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jueves, 11 de febrero de 2021

Réplica dirigida al periódico de la extrema derecha La Razón por difamar en un articulo el Frente Polisario

Fuente: el periódico La Razón

  • Réplica del representante del Frente Polisario para España Abdulah Arabi dirigida a un artículo difamatorio publicado por el periódico La Razón
  • Respuesta dirigida al periódico de la extrema derecha La Razón en el que se difama el Frente Polisario

Respuesta al artículo publicado en su medio el día 6 de febrero de 2021 y firmado por J.M. ZULOAGA, bajo el título de: Marruecos acusa al Polisario de aportar militantes al Estado Islámico en el Sahel. Como Representante del Frente Polisario en España le manifiesto mi malestar personal y el de la organización a la que represento por la falta de rigor e interés demostrado por su diario al no contrastar la versión dada por el Sr Zuloaga y más si cabe, considerando la sensibilidad del tema tratado: la repugnante lacra del terrorismo.

Asumir como verdad única el relato de una de las partes y contribuir a su difusión implica una violación de la presunción de inocencia de la otra parte y, por ende, una vulneración de su honor. Consideramos las acusaciones vertidas absolutamente infundadas, de extrema gravedad y por lo tanto objeto de una disculpa y detracción.

Es bien conocida la estrategia e interés de algunos sectores y lobbies que utilizan de forma infame e infundada la acusación de terrorismo al Polisario con el único objeto de socavar la base de apoyo social con la que cuenta esta organización a nivel internacional. En definitiva, se busca atemorizar y menoscabar el movimiento de solidaridad con el Pueblo Saharaui.

Basta con remontarse a diciembre de 2019, momento en el que el Ministerio de Asuntos Exteriores de España emitió una alerta desaconsejando a los ciudadanos españoles viajar a los campamentos de refugiados saharauis en el sur de Argelia. Una alerta basada en un supuesto riesgo “inminente” de atentado, atentado que nunca se llegó a producir. El objetivo no era otro que empañar la imagen de los campamentos saharauis, y presionar a las ONGs que operan en la zona para poner fin a sus actividades y reducir así el apoyo humanitario a la población saharaui, y todo ello, como viene siendo habitual, en total sintonía con una campaña orquestada por Marruecos.

En el ejercicio de nuestro derecho a la réplica, quisiera señalar lo siguiente:

El Frente Polisario tiene entidad estatutaria de movimiento de liberación nacional como único y legítimo representante del pueblo saharaui, pueblo inmerso en un proceso de descolonización, reconocido por la comunidad internacional.

Durante 29 años, el pueblo saharaui depositó su confianza en la comunidad internacional dando una lección al mundo de dignidad y de resistencia pacífica. Como respuesta, solo ha obtenido el alargamiento sine die del conflicto y frecuentes amenazas de reconocimiento de la supuesta soberanía de Marruecos sobre un territorio que ocupa ilegalmente por la fuerza.

Marruecos siempre ha buscado oportunidades para desacreditar al Frente Polisario ante la opinión pública internacional y su asociación a la lacra del terrorismo que ha sido una constante durante todos estos años. Se nos ha acusado de comunistas, de vietnamitas, de gadafistas… Ahora somos terroristas islámicos de Al Qaeda… Cualquier argumento es válido con tal de desprestigiar nuestra justa causa y resistencia pacífica.

En lugar de dar voz a relatos no contrastados y documentados, les sugerimos que se refieran a fuentes oficiales, como los servicios de inteligencia de países serios y creíbles, que constatan que ni los saharauis ni el Polisario tienen vinculación alguna con organizaciones terroristas.

¿Por qué entonces la necesidad de insistir en esta vinculación terrorista? La consistencia política y jurídica del Frente Polisario como movimiento de liberación nacional niegan la posibilidad de calificar de terrorista cualquier actividad o actitud del Frente Polisario, ya sea tanto en el pasado como en el presente, argumenta el profesor Francisco Palacios, Titular de Derecho Constitucional, Universidad de Zaragoza y, prosigue, sólo el Estado marroquí y su propio sistema mediático ha osado asignar dicha calificación de manera más o menos recurrente y sin prueba alguna.

El Frente Polisario es actualmente el único movimiento armado de naturaleza políticomilitar que jamás ha sido calificado de terrorista, incluso después del paradigma del 11-S y, por lo tanto, su incriminación y señalamiento en ese sentido sin elementos, indicios o procedimientos podrían tener consecuencias muy graves.

El articulo acusatorio de su medio no aporta ningún documento ni elemento contrastado que acredite una acusación de tal gravedad. La acusación se basa en una parca entrevista concedida por el jefe de la Brigada Central de Investigación Judicial de Marruecos al diario Al Ayam y, reproducida por su medio.

El Frente Polisario, a pesar de llevar movilizado como organización militar cuarenta y cinco años y reivindicando la lucha armada, nunca ha estado en un listado de organizaciones terroristas, ni siquiera en el muy riguroso y extenso listado del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Las instancias especializadas en la detección y diagnóstico de actividades, estructuras y actores terroristas como Europol, jamás han referido el más mínimo indicio, comentario o análisis que implicara al Frente Polisario. Consideramos que contribuir, como lo ha hecho su medio, a difundir informaciones falsas, conlleva consecuencias negativas para la memoria -política, histórica y colectiva- de centenares de miles de personas que se identifican con la justa causa del pueblo saharaui. Pero atenta además contra la dignidad de un amplísimo colectivo y, sobre todo, de sus víctimas, de sus exiliados, de las familias forzadas a la separación, de sus refugiados.

El Estado Saharaui es un estado democrático y la sociedad española conoce, de forma generalizada, la naturaleza real de la lucha del Pueblo Saharaui y su legítima causa por la autodeterminación y la independencia y es consciente de que el Frente Polisario es un actor clave en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo para contrarrestar los efectos del narcoterrorismo orquestado por Marruecos. Marruecos es el principal productor mundial de resina de cannabis que exporta a Europa, África, Oriente Medio y Asia. Este tráfico de droga está controlado por redes criminales conectadas a grupos terroristas. Las Fuerzas de Seguridad y Servicios de inteligencia de España han comunicado la existencia de indicios que acreditarían la entrada, mezclados con los inmigrantes, de miembros del Estado Islámico, casi todos de origen marroquí. Por último, agradecería que consideraran la importancia que tiene para el Frente Polisario el hecho de contrastar cualquier información que intente asociar nuestra justa lucha y resistencia pacífica con algo tan deleznable como es el terrorismo, y más aún cuando es una acusación sin pruebas y con una clara intención política, estrategia habitual de Marruecos y de su lobby en España.

 

 

jueves, 13 de febrero de 2020

Terrorismo en el Sahel y Europa Press. Reproducir el discurso marroquí que involucra a los saharauis es faltar a la verdad


Diario La Realidad Saharaui/DLRS, jueves 13/02/2020
La agencia española Europa Press publicó el pasado domingo 9 de febrero una nociva noticia, sin situar los hechos y argumentos reales. La noticia de Europa Press pretende implicar a los saharauis y al Frente Polisario en temas de terrorismo en el Sahel, haciendo favor al régimen marroquí para salpicar la limpia lucha del pueblo saharaui y su vanguardia nacional, el Frente Polisario: “Estado Islámico en el Gran Sáhara, la principal amenaza en el Sahel”.
Parece sospechoso de que nos encontremos ante una campaña orquestada. Sólo hay que ver que la desacreditada agencia oficial de prensa marroquí MAP, controlada por los servicios de inteligencia marroquí, se apresurara a reproducir pocas horas después la “noticia”, incluyendo al Polisario en el indecente titular: “ISIS en el Gran Sahara vinculado al Polisario, la principal amenaza yihadista en el Sahel (Europa Press)”.
La Representación diplomática del Frente Polisario en España ha reaccionado con el siguiente comunicado difundido ayer miércoles 12 de febrero entre los medios de comunicación para aclarar y condenar el hecho de vincular los saharauis al terrorismo haciendo de altavoz del enemigo de los saharauis, el régimen marroquí.
Comunicado de la Representación del Frente Polisario España
El Frente Polisario desmiente categóricamente las informaciones y falsedades recogidas en algunos medios de comunicación españoles, cuya fuente es el despacho publicado por la agencia Europa Press, titulado “Estado Islámico en el Gran Sahara, la principal amenaza en el Sahel”.
Para el Frente Polisario, esas informaciones lejos de informar a la opinión pública generan confusión, pero, sobre todo, asocian deliberadamente la causa saharaui con el terrorismo yihadista.
Las constantes pretensiones de vincular al pueblo saharaui en general, y al Polisario, en particular, con las actividades terroristas es un apéndice trazado con líneas gruesas en la agenda de determinados Estados, cuya incontenible voracidad territorial no conoce límites.
Desde la Representación del Frente Polisario en España insistimos una vez más en la conducta pulcra que, durante más de 44 años, ha mantenido el pueblo saharaui en su lucha por recobrar sus legítimos derechos, una conducta que ha sido avalada por el sello de distintos cuerpos de seguridad, entre ellos franceses y americanos.
Las hemerotecas recogen suficiente información sobre el origen de la lacra del terrorismo, así como de la nacionalidad de sus perpetradores. Por otra parte, existen informes de numerosos organismos solventes sobre la procedencia de los integrantes de cada una de las organizaciones terroristas.
La utilización del gentilicio de ‘Al saharaui’ para apodar a uno de los responsables del terrorismo en el Sahel, no es ajena a los intereses de esa agenda cuya prioridad es dañar la imagen de la lucha del pueblo saharaui, intentando de esta forma proyectar en el imaginario de la opinión pública la vinculación entre el pueblo saharaui y el terrorismo.
¿De quién se trata realmente?
Abu Walid Al Saharaui es Lehbib Abdi Said Bachir, nacido en 1974 en El Aaiún, ciudad saharaui ocupada por Marruecos, y donde todavía siguen viviendo sus padres. En el Aaiún cursó sus estudios primarios y secundarios para más tarde, tras el alto el fuego de 1991, trasladarse a los campamentos saharauis con la intención de terminar sus estudios universitarios en Argelia.  En los campamentos de refugiados permaneció alrededor de cinco años en los que trabajó en la enseñanza y en la juventud y nunca realizó entrenamiento militar alguno. A finales de los años 90 se le perdió la pista hasta que apareció en las filas del MUJAO, una escisión del AQMI, en el Sahel, siendo una de sus primeras acciones, el secuestro de tres cooperantes europeos en los campamentos saharauis.
Si la pertenencia de un ciudadano saharaui a dichas bandas terroristas constituyera un indicio de la vinculación de todo un pueblo con el terrorismo, de la misma forma, el Gobierno Español debería emitir ya una alerta desaconsejando a los españoles viajar a Marruecos, dado que el terrorismo integrista que opera, tanto en Europa como en Medio Oriente, tiene su mayor fuente de mano de obra, precisamente en este país, Marruecos.
Desde la Delegación del Frente Polisario en España, apelamos una vez más a la ética y a la deontología periodística, cuyos cánones están firmemente arraigados en la cultura periodística española, para que siga formando y conformando a la opinión pública siempre de forma veraz, fidedigna y contrastada.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Tras 28 años esperando el referéndum prometido por la ONU, el Frente Polisario, bajo presión de los jóvenes, amaga con retomar las armas contra Marruecos


Tras 28 años esperando el referéndum prometido por la ONU, el Frente Polisario, bajo presión de los jóvenes, amaga con retomar las armas contra Marruecos
La guerra tienta a los saharauis
Sin guerra ni paz. Soldados saharauis descansan en Tifariti, en el denominado “Sáhara Liberado”, durante la celebración la semana pasada del XV Congreso del Frente Polisario (C. Rodríguez)
GEMMA SAURA | TIFARITI, SAHARA OCCIDENTAL, el periódico La Vanguardia en su edición 29/12/2019. No ha llovido en el desierto, como no lo hizo el pasado otoño. Pero Gbenaha Fadel, de 24 años, se encoge de hombros. “Por mucho que esté seca, es nuestra tierra. Me gusta. Me siento en mi país. Y algún día llegará la lluvia”, dice. Vive con sus padres, hermana y sobrinos en una jaima en medio de la nada. Tienen un saco de agua suministrado por organizaciones humanitarias, un rebaño de cabras y algunos camellos. Poco más.
La vida nómada es dura, pero la familia la prefiere al hacinamiento de los campos de Tinduf, en Argelia, donde unos 170.000 saharauis viven refugiados desde que en 1975 Marruecos invadió la provincia española número 53. El pedregal polvoriento donde vive Gbenaha es lo más parecido que tienen los saharauis a una tierra propia. Lo llaman “Sáhara Liberado” y es la franja que quedó bajo administración de la ONU en 1991 cuando Marruecos y el Frente Polisario acordaron un alto el fuego tras 15 años de guerra. El resto –el 70%, que incluye toda la costa, con su pesca, y las minas de fosfatos– lo controla Rabat.
No hay guerra desde 1991 pero tampoco puede decirse que haya paz
“Necesitamos muchas cosas. Pero sobre todo lo que necesitamos es volver a nuestra tierra, porque la tenemos. Y es rica en recursos. Es triste tener que vivir esta vida comparado con la que podríamos haber tenido o la que tuvieron nuestros padres”, dice Gbenaha con un castellano con acento vasco que aprendió estudiando en Bilbao, “para poder aportar algo el día que recuperemos nuestra tierra”, cuenta.
Entre Gbenaha y su tierra prometida se cruza el muro marroquí. No acapara titulares como el muro de Trump, aunque con sus 2.700 km es la barrera defensiva más larga del mundo después de la Gran Muralla china. Es más gruesa de lo que aparenta. Es peligroso acercarse a menos de tres kilómetros porque el terreno está minado: se calcula que hay nueve millones de artefactos.
“Sigan el camino pisado y observen el terreno. Las minas no suelen estar en montículos sino en zonas bajas donde uno puede agazaparse para atacar”, instruye un escolta de la Agencia de Protección Saharaui en una visita con periodistas extranjeros. A lo lejos, en un puesto militar sobre el muro, se mueve una mancha negra. Es el soldado marroquí que vigila al grupo del lado saharaui. Todos se observan.
No hay guerra desde 1991 pero tampoco puede decirse que haya paz. Bajo la sombra del muro, los saharauis ven pasar los años sin que nada se mueva. En 1991 les prometieron un referéndum de independencia que Rabat bloquea, con el apoyo incondicional de Francia, EE.UU. y también España, pese a que sobre el papel es aún la potencia administradora.
“Marruecos es un gran corruptor. No sabe tener una política de acuerdos y negociación, sino sólo corromper y chantajear, y conoce a la perfección la mentalidad de los europeos. Amenaza con dejar pasar las drogas, con la inmigración, con el terrorismo y consigue que todos hagan lo que quiere”, lanza Omar Mansur, miembro de la cúpula del Frente Polisario.
El conflicto en Catalunya aleja aún más la posibilidad de ver a España defendiendo el referéndum, aunque los saharauis subrayan que son casos distintos y que, de todos modos, hace años que Madrid se desentiende. “El Gobierno español no ha sabido cumplir con su deber con el Sáhara Occidental ni reaccionar al chantaje de Marruecos”, dice Mansur.
Los saharauis acusan a Rabat de congelar el conflicto para que la situación de facto –la ocupación– se solidifique en una situación de iure. “Marruecos cree que si mantiene el status quo y bloquea toda solución, con el tiempo destruirá al Polisario. Que la juventud perderá las ganas de luchar. Es un cálculo tonto que ya cometieron en 1975 y demuestra que conocen muy mal a los saharauis. Nuestros jóvenes aprovechan las oportunidades y van fuera a estudiar y trabajar, pero luego vuelven. No abandonan la lucha”, sostiene Mansur
Son las generaciones nacidas en el territorio ocupado o Tinduf las que presionan a la dirección del Polisario. “Aquí no hay nada, sólo desierto. No hay ningún futuro. Vamos a seguir igual años y años a menos que vayamos a la guerra”, dice Najma, nacida en los campos de refugiados de Tinduf y residente en España.
En los últimos años las condiciones en los campos (ya son seis) ha mejorado, con casas de adobe que sustituyen a las jaimas, tendