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jueves, 11 de junio de 2020

La desaparición de Basiri y la pérdida hemorrágica de dignidad de la ‘democracia’ española


Fuente: La Marea
ARTICULO DE OPINIÓN
Aminetu Haidar, la activista saharaui Premio Nobel Alternativo de la Paz 2019
En el 50 aniversario de la desaparición del líder saharaui Basiri, la activista Aminetu Haidar pide "a la 'democracia' española a que frene la pérdida hemorrágica de su dignidad"
La historia jamás borrará la vergüenza del Estado español por su traición histórica y deshonrosa al pueblo del Sáhara «Español», en su momento, y de la República Saharaui/Sáhara Occidental, en la actualidad. Y ello a pesar de los intentos de las élites políticas españolas de tapar el sol de la verdad con la red de sus penosos posicionamientos.
Igualmente, el Estado español tampoco podrá endosar su traición a ningún partido o bloque político, en particular de los que gobernaron España desde que en 1965 asumió sus responsabilidades políticas en el Sáhara Occidental tras integrar ese territorio como la provincia española número 53.
Luego, España renegaría de todo esto en una interminable serie de traiciones como el crimen de lesa humanidad cometido por las autoridades españolas contra los manifestantes pacíficos saharauis de Zemla, el secuestro del líder del Movimiento Nacionalista Saharaui en aquel entonces, el desaparecido Mohamed Sidi Brahim Basiri; la firma en la sombra un acuerdo traicionero y tripartito para dividir en dos el Sáhara Occidental y abandonar al pueblo saharaui e impedirle disfrutar, como el resto de países africanos, de su derecho a la descolonización y a la libre autodeterminación; la entrega de miles de personas pacíficas y su exposición al bombardeo con napalm y fósforo blanco, a la persecución y al aniquilamiento por parte del aliado de Madrid, el régimen marroquí de ocupación…
Tras todo esto, los sucesivos gobiernos ‘democráticos’ españoles entraron en una imparable sucesión de traiciones, inauguradas por el presidente socialista Felipe González, quien claudicó de forma tan extraña y y aberrante ante el régimen monárquico marroquí que acabó siendo uno de sus mayores embajadores itinerantes en América Latina y otros países, en los que difundía las toxinas del Reino alauita contra el Frente Polisario.
Desgraciadamente, la metodología de González fue adoptada y seguida por los sucesivos gobiernos de España, sean de izquierdas o de derechas. Una estrategia en la que, como él, cayeron innumerables políticos españoles que, si quisiéramos transcribir sus nombres, necesitaríamos de innumerables páginas. Únicamente los pueblos de España fueron fieles a la Historia y en ningún momento dejaron de apoyar a sus hermanos y hermanas del pueblo saharaui resistente. Únicamente los pueblos de España cumplieron con sus responsabilidades hacia el pueblo saharaui y continúan resistiendo a su lado.
Hoy, con ocasión del quincuagésimo aniversario de la desaparición de Mohamed Sidi Brahim Basiri, queremos que todo el mundo sepa, mediante la campaña ¿Qué fue de Basiri? que no olvidamos a nuestros desaparecidos y que no dejaremos de responsabilizar al Estado español –y a todos sus órganos– de la desaparición de Basiri. Porque el único crimen de Basiri fue creer en el derecho de su pueblo a la libertad y aspiró a conseguirlo de forma pacífica. No levantó un arma contra nadie. No mató a nadie. No agredió a nadie.
En este momento, como militante saharaui y como víctima de desaparición forzosa que sufrió la represión y la terrible tortura en las cárceles secretas de Marruecos, me uno personalmente a esta iniciativa encomiable para decirle al Estado español que me aferro a todos mis derechos, esos derechos que el Gobierno español traicioneramente quiso negarme en muchas ocasiones. Primero, me negó mi derecho a la libertad y a la descolonización en 1975. Luego, me ha negado, desde entonces, mi derecho a la autodeterminación mediante su complicidad y su apoyo a la ocupación marroquí. Y ahora, continúa negándome como saharaui mi derecho a saber la verdad, toda la verdad, y sigue perseverando en su complicidad con el Majzén.
Desde aquí, exijo que se desvele al completo toda la verdad de lo ocurrido en los eventos de la Intifada de Zemla de 1970 y que se determinen las responsabilidades de las instituciones y los responsables españoles que cometieron crímenes de lesa humanidad y asesinatos de las víctimas saharauis en ese momento, y de las que no sabemos nada a día de hoy. Y exijo también verdad, reparación y justicia para todas las víctimas de desaparición forzosa, como es el caso de Basiri.
Desde aquí, invito a la ‘democracia’ española a que frene la pérdida hemorrágica de su dignidad, a que asuma sus responsabilidades ante el derecho internacional y a que deje de claudicar innecesariamente ante el régimen de ocupación marroquí. Pues nosotros no olvidaremos, ni perdonaremos, ni dejaremos de resistir.
Aminetu Haidar es activista saharaui por los Derechos Humanos. En 2019 fue galardonada con el Premio Nobel Alternativo.

miércoles, 13 de enero de 2010

El Triunfo de Aminetu


Javier Perote ESPACIOS EUROPEOS Miércoles, 13 de Enero de 2010 16:15

Ha sido un revulsivo para la sociedad española, y ha servido para abrir los ojos a una de las partes más críticas de esa sociedad, que andaba un poco desorientada.

Una mujer dispuesta a dejarse morir en defensa de su dignidad. España necesitaba de un gesto así, alguien que viniese a hablar de dignidad. Le habían retirado el pasaporte y expulsado de su país, el Sáhara, con la colaboración del Gobierno español; no se imaginaron la que se les venía encima. Motorizada y con pañuelo de colores en la cabeza, no estaba dispuesta a dejarse avasallar. Moratinos sintió el vértigo del vacío, y empezó a llamar a sus socios que le sacaran del atolladero. Marruecos acudió en su auxilio y envió a dos ministros que pusieron las cosas en claro: España y Marruecos, dos países democráticos, eran las víctimas del chantaje de Aminetu que ni siquiera había sido expulsada sino reconducida.

El 10 de diciembre, llevaba 26 días de huelga, sus gafas habían aumentado perceptiblemente de tamaño y la situación era cada vez más preocupante. Era el día de los Derechos Humanos, y la señora Navi Pillay Alta comisionada de Las Naciones Unidas nos invitaba a festejar esa fecha haciendo un gesto. Yo elegí ir a Lanzarote a ver a Aminetu. Podía haber ido a Oslo que ese mismo día era la entrega del premio a Obama pero Noruega cae muy lejos y hace frío. Además, estando Aminetu en Lanzarote luciría más el sol, pensé.

Imaginaba la suntuosidad del acto en Oslo con las personas mas importantes del mundo, los vestidos elegantes, las diademas, las lágrimas de Mete Mary, el desfile de coches, los guardaespaldas, cámaras de TV y muchos periodistas que iban a contar a todo el mundo la ceremonia.

Lo de Aminetu era otra cosa. También allí había gente importante que dormía en el suelo y andaban de un lado para otro en mangas de camisa, despeinados y barba de varios días. Y mujeres, nunca faltan, que aportaron la ternura necesaria para convencer a la audiencia que no se trataba de un comando argelino con sospechosas intenciones, como se quiso hacer ver. Un equipo muy efectivo que con la ayuda de unas cuantas periodistas y una maraña de cables y ordenadores tuvieron a todo el mundo informado de lo que ocurría. También pasaron por allí políticos, y no por la foto, que es gente que viene dando el cayo por el Sáhara en el Parlamento Europeo desde hace tiempo. Y el ciclón Rosa Diez que ha acogido bajo su protección al pueblo saharaui y que días después viajó hasta El Aaiún para ver a los hijos de Aminetu y advertir al mojamez que estamos vigilantes.

Aproveché un ratito que no había visitas y pasé al cuartucho que le cedieron para que no durmiera a la intemperie. Aminetu estaba medio incorporada en su colchoneta con la mirada muerta por el cansancio, pero sin olvidar por ello la elegancia y el recato al colocarse la melfa para recibir a las visitas. Una luz mortecina y una botella de agua; austeridad, pobreza y dignidad. Su imagen contrastaba con la que yo tenía en la memoria de una fotografía que había salido en todos los medios hacia años. Es aquella en la que apenas compuesta, recién salida de la refriega, contenido el jadeo pero aún con el rostro ensangrentado, nos mira como diciendo: vean lo que me han hecho éstos mierdas, me han despeinado.

Me habían advertido que fuera muy breve pues se fatigaba mucho y su salud era muy delicada, así que apenas pude hilvanar unas palabras para darle ánimos y hacerle presente los recuerdos y los buenos deseos que algunos me encargaron trasmitir. Los nervios me traicionaron y me quedé a mitad del discurso. Yo conocía su trayectoria y pensaba que probablemente me encontraba ante una persona a la que no le iban a faltar méritos para figurar al lado de otras figuras cuyos hechos han llegado hasta nosotros envueltos en la leyenda y que hemos elevado a la categoría de mitos. Podía ser una María Pita, o Agustina de Aragón, o Mariana Pineda o cualquier otra heroína como la birmana San Suu Ki o Rosa Park, con quien últimamente se la ha comparado; una mujer negra que en 1955, en Alabama, se negó a ceder el asiento del autobús a un pasajero blanco, no porque estuviera cansada, sino porque estaba cansada de ceder el asiento, como ella misma declaró más tarde. Pensaba que estaba en presencia de una persona que pasaría a la historia, lo cual hacia que la visita tuviera para mi una especial importancia.

No sabía en qué iba a parar todo aquello pero, a pocos días, que estábamos, de la Navidad , pensé que Dios haría bien en pasar de largo y dejar a un lado nuestras calles horteras atiborradas de bombillas y adornos, y se fijara en ella y le echara una mano en el difícil trance en que se encontraba. No podía dejárnosla morir, la necesitábamos.

Aminetu ya está en el Aaiún con su pasaporte en el bolsillo y sin pedir perdón a nadie. La tienen sitiada, quieren que se rinda y no paran de molestarla; señal inequívoca de que el Sultán todavía está escocido del ridículo que ha hecho.

Javier Perote

jueves, 24 de diciembre de 2009

Escaño Cero.- Sin olvido



Escaño Cero.- Sin olvido

Julia Navarro. MADRID, 23 Dic. (OTR/PRESS) -

Sí, ya sé que hay cuestiones de rabiosa actualidad, por ejemplo la polémica sobre el mensaje navideño del Rey, o el informe Caritas, o los últimos datos del CIS, etc, etc, etc, Pero yo quiero recordar a Aminatu Haidar.

¿Qué pasaría si la prensa internacional, pero sobre todo la española, no siguiera pendiente de Aminatu Haidar?. La respuesta es inquietante, porque seguramente las autoridades marroquíes le harían pagar caro el haberles obligado a ceder y dejarla regresar a su patria, que no es otra que el Sahara. De manera que me parece que todos tenemos la responsabilidad de continuar ocupándonos de Aminatu, de hacer sentir al régimen marroquí, que ésta mujer valiente no está sola, que hay miles de ojos pendientes de lo que la sucede.

Marruecos está mostrando su cara más abrupta con Aminatu y con los saharauis. Desde que Aminatu ha regresado no permiten que nadie se acerque a su casa. La temen, si, la temen porque ella ha conseguido volver a situar el problema del Sahara en la agenda internacional. La temen porque luchando pacificamente.aunque sea arriesgando su vida con una huelga de hambre, no la han podido doblegar. La temen porque se ha convertido en la Ghandi del Magreb.

Mientras tanto nuestro país hace lo imposible por recomponer las relaciones con Marruecos, que dicho sea de paso no es que se hubieran deteriorado en exceso. Ha sido una partida de ajedrez. Marruecos no es una democracia pero sus gobernantes si saben lo que es una democracia por tanto no se les escapaba que en las democracias no se puede dar la espalda a la opinión pública, y la opinión pública española estaba con Aminatu Haidar. Pero lo peor que le ha pasado a Marruecos es que con el caso Aminatu el mundo entero ha visto más de cerca que el régimen marroquí no alcanza todavía los estándares exigibles a una democracia. La llegada al trono de Mohamed VI parecía que iba conllevar una mayor apertura política, y hubo gestos en esa dirección del nuevo rey, gestos que desgraciadamente no han ido a más.

Ahora Marruecos tendrá que esforzase en recomponer su imagen exterior por más que Estados Unidos le tenga como socio fiable y por tanto preferente en la zona, Francia tenga también una relación preferente porque considera la considera a Marruecos su zona de influencia, y España resignadamente no tenga más remedio que contemporizar porque son nuestros vecinos del sur. Pero a pesar de todo ésto ya digo que la imagen de Marruecos ha salido deteriorada y precisamente por eso debemos estar ojo avizor para evitar que el régimen marroquí le pase la factura a Aminatu Haidar y a tantos otros activistas saharauis que ha conocido el horror de las cárceles marroquíes por luchas por los derechos humanos.

Si es que realmente Naciones Unidas sirve para algo más que para tener unos cuantos miles de funcionarios viviendo de los impuestos de los ciudadanos, ahora es el momento de que se aborde de nuevo el problema del Sahara. España hizo una pésima descolonización, y Marruecos se ha anexionado un territorio que no es suyo, que históricamente nunca lo fue. Los saharahuis tienen derecho a la autodeterminación en un referéndum limpio con todas las garantías. Veremos si esa resolución aprobada en el Parlamento español con los votos socialistas defendiendo la autodeterminación del Sahara era solo un brindis al sol o de verdad nuestra diplomacia se va a volcar en buscar fórmulas para arreglar el desaguisado del Sahara.

Mientras tanto no olvidemos a Aminatu Haidar, el día que lo hagamos correrá un peligro real.

sábado, 19 de diciembre de 2009

El triunfo de Haidar

PUBLICO. CARLOS TAIBO. 19 Dic 2009

El regreso a El Aaiún de Aminatou Haidar es un triunfo para la causa del pueblo saharaui. Un triunfo empañado, eso sí, por la certificación de que Francia y España han preferido dar la espalda, una vez más, a un pueblo cuyos derechos han sido pisoteados a lo largo de más de tres decenios.

No olvidemos que si Francia ha renovado su apoyo a la autonomía del Sáhara dentro de Marruecos, la posición española, aparentemente más comprometida, esconde dobleces sin cuento. En las últimas semanas, el ministro de Asuntos Exteriores ha subrayado incansable que la relación con Marruecos no estaba experimentando quiebra alguna. La vicepresidenta primera, por su parte, ha repetido una y otra vez que, en relación con el Sáhara, debía perfilarse un acuerdo que, mutuamente aceptado por las partes, contemplase la autodeterminación del pueblo saharaui.

Resumo al lector lo que lo anterior significa. Fernández de la Vega sabe, por lo pronto, que pedía un imposible: no habrá ningún acuerdo aceptado por las partes que incluya el ejercicio de la autodeterminación en el Sáhara. Y no lo habrá porque Marruecos, de siempre, se ha negado a acatar tal horizonte. Si la declaración de la vicepresidenta primera se convierte, entonces, en un lamentable brindis al sol, la del ministro Moratinos retrata bien a las claras lo que ocurre: como quiera que el Gobierno español no tiene intención alguna de romper un plato en su relación con Marruecos, sus declaraciones en defensa de los derechos humanos quedan en agua de borrajas. Importa mucho más el negocio marroquí de nuestros empresarios y el papel de escudo que la monarquía alauí ejerce frente a la inmigración ilegal y la expansión del islamismo radical que la defensa cabal de los derechos de un pueblo castigado y olvidado.

Si nada ha cambiado en la actitud de nuestros gobernantes, sí que lo ha hecho, en cambio, en la de una parte de la ciudadanía, de la mano de una inusitada reacción de solidaridad con Haidar y con su pueblo. Como bien recordaba el otro día un escritor, a buen seguro que han sido muchos, en estos días, los adolescentes que han preguntado a sus padres qué era eso del Sáhara Occidental. Más de uno, en fin, parece haber abierto los ojos ante las miserias que el Gobierno español muestra en este y en otros muchos terrenos. Las cosas tienen, con todo, otra cara. Ahí están, para testimoniarlo, profesores e intelectuales que han decidido que la autonomía dentro de Marruecos es la solución adecuada para el Sáhara; poco importa, al parecer, que esa autonomía se haya visto triturada por centenares de muertos, torturados y represaliados. Uno de esos intelectuales nos ha recordado, por cierto, que El Aaiún no es lo que era tres decenios atrás. Tampoco Varsovia era la misma en 1943… Cuando se echa una ojeada a los foros en la Red se descubre, en fin, que muchos ciudadanos sólo sienten desprecio ante lo que, en Lanzarote, ha hecho una mujer firme y valerosa.

De poco consuelo es, a estas alturas, certificar que lo del Sáhara no es, entre nosotros, sino un hito más en una política exterior miserable que remite a una Transición mal cerrada. Y es que nuestros gobernantes, los de ahora como los de antes, sólo sacan pecho en defensa de los derechos cuando estos no ponen en un brete los intereses de la octava economía del mundo.

Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política

El regreso de Haidar a El Aaiún



El regreso de Haidar a El Aaiún. EL PAIS. ANTONIO ELORZA 19/12/2009 El caso Haidar tuvo sin duda una vertiente externa, que concierne a las relaciones internacionales, con especial incidencia sobre las bilaterales entre España y Marruecos, que a juicio de un especialista como Juan Goytisolo son dos Estados que parecen condenados a no entenderse, y otra que afectó directamente a España, atrapada por ingenuidad por una tela de araña en la cual fue enredándose más día a día. Es verosímil que, ante la negativa de las autoridades marroquíes a permitir la entrada de la patriota saharaui -lo de activista suena mal-, Moratinos quiso ejecutar una jugada de billar, haciendo, de un lado, el favor a Rabat con la admisión en Lanzarote y, de otro, proporcionando asilo a Haidar. No contó con la tenacidad de una mujer dispuesta a sostener sus derechos y tampoco con la rigidez de un monarca decidido por su parte a no "ennegrecer" (perder) la cara -en el sentido del término wajh- por mucha justicia que esté en juego, aprovechando de paso la ocasión para poner en un brete a España y para reafirmar urbi et orbi su soberanía irreversible sobre el Sáhara.

No es que Marruecos y España dejen de entenderse por incomprensión de ambos, o por el contencioso saharaui; de faltar éste, pasarían a primer plano Ceuta y Melilla. Así sucedió con la visita del rey Juan Carlos. Mohamed VI heredó de su padre la propensión a utilizar las reivindicaciones ante España como medio para apuntalar el consenso de sus súbditos. Por eso, desde el principio era casi impensable que cediera. La mediación privada de Juan Carlos hubiese podido tener efectos positivos, pero al salir a la luz pública esa salida de emergencia, con el cruce de cartas Rey-Llamazares y la posterior declaración de Zapatero, quedó cerrada, salvo que llevara aparejada una humillación. Tal como se pusieron las cosas, todo intento de alzar la voz desde España en términos oficiales, y más aún si de un modo u otro era mencionada la autodeterminación saharaui, reforzaba la condena a muerte de Aminetu. Al optar por dicha opción Moratinos, luego de reconvenir a Haidar por su actitud, achicaba el espacio para que el emir cediese. Así que, al lado de Estados Unidos, restaba sólo la acción europea, y en su centro, Sarkozy, gran protector de Rabat, y siempre que Mohamed VI pudiera salir victorioso. De ahí la necesidad de conjugar una presión firme con la discreción en las gestiones y en las palabras. No hay duda de que ése fue el camino de la solución con un importante triunfo legal para el Rey.

Sobraron aquí tantos esfuerzos por mostrar cada político que había intervenido para evitar la muerte de Haidar. No debía morir, pero al tiempo se había obligado ella misma a mantener en pie su causa, que es la de todo un pueblo sometido por la fuerza y contra las normas internacionales a un Estado cuya forma de gobierno conserva buenas dosis de despotismo. Sólo así dejó la huelga de hambre. Resulta secundario que nuestros gobernantes salgan mejor o peor parados, aun cuando, paradójicamente, su suerte estuvo unida a la de Haidar. Ante todo, por humanidad y democracia, importaba Haidar, importaba una población que por muy mísera, instrumentalizada por Argelia y anegada por la inmigración marroquí que se encuentre, conserva íntegros sus derechos, como Tíbet ante China. Su miseria, además, no es endógena, sino fruto de una opresión política.

Lamento discrepar de Goytisolo: ¿qué sentido tiene propugnar un "amplio margen" de autonomía de Sáhara dentro del reino de Marruecos? Si Marruecos no es democrático, si se dan persecuciones reiteradas de periodistas, de homosexuales y del proselitismo de cristianos, bajo el dominio ilimitado de un monarca que resulta ser además el Gran Propietario del reino, ¿qué cabe esperar de un autogobierno sobre el papel? De existir algo positivo en esta trágica historia es haber revelado la intensidad de la represión policial en el Sáhara, el menosprecio de los derechos humanos.

El gesto de Aminetu Haidar no puede ser visto como un empecinamiento suicida. Era preciso encontrar una fórmula política que le permitiera salvaguardar su dignidad y su vida, ya que estamos ante una manifestación de "insistencia en la verdad", tal y como definió Gandhi la satyagraha, de sacrificio de sí mismo hasta la muerte, de afirmación de la fuerza del espíritu frente a la tiranía. En este sentido, la saharaui no sólo luchó por su patria. Los amigos de Marruecos, es decir, del pueblo y no del Rey, debieran entender que la lucha de Haidar lo fue también por la libertad de Marruecos.

"Una mujer más fuerte que un Estado"





EL PAIS. IGNACIO CEMBRERO 19/12/2009 Aminetu Haidar logró su objetivo de regresar a El Aaiún, la ciudad de donde fue expulsada, y recuperó incluso su pasaporte marroquí con el que viaja por el mundo. Ha colocado su causa, la del independentismo saharaui, en primera fila de la actualidad española y hasta en la internacional. Ha ganado.

Rabat pidió a España y Francia que admitieran su jurisdicción en el Sáhara
Aminetu Haidar

El Gobierno español consiguió que la activista saharaui volviese y, sobre todo, evitó una crisis diplomática con Rabat. Ha ganado, pero ha dejado unas cuantas plumas en el camino.

No ha podido, en primer lugar, convencer en solitario a Marruecos de que rectificase. Y eso que se jacta de mantener la mejor de las relaciones con el vecino del sur. Necesitó el apoyo de dos hermanos mayores, EE UU y Francia.

Incurrió, además, en contradicciones. En el Congreso de los Diputados apostó, por ejemplo, por el "libre derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación mediante referéndum", mientras que en el comunicado del Gobierno publicado ayer retoma la terminología marroquí sobre la necesaria "solución política justa y definitiva (...)".

Marruecos decretó que Haidar no podría regresar mientras no pidiese perdón y admitiese ser marroquí. La activista no lo hizo y, tras 32 días de huelga de hambre en Lanzarote, volvió a su casa. Marruecos ha perdido.

Para disipar las dudas sobre la derrota política de Marruecos basta con leer los comentarios de internautas marroquíes en los foros de Internet. La web Hespress, situada en Canadá, es la más activa y visitada. He aquí unas muestras de mensajes: "Haidar ha ganado y Marruecos ha perdido". "Francamente no estoy orgulloso". "Una mujer más fuerte que un Estado". "El Gobierno marroquí puso de nuevo de manifiesto su debilidad (...)". "Nuestros políticos deben saber que sólo una democratización acelerada del país nos permitirá demostrar que nuestra oferta autonómica [para el Sáhara] es seria".

"Aminetugate", titula en portada, en su edición de hoy, el semanario marroquí independiente Le Journal. "Este asunto ha revelado, como lo hizo en su día el contencioso del islote de Perejil, la alucinante falta de profesionalidad de la diplomacia marroquí y, más allá, la filosofía de todo un Estado".

España y Francia -no así EEUU, cuyo comunicado es sobrio- contribuyeron a atenuar, sin embargo, la derrota marroquí. Quizá era el precio a pagar para que Rabat diese marcha atrás. El presidente Nicolas Sarkozy "saluda" la propuesta de autonomía marroquí para resolver el conflicto y señala que Haidar llega "al territorio del Reino" de Marruecos. Considera, por tanto, que la capital del Sáhara forma parte de Marruecos.

El Gobierno español es más cauto sobre el Sáhara, pero es, en cambio, prolijo en elogios del rey Mohamed VI. Resalta "su compromiso con la democracia y la consolidación del Estado de derecho". El otoño se ha caracterizado en Marruecos por un claro retroceso de la libertad de prensa.

París y Madrid constatan, por último, que "la Ley marroquí se aplica en el territorio" del Sáhara. Tal y como está redactado es un cheque en blanco a Rabat. Hubiese bastado añadir la coletilla "de conformidad con el derecho internacional" para poner cortapisas a la autoridad marroquí. No lo hicieron.

¿A cambio de qué?




Tonica por tutti, pago io!


Finalmente, Aminetu Haidar ha podido volver a casa.

Nos alegramos y nos felicitamos, y agradecemos a todas aquellas personas que han colaborado con su participación en concentraciones, firmando manifiestos, promoviendo acciones diversas, etc.

Pero la experiencia nos dice que algo se ha pagado. No es creíble que un gobierno como el del rey marroquí haya aceptado por motivos humanitarios el regreso de la Sra. Haidar.
Algo se le ha prometido, algo se le ha pagado. Por mucho que lo nieguen.

Efectivamente. La primera paga, la confesión de la mentira. El Sr. Moratinos ha tenido que confesar públicamente que sabía, desde antes de la expulsión que esta se produciría. Y ha estado treinta y tres días mintiéndonos.

Nosotros sabíamos, todo el mundo lo sabía -era evidente-, que una cadena de violaciones de la legalidad como la que se ha producido en este caso (la del piloto del avión, la de la policía que hace entrar Aminetu en España,...) no había sido decidida motu propio por estas personas. Como mínimo la Delegada del Gobierno español en Canarias era responsable, o conocedora. Ahora se ha visto que el mismo Moratinos y, ciertamente también, José Luís Rodríguez, estaban al caso. De lo contrario haría falta pedir su dimisión por ineptitud.

La farsa del avión fletado no fue más que una jugada, a la desesperada, por hacer creer a la opinión pública que estaban haciendo algo. ¿Dónde iban sin ningún miembro de la plataforma que mujer apoyo a Aminetu, ni su abogada? ¿Qué pretendían?

Otro de los pagos que se han hecho a Marruecos ha sido la retirada de la propuesta de resolución que debía votar el Parlamento europeo. En la propuesta se pedían cosas tan “peligrosas” como que la MINURSO aumentara su responsabilidad a la vigilancia del respeto a los Derechos Humanos.

¿En qué mundo vivimos que una misión de cascos azules no puede, de oficio, vigilar, el respeto a los Derechos Humanos? ¿Si los cascos azules son fuerzas de obediencia directa de las Naciones Unidas -y la Declaración Universal de los Derechos Humanos es uno de sus textos fundamentales-, qué respeto le muestran cuando vetan a sus propias organizaciones el seguimiento de las violaciones a su carta universal?

Otra de las compensaciones que habrá que pagar a Marruecos es la venda a los ojos que se tienen que poner los gobiernos europeos. ¿Qué tiene que esconder la ejemplar democracia marroquí que no acepta ningún seguimiento sobre el respeto a los derechos humanos a su territorio?

El día 15, el Parlamento español había aprobado una resolución en la que la petición más comprometida que se le planteaba al gobierno español, era la de “seguir defendiendo las resoluciones aprobadas por el Congreso de los Diputados en el sentido que el estatuto definitivo del Sáhara Occidental respeto la legalidad internacional y sea el resultado del libre ejercicio del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación a través de un referéndum de acuerdo con la carta de las Naciones Unidas y las resoluciones del Consejo de Seguridad”.
Desgraciadamente, ya sabemos el caso que el gobierno ha hecho de las resoluciones ya aprobadas al Congreso. Ninguna.

Por otra parte, en el Parlamento europeo había una resolución pendiente de discusión. Una discusión que ha sido vetada por el gobierno de Marruecos (que no es miembro de la UE) a través de sus amigos, socios, del partido socialista europeo, y de otros apoyos interesados.
Una vez más vemos hasta dónde llegan los tentáculos de la política marroquí. ¡Deciden sobre el orden del día del Parlamento europeo!

Otro de los óbolos es el compromiso español a aceptar que la ley marroquí se aplique al territorio del Sáhara. Indirectamente, o directamente, España está aceptando que el Sáhara Occidental es marroquí. España está comprometiéndose a aceptar el status quo de la ocupación. Pero, más grave todavía, España, su gobierno, se compromete a callar, todavía más, sobre las violaciones de los derechos humanos cometidos en el Sáhara Occidental por parte de las autoridades marroquíes, al tiempo que se alinea con los gobiernos que incumplen las resoluciones de la ONU que, en este caso reclaman para el Sáhara Occidental una salida a través de un referéndum de autodeterminación. El siguiente paso será el de retirar la MINURSO, desmantelarla.

Otro de los cheques enviados al Marruecos es el del pacto agrícola preferencial para Marruecos en Europa. Un pacto ciertamente perjudicial para la agricultura española. Un pacto la responsabilidad del cual, pronto, será hecha recaer sobre el movimiento de solidaridad con Aminetu, con el pueblo saharaui. Puede ser la vía fácil de esquivar responsabilidades de mal negociador, el español, que no ha sabido proteger los intereses de sus agricultores. Será una manera de disimular la ineptitud. Del mismo modo que el gobierno español responsabilizó los policías de la aduana de la entrada irregular de Aminetu en España. Ahora será otro la cabeza de turco. En otra huida cabeza adelante.

El movimiento solidario con los saharauis será responsabilizado. En estos días de crisis ya lo hemos visto, ahora se redoblará. La red mediática de desinformación que ya funcionaba durante la crisis que acabamos de superar redoblará sus esfuerzos con la connivencia de muchos agentes políticos y sociales interesados. Ya lo están haciendo. Y aprovecharán por disimular las torpes gestiones que están trayendo el sector agrícola a la ruina.

A parte de todo esto, Marruecos se asegura el negocio de la compra de armas en España, a la manera ya tradicional, a precio de saldo. Continúa asegurándose el negocio de la pesca sobre el caladero saharaui. Continúa asegurándose la tranquilidad de recibir inversiones al desarrollo (de la casa real marroquí, claro está). Ya han salido voces autorizadas a afirmar que hay que fortalecer las estructuras de la democracia marroquí. Un eufemismo para decir que continuarán inyectando dinero en el cajón del rey. Al mismo tiempo que alaban las excelencias del proceso democratizador marroquí.

¡Ah! Quizás también algún ex alto cargo español, y algún pseudointelectual, continuarán recibiendo trato de VIP en el país vecino. Al tradicional amigo.

Que tan amigo no debe ser cuando hay que recurrir a países terceros tan significados como los USA y Francia. ¿El primo de Zumosol?

Y no pensamos en negocios turbios como los de los diamantes de Giscard d’Estaing y su amigo Bokassa. Quizás esto es ser malpensado. Y no tenemos, todavía, ninguna prueba. Esto es como lo de las meigas, no creo en ellas, pero haberlas haylas.


Salvador Pallarès-Garí

Aminetu, de vuelta al Sahara. Fran Sevilla




Aminetu, de vuelta al Sahara

por Fran Sevilla el 18 Dic 2009 Lo primero que se me ocurre es que Aminetu Haidar, a pesar de su debilidad física, ha podido abrazar y, sobre todo, ser abrazada por sus hijos. Y lo ha hecho con su dignidad intacta. Su cuerpo está desgastado, roto por dentro, debilitado por un mes de huelga de hambre, pero su espíritu, su alma, ha salido incólume del abismo al que la habían abocado la sinrazón de Marruecos y la torpeza (si es que no había habido también complicidad) de la diplomacia española.

Los últimos datos, las últimas declaraciones han sido esclarecedoras. Si había dudas, se han despejado. Como hemos escuchado en sede parlamentaria, la expulsión decidida por el régimen marroquí fue una “expulsión política”. No conozco ninguna democracia que expulse a sus ciudadanos. Sólo lo hacen las dictaduras, los gobiernos de facto. Las democracias, en caso de delito de sus ciudadanos, ponen en marcha mecanismos judiciales con todas las garantías para juzgar esas conductas supuestamente delictivas. No era el caso.

También hemos escuchado, en sede parlamentaria, que de no haberse permitido que fuera expatriada a España, hubiera sido encarcelada y torturada. Es decir, se reconoce que en Marruecos se encarcela por motivos políticos y se tortura. Algo que Aminetu Haidar ya sabía, porque lo había sufrido en su propia carne. Algo que muchos otros saben porque hace años que se denuncia esa realidad, aunque haya quienes prefieran mirar para otro lado.

También resulta irónico que la argumentación para justificar lo ocurrido, aceptar la “expulsión política” de Aminetu y ahora su regreso al Sahara, sea la razón “humanitaria”. Fue expulsada contra su voluntad, fue obligada a entrar en España contra su voluntad, fue retenida en Lanzarote contra su voluntad. No había nada humanitario en todo lo sucedido. Y huele más a cálculo político. Finalmente lo que parece haber movido los resortes del regreso de Aminetu al Sahara ha sido el temor al escenario de su muerte.

Algo más habrá, claro está, aunque no lo sepamos. No sabemos qué contrapartidas se han puesto sobre la mesa, qué se ha prometido o sugerido a Marruecos a cambio de que haya dado marcha atrás en la “expulsión política” de Aminetu o qué ventajas aspira a lograr el régimen marroquí, hábil en el arte del chantaje “político”.

De todo este esperpento “político” se extraen algunas conclusiones, se refuerzan algunas convicciones. Marruecos es un país ocupante, ocupa ilegalmente, según dictamina la legalidad internacional, el Sahara Occidental. Pero lo más grave no es que lo haga violando esa legalidad, sino que lo hace contra la voluntad de los habitantes de ese territorio, los verdaderos ciudadanos saharauis, no los colonos marroquíes trasladados allí para reforzar la ocupación. Y las democracias europeas (España lo es, con todos sus defectos, con todos sus errores políticos, pero una democracia al fin y al cabo) no deben hacerse cómplices de los regímenes que no lo son. Una cosa es la buena vecindad, deseable y necesaria, y otra la complicidad vergonzosa.

Vuelvo al principio, me quedo con eso, Aminetu Haidar está de vuelta a casa, en el Sahara. Es motivo de alegría y de felicitación. Saborea tu victoria, Aminetu, es una victoria, también, política, pero sobre todo, esta vez sí, es una victoria humana, una victoria de la dignidad, del orgullo y de la voluntad inquebrantable de ser saharaui.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

La noche que conocí a Aminetu Haidar




viernes 11 de diciembre de 2009 Por María José Llerena

Aminetu Haidar, sentada sobre una alfombra, entre cojines, habla pausadamente desde sus ojos negros. No entiendo ni una palabra porque se dirige a mí en árabe. Suena delicado y agradable lo que le escucho, pero me está contando que con 21 años la policía marroquí la detuvo ilegalmente por organizar una manifestación. Me explica que pasó tres años en la cárcel, casi todo el tiempo con los ojos vendados y amedrentada por sus captores. "Me llamaban la víbora", dice dulcemente, "porque estaba siempre alerta".

Esta conversación no se ha producido en el aeropuerto de Lanzarote, donde la activista saharaui permanece en huelga de hambre desde el pasado 16 de noviembre. Tuvo lugar hace cinco años, en El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental, cuando Haidar aún no era esa figura de Telediario que es hoy y que da dolor de cabeza a Moratinos, a Zapatero y hasta a la mismísima Hillary Clinton. Por aquel entonces era sólo conocida en la órbita saharaui, pero ya se había convertido en un símbolo de la resistencia y la lucha por la causa, un personaje con genio y figura que si aún no había salido a la palestra general había sido gracias a los esfuerzos de las autoridades marroquíes para mantenerla amordazada. Por aquel entonces, no fui capaz de convencer a ciertos redactores jefe del interés de esta mujer (¡visionarios!).

Conocí a Aminetu la noche del 11 de octubre de 2004. Aterricé cuatro días antes en la capital de la antigua colonia española disfrazada de turista y jurando ser camarera. En el aeropuerto, después de 30 minutos de interrogatorio, de husmear por todos los rincones de mi mochila y de un minucioso cacheo, la policía marroquí me dejó entrar en el territorio, previo aviso: "No hable con nadie ni entre en la casa de nadie". La entrevista a Aminetu se produjo en la clandestinidad, a medianoche, en casa de un amigo suyo de toda confianza, en una habitación sin ventanas...

Elegante y parsimoniosa, Haidar se recoloca de vez en cuando alrededor de su rostro la melhfa, el vestido típico en el que se envuelven las saharauis, y continúa hablando mirando a la cámara de vídeo que la graba. "Cuando me detuvieron, mi familia no sabía nada de mí, ni siquiera sabía si estaba viva o muerta. Yo sufría por ellos y me sentía impotente porque en realidad me tenían retenida a 500 metros de mi casa, un lugar en el que solía jugar de pequeña". Aminetu detalla algunas penurias por las que pasó durante los tres años y siete meses que estuvo en la cárcel y se empeña en usar el plural cuando habla porque dice que fueron muchos los que sufrieron las vejaciones. Explica que durante los interrogatorios les castigaban con descargas eléctricas, que les ataban a una tabla durante horas y que empleaban la técnica de la 'asfixia', sí, la de Guantánamo... Aminetu pasó la mayor parte de su cautiverio con los ojos tapados. "Me levantaba la venda cuando iba al baño porque sabía que los guardias miraban a las mujeres". Sigue Haidar: "Los carceleros nos escupían en el plato. Bebíamos el agua de los bidones donde ellos se lavaban las manos. Dormíamos en el suelo, hacinados y a las mujeres nos amenazaban con violarnos".

Todos en el Sáhara Occidental conocen casos de torturas, muchos los han sufrido en su propia piel, pero sólo unos cuantos se atreven a levantar la voz para denunciarlos. Aminetu Haidar es una de ellos, por eso Marruecos la vigila de cerca y le hace la vida imposible. No la traga. La acusa de ser polisaria. ¡Claro que lo es! Y además es polisaria de las rebeldes, de las que no se callan, de las que no se dejan sobornar. "Yo estoy dispuesta a llegar hasta el final", advertía Haidar hace cinco años. "Es mi lucha y estoy preparada para todo lo que me puede pasar". En su delicada situación actual sus viejas palabras cobran un sentido dramático y premonitorio. Nadie mejor que ella sabe que alzar la voz contra la opresión del rey alauí puede pagarse, si hay suerte, con una paliza o la cárcel. Si no la hay, quizá con la propia vida.

martes, 15 de diciembre de 2009

Abecedario crítico del 'caso Haidar'




Abecedario crítico del 'caso Haidar'

La protesta de Aminatu Haidar en Lanzarote escenifica «uno de los fracasos más importantes de la política exterior española»

DIARIO VASCO 15.12.09 - CARMELO BARRIO BAROJA MIEMBRO DEL INTERGRUPO PARLAMENTARIO PAZ Y LIBERTAD PARA EL SÁHARA
*Retrato Aminetu: JOSE MARI ALEMAN

Aminatu Haidar ha vuelto a demostrar que la situación de los saharauis es una mezcla de abandono institucional y deudas pendientes. Ha hecho visible que España es muy débil frente a Marruecos y que el reino vecino es una dictadura policial.

Autodeterminación. Derecho reconocido para el Sáhara Occidental (S.O.) por la comunidad internacional y negado por la fuerza por Marruecos y de facto por el Gobierno de España.

Baker II (Plan). Complicada y seria propuesta de solución aceptada por el Polisario, Argelia y el Consejo de Seguridad de la ONU en la resolución 1495. Fue Marruecos el que la boicoteó.

Congreso de los Diputados. La Cámara ha estado siempre encasquillada en la situación del S.O. Desaprovechar este momento supondría una victoria ilegítima de Mohamed VI y sus agentes y la constatación del despiste de sus señorias.

Derechos humanos. Más grave que el boicot al proceso de autodeterminación del S.O. es la vulneración sistemática de los derechos, con detenciones ilegales, minas antipersona, torturas y persecución policial a los saharauis, pero también a los disidentes y a periodistas.
El Aaiún. Capital del S.O. que hoy debería ser la capital de la República Árabe Saharaui Democrática y que por la incapacidad de la comunidad internacional y de España está ocupada. Escenario de brutalidades policiales, mantiene la
Cárcel Negra y es la residencia prohibida de Aminatu.

Felipe (González). Causante de la traición de España al S.O. en la etapa democrática. El ex presidente mintió a los saharauis en su destierro en el desierto, les prometió la libertad y a las semanas los vendió a Marruecos.

Ghandi. Aminatu se ha convertido en el reflejo africano del pacifista hindú. Los importantes premios que prestigiosas organizaciones le han concedido demuestran su trayectoria en defensa de los derechos humanos, y su actitud pacífica y paciente la convierten en un referente inequívoco para la mayoría e incómodo para algunos.

Historia. Demuestra que España, en relación con el S.O., no ha estado a la altura de las circunstancias en ningún momento. Franco, y su debilidad al final del régimen, la traición felipista y el temor a Marruecos, la desidia institucional conforman errores históricos constatados.

Imperialismo. Es la expresión de lo que ocurre en el S.O. Ocupación y saqueo con afanes expansionistas.

Justicia. No existen juicios justos, ni garantías judiciales en Marruecos e incluso se podrían aplicar penas de muerte para los condenados por «alta traición».

Kossimi (Hayat y Mohamed). Hijos de Aminatu Haidar que se suman a víctimas de la represión y la perversión moral de los ocupantes de El Aaiun.

Lanzarote. Por negligencias, torpezas e insensibilidades, escenario de uno de los fracasos más importantes de la política exterior española. De facto, una nueva 'prisión' para la activista.

Moratinos. No ha querido explicar los porqués de la situación de Aminatu. Ha metido la pata en sus decisiones y lo más grave es que no puede esconder su afinidad con los postulados marroquíes y defiende la postura antisaharaui justificando los artificiales planteamientos proautonomía.

Navi Pillay. Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU: «Hago un llamamiento por el respeto del derecho de Aminatu Haidar a regresar a su país, donde además viven sus hijos y donde tiene que estar». A Marruecos le da igual y se burla de Aminatu , de España y de la ONU.

Ñ. ¿En qué idioma se expresa Aminatu?¿Qué nacionalidad tenía su madre? La ñ se mantiene en el S.O. gracias a que los saharauis enseñan y aprenden español. A algunos no les importaría sustituirla por la gn.

ONU. Capaz de aprobar un plan de paz en 1991 y crear la MINURSO, pero no ha podido cumplir nada de lo estipulado por el bloqueo constante de Marruecos.

Polisario (Frente). Legítimo representante saharaui y de su expresión política, la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) que debería tener un estatus diplomático en España.

Quid de la cuestión. Exigir el respeto a los derechos humanos en Marruecos.

Rectificación. Algunos como el 'club de la zeja' o izquierdistas de salón han visto, con el 'caso Aminatu', que ZP tiene mucho peligro, y la ciaboga se está produciendo. ¿Cuándo rectificará el presidente?

Saharaui. Por decir la verdad en los papeles de fronteras a Aminatu Haidar la expulsó la dictadura de Mohamed VI de su patria.

Taieb Fassi Fihri. Ministro de Exteriores marroquí y último portavoz de la dictadura policial de Mohamed VI en el 'caso Haidar'. Se ha concentrado en desacreditar a Aminatu y negarle, sin argumentos, el carácter de defensora de los derechos humanos.

UE. Espera a que España tome la iniciativa para arreglar su deuda histórica con el S.O. y que la ONU haga valer su plan de arreglo y las resoluciones y mandatos que contiene.

VI, Mohamed. Es el gobernante más próximo a España que mantiene una dictadura inasumible para un pretendido socio de España y Europa.
Washington. Escenario en el que Aminatu Haidar fue en noviembre de 2008 reconocida con el premio Fundación Robert Kennedy por el trabajo a favor de los derechos humanos.

XII Congreso. Celebrado por el Frente Polisario en Tifariti, territorio liberado del S.O., supuso una 'bofetada democrática' al Gobierno marroquí. La reacción fue sitiar Smara.

Yamma. En 1966 el Comité de descolonización de la ONU estudia la autodeterminación del Sáhara y en 1967 España accede a organizar un referéndum. Creó para ello una Asamblea General del Sáhara (Yamma). Desde entonces todo han sido pasos atrás.

Zapatero. ¿Dónde está, presidente? Seguro que con el mapa de Marruecos detrás, incluidos Ceuta, Melilla, Canarias y el Sáhara Occidental. Hasta Sarkozy supone una referencia de más garantías para los saharauis.

La Jornada México. Aminetu Haidar: injusticia y dignidad


LA JORNADA. MÉXICO. 15/12/2009 Hoy hace 30 días que la activista saharaui Aminetu Haidar inició una huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, España, en reclamo de que el gobierno de Marruecos le permita volver a su hogar en El Aaiún, la capital de la República Árabe Saharaui Democrática, ocupada desde hace tres décadas por el régimen de Rabat.

Haidar, luchadora emblemática por la liberación de los presos políticos del Sáhara Occidental y víctima, ella misma, de desaparición forzada y encarcelamiento a finales de la década de los 80, fue ilegalmente despojada de sus documentos, detenida y expulsada de El Aaiún a Lanzarote el pasado 14 de noviembre, luego de que se negó a identificarse como ciudadana marroquí a su regreso de un viaje a Estados Unidos. El gobierno de Rabat ha calificado de “acto de chantaje” la protesta de la activista y ha reiterado que no le permitirá el ingreso hasta que “pida perdón al rey Mohamed VI y se declare súbdita marroquí”.

Ante la cerrazón criminal de las autoridades marroquíes –que amenazan a España y a la Unión Europea con atenuar o retirar su apoyo en materia de inmigración y combate al terrorismo y al narcotráfico–, la inoperancia y la laxitud de las gestiones realizadas por La Moncloa, así como las visibles afectaciones en la salud de Haidar tras un mes de no probar alimento, la activista aún no tiene garantizado el retorno a su país. En todo caso, la admirable muestra de tesón y dignidad que ha dado esta mujer de 42 años ha logrado lo que no han podido o no han querido hacer ni Washington ni Bruselas en todos estos años: cercar mediática y diplomáticamente al régimen de Marruecos, colocar en el centro de la discusión internacional el añejo conflicto en el Sáhara Occidental, y suscitar la condena de la opinión pública mundial hacia las prácticas de limpieza étnica y la ocupación inhumana e ilegal que Rabat ejerce en ese enclave del noroeste africano.

No puede pasarse por alto que la persistencia de este atropello tiene, como componente insoslayable, la complicidad histórica del Estado español y de los sucesivos gobiernos de Madrid –franquista, “socialista” o “popular”–, los cuales, como antigua potencia colonial, abdicaron de su responsabilidad legal sobre el Sáhara Occidental en 1975 y lo dejó a merced del régimen entonces encabezado por Hassán II: éste, por su parte, propició el desplazamiento de 350 mil civiles marroquíes en esos desiertos –en el episodio conocido como la “Marcha Verde”–; ordenó la construcción de murallas que hasta la fecha dividen en dos al país y a su población, y llevó adelante una ocupación a sangre y fuego, con bombas de napalm y fósforo blanco, en la que fueron masacrados cientos de civiles saharauis, mientras intentaban huir hacia Argelia.
Más de tres décadas después de aquellos agravios a una nación indómita y a la legalidad internacional, la diplomacia española ha vuelto a claudicar ante la dinastía alauí al aceptar la expulsión y el desembarco de Aminetu Haidar en Lanzarote, aun en contra de su voluntad, y al hacer suya la postura del gobierno marroquí en torno a la huelga de hambre de la activista. Ayer, significativamente, el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, “aconsejó” a Haidar que abandone su protesta.

Ante los elementos de juicio señalados, la comunidad internacional tiene el deber moral de involucrarse en un episodio que permite ponderar el grado de barbarie del régimen que encabeza Mohamed VI. Es pertinente y necesario que los cerca de 80 países que reconocen a la República Árabe Saharaui Democrática –México entre ellos– ejerzan las presiones diplomáticas correspondientes y exijan al régimen de Rabat que permita el regreso de Haidar a El Aaiún, y a las autoridades españolas que asuman su responsabilidad e impulsen el cumplimiento del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Cuando España pecó en el Sáhara_Tomás Barbulo


Cuando España pecó en el Sáhara

El franquismo dejó en herencia a la democracia un conflicto aún no resuelto

EL PAIS. TOMÁS BÁRBULO - Madrid - 13/12/2009 No es seguro que Aminetu Haidar logre su objetivo de volver a El Aaiún, pero es evidente que ha conseguido situar en el primer plano de la actualidad el conflicto del Sáhara Occidental. Se trata de un problema incómodo para España desde que, en 1975, el último Gobierno de Franco decidió abdicar de sus compromisos en el territorio y abandonarlo en manos de Marruecos y Mauritania. A día de hoy, el Sáhara Occidental es, según Naciones Unidas, el último territorio de África por descolonizar. Y el Estado español mantiene en él claras responsabilidades legales.

La comunidad internacional no reconoce la soberanía marroquí
La relación de España con el Sáhara se remonta nada menos que a 1884. Aquel año, Antonio Cánovas envió una expedición que levantó el primer asentamiento español en Villa Cisneros (actual Dajla). El territorio estaba habitado por tribus nómadas, cuyas caravanas recorrían el desierto en busca de pastos para sus animales o comerciando con la sal que obtenían en los yacimientos de Iyil (hoy en Mauritania). Los militares que en las décadas sucesivas fueron destinados a aquel trozo de desierto propiciaron un proceso de sedentarización. En 1934 fundaron la ciudad de El Aaiún.

El territorio gozó de relativa paz hasta que Marruecos obtuvo la independencia. En 1957, bandas armadas inspiradas por el entonces príncipe heredero, Mulay Hassan, que más tarde reinaría como Hassan II, atacaron las fortificaciones españolas. Francia vio en aquellos guerrilleros un peligro para su colonia de Mauritania, y decidió ayudar a Franco a exterminarlas. Fue el primer intento del Gobierno de Rabat para apoderarse del Sáhara.

El segundo -y, por ahora, definitivo- intento se produjo el 6 de noviembre de 1975. Hassan II lanzó a 350.000 civiles marroquíes sobre la frontera norte del territorio. Era la Marcha Verde. Franco agonizaba y su Gobierno, presidido por Carlos Arias Navarro, no supo afrontar el doble reto que le lanzaban el monarca alauí y los independentistas saharauis del Frente Polisario, que desde hacía dos años hostigaban a las tropas españolas. Arias firmó con Marruecos y Mauritania los llamados Acuerdos de Madrid, por los que España abandonaba el territorio y lo dejaba en manos de estos dos países. El 28 de febrero de 1976 fue arriada la última bandera española en El Aaiún.

La ocupación se produjo a sangre y fuego. Cientos de civiles saharauis fueron masacrados con bombas de napalm y fósforo blanco mientras intentaban huir hacia Argelia. El Polisario se estableció en Tinduf, al sur de este último país, y durante 16 años combatió a los invasores. En 1979 logró que Mauritania le devolviera la parte del territorio que ocupaba, pero Marruecos la invadió inmediatamente. Bajo los auspicios de Naciones Unidas, ambos contendientes firmaron un alto el fuego en 1991.

El compromiso alcanzado con la ONU consistía en celebrar un referéndum de autodeterminación. Con ese fin, Naciones Unidas envió al territorio una fuerza de paz: la Minurso (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental). Desde el principio, Marruecos torpedeó todos los intentos para llevar a buen puerto la consulta. Para ello contó con el apoyo incondicional de Francia y con el consentimiento de Estados Unidos. Todos los enviados especiales del secretario general de la ONU se han estrellado contra la actitud inamovible de Rabat. A día de hoy, tras 18 años de presencia ininterrumpida en el territorio que han costado cerca de 2.000 millones de dólares, la Minurso no ha logrado celebrar el referéndum. Ni siquiera ha obtenido competencias en materia de derechos humanos; sólo se dedica a observar el mantenimiento del alto el fuego.

Las posturas están claras: Marruecos ocupa el Sáhara Occidental, donde, junto a más de 150.000 colonos marroquíes, habitan unas 70.000 personas de ascendencia saharaui. Desde los campamentos de refugiados de Tinduf, donde viven unos 100.000 saharauis, el Polisario dirige una campaña diplomática internacional para exigir el cumplimiento del referéndum. Y varios miles de saharauis más han engrosado una diáspora que tiene en España y en Mauritania sus principales destinos.

El problema del Sáhara es, probablemente, la última herencia del franquismo no resuelta de la Transición española. En los 34 años transcurridos desde que España abandonó el territorio, los saharauis no han cesado de exigir a España que cumpla con las responsabilidades de las que abdicó en 1975. Sus reclamaciones tienen base, pues la ONU considera ilegales los Acuerdos de Madrid. El departamento jurídico de la organización dictaminó en 2002 que "los Acuerdos de Madrid no han transferido la soberanía del Sáhara Occidental ni han otorgado a ninguno de los firmantes el estatus de potencia administradora, estatus que España no puede transferir unilateralmente". Ello es así hasta el punto de que la responsabilidad de salvamento en aguas del Sáhara no corresponde a Marruecos, sino que sigue estando, de iure, en manos de España, según establece la Organización Marítima Internacional. Éstas son las bases del conflicto del Sáhara, que Aminetu Haidar ha situado en el primer plano de la actualidad.

Puertas giratorias_José Ignacio Torreblanca



EL PAIS. JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA 14/12/2009 Todo ser humano es titular de una serie de derechos inalienables. Pero la realidad es que, en el mundo en el que vivimos, el ejercicio de esos derechos requiere un Estado que los tutele. En el caso de Aminetu Haidar, es evidente que ni el Estado marroquí ni el español (en sus diferentes ámbitos de responsabilidad) han sido capaces de velar por ellos de forma efectiva.

Con sus actuaciones, Marruecos contribuye a legitimar la agenda saharaui
Respecto a las responsabilidades del Estado marroquí, hay poco que añadir a lo publicado ayer por este diario respecto a las terribles torturas que sufrió Haidar (y por las que no parece que nadie haya pedido perdón ni sido juzgado) o en lo relativo a la represión que sufren los activistas saharauis.

En el caso de España, su responsabilidad se refiere a su incapacidad de cumplir con las obligaciones internacionales que se derivaban de su ocupación del Sáhara Occidental. Entre 1966 y 1973, la Asamblea General de Naciones Unidas instó en siete ocasiones a España a que procediera a la descolonización del Sáhara Occidental mediante la celebración de un referéndum de autodeterminación. Pero como se sabe, España, en plena agonía de Franco, abandonó el territorio, transfiriendo su administración a Marruecos, que inmediatamente expulsó violentamente del territorio a todos aquellos que se opusieron a la ocupación. La decisión de España se puede explicar, y hasta justificar, pero no legaliza la ocupación del Sáhara por parte de Marruecos ni oculta el hecho principal: que España fracasó a la hora de garantizar al pueblo saharaui el ejercicio de un derecho al autogobierno que contaba y cuenta con el completo respaldo del derecho internacional.

A las responsabilidades históricas se suman las presentes. Más allá de la discusión sobre la admisión de Haidar en territorio español tras su expulsión de Marruecos, en la que se mezclan unos hechos todavía no claramente establecidos con consideraciones legales, políticas y humanitarias, lo relevante es la decisión del juez Velasco de rechazar la querella presentada por Haidar contra el Gobierno de Marruecos por violación de sus derechos políticos y civiles al expulsarla de su territorio. El Gobierno hizo bien en promover una reforma legal que limitara la capacidad de la Audiencia Nacional de convertirse en juez universal. Pero una cosa es declararse incompetente para juzgar la represión en el Tíbet u otros hechos en los que no haya españoles implicados y otra cosa es que la ley obligue a la Audiencia Nacional a inhibirse en el caso de Haidar, que está en España, posee permiso de residencia en nuestro país y es originaria de un territorio bajo administración española. Parece que o nos pasamos o nos quedamos cortos, así que, muy probablemente, a la luz del caso Haidar deberíamos reabrir el debate sobre el alcance de nuestra jurisdicción.

Que dos décadas de negociaciones entre Marruecos y el Polisario no hayan logrado un acuerdo sobre la realización de un referéndum no se debe, como se aduce frecuentemente, a las diferencias en torno al proceso de identificación y registro de votantes, sino al hecho de que Marruecos no esté dispuesto a aceptar un referéndum que incluya la opción de la independencia. Aprovechando una coyuntura internacional, recelosa por razones obvias de la creación de nuevos Estados, Marruecos ha querido jugar la baza de la autonomía para el Sáhara. Muchos Gobiernos, entre ellos España, incluso de buena fe, han visto en una solución de este tipo una posible salida a este conflicto. Y ello pese a que las propuestas (como el Plan Baker) que promovían una amplia autonomía fueron rechazadas por el Consejo de Seguridad por no incluir al final del camino un referéndum de autodeterminación.

Con sus actuaciones, Marruecos está contribuyendo a relanzar la legitimidad de la agenda saharaui. Se trata, cabe recordar, de una agenda que está madura jurídicamente puesto que el Tribunal Internacional de Justicia no encontró evidencia de la existencia de ningún título de soberanía territorial favorable a Marruecos. Por tanto, el único camino del que dispone Marruecos para lograr mantener el control del Sáhara Occidental es, además de la fuerza bruta, el ser capaz de garantizar los derechos, individuales y colectivos, de los saharauis.

¿Está Marruecos en condiciones de otorgar a los saharauis una autonomía tan amplia que les haga renunciar a su legítimo derecho a la autodeterminación? En una semana en la que la independencia de Kosovo está siendo examinada por el Tribunal Internacional de Justicia, se pone de manifiesto que la soberanía de la que gozan los Estados no es un fin en sí mismo, ni ilimitada, sino un medio para ejercer su responsabilidad de proteger a los ciudadanos a su cargo. Aunque hasta ahora el conflicto ha estado bloqueado, el derecho al autogobierno no deja de ser una puerta giratoria.

Gracias Aminetu






GRACIAS, AMINETOU

Que en 2009 y con la que está cayendo en el mundo, haya alguien capaz de morir de forma pacífica por sus ideales, su dignidad y los derechos humanos de su pueblo, es algo que cuando menos debe provocar el máximo respeto, admiración e incluso emoción.

Aminetou Haidar lleva muchos años, casi toda su vida luchando por la justicia frente a la intransigencia de Estado de Marruecos, el país ocupante del Sahara Occidental, y la pasividad e indolencia de la comunidad internacional, incapaz una vez más de hacer cumplir las resoluciones de Naciones Unidas y de obligar a un estado a respetar los derechos humanos y las convenciones internacionales.

Y como Aminetou, otros muchos miles que trabajan diariamente para evitar que la causa saharaui caiga en el olvido y que Marruecos se salga con la suya intentando perpetuar el status quo con la connivencia de España, Francia y Estados Unidos, entre otros. Miles de ciudadanos saharauis, españoles y de otras partes del mundo. Miles de saharauis que viven en el exilio, en mitad del desierto argelino, en la inhóspita hamada y bajo la manutención de la ayuda humanitaria compasiva, pero no suficiente para juzgar la verdad. Miles de saharauis que viven en los territorios ocupados por Marruecos y que se juegan el tipo cada día por defender sus ideas y su identidad; que son perseguidos, detenidos, torturados o expulsados de su tierra por disentir de la versión oficial de los hechos. Y miles de españoles de cualquier rincón de nuestra geografía que ponen su corazón y su esfuerzo solidario en la defensa de una causa JUSTA, con todas sus mayúsculas, tal como reconocen todas las resoluciones de la O.N.U. y la mayoría de estamentos internacionales, que defienden la autodeterminación del pueblo saharaui, aunque no fuerzan a Marruecos para que las cumpla.

Pero ha tenido que ser Aminetou con todo su vigor, valentía y coraje quien haya puesto el tema sobre la mesa con más fuerza que la que tenían las armas cuando hace dos décadas el Polisario luchaba por reconquistar el territorio perdido. Haidar ha reaccionado a una circunstancia personal que atentaba contra el derecho internacional y la dignidad de las personas, con el valor y la determinación que sólo pueden asistir a alguien que cuenta con el respaldo de la razón. Su atrevimiento y rectitud ante los gobiernos de Marruecos y de España, son hoy en día toda una lección moral de defensa de la utopía, la justicia y el ser humano. Decir la verdad al poder es algo difícil y normalmente cuando se hace, el poder no te escucha. Pero en este caso Aminetou ha sido lo suficientemente inteligente para presionar a las instituciones y llegar al corazón y la conciencia de los ciudadanos.

El compromiso de esta saharaui que sufre física y mentalmente en su agonía aeroportuaria, puede llevarle a la muerte lejos de su tierra, separada de su familia, sin despedirse de sus hijos, y lo hace con la entereza moral más absoluta porque lo que pide es justo y necesario, que dirían algunos.

Y Marruecos y España están siendo injustos, uno por acción y otro por inacción. Pero además de injustos e ilegales han sido tremendamente torpes desde el punto de vista estratégico y el marketing político, poniendo en bandeja a los saharauis una campaña de sensibilización ante la injusticia y los atropellos marroquíes que no tiene precio.

Marruecos preparó con frialdad un episodio más de sus continuas represalias contra los activistas saharauis; sabía que Aminetou regresaba a su país después de ser laureada en el exterior por su lucha libertaria. Preparó el plan maquiavélicamente, le compró un billete de vuelta a España, le retiró el pasaporte y le pidió a su cómplice gobierno de Madrid que hiciera la vista gorda para que Haidar volviese a Lanzarote. La treta diplomática debía quedar en pequeño incidente como los que día tras día intercambian por e-mail los partidarios de la causa saharaui. Si unas semanas antes Rabat había detenido a siete saharauis que volvían de visitar los campamentos de Tindouf y los va a juzgar en un tribunal militar sin que nadie en el mundo se atreva a toser al bueno de Mohamed, por qué la simple expulsión de una activista iba a preocuparles.

Pero allí estaba Aminetou, con su fortaleza escondida en ese aparentemente débil rostro, dispuesta a poner en jaque los importantísimos asuntos de Estado que han forzado, año tras año, a los dirigentes españoles a mirar para otro lado en el asunto del Sahara, a olvidar su militancia y su memoria histórica para defender los intereses económicos y políticos de nuestro país. Los contratos de pesca, los pactos sobre inmigración, los acuerdos de lucha antiterrorista, Ceuta y Melilla y hasta esos millones de euros que se ingresan por ventas de armas (para defenderse de los saharauis, claro está) son los argumentos esgrimidos una y otra vez por aquellos que acuden los viernes a la Moncloa, para justificar su falta de solidaridad y el remordimiento de esa conciencia socialista que les llevó a muchos de ellos a portar pegatinas del Frente Polisario en sus carpetas de universitario rebelde.

Y a partir de entonces se intenta arreglar el desaguisado, se intenta corregir lo que nunca se debió aceptar y se lanzan continuos mensajes a la ciudadanía para intentar desprestigiar a Haidar. Primero se ofrece la imagen de mujer tozuda que no quiere arreglar la situación Le hemos ofrecido todo, pero no quiere nada y se lanza esa falacia a los cuatro vientos. Tristemente el mensaje cuaja en una parte de la opinión pública. Haidar inteligente, se mantiene firme e insiste en su argumento: sólo pido mi pasaporte y que me dejen ir a mi casa, de donde no me tuvieron que sacar de forma ilegal.

Los mediadores españoles se empeñan en ofrecerle que sea española, refugiada, darle una casa; todo menos lo que le han quitado; todo menos llamar a Marruecos y ponerse serios exigiendo una solución inmediata a un problema que ellos han provocado. Con todo ello nuestro gobierno queda en evidencia en su relación súbdita y servil con Marruecos, en un permanente temor a que se enfaden nuestros vecinos y sin mantener nunca una relación de tú a tú, diciéndoles las cosas claras. Y el ridículo es mayor porque encima España hace todas estas concesiones sin esa complicidad que quizás esperaban de los dirigentes marroquíes y que en este caso ha quedado demostrado que es unidireccional, pues España, más que cómplice de Marruecos, es rehén.

De hecho Moratinos no ha conseguido ni la más mínima cesión por parte de Marruecos en esta crisis. Incluso tuvieron que inventarse un rocambolesco viaje secreto y semiclandestino a El Aaiun para quitarse de malas formas el problema de encima, pero les pillaron.

Y mientras, Marruecos se limita a enviar increíbles mensajes para distorsionar la realidad y confundir a la opinión pública. Que es ella quien ha creado el problema y quien no va a solucionarlo porque no quiere; que no está en huelga de hambre porque come por las noches; que quienes buscan la muerte de Haidar son Buteflika y Abdelaziz para que no les robe protagonismo, y como gran propuesta de arreglo: que pida perdón al Rey Mohamed, una solución sujeta a derecho medieval o a patio de colegio, que sería chistosa si no fuera por lo dramático de la situación.

