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lunes, 20 de julio de 2020

“El caso del Sáhara es único en el mundo, abandonado ilegalmente por España e invadido y oprimido por Marruecos”


Fuente: El Diario
ARTICULO DE OPINIÓN
Artículo publicado en El Diario.es - 6 de julio del año pasado que no pierde actualidad en el proceso de descolonización y ocupación del Sahara Occidental. Territorio visto y analizado por el experto jurídico en el problema saharaui, Felipe Brillones
Felipe Briones es sinónimo de azote de la corrupción en la provincia de Alicante. Por sus manos han pasado numerosos casos como Brugal y los que le quedan como fiscal anticorrupción. Nacido en 1959 en Ifni cuando todavía era provincia española, pronto se fue a vivir al Sáhara español. “Donde aprendo a querer”, afirma. Con la invasión marroquí en la conocida Marcha Verde de 1975 se ve obligado a marcharse, habiendo sido testigo de la creación del Frente Polisario o la llegada de la Misión de Naciones Unidas. Sin embargo, Briones también es conocido por su constante denuncia de la injusticia que atraviesa este territorio al sur del Magreb y que expresa como secretario general de la asociación internacional de Juristas para el Sáhara Occidental. Repasamos con él las últimas novedades de un conflicto enquistado tras impartir una ponencia en Villena titulada La responsabilidad de España ante el pueblo saharaui.
¿Desde el punto de vista jurídico, cuál es la responsabilidad de España con el Sáhara?
La responsabilidad de España con el Sáhara se puede resumir desde el derecho internacional y desde el derecho interno español. Desde el punto de vista del derecho internacional, todos los territorios no autónomos del mundo, que actualmente son 17, necesitan una autoridad administradora de iure, es decir, de derecho, que suministre al mismo tiempo información al secretario general de la ONU sobre cuáles son las condiciones que se viven en ese territorio no autónomo, cuáles son las inversiones que la potencia colonial efectúa en los ámbitos sanitarios, educativo, social, económico… para percibir el avance y progreso en las condiciones sociales de esos habitantes y, además, cómo apoya la potencia colonial a los movimientos de liberación en aras a que ese movimiento pueda comandar en un futuro un referéndum o una negociación con la potencia para que ese territorio no autónomo se pronuncie sobre su propio destino. Ese es el encaje internacional.
De los 17 territorios no autónomos, únicamente en el caso del Sáhara la autoridad administradora de iure, que es España, no coincide con la potencia que lo está administrando y ocupando de facto, que es Marruecos. En ninguno de los otros 16 sucede esto, donde sí coincide. Naturalmente en ninguno de esos 16 hay una violación sistemática de los Derechos Humanos, el movimiento de liberación ha entablado una guerra contra la potencia que lo ocupa, en el caso del Sáhara durante 16 años, y en ninguno de esos 16 la potencia colonial bloquea sine die la celebración de un referéndum. El caso del Sáhara es único en el mundo, es un gueto del que no se puede entrar o salir donde la violación de los derechos fundamentales se ha erigido en una política sistemática por parte de la potencia ocupante.
La potencia ocupante en términos de derecho internacional es un eufemismo para referirnos a invasión. La ocupación de facto para el derecho internacional es ilegal si se perpetúa en el tiempo. La ocupación carece de un estatus jurídico, político y eso es lo que sucede con Marruecos en el Sáhara desde que en 1975 lo invade militarmente sin ningún título jurídico, ni histórico ni político que lo avale.
El derecho internacional prohíbe que una potencia colonial abandone ese territorio antes de que esa población se autodetermine vía celebración del referéndum. No se puede abandonar unilateralmente por la potencia colonial el territorio que administra. Por eso, el abandono declarado por España para finales de febrero de 1976 nunca fue reconocido por las Naciones Unidas y de hecho hay una resolución en octubre y diciembre de ese año en que la ONU sigue tratando a España como potencia colonial. Es decir, después de los acuerdos tripartitos.
Con respecto al derecho interno español imagino que pesa como una losa el auto reciente de la Audiencia Nacional.
Así es. Se evidencia fundamentalmente en el auto del pleno de lo penal de la Audiencia Nacional de fecha 4 de julio de 2014, que supone toda una lección jurídica sobre el Sáhara Occidental y que viene a establecer que España sigue siendo la potencia colonial del Sáhara actualmente y que los delitos que se puedan cometer en el Sáhara son competencia directa de las autoridades judiciales españolas. Porque respecto al Sáhara no se aplica el principio de Justicia Universal como sucede con respecto a los demás temas de la Audiencia Nacional sino el principio de territorialidad, es decir, que rige el 23.1 de la ley Orgánica del Poder Judicial que coincide con el artículo 8 del Código Civil que viene a decir que las leyes penales rigen en todo el territorio español. Entonces ese auto distingue entre territorio nacional y territorio español y considera que las colonias son territorio español, pero no territorio nacional como sucedía con Ifni y con Guinea Ecuatorial. Al ser español y no nacional se dice que no afecta a la indisolubilidad del Estado, a la integridad territorial, que es algo contingente, accesorio y transitorio. Al no ser nacional, el derecho ampara que esos territorios no nacionales, que tienen la categoría de colonias, se puedan independizar de la propia metrópoli y se puedan erigir como territorios nacientes. Por eso no tiene nada que ver, entre paréntesis, con Cataluña, que es un territorio nacional y español mientras que el Sáhara como colonia es un territorio español no nacional y mientras no se autodetermine seguirá siendo español. Por tanto, el artículo 73 y 74 de la carta de la ONU, que es el que establece las obligaciones de las potencias coloniales, una de las obligaciones es el de la protección jurisdiccional de la población de esos territorios. Por eso, si la potencia colonial tiene la obligación de proteger judicialmente a esos ciudadanos es porque el territorio continúa siendo español hasta que se independice.
¿Qué significado tiene por tanto el auto?
Es revolucionario. Significa simplemente que todo lo que se viene haciendo con el Sáhara desde el ámbito político está mal hecho. Y la cuestión es grave porque no existe parangón en el mundo. No existe en ningún sitio del planeta un territorio que sea abandonado durante 40 y tantos años de facto y de manera ilícita por la potencia administradora; dejándolo a los pies de un país invasor, ocupante, que además hace de la política de represión de los derechos fundamentales algo sistemático.
¿Entonces, por qué desde el auto no se han producido cambios?
Porque esto es como casi todo, no cabe esperar un automatismo en las resoluciones judiciales en el sentido de ser respetadas. Hace falta una acción de parte de cuantos más movimientos, partidos políticos, medios de comunicación mejor. Si no, no se consolida en tanto que hay mucha acción en contra de que se conozca el tema del Sáhara y la cuestión es por qué y para qué. Bueno, entonces ya lo tenemos. Si mantenemos el silencio, incluso ante cualquier acción judicial, tendrían capacidad los contrarios de que esa resolución empiece y acabe en sí misma, que no tenga prolongación.
Pero las evidencias jurídicas de la Audiencia Nacional chocan con la versión que tiene el Gobierno de España y que supimos hace unos meses.
Sí, en noviembre de 2018, un senador [Jon Iñarritu de Bildu] preguntó al Gobierno sobre cuál es la razón por la que considera que España no es la potencia administradora de iure. Entonces, la respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores señaló que la posición oficial fue la contenida en la carta del 26 de febrero de 1976, desde esa fecha España no figura como potencia administradora en la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas. Sin embargo nos vamos a la lista de territorios no autónomos del mundo de la Naciones Unidas y con fecha de marzo de 2015 aparece España, no aparece Marruecos.
Por lo tanto, es evidente que España está mintiendo, ¿no cree?
¿La negativa de España a reconocer estos hechos obedece a su posición de favorecer los intereses con Marruecos?
Un ex ministro de Asuntos Exteriores marroquí dijo que el 90% de las relaciones entre Marruecos y España tienen que ver con el Sáhara Occidental; es una idea no conocida aquí pero en su momento reveladora. Hay que defender la relación estratégica como vecinos entre España y Marruecos, pero también hay que defenderla entre España y Argelia. No se trata de eso. Se trata de hacer como Australia respecto a Indonesia con motivo de la celebración del referéndum en Timor Oriental. Australia mantuvo la relación geoestratégica y geoeconómica con Indonesia y al mismo tiempo le pidió a Indonesia que respetara la posición del gobierno australiano con respecto a Timor Oriental en el sentido de que era la propia opinión interna de Australia la que demandaba el apoyo de su gobierno hacia Timor Oriental. Y por tanto Australia como gobierno democrático debía respetar lo que quería la ciudadanía. Y esa opinión mayoritaria es lo que se produce en España con respecto al Sáhara y la inmensa mayoría de la gente que conoce el contencioso del Sáhara apuesta por la celebración de un referéndum de autodeterminación.
Pero parece que se escudan en las discordancias con los censos
No. Todo eso está resuelto. El único problema es la bendición del bloqueo marroquí de no celebrar un referéndum salvo que la única propuesta que contenga ese referéndum sea la de la autonomía de los saharauis dentro de Marruecos. Es decir, eliminar la posibilidad de la independencia del Sáhara.
¿Qué sentido tendría celebrar un referéndum así?
Es un referéndum desnaturalizado que no vale. Una autonomía parte de un Estado unitario y como ejemplo el nuestro que ha pasado a ser descentralizado. El problema en el Sáhara no es que parta de un Estado unitario, es que nunca ha pertenecido a Marruecos. Es una simple invasión militar en 1975. Por cierto, ni Naciones Unidas ni la Comunidad Internacional pueden santificar una solución a la marroquí. Nadie puede bendecir que se invada un territorio y a la larga darle una autonomía. Porque si esa fuera una fórmula de dirimir los conflictos internacionales, el mundo peligraría en todas las fronteras. No cabe invadir y luego proponer una autonomía porque existe el principio de la intangibilidad en las fronteras africanas heredadas de la colonización y el mapa de África no se puede tocar. Y a diferencia de otros territorios, aquí no hay ningún motivo, ni político ni histórico. No hay ninguna relación histórica entre Marruecos y el Sáhara occidental que pueda avalar la nueva aplicación del principio de descolonización.
¿Qué salida ve a un entuerto que ha dejado, tras más de 40 años, a miles de personas viviendo en campos de refugiados?
Hay salida. Hay rondas de negociaciones. EEUU parece que avala una salida razonable al conflicto y por tanto hay que confiar en que el fin de este contencioso que afecta a toda la población del Magreb, a las relaciones de Marruecos y Argelia y a las relaciones de Europa con Marruecos y Argelia, se solucione. Las relaciones económicas para que puedan comerciar 60 a 80 millones de habitantes con Europa y EEUU siguen pendientes, por lo que hay interés. Por ejemplo, en la suscripción de un nuevo acuerdo de pesca entre Marruecos y la Unión Europea, desobedeciendo la sentencia del Tribunal Europeo de Justicia que prohibió suscribir el nuevo convenio de pesca habida cuenta de que no revertía los cánones en el pueblo saharaui, no se había contado con el Sáhara y el interlocutor válido, que es el Frente Polisario. Y ha sido solucionado por el propio parlamento suscribiendo un nuevo acuerdo en el que esta vez, además, el ámbito territorial se marca desde el norte de Marruecos al sur del Sáhara, se incrementa el canon a favor de Marruecos y se incrementa el número de licencias de pesca a faenar en aguas saharianas. De manera que está expedita la vía para que el Frente Polisario acuda de nuevo ante el Tribunal de Justicia.
Pero eso no es un avance.
Es un retroceso porque ahora supone una desobediencia absoluta a la sentencia del propio Tribunal de la Unión Europea.
Entonces el Sáhara se encuentra más solo.
Más solo pero más arropado en los temas jurídicos que existen y que sistemáticamente vienen dando la razón a ese pueblo y evidenciando por tanto lo que son actos viles de delincuencia internacional como está concebido por el propio derecho. El apartheid y la perpetuación del colonialismo son crímenes contra la humanidad.
El casi de la activista de información saharaui Nezha Khalidi
¿La última noticia más relevante es la expulsión de tres abogados españoles que iban como observadores del juicio contra la periodista Nezha Khalidi, qué le parece tres abogados españoles que iban como observadores del juicio contra la periodista Nezha Khalidi?
Sí, es una activista de 27 años que se enfrenta a una condena de 2 años de prisión y una multa por grabar y difundir en directo una manifestación saharaui. La acusación que le hace Marruecos es una supuesta usurpación de profesión en el sentido de que Marruecos exige disponer de una acreditación de prensa para actuar como periodista. Pero al mismo tiempo en el Sáhara occidental la prensa internacional no está permitida. Para este juicio, que se suspendió en mayo y se ha celebrado el 24 de junio, el día antes los observadores, abogados españoles y no abogados, fueron expulsados al llegar a El Aaiún, no se les dejó salir del aeropuerto. Y eso que nuestros tres abogados iban amparados por el Consejo General de la Abogacía española. Y es de las primeras veces que se reprime la observación internacional. Se denuncia que ha sido torturada esta mujer y estamos a la espera de la condena. Pero por todo lo dicho antes, Marruecos carece de jurisdicción en todo el territorio, corresponde a España y se están castigando conforme a una legislación interna marroquí supuestos que están arropados por el derecho a la libre determinación, como es el de la creación de partidos, la libre asociación, la libertad de prensa y expresión, etc.
¿Qué opinión tienen que ante estas expulsiones el Gobierno español no se haya querido pronunciar?
A mí me parece que es evidente conforme al derecho internacional e interno que esto no se debe tolerar. Porque estamos dentro ya de la vulneración de todos los estatutos internacionales, principalmente de la libertad de prensa. No hay ningún principio que pueda avalar el cierre a cal y canto del territorio del Sáhara occidental a observadores internacionales y a prensa libre. Por tanto, debe vincular a un país democrático como el nuestro el amparo de los derechos fundamentales con respecto a ciudadanos españoles y en relación a un territorio autónomo respecto al cual hoy en día mantenemos incólume toda la responsabilidad internacional.

miércoles, 8 de julio de 2020

Pandemia en los campamentos saharauis. Huir de la vuelta a la normalidad, caminar hacia un futuro de vida

De derecha a izquierda: el profesor Juan Carlos Gimeno Martín y el profesor Juan Ignacio Robles Picón

Fuente: Diario La Realidad Saharaui/DLRS, 08/07/2020. Fotos: Bahia MH Awah
MUNDO ACADÉMICO VS SAHARA OCCIDENTAL
Pandemia en los campamentos saharauis. Huir de la vuelta a la normalidad, caminar hacia un futuro de vida. Ponencia presentada en el encuentro virtual del CLACSO en mayo de este año
Juan Carlos Gimeno Martín, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid académico experto en la historia y ámbito cultural saharaui
En el marco de la cooperación universitaria con la Universidad saharaui de Tifariti, (UTI), en los próximos meses de octubre y noviembre se organizará un encuentro-seminario de temática transversal. El encuentro reunirá varias universidades de España, Portugal y la anfitriona saharaui, Universidad de Tifariti, (UTI). Marco en el que varios investigadores de distintas disciplinas presentarán ponencias sobre la memoria de la cultura, su registro oral y el patrimonio cultural arqueológico en el Sahara Occidental seriamente dañado por la ocupación marroquí a partes del territorio saharaui. El encuentro estaba previsto para el mes de abril pero con la situación creada a nivel mundial se ha pospuesto. Inesperada situación que el profesor Juan Carlos Gimeno hace reflexionar sobre ella en el encuentro virtual que organizó el Consejo  Latinoamericano de Ciencias Sociales conocido por sus siglas CLACSO. El profesor nos sitúa en el contexto del largo confinamiento de los saharauis, como última colonia en África que falta por ejercer la totalidad de su soberanía.

Los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, al sur de Argelia, se encuentran cerrados desde la segunda mitad del mes de marzo, para protegerse de la pandemia del Covid 19. Con esta decisión tomada por las autoridades de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) se ha podido mantener un total control del contagio, reduciéndose a 9 casos entre los más de 150.000 personas saharauis que habitan en los campamentos, según los datos difundidos por la Universidad John Hopkins. Sólo una persona ha fallecido según esta institución. Mis amigos en los campamentos me confirman que los pocos casos: había (6) y se han recuperado.
La pandemia provocada por el COVID 19 es una amenaza muy peligrosa en los campamentos de refugiados que existen en el mundo donde no se dan las condiciones para el aislamiento de la población en condiciones que garanticen el no contagio, y por la falta de condiciones de los servicios sanitarios; en la mayor parte de ellos su gestión se realiza por actores externos a los mismos lo que multiplica el riesgo para estas poblaciones, al no permitir la implicación y participación de la población en las decisiones clave. También la pandemia amenazaba la vida en los campamentos saharauis, donde hay un sistema de salud, dirigido por el Ministerio de Salud de la RSD, que con muy pocos recursos está enfrentando, con relativo éxito, las circunstancias habituales en la vida cotidiana en el refugio, con la cooperación de comisiones médicas solidarias. Evidentemente el sistema de salud no estaba preparado para el efecto de un contagio masivo de la población. ¿Dónde lo ha estado en el mundo? Las prácticas culturales derivadas de su forma de vida nómada saharaui que mantiene abiertas las puertas de las jaimas (los hogares) a quien quiera visitarlas y su hospitalidad legendaria, herencia de su historia como un pueblo beduino nómada, le ponía en grave riesgo de contagio. El virus atenta contra las comunidades del afecto y del abrazo y provoca la emergencia de comunidades digitales. Sin embargo, han sido sus propias instituciones sociales (que incluyen el  respeto, y la escucha a los consejos de las mujeres y hombres mayores y otras personas respetables en la sociedad)  y la voluntad irreductible de persistencia de este pueblo unido en la lucha por su autodeterminación, bajo la dirección del Frente Polisario, y la implicación de las personas responsables de las instituciones de gobierno de la RASD (a nivel nacional), y de las gobernaciones departamentales, wilayas, y de los barrios, las  que explican la baja incidencia del virus. Hay una sabiduría en la vida del pueblo saharaui resultado de su larga historia como pueblo libre y nómada y su respuesta unida a la injerencia colonial y a la ocupación marroquí,  que ayuda a explicar su respuesta al virus ahora.
Con la pandemia, la población saharaui padece un confinamiento dentro de otro confinamiento, en el que vive con la extrema dignidad de un pueblo que se resiste a ser engullido por su vecino, Marruecos, con el apoyo de Francia, que no cesa en sus intereses neocolonialistas en el norte de África (y en otras regiones del continente), la complicidad de España, potencia administradora del territorio, cuyos gobiernos se niegan neciamente a aceptar esta condición, la hipocresía de la Unión Europea, donde la Comisión Europea buscando el beneficio comercial, ha apoyado el expolio de los recursos del Sahara Occidental,  riqueza saharaui  (la pesca, la agricultura, la arena,…), y  la indiferencia de la Comunidad Internacional que ha sido incapaz de hacer que se cumpliera el plan de arreglo que aceptaron Marruecos y el Frente Polisario, en el alto el fuego de 1991, manteniendo desde entonces, ¿quién lo entiende?, a la Unión Africana que tuvo un papel muy activo en la propuesta del alto el fuego, totalmente al margen del proceso de resolución del conflicto. La Misión de las Naciones Unidas para el Referendum del Sahara Occidental (MINURSO) no solo ha sido incapaz de crear las condiciones para la realización del referéndum para la que había sido creada, sino tampoco ha podido detener la violación de los derechos humanos de las mujeres y hombres saharauis que viven bajo ocupación (sus responsables dicen que no está mandatadas para esto, ¿quién lo entiende?).
Los efectos que la pandemia puede tener sobre el pueblo saharaui deben valorarse con otros criterios, mirando hacia adelante. La sociedad saharaui, las familias saharauis, como resultado de la situación provocada por la ocupación del reino de Marruecos de su territorio y la falta de resolución, vive dividida en cuatro espacios. En todos ellos, la población saharaui está afectada por la pandemia:
En los campamentos de refugiados al sur de Argelia, país que hace de anfitrión y concede al pueblo saharaui la gestión autónoma de la vida en su territorio: como consecuencia de la pandemia las mujeres y hombres saharauis de los campamentos han quedado confinados, por lo que ha disminuido la llegada de ayuda humanitaria necesaria para la sobrevivencia alimentaria y de salud. Las actividades de los proyectos de cooperación han quedado suspendidas por la repatriación de los expatriados. La respuesta de Argelia enviando varias caravanas de alimentos, medicinas y otros materiales necesarios para paliar las necesidades más urgentes, no ha sido suficiente para revertir una situación estructuralmente precaria. Con todo, no es una situación extraña para una población que lleva confinada en estos campamentos al menos de 1991, cuando se firmó el alto el fuego, con el mandato de la MINURSO de organizar un referéndum en los siguientes 6 meses. Confinados dentro de un confinamiento, pero sabiéndose juntos en una lucha común y la dirección del Frente Polisario resiste la situación actual.
El territorio de Sahara Occidental ocupado por Marruecos, tres cuartas partes del territorio, que ha divido en dos con la construcción de un muro de 2700 kms., el más largo del mundo, después de la muralla china) y ocupa ilegalmente según el derecho internacional, ejerciendo violencia sobre cualquier saharaui, mujer u hombre, joven o anciano, que reclame su saharauidad. En los territorios ocupados, la pandemia ha tenido como consecuencia desviar la atención internacional sobre la violencia de la ocupación y la represión de los saharauis, ha impedido la presencia de observadores extranjeros que puedan dar cuenta de dicha represión; ha reforzado el papel de control de las fuerzas de ocupación marroquís, y reforzado su política de impunidad. La población re-existe, explorando en los medios digitales canales para la denuncia de las violaciones sobre  periodistas, estudiantes, y mujeres que se han convertido desde hace dos décadas en la punta de flecha de la resistencia saharaui a la ocupación.
Para las familias saharauis que habitualmente se desplazaban a trabajar, principalmente a España, la pandemia ha impedido su movimiento, por los que los ingresos esperados de su trabajo no se producirán y sus remesas no llegarán este año a los campamentos. Esta reducción se une a la disminución de la ayuda humanitaria limitando los niveles de alimentación de las familias saharauis, lo que crea una situación especialmente grave entre (se dan altos índices de desnutrición) y de las personas ancianas. La actitud culturalmente adecuada es esperar que pase este ciclón de la pandemia, como se espera que pase una tormenta de arena en pleno desierto.
Queda una pequeña parte de población saharaui que vive nomadeando en el desierto, en el territorio del Sahara Occidental al oeste del muro, que los saharauis llaman “Territorios Liberados”. Su vida, referencia de la vida buena y de la buena salud, para la sociedad saharaui: moviéndose libremente por el territorio alimentándose de leche de camella, tampoco es una vida fácil, obligadas a sortear los todavía 7 millones de minas que sembraron los marroquís en su suelo. A esta población también le afecta la pandemia al mantenerla fija sin movimiento, y a la espera, sin poder comerciar ni comprar. De nuevo, paciencia saharaui y contemplación del horizonte del desierto, que es también el horizonte del futuro libre.
Los efectos de la Pandemia se suman y retroalimentan con el largo confinamiento que viven los saharauis allá donde estén, privados de lo único que desean como pueblo: ser libres y autodeterminados; lo demás llegará después, o no llegará, pero no importa. Esta voluntad férrea ha permitido al pueblo saharaui sobrevivir a lo largo de su historia y las difícil pruebas desde 1975/76, fechas en que fue abandonado por la potencia colonizadora, España, y ocupado violentamente por Marruecos y Mauritania (ésta segunda, hasta 1979, cuando el Frente Polisario obligó a abandonar la contienda). La guerra fue una larga y dura experiencia de muerte, de separación entre hombres (en el frente de batalla) y mujeres (en los campamentos, que construyeron y gestionaban) de separación de los hijos (muchos hijos de mártires) de sus padres. Pero era una experiencia donde el pueblo saharaui miraba de frente al futuro. Más difícil, por cuanto más injusto, está siendo el periodo de ni paz ni guerra que viven desde 1991, primero confiando en los compromisos de la comunidad internacional de realizar un referéndum de autodeterminación; después sabiéndose engañados en su actitud de buena voluntad, por Marruecos y las potencias que pretender mantener el estatus quo en el mundo a costa del derecho del pueblo saharaui a su autodeterminación. Aunque, y es la última opción, el Frente Polisario mantiene su ejército armado y entrenado en los Territorios Liberados, como garantía de la persistencia de su lucha y su derecho como movimiento de liberación nacional, a liberarse por las armas. El que su opción para conseguir la liberación sea el diálogo, a pesar de los continuos incumplimientos habidos, habla de la justicia de sus argumentos y de la buena voluntad que mantiene para alcanzar al paz.
Es por eso que el pueblo saharaui no quiere volver a la normalidad. Porque la normalidad es el problema, no la solución.
La pandemia ha abierto en todos los rincones del mundo una brecha de conciencia, un poner en suspenso lo que había, y es por eso que este tiempo se convierte en un momento de oportunidad para repensar de dónde venimos, para replantear a dónde queremos llegar.
Del mundo que venimos, ¿qué rescataremos?: los principios de la legalidad internacional, o la geopolítica de las potencias que actúan al margen de estos principios facilitando proyectos de muerte, como el que significa la ocupación de Marruecos para el pueblo saharaui, mirando para otra parte ante la ocupación, el despojo de las riquezas y la violación de sus derechos humanos. 
Para la Unión Europea, ¿qué rescataremos?: un proyecto que ponga en valor los avances en justicia y el derecho, la solidaridad, la fraternidad o un proyecto de futuro que negando su responsabilidad histórica colonialista reedite su expansión colonial sobre el mundo y mime las relaciones con sus vecinos al otro lado de sus fronteras. La Unión Europea tiene ante si este desafío;  se encuentra en una bifurcación donde puede decidir su destino. Sólo uno de estos dos caminos salvará a los pueblos de Europa frente a la codicia del capitalismo, la violencia del colonialismo y la complicidad del patriarcado que les acompaña. Ese camino hecho desde los pueblos y para los pueblos no podrá sino solidarizarse con la lucha legítima del pueblo saharaui.
Mientras tanto los saharauis esperan confinados, no por el virus, sino por la injusticia. El tapabocas con que están cubiertos no es una mascarilla higiénica sino la mordaza del colonialismo que quiere sentenciarles a ser invisibles y mudos. Pero este pueblo tiene voz y la usa para quienes saben escucharle y también para quien se resiste a oírle.
Saben que cuentan con el apoyo de la solidaridad civil internacional y con los pueblos y  las fuerzas sociales y políticas de los países en el  mundo donde la descolonización sigue siendo el proyecto, porque son conscientes de que el mundo no ha dejado de estar cubierto por el manto de la colonialidad. Saben, y lo saben muy bien, que pueden contar con sus hermanos africanos y de la Unión Africana, consciente de que hasta que no se descolonice el Sahara Occidental, la última colonia de África, el continente entero seguirá siendo un continente colonizado.
Pero el pueblo saharaui sabe que solo puede confiar en sí mismo, que su futuro les pertenecerá solo a ellos. Tienen consigo la experiencia de un pueblo nómada obligado a detenerse y asentarse cuando las condiciones lo han exigido, con las sequias y las guerras;  pero sólo mientras se dan estas condiciones. Es una sociedad cuya historia es movimiento. Un pueblo, más allá de los recursos que les roba Marruecos, rico en cosas importantes que puede ofrecer a los demás, de las que pueden aprender los otros pueblos. Por ejemplo,  que la abundancia es seguida de la escasez, pero esta es seguida siempre por la abundancia. Hay que saber vivir entre los extremos, no en el término medio. La sociedad saharaui es una sociedad de la hospitalidad, donde cada uno es el otro; y esto es buena cosa para ser aprendida. También como pueblo beduino, puede enseñarnos que el horizonte de la vida no se agota en la “humanidad”, porque los humanos no existen, interexisten; en su caso con sus dromedarios y su ganado caprino, los pastos y con plantas  escondidas bajo tierra, cuando en las sequías nada queda sobre su superficie, salvan las vidas de los hombres. El islam que practican concuerda con esta lectura, y es un islam de paz.
Son enseñanzas como estas que nos regala la experiencia histórica de este pueblo las que contribuyen a hacernos conscientes de que tras el coronavirus no deberíamos desear volver a la normalidad de la que venimos, sino construir juntas las condiciones para una vida digna de personas y  pueblos, que en su diferencia y junto con no humanos y seres de la tierra, caminen construyendo un futuro de vida y no de muerte, para nosotras mismas y para el mundo que vendrá. 

sábado, 20 de junio de 2020

Los habitantes del Sahara Occidental son los refugiados olvidados de África


Fuente: Eye Witness News  sábado 20/06/2020 Día Mundial del Refugiado.
ARTICULO DE OPINIÓN
"Los habitantes del Sahara Occidental son los refugiados olvidados de África", de Constantinides
Catherine Constantinides es una activista internacional de clima, justicia social y defensora de los derechos humano sudafricana
De la activista sudafricana amiga del pueblo saharauis Catherine Constantinides. Este artículo ha sido publicado este sábado por el periódico sudafricano Eye Witness News
Johannesburgo (Sudáfrica), 20 de junio de 2020 (SPS)-  Con motivo del  Día Mundial del Refugiado, como jornada de reflexión y sensibilización sobre la grave situación de millones de personas obligadas a huir de sus hogares y comunidades para salvar sus vidas y buscar seguridad, la activista sudafricana Catherine Constantinides ha recordado que “a pesar de la poca visibilidad que se le otorga a la situación en el Sahara occidental, los saharauis son los refugiados olvidados de África y del mundo, siendo víctimas de uno de los conflictos más longevos en la agenda de descolonización.
Conocedora del conflicto y gran defensora del derecho saharaui a la autodeterminación, Catherine Constantinides lamenta las difíciles condiciones en las viven miles de refugiados saharauis, a quienes el cruel régimen marroquí les ha negado vivir en su tierra natal, a pesar del apoyo internacional y el reconocimiento a sus justa reivindicaciones. Por lo que exige impulsar una acción constante, enfocada y decidida que garantice el derecho inalienable a la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental”.
En el artículo enfoque a la opinión pública a de habla inglesa, la activista sudafricana esclarece que “esto sigue siendo una crisis que requiere voluntad política y determinación para lograr justicia para un pueblo que lleva 45 años esperando el fin de un conflicto”.
“Según el informe del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ACNUR) de marzo de 2018, titulado 'Refugiados saharauis en Tinduf, Argelia, el número de refugiados saharauis desplazados como resultado de la invasión de Mauritania y Marruecos al Sahara Occidental en 1975 supera los 173.600”, ha señalado Constantinides.
De igual forma, cita el informe publicado por la Media Luna Roja saharaui, organización fundada en el 26 de noviembre de 1975 para auxiliar a los refugiados y brindar asistencia a las víctimas de guerra, en el que se detallan las graves condiciones a las que se enfrenta el pueblo saharaui por la prolongación del conflicto, las severas condiciones climáticas de la región o la disminución de las ayudas y asistencia de las grandes organizaciones internacionales y países donantes.
“Con la disminución de la asistencia financiera del Programa Mundial de Alimentos (PMA) al Sáhara Occidental a lo largo de los años, el acceso a alimentos se vuelve cada vez más crítico para las poblaciones refugiada de la última colonia de África” advierte Constantinides, a la vez que especifica que “la encuesta nutricional más reciente de UNCHR / WFP indica que el 25% de los niños menores de 5 años sufren de desnutrición”.
También señala “La crisis del Sáhara Occidental es una representación de una crisis global que debe abordarse para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible” para terminar con todas las formas de hambre y desnutrición para 2030 y velar por el acceso de todas las personas, en especial los niños, a una alimentación suficiente y nutritiva durante todo el año.
Implicada con las justas luchas en el continente africano y activista contra el cambio climático, Catherine Constantinides ha participado en varios eventos internacionales para defender al pueblo saharaui y denunciar las graves violaciones de derechos humanos perpetradas por el régimen de ocupación marroquí. También ha visitado en varias ocasiones a los campamentos de refugiados saharauis.   
El 4 de diciembre de 2000, la Asamblea General de la ONU determino el 20 de junio como día mundial del Refugiado y determinar una jornada de reflexión sobre el destino de millones de personas olvidadas.


sábado, 13 de junio de 2020

17 de junio: 50 Aniversario del «Grito de Zemla» Casa Piedra


Fuente: CatalunyaExpress 12/06
17 de junio: 50 Aniversario del «Grito de Zemla» Casa Piedra. El historiador experto en el Sahara Occidental, Pablo Ignacio de Dalmases
Catalunya Press, edición viernes 12 de junio. El periodista y escritor Pablo Ignacio de Dalmases, cercano a la historia del Sahara Occidental destaca episodios del proceso de descolonización saharaui,-En junio de 1970 yo era un periodista recién titulado que prestaba servicio en la redacción de Solidaridad Nacional, un diario matutino de Barcelona popularmente conocido como la Soli. El chico del télex iba cortando las noticias que “escupían” los aparatos y las iba trayendo a redacción. A mí me tocó una cuyo tenor literal rezaba:
“El pasado miércoles, día 17, a las 11 de la mañana, se celebró en El Aaiún una manifestación de adhesión a España que se desarrolló dentro del mayor orden y entusiasmo y a la que concurrió la mayor parte de la población y tribus vecinas. En la tarde del mismo día, un grupo de jóvenes, movidos por agitadores extranjeros, provocó disturbios que tuvieron que ser reprimidos por las fuerzas de orden público las cuales, al responder a varios disparos de pistola, ocasionaron dos muertos de raza negra que no han sido identificados como saharauis. En los momentos actuales reina la más completa tranquilidad y las autoridades judiciales proceden al esclarecimiento de los hechos”.
A la altura de 1970 el Sáhara era la única provincia africana que le quedaba a España puesto que el año anterior había entregado Ifni a Marruecos y dos años antes concedido la independencia a Guinea Ecuatorial. Sea por la nostalgia de un orden colonial ya desaparecido en casi todo el continente -Portugal aún resistía y otros países también en algunos rincones-, sea por el reciente descubrimiento de fosfatos, el gobierno español iba dando largas a las peticiones de descolonización que iba emitiendo la ONU pero, como es natural, los vientos de libertad que recorrían el tercer mundo también llegaron, si bien atenuados, al desierto español.
El encuentro que habían realizado en la primavera de 1970 en Tlmencén Hassan II y el presidente de Argelia y la entrevista posterior entre el rey de Marruecos y el presidente mauritano, Mojtar Uld Daddah, habían despertado la alarma entre la población saharaui que deseaba un futuro sin ninguna otra tutela exterior. Algunos notables sugirieron al Gobierno general de la provincia celebrar un acto que rechazara cualquier pretensión anexionista de los países vecinos y manifestara su confianza en España, a lo que se accedió sin problemas. Pero entre tanto, había ido surgiendo un movimiento espontáneo que preconizaba la autodeterminación del territorio, si bien por vías pacíficas y de común acuerdo con España y que lideraba un tal Basiri, persona culta y nada extremista.
Al Gobierno General habían llegados ecos de la existencia de este movimiento y parece que recibió mensajes que trataban de proponer conversaciones, pero no se dio por aludido. Entonces, los responsables de la Organización Avanzada para la Liberación del Sáhara, que así se llamaba, decidieron aprovechar la logística montada por las autoridades para la manifestación oficial a fin de traer a la capital a muchas personas que, en vez de acudir a ella, se reunirían en el alfoz periférico de Zemla en otra manifestación paralela.
El 17 de junio de 1970 hubo, por consiguiente, dos manifestaciones, una legal y otra ilegal o alegal. El gobernador Pérez de Lema se desplazó a Zemla para intentar convencer a los reunidos -con mayoría de jóvenes- que se unieran a la organizada por el Gobierno, pero su propuesta no fue aceptada. De las palabras se pasó a las órdenes conminatorias, de ellas a los insultos, de los insultos a las piedras y cuando la Policía, formada no por profesionales, sino por agentes que cumplían su servicio militar, se vio desbordada, el gobernador cometió el imperdonable error de llamar a la Legión, que no es precisamente un cuerpo de orden público. Hubo, por tanto, tiros y muertos. Se ha hablado de cientos, pero no es verdad. Las autoridades reconocieron dos -que, por cierto, no eran negros, ni extranjeros- y uno de los organizadores de la manifestación de Zemla me confirmó años después la cifra, añadiendo dos más que fallecieron a causa de las heridas.
Los cabecillas de la manifestación ilegal fueron detenidos, interrogados “hábilmente” según los usos de la época -palo y tentetieso-, confinados durante cerca de un año y a la postre perdonados. Muchos de ellos eran funcionarios del Gobierno, policías y militares de las Tropas Nómadas. El único que no volvió a salir a calle fue Basiri que, si bien organizador, no llegó a participar en la manifestación y al que el Gobierno, en una deleznable decisión, fusiló sin formación de causa, negando desde entonces que lo había hecho. Fue, como dijo Talleyrand -o Fouché, a los dos se les atribuye la frase- de la ejecución del duque de Enghien, “peor que un crimen, fue un error”, porque Basiri no era ningún extremista y estaba dispuesto a dialogar y pactar un futuro que se sabía inevitable.
El 17 de junio de 2020 se cumple el quincuagésimo aniversario de aquella fecha conocida ya como el «grito de Zemla», que se une a los de Dolores -Méjico-, Yara y Baire -Cuba-, Lares -Puerto Rico- y Balintawak -Filipinas-, expresión cada uno de ellos del deseo de emancipación expresado en su momento por diferentes pueblos hispánicos. El de 1970 supuso el inicio de un proceso que acabaría con el ridículo más espantoso, cuyas trágicas consecuencias aún se padecen. La indignidad con que el Gobierno de Madrid creyó “resolver” cinco años después el problema del Sáhara está aún pendiente de reparación, que sabemos difícil porque hay un tercero poderoso, Marruecos, que ha invadido el Sáhara con el apoyo de Francia y Estados Unidos y se niega a abandonarlo, a pesar de que la ONU recuerda que continúa siendo un territorio pendiente de autodeterminación y que España es todavía la potencia administradora del territorio (dictamen Corell, 2002).
Nuestros sucesivos gobiernos han estado siempre acobardados por los chantajes permanentes de Rabat pero ahora que lo ejerce un gabinete de izquierdas comprometido con la ley de “memoria histórica” acaso podría empezar a recuperar esa dignidad perdida reconociendo, al menos, la ejecución extrajudicial de Basiri -un verdadero “crimen de Estado”- y clarificando para la historia quién la ordenó, cómo, cuándo y dónde se llevó a cabo y en qué lugar se depositaron los restos de quien hoy es considerado con toda la razón el protomártir de la nacionalidad saharaui.

