; detenido el 03-10-2011 en Dajla). Son acusados de pertenecer a banda criminal. En su comparecencia ante el Tribunal se les informa de la acusación y se les identifica. El abogado de la defensa interviene y pide la liberación provisional. Abdelaziz Barray interviene diciendo que ha sido detenido de forma arbitraria por su posiciones políticas y que ha sido torturado y maltratado en el Centro de la Policía Judicial de Dajla. Al salir, levanta los brazos en señal de victoria.
Segundo expediente: MOHAMED MANOLO (número de preso 36346; detenido el 02-10-2011 en Dajla), ELMAHJOUB AOILAD CHEIKH (número de preso 36344; detenido el 02-10-2011 en Dajla), KAMAL TRAYAH (número de preso 36345; detenido el 03-10-2011 en Dajla) y BAREKALLAH DALBOUH (número de preso 36347; detenido el 03-10-2011 en Dajla). Salen a la sala con el signo de la victoria y son aplaudidos por los familiares y amigos. 8 policías custodian a los presos, impidiendo que los observadores puedan oír o ver algo. Son acusados de formar banda criminal e implicación en la muerte del colono marroquí Abdelfatah Tareh y alteración del orden público, cortando la vía pública. El Procurador dice que va a entregar una autopsia de una persona que demostrará los hechos. Los 4 presos políticos saharauis increpan al Tribunal y gritan que el Estado marroquí es el único responsable. Gritan que son inocentes y que, en realidad, son presos políticos es un proceso falso contra los defensores de derechos humanos. Gritan: “viva la lucha del pueblo saharaui” y otras consignas a favor de la autodeterminación. El presidente del Tribunal pide el apoyo de la defensa para calmar a los acusados.  Dice el este: “si la defensa no puedo calmarles, llamaré a la policía a sacar a los presos”. Al salir son empujados violentamente.
Tercer expediente: OMAIN JALED, estudiante universitario. Es acusado de pertenencia a banda criminal. El abogado de la defensa pide libertad condicional para que pueda seguir con sus estudios universitarios. El procurador no acepta esta petición. El acusado intervino diciendo que fue torturado en la sede de la policía territorial y se dirigió al Presidente diciendo: “¿Por qué las autoridades marroquíes envían comisión donde hay otros problemas y a Dajla no?”. Denuncia el maltrato que recibió por parte del Juez de instrucción que, según declara, fue injusto.
Cuarto expediente: HAMZA HASSIK (número de preso 36583; detenido el 01-12-2011 en Dajla). Es acusado de asaltar e incendiar una tienda en la ciudad de Dajla y, a pesar que el dueño no lo acusa ni lo reconoce, es acusado de estos hechos. La defensa pide libertad condicional ya que es alumno y va a perder el curso. Fue detenido después de un mes de haber sucedido las manifestaciones de Dajla. Nacido en 1998 aunque en el dossier dice que tiene 20 años.  Se suspende la sesión para ser reanudada el día 11 de abril de 2012 y, sin la presencia de observadores y con la defensa de los abogados saharauis Erguibi, Bujale y Buhaab, este menor de edad ha sido condenado a 6 meses de prisión, restándole por cumplir un mes y medio. La sesión ha comenzado a las 9:00 horas y ha finalizado a las 17:00 horas.
Quinto expediente: LAAMAR CHEIKH BOUSSEF (número de preso 36504; detenido el 31-10-2011 en Dajla). Acusado de banda criminal y participación en la muerte del ciudadano marroquí Abdelfatah Tareh. Las defensas sostienen que la autopsia demostrará su inocencia. Al abandonar la sala, levanta los brazos en señal de victoria.
Sexto expediente: SIDATI HAIBAB ELMEKHTAR (número de preso 36331; detenido el 27-09-2011 en Dajla). Acusado de alteración del orden público, cortando la vía pública. Alega que no estaba en la zona de los disturbios y que fue detenido cuando viajaba, en un coche de alquiler, con su madre y su hermana. La defensa considera que se ha vulnerado el Artículo 57 y 77 del Código de Procedimiento Penal, al existir graves vulneraciones de derecho de defensa y de asistencia, así como defectos de procedimientos que invalidan el proceso, ausencia de notificación a los familiares e intervención de órganos judiciales no competentes. La defensa pide libertad condicional y tiempo para preparar el dossier sobre su proceso. Sale de la sala con aplausos.
Séptimo expediente: GHALI BOHALA (detenido el 29-07-2011 en El Aaiun). Acusado de creación de banda criminal, atentar contra la seguridad de las personas y llevar arma blanca. Su familia declara que el motivo de su detención es por participar en manifestaciones pacíficas, pidiendo la autodeterminación del pueblo saharaui. Abandona la sala con cánticos y aplausos de los familiares y amigos. Se suspende la sesión para ser reanudada el día 11 de abril de 2012 y, sin la presencia de observadores y con la defensa de los abogados saharauis Erguibi, Bujale y Buhaab, ha sido condenado a 1 año y medio de prisión, restándole por cumplir 9 meses de prisión. La sesión ha comenzado a las 9:00 horas y ha finalizado a las 17:00 horas.
Los comités saharauis de defensa de los derechos humanos, presentes en el juicio, afirman que las autoridades marroquíes han convocado el juicio porque, algunos presos, están en huelga de hambre, lo cual ha presionado a Marruecos para señalar dicho juicio. Esta misión de observación se reunió con los comités saharauis de defensa de derechos humanos ASVDH, CODAPSO. CODESA y El Mami Amar Salem, así como con los abogados saharauis de la defensa.
La sala estaba bajo el control de la policía; de paisano y de uniforme. Cuando comenzaron los gritos del segundo grupo de presos políticos saharauis, llegaron más de apoyo. Esta misión pudo contar más de 18 policías, vestidos de uniforme, que rodeaban a los presos y se situaban en las primeras filas, donde se encontraban los familiares de los detenidos, así como los observadores internacionales
Todo el proceso judicial se desarrolla con la estrategia de que el desarrollo del juicio no pueda ser seguido ni por público ni por los observadores internacionales ya que, en ningún momento, a pesar de existir sistema de megafonía instalado en la sala, se hace uso de ella y el Tribunal y el propio Fiscal hablan bajo por lo que, por momentos, resultaba extraordinariamente difícil seguir el proceso contra los presos políticos saharauis.
