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lunes, 26 de noviembre de 2018

«¿Qué es el arte saharahui?» Mohamed Sulaiman, artista saharaui

Mohamed Sulaiman combina abstracción y reciclaje
*Fuente: Mundo Negro. Texto y fotos Eugenio G. Delgado, 19/11/2018
El joven saharaui Mohamed Sulaiman reutiliza maderas, telas, cartones, plásticos y metales que se encuentra en los campamentos de refugiados de Tinduf para crear sus propias obras: «Quiero encontrar soluciones prácticas que ayuden a mi pueblo, pero también artísticas».
Salek Saleh, un niño saharaui de 14 años, recoge un árbol seco mientras pasea por el campamento de Smara, cerca de la ciudad argelina de Tinduf, donde más de 165.000 refugiados sobreviven desde hace 42 años a la espera de una solución al conflicto entre Sahara Occidental –único territorio de África aún sin descolonizar y cuya potencia administradora sigue siendo legalmente España– y Marruecos.
Salek transporta ese árbol, del que solo quedan unas ramas sin hojas y un escuálido tronco, para llevárselo a Mohamed Sulaiman, artista abstracto saharaui que trabaja ­preferentemente con materiales reciclados encontrados entre las jaimas, las casas de adobe y en la hamada negra, un entorno desértico, inhóspito, duro, pedregoso y sin apenas dunas.
«He estado jugando con el arte y la pintura desde mi infancia, pero nunca he tenido una formación académica reglada sobre ello. Estudié literatura inglesa y también caligrafía en Argelia. Sin embargo, siempre he sentido un impulso hacia al arte», confiesa Sulaiman.
Esa llamada artística vivió su punto de inflexión tras las inundaciones que sufrieron los campamentos en 2015. Así lo recuerda: «Tenía una habitación con mis libros, mi arte, donde me reunía con mis amigos… Pero esa habitación fue arrasada por las lluvias. Fue un momento de cambio en mi vida porque perdí parte de mi trabajo y libros muy buenos. Así que, en ese momento, decidí que iba a crear un nuevo espacio donde pudiera crear arte, compartir, aprender e interactuar con otras personas. Básicamente, la idea surgió como una reacción ante esa pérdida».
Así es como Mohamed empezó a recolectar casi todo lo que se encontraba tirado o desechado en los campamentos, ya fueran maderas, telas, cartones, metales o plásticos. Reciclaje en mitad de la nada.
«Cuando estudias, en los libros hay mucha teoría pero poca práctica, y construir mi propio estudio me ha permitido conocer los materiales y cómo se comporta cada uno. Mi formación como artista es el resultado de este proceso de construcción de mi propio estudio, porque he tenido que resolver problemas y encontrar soluciones. Eso me ha quitado el miedo para afrontar cualquier reto y me ha dejado claro que siempre hay una solución para todo: puede llevarme más o menos tiempo, esfuerzo y energía, pero al final la encuentro. Estas soluciones las he compartido con otros y mi intención es que se puedan aplicar en los campamentos», reconoce el artista.
Por lo tanto, su primera gran obra es su propio estudio de trabajo, al que ha llamado Motif Art Studio & Workshop: «He hecho de mi vida un laboratorio para experimentar y jugar con cosas. Soy un experimentador y lo que hago es comprobar qué cosas funcionan y cuáles no».
Y destaca dos ejemplos relacionados con el hecho de que durante el verano los termómetros alcanzan más de 50 grados centígrados en los campamentos de refugiados saharauis y que muchas casas de adobe se convierten en auténticas saunas.
«El calor es insoportable en esta época del año y muchos hogares saharauis tienen los techos de zinc, un superconductor del calor, lo que incrementa el agobio y la temperatura. La solución para encontrar algo de alivio la hallé en los cartones de leche. Me di cuenta de que están formados por cuatro capas pegadas de diferentes materiales –plástico, cartón, aluminio y plástico– que consiguen mantener la temperatura. Esto lo apliqué al techo y a las paredes de mi estudio, creando unos paneles con seis o siete capas de madera, tela, plástico y cartón. Es un sistema muy efectivo para evitar que el calor traspase las paredes y para mantener una temperatura constante y agradable. He comprobado que es muy efectivo tanto para el calor como para el frío. Puedo asegurar que se está mejor en mi estudio que en las jaimas o en las casas de adobe», afirma Mohamed Sulaiman.
El segundo ejemplo que ofrece se refiere a las corrientes de aire: «En los campamentos, todas las ventanas abren horizontalmente, por lo que siempre dejan entrar el sol, pero si las construyes para que se abran en vertical, dejan entrar el aire y, además, pueden proteger del sol. También es fundamental que coloques las ventanas a distintas alturas para que circule el aire y no se cree una atmósfera densa».
Murales en el desierto
Además de su propio estudio, uno de los proyectos que ha revolucionado los campamentos es su conjunto de murales. Cinco en total. Por ahora.
«En mi casa pinté uno con referencias al arte abstracto; otro se encuentra en una de las paredes del hogar de Salek y su familia y recuerda la ceremonia del té y la unión familiar que significa; el tercero, de un color azul intenso, que destaca entre tanto marrón y amarillo del desierto y que te puede hacer pensar en un bien escaso como es el agua, está en la biblioteca Bubisher; el cuarto, llamado The Tube (El tubo), lo pinté en las paredes del Centro de Integración para Personas con Discapacidades Físicas y Psíquicas de Buyema Fateh, conocido en los campamentos como Castro; y el último ha sido un homenaje a un vecino en su propia casa», enumera Mohamed.
En este entorno de supervivencia, Sulaiman entiende que no todos los saharauis comprendan su arte, pero sí espera que ayude a sus compatriotas a abrir sus mentes. En este sentido asegura que «algunos piensan que estoy un poco loco y me preguntan que por qué hago estas cosas y para qué sirven. Yo les contesto que el arte puede conectar gente, abrir mentes, solucionar problemas, servir de terapia y curar. Intento que la gente entienda que el arte es algo más que lo que vemos a simple vista. Si trabajamos en pensar en cosas diferentes, lo podremos aplicar a cualquier aspecto de nuestras vidas como refugiados».
De hecho, sus propuestas son tan novedosas que ha recibido críticas porque muchos de los refugiados no consideran que sus obras sean una muestra del arte saharaui. Este creador, de 31 años, se defiende: «¿Qué es el arte saharaui? ¿Lo que ha sido en el pasado en un período específico y en un lugar concreto o lo que cada saharaui hace? La gente piensa en el arte tradicional, pero la ­identidad saharaui está formada por muchas cosas, no solo por unas pocas que se refieren a un período concreto. De hecho, ni yo, ni muchos de los refugiados hemos estado nunca en el Sahara Occidental ocupado, pero sentimos como nuestra esa identidad y esa tierra. Es bueno y saludable conocer y cuestionarse la norma y, muchas veces, también romperla. Respeto el arte tradicional y me encanta, pero que no me excluyan porque hago algo diferente. Yo soy saharaui y hago arte, por lo tanto, mi arte es saharaui. Al final, el arte es una expresión humana que refleja lo que eres, piensas y sientes».
El trofeo del Sahara Marathon
En 2018, este artista saharaui también ha sido el encargado de crear el trofeo del Sahara Marathon, la carrera solidaria a favor de la causa saharaui que se disputa a finales de febrero entre los campamentos de refugiados.
«Supone un gran orgullo para mí porque, hasta ahora, no se entregaba ningún trofeo a los ganadores. Es la primera vez que se ha hecho en 18 ediciones. Son piezas abstractas construidas con trozos de madera encontrados en los campamentos. Puede parecer una espiral, una escalera que asciende hacia el cielo con escalones de diferentes colores que representan la diversidad de personas y nacionalidades que han participado a lo largo de los años», explica.
Mohamed Sulaiman tiene claro que su arte debe servir para algo, tener una función práctica y, en consecuencia, también está trabajando en la construcción de un centro de arte reciclado «para impartir talleres y charlas tanto para saharauis como para personas extranjeras que vienen a ayudarnos en nuestro día a día y en nuestra causa. Tenemos que colaborar y compartir. No quiero que las ideas mueran en la cabeza. Hay que sacarlas afuera».
Además, comenta que, a pesar de que tiene ofertas para estudiar y formarse en otros países más allá de los campamentos de refugiados, no se mudará: «Quiero estar aquí y hacer mi arte aquí, con mi gente, y apoyar en todo lo que pueda. Saldré y participaré en programas concretos, pero solo por un período de tiempo limitado. He estado recientemente en Alemania, Grecia, Finlandia o Nigeria y estos viajes me sirven para refrescarme con las ideas de nueva gente y otros artistas, pero siempre quiero regresar».
El árbol que ha arrastrado Salek por los campamentos de refugiados saharauis hasta el estudio de Mohamed Sulaiman es parte fundamental de su próximo proyecto, según le cuenta el mismo artista al pequeño saharaui.
«Una mañana, viendo un árbol casi seco en los campamentos, pensé que era una imagen terrible y que si lo pintaba supondría un cambio de pensamiento. Era un árbol marrón con el fondo marrón del desierto y yo quería insuflarle vida con la pintura. Primero pensé en hacerlo con pinturas normales, pero me he ido interesando más por la fotografía y me he dado cuenta de que podía llevarlo a otro nivel, que es pintarlo con pintura fluorescente y experimentar con la fotografía nocturna. Me gusta mezclar distintas disciplinas y experimentar con ellas. Los problemas en el mundo son muy complejos y una sola disciplina no puede solucionarlo todo. Quiero encontrar soluciones prácticas que ayuden a mi pueblo, pero también artísticas. No quiero que mi arte esté colgado en las paredes de los museos, sino que sirva para que colaboren diferentes personas y para encontrar nuevas soluciones a los problemas de la vida», asegura convencido el artista abstracto saharaui Mohamed Sulaiman.


