Mostrando entradas con la etiqueta Querella Garzón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Querella Garzón. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de junio de 2018

Ante el viaje del Ministro Fernando Grande-Marlaska Gómez y Josep Borrell a Marruecos


*Fuente: CEAS-Sahara, 26 de junio de 2018
Marruecos ocupa ilegalmente el Sáhara Occidental desde hace ya más de 40 años, territorio que la dictadura alauí ha convertido en un Guantánamo gigante a las puertas de Europa, donde cada día se suceden las detenciones arbitrarias, los juicios injustos de marcado carácter político, las desapariciones forzadas, la represión contra las y los defensores de los derechos humanos,….
Esta situación podría cambiar si España, potencia administradora de “iure” como el propio Ministro Marlaska escribió en su Auto de la Audiencia Nacional – Sala de lo Penal. Auto Nº40 / 2014 (1). España es responsable de culminar el proceso de descolonización, asumiera de una vez su responsabilidad y trabajara de forma honesta y eficaz para que Marruecos respete la legalidad internacional, acepte el Plan de Paz y la celebración del referéndum de autodeterminación propuesto por Naciones Unidas y aceptado por las partes: Marruecos y el Frente POLISARIO.
Por eso este verano, ahora que muchas niñas y niños saharauis refugiados disfrutan en nuestros hogares de nuestra solidaridad, huyendo del exilio impuesto por la ocupación, le pedimos reitere este status de España como Potencia Administradora en su viaje a Marruecos ocupante del territorio saharaui exigiendo la celebración del referéndum acordado para que el Pueblo Saharaui pueda expresar su voluntad, acabar con su sufrimiento

domingo, 17 de enero de 2016

Fosas Sahara. “En vulneraciones de derechos no hay tiempo ni distancia”

Paco Etxeberria y Carlos Martín presentan dos nuevos estudios de la UPV sobre el conflicto saharaui
NOTICIAS DE GIPUZKOA, 16 de Enero de 2016
DONOSTIA - El antropólogo Paco Etxeberria subrayó ayer en Donostia, en la presentación de dos nuevos estudios de investigación sobre el Sáhara Occidental, que “cuando se trata de vulneraciones de derechos humanos, no hay distancia geográfica ni cronológica”.
Etxeberria y el doctor en Psicología Social Carlos Martín Beristain presentaron ayer, en el Ayuntamiento donostiarra, dos publicaciones que recogen los resultados de los últimos trabajos sobre violaciones de derechos en el conflicto Sáharaui del grupo de investigación de la UPV/EHU que ambos dirigen.
El forense consideró que, en cuestión de derechos humanos, “nos tiene que importar igual un asunto que ocurrió anteayer que uno que ocurra mañana, y también que sea local y próximo o lejano”. Desde esta postura, Etxeberria explicó “la tarea” de investigación y descubrimiento de pruebas en el Sáhara Occidental iniciada en 2010 por el instituto Hegoa, con el apoyo de instituciones vascas, y que ya ha dado lugar a varias publicaciones y documentales.
El conocido forense se refirió al carácter “de oficialidad” que dio el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz cuando procesó a una decena de altos cargos, militares y policías marroquíes por delitos de genocidio en el Sáhara, entre 1975 y 1992, utilizando como pruebas los hallazgos de este grupo investigador.
Las dos nuevas investigaciones publicadas ahora serán remitidas igualmente a la Audiencia Nacional, confirmó, por su parte, el médico Carlos Martín Beristain, quien dijo que los investigadores de Hegoa documentan lo ocurrido a los Sáharauis como “una herramienta fundamental contra el olvido”. “El conflicto Sáharaui es el último de la fila en las prioridades internacionales”, dijo Beristain, quien denunció que se acumulen “40 años sin una salida política, aparentemente sencilla, y con una fuerte responsabilidad del estado español”.
Las dos investigaciones publicadas ahora son Saber al fin. Fosas comunes, desaparición forzada y derechos a la verdad, sobre la identificación de ocho beduinos hallados en dos fosas comunes en una región del perdida del desierto Sáharaui; y Los otros vuelos de la muerte, en torno a los bombardeos a población civil ocurridos en febrero de 1976. 

sábado, 16 de enero de 2016

Etxeberria y Beristain anuncian el hallazgo de otras cuatro fosas con restos de desaparecidos saharauis

Paco Etxeberria, Francisco Martín (Euskal Fondoa), Eneko Goia y Carlos Beristain. (Gorka RUBIO/ARGAZKI PRESS)
El doctor en sicología social Carlos Martín Beristain y el presidente de Aranzadi Paco Etxeberria han presentado hoy en el Ayuntamiento de Donostia el resultado de nuevas investigaciones realizadas sobre la vulneración de derechos humanos en el Sahara, en concreto, sobre los bombardeos contra la población civil saharaui los días 18, 19 y 20 de febrero de 1976, y la exhumación de cuatro nuevas fosas descubiertas en 2014 y en las cuales hallaron restos de cinco personas.
‘Los otros vuelos de la muerte. Bombardeos de población civil en el Sáhara Occidental’ y ‘Saber al fin. Fosas comunes, desaparición forzada y derecho a la verdad en el Sáhara Occidental’ son dos piezas fundamentales para comprender el alcance de las vulneraciones de derechos humanos contra la población saharaui y el manto de silencio con las que han sido cubiertas. Hoy, los autores de ambas investigaciones, el presidente de Aranzadi, Pacto Etxeberria, y el doctor en sicología social, Carlos Martín Beristain, han presentado junto al alcalde de Donostia, Eneko Goia, y responsables de Euskal Fondoa y el Instituto Hegoa, los resultados de este trabajo que comenzó con ‘El Oasis de la Memoria’, una recopilación de 261 testimonios que propició el hallazgo en junio de 2013 y, posterior, exhumación de dos fosas en un lugar desértico de Fadret Leguiaa que contenían los restos de ocho beduinos, entre ellos dos menores de 14 años, ejecutados el 12 de febrero de 1976.
En la comparecencia de hoy, Beristain y Etxeberria han anunciado la aparición de otras cuatro fosas en Río Amgala y Fadret Budreiga con cinco víctimas en su interior. «Sus fallecimientos se produjeron algunos con certeza y otros probablemente en febrero de 1976», han explicado. Una de las personas ha logrado ser identificada mediante prueba genética. Asimismo, se han recuperado objetos personales y ropas habitualmente utilizados por la población civil saharaui de la época, y munición de armas de guerra habitualmente usadas por las tropas marroquíes. En el caso de una de las víctimas, se he podido determinar, a partir de pruebas forenses y del testimonio de sus familiares, que murió por causas naturales durante el éxodo de sus familiares. En otros tres casos se ha acreditado su muerte de forma violenta, mientras que uno de los cuerpos hallados, correspondiente al de una mujer, no parece estar relacionado con el conflicto armado.
Además, han documentado el impacto de los bombardeos de febrero de 1976 en los supervivientes. Esa labor de investigación toma forma en el libro ‘Los otros vuelos de la muerte’, que, en palabras de Beristain, «no es una exposición el horror, sino la historia de un pueblo contada a través de los historiales médicos de las víctimas de esos bombardeos jamás reconocidos por Marruecos y que constituyen crímenes de guerra».
En mayo de 2014, un equipo médico coordinado por el jefe de traumatología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla viajó a los campamentos de Tinduf para recoger las evidencias de estos ataques aéreos en los supervivientes. «Las personas heridas han sufrido en sus cuerpos las secuelas de la guerra como una huella imborrable. Son a la vez la prueba de las atrocidades cometidas y el testimonio de lo que no se puede olvidar», ha subrayado Beristain.
Disposición de las víctimas
La mayoría de aquellos supervivientes viven en la wilaya de Dajla, situada a más de tres horas del resto de los campamentos de Tinduf. «Ese lugar fue construido lejos de Tinduf, porque allí en ese momento había una base militar en la que aterrizaban aviones del Ejército argelino y el constante ruido de los aviones generaba pánico y terror en las víctimas que habían sobrevivido a los bombardeos. Construirlo lejos fue una manera de proteger a las víctimas de ese recuerdo permanente de lo vivido que supone volver otra vez al escenario de la pesadilla escuchando el ruido de los aviones», señala.
Beristain ha remarcado también la disposición de las víctimas, que «han tenido el valor de exponer su intimidad. No es fácil dejarse fotografiar las lesiones. Han puesto su intimidad al servicio del reconocimiento de una historia negada». Critica que «nunca una organización internacional ni Naciones Unidas han realizado una investigación sobre estos bombardeos contra la población civil».

domingo, 20 de diciembre de 2015

Descubren tres fosas comunes en el Sahara Occidental con cadáveres de civiles saharauis ejecutados por Marruecos

Fosas comunes de civiles saharauis fusilados por el Ejercito de Marruecos tras su ocupación a parte del territorio
Argel, 18 dic (EFE).- El presidente de la asociación saharaui de prisioneros y familiares de desaparecidos, AFRAPREDESA, Omar Abdeslam, anunció que expertos españoles han descubierto tres fosas comunes en territorio del Sahara Occidental, según informaron hoy a Efe fuentes que participaron en un congreso del Frente Polisario.
El dirigente de AFRAPREDESA dijo a la prensa al margen del 14º congreso que el Frente Polisario celebra en el campo de refugiados de Dahla, que "el proceso de exhumación de los esqueletos y el análisis de la autopsia están en su primera etapa".
Abdeslam explicó que, aunque no podía dar más detalles del lugar exacto de ubicación de las tres fosas comunes, ampliará la información sobre las mismas "una vez que haya terminado el trabajo sobre el terreno".

"Por el momento, diez personas han sido identificadas en la primera de las fosas", precisó el responsable y añadió que "la fosa más grande contiene sesenta esqueletos de víctimas saharauis enterradas vivas". El activista opinó que las tres fosas comunes "son una prueba más que descubre los crímenes contra la humanidad cometidos por el ocupante marroquí".

domingo, 22 de noviembre de 2015

Conferencia Toledo: "Sahara Occidental. Responsabilidades de los países involucrados en el conflicto"

Foto: Ebbaba Hameida
El jurista Manuel Ollé, la periodista Ebbaba Hameida y el presidente del Observatorio de los Derechos Humanos en Castilla-La Mancha, Javier Ruiz, analizaron las responsabilidades de Occidente con el pueblo saharaui en Toledo
"Como jurista no lo entiendo, que nadie reaccionase, ni siquiera las organizaciones internacionales más prestigiosas de derechos humanos", afirmó Ollé, quien participó en la querella impuesta en contra de los responsables del genocidio
EL DIARIO.ES Francisca Bravo; 22/11/2015 - 09:02h  
La Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui reunió este fin de semana al jurista Manuel Ollé, la periodista saharaui miembro de la Sahara Press League Ebbaba Hameida y al presidente del Observatorio de los Derechos Humanos en Castilla-La Mancha, Javier Ruiz para analizar las responsabilidades de Occidente con el conflicto saharaui que se extiende todavía hasta estos días. En palabras de Ollé, quien fue uno de los encargados de la querella presentada en contra de los responsables del conflicto, la situación por la que pasa el pueblo saharaui sigue, pero se siente ahora una esperanza de que va a ir cambiando.
"La idea es reivindicar el derecho a la autodeterminación y también la dignidad que ha mostrado el pueblo saharaui al mundo", señaló el jurista quien criticó duramente a la comunidad internacional por haber "ignorado" los derechos humanos de este pueblo. Y su pregunta: ¿Qué se puede hacer desde la Administración de Justicia o desde los tribunales? Ollé trabajó como coordinador de la querella sobre el genocidio sobre la población del Sáhara Occidental y tiene mucho que decir al respecto. "Nuestra ley nos permitió que en 2014 pudiéramos salir de nuestras fronteras, al ver los graves crímenes cometidos", señaló el jurista.
La cercanía de Ollé con la causa es conmovedora, pero también se ciñe a los fundamentos de la ley. "No es sólo un tema de justicia universal, porque España tiene jurisdicción por el principio de territorialidad. España tenía esa responsabilidad". La querella produjo un auto firmado por el juez Ruz, y en ella se relatan diversos hechos de violencia y agresiones contra el pueblo saharahui. "Se detectan también hechos especialmente vejatorios, repugnantes, en forma de violencia de género", relataba el jurista. "Denunciamos ataques contra la libertad sexual de la mujer saharaui, que se usaban como un arma de tortura", relató.
"¿Dónde queda el derecho internacional? ¿Por qué nadie exige la responsabilidad que tiene Marruecos en el cumplimiento de derechos humanos? Son crímenes ante los que la comunidad tiene que reaccionar", afirmó el jurista, quien reconoció en repetidas ocasiones el "esfuerzo y sacrificio" del pueblo saharaui. Ebbaba Hameida, periodista saharaui afincada en España, criticó duramente la posición que ha tomado el Gobierno de España en el conflicto saharaui: "La posición del gobierno no refleja lo que quieren los españoles. La sociedad civil pide un apoyo incondicional, una hermandad y una solidaridad que cuarenta años después sigue", afirmó la periodista.
En este sentido se muestra esperanzada de que la situación para su pueblo cambie. Pero sin embargo, reconoce que se ha ido acumulando un sentimiento de impotencia e ira desde el pueblo saharaui, tras cuarenta años y con un auto judicial en la mano, ya que la comunidad internacional sigue sin reaccionar. "Defiendo un territorio humano, donde mi pueblo pueda vivir unido, porque es el único sitio en el que podremos vivir en paz. Pero a veces parece que sólo nos queda llegar a las armas", señaló Ebbaba
Por su parte, Javier Ruiz se unió a las críticas de la pasividad de España. "Se está tomando la misma actitud que en Marruecos, no se está haciendo nada", señaló el representante del Observatorio de Derechos Humanos. Ruiz tachó la actitud del Gobierno español como "vergonzosa" en referencia al conflicto, ya que "no sólo es pasiva", sino que es también "diplomáticamente discutible". "Los hechos son tozudos. No se está haciendo nada desde España para favorecer la resolución del conflicto saharaui", concluyó Ruiz.
LA TRIBUNA DE TALAVERA. J. Monroy | TOLEDO - 22 de noviembre de 2015
La conferencia no podía ser más oportuna. La crisis de los refugiados y los atentados en París están ocultando la catástrofe humanitaria que ha vivido el campamento de refugiados saharauis en el desierto argelino del Tinduf, con importantes inundaciones. En ese entorno, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Toledo y el Observatorio de los derechos humanos para el Sahara Occidental de Castilla La Mancha organizaron ayer en la Biblioteca regional una serie de conferencias que bajo el título ‘El Sahara Occidental, responsabilidad de los países involucrados en el conflicto’, estudió el pasado, presente y futuro de este pueblo desplazado de su tierra y las responsabilidades de países como España, Francia y Marruecos en su situación.
En estos momentos, explicó Ana Garrido, los campamentos del Tinduf se encuentran «recuperándose». Han pasado, advirtió la presidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Toledo, «una temporada malísima, pero poco a poco están volviendo a la normalidad, gracias al propio esfuerzo suyo y al de otros países y el movimiento solidario, que estamos mandando todo tipo de ayuda a los campamentos».
La periodista saharaui Ebbaba Hameida abrió el ciclo explicando la violación de los Derechos Humanos no sólo en los territorios ocupados, sino también en Argelia. Aunque los saharauis viven divididos entre los campamentos de refugiados y los territorios ocupados, todos sufren un denominador común, como es la usurpación de su derecho a la autodeterminación. «Se le ha privado al pueblo saharaui ir a las urnas y decidir por sí mismos qué es lo que quieren ser, algo que es un derecho inalienable, un derecho natural recogido en todas las castas de las Naciones Unidas y del derecho internacional», explicó. En ese sentido, Hameida responsabilizó a España en primer lugar. Pero aún hay más. Porque a raíz de esta violación de su derecho de autodeterminación, «asistimos a una serie de violaciones de los Derechos Humanos de los saharauis». Así, aquello que se asientan en las zonas ocupadas por Marruecos, «viven en una situación de Derechos Humanos inexistentes, se puede decir, no existen derechos humanos, hay una aniquilación de la identidad saharaui, una prohibición del derecho a manifestarse y a la propia identidad, por el propio hecho de ser saharauis». Por otro lado, aquellos que viven en los campamentos de refugiados «sufren ya de por sí una violación de derechos humanos por vivir en un territorio que no suyo, en una tierra prestada, en aquellas condiciones tan inhóspitas, en uno de los lugares más inhóspitos del planeta, donde nos encontramos con una tasa de paro brutal, donde los jóvenes no tienen futuro, en unos campamentos provisionales a la espera de volver a nuestra tierra». Durante su conferencia, Hameida llegó a acusar a Marruecos de intentar en su día practicar un genocidio con el pueblo saharaui. Advirtió que los actores responsables de esta situación son Francia, España, Marruecos y la comunidad internacional en general, que han mostrado su incompetencia al no saber resolver un conflicto así.
Atentados. Manuel Ollé, abogado, lleva el caso de los crímenes contra el pueblo saharaui en la Audiencia Nacional, explicó su experiencia. Finalmente, Javier Ruiz, abogado y presidente del Observatorio de los Derechos Humanos de Castilla-La Mancha para el Sahara Occidental, abordó la responsabilidad de las organizaciones internacionales y países. Tras hacer una relación de hechos y estudiar la legislación internacional, llegó a la conclusión de que son diversos los protagonistas con responsabilidades en el conflicto. De esta manera, España, como potencia administradora, y de acuerdo a todas las resoluciones de Naciones Unidas, «España debería actuar de una manera más activa en favor de la celebración del referéndum de autodeterminación». A su juicio, la fuerza más importante que tienen los saharauis contra un país como Marruecos «es la fuerza más importante, que es la fuerza del derecho». En 1991, recordó Ruiz, bajo los auspicios de la ONU se firmó un acuerdo de paz y hubo un compromiso firme por parte de Marruecos para que antes de febrero de 1992 se celebrara el referéndum. Pero en 2015 no se ha celebrado todavía. A pesar de todo eso, «el derecho internacional es tozudo y ahí la razón, queramos o no, la tiene el pueblo saharaui», concluyó.


domingo, 24 de mayo de 2015

La Audiencia Nacional procesa a un militar marroquí por delitos de genocidio en el Sahara

José de la Mata; EFE
José de la Mata ha procesado a Lehsan Chaf Yeudan, carcelero del cuartel de Smara, en el Sahara Occidental, por haber torturado en 1977 a un preso saharaui al que ataron, golpearon y aplicaron descargas eléctricasdurante su reclusión
El juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata ha procesado a Lehsan Chaf Yeudan, carcelero del cuartel de Smara, en el Sahara Occidental, por haber torturado en 1977 a un preso saharaui al que ataron, golpearon y aplicaron descargas eléctricas durante su reclusión.
En un auto, el juez De la Mata, que ha sustituido a Pablo Ruz en la instrucción de esta causa, procesa al funcionario por un delito de genocidio cometido mediante tortura, y lo hace a petición de una acusación, que recurrió la decisión de Ruz de no procesarle por estar prescrito el delito.
Sin embargo, De la Mata considera, al igual que la Fiscalía, que el delito no ha prescrito, porque las torturas que supuestamente realizó a Brahim Mohamed Salem Omar en el cuartel no fueron «una acción aislada y desconectada de todo el plan genocida» contra los saharauis, sino que se desarrolló «dentro del plan de destrucción física de los saharauis, acometido por militares y policías en el cuartel».
El procesado era, abunda el juez, «plenamente consciente» de que sus acciones se enmarcaban en este plan genocida y por ello las torturas formaron «parte inseparable del delito de genocidio que se cometió desde 1975 a 1991» para acabar con los saharauis.
Por tanto, cree que el delito que se imputa a Yeudan no está prescrito al no haber pasado más de 20 años desde 1991 hasta 2006, cuando se interpuso la querella por el genocidio en el Sahara.
«Destruir a los saharauis»
«Concurren elementos indiciarios suficientes para poder afirmar que Lehsan Chaf Yeudan conoció y, lo que es más relevante y diferencial, participó directa y personalmente, con hechos constitutivos de torturas, del plan global diseñado e implementado sistemáticamente por los autores para destruir a los saharauis», afirma el juez.
El hombre supuestamente torturado por Yeudan estuvo preso en el cuartel de Smara dos meses y 13 días, tiempo en que compartió cautiverio con otros 72 saharauis y presenció cómo quemaron vivo a un preso y cómo una mujer dio a luz en la cárcel, tras lo que al recién nacido le cortaron los dedos y se los pusieron luego en su comida.
Ruz ya procesó el pasado abril a once altos cargos, militares y policías marroquíes por delitos de genocidio en el Sahara entre 1975 y 1992, en concurso con delitos de detención ilegal, torturas, asesinato y desaparición forzada.
19 víctimas directas
El juez apoyó su procesamiento en las declaraciones prestadas por 19 víctimas directas que permiten «corroborar la indiciaria veracidad» de los delitos denunciados, apoyadas en muchas ocasiones por «documentos de identidad de la época o fotografías de las lesiones sufridas como consecuencia de las torturas».
Hace algo más de un año, a raíz de la reforma de la ley de justicia universal, Ruz, con el apoyo de la Fiscalía, rechazó archivar esta causa porque cuando ocurrieron los hechos denunciados en los años 70 y 80 el Sahara Occidental era territorio español.
Para siete de los once procesados, el juez acordó la busca y captura e ingreso en prisión a efectos de extradición «al no constar el paradero de los mismos».
Dejó fuera a otros ocho querellados ante la falta de pruebas, sin perjuicio de que posteriormente se pudiera ampliar también a ello el procesamiento «si aparecieran nuevas pruebas»

sábado, 23 de mayo de 2015

El sucesor de Ruz apuntala la investigación del genocidio en el Sáhara con una nueva imputación: uno de los torturadores de Smara, Lehsan Chaf Yeudan

La identificación de ocho saharauis desaparecidos por la represión marroquí fue clave en el auto del juez Ruz. / Foto: Sociedad de Ciencias Aranzadi-
EFE – Madrid. 22/05/2015 (El Diario.es)
El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha procesado a Lehsan Chaf Yeudan, carcelero del cuartel de Smara, en el Sahara Occidental, por haber torturado en 1977 a un preso saharaui al que ataron, golpearon y aplicaron descargas eléctricas durante su reclusión.
En un auto, el juez De la Mata, que ha sustituido a Pablo Ruz en la instrucción de esta causa, procesa al funcionario por un delito de genocidio cometido mediante tortura, y lo hace a petición de una acusación, que recurrió la decisión de Ruz de no procesarle por estar prescrito el delito.
Sin embargo, De la Mata considera, al igual que la Fiscalía, que el delito no ha prescrito, porque las torturas que supuestamente realizó a Brahim Mohamed Salem Omar en el cuartel no fueron "una acción aislada y desconectada de todo el plan genocida" contra los saharauis, sino que se desarrolló "dentro del plan de destrucción física de los saharauis, acometido por militares y policías en el cuartel".
El procesado era, abunda el juez, "plenamente consciente" de que sus acciones se enmarcaban en este plan genocida y por ello las torturas formaron "parte inseparable del delito de genocidio que se cometió desde 1975 a 1991" para acabar con los saharauis.
Por tanto, cree que el delito que se imputa a Yeudan no está prescrito al no haber pasado más de 20 años desde 1991 hasta 2006, cuando se interpuso la querella por el genocidio en el Sahara.
"Concurren elementos indiciarios suficientes para poder afirmar que Lehsan Chaf Yeudan conoció y, lo que es más relevante y diferencial, participó directa y personalmente, con hechos constitutivos de torturas, del plan global diseñado e implementado sistemáticamente por los autores para destruir a los saharauis", afirma el juez.
El hombre supuestamente torturado por Yeudan estuvo preso en el cuartel de Smara dos meses y 13 días, tiempo en que compartió cautiverio con otros 72 saharauis y presenció cómo quemaron vivo a un preso y cómo una mujer dio a luz en la cárcel, tras lo que al recién nacido le cortaron los dedos y se los pusieron luego en su comida.
Ruz ya procesó el pasado abril a once altos cargos, militares y policías marroquíes por delitos de genocidio en el Sahara entre 1975 y 1992, en concurso con delitos de detención ilegal, torturas, asesinato y desaparición forzada.
El juez apoyó su procesamiento en las declaraciones prestadas por 19 víctimas directas que permiten "corroborar la indiciaria veracidad" de los delitos denunciados, apoyadas en muchas ocasiones por "documentos de identidad de la época o fotografías de las lesiones sufridas como consecuencia de las torturas".
Hace algo más de un año, a raíz de la reforma de la ley de justicia universal, Ruz, con el apoyo de la Fiscalía, rechazó archivar esta causa porque cuando ocurrieron los hechos denunciados en los años 70 y 80 el Sahara Occidental era territorio español.
Para siete de los once procesados, el juez acordó la busca y captura e ingreso en prisión a efectos de extradición "al no constar el paradero de los mismos".
Dejó fuera a otros ocho querellados ante la falta de pruebas, sin perjuicio de que posteriormente se pudiera ampliar también a ello el procesamiento "si aparecieran nuevas pruebas".
Imputa un delito de genocidio a un oficial porque aunque no diera órdenes participó presuntamente en las torturas descritas por las víctimas
El juez de la Mata considera la actuación marroquí en el Sáhara como "un proceso de destrucción biológica del grupo étnico saharaui"
EL DIARIO.ES Pedro Águeda  22/05/2015 
La decisión de Pablo Ruz de imputar a once oficiales y altos cargos de Marruecos por el genocidio cometido en el Sáhara se ha visto apuntalada por la decisión de su sustituto, José de la Mata, de ampliar a un militar más la nómina de acusados. En un auto hecho público este viernes, De la Mata acepta el recurso presentado por la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis en contra de la negativa de Ruz de imputar a Lehsan Chaf Yeudan, un oficial que participó presuntamente en las torturas al joven Brahim Mohamed Salem Omar.
El juez De la Mata considera que, por mucho que Lehsan Chaf Yeudan fuera un mero oficial del Ejército marroquí, su participación en los malos tratos "no fue una acción aislada y desconectada de todo el plan genocida, llevada a cabo por una persona independiente, en solitario y por su cuenta y riesgo". En el caso de no haber participado en el genocidio, los malos tratos presuntamente infringidos por el imputado habrían prescrito. Sin embargo, el juez considera que su participación "se desarrolló temporal, objetiva, subjetiva y geográficamente dentro del plan de destrucción física de los saharauis acometido por militares y policías marroquíes, y en el cuartel de Smara, uno de los centros de represión cometida durante esos años".
Brahim Mohamed Salem Omar tenía 22 años cuando fue detenido y conducido al cuartel de Smara. En el primer auto de imputación, Ruz recuperaba su testimonio, en el que identificaba a tres de sus presuntos maltratadores: el coronel Lamarti, el teniente de la Gendarmería Real Muley Ahmed Albourkadi y el funcionario Lehsan Chaf Yeudan. "El coronel ordenó que le ataran las extremidades del cuerpo con cuerdas y se las separaran, aplicándole este sistema de tortura. También le aplicaron descargas eléctricas en mejillas y lengua y fue sometido a golpes con cuerdas en una celda", recogía la resolución de Ruz.
"Existen elementos que permiten considerar todos los hechos cometidos contra los saharauis durante 1975 a 1991 como una unidad, de la que formó parte inseparable, subjetiva, objetiva, teporal, y geográficamente, el hecho concreto imputado a Lehsan Chaf Yeudan", concluye el juez De la Mata. Eso no significa, añade el juez, que deban imputársele todos los hechos cometidos dentro de ese genocidio, "sino únicamente aquellos en los que tuvo participación personal relevante, lo que sí ocurrió en los hechos que sucedieron en el cuartel-prisión de Smara en enero de 1977".
De la Mata considera los hechos investigados "un proceso de destrucción biológica del grupo étnico saharaui acometido por militares y policías marroquíes, con conocimiento previo y concreto de su existencia, así como de estar contribuyendo con su conducta a la ejecución de dicho plan".

miércoles, 6 de mayo de 2015

JATRI ADDUH: "La misión de la ONU en el Sáhara se limita a proteger la ocupación de Marruecos"

Jatri Adduh es presidente del Parlamento saharaui, miembro del Secretariado del Frente Polisario, y jefe de la delegación saharaui negociadora con Marruecos. El 26 de abril recibió el premio Gernika por la Paz y la Reconciliación.
Jatri Adduh, presidente del Parlamento saharaui, recibió el 26 de abril el premio Gernika por la Paz y la Reconciliación. Lo hizo en nombre de Mohamed Abdelaziz, secretario general del Frente Polisario, en un momento en el que el Consejo de Seguridad de la ONU acaba de prorrogar su misión en el Sáhara Occidental, la Minurso, pero sin potestad para velar por los derechos humanos en los territorios ocupados. En entrevista a GARA tras ser recibido por el alcalde de Donostia, Juan Karlos Izagirre –en la imagen–, advierte de que la paciencia de los saharauis se agota.
¿Qué supone este premio para la causa del pueblo saharaui?
Es un reconocimiento a la lucha, el combate y el sufrimiento de los saharauis durante estos 40 años. Hemos dado mucho por la paz y la justicia. En 1991, cuando la comunidad internacional y la ONU reconocieron nuestro derecho a decidir, los saharauis aceptamos seguir nuestra lucha por vías pacíficas. Seguiremos creyendo en ello siempre y cuando la comunidad internacional y la ONU materialicen su compromiso.
Gernika fue destruida por las bombas en 1937. En febrero de 1976, varias localidades saharauis fueron bombardeadas con napalm y fósforo blanco. ¿Qué supuso para usted estar en Gernika?
Gracias a la difusión de la tragedia que vivió en 1937 y a la labor de célebres artistas y escritores, Gernika es hoy día un referente del sufrimiento de la humanidad y de las atrocidades de la guerra. Nosotros también hemos padecido un genocidio. Marruecos bombardeó a civiles en Um Dreiga, Amgala, Tifariti, Smara y en otros muchos lugares. En los últimos años se han descubierto fosas comunes que acreditan este genocidio y, por consiguiente, nos ha conmovido estar en Gernika y que, pese al tiempo transcurrido, se sigan escuchando las sirenas en recuerdo de esa Gernika combatiente y también símbolo de la voluntad de vivir a pesar de las atrocidades de la guerra.
En su discurso, comparó Gernika con Um Dreiga.
Fue una de las localidades bombardeadas en 1976 por la Aviación marroquí, que utilizó napalm y fósforo blanco. Era una población numerosa, compuesta principalmente por personas que habían huido de las ciudades costeras en busca de refugio ante el avance de las tropas marroquíes. Allí no había hombres con fusiles. Es cierto que los saharauis hacían frente al avance de la invasión, pero en el campamento de Um Dreiga había mujeres, niños y ancianos. Los bombardeos causaron una herida muy profunda en la memoria de los saharauis. Tenemos testimonios e imágenes obtenidas en los momentos posteriores al ataque aéreo que acreditan la crudeza de los ataques aéreos. Todavía nos queda por saber el destino que corrieron cientos de saharauis que desaparecieron durante los bombardeos y el avance de las tropas de Marruecos. Gracias a la labor que están llevando a cabo equipos de investigación como el que lideran Carlos Martín Beristain y Paco Etxeberria con apoyo de instituciones vascas, hemos logrado localizar algunas fosas comunes. Espero que, de esta forma, podamos relatar y sacar a la luz parte del crimen que ha Marruecos ha cometido.
¿Qué les ha aportado la plena identificación de ocho saharauis, entre ellos dos menores de edad, ejecutados en febrero de 1976 y enterrados en una fosa clandestina?
Es muy importante. Siempre hemos hablado de genocidio, pero el hecho de que aparezcan fosas comunes y tengamos evidencias científicas refuerzan nuestras denuncias y nos dotan de argumentos ante la comunidad internacional y la opinión pública. Dan testimonio para la historia de que, efectivamente, lo que se ha cometido en el Sahara ha sido un genocidio que los marroquíes siempre han tratado de ocultar. A Marruecos se le debe denunciar como país que ha cometido crímenes de guerra. El procesamiento por parte del juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz es tan solo el inicio.
¿Cómo valora la respuesta dada por Rabat a este auto?
No cabía esperar otra reacción porque Marruecos no quiere razonar ni reconocer los hechos. Debería reconocer las resoluciones de la ONU avalando nuestro derecho a decidir. Marruecos parte del engaño y de intentar ocultar las realidades. Para mí, no es importante la postura de Rabat, sino las acciones que deberán adoptar las autoridades españolas para que ese auto se traduzca en la captura de los criminales. Lo más peligroso es que haya algún tipo de intervención para evitar la aplicación de esta resolución judicial.
El Consejo de Seguridad ha renovado el mandato de la Minurso. ¿Pero de qué sirve una misión sin capacidad para velar por los derechos humanos?
El Consejo de Seguridad debería imponer ya la organización de un referéndum para que el pueblo saharaui pueda expresar su libre voluntad. Esa es su responsabilidad y el mandato que se le dio a la Minurso en 1991. Mientras no se logre eso, la ONU debería de velar por la situación en el Sáhara Occidental, donde desde hace 40 años se vienen cometiendo atrocidades sin que la comunidad internacional reaccione. No existe ninguna razón para que no vele por los derechos humanos. Si la Minurso no organiza ese referéndum ni trata de relatar la realidad que viven los saharauis en los territorios ocupados, su misión se limita a proteger la ocupación marroquí. Eso es inaceptable. Por eso, reclamamos que tenga las mismas prerrogativas que el resto de las misiones de la ONU en el mundo. Desgraciadamente, hasta la fecha no lo hemos logrado. Pero, he decir que estamos al límite de seguir aceptando este statu quo. No vemos una solución a la vista, mientras Marruecos sigue oprimiendo y saqueando nuestros recursos naturales. Son ya 24 años de espera sin que vislumbremos perspectivas reales de una solución justa y duradera, y eso es realmente peligroso.
¿Cómo ve el futuro?
Apostamos por las vías pacíficas, pero no descartamos ninguna opción. Estamos en la obligación de utilizar todos los medios a nuestro alcance para seguir luchando por nuestros derechos. Lo ideal sería que la comunidad internacional se movilice y los países involucrados, sobre todo España, adopten una postura firme, agilicen y presionen para encontrar una salida pacífica. Los saharauis, repito, no descartamos ninguna vía, pero una reanudación de la confrontación bélica y de las hostilidades en el Sáhara en el contexto actual –veáse la situación en el norte de África y en el Sahel– sería muy peligrosa. A mi juicio, se debe de evitar llegar a ese extremo. ¿Cómo? Dejando que los saharauis decidan su futuro en un referéndum libre y democrático organizado por la ONU.
¿Cómo se sitúan los saharauis en este difícil contexto?
La República Árabe Saharaui Democrática es parte la Unión Africana. Nuestras políticas están orientadas a preservar los territorios bajo nuestro control de todo lo que ocurre en nuestro entorno más cercano. No son tareas fáciles pero, hasta el momento hemos podido asumirlas. Hacemos lo posible por mantener a los saharauis lejos de ese campo de batalla en el que confluyen guerras civiles, extremismos, bandas criminales... La mejor manera de evitar que se mezclen todo este tipo de cuestiones es arreglando el conflicto saharaui sobre la base de la legalidad internacional.
¿En qué situación se encuentra la población saharaui refugiada en Tinduf?
La situación humanitaria es cada vez más complicada porque el número de refugiados va en aumento y con ello las necesidades, y, por contra, los recursos escasean por culpa de la crisis. Desde el inicio, hemos tratado de aplicar políticas sociales. Hemos construido hospitales, dispensarios médicos, escuelas... pero, en los últimos cinco años todos estos servicios y programas se han visto afectados por la falta de financiación. Hago un llamamiento a quienes siempre han sido solidarios con el Sáhara para que sigan junto a la población refugiada y esos servicios humanitarios y sociales no se vean restringidos.

domingo, 3 de mayo de 2015

Un bombardeo con napalm y fósforo se añadirá a la querella contra Marruecos en la Audiencia Nacional