Pero a la vez que las mentiras y manipulaciones buscan hacer mella entre los españoles, en el gobierno de Madrid empiezan a darlo todo por perdido, convocan a los demás partidos para intentar compartir la responsabilidad, se encomiendan a los jueces pidiendo que alimenten a Haidar a la fuerza y vuelven a insistir en el temor de que este caso pueda debilitar las excepcionales relaciones con Rabat. Encima, con todo ello, lo único que consiguen es despertar el instinto de ave de rapiña en un PP, que una vez más intenta aprovechar la ocasión para desgastar al PSOE. No pintan bien las cosas, no. Nadie quiere que Aminetou muera pero tampoco quieren dar su brazo a torcer y ella sí que tiene claros los conceptos de dignidad y justicia. Haidar es ya, pase lo que pase todo un símbolo para la lucha del pueblo saharaui y un ejemplo para los escasos ilusos que aun creen en la utopía de los ideales. Ojalá esto tenga un final feliz, pero en cualquier caso, la postura de la activista habrá marcado un antes y un después para la contienda del Sahara Occidental Libre. Gracias Aminetou.

Diego Muñoz Avia

Director del Sahara Marathon y autor de "Mi Hermano Saharaui"

sábado, 12 de diciembre de 2009

Historia de dos reyes. Ken Loach y Paul Laverty

Público.es – Sábado 12 de diciembre de 2009 - OPINIÓN


Historia de dos reyes

KEN LOACH (director de cine) / PAUL LAVERTY (Guionista) - 12/12/2009


Nos han pedido que firmemos una carta suscrita por numerosos escritores, artistas, políticos y sindicalistas de renombre y dirigida al rey Juan Carlos I, en la que solicitan que interceda ante el rey Mohamed VI de Marruecos para intentar salvar de algún modo la vida de Aminatou Haidar, que se halla en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote. Aunque respetamos la buena voluntad de los implicados -y comprendemos que todos ansiamos evitar una tragedia- y en nuestro fuero interno esperamos que surta efecto, creemos que se trata de una estrategia profundamente equivocada. No obstante, reconocemos que esta iniciativa pone de relieve un hecho esencial: el rey Mohamed es la única figura que goza de un poder real en Marruecos. Básicamente, en la carta se pide al rey Juan Carlos I que le ruegue al rey de Marruecos que nos haga el "favor" de resolver este lío.

Ha llegado el momento de ser claros y dejar de agachar la cabeza. Mohamed VI posee una fortuna estimada en dos mil millones de dólares por la revista Forbes, que lo sitúa en octavo lugar entre los monarcas más ricos del mundo. Según la Wikipedia, Mohamed y su familia tienen importantes intereses comerciales en el sector minero, la alimentación, la venta al por menor y los servicios financieros. Por otra parte, el presupuesto operativo diario del palacio es astronómico. Al margen de la gran fortuna personal de Mohamed VI y de su enorme influencia en las instituciones políticas del país, Marruecos es un Estado que ha firmado tratados internacionales vinculantes. Al hacer caso omiso de esas normas internacionales, de los derechos humanos y de la Corte Internacional de Justicia, Mohamed VI se comporta como si fuera un déspota medieval.

La política exterior de Mohamed VI es burda y huele a podrido. En cada desafío subyace la amenaza implícita a España de lanzar a un sinfín de marroquíes pobres y desesperados a que crucen el Estrecho para pasar a Europa. O, peor, interrumpir la cooperación en materia de "terrorismo". En otras palabras, hacer la vista gorda ante fundamentalistas islámicos que podrían volar en pedazos a más civiles inocentes en Europa. Tal vez ese sea el motivo por el que la reacción del PSOE ha sido tan bochornosamente insulsa.

Mohamed VI es un hipócrita. El 22 de junio de 2000, la Universidad George Washington lo nombró doctor honoris causa "por su labor de fomento de la democracia en Marruecos". Deberían despojarlo de ese honor. En un incendiario discurso pronunciado el 4 de noviembre declaró que "o se es patriota o se es traidor", condenando así a todos aquellos que se nieguen a aceptar la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, lo cual, a su vez, llevó a una mayor represión de la resistencia pacífica.

Los funcionarios de Mohamed VI ponen como condición para devolverle el pasaporte a Aminatou Haidar que esta le pida disculpas al rey por haber cometido la temeridad de escribir en la tarjeta de embarque que su país de origen era el Sáhara Occidental y no Marruecos. Y esto se le exige a una mujer que pasó cuatro años desaparecida en un campo de detención secreto donde sufrió todo tipo de torturas. Le vendaron los ojos, la amordazaron, la golpearon, la sometieron a electroshock y la amenazaron con violarla. Si Mohamed VI tuviese un ápice de humanidad, sería él quien le suplicaría perdón de rodillas.

La gran tragedia es que, mientras el continente africano sangra por los cuatro costados y gran parte del mundo musulmán está sumida en la violencia y la desesperación, en medio de todo ello se encuentra Aminatou Haidar, una figura frágil comprometida con la resistencia pacífica.

Confiamos en que, antes de que muera, se escriba otra carta, dirigida a Mohamed VI y firmada por ciudadanos de todo el mundo (incluido el presidente Rodríguez Zapatero), en la que se les exija a Mohamed VI y a su Gobierno que respeten el derecho internacional y pasen a formar parte del mundo civilizado.

Cuando pensamos en ese hombrecillo sentado junto al teléfono en su enorme palacio -bastaría con una llamada para devolverle el pasaporte a Haidar y permitirle así reunirse con sus dos hijos, que están destrozados-, nos acordamos de los antiguos emperadores romanos, que subiendo o bajando el pulgar decidían la vida o la muerte de sus cautivos. Aunque Mohamed VI tal vez se sienta todopoderoso en su opulento palacio, de tener una pizca de imaginación y visión histórica se daría cuenta de que, si permite la muerte de Haidar, el cristalino espíritu de resistencia pacífica de esta mujer revelará la insignificancia de su crueldad, siempre corta de miras, allá donde vaya durante el resto de su vida. Si acaso hay justicia, se le dará el mismo trato que recibió Bush cuando le lanzaron un zapato en Bagdad y se convertirá en real persona non grata para el mundo civilizado. No pedimos favores que tengan que tramar en privado dos reyes.. Exigimos justicia, como seres humanos.



jueves, 10 de diciembre de 2009

El "aleccionador" Juan Goytisolo y los saharauis


El "aleccionador" Juan Goytisolo y los saharauis

Colectivo de la Juventud Saharaui

Las relaciones de España con el reino alauita deben, por supuesto, mantenerse por el bien de ambos países, y por ese mismo bien han de fortalecerse. Eso nadie lo cuestiona, nadie lo pone en duda. Sin embargo, lo que toda persona con un mínimo de “sentido común” cuestionaría, es que esa armonía se mantenga a base de sacrificios ajenos. Nadie se opone a que la “convergencia de intereses comunes debería aparcar las diferencias y desencuentros”, es más, ojala que así sea. No obstante, permanecer impasible ante una injusticia tan abominable es, sin duda, el resultado de una ceguera mental impropia de alguien de la talla del escritor Juan Goytisolo, por muy conveniente que sea la “convergencia de los intereses comunes” (“¿Condenados a no entenderse?” El País 09/12/2009).

Alegar que “Marruecos se aferra lógicamente a su integridad territorial” para justificar la expulsión de una persona de su tierra y la represión continua contra un pueblo entero, es de una bajeza moral inadmisible para quien se autoproclama creyente en “los valores de la dignidad y solidaridad”. Solidarizarse con una injusticia equivale al sacrificio de los valores en los que afirma creer el ilustre escritor. Sostener, por otro lado, que Argelia “tiene necesidad de un enemigo estratégico que justifique sus gastos militares” es invertir, intencionadamente, el orden de la historia y tergiversar torpemente los hechos históricos: no fue Argelia, Sr. Goytisolo, quien en 1963 invadió un territorio ajeno con el propósito de extender sus fronteras; tampoco fue Argelia promotor de un proyecto expansionista donde se pretende conquistar lo propio y lo ajeno. Y a nadie le consta que Argelia haya reclamado Mauritania, ni Mali, ni mucho menos el Sahara Occidental, como territorios propios. Es más, Marruecos es el único país en la región que no da por terminadas sus fronteras, y el que con una asombrosa habilidad convierte en enemigo al amigo y viceversa: de la noche a la mañana España pasa de ser amigo a ser enemigo, y si no es el país ibérico, es la caribeña Venezuela, que allá desde el otro lado del charco, a principios del año que agoniza, se convirtió en enemiga de la “integridad territorial”, el lema patriótico marroquí tan alardeado por el escritor catalán.

La habilidad de cambio de condición de amigo a enemigo, y viceversa, me remite, inevitablemente, a un fragmento de 1984, la gran novela de G. Orwell (que Goytisolo habrá disfrutado como yo), en el que Winston, el protagonista, tenía por encargo destruir las hemerotecas de los periódicos y su posterior corrección cuando “Euroasia” o “Asia Oriental” dejaban de ser enemigos de la “Oceanía” del Gran Hermano, por lo que el papel de Winston era fundamental para maquillar el pasado de las relaciones, ya sea para convertirlas en buenas o en malas. La ficción del británico encuentra su reflejo en la realidad de las relaciones internacionales del vecino del sur de España. Aquí, 60 años después de la publicación de la novela de Orwell, el Winston de Marruecos es Goytisolo: le sale tan bien maquillar la historia como escribir las novelas. Por respeto a Winston, sin embargo, he de aclarar que él estaba obligado.

Pero no nos engañemos, autor es de aquellos progresistas que no se hacen a la idea de que Argelia fuese capaz de expulsar al todopoderoso imperio francés, ciento treinta y dos años después de haberlo ocupado, y, posteriormente, plantarle cara y no permitirle ingerencia alguna en sus asuntos internos. Ahora nuestro amigo se dedica a elogiar a Marruecos, país asegurador del yugo colonial francés en África, el amigo sumiso que toda metrópoli desea, mima y mantiene, el que cuida y asegura la permanencia del proyecto de la “francofonía”, un proyecto neocolonialista con claros anhelos al napoleonismo de los mandamases franceses, de derecha e izquierda, que no dudan ni un instante a la hora de cargarse a cualquier gobierno africano subversivo capaz de velar por el interés de los suyos, como sucedió con Tomas Sánkara en Burkina Faso, asesinado por el actual dictador, Compaoré, que el siniestro Mitterrand (socialista) adiestró y financió, y todos los presidentes franceses que lo siguieron se encargaron de consolidar su mano de hierro en el poder, mientras la agonía del pueblo burkinabé sigue su curso. Una muestra más del maquiavelismo galo en África: la francofonía por encima de todo.

Volviendo al artículo de Goytisolo, en el que rescata el suceso de Perejil y la “conquista” de Aznar del piñón, para arremeter contra el “patriotismo de ‘todos a una’” que el autor considera “el peor enemigo de la razón y del sentido común”, pero se olvida que las ideas que defiende se basan precisamente en el hueco patriotismo de la “integridad territorial” que Hassan II inventó con tal de desviar las miradas incómodas de su ejército sobre el modelo de estado y asegurarse la eternidad de una monarquía medieval y obsoleta, que el catalán inyecta de silicona para exhibir una voluptuosidad que jamás tuvo. No se entiende la imprudencia del autor al caer en tan evidente contradicción: arremetiendo contra toda forma de patriotismo, mientras se vale del patriotismo marroquí para justificar lo injustificable. Es decir, lo que viene siendo la tesis del uruguayo Eduardo Galeano: el patriotismo es cosa de poderosos, cuando lo practican los pueblos se le llama terrorismo. En otras palabras, nuestro patriotismo es patológico, el de los marroquíes es cabal.