domingo, 19 de marzo de 2017

Federico Guzmán plasma el “tiempo de desamparo” del pueblo saharaui en una exposición en el Ayuntamiento de Madrid

Fuente: Haz lo que debas *Conx. Las llamadas primaveras árabes desembocaron en finales no abruptos en los diferentes países donde se desarrollaron aquellos levantamientos de las poblaciones civiles y que tuvieron su inicio, aunque casi siempre se obvia, en el campamento saharaui de Gdeim Izik a las afueras de El Aaiun ocupado.
Según se cuenta en el catálogo de “Tiempos de alegría /Tiempos de desamparo” que se puede visitar en CentroCentro Cibeles (Ayuntamiento de Madrid) hasta el 28 de mayo, la génesis de esta exposición está en la realizada en 2012 para celebrar la alegría que supusieron aquellas revueltas. Cinco años después, el resultado de los levantamientos son refugiados, desplazados, muerte, presos, guerras y falta de libertades. Llegaron los tiempos de desamparo.
El Sahara Occidental está presente en la exposición con tres obras del artista sevillano Federico Guzmán, autor de la monumental exposición “Tuiza”, jaima levantada en el Palacio de Cristal del Retiro de Madrid (2015) y en el Museo de San Telmo en Donostia (2016).
‘El mapa de la resistencia de El Aaiun’ es una de sus obras expuestas. Impresión digital sobre lona, 150x230 cm. Es, según Federico, “un trabajo en proceso con activistas saharauis en la capital del Sáhara Occidental ocupado”. Se trata de una obra que me atrae especialmente, compuesta por una cartografía central de la ciudad saharaui ocupada de El Aaiun, rodeada por dibujos de activistas y protagonistas de la resistencia pacífica saharaui. Así lo describí en un texto que publiqué en el blog de El País ¿Y dónde queda el Sahara?, del que se reproduce un fragmento en la exposición: “El Aaiun es hoy una ciudad doliente; palpita en los corazones de todos los que amamos al pueblo saharaui. La entrada del ocupante lo cambió todo. Varió la demografía, los nombres de las calles, hasta el color de los edificios, hoy pintados de un rojo extraño, odioso para la ciudad. Introdujo torturas, muerte, detenciones, desapariciones, terror… Violó el habla, la historia, la identidad. Separó familias, esquilmó recursos, abolió la jaima, maltrató al camello, extinguió la talha… ‘El mapa de la resistencia en El Aaiun’ está dibujado por José Fernández Ruiz y Federico Guzmán. Los dibujos están realizados a partir de entrevistas con saharauis víctimas de violaciones de derechos humanos en la ciudad ocupada. Alrededor de un gran mapa de El Aaiun Federico ha colocado una serie de ilustraciones con diferente temática, siguiendo el trazado de las calles conocemos los testimonios de las víctimas. Los saharauis renombran las calles, avenidas y barrios en las ciudades ocupadas, otra forma de resistencia y memoria. Hoy, Barrio Maatala, Eskeikima, Avenida de Smara; ayer, Casa Piedra, Barrio Cementerio, Barrio Colomina… Los orgullosos barrios saharauis forman el Mapa de la Resistencia de El Aaiún. Sobre el mapa de la ciudad se ubican los lugares donde se suceden protestas, represión, secuestros, cárceles secretas, detenciones ilegales, fosas comunes, asesinatos… la cartografía de la barbarie cometida por el invasor marroquí. Alrededor del mapa de El Aaiun se ubican los protagonistas de la resistencia pacífica”. (Conxi Moya).
Otra de las obras expuestas es ‘La Piedad Saharaui. Takbar Hadi y su hijo Haidala Mohamed Lamin’. (2016). Técnica mixta / lienzo. El cuadro, de gran tamaño, ocupa completa una de las paredes de la espectacular arquitectura del edificio de Correos donde se ubica actualmente el Ayuntamiento de Madrid. Impresiona plantarse frente al sufrimiento de la madre a la que el régimen marroquí le arrebató a su hijo. Así lo ve el propio Federico Guzmán: “Este cuadro colectivo representa a Takbar Hadi sosteniendo entre sus brazos el cuerpo de su hijo Haidala Mohamed Lamin. Las figuras evocan la escultura de La Piedad de Miguel Ángel representando la compasión de una madre por su hijo muerto. El 15 de mayo de 2015 Takbar Hadi empezó una huelga de hambre fuera del consulado marroquí en Las Palmas de Gran Canarias por el asesinato de su hijo Haidala Mohamed Lamin de 21 años. Haidala fue agredido por colonos marroquíes, con el respaldo de las autoridades de ocupación y la negligencia médica intencionada. Después de la muerte violenta de su hijo, Takbar decidió investigar y esclarecer las circunstancias de su muerte hasta las últimas consecuencias, denunciando y reivindicando frente a las autoridades. Takbar sólo consiguió el refuerzo del asedio policial y los asaltos a la casa de su familia, con agresiones dentro de la vivienda, torturas y destrucción de bienes; por no doblegarse ante el diluvio de presiones y sobornos (90.000 euros) a cambio de firmar el entierro de su hijo en silencio y abstenerse de cualquier demanda de autopsia e investigación. Las graves circunstancias que han rodeado la muerte de Haidala Mohamed Lamin y el convencimiento de que su madre está en su legítimo derecho de pedir el cuerpo de su hijo, cuyo lugar de enterramiento desconoce, para que se haga justicia, han motivado el apoyo de cientos de personas que se sumaron a la huelga de hambre en cadena de manera indefinida. La lucha de Takbar Hadi no sólo reclama justicia para su hijo, sino por extensión para todo el pueblo saharaui en su conjunto, por la descolonización, la justicia y el derecho a vivir en su tierra libre y en paz”.
Y finalmente podemos ver la obra ‘Ciudad del viento. Sobre un poema de Fatma Galia Mohamed Salem’ (2016). Monotipos/papel. Se trata de imágenes a partir de la animación en arena realizada por Federico sobre el poema ‘La ciudad del viento’ de la poeta saharaui Fatma Galia. El texto se dibujó colectivamente en el taller de Poesía en arena de la Tuiza, en el Museo de San Telmo de Donostia, como parte del proyecto Entre arenas / Hondar artean de la Capitalidad Cultural de la ciudad. “En la ciudad del viento /veo lo que nadie ve, /siento lo que nadie siente. Lo digo, lo repito /con el viento y /no me arrepiento. El desierto me hace sentir /como una princesa /en la ciudad del viento” dice Fatma Galia en su poema.
Os animamos a visitar la exposición en la que aparecen obras de los artistas Claire Angelini (Francia), Monika Anselment (Alemania), Antonia Bisig (Alemania), Dragana Brancović (Serbia), Christine Bruckbauer (Austria) y Patricia K. Triki (Túnez), Hommarus W. Brusche (Holanda), Wojciech Cieśniewski (Polonia), Carlos Correia (Portugal), Selim Gribaa (Túnez), Federico Guzmán (Sevilla), Peter Hauenschild (Austria), Alfredo Igualador (Madrid), Sofía Jack (Madrid), Annie Kurkdjian (Líbano), Hela Lamine (Túnez), Yasemir Nur (Turquía), Gisele Ribeiro (Brasil), Simeón Saiz Ruiz (Madrid), Belén Sánchez Albarrán (Madrid), Rafael Sánchez-Mateos Paniagua (Madrid), Marek Szymański (Polonia) y Wolfgang Wirth (Austria). Se puede visitar hasta el 28 de mayo de 2017.





viernes, 10 de enero de 2014

Exposición de Federico Guzmán TERRITORIO LIBERADO en Madrid, 11 de enero

Mañana sábado 11 de enero a las 13.30 h. el artista andaluz Federico Guzmán inaugura su exposición "Territorio Liberado" en la Galería Marta Cervera (Calle Valencia 28. 28012 Madrid).


Exposición Federico Guzmán.
Inauguración Sábado, 11 de enero

Territorio Liberado
Desde el 11 de enero hasta febrero

Horario: Martes a Viernes, 10:30 am – 7:30 pm.
Sábado 11:00 am – 2:30 pm.


sábado, 30 de noviembre de 2013

Encuentros con la cultura saharaui en Mieres, Asturias


Mieres (Asturias), 30 de noviembre 2013. Ayer en Mieres, localidad de la cuenca minera asturiana, se ha clausurado “el encuentro con la cultura saharaui”. Este evento se inauguró el día 20 del corriente mes con una charla a cargo de Paz de Andrés, Presidenta de la asociación asturiana de amigos del  pueblo saharaui, Diego Fernández concejal de cooperación del ayuntamiento de Mieres y Yahya Edjil Delegado adjunto Saharaui en Asturias.
Durante estos 10 días ha estado abierta al público una exposición del pintor saharaui Salek Brahim en la casa de cultura “Teodoro Cuesta” de Mieres.
Los días posteriores se han realizado varios actos como la proyección del documental “Casas de piedra”, taller de henna y otro taller sobre la danza saharaui.
La clausura se hizo, ayer, mediante una velada poética a cargo de Mohamed Ali Ali Salem, responsable de cultura en España, Ali Salem Iselmu, poeta y escritor saharaui y Fernando Méndez, poeta asturiano.  

lunes, 25 de noviembre de 2013

Proyección de Las flores del muro (Moulud Yeslem) en la X Semana Solidaridad de la UAM

Desde la Oficina de Acción Solidaria y Cooperación de la UAM y dentro de la X Semana de la Solidaridad nos invitan al Cine Forum del documental Las Flores del Muro (Moulud Yeslem) que tendrá lugar mañana día 26 de noviembre a las 16.00 horas en el Seminario 6 de la Facultad de Psicología.
Este documental se centra en el Proyecto Por Cada Mina Una Flor que pretende denunciar la existencia del Muro y los diez millones de minas que lo rodean y dividen al pueblo saharaui desde hace 33 años. Para ello, nos piden acudir al evento con una flor artificial como símbolo del rechazo a esta situación. Recordamos que este proyecto tiene como objetivo sembrar las flores donadas delante del Muro del Sahara Occidental. 
Para aquellas personas que no puedan acudir al evento pero quieran participar en la campaña, pueden traer su flor a la Oficina de Acción Solidaria y Cooperación hasta el próximo 28 de noviembre.

PD: el miércoles y el jueves también habrá Cine Forum, para más información www.uam.es/oficinasolidaria  y www.mouludyeslem.blogspot.com