jueves, 11 de junio de 2020

La desaparición de Basiri y la pérdida hemorrágica de dignidad de la ‘democracia’ española


Fuente: La Marea
ARTICULO DE OPINIÓN
Aminetu Haidar, la activista saharaui Premio Nobel Alternativo de la Paz 2019
En el 50 aniversario de la desaparición del líder saharaui Basiri, la activista Aminetu Haidar pide "a la 'democracia' española a que frene la pérdida hemorrágica de su dignidad"
La historia jamás borrará la vergüenza del Estado español por su traición histórica y deshonrosa al pueblo del Sáhara «Español», en su momento, y de la República Saharaui/Sáhara Occidental, en la actualidad. Y ello a pesar de los intentos de las élites políticas españolas de tapar el sol de la verdad con la red de sus penosos posicionamientos.
Igualmente, el Estado español tampoco podrá endosar su traición a ningún partido o bloque político, en particular de los que gobernaron España desde que en 1965 asumió sus responsabilidades políticas en el Sáhara Occidental tras integrar ese territorio como la provincia española número 53.
Luego, España renegaría de todo esto en una interminable serie de traiciones como el crimen de lesa humanidad cometido por las autoridades españolas contra los manifestantes pacíficos saharauis de Zemla, el secuestro del líder del Movimiento Nacionalista Saharaui en aquel entonces, el desaparecido Mohamed Sidi Brahim Basiri; la firma en la sombra un acuerdo traicionero y tripartito para dividir en dos el Sáhara Occidental y abandonar al pueblo saharaui e impedirle disfrutar, como el resto de países africanos, de su derecho a la descolonización y a la libre autodeterminación; la entrega de miles de personas pacíficas y su exposición al bombardeo con napalm y fósforo blanco, a la persecución y al aniquilamiento por parte del aliado de Madrid, el régimen marroquí de ocupación…
Tras todo esto, los sucesivos gobiernos ‘democráticos’ españoles entraron en una imparable sucesión de traiciones, inauguradas por el presidente socialista Felipe González, quien claudicó de forma tan extraña y y aberrante ante el régimen monárquico marroquí que acabó siendo uno de sus mayores embajadores itinerantes en América Latina y otros países, en los que difundía las toxinas del Reino alauita contra el Frente Polisario.
Desgraciadamente, la metodología de González fue adoptada y seguida por los sucesivos gobiernos de España, sean de izquierdas o de derechas. Una estrategia en la que, como él, cayeron innumerables políticos españoles que, si quisiéramos transcribir sus nombres, necesitaríamos de innumerables páginas. Únicamente los pueblos de España fueron fieles a la Historia y en ningún momento dejaron de apoyar a sus hermanos y hermanas del pueblo saharaui resistente. Únicamente los pueblos de España cumplieron con sus responsabilidades hacia el pueblo saharaui y continúan resistiendo a su lado.
Hoy, con ocasión del quincuagésimo aniversario de la desaparición de Mohamed Sidi Brahim Basiri, queremos que todo el mundo sepa, mediante la campaña ¿Qué fue de Basiri? que no olvidamos a nuestros desaparecidos y que no dejaremos de responsabilizar al Estado español –y a todos sus órganos– de la desaparición de Basiri. Porque el único crimen de Basiri fue creer en el derecho de su pueblo a la libertad y aspiró a conseguirlo de forma pacífica. No levantó un arma contra nadie. No mató a nadie. No agredió a nadie.
En este momento, como militante saharaui y como víctima de desaparición forzosa que sufrió la represión y la terrible tortura en las cárceles secretas de Marruecos, me uno personalmente a esta iniciativa encomiable para decirle al Estado español que me aferro a todos mis derechos, esos derechos que el Gobierno español traicioneramente quiso negarme en muchas ocasiones. Primero, me negó mi derecho a la libertad y a la descolonización en 1975. Luego, me ha negado, desde entonces, mi derecho a la autodeterminación mediante su complicidad y su apoyo a la ocupación marroquí. Y ahora, continúa negándome como saharaui mi derecho a saber la verdad, toda la verdad, y sigue perseverando en su complicidad con el Majzén.
Desde aquí, exijo que se desvele al completo toda la verdad de lo ocurrido en los eventos de la Intifada de Zemla de 1970 y que se determinen las responsabilidades de las instituciones y los responsables españoles que cometieron crímenes de lesa humanidad y asesinatos de las víctimas saharauis en ese momento, y de las que no sabemos nada a día de hoy. Y exijo también verdad, reparación y justicia para todas las víctimas de desaparición forzosa, como es el caso de Basiri.
Desde aquí, invito a la ‘democracia’ española a que frene la pérdida hemorrágica de su dignidad, a que asuma sus responsabilidades ante el derecho internacional y a que deje de claudicar innecesariamente ante el régimen de ocupación marroquí. Pues nosotros no olvidaremos, ni perdonaremos, ni dejaremos de resistir.
Aminetu Haidar es activista saharaui por los Derechos Humanos. En 2019 fue galardonada con el Premio Nobel Alternativo.

martes, 14 de abril de 2020

Reflexiones tras la muerte de Emhamed Jadad


Fuente: Diario La Realidad Saharaui/DLRS, martes 14 de abril de 2020
ARTICULO DE OPINIÓN
De Alien Habib Uld Kentaui, intelectual y diplomático saharaui, integrante de la "Generación del 73 Saharaui"
(...) "ya es hora de ser más inclusivos y de abrazar y absorber una nueva generación de cuadros educados en todas las instituciones de nuestra organización y en el rango de la más alta jerarquía del liderazgo"
Durante las últimas cinco décadas, acontecimientos dramáticos en su mayoría dolorosos jalonaron el sendero trazado por la lucha del pueblo Saharaui. Estos agonizantes episodios no lograron desmoralizar ni amedrentar al indómito pueblo saharaui. Los momentos de dolor siempre han enriquecido la resistencia, galvanizado e inyectado vigor ante una situación aparentemente insuperable. Probablemente este es el secreto de nuestra resistencia, de nuestro desarrollo y de nuestra legendaria persistencia en la heroica lucha por la libertad. La muerte de Emhamed Khadad es el ejemplo más reciente de que cuando la adversidad azota, una y otra vez ese instinto único del pueblo saharaui se agudiza: no sucumbir nunca al dolor, no dejarse abrumar por los lamentos, no rendirse nunca ante los cataclismos, sabiendo que "no hay un camino fácil hacia la libertad".
Simplemente nos inclinamos ante la gloria de nuestros mártires caídos y continuamos imperturbables en el mismo camino marcado por su sangre y sus enseñanzas. Conscientes de los poderosos enemigos que acechan al pueblo Saharaui, y de los obstáculos en nuestro camino, una profunda reflexión se convierte en el imperativo del momento; Una que es inducida por la muerte de Emhamed Khadad y la concatenación de muertes de muchos de nuestros líderes en los últimos años -Presidente Abdelaziz, Mahfud Alibaiba, Bujari Ahmed, Jalil Sid Emhamed, Bachir Esgair, y muchos de la misma generación- es la evidencia de que una generación entera de líderes se está desvaneciendo, y lo que todo esto conlleva. La catástrofe horroriza y asombra por la rapidez y la pauta. En este momento, el sentido común parece murmurarnos: ya es hora de ser más inclusivos y de abrazar y absorber una nueva generación de cuadros educados en todas las instituciones de nuestra organización y en el rango de la más alta jerarquía del liderazgo.
Sumergirlos en el calor de la lucha, entrenarlos para enfrentar los múltiples desafíos e inculcarles el delicado significado de asumir responsabilidades. El propio Emhamed Jadad fue muy explícito sobre este tema en su última exhortación. La muerte sucesiva de varios líderes es un toque de clarín para que el Frente Polisario reflexione profundamente e infunda vitalidad, ímpetu y energía en sus instituciones para garantizar la continuidad de la épica lucha del heroico pueblo saharaui. Rindo un homenaje al logro, espíritu de sacrificio, abnegación y desinterés del pueblo saharaui, también un merecido homenaje a sus militantes, combatientes y cuadros. Pero la grandeza, la lucidez, la abnegación y el espíritu de sacrificio significan también comprender el momento crítico para una transición vital -en políticas y en liderazgo. El éxito de cualquier transición, es ante todo su interiorización como una necesidad y la gallardía en aceptar sus consecuencias. Su fracaso, es la tibieza, ambivalencia y torpeza en el orden de precedencia en las políticas y objetivos. La abrupta desaparición física de los líderes sin una reserva segura de potenciales abanderados entrenados y listos para llevar en alto la antorcha de la lucha, no es menos peligrosa para una transición exitosa; Crea desorden, fricciones y luchas internas. En nuestra situación es una espada de Damocles que pende sobre nuestra causa.
Pueblos, naciones y organizaciones en circunstancias similares perecieron o sobrevivieron aceptando o ignorando esta verdad eterna. Mugabe, Gadafy y Arafat (OLP) fallaron esta prueba. Perecieron sin muchos honores. Sus naciones y pueblos sufrieron evitables pruebas. Nelson Mandela, Sam Nujoma, y los próceres que lideraron la lucha de liberación en Sudáfrica y Namibia, -ANC, SWAPO- comprendieron las lecciones de la historia. Vivirán eternamente; sus pueblos y naciones navegaron seguros entre ruinas y calamidades. Incluso las grandes potencias están sometidas al mismo escrutinio de la historia. La Unión Soviética se desintegro y China resucitó como el nuevo imperio celestial, en virtud de sus enfoques de esta certeza inmutable. Es una verdad de Perogrullo recalcar la unanimidad sobre los logros de Emhamed Khadad -y los de la singular generación de sus compañeros caídos- como líder incomparable y diplomático consumado, o sobre su inestimable contribución a la causa del pueblo saharaui.
No menos valiosa es la invitación a una profunda reflexión sobre sus últimas exhortaciones y sobre las lecciones e interrogantes provocadas por la enormidad de su prematura desaparición. Meditar a fondo sobre estas reflexiones en estos momento de ansiedad podría ser la savia para que la acacia de nuestra resistencia resurja más vigorosa, erguida, y floreciente, nuestro movimiento de liberación más fortalecido y exitoso. Revisar y profundizar en los temas claves ya no es una opción, es una necesidad: ¡retomar la iniciativa!, ¡Fortalecer la cohesión de nuestro pueblo!, ¡Organizar, aprovechar y potenciar la vitalidad de las fuerzas dispersas de nuestra juventud!, ¡reavivar el espíritu de militancia y creatividad de nuestros intelectuales, de nuestros escritores y de toda nuestra intelectualidad! Este es un llamamiento urgente a nuestros militantes, a nuestros dirigentes y a todo el pueblo saharaui. GLORIA ETERNA A NUESTROS MÁRTIRES