Lo que Juan Goytisolo persigue, principalmente, es reforzar la vieja y fracasada idea que tanto defiende su compadre Bernabé López: limitar el pueblo saharaui (ninguno de los dos, dicho sea de paso, menciona “el pueblo saharaui” en sus escritos) a una mera identidad cultural, lingüística e histórica que debe respetarse “dentro del marco de una autonomía avanzada” y alejarse de “soluciones simplistas” tales como el referéndum de autodeterminación e independencia, que ni por asomo menciona el ilustre escritor, y de paso olvidarse del derecho que a cada pueblo colonizado corresponde, el de decidir su futuro, y alejarse de semejantes deberes arcaicos porque los tiempos aconsejan que el pragmatismo, antaño llamado oportunismo (palabras de Galeano, perdonen el abuso), sea el nuevo vehículo de la moral posmoderna.

En las guerras, por lo general, el único perdedor es el civil que sin ligarla vuela en mil pedazos. En esta guerra, las dos partes beligerantes ganaron y perdieron: uno no consiguió del todo sus objetivos, y el otro se ahogó en una deuda externa para mantener su ejército y perpetuar su ocupación, y desde entonces está sumergido en una crisis económica y social que sigue sin reflejar indicios de mejora. Pero sobre todo Marruecos perdió al no acabar “en dos semanas” con una manada de beduinos harapados incapaces de hacer explotar un petardo, por lo que tuvo que construir un muro de 2700 km (una fantasía, dirá Goytisolo) para defenderse de los ataques e impedir el avance de ese puñado de nómadas. Miento si digo que el Polisario ganó la guerra, también miento si digo que la perdió, y cometo el mismo delito si digo lo mismo de la dictadura alauita. Pero sí puedo asegurar que en la guerra mediática Marruecos nos lleva ventaja: fíjese usted, Don Juan, en la tribuna de la que dispone, junto con su compadre Bernabé, en el diario de mayor difusión nacional en España desde donde ambos pueden maquillar y vestir de seda la mona monarquía alauita ¿tiene algún saharaui o simpatizante con saharauis ese privilegio?.

La situación de Haidar, que tan de cabeza le trae, es un “atolladero” que perjudica principalmente a esa raquítica mujer que lleva 25 días sin alimentarse, y no es, como usted asevera, “perjudicial para Rabat como para España”, que es lo único que parece preocupar a nuestro amigo, por encima de la vida de esta mujer. Admítalo, Sr. Goytisolo, Marruecos cometió un delito en el que España se implicó torpemente y ambos luchan contra una frágil mujer con voluntad de acero que los tiene en jaque, y para salirse del “atolladero” Marruecos empieza a movilizar su maquinaria mediática (siento que usted haya tenido que emplear horas extra) para desacreditar la lucha pacífica de una mujer que usted, menos mal, elogia su única arma: la palabra.

Lamentablemente los saharauis nos hemos acostumbrado a las salidas torpes de personajes de esta índole, pero lo más lamentable es que alguien como Goytisolo se haya rebajado tanto para servir, con la estremecedora carga de maldad y odio con la que el autor de “Coto vedado” escribió su artículo, a una monarquía feudal, totalitaria y absolutista, a cambio, quizás, de la exención de algún irrisorio impuesto en el paraíso magrebí de las mil y una noches.

Algún día los saharauis, y todos los que creemos en la fuerza de la razón y de la justicia (de la que somos viudos, como acertadamente dijo un intelectual saharaui), veremos confirmados nuestros augurios: la monarquía alauita se acaba y con ella se acaban los privilegios del antiguo régimen de la Francia anterior al 1789.

Mustapha M-Lamin Ahmed.

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Colectivo de la Juventud Saharaui

El valor de la dignidad. Ramón Cotarelo


Del consejo editorial. 10 Dic 2009

El valor de la dignidad

PUBLICO. RAMÓN COTARELO

La penosa situación en que se encuentra España en el caso de la refugiada de hecho Aminatou Haidar, en huelga de hambre desde el pasado 16 de noviembre en el aeropuerto de Lanzarote, tiene causas mediatas e inmediatas. Las mediatas proceden del vergonzoso abandono del Sáhara en 1975 y los más de 35 años posteriores en que España ha seguido haciendo dejación de sus deberes morales frente a la población saharaui, reconociéndole de boquilla un derecho de autodeterminación que niega de forma activa en la práctica y sacrificándola a una razón de Estado de entendimiento con Marruecos que jamás ha sido tan sinrazón como está siéndolo ahora.

Las causas inmediatas proceden de la cadena de disparates administrativos y legales que han llevado a España a admitir en su suelo a una persona prácticamente secuestrada por las autoridades de su país sin que nadie se explique cómo haya podido suceder tal cosa. Esta situación convierte de hecho a nuestro país en cómplice de la ilegalidad y el atropello de los derechos humanos más elementales perpetrados por el Reino de Marruecos en la persona de esta mujer que, con su entereza moral, simboliza hoy a los ojos del mundo el derecho de autodeterminación de su pueblo.

Frente al ejemplo de la dignidad de esta activista saharahui –que recuerda la grandeza espiritual de un Gandhi en una situación similar y salvando las distancias–, el comportamiento de España hasta la fecha –recurriendo a engañifas y tratando de encontrar ambiguas soluciones diplomáticas de dudoso valor moral– puede acabar convirtiendo a nuestro país no sólo en cómplice del atropello, que ya lo es, sino en ejecutor último del criminal designio marroquí si, llevando su claudicación al límite, decide alimentar por la fuerza a la pacifista en abuso de poder y violación de su clara y expresa voluntad en sentido contrario.

La actitud de Aminatou Haidar cuenta hoy sin duda con la simpatía y el apoyo de la opinión pública española y mundial porque siempre el valor moral y la dignidad de las personas, sobre todo cuando encarnan la causa de sus pueblos, frente a la brutal sinrazón de los Estados y sus aparatos represivos ocupan un alto lugar en el corazón de los seres humanos.

España tiene, pues, una ocasión de oro de enmendar sus yerros, los pasados y los presentes, si abandona su lamentable afán de congraciarse con la tiranía marroquí (que, en el colmo de la desfachatez, despoja arbitrariamente a una persona de la ciudadanía que, sin embargo, le forzó a aceptar en contra de su voluntad). El Ejecutivo debe erigirse en valedor de los derechos de la activista saharaui sin imponerle ninguna decisión que ella no quiera libremente aceptar; debe reconocer el derecho de asilo de Haidar como perseguida que es en su propio país ocupado ilegalmente por otro; y debe defender su causa frente a Marruecos en todos los foros internacionales y, junto a ella, la del derecho de autodeterminación del pueblo saharahui, al que un día hace más de 30 años abandonó vergonzosamente.

Si eso no se hace así, el país entero sabrá que en esto, al menos, el presidente del Gobierno le ha fallado.

Ramón Cotarelo es catedrático de Ciencias Políticas

Comunicado urgente de Poetas del Mundo en España sobre Aminetu Haidar




COMUNICADO URGENTE DE POETAS DEL MUNDO EN ESPAÑA SOBRE AMINATU HAIDAR


ESPAÑA-Toledo. Poetas del Mundo en España le rogamos a todos los poetas y a toda la gente de buena voluntad que hagan suyo el presente Comunicado y lo reenvíen por todos los medios a su alcance a sus contactos, blogs, Medios de Comunicación para defender la más justa y digna causa que debemos de asumir TODOS, cuantos apoyamos, sin reservas ni fisuras y con absoluta decisión, LOS DERECHOS HUMANOS.



COMUNICADO URGENTE DE POETAS DEL MUNDO EN ESPAÑA SOBRE AMINETU HAIDAR

POETAS del MUNDO en ESPAÑA, desde la histórica y culta, abierta y universal, digna Ciudad de Toledo, hace un llamamiento a Todos los POETAS del MUNDO y muy en especial a los POETAS en ESPAÑA y a sus hermanos en MARRUECOS para que levanten su voz en defensa de la Vida y de los Derechos Humanos de Aminetu Haidar, pidiéndoles encarecidamente, y con carácter de absoluta urgencia, al Gobierno y al Rey de España, que tengan la honradez y el coraje de hacer lo imposible, para resolver esta dramática situación; y al Gobierno y al Rey de Marruecos, que obren con inteligencia y humanidad, para permitir volver a Aminetu Haidar con sus hijos, su familia y con el Pueblo Saharaui; y vivir dignamente, en paz y en libertad, si es que ambos Gobiernos y respectivos Reyes, de España y de Marruecos, verdaderamente anhelan el respeto de sus poetas y de sus ciudadanos.

Poetas del Mundo en España

En Toledo, a 6 de diciembre de 2009.

Publicación: 10-12-2009

APORTES POÉTICOS:

Atónitos todos...

El atónito ojo contempla sin un parpadeo:
ya no hay lágrimas para tanta ceguera...

Un hombre asemeja a otro hombre
que a otro asemeja, que pasan
se rozan y entre ellos tropiezan;
no se ven, no se oyen, no saben entenderse.

El zig-zag de los pasos traza líneas sin rumbo
cada uno abrazado a su sin par problema,
que es el mismo de todos, el mismo de siempre
y por todos se ignora y nadie lo enseña...

En el cutre salón donde sólo hay “espejos”,
el atónito ojo contempla sin ningún parpadeo
-atónito él, atónito yo, atónitos todos- ...
¡No, ni una lágrima más ante tanta ceguera!

Antônio L. Ros Soler, POETA del MUNDO:
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_europa.asp?ID=5632



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al otro lado del grito
A: Aminatu Haidar,

a su grandeza y sus ganas
de volver a casa.

Tengo una casa
al otro lado del grito,
a diez pasos del llanto de mi niño
y una larga caricia
de mi mano apagando sus luceros
en mi pecho.

He de volver en piel, huesos y sombra,
con todos los caminos que han marcado mi paso
y todas las arenas
y la lluvia
susurrando una canción de la distancia.

No me dejes morir en tierra extraña,
tengo el alma partida en un recuerdo,
aromas datilares, desiertos y fragancias
al otro lado de la sed, esperan
mi cuerpo y su sandalia.

No permitas que siga deshojando
margaritas de un tiempo que no tengo,
ya no me alcanzará para el sustento
de la noticia que va repitiendo
que mañana habré muerto.

Si yo tengo un hogar en el Sahara,
una luna repleta de agua clara
y las tibias arenas que mi planta
sueña volver a cruzar.

No me busques exilios ni sujetes
las alas de mi pajarillo roto.
No lo he perdido todo:
Tengo una casa
al otro lado del grito,
a diez pasos del llanto de mi niño
y una larga caricia
de mi mano apagando sus luceros
en mi pecho.


8-12-9-
Mariana Llano, POETA del MUNDO:
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=2753