sábado, 8 de junio de 2013

Madrid sembrado de minas… de papel

Posos de anarquía. David Bollero
6 de junio de 2013
¿Se imaginan Madrid sembrado de minas de papel? Ese es el propósito que se ha marcado el artista saharaui Mohamed Moulud Yeslem con un único objetivo: llamar la atención sobre el Muro de la Vergüenza, ese que divide al Sáhara Occidental a lo largo de más de 2.700 kilómetros o, lo que es lo mismo, 20 veces más de lo que medía el Muro de Berlín. Así surge la campaña Por cada mina una flor, que se presentará el próximo día 11de junio en Madrid en la Sala Off Limits.
Y las minas antipersona, ¿qué tienen que ver con este muro marroquí? Pues que cientos de miles de ellas, algunos hasta barajan la cifra de 10 millones, se encuentran enterradas en las proximidades del muro. De hecho, en 2009 durante una manifestación contra esta separación impuesta por el régimen de Mohamed VI, el joven saharaui de 16 años, Brahim Husein Labeid (del campamento de refugiados de Dajla), perdió una pierna al pisar una de estas minas. 
Ahora, Moulud quiere romper el silencio con una iniciativa que, como él mismo dice, "nace del lecho del arte y la cultura de la paz, de la sociedad civil"  para que, como sucediera con el de Berlín, "entre todos podamos derrumbarlo a través de la difusión y la colaboración".
Y es que la existencia de este muro nos atañe a todos, al menos, a todo el que sienta un mínimo de respeto por los Derechos Humanos (DDHH), más aún considerando que buena parte de estas minas antipersonas son de fabricación española.
Conocí a Moulud hace ya unos años, gracias a los amigos de Poemario por un Sahara Libre. Entonces me encontraba trabajando en un ensayo sobre el cine saharaui para la Universidad de Alicante y Mohamed fue todo un descubrimiento. Un artista saharaui autodidacta, que bebió de ONGs como TEPS para llegar a presentar en FiSahara 2009 su videoclip Crímenes del Silencio, al que le seguirían tres documentales (Sahara Bike Race; Deporte en los Campamentos y Guerra de Artistas).
Desde entonces, su afán creativo no ha tenido fin, siempre ligado al mundo de los DDHH y, sobre todo, a la causa de su pueblo y su derecho de autodeterminación. Ejemplo de ello es Cuando las piedras hablan, al que seguro le seguirán muchos más en un futuro próximo. Ojalá sea así, porque Moulud tiene ese don: convertir el poder del arte en un arma transformadora, en una auténtica arma de creación masiva capaz de hacer mella en injusticias internacionales tan sangrantes como la que se vive desde hace casi 40 años en el Sahara Occidental.

lunes, 4 de marzo de 2013

Proyecto “Por cada mina una flor”. Moulud Yeslem


“Es un proyecto artístico, el cual deseo que se convierta en una plataforma y arma de reivindicación social, para la destrucción del muro más grande y desconocido del mundo, situado en el Sahara occidental”MOHAMED MOULUD YESLEM
¿CUAL ES ESTE MURO?
Este muro esta situado en el noroeste de África y divide al Sahara occidental y al pueblo saharaui en dos, nosotros los saharauis lo llamamos “EL MURO DE LA VERGÜENZA”.
Es el muro que sus 2700 Km. de longitud lo convierten en el muro mas grande del mundo, después de la muralla china.
Es el muro que sus dimensiones, tanto físicas como de destrucción, superan a todos los muros que se han construido a lo largo de la historia de la humanidad.
Es el muro que divide al pueblo saharaui entre refugiados y oprimidos en su propia tierra.
Es el muro que separa a familias enteras, padres de hijos, separa a hermanos, a parejas y a decenas de miles de familias saharauis, desde hace más de 37 años.
Este muro situado en las narices de la Europa democrática y al que pocos hablan de el.
Este muro de vergüenza que la democracia no pudo tan siquiera denunciar y que las naciones unidas no pudieron destruir.
Este muro de la muerte, que en su interior esconde a 10 millones de minas antipersonas, anticarro y ante la vida en si y del que pocos saben de el.
Este muro que cumple 37 años de existencia, transformados en 37 años de sufrimiento; en fin, es un crimen que lleva 37 años de vida y aun esta en su lugar.
Todo esto me obligó como víctima saharaui y como artista en especial a crear ideas, trabajos y proyectos como este, transformándolos en herramientas de reivindicación social-político-humanitario, pero especialmente artístico, para la destrucción de este monstruo.
¿CÓMO?
El proyecto consiste en hacer varias actividades artísticas de los cuales, unos talleres de manualidades y de creatividad en colegios y centros de arte y de cultura, con el objetivo de sensibilizar los problemas que crea este muro para la población saharaui y para los animales en el Sahara occidental.
A través de estos talleres crear y recolectar 10 millónes de flores, que personas interesadas en el tema pueden hacer o aportar como un granito de arena y sumarlas a los esfuerzos que miles de personas, entidades y ONGs llevan haciendo desde hace muchos años.
Tras la recogida, estas flores se transportarán y se sembrarán ante el mismo muro de la vergüenza en el Sahara occidental.
Las flores se harán de telas o plástico, todos los invitados y los visitantes deberán traer una flor y donarlas al proyecto. También se les pedirá a los interesados que apadrinen sus propias flores y en caso contrario buscar padrinos a esas flores.
Una vez recolectadas las flores, se ampliara la campaña por todas las comunidades de España, Europa y por todo el mundo.
Otro objetivo del proyecto es constituir una plataforma con sede en Berlín-Alemania, ya que desde esta ciudad se puede obtener muchos apoyos que siempre harán crecer el proyecto, así beneficiarnos de la experiencia alemana en este tema. Ya que el pueblo alemán, ha luchado para la destrucción del muro de Berlin y seguramente sabe que significa un muro.
Si se consigue el éxito deseado con esta campaña, se fundará una organización para este objetivo, también se creará dentro de esta ONG, una comisión directiva del proyecto para niños, a los que se les entregaran todos los poderes y la libertad de decisión para lograr los objetivos del proyecto y con ello, el proyecto cobra mucha importancia, ya que este comité directivo estará compuesto por niños, saharauis, españoles y alemanes…. Etc. Cosa que los convertirá en los verdaderos protagonistas de este gran proyecto.
“UN MUNDO SIN MINAS Y SIN MUROS SI ES POSIBLE”
MOHAMED MOULUD YESLEM
E-mail: datilwoodfilms@gmail.com
www.mouludyeslem.blogspot.com
Tel.: +34/ 671371476

miércoles, 23 de enero de 2013

Exposición de Moulud Yeslem en León


El artista saharaui estará esta semana en León y existe la posibilidad de adquirir su obra
LA CRONICA DE LEON  J. Revuelta / León 23 de enero de 2013
Paralelamente a la muestra de cine tendrá lugar en la Biblioteca San Isidoro del campus de Vegazana la exposición ‘Sahara, la última batalla’, del pintor saharaui Mohamed Moulud Yeslem, conocido por su participación en la película ‘Wilaya’, que hoy inaugura el ciclo de cine, y cuyos cuadros constituyen el núcleo de todos los carteles de las jornadas.
El artista estará presente en León a lo largo de esta semana y existe la posibilidad de adquirir su obra, una buena manera de contribuir a la causa saharaui.
Mohamed Moulud Yeslem nació en la ciudad de Ausserd (Sahara Occidental) en 1977, dos años después de la invasión. Desde ella su familia emprendió el éxodo que la condujo a los campamentos de refugiados. Él fue uno de los cientos de niños saharauis que, terminados sus estudios primarios, y con el permiso de sus padres, fue enviado a Cuba, en donde, tras concluir la Secundaria, cursó estudios de arquitectura en la Universidad de Oriente.
Después de 15 años ininterrumpidos de ausencia, regresó a los campamentos, en donde junto a sus hermanos Fadel y Fadili, pintores también, fundó un centro de artes plásticas, adscrito a la escuela Olof Palme, en el campamento de El Aaiún. Los trabajos artísticos de Mohamed Moulud Yeslem no se limitan a la pintura. En los ámbitos de la producción audiovisual también tiene un campo de actuación, bien sea como actor, bien como realizador.
Mohamed Moulud Yeslem ya forma parte de los referentes culturales que han sostenido y sostienen el espíritu de resistencia del pueblo saharaui. “Porque la pintura también es un arma cargada de futuro”. Así lo siente Mohamed Moulud Yeslem. Y así lo ha hecho público en reiteradas ocasiones.
El artista saharaui Moulud Yeslem expone en la biblioteca San Isidoro.
LA CRONICA DE LEON  23 de enero de 2013  -  Moulud Yeslem es, seguramente, el artista saharahui más conocido y valorado. Nació en Ausserd (Sáhara Occidental) en 1977, dos años después de la invasión. Él fue uno de los cientos de niños saharauis que creció en los campamentos de refugiados y que, terminados sus estudios primarios, fue enviado con el consentimiento de sus padres a Cuba, donde cursó estudios de Arquitectura. Después de 15 años ininterrumpidos de ausencia, regresó a los campamentos y, junto a sus hermanos Fadel y Fadili, pintores también, fundó un centro de artes plásticas, adscrito a la Escuela Olof Palme, en el campamento de El Aaiún.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Inauguración de la Exposición Pinceles del artista saharaui Moulud Yeslem en Castalla