Los familiares de los presos solicitaron entrevistarse con esta Fundación, manteniendo encuentros con ellos, hallándose presentes familiares de LAAMAR CHEIKH BOUSSEF, ABDELAZIZ BARRAY, OMAIN JALED, así como miembros de CODAPSO y ASVDH. Las familias relataron que los presos están encarcelados por sus opiniones políticas y por realizar manifestaciones y actos en defensa del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. Denuncian, ante esta misión, el trato vejatorio e inhumano que reciben sus hijos, así como que han sido objeto de torturas, señalando que el sistema judicial marroquí, que opera en el territorio contra el derecho internacional, ha tratado siempre con desprecio a los familiares. Así el Juez de Instrucción marroquí de El Aaiun, Abdelaziz Chemaayvi, en varias ocasiones les dijo que sabía que sus hijos no eran criminales y que serían puestos en libertad de forma inmediata, que estuvieran tranquilos, que esperasen porque, contra ellos, no había acusaciones graves; sintiéndose engañados los familiares al llevar en prisión preventiva muchos meses, y habiendo recibido tanto en la Comisaría de la ciudad de Villa Cisneros como en la cárcel Negra, un trato contrario al derecho humanitario y a la legislación internacional.
Igualmente y, tras la celebración de la primera vista el día 4, las familias denuncian que las autoridades carcelarias, que controlan a los presos, les han prohibido visitarlos con la frecuencia y asiduidad de antes, prohibiéndoles la entrega de comida y dificultando, en definitiva, tener acceso a los presos. Las familias achacan este cambio de actitud de las autoridades por los eslóganes realizados en sede judicial a favor de la autodeterminación del pueblo saharaui, así como por las denuncias que los propios presos realizaron en sede judicial.
En este mismo juicio comparecieron 7 colonos marroquíes acusados, también, de participar en los disturbios de Dajla; si bien, las acusaciones contra ellos son de menor entidad que contra las presos políticos saharauis. Según conocer esta Fundación, 3 de ellos fueron puestos en libertad, a las 00:00 horas, de ese mismo día.
Estos colonos marroquíes, junto con muchos de los que se encuentran ahora en la ciudad de Dajla, según pudo conocer esta misión de observación, han sido llevados por Marruecos al Sahara Occidental e instalados en el barrio de Alwakala, siendo extremadamente violentos, recibiendo asignación mensual del estado marroquí y amedrentando a la población saharaui, apoyados por la policía marroquí, en una nueva estrategia de terror y de violencia.
Como testimonio de esta represión y acoso de colonos marroquíes contra población saharaui, esta misión pudo entrevistarse con Mamay Hanun y su esposa Laalia Bahir quienes contaron a esta misión que la violencia marroquí contra la población saharaui no es desde septiembre hasta estos días, sino que hace tiempo que vienen sufriéndola. Y relataron lo vivido por su familia el 30 de abril de 2010, cuando a las 7:30 horas de la mañana, Mamay había salido de casa y la policía, dirigida por el comisario Mustapha Alhamasi, de la policía judicial, junto con 8 hombres, llamaron a la puerta de una forma violenta. Ella tenía mucho miedo y al no abrir la puerta, la derribaron con un ariete de hierro que portaban y que usan para abrir puertas. Por la violencia con la que actuaban, rompieron las bisagras y la puerta cayó encima de Alia, quedando inconsciente y estando presentes sus hijos Aya (de 4 años), Amen (de 2 años) y Manuha (de 6 meses), los cuales comenzaron a llorar asustado. La policía, al ver lo sucedido, huyó y fueron los propios vecinos los que llamaron a su esposo Mamay.
Como consecuencia de la violenta agresión por parte de las fuerzas de ocupación marroquíes, sufrió fractura múltiple del brazo, lesión en el ojo izquierdo por haberse alojado una esquirla de hierro y rotura de 4 piezas dentarias, así como politraumatismo y contusiones. 
 A su llegada al hospital no la atendieron, alegando que debía ir al hospital militar. Al dirigirse al hospital militar de Dajla, fue rechazada porque el médico estaba ocupado. Encontrándose en una situación tan grave y no sabiendo donde acudir, volvieron al hospital civil donde han encontrado al mismo facultativo que los derivó al hospital militar, indicándoles que era urgente que fuera traslada a El Aaiun, ante la falta de asistencia en Dajla. Pidieron una ambulancia, por la que tuvieron que pagar 1000 dírham, que la trasladó a El Aaiun, dejando a sus 2 hijos mayores con familiares.
A su llegada al hospital Elhasan Belmehdi, fue intervenida de urgencia, abonando la intervención que costó 7000 dírham. Allí le implantaron 8 clavos. El postoperatorio duró 15 días, que debió ser abonado por la familia.
Lo que más le duele a Mamay y a la familia es que la policía judicial que agredió a su mujer, no ha recibido castigo, enmarcada esta violencia en la represión que ejerce la policía contra las casas y población saharaui. Presentó denuncia el 4 de mayo de 2010 contra los policías que violaron su domicilio y agredieron a su mujer, sin que hasta la fecha, haya tenido respuesta ni se haya investigado.
Esta misión, a pesar del terror que padece la población saharaui, pudo entrevistarse directamente con la familia Sidi Cheine, cuyo nombre en la época de España es Sidi Uld Hasen-Na Uld Bahi, con DNI español F-1155644, nacido en Villa Cisneros en 1955, quien debió exiliarse del Sahara Occidental ante la violenta invasión marroquí y volvió a su ciudad natal en 1990, al encontrarse familiares muy enfermos. Relató a esta misión como Marruecos ha desplazado a Villa Cisneros a una población de colonos que calcula en 200.000, anegando a la población saharaui, siendo atacados en sus derechos desde hace años, como es su caso en el que le han despedido de su trabajo, por ser saharaui. A penas 24 horas antes del encuentro con esta misión, fue atacado en plena calle delante de su casa por 5 colonos, quienes les agredieron tanto a él como a su esposa, insultándoles, mientras les gritaban que el Sahara es marroquí. 