El abogado Manuel Ollé, que se ha desplazado al Sáhara Occidental para participar en el FiSahara, toma notas mientras escucha a dos ciudadanos saharauis. / Carlos Cazurro (FiSahara)
Manuel Ollé, el abogado que denunció ante la Audiencia Nacional el genocidio perpetrado contra la población saharaui por parte de Marruecos, ampliará la querella contra militares marroquíes. De este modo, según explica el letrado a cuartopoder.es durante la duodécima edición del Festival Internacional de Cine del Sáhara (FiSahara), presentarán “toda la documentación necesaria sobre el bombardeo con napalm y fósforo que sufrió la población saharaui de Um Draiga el 18 de febrero de 1976″. Según los testimonios de los supervivientes, fallecieron aquel fatídico día unas 200 personas, en la mayoría de los casos civiles.
Los testimonios de los familiares de las víctimas se presentarán como pruebas ante la Audiencia Nacional, con el propósito de que la causa por la cual el juez Ruz imputó a 11 altos cargos militares marroquíes publicada este mes, las recoja también. “Dentro de un mes y medio, aproximadamente, cuando tengamos recogida toda la documentación, ampliaremos la querella en la que ya se recogen parte de esos hechos en el auto de procesamiento y estableceremos en cada una de las víctimas, cuál fue su caso, es decir si fueron asesinadas o heridas, quedando lesionadas de por vida”, relata Ollé, añadiendo que solicitarán “la declaración de todos los testigos y sobrevivientes que hay en este momento, que son alrededor de unos 20″.
“Bombardear contra mujeres, niños y personas indefensas, así como contra un hospital, es un crimen de guerra“, afirma el abogado Manuel Ollé
Abdeslam Omar, presidente de la Asociación de Familiares y Desaparecidos Saharauis (Afapredesa), comenta a este medio que “se estima que murieron 200 personas como consecuencia de aquel bombardeo”, y que de momento han conseguido recopilar “64 nombres de fallecidos”. Además, hubo “más de 300 heridos”. “Los saharauis que fueron víctimas de este brutal atentado estaban huyendo de las tropas marroquíes hacia Argelia”, prosigue Omar, explicando que miles de saharauis huyeron del Sáhara Occidental tras el abandono por parte del Estado español de la excolonia. Como muchas de las víctimas tenían DNI español, el caso puede ser investigado y juzgado en la Audiencia Nacional.
“Este bombardeo se enmarca dentro del plan sistemático y generalizado que hemos denunciado siempre de exterminio del pueblo saharaui por parte de Marruecos, y esta fue una de las acciones más claras en las que se concretó y ejecutó ese plan”, prosigue el abogado. “El bombardeo debió de ser muy duro. Primero hicieron un reconocimiento y después cuatro aviones de marca francesa –uno de ellos les guiaba– comenzaron a bombardear indiscriminadamente contra mujeres, niños y personas indefensas, así como contra un hospital, lo que constituye en un crimen de guerra”, relata Ollé.
Según los testimonios de los supervivientes, el bombardeo duró 48 horas, regresando los aviones en varias ocasiones a Um Draiga para continuar con la masacre. “Más allá de todas las barbaridades y atrocidades que Marruecos perpetró en el Sáhara Occidental, el fósforo y el napalm eran además armas prohibidas en el ámbito del derecho internacional“, argumenta este especialista en crímenes internacionales.
Sobre el recorrido y los plazos que esta ampliación de la causa pueden tener, Ollé considera que “el juez se puede pronunciar rápido, porque es algo muy concreto que se añade a un proceso ya abierto. Nosotros propondremos todas la pruebas que estimemos que pueden acreditar los hechos”, añade. En esta petición de ampliación de la querella también se solicitarán nuevas imputaciones. “Por nuestra parte, trataríamos de aumentar la responsabilidad penal individual contra todos los cargos militares necesarios”, dice Ollé, quien recuerda también que “el Gobierno español se manifestó públicamente a través del ministro de Exteriores diciendo que iba a respetar todas las decisiones judiciales”. “Ojalá sea así, y que además colabore con todo lo que le pida el juez de la Audiencia Nacional”, concluye.
*Escuchar programa Punto de Fuga (Cadena Ser)
El equipo de juristas que ha impulsado la investigación a Marruecos por el genocidio en el Sáhara tiene más pruebas. Estos días se encuentran en Tindouf, en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia, recabando los últimos testimonios de un borroso capítulo; el bombardeo de la población en 1976 con napalm y fósforo blanco.
Manuél Ollé, uno de los abogados del equipo, nos cuenta los resultados de su visita a los campamentos y Marta del Vado, enviada especial de la SER al Fishara, nos acerca el testimonios de dos de los supervivientes.

sábado, 2 de mayo de 2015

El Festival de internacional del FiSahara reúne a víctimas de la represión marroquí

Tres hombres, en uno de los campos de refugiados de saharauis, Dajla (Argelia). GTRES
Para Mahmud Selma Daf, su padre murió cuatro veces. El día que desapareció, el día que le dijeron que su progenitor había perdido la vida en un combate entre el Ejército marroquí y el Polisario, el día en que le comunicaron que había sido secuestrado y que había fallecido en un cuartel militar y el día en que, por fin, pudo conocer y demostrar la verdad.
El recorrido emocional de Mahmud es el camino de incertidumbre por el que pasan muchos familiares de desaparecidos. Vidas enteras dedicadas a encontrar el rastro perdido de sus parientes, existencias completas destinadas a aportar luz a algo que nadie quiere aclarar, luchas titánicas en busca de lograr un poco de justicia y el fin de la impunidad.
Ayer, algunos de ellos se reencontraron en una jaima perdida en un lugar remoto del planeta: los campos de refugiados de saharauis en Dajla (Argelia). "La desaparición de una persona es el crimen de los crímenes. La persona pierde todos sus derechos", afirma tajante Nora de Cortiñas, miembro de la plaza de las Madres de la Plaza de Mayo.
Cortiñas ha venido a solidarizarse con el pueblo saharaui durante el Festival de cine del Fishara, que este año está dedicado a la Justicia Universal. Aunque los jueces argentinos han condenado a algunos de los responsables de las torturas de la dictadura, Cortiñas sigue sin saber qué pasó con su hijo. "No perdonamos no olvidamos y no nos reconciliamos con los genocidas", afirma tajante.
Como hizo en su día el pueblo argentino, los saharauis también quieren sentar en el banquillo a los miembros del Ejército marroquí responsables de las torturas, las muertes y la represión que relatan haber sufrido. De momento, han conseguido un espaldarazo con el auto del juez de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, que ha procesado a 11 marroquíes por 50 asesinatos, 202 secuestros y 23 casos de tortura en el Sáhara desde la retirada española hasta el año 92.
Un testigo vio los hechos
Uno de estos casos que relata el juez Ruz en su auto es del padre de Mahmud. "Salimos huyendo del Ejército marroquí que venía por el norte y del de Mauritania, que llegaba por el Sur. Nos faltaba agua y mi padre fue a por ella, pero nunca más le volvimos a ver. Mi madre entró en shock y nunca lo superó", asegura Mahmud en un pupitre improvisado en la sala de prensa del FiSahara.
Sin embargo, hubo un testigo, Abba Ali Said que vio cómo los soldados marroquíes disparaban en el pecho al padre de Mahmud y a su tío. Su testimonio no fue tenido en cuenta y, durante muchos años, este saharaui de 42 años, que ahora vive en Ciudad Real, tuvo que hacer frente a las diferentes versiones que le proporcionó el Reino alauí sobre la muerte de su progenitor, todas ellas falsas.
Hasta que en febrero de 2013, un pastor se encontró con unos restos humanos y se descubrieron la existencia de dos fosas. "Había DNI, carteras, firmas... Los informes forenses demostraron que allí estaban los cuerpos de mi padre y mi tío". Mahmud pudo al fin respirar y enterrar a su padre.
Muchos no han tenido esa suerte. A la jaima de Dajla también han acudido víctimas y familiares de desaparecidos de los bombardeos con napalm que el Ejército marroquí realizó en el año 76 en campos de desplazados saharauis que huían de la guerra.
A sus 70 años, Abubekren Ben-Nani todavía recuerda con viveza la tragedia: "Vinieron cuatro aviones y soltaron dos bombas de napalm. Todo resultó calcinado. Había mujeres, niños y el feto de una mujer embarazada salió despedido. Intentamos salvar a los supervivientes, pero volvieron a bombardear. Todo se llenó de carne y huesos repartidos por el suelo", rememora con tristeza.
Durante muchos años, estos supervivientes sólo han recibido una terapia: el cariño y la solidaridad de la gente. Ahora, tras muchos años de silencio, el juez Ruz les ha devuelto la esperanza.

viernes, 1 de mayo de 2015

Las caras que hay detrás del auto del juez Ruz sobre el genocidio saharaui

El abogado Manuel Ollé con Abubekeren Ben-Nani Abdalame, a su derecha, también víctimas de los bombardeos marroquíes. / Gabriela Sánchez.
Balla sufrió los bombardeos de fósforo blanco y napalm lanzados por Marruecos en 1976, en los que vio morir a uno de sus hijo en el acto. / Gabriela Sánchez.
Sadyama Adjeteu también fue víctima de los bombardeos de fósforo blanco y napalm de febrero de 1976, cuando era una niña. / Gabriela Sánchez.
Los denunciantes en la causa del genocidio saharaui han anunciado su intención de incluir los testimonios de las víctimas de los bombardeos de fósforo blanco y napalm lanzados por Marruecos en 1976
El abogado Manuel Ollé pretende personar a víctimas como Balla, que vio morir a su hijo de 11 años: "La bomba cayó sobre sus piernas, se las destrozó y falleció frente a mí"
La Audiencia Nacional ha imputado a once altos cargos y militares marroquíes por un posible delito de genocidio sobre la población saharahui
EL DIARIO.ES  Gabriela Sánchez   - Campamentos de refugiados de Dajla (Argelia). 01/05/2015
Sus muñecas le recuerdan por qué está donde está. "Mis hijos estaban jugando cuando empezaron los bombardeos... Les llamé para que viniesen conmigo, pero cuando corrían hacia mí, nos tocó a nosotros", relata Balla. Le tocó observar la muerte de su hijo en el acto, ver a su bebé fallecer meses después, huir hasta el campamento de refugiados más alejado del muro para no escuchar ese estruendo jamás. Es una de las víctimas del bombardeo de fósforo blanco y napalm cuyo testimonio podría formar parte de la ampliación de la causa que, por el momento, ha procesado a 11 altos altos cargos y militares marroquíes por posible genocidio en el Sáhara Occidental.
El equipo jurídico liderado por Manuel Ollé ha anunciado su intención de extender la causa del genocidio saharaui para incluir la investigación concreta de los bombardeos de fósforo blanco y napalm lanzados por Marruecos el 19 de febrero de 1976. Cayeron del cielo sobre el campamento de Um draiga, una zona del Sáhara Occidental situada en los actuales territorios ocupados. El abogado se ha encontrado con las víctimas para transmitirles la importancia de su testimonio en el proceso judicial abierto en la Audiencia Nacional.
"Es imprescindible vuestra personación de las víctimas" y también les informa de que "hay 11 culpables con nombres y apellidos que van a tener que responder", ha afirmado el abogado. Aunque el auto del magistrado Pablo Ruz incluye estos bombardeos, no cuenta con los testimonios de sus víctimas. El equipo de Manuel Ollé pretende personarlas, una actuación que sí se ha materializado en el caso de los familiares de los desaparecidos cuyos restos fueron localizados en las dos fosas comunes halladas en los territorios liberados. Estas son algunas de las historias con nombres y apellidos que están siendo recopiladas con el objetivo de integrarlas en el caso "en un futuro próximo".
Las víctimas recuerdan un primer acercamiento de algunos aviones que iluminaron la zona alrededor de las 4 de la madrugada. Se fueron, pero cerca de las 10 de la mañana regresaron. "De repente se lanzaron las bombas. Había carne y huesos por todas partes", relata Abubekeren Ben-Nani Abdalame, de 70 años, quien estuvo presente en el ataque que también, asegura, dejó paralítica a su madre. Los bombardeos acabaron con la vida de 60 personas, según el recuento confirmado de la Asociación Familiares de Presos Desaparecidos Saharauis (Afrapredesa).
Uno de los hijos mayores de Balla, de 11 años, murió en el acto. "La bomba cayó sobre sus piernas, se las destrozó y falleció frente a mí", describe la mujer en su jaima, la casa de tela y adobe en la que vive. "Tuvimos que dejar sus restos allí...". Huyó junto a sus otros cuatro hijos y la abuela de estos. Uno de ellos muy herido, narra la saharaui. En los brazos de la más pequeña (de 10 meses) aparecían manchas provocadas por los productos lanzados desde los aviones marroquíes. El bebé acabó muriendo meses después cuando ya estaban instalados en los campamentos de refugiados.
"A mí me cayeron aquí, aquí, aquí". Mientras Balla habla muestra las marcas del ataque marroquí. Muñecas, muslo, espalda, cuello. "Un saharaui me sacó de allí", recuerda. "Después, me desperté en el hospital de Tindouf. Uno de mis hijos, el que recordaba que estaba más grave, no estaba conmigo, y no sabía donde estaba. Preguntaba si estaba muerto y nadie sabía". Días después, cuando fue capaz de levantarse, comenzó a caminar por el hospital. Preguntaba, pero nadie le daba la respuesta esperada. "Una mujer, de repente, me tendió su mano. Se la agarré y me llevó hasta él. Estaba vivo, estaba bien", relata Balla.
El sonido del horror
Las víctimas describen los momentos de horror y desesperación vividos durante los bombardeos. "Las bombas cayeron también sobre el dispensario del campamento (centro de salud)". Varias víctimas aseguran que una de las enfermeras estaba embarazada. "La bomba le partió en dos y el feto salió disparado", describe Ben-Nani Abdalame.
Cerca de ella trabajaba Hurilla Horia, enfermera catalana y superviviente del ataque. Su entonces marido, el médico Bala Mhamad Ahmed, murió junto a ella, describe Chibla, su sobrina política. Ha escuchado la historia demasiadas veces y la cuenta como quien estuvo presente, aunque nació una década más tarde. "Ella no paraba de gritar: 'Ay mi madre, ay mi madre", dice junto a su madre. Saben bien los detalles del día que marcó el lugar donde montarían su nueva vida temporal, su estancia de adobe.
Prácticamente todas las víctimas de los bombardeos de fósforo y napalm viven Dajla, uno de los cinco campamento de refugiados situados en un espacio desértico cedido por Argelia, enemigo histórico de Marruecos, tras el inicio de la invasión marroquí. El resto de los campamentos se sitúan muy cerca de la ciudad de Tindouf, donde hay un aeropuerto militar. "Los bombardeos dejaron familias enteras exterminadas. Los supervivientes se quedaron aterrorizados. Cuando [días y semanas después] escuchaban los aviones pasar, se escondían debajo de los árboles. Les daba mucho miedo".
Balla, que durante "cerca de tres meses" estuvo ingresada en el hospital de Tindouf, también lo destaca. "Se escuchaban todo el tiempo y me asustaba mucho, por eso [las autoridades marroquíes] decidieron alejarnos. Por eso estamos aquí", dice, 40 años después, tumbada sobre las alfombras que cubren el suelo de su jaima.
Las víctimas, dispuestas a declarar
Afirma estar dispuesta a hablar ante un juez si se lo requiriesen. Desde Afrapredesa confirman que su testimonio formará parte de un informe coordinado por el abogado Carlos Beriestain, uno de los artífices de la investigación que, junto con Francisco Echeberria, culminó con el descubrimiento de dos fosas comunes en los territorios liberados del Sáhara Occidental. La identificación de los restos hallados, víctimas de asesinatos perpetrados por militares marroquíes, fue clave para determinar el procesamiento de los 11 altos cargos y militares marroquíes.
La causa, que fue abierta por el juez Baltasar Garzón en 2007 en virtud de una querella presentada por la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (Afapradesa), investiga asesinatos, bombardeos de campamentos y torturas cometidos por las fuerzas marroquíes en el Sáhara desde el 6 de noviembre de 1975 al 7 de octubre de 1992 imputables a los procesados o sin autor conocido.
Entre los hechos descritos en el último auto del juez Pablo Ruz se encuentran amputaciones de miembros a prisioneros, incluido un recién nacido, la quema de personas vivas o la aplicación de descargas eléctricas a refugiados que vivían en las localidades saharauis de El Aaiún, Smara, Amgala. El magistrado imputó a responsables militares marroquíes que siguen en ejercicio.
"No hemos sido víctimas de un único país. Hemos sido víctimas de los estados que actuaron directamente, pero también de la potencia que tiene la responsabilidad sobre nosotros, España. Nos abandonó, y nunca pensamos que iba a hacerlo de esta manera", reflexiona el saharaui Ben-Nani Abdalame junto al abogado que pretende incluirle en la querella que ha marcado un antes y un después en la investigación de los crímenes perpetrados por Marruecos en el Sáhara Occidental.
__
Nota: Esta cobertura se realiza en el marco de la celebración del Festival de Cine Internacional FiSahara. Los gastos del viaje corren a cargo de la organización del festival.

Crímenes en el Sahara Occidental: caso abierto

*Fuente:Deia. POR IGOR BARRENETXEA MARAÑÓN - Viernes, 1 de Mayo de 2015
POR desgracia, por mucho que sepamos sobre los crímenes perpetrados por ciertos Estados, gobiernos o grupos, si no se abre un proceso judicial es como si los males ocurridos no hubiesen ocurrido y si los responsables no asumen sus crímenes, las víctimas, una vez más, se quedan indefensas, enfrentándose al dolor y al sufrimiento del oprobio y de la humillación de ver a los verdugos libres. Pues bien, parece que algo ha cambiado respecto a lo ocurrido en el Sahara Occidental tras la descolonización española. Por fin, la Audiencia Nacional, a través del juez Pablo Ruz, ha dado un paso. Ahora solo queda aguardar a que los populares inventen una nueva ley para evitar que se puedan juzgar tales masacres. La causa abierta contra 11 militares marroquíes es por genocidio. Palabras mayores, sin duda.
En el auto se recoge que durante años (en un periodo que abarca desde 1976 a 1992) se ha producido “un ataque sistemático contra la población civil saharaui por parte de las fuerzas militares y policiales marroquíes” cuyo fin no era otro que “destruir total o parcialmente a la población autóctona con el fin de apoderarse del territorio que había pertenecido a España”.
Se han recogido, y seguro que esto solo es la punta del iceberg (porque Marruecos no ha colaborado en modo alguno en investigar los horrores y políticas homicidas allí practicadas), 50 asesinatos, 6 casos de desapariciones, 202 detenciones ilegales y 23 casos de torturas, pero imaginamos que hay muchas más. Con esto, Ruz pone el cierre a una larga investigación iniciada en 2007 por el juez Baltasar Garzón, el mismo que por diferentes intereses, más políticos que judiciales, fue apartado de la judicatura por pretender juzgar el franquismo.
El mismo auto del juez Ruz establece que el Sahara Occidental nunca fue territorio de Marruecos, que nunca ha ostentado derecho histórico alguno sobre el mismo
La suerte de vulneración sistemática de los derechos humanos, de violencia gratuita contra la población civil y de acciones que ningún gobierno democrático puede asumir ni avalar (bombardeo de núcleos de población, desplazamientos forzados y, por supuesto, torturas, asesinatos y desapariciones) fueron practicadas por Marruecos de forma sistemática con un único fin de doblegar, destruir la identidad y voluntad del pueblo saharaui. Además, el mismo auto establece en sus páginas iniciales que el Sahara Occidental nunca fue territorio marroquí, por lo tanto, nunca ha ostentado ningún derecho histórico sobre el mismo y que la población, antes de la ocupación, los 74.000 saharauis censados eran de “nacionalidad española”. Por un lado, este hecho pone de relieve el archiconocido abandono que los distintos gobiernos españoles han sostenido sobre la antigua colonia y, por otro, permite soslayar la reforma de la ley de justicia universal que el PP aprobó para evitar litigios internacionales (como era el caso de China, por sus crímenes en el Tíbet) que podían interferir en sus relaciones comerciales. Pero la garantía y defensa de los derechos humanos no pueden jamás obviarse. Ese ha sido el gran mal del siglo XX, y no queremos que esto se repita en el siglo XXI.
En este caso, refleja la incapacidad de España por afrontar su pasado colonial y de encarar la responsabilidad que ello implica. De nuevo, lamentablemente, el poder del dinero, las jugosas y lucrativas relaciones económicas sostenidas con el Estado marroquí son mucho más relevantes que la salvaguarda de la dignidad de las personas. En el auto se recogen los testimonios de primera mano de saharauis que presenciaron los crímenes, permitiendo el descubrimiento de varias fosas de los cuerpos de asesinados impunemente por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes. Mostrando, así, que no son fabulaciones sino hechos evidentes de que tales horrores se produjeron. También se recoge cómo dos aviones atacaron el campamento de desplazados Un Dreiga el 20 de febrero de 1976, con napalm y fosfato blanco, causando 39 muertos, a pesar de que una de las tiendas tenía el claro distintivo de la Cruz Roja. A ello se puede ir sumando otra serie de terribles hechos que se han ido sucediendo hasta los años 80 y 90. Para Marruecos, el Sahara es la joya de la corona, disfruta de ricos fosfatos y caladeros, además de convertirse en un lugar en donde se han asentado miles de familias.
Ha empeñado mucho en su guerra particular contra el Frente Polisario y lo considera parte esencial de su geografía. Como hace Israel con los palestinos, juega con la baza favorable del tiempo: cuanto más se prolongue, más difícil será encontrar la solución. Marruecos ha entablado importantes acuerdos de colaboración con la Unión Europa y Estados Unidos en la lucha contra el yihadismo, es una monarquía de corte moderado, aunque no podemos hablar de Estado democrático (sí ha habido avances desde que Hassan II murió y dejó paso a su hijo, Mohamed VI) y eso le ha servido como manto protector hacia cualquier acusación de crímenes de lesa humanidad o, bien, a ser interpelada a que se retire del Sáhara.
Mientras que Rusia, paradójicamente, sufre fuertes sanciones por la anexión ilegal de Crimea, Marruecos, en cambio, nada. Y aunque la ONU aboga por que se produzca un referéndum de autodeterminación (diciembre de 1997), la propuesta ha sido escuchada por Rabat como quien oye llover.
De todos modos, no existen garantías suficientes para que sea justo porque el censo de la población actual del Sahara está distorsionado por dos factores importantes: muchos saharauis viven en campamentos de refugiados en Argelia (y Marruecos no acepta su regreso) y se ha producido un fuerte desplazamiento de población marroquí al Sahara, lo cual hace que haya un número casi mayor de marroquíes que de habitantes autóctonos. El gobierno de Marruecos ha prometido, como alternativa, una autonomía… pero sin garantías. Y sin que eso pueda borrar los padecimientos infligidos a los saharauis. Confiemos en que esta vez, haya un poco de justicia para este sufrido pueblo y que la ONU decida dar un paso decidido en favorecer su causa, no permitiendo que su historia sea olvidada.