 *Fuente: Resistencia saharaui
El sábado 1 de diciembre de 2012 se inauguró en la Casa de Cultura de Castalla, Alicante la exposición del artista saharaui Moulud Yeslem titulada “Pinceles”.
En el acto estuvieron presentes la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Castalla, Lusa Monllor; el Coordinador del evento Cecilio Carceles; así como representantes de diversas asociaciones de ayuda al pueblo saharaui de Levante, familias de acogida del programa vacaciones en paz y ciudadanos simpatizantes con la causa saharaui e interesados en el ámbito cultural y artístico.
En esta exposición Moulud Yeslem plasma la identidad saharaui y el día a día en los campamentos de refugiados saharauis en la hamada argelina. También hace una incursión en el inicio del denominado fénomeno de la primavera árabe, el campamento saharaui de Gdeim Izik a las afueras de El Aaiun ocupado.
Paralelamente a la exposición de pintura, el artista participará en otras actividades divulgativas relacionadas con la causa saharaui, en especial con el tema de la infancia en los campamentos de refugiados saharauis. Entre otras actividades se impartirá un taller de pintura a escolares del pueblo.
La muestra permanecerá abierta al público hasta el día 15 de diciembre.


martes, 27 de noviembre de 2012

Alicante. Exposición de Moulud Yeslem "Pinceles por la libertad del pueblo saharaui"


Del 1 de diciembre a las 18:00 h al 15 de diciembre a las 21:00 h
Exposición de pinturas "Pinceles", de Moulud Yeslem para el proyecto El barco del desierto
Casa de Cultura de Castalla (Alicante)
Pg. Antiga Bassa la Vila, 23
Esperan nuestra visita a la exposición de Moulud “Pinceles”, por la libertad del pueblo saharaui, destinada al proyecto de El barco del desierto.

lunes, 27 de agosto de 2012

La Asociación Cultural Levantisca impulsa una actividad con los niños saharauis que pasan el verano en Almería


*Fuente: Almería 24 horas; Fotos: Asociación Cultural Levantisca de Carboneras

Sus cartas serán incluidas en el proyecto ‘Barco del Desierto’, que llevará la reivindicación de este pueblo hasta el Parlamento Europeo
El acto se ha desarrollado en el marco de la exposición del pintor saharaui Mohamed Moulud Yeslem, que se celebra estos días en la sede de la propia Asociación
• El alcalde de Carboneras, Salvador Hernández, junto a la concejal de Cultura, Mercedes Hernández, han asistido esta mañana a una acción desarrollada por la Asociación Cultural Levantisca en pro del pueblo saharaui. La acción se ha desarrollado en la sede de la asociación, en el marco de una exposición del pintor saharaui Mohamed Moulud Yeslem. La acción ha consistido en la redacción de una serie de textos por parte de los niños acerca de la situación de su pueblo, confinado en campamentos de refugiados y a la espera de una solución internacional.
• La acción parte de un proyecto internacional denominado ‘Barco del desierto’ e impulsado por José Ignacio Domínguez, que consiste en recuperar un barco que en su día recibió el pueblo saharaui y que se encuentra parado en el desierto. El proyecto consiste en recuperar el barco, arreglarlo y diseñar para él un recorrido por diversos puertos europeos hasta llegar a Estrasburgo, donde se encuentra la sede del Parlamento Europeo, adonde quieren hacer llegar sus demandas. Como es sabido, el pueblo saharaui demanda un referéndum de autodeterminación y denuncia que Marruecos no acepta la solución y que Naciones Unidas no la impulsa. En ese barco, además de otros textos, irán las cartas de los niños que hoy han protagonizado la acción en la sede de la Asociación Cultural Levantisca de Carboneras.
• En el acto han estado presentes, además de los representantes municipales, la vicepresidenta de la Asociación, Clara Milla Colmenero; el delegado del Frente Polisario en Almería, Mohamed Lagdaf Saleh; el presidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui en Almería, José David; y diversos miembros de la Asociación Levantisca, como Puri Lozano, Miguel Galindo y otros.
• Junto a ellos, algo más de 20 niños saharauis que se encuentran pasando el verano en Almería, merced a un programa de acogida en familias almerienses, que lleva años de tradición. Ellos son los que han realizado las cartas que, con forma de barquito de papel, viajarán en el barco que recorrerá la costa europea con destino a Estrasburgo.
• Quien no a estado presente ha sido el pintor protagonista de la exposición, Mohamed Moulud Yeslem, residente en España, aunque sí ha estado presente su obra, algo más de 20 cuadros pintados en su mayoría durante sus estancias en los campamentos de refugiados del pueblo saharaui, en los que refleja la vida y las tradiciones de éste.
• Mohamed Lagdaf Saleh ha explicado que “las aproximadamente 160.000 personas que habitan en los campamentos de refugiados llevan sobreviviendo 40 años gracias a la ayuda humanitaria. En este tiempo, se ha pasado de vivir exclusivamente en tiendas de campaña a construir colegios, administraciones, guarderías, etc. Son construcciones de adobe, que en ocasiones quedan reflejadas en estos cuadros. La única esperanza es que se materialice el mandato de la ONU de celebrar un referéndum de autodeterminación. Allí hay ya cuatro generaciones que no conocen el lugar de donde proviene este pueblo. Los campamentos son cuatro, que llevan los nombres de las principales ciudades que este pueblo habitaba en el Sáhara. Es una de tantas maneras de recordar a los más jóvenes que están viviendo en un lugar que no es el suyo”.
• Por su parte, el alcalde de Carboneras, Salvador Hernández, ha dado la enhorabuena a la Asociación “tanto por esta acción como por la intensa actividad cultural que desarrolla habitualmente en Carboneras. También quiero dar la enhorabuena a las familias de acogida que han permitido que estos niños pasen este verano en Almería. Sin duda, es una labor muy importante”. También la concejal de Cultura, Mercedes Hernández, ha intervenido para asegurar que “tanto la exposición como la acción con estos niños son un ejemplo de solidaridad impulsada por esta Asociación Cultural Levantisca, que se caracteriza precisamente por su capacidad e iniciativa en el ámbito de la cultura”.
• La vicepresidenta de la Asociación, Clara Milla, ha sido la encargada de explicar a los niños el significado del proyecto y la utilidad que tendrán las cartas escritas por ellos y que, en forma de barquito, “se introducirán en ese otro barco para llevar a sus mensajes a los políticos en Estrasburgo”.





jueves, 28 de junio de 2012

Saharauis: La cultura de la Resistencia


En los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf pasan cosas, a pesar de la aparente quietud del desierto argelino. Pasa que hay un festival de cine. Pasa que regresan jóvenes que han estudiado con becas en otros países, viajando de un exilio a otro, nutriéndose de otras culturas. Pasa que tienen familiares sufriendo en las zonas del Sáhara Occidental ocupadas por Marruecos. Pasa que la ayuda humanitaria se recorta, pero los lazos de hermandad con la sociedad española están intactos. Pasa que la música, la pintura y la poesía se convierten en embajadoras de las reivindicaciones de un pueblo que lucha por su independencia. Pero, sobre todo, pasa el tiempo. 37 años de paciente y pacífica espera en las duras condiciones del exilio, bebiendo de su cultura como arma de resistencia ante el olvido de la comunidad internacional y los sucesivos Gobiernos españoles.
POR Silvia Melero Abascal
¡Intibáah, skáat, shayel! Atención, silencio, rodando. Heimo Mohamed (21 años) está grabando una escena para su corto. “Quiero aprender cine y luchar para mi pueblo, para que la otra gente vea quiénes somos y dónde vivimos”. Estudia en la Escuela de Cine del Sáhara y ahora rueda una historia sobre dos jóvenes directores de cine, uno saharaui y otro marroquí, que conversan sobre el conflicto. “Quiero decir que el problema no lo tenemos con el pueblo marroquí sino con el Gobierno”. Roberto Lázaro es el director de la escuela, hace un año se inició el curso. “De aquí saldrá la primera generación de cineastas saharauis, por primera vez podrán contar sus propias historias. Hay mucho talento, y eso que encuentran muchas dificultades, por ejemplo, la búsqueda de localizaciones se limita a exterior- desierto, interior-jaima”.
Los cortos que ruedan las alumnas (son mayoría chicas) están directamente ligados a la causa de su pueblo, como muchas de las películas que se proyectan estos días en la pantalla del desierto, bajo las estrellas y la luna llena. Se celebra la IX edición del FiSahara, el festival de cine codirigido por Willy Toledo y Pepe Taboada. Un encuentro entre la cultura española y la saharaui, unos días de convivencia entre dos pueblos hermanos, como señalan los organizadores.
El actor Juan Diego Botto pisa por primera vez los campamentos. “Estoy aprendiendo mucho de su sorprendente generosidad, su confianza y fe en que van a retornar a su hogar, lo pacífico de su lucha... Parece un lugar común decir que es un ejemplo de dignidad, pero lo es”. A Botto le llama la atención el orgullo que sienten por su cultura. “El amor por las palabras es algo que he visto en todas las personas que he conocido, parece que son todos poetas o poetisas”.
Una lengua común. Aunque los saharauis hablan hasanía, un dialecto del árabe, el español es su segunda lengua. Coría tiene 11 años y enamora a todo el campamento con su desparpajo y su acento andaluz. La familia española que la acoge en verano (a través del Programa Vacaciones en paz) vive en Sevilla. Es la protagonista de la película documental Coría y el mar. “Me hicieron un video en el mar, en Cádiz, cogí una concha en la playa, me gusta mucho”, cuenta entre risas.
Casi un siglo de colonización española ha dejado muchos vínculos. Es frecuente que los saharauis más mayores muestren su DNI español. “La nuestra es una cultura heterogénea de origen afroárabe, bereber, influenciada por un siglo de convivencia con la metrópoli”, explica el poeta Bahia Awah, miembro de la Generación de la Amistad, un grupo de poetas y escritores que intenta rescatar desde España el legado cultural saharaui, tradicionalmente transmitido de forma oral. “Tenemos que recuperar el patrimonio propio sin perder lo bueno de la herencia que nos ha dejado la potencia: la lengua española. Un factor más que nos diferencia de los marroquíes y de otros países”. El escritor acaba de presentar El sueño de volver (Ed. Cantarabia), una regresión al pasado para recordar a la generación de oro, la primera que habló y escribió en español sin perder sus raíces. “Nuestra historia hay que buscarla tiempos atrás, en la historia común con los españoles”.
La poesía es para Sara Hasnaui una necesaria descarga emocional. “Sintetiza mis sentimientos ante la situación de mi pueblo, mi literatura se nutre de esta longeva injusticia. Es nuestra plataforma de denuncia”. Cuesta encontrar a un solo saharaui que no esté entregado a la lucha por la independencia. Para Memona Mohamed el cine es también portador de ese mensaje. Es una de las protagonistas de la película Wilaya, y recibió el premio a la mejor actriz en el Festival de Abu Dhabi. Tras este reconocimiento, una persona anónima se ha ofrecido a pagarle una operación que lleva esperando 10 años, ante la posibilidad de quedarse en una silla de ruedas. Desde niña está afectada de polio por una vacuna en mal estado. “Mi madre me enseñó a valerme por mí misma, me dijo que las muletas son como cuatro patas, me enseñó a luchar y a ser independiente. Las primeras luchadoras en los campamentos son las mujeres”.
Memona es educadora en el centro de atención especial para personas con discapacidad del doctor Castro. Una experiencia única en un campo de refugiados. Él lo define como “un oasis en el desierto”. Ella dice que lo único que le queda en este mundo es su identidad saharaui. “La cultura es nuestra herramienta para ser libres. La amamos aunque haya cambios”.
Los hay. Aparecen en El maestro saharaui, dirigida por Nicolás Muñoz. “Cuenta la historia de los jóvenes saharauis que van becados a estudiar a Cuba, salen de aquí con 10 años, hacen allí secundaria y luego la carrera universitaria, y regresan a los campamentos siendo unos hombres. Algunos han dejado hijos allí”. Brahim Cheij es uno de los protagonistas cubarauis. “Somos un pueblo pequeño pero muy tolerante y muy abierto a la diversidad cultural. Miles de jóvenes saharauis estudian en otros países pero luego regresan a volcar sus conocimientos en su sociedad, en una tierra que no es la suya, hay una globalización pero cogemos lo positivo de estas culturas e intentamos mezclarlas para mejorar nuestra sociedad saharaui. No podemos estar estancados, nosotros los jóvenes ya no estamos en el tiempo que han vivido nuestros abuelos en pleno desierto cuando nos llamaban los hijos de las nubes; tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos manteniendo nuestra identidad”.
Choque cultural. Salek (35 años) está emocionado después de ver la película. Se ha sentido muy identificado. A los 12 años se fue a Cuba. Estudió Contabilidad y Finanzas y ahora trabaja en la Radio Nacional Saharaui. “Estaba acostumbrado en Cuba a cosas que aquí no puedo hacer. Tomar alcohol, como las relaciones con las mujeres, tiene que ser de forma muy discreta”. Esconde el cigarrillo que está fumando cuando se acerca su tío. “Es por el respeto a los mayores. El respeto está bien, pero que no limite ni impida ser libre”. Encuentra que la religión y la tradición hacen que la sociedad saharaui sea todavía muy conservadora. Durante una de las proyecciones del festival, una mano ha tapado el reproductor para ocultar una escena de sexo. “Es la autocensura de la propia población, no se sienten cómodos al ver esas escenas. Me gustaría hablar de sexo con mis sobrinas, explicarles, no puedo hacerlo”. Como en cualquier sociedad, los choques entre generaciones son evidentes. “Se ha hecho necesario ir despojándonos de lo obsoleto en una sociedad en constante evolución, a pesar de que la razón medular del conflicto reside precisamente en demostrar y salvaguardar esas señas de identidad en contraposición con las marroquíes”, afirma Sara.