 Estos hechos se vienen sucediendo durante años, habiendo sido intensificadas las acciones violentas contra los saharauis desde hace dos años; acciones que realizan los colonos unidos a los policías marroquíes (véanse noticias de esta Fundación de febrero y septiembre de 2011).  Relató como es a diario atacada la casa donde vive, junto a su mujer y sus dos hijos pequeños, tirándole basura en la puerta, destrozando puertas y ventanas, que le han obligado a sustituir puertas y ventanas de madera por otras de hierro para evitar su destrucción y resistan los ataques contra su familia.
Tras la agresión sufrida, acudió al jefe de la comisaría que le corresponde por su domicilio, el cual no mostró ningún interés. Ante la pasividad, acudió al wali, gobernador de la ciudad de Villa Cisneros, llamado Hamid Chabar, el cual personalmente le amenazó diciéndole que si no quería sufrir más agresiones, se fuera a Argelia a vivir a los campos de refugiados, “que te proteja el Polisario”, demostrando, según relata a esta misión, que las autoridades marroquíes pretenden la aniquilación de la comunidad saharaui, encontrándose sometida al apartheid en su propia tierra.
En el desplazamiento de esta misión desde El Aaiun a Villa Cisneros, hubo de pasar por 9 controles de policía y gendarmería real instalados a lo largo del camino. No sólo a la entrada y salida de cada población, sino en lugares que Marruecos considera estratégico, como el cruce entre la cinta transportadora de Foss Bucraa con la carretera de Dajla. En dichos controles, las fuerzas marroquíes ejercen una intimación permanente, solo al vehículo en el que se desplaza la misión de observación, consistente en obligar a la misión a detener el vehículo, apartarse de la carretera y estacionarlo, entregar los pasaportes y tras una media de entre 15 y 30 minutos de espera, donde anotan todos los datos y se comunica por radio la presencia de los observadores a otras instancias y sólo tras recibir la autorización de permitir que continúe la misión, se realiza un interrogatorio exhaustivo sobre razones del viaje, origen, destino, profesión y actividades. En algunos de los controles, los efectivos exhiben fusiles de asalto, además de las armas reglamentarias. Esta misma  situación se observa en las calles de El Aaiun y Villa Cisneros, con la peculiaridad de que Marruecos, según los testimonios y lo que ha podido observar esta misión, ha organizado y equipado unidades antidisturbios, dentro del ejército, denominadas “Bler”, que patrullan la ciudad de Villa Cisneros en vehículos Toyota pick up, armados y con uniforme de antidisturbios, acompañando a esa patrulla un vehículo de la policía, realizando las patrullas conjuntamente. Este estado de excepción constituye una violación grave del derecho de los saharauis, de su población con el objetivo de intimidar, controlar y reprimir a la población ocupada.
También, en todo el territorio del Sahara Occidental, esta misión pudo observar decenas de camiones frigoríficos, pintados de blanco, en alguno de los cuales aún se aprecian logotipos y nombres de empresas españolas. Y así, en la carretera de Dajla a El Aaiun, en el complejo del polígono de Playa Aaiun, esta misión se encontró con un vehículo, de la empresa Grupo Sada, en una de esas naves.





Hay que recordar que todo tipo de negocios entre Marruecos y la Comunidad Internacional, que explote de alguna manera el territorio del Sahara Occidental, pendiente de descolonización, va contra el derecho internacional y, por tanto, es una forma de apoyar la ocupación ilegal del territorio.
En la ciudad de Dajla, esta misión tuvo la oportunidad de visitar la Misión católica de la ciudad, manteniendo un encuentro con Abuh Semlali y el párroco temporal de la Misión, de nacionalidad italiana. En dicho encuentro se nos explicó que, tras el derribo del fuerte del siglo XIX, construido por España, que se encontraba en las proximidades de dicha Misión, y siguiendo la política decidida por Marruecos de suprimir y eliminar todo resto de presencia española y de identidad saharaui vinculado a la cultura española, ocupó durante años, parte de las dependencias de la Misión e intentó el derribo de la misma;
Esto provocó movilizaciones saharauis, poniéndose el frente de ellas Abuh Semlali, actual cuidador y mantenedor de dicha Misión, el cual en un acto heroico de lucha contra la ocupación, mantiene en pie, con la ayuda de la Comunidad Saharaui y del Vaticano, todo un símbolo de identidad del Sahara Occidental y de la población saharaui. El cuidado y mantenimiento exquisito de las instalaciones que pudo comprobar esta misión, contrastan vivamente con los impedimentos constantes que las autoridades marroquíes hacen para que no se pueda realizar actividades y eventos en dicha Misión.
Esta Fundación mantuvo, igualmente, encuentro en visita realizada a la Misión Católica de El Aaiun, manteniendo un encuentro con el sacerdote Valerio Eko, en el que expresó el trabajo que viene haciendo la Misión de asistencia a la población cristiana que se encuentra en El Aaiun y la que ocasionalmente se encuentra desplazada, realizando actos religiosos en inglés y en español. No pudieron los observadores encontrarse con el Padre Mario León al no haber sido anunciada la visita y encontrándose en ese momento fuera de la Misión.
Esta misión de observación recabó el testimonio del ex desaparecido y preso político saharaui AHMED SALEM, “El Bruto”:
Nacido en 1952, en El Aaiun, con DNI español número D-2250449. Le caducaron sus papeles por estar en la cárcel.
Desapareció el día 1 de marzo de 1976, antes de la fiesta del trono marroquí, en El Aaiun. Fue detenido, por la policía de intervención auxiliar marroquí, por temor a que organizasen manifestaciones. Fue llevado a la PCCM. Salió a los 3 meses. Le preguntaron sobre sus actividades políticas. Dijo que estaba afiliado al Polisario. Le torturaron con el sistema del pollo frito y de la silla, le dejan la cabeza colgando y se la meten en un baño lleno de agua con zotal y lejía. Te ponen un trapo para estrangularte, es como estrangularte. Otra le ponen las manos y los pies atrás y meten una silla entre la espalda y la barra. “Estas dos son las más duras. Uno puede resistir electricidad, golpes encima de los pies, pero la espalda y el trapo, para mi son las más duras. Prefiero una bala” pero le dijeron que preferían que se muriese lentamente. Les engañaban diciendo que cuando quisiesen decir algo moviendo el dedo, pero en realidad era una trampa. Si movían el dedo es porque aún estaban conscientes y, por tanto, seguían. Lo que hizo, en las siguientes torturas, movía el dedo una o dos veces y después ya dejó de hacerlo y así lo dejaban un rato hasta que viesen que había recuperado el conocimiento.
El 11 de febrero del 77 sufrió, junto con 58 personas, desaparición forzada y fueron llevado al centro de tortura de la PCCM, donde estuvieron un mes y un día. De ahí lo trasladaron a la cárcel Negra de El Aaiun, sin contacto alguno con los familiares ya que la familia no conocía su destino. En todas las torturas asiste la seguridad marroquí; una vez que termina la policía judicial, comienza la Dirección de Seguridad Territorial y el cuerpo de información general y el segundo bureau militar, así sucesivamente. Estuvo durante un año en la cárcel negra. Había gente de Smara, Daora, El Aaiun.
Cada uno torturaba y preguntaba sobre lo que le incumbe. Uno sobre los militares, clases de armas que tiene el Polisario, etc. Cada grupo debe enviar un informe sobre cada detenido. Te formulan pregunta cada uno a lo que le interesa y cada uno tortura en su interrogatorio. Anteriormente, hasta el 80-81, el grupo que pasa por la tortura, pierde uno o dos. En todas las torturas estaba presente el comisario Zekri.
La tercera vez fue detenido el 25 de septiembre de 1980. Detuvieron a él, su mujer y otras 6 personas, en total 4 hombres y 4 mujeres. Estos son: Fatma Boussaoula, Embarka Taleb, Aminetu Anazon, Glaimina Yazid, Bomba Gaia, Brahim Sbai, Mojtar Matalaa y él. Fueron torturados nuevamente por el comisario Zekri, en la casa “de los verdugos”. Primero torturaban las mujeres y después a los hombres, en sesiones que duraban más de 3 horas, donde perdían el conocimiento. Tras las torturas  su mujeres, que estaba embarazada de 3 meses, sufrió un aborto y él acabó con las manos y pies destrozadas. Fue trasladado a las 21:00 horas, tras la visita del director general de seguridad, fue introducido en un Land Rover, en El Aaiun hacia el sur, pasó por el Cine las Dunas y el vehículo se dirigió a Playa Aaiun, pensando entonces que su final estaba cerca, pues allí estaba el centro de detención y torturas BIR 1, pero el Land Rover giró y entró en el aeropuerto. Le subieron a un hércules C130, de fabricación norteamericana y supo, después, que se encontraba en Knetra. Como había sido detenido en el empresa Foss Bucraa, donde trabajaba, la ropa que llevaba era muy fina, por lo que sentí mucho frío. Tras una larga espera, fue trasladado a Casa Blanca, llevándolo a la comisaría que está en Mulay Sherif, por donde pasaron varios saharauis anteriormente, donde pasó 20 días bajo torturas. Siempre es sesiones donde estaba presente el comisario de la Comisaría. Allí le practicaron entre otras, la tortura de estar de pie sobre garbanzos descalzo, aguantando 8 horas hasta que perdió el conocimiento, ante una insuficiencia cardíaca, siendo trasladado al hospital Suisi, de Rabat, donde se le suministró algún medicamento para el corazón, y siendo devuelto a la comisaría, donde fue sometido nuevamente a interrogatorios y torturas.
Allí estuvieron 5 meses, donde se agregó otro grupo de Dajla y El Aaiun, en total unos 30. Junto con este último grupo, estuvieron 9 meses, era el Ramadán de 1981. A las 5 de la madrugada los llevaron en camiones a Marraquech, porque los policías tenían que hacer el ayuno del ramadán. A las 12:00 de la mañana, llegaron las Fuerzas Auxiliares en camiones y fueron subidos a estos camiones y trasladados a Agdz, al este de Uarzazate. Las Fuerzas Auxiliares los desnudaron y los despojaron de lo que llevaban y este, Ahmed Salem, iba sólo con los restos de un pantalón que se lo ponía a modo de falda, para taparse. No tenía más vestimentas ni calzado. Al frente de 20 soldados se encontraba un teniente, siendo recibidos al bajar del camión con golpes con palos por los soldados. Se trataba de un palacio antiguo de Lglaui, que era el centro de detención y torturaban que utilizaban las fuerzas auxiliares. Allí estaban en las antiguas cuadras y vaquerizas del palacio, en 3 establos en la planta baja, mientras que los guardianes y torturadores vivían en la planta alta. Como aún conservaban el estiércol de los animales, y a pesar de los insectos y parásitos que tenían, este estiércol les proporcionaba calor. En el grupo había un niño de 15 años y la comida era una lata de sardinas cada 2 personas. Salían un cuarto de hora al día a un pequeño patio. Estaban todos desnudos y puesto que los establos tenían cañas encima, allí anidaban ratones y serpientes. Estuvieron desnudos durante una semana, después les trajeron sus ropas o trapos que tenían para taparse. Durante todo el tiempo que estuvieron en ese centro de detención, enfermaron todos de avitaminosis pues le daban de comida 2 o 3 arandelas de nabos o zanahorias y 7 y 8 garbanzos hervidos en agua. Por la noche les daban una pequeña ración de arroz hervido y el momento de la entrega de la comida era especialmente violento pues esperaban a que cogieran la comida del suelo, depositada en latas como si fueran perros y cuando iban a cogerla les golpeaban violentamente hasta que se cansaba y cuando no la cogían les pegaban por el desprecio que decían le estaban haciendo a la comida. De los 26 que se encontraban allí, tras varios meses, solo se movían 4 o 5. Por lo que cada uno de los que podía moverse tenía a su cargo 4 presos para ayudarles a moverse. La piel se ponía azul y las marcas de presión sobre la piel se quedaba durante horas, hacían sus necesidades en el mismo plato donde comían y que limpiaban con arena para poder comer. Así estuvieron durante 8 meses.
Cuando estaban al borde de la muerte, trajeron un doctor, el cual prescribió que se les debía dar de comer poco a poco aceite de oliva, dátiles y naranjas, en pequeñas cantidades. El aceite de oliva lo utilizaban para dar masajes en los miembros a los más débiles. Se fueron poco a poco recuperando y fueron trasladados, pasados 9 meses de la visita del doctor, a Kalaat M`Gouna, saliendo de la prisión en 1991. En esta prisión se encontraron con otros presos procedentes de Tan Tan, El Aaiun y de otras partes del Sahara Occidental.
En las cárceles y centros de detención de Marruecos, así como las torturas, se procuraba siempre la debilidad de los presos, con el fin de evitar resistencias y motines. A pesar de ello, murieron 42 saharauis por las condiciones y tratos inhumanos que recibieron.
Esta misión de observación debe agradecer a todos los saharauis que, sabiendo y temiendo una represión por parte de Marruecos por haber mantenido entrevista o ayudado a esta misión de observación y, venciendo el clima de opresión y miedo que instala Marruecos en el territorio, y superando las graves dificultades que supone la violación sistemática de los derechos humanos en el territorio del Sahara Occidental, en hechos sucesivos, reiterados y constatados por numerosos organismos internacionales, así como por misiones de observación anteriores, han posibilitado el desarrollo del trabajo de los observadores, en las ciudades de El Aaiun y Villa Cisneros. Especial mención debe hacerse del defensor de derechos humanos y activista, miembro de CODAPSO, Jouda Abdoullah, que ha acompañado en todo momento a esta misión, tanto en la sede judicial como en su desplazamiento por el territorio.
Esta misión constata, por la observación directa, que la justicia marroquí que opera en el territorio del Sahara Occidental, contraria a la legalidad internacional, reprime a la población saharaui en procesos que las propias defensas califican de nulos; los atestados policiales contaminan el proceso penal, condenándose la libertad de opinión y manifestación como delitos comunes, a una población saharaui que no  puede ejercer su derecho de voto, a la que le está prohibida la asociación en comités de defensa de derechos humanos y sometidas a un férreo control policial y militar. Esta misión ha podido comprobar que el Sahara Occidental, a lo largo de todo el territorio, cuenta con una ingente cantidad de efectivos , estando el territorio militarizado y en estado de sitio, con un control de movimiento de los observadores, siendo seguidos en todo momento por vehículos y agentes de paisano, realizando fotografías a los miembros de la misión desde el interior de los vehículos, e interrogando a las personas con las que los observadores tienen contacto. La libertad de movimiento es sólo aparente, pues el control es exhaustivo. Igualmente, ha podido comprobar como las autoridades marroquíes, en connivencia con países extranjeros, están atrayendo turismo de sol y playa que apoya la ocupación, buscando la construcción de hoteles y complejos turísticos que han comenzado a ejecutarse en las costas vírgenes del Sahara Occidental.
De los testimonios, de la documentación aportada y de los relatos ofrecidos se desprende, que si los mismos responden a la veracidad y exactitud de lo relatado, no contradicho y refrendado con numerosos datos, esta misión concluye que la población saharaui, al momento de realizar la misma, se encuentra en una situación de apartheid, discriminada y que las autoridades marroquíes tratan de conseguir la eliminación de toda resistencia a la ocupación, empleando estrategias múltiples, como son la represión policial y judicial,  la permisividad en algunos casos y en otros el hostigamiento de acciones violentas de los colonos contra la población saharaui. Esta se encuentra marginada de la explotación de los recursos naturales del Sahara Occidental, de sus riquezas y de las empresas derivadas de la explotación de los mismos; lo que constituye una violación del derecho internacional que rige en el territorio.
Esta misión constata la inoperancia de la Minurso. Ha podido comprobar como los vehículos de Naciones Unidas, cargados de alcohol, se encuentran estacionados en la vía pública a la vista de todos, en una misión que, no teniendo competencias en derechos humanos y bajo este prisma interesado, no ejerce sus funciones de alto el fuego contra la población civil.
Esta Fundación, ante la grave situación de violación constante y reiterada de los derechos más elementales de la población y, ante el desencadenamiento de la represión ciega contra la población saharaui que se vive en el Sahara Occidental y ante los nuevos procesos que se encuentran señalados para el próximo día 18 de abril, hace un LLAMAMIENTO a los observadores internacionales (juristas y no juristas), organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación, Instituciones españolas y europeas para que envíen, como se han comprometido, misiones de observación al territorio, que velen por el respeto de las resoluciones de Naciones Unidas y del derecho internacional que, unánimemente, condenan la ocupación marroquí. Y así mismo, con la presencia de observadores en el territorio, se garantice la celebración de procesos judiciales justos y que respeten la legalidad internacional, de aplicación en el territorio.

martes, 22 de noviembre de 2011

La iglesia católica de Dajla, bien patrimonial saharaui, corre grave peligro



Mohamed Fadel Semlali, conocido como Bouh, Presidente de la Asociación de Discapacitados de Dajla y encargado del mantenimiento de la iglesia católica Nuestra Señora del Carmen de la localidad ha sido acosado nuevamente por la policía marroquí que ha intentado agredirlo al intentar aparcar su vehículo al lado de la iglesia, sitio reservado por ser minusválido, un policía de fuerzas de intervención rápida lo empujó de una manera violenta por lo que estuvo a punto de ser tirado al suelo de su silla de ruedas, en realidad lo que les molesta es la labor que está realizando este activista de derechos humanos saharaui es la labor de mantenimiento del patrimonio eclesiástico que data de la época española, enmarcado en la situación de tensión que la población saharaui sigue padeciendo en la ciudad ocupada de Dajla (Sahara Occidental).

Hacemos un llamamiento mediante esta denuncia pública, ante el riesgo que podría correr en la actualidad este bien patrimonial saharaui que incluso recibe financiación tanto del Vaticano como de grupos católicos.

Dajla (Sahara Occidental) a 22 de noviembre de 2011

*NOTA: hay que recordar como el ocupante marroquí derribó el histórico Fuerte de Villacisneros en el año 2004, en esta misma ciudad.

sábado, 15 de octubre de 2011

Memoria histórica: tras las huellas españolas en Dajla, esas que España ni quiere ni sabe defender





EL MUNDO  Dajla (Sáhara Occidental) 15 de octubre de 2011  -  "Transmitiendo desde el Monte de las Mesas, en Tenerife". Este mensaje, aderezado con música tradicional canaria, ha quedado grabado en la memoria del saharaui Sidahmeh Brahim Burhi.

Sidahmeh lo escuchó cientos de veces. "Así empezaba Radio Nacional de España (RNE) sus emisiones, que llegaban hasta esta orilla desde 1963, a las 6.23 de la madrugada". Este abogado de 60 años es secretario general de la Asociación Río de Oro, que trabaja para recuperar la cultura española en Dajla (Sáhara Occidental).

Recuerda que la ciudad se construyó en 1942; aunque los primeros españoles llegaron "en sus galeones" en 1884, bautizaron la ciudad como Villa Cisneros en honor al inquisidor cardenal, y edificaron el fuerte bajo las órdenes de Emilio Bonelli.

"En esa época se podían contar los españoles con los dedos de las manos", dice Sidahmeh sentado en uno de los sofás de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, construida en los años 40 por los españoles en Dajla. Por el edificio, nos acompaña también Mohamed Fadel, de 46 años; más conocido como Pouh. Otro de los garantes de la memoria española en la ciudad y guardián del centro de culto desde hace décadas.

'Saharaui y español'

Pouh contrajo la polio con 3 años y fue derivado por la Sección Femenina a Canarias, donde pasó parte de su infancia. De esas tierras le queda un grato recuerdo y un marcado acento. Regresó en 1981 a Dajla, donde su padre había sido cabo de la Policía Territorial. Pouh, que preside una asociación para minusválidos, lo tiene claro: "Soy saharaui y luego español; así es como me siento".

"Queremos salvaguardar nuestros lazos con España; un pueblo no es nada si borran sus huellas, su pasado", opina mientras se queja de que Marruecos no ha respetado la huella que dejó España en esta ciudad de su ex colonia.

Entre otras razones, porque en Dajla no quedaron protegidos los bienes del Estado español con un depositario como sí que sucedió en El Aaiún (capital administrativa del Sahara Occidental), sigue Pouh, que guarda aún en la Iglesia celosamente libros de la época y banderines de las tropas del Sahara Occidental.

"El Acuerdo Tripartito dejó la ciudad en manos de Mauritania en 1976, luego pasó a Marruecos el 14 de agosto de 1979, entonces España perdió la propiedad", apunta el guardián de la Iglesia. Un batallón de las filas marroquíes, continúa, se apoderó de Nuestra Señora del Carmen ese mismo año "y derrumbaron una parte del edificio", en obras de restauración desde el pasado Ramadán "gracias a la ayuda del Vaticano y algunas asociaciones de cariz religioso".

Sin embargo, la capilla resultó intacta, "sólo falta un Cristo grande que ahora está en Fuerteventura y tres campanas que creo que están en Gran Canaria", se enorgullece Pouh mientras enseña las carcomidas cuartillas donde negro sobre blanco han quedado escritas las letras que se cantaron durante años en misa y que descansan junto a un niño Jesús (esculpido en barro) sobre las teclas del viejo órgano.

Ahora son pocos los que se acercan a esta Casa del Señor. Una vez al mes acuden los Padres destinados en El Aaiún a atender a la comunidad católica y protestante. "Puede que vengan 4 personas a misa como 20, como ninguna".

En los pasillos lucen algunas fotos del año 53 en las que se levanta en medio de una casi virgen Dajla la pequeña Iglesia frente al fuerte de Bonelli. "La Unesco pidió que no lo tiraran, pero no dejaron ni una piedra y han destinado a ese espacio una plaza con un monumento de la Península de Dajla", según Pouh.

Resiste el viejo cine

La primera ciudad, en 1942, se componía de la escuela, la mezquita, el mercado, algunas casas para comerciantes y los 'frig' (conjuntos de jaimas). Las casas siguen en pie cerca de la Iglesia y detrás del antiguo cine español, el Lumen (por Luján y Méndez, los socios que lo pusieron en marcha) en 1963, relata Sidahmeh.

El edificio donde vio 'El último tren' sigue en pie, pero ya no se sienta nadie en sus butacas. Entre las rejas de su puerta principal, se descubre su abandono y se intuyen aún algunos carteles de títulos árabes o franceses. "Cuando se fue España lo compró Mohamed Lamine, un notable de la época, que sigue siendo su propietario".

En la ciudad, además, siguen en pie todavía el Hospital Militar (que sigue destinado a sus funciones), el antiguo Colegio La Paz (ahora escuela 14 de agosto), un instituto que ha pasado a llamarse Hassan II o el cuartel de la Legión. "Tiraron también –da fe Sidahmeh- la Casa del General, que se ha vuelto a levantar pero han hecho una mera imitación"; su padre trabajó allí como ordenanza.

En Dajla, que significa bahía, siguen luciendo también dos faros de la época, uno de los años 20 y otro de los años 70, testigos como Sidahmeh y Pouh de los tiempos en los que los españoles convivieron con los hombres del desierto.

Los Reyes Magos, la Legión y el Padre Tacoronte

Los viejos recuerdos de la época española de los saharauis Sidahmeh Brahim Burhi y Mohamed Fadel tienen aún incluso nombres. Sidahmeh se acuerda de los profesores José Antonio o Indalecio Hurtado. Y del Padre Tacoronte, "que se parecía a Jesucristo y que nos descubrió el cine mudo". Tampoco olvidará nunca que hasta los años 60 no llegaron a Dajla los primeros Land Rover. "Mi padre compró uno por 270.000 pesetas; hasta entonces nos movíamos con camellos". A este sexagenario también le vienen a la cabeza las chicas españolas "con sus rebecas y sus misales en las manos" camino de la Iglesia, y las Hermanas Pili y Mili, Fórmula V, Rocío Dúrcal o Lola Flores. Los desfiles de la Legión en el fuerte o los caramelos cayendo en sus manos en la Caravana de los Reyes Magos, en cambio, se grabaron en la memoria de Fadel.
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LAS RELIQUIAS ESPAÑOLAS EN EL SAHARA OCCIDENTAL


Más de 35 años después de que España abandonara el Sáhara Occidental, ciertos centinelas velan para que el paso del tiempo no borre la huella ibérica en el desierto africano

CADENA SER EDUARDO MARÍN (Corresponsal en Rabat)   15-10-2011

"Marruecos sabe que un pueblo que no tiene pasado no tiene derecho a ser un Estado; nosotros estamos orgullosos de nuestro pasado como españoles y por eso queremos conservarlo". Mohamed Fadel, o Bouh "como me llama todo el mundo", nació en Villa Cisneros en 1965. A los tres años de edad sufrió una polio que le postró de por vida sobre una silla de ruedas. Hoy, además de trabajar en el Ayuntamiento de Dajla (antigua Villa Cisneros), es presidente de la Asociación de Discapacitados de esta ciudad. Se encarga también, pese a ser musulmán, de cuidar la iglesia católica de Nuestra Señora del Carmen, construida por los españoles en 1955.

"La iglesia está intacta desde que se fue España", sostiene, "sólo falta el Cristo grande, que se lo llevaron a Fuerteventura". El paso del tiempo y los diferentes episodios conflictivos que ha vivido la ciudad hacen necesarias varias reformas. La financiación proviene de El Vaticano y otros grupos católicos. "Tenemos que proteger esto porque es patrimonio saharaui, es un símbolo de la resistencia", defiende. Todos los domingos acuden a la iglesia un grupo de protestantes, portorriqueños e ingleses, que viven en Dajla. Una vez al mes, los padres Marco o Valerio, bajan desde El Aaiún, capital administrativa del Sáhara Occidental, para ofrecer una misa católica. "Pueden acudir cuatro personas, veinte o ninguna", informa Bouh, que añora también el pasado católico de "su" Villa Cisneros. "Celebrábamos una Navidad fantástica", recuerda, "en el fuerte hacían un desfile militar, los Reyes Magos iban tirando caramelos, nos repartían juguetes en los colegios...era muy bonito".

Casado con una marroquí con la que tiene dos hijos, Bouh afirma ser "en primer lugar saharaui", pero también defiende "sentirse orgulloso de ser español" aunque no tenga la nacionalidad. Entre 1974 y 1981 vivió en Las Palmas. "Cuando volví todo había cambiado y fue muy difícil para mí porque no sabía hablar hassanía (dialecto saharaui del árabe)". España abandonó la ciudad en febrero de 1976, dándole el relevo a Mauritania, quien ocupó Dajla hasta el 14 de agosto de 1979, día en que Marruecos se anexionó esta localidad. En 1974 Bouh se fue de Villa Cisneros y en 1981 volvió a Dajla. Salió de España y retornó a Marruecos. Se encontró son el barracón de "su" iglesia ocupada por los militares marroquíes, que permanecieron allí hasta 2004. "La gente tenía miedo, por lo que empecé a organizar la resistencia", afirma. "Levantamos la primera pancarta en Dajla que proclamaba el Sáhara Occidental". Bouh era incómodo para Marruecos. "En el 85 me quitaron el pasaporte y en el 87 obligaron a mi padre a enviarme a El Aaiún, donde viví un año".

La iglesia de Nuestra Señora del Carmen se erige en la actualidad en frente de una explanada casi desierta. "Allí estaba el fuerte, que destruyó Marruecos pese a las demandas de la UNESCO para conservarlo", asegura Bouh.

Un fuerte que "construyó Emilio Bonelli entre 1885 y 1926", informa Sidahmed Bourhi, abogado e historiador saharaui. "Bonelli fue el primer español que pisó Dajla". Sidahmed nació también en Villa Cisneros, en 1951. Actualmente es también contable de una empresa pesquera, aunque en tiempos del Sáhara español, trabajó como funcionario en el Registro de Población, Censo y Estadística. Cuando habla de su pasado español, sus ojos denotan la nostalgia de una juventud vivida bajo la sombra de un régimen dictatorial del que solo llegaban los ecos de la Península. "Sé que es muy polémico decir esto", asegura Bourhi, "pero nosotros los saharauis no podemos hablar mal de Franco; respetaba nuestra religión y, quitando los pormenores, aquí se vivía bien con él".

Incluso antes de la Guerra Civil, la autoridad presente en el Sáhara era franquista. "Nos hablaban de los rojos como los malos; no sabíamos si eran republicanos o qué ideas políticas tenían; solo que eran los enemigos".

El padre de Sidahmed, Brahim Bouhri nació en 1924 y se alistó con 15 años, "para llevar la administración del delegado Núñez", recuerda Sidahmed, "pero no luchó en la Guerra Civil; aunque mi tío sí lo hizo, resultó mutilado y murió hace muchos años". En Dajla, "sólo queda un superviviente de la Guerra, pero ya no está en sus cabales".

La primera ciudad española en Dajla se terminó en 1942 y contaba con una escuela, la mezquita, el mercado, algunas casas para comerciantes y el frig (conjunto de jaimas o tiendas nómadas). En 1955 se terminó de construir la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, donde "el primer cura, Tacoronte, que se parecía a Jesucristo, nos ponía, cuando yo era pequeño un cine mudo con películas de caballería".

Algunos años después, llegaron las películas sonoras. Se proyectaban en el cine LUMEN, de los propietarios Luján y Méndez. "La primera película que vi en ese cine fue El último tren, todavía lo recuerdo", asegura, sonriendo, Sidahmed. Hoy en día, el cine está abandonado. Tan sólo la ventana de la taquilla, la barra donde se compraban comida y refrescos y carteles de películas emulan las noches culturales que vivió este edificio en el Sáhara español.

"En los años 50 todavía se iba en camello", cuenta Sidahmed. "Los coches llegaron en los 60, con el famoso Land Rover; mi padre compró uno en el 70 que le costó 270.000 pesetas, una ganga, ¿no?".

Medio siglo después, las pesetas han dejado paso a los dírhams (moneda marroquí) en Dajla y en todo el Sáhara Occidental. Tan sólo los más nostálgicos guardan alguna moneda o billete. El tiempo y los diferentes cambios de régimen han borrado su huella. Sin embargo, los recuerdos de Sidahmed y otros muchos saharauis siguen dejando vivo el pasado español de Villa Cisneros en Dajla. "En la época escuchábamos a Manolo Escobar; nos gustaba también Rocío Durcal o las hermanas Pili y Mili, Lola Flores o Fórmula V".

Religión, cultura y también deporte

Sidahmed asegura que un saharaui jugó en el Real Madrid, "un tal Dida Boujama, que en paz descanse", aunque "se retiró por lesión". Y da más datos. "Es tío del actual embajador marroquí en Madrid, Ahmadou Souilem".

Paseando por Dajla, la huella española más visible está reflejada en la arquitectura, en ciertos edificios, como la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, el cine LUMEN, una escuela, un instituto o el faro del Arciprés. "Los marroquíes tiraron el centro cultural, el fuerte, el casino y la casa del general, aunque ésta la han vuelto a construir", apunta Sidahmed.

Con la muerte de Franco, en 1975, en la Península Ibérica nadie tenía claro el futuro del Sáhara Occidental. Sin embargo, los saharauis parecían estar seguros de lo que querían. "Esperábamos que España estuviera con nosotros hasta que estuviésemos preparados para la autonomía", asegura Sidahmed, "pero nos abandonó". Por ello, "lo mismo puedo quererla que odiarla".