sábado, 21 de marzo de 2020

La dignidad ha de ser la vacuna contra el coronavirus


ARTICULO DE OPINION
Fuente: el periódico digital Naiz articulo del escritor y periodista saharaui Ali Salem Iselmu
Nos salvaremos, porque somos dueños de la palabra, de la escritura y de los números. No olvidemos a los refugiados, a los enfermos, a los ancianos, a los sin techo y sepamos que la historia la construyen las mujeres y hombres que luchan en cada hospital contra este apocalipsis universal.
El miedo, el pánico se adueña de las panaderías, de los supermercados, de las estaciones y de los parques. Los coches estacionados, los bares cerrados y el coronavirus sigue propagándose. Ni el muro levantado entre México y Estados Unidos, ni las vallas de Ceuta y Melilla, ni el muro de Cisjordania, ni el muro de la vergüenza en el Sáhara Occidental han podido detener la rápida propagación. El derecho de veto de las naciones poderosas en el Consejo de Seguridad no ha podido con esta enfermedad.
Las naciones pobres luchan contra el mismo virus que se propaga por todo el planeta. Los supermercados están vacíos y las farmacias sin mascarillas, mientras los refugiados sirios son usados como moneda de cambio por varios países. Los refugiados morirán de hambre y de frío, nadie se interesará por su destino.
Salvemos las Pymes, reforcemos la seguridad y pidamos una línea de crédito para salvar a las familias. Pero hemos olvidado la guerra de Irak, las de Libia, de Yemen y de Siria. Cuántos muertos han ocasionado las armas que se utilizaron en estos conflictos, que yo de pequeño vi en la guerra del Sáhara Occidental.
Los mismos países del derecho al veto, del comercio de armas, tiemblan ante el coronavirus. Es la venganza de David contra Goliat, los refugiados mueren en el Mediterráneo y las patrullas de la frontera empujando en el mar a sus frágiles embarcaciones.
La humanidad está enferma desde el momento en que dejó morir a los refugiados de las guerras, esa enfermedad es más contagiosa que el coronavirus.
En la cola de la panadería estamos a metro y medio para evitar el contagio. La chica que vende el pan recomienda el uso de tarjetas de crédito y afirma que a través del dinero se propaga el virus. El dinero, recuerdo las primeras pesetas que me dio mi abuelo para comprar caramelos en la ciudad de Dajla y me decía «comparte con los demás niños, no te los comas tú solo».
Estarán a salvo las tarjetas de crédito del coronavirus, morirán las personas con patologías graves. No lo sabemos, no tenemos vacuna contra esta enfermedad.
Sentado en casa preparé un vaso de miel, aceite de oliva y zumo de limón. Estaba viendo un documental sobre los tuaregs cruzando el desierto del Tenere. Caminan descalzos con la cara tapada, guiando a sus dromedarios al pequeño oasis de Bilma donde dejarán su carga de mijo, maíz y pimiento seco. Luego llevarán dátiles y sal hacia el oasis de Agadez.
Durante el largo trayecto, tienen un guía que sabe leer los granos de arena cuando sopla el viento. Conoce el camino que ha recorrido su padre y abuelo, la caravana lo sigue. Él es el líder, se encarga de racionalizar el agua y camina decidido, sabe que de su éxito y fracaso dependen los tuaregs como pueblo y comunidad. Cuando avista las palmeras del oasis, se separa de la caravana, abre sus manos al cielo y agradece el fin del largo viaje.
Hoy dependemos de alguien que sepa leer el peligro y alejar el miedo, llevándonos por un camino seguro como lo hace el guía de la caravana tuareg en el desierto de las dunas del Tenere.
Nos salvaremos, porque somos dueños de la palabra, de la escritura y de los números. No olvidemos a los refugiados, a los enfermos, a los ancianos, a los sin techo y sepamos que la historia la construyen las mujeres y hombres que luchan en cada hospital contra este apocalipsis universal.
Dejemos de construir muros y vallas, hagamos una vacuna universal contra el coronavirus, la pobreza y las guerras. Aprendamos bien la lección. La dignidad ha de ser la vacuna que mate esta enfermedad.

viernes, 13 de marzo de 2020

Articulo respondiendo a El País en su editorial del pasado 28 de febrero 2020 “Argel en claro”


Fuente: Diario  La Realidad Saharaui/DLRS, viernes 13/03/2020
ARTICULO DE OPINIÓN
  1. Lehbib Breika, embajador e intelectual saharaui, representante del Frente Polisario ante la Comunidad Foral de Navarra
  2. Articulo respondiendo a El País en su se editorial del pasado 28 de febrero 2020 “Argel en claro”

España y la Autodeterminación del Pueblo Saharaui
En un editorial fechado el pasado 27 de febrero, titulado “Argelia en claro”. El diario El País,  ve  “el problema del Sahara” y  “el desarrollo de las relaciones de España  con Marruecos” detrás de la demanda de aplazamiento de Argelia, o como él llama cancelación de “improviso” de la visita de la Ministra de Asuntos Exteriores de España Arancha González Laya a Argel.
El editorialista en una manera muy curiosa de percibir los hechos, califica esa decisión de “rudeza en las formas de la diplomacia argelina” que “desconoce los medios habituales para expresar su descontento” y “malestar en las relaciones internacionales”, mientras que la actitud de la Ministra Arancha de desautorizar a un Alto Cargo del Gobierno por reunirse con una Ministra saharaui y que la Coordinadora de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez  ha calificado de “servilismo” a Marruecos, no pasa de ser “juego de noticias y rectificaciones”.
No es motivo para regocijarse que la Ministra Arancha diga en Twitter después de llamarle su homólogo marroquí que España no reconoce a la RASD, ni decir que la política de su País hacia el Sahara Occidental no ha cambiado cuando ya no menciona la autodeterminación para los saharauis.
 Los “términos autodeterminación y referéndum referidos al Sáhara” que ya no figuran en las declaraciones del Presidente Sánchez; son ‘logros’ que ha ‘arrancado’ Rabat, chantajista empedernido, y  que utilizará como espada de Damocles contra el Ejecutivo español cuando le convenga.
No deja de llamar la atención que para decir, lo que la Ministra Arancha debería haber dicho a Rabat, que desde el punto de vista de la legalidad internacional no puede incluir en sus aguas las saharauis, el editorialista para hacerlo, otorga a Marruecos contra esa misma legalidad la titularidad de “potencia administradora” del Territorio. Titularidad que confieren las Naciones Unidas a España.
Pero en lo que respecta a Argelia, para “El País” no se trata de criticar únicamente la supuesta “rudeza” de Argel en el trato diplomático. El aplazamiento de la visita de la Ministra a Argelia le ha valido a este País un sin fin de calificativos que le convierten casi en un Estado fallido.
Un Estado para el editorialista que sigue sin “definir su encaje regional, “rechaza acreditar a diplomáticos”, elabora “listas negras de periodistas”, cada vez más marginado en “la región y en los foros multilaterales”, vive una fuerte contestación política y social. Que está en un laberinto al que el nuevo Presidente, Abdelmayid Tabun, “quiera o no”, tiene que buscarle una salida. Además, lo lidera un régimen “opaco”, “paralizado” y reacio al cambio. Cuenta con un gobierno que vive “el interminable sueño de la marmota”. Tiene las fronteras cerradas con Marruecos y sus relaciones con España están circunscritas únicamente al suministro de gas.
Es con esta percepción del País norteafricano que la Ministra Arancha se dispone a visitar Argelia mañana sin estar clara todavía la “aproximación” que se desea hacia ese País y con una “política exterior” española abandonada hace años cuyos “principales diseños” están por restablecer y que dependen sobre manera de unos “consensos internos” que están rotos.