Para la juventud saharaui supone un desgaste la falta de perspectivas laborales y personales en los campamentos. Sara entiende que muchos jóvenes apuesten por retomar la lucha armada. “Se les ha despojado de todo, de su patria, de su familia, del presente y, como sigamos así, también del futuro. No es nada fácil para ellos, no olvidemos que han nacido y viven en un campamento de refugiados. Con el estancamiento de las negociaciones diplomáticas, 20 años desde el alto al fuego y la promesa de la celebración del referéndum de autodeterminación por parte de Naciones Unidas, ha nacido la desesperanza; piensan que sólo les queda volver a las armas para acabar con esta situación, y no les culpo”.
A Bahía le preocupan esas generaciones nacidas en el exilio, que no conocieron la tierra por la que luchan, que estudian en otros lugares la historia de otros países y no la suya. “Uno va a una sociedad occidental o latina diferente, crece allí, vuelve y es un choque frontal. Sin embargo, la identidad del saharaui es un instinto, la recupera enseguida. Me identifico de una forma antropológica con la vestimenta, con mi darrá (traje tradicional) aunque debajo lleve vaqueros, con nuestra cultura bilingüe, con las huellas profundas de nuestra sociedad heterogénea. Por mucho que te exilies, tienes que buscar tus raíces”.
En las zonas ocupadas por Marruecos se ha intentado exterminar la cultura saharaui. “Trataron de marroquinizar nuestro pueblo, pero nuestra identidad está tan arraigada que ahora intentan hacer lo contrario, la hasanizacion de marroquíes en los territorios ocupados, saharauizar a los colonos”, asegura Zahra Ramdán, presidenta de la Asociación de Mujeres Saharauis. “Compartimos cosas con los países vecinos, somos africanos, musulmanes, árabes, pero el respeto a las mujeres en nuestra sociedad (cualquier hombre que maltrate sería desterrado, esto es inaceptable) y el protagonismo que siempre han tenido las mujeres en la sociedad bereber y en la organización de los campamentos nos diferencia de otros países musulmanes”. Zahra destaca que en el parlamento saharaui hay un 35% de representación femenina. “Todavía hay que luchar contra el machismo que existe, aún así es una cifra muy elevada en el entorno africano”. Y reitera su voluntad inquebrantable de ser libres. “El problema es que por intereses económicos y geoestratégicos los sucesivos Gobiernos españoles (PSOE y PP) favorecen a Marruecos, legitimando la ocupación. Sin embargo, un Sáhara soberano favorecería la estabilidad en el norte de África y tendría excelentes relaciones con España. No habrá progreso social sin derechos humanos, y el régimen dictatorial marroquí no los respeta”.
Silencio marroquí. Es complicado encontrar voces marroquíes que hablen del conflicto. Marruecos mantiene un hermetismo absoluto sobre este tema tabú.Lo sabe bien el periodista marroquí Ali Lmrabet. Estuvo en la cárcel por sus informaciones sobre el rey Mohamed VI y el Estado alauí le prohibió ejercer su profesión en su país durante 10 años por decir que los saharauis de Tinduf son refugiados y no secuestrados por el Polisario, como mantiene la propaganda oficial. “Me deprime este conflicto, para cualquier marroquí salir de esa unanimidad es traición a la patria. Vivimos un sentimiento nacional exclusivo y retrógrado. Tenemos un problema pero no queremos y no podemos resolverlo”. Recuerda que ambos pueblos han sido víctimas de la ocupación extranjera, pero les separa este largo conflicto y el sentimiento, feroz, que hace que cada bando estime que tiene razón. “Creo que después de lo que pasó en Gdeim Izik, un muro casi infranqueable separa a los marroquíes de los saharauis. Existía hace años el mito de que sólo la democracia podía acercar posturas, creo que la realidad demuestra que son irreconciliables. No quiero ser pesimista, pero lo soy”.
En medio del hastío, actividades como el FiSahara rompen la rutina y hacen que la vida sea más fácil durante una semana. Al colorido de las melfas que visten las mujeres se suman los colores de Pallasos en Rebeldía. Su portavoz, Iván Prado, cuenta cómo le impresionan las saharauis. “Son mujeres dueñas de la jaima, dueñas de su vida, que gobernaron las wilayas durante la guerra, que por la cultura nómada tienen gran poder, incluso la lectura que se hace del Corán yo diría que es feminista. Viéndolas a ellas entiendes por qué este pueblo ha resistido tantas décadas de sufrimiento e injusticia”. Iván y sus compañeros han repartido juegos y magia entre pequeños y mayores. “El ser humano tiene tres grandes fuerzas interiores: el amor, las ganas de transformar el mundo y la risa. Con el humor conectamos con todas las generaciones posibles, la risa es el sonido del cosmos, es lo que te revoluciona por dentro y por fuera, es la llave que te abre la esperanza, es la mejor conexión entre las personas”.
Risas no han faltado y música tampoco. El público saharaui bailó a ritmo español durante el divertido concierto que ofrecieron El Canijo de Jérez (Los Delinqüentes) y Tomasito, acompañados de Juanito Makandé. “Nos encontramos como en casa porque nosotros somos muy callejeros también, somos del sur de Cádiz y date cuenta que estamos todo el día en calzones en la playa y estamos aquí como allí, todo el día en la arena”, bromea El Canijo, encantado con el intercambio musical que están viviendo. “Nos entienden la alegría, la gracia, se empapan de eso”. Tomasito añade que “se les ve muy buena gente, tienen un punto de nobleza que no veas, no tienen nada y te lo dan todo”. Y se lanzan a cantar el tema que acaban de componer: “Sahareando, por la libertad yo sigo cantando en este pueblo herido que sigue esperando”.
De música saharaui sabe mucho Manuel Domínguez, director de la discográfica Nubenegra. Explica que el haul es una música viva, abierta a influencias múltiples de las más diversas procedencias.” Los grupos y cantantes que iniciaron su trayectoria en los críticos momentos posteriores a la invasión marroquí, como Mártir Luali, dedicaron sus canciones a animar a la población civil para superar las difíciles condiciones de supervivencia y a informar de la brutal agresión marroquí”. Mariem Hassan es la voz indiscutible de la música saharaui. Con el tiempo se ha convertido en una de las divas norteafricanas, respetada y querida en la escena de las músicas del mundo. “Su impresionante voz es fuente de consuelo, aliento y esperanza para todos los saharauis”, afirma Manuel.
Van surgiendo otras voces, como la de Aziza Brahim, premiada en el Festival de Málaga por la banda sonora de la película Wilaya. O Suilma Aali, hija de padre saharaui musulmán y madre española cristiana. Nació en Madrid, pero se apresura a definirse como hispano-saharaui. Acaba de sacar su primer disco, en el que canta en español. “No tiene nada que ver con la música tradicional saharaui, que me encanta, esto es una mezcla de jazz, soul, pop. Hablo de diferentes cosas, pero hay una canción dedicada a la tierra de mi familia, el Sáhara, me siento parte de ella. Cuando voy a los campamentos, aunque yo he crecido en una cultura occidental, me veo muy reflejada en muchas cosas, me siento muy de allí”. Admira la fortaleza ante la adversidad y el sentimiento de unidad. “Quiero creer que se volverá al Sáhara libre. No hay nada imposible. Costará, pero con fuerza se logrará”.
El barco del desierto. A Suilma le han encargado la canción para el proyecto El barco del desierto, una iniciativa que promueven diversos artistas, entre ellos el pintor Moulud Yeslem. “Se trata de rehabilitar los restos de un barco que hay cerca de los campamentos y llevarlo hasta el mar para que sea un buque insignia que lleve el mensaje del pueblo saharaui”. Dice Moulud que el arte es su campo de batalla. “Cuando se firmó el alto el fuego se acabó la guerra con armas, pero siguió la lucha y ahí entran la pintura, el cine, la música, la poesía, que son armas más potentes que las de fuego. Si tienes un don, tienes que aportarlo a la causa”. Es la forma de romper el aislamiento. “Si estás en un campo de refugiados es como estar en Marte, estás muy desvinculado del mundo, te sientes lejos, quieres que otros conozcan tus problemas. Hay un muro físico, el marroquí, que es el más grande del mundo. Pero hay otro peor, el de la información. Nos han bloqueado. Tenemos que resistir al silencio y la indiferencia”. •

La provincia 53
Los conquistadores españoles llegan al Sáhara Occidental en 1884 y firman tratados de protectorado con tribus saharauis nómadas independientes del sultán marroquí. El Sáhara Occidental abarca 266.000 km2, con 1.000 km de costa, y posee importantes recursos naturales (bancos pesqueros, fosfatos).
En 1958 Franco decide declarar el territorio provincia española (la provincia 53). La ONU reconoce en 1966 la independencia de los pueblos colonizados y varias resoluciones obligan a España a organizar un referéndum para que la población saharaui ejerza su derecho a la autodeterminación. Pero el rey de Marruecos, Hassan II, en plena agonía de Franco, promueve la Marcha Verde en 1975 con 350.000 civiles que se asientan en el territorio. Las autoridades españolas se retiran y abandonan a los ciudadanos saharauis a cambio de acuerdos económicos secretos. Niños, mujeres y ancianos murieron bajo las bombas del ejército marroquí en su huída hacia el desierto de La Hamada, una de las zonas mas áridas del planeta, en Tinduf (Argelia). Allí levantaron sus jaimas y proclamaron en 1976 la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). El Frente Polisario (movimiento de liberación nacional), apoyado por Argelia, inició una guerra con Marruecos y logró liberar un tercio del territorio del Sáhara Occidental. El resto permanece bajo la ocupación marroquí, rodeado por un muro de 2.700 kilómetros de longitud, protegido por siete millones de minas antipersona y más de 100.000 soldados marroquíes.
En 1991 se firma el alto el fuego y se fija la fecha para el referéndum que nunca ha llegado a celebrarse, boicoteado sistemáticamente por Marruecos (apoyado por Francia y Estados Unidos).
Las organizaciones humanitarias han denunciado las violaciones de derechos humanos que sufre la población saharaui en los territorios ocupados. En 2010 se estableció un campamento de protesta en Gdeim Izik. Unos 20.000 saharauis instalados en 7.000 jaimas reclamaban condiciones de vida dignas y respeto a los derechos humanos. Fue desmantelado de forma violenta por las fuerzas de seguridad marroquíes. Para algunos analistas es el detonante de la primavera árabe.
Al otro lado del muro, en los campamentos de refugiados, 200.000 saharauis sobreviven gracias a la ayuda humanitaria. La RASD es un Estado en el exilio sin agua corriente ni electricidad. Pero la población saharaui (sobre todo las mujeres) ha creado en estos 37 años de espera una estructura administrativa con colegios, hospitales, centros de mujeres, guarderías, etc.

sábado, 12 de mayo de 2012

Inaugurada en Santander la exposición del pintor saharaui Moulud Yeslem




Podrá visitarse hasta el próximo 23 de mayo en la sala CC.OO.
*Fuente: Cantabria por el Sahara
El pasado 10 de mayo, coincidiendo con el 39 aniversario de la fundación del Frente Polisario, se inauguró en la sala de exposiciones de CC.OO. de Santander la muestra del pintor saharaui Moulud Yeslem. Nacido en Auserd, Sáhara Occidental, en 1977 cuando el territorio ya se encontraba bajo la ocupación marroquí, su familia emprendió el éxodo hacia los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). Finalizados los estudios primarios, fue enviado a continuar su formación en Cuba, donde, tras concluir la secundaria, cursó estudios de arquitectura en la Universidad de Oriente. Tras quince años de ausencia regresó a los campamentos, donde junto a sus hermanos y también pintores Fadel y Fadili fundó un centro de artes plásticas adscrito a a la escuela Olof Palme. Tras visitar salas de Asturias y Alicante, Nueva York, Madrid, Valencia o Barcelona, sus obras llegan a Santander de la mano de la ONG Cantabria por el Sáhara con la colaboración de Comisiones Obreras de Cantabria.
En palabras del escritor y poeta Fernando Llorente, presentador del acto, “los cuadros de Mohamed Moulud Yeslem añaden color al color de la dignidad de una existencia que humaniza un pedazo del desierto del Sahara, el más inhóspito. Sobre el lienzo pone al descubierto el corazón sufriente de los campamentos, con la sencillez y la ingenuidad –naïf- con las que puede verlo un niño, como si fuera el niño que se fue muchos años antes el que pinta a su regreso, ya adulto, la inocencia de una tierra que es de otros, y la inocencia de un pueblo que paga las culpas de otros”.
La ceremonia del té, las estampas nada bucólicas de camellos y cabras, los juegos de los niños, el sol abrasador del desierto, el siroco, … son los motivos de una obra pictórica que refleja la injusta situación de un exilio de más de 35 años, en un entorno donde el día a día es un duro ejercicio de supervivencia, situación contra la que Moulud Yeslem se rebela, según sus propias palabras, con un "arma capaz de alcanzar mucho más lejos que una bala o un misil" y con un objetivo claro: “derribar el muro que separa tierra y familias en el Sáhara Occidental, duro y terrible, pero no tanto como el del silencio y la indiferencia, y poder así regresar a nuestro país en paz y en libertad”.
Exposición y venta:
Sala de exposiciones de CC.OO.
C/ Santa Clara 5, Santander
Hasta el 23 de mayo, Lunes a Viernes de 18.30 a 21.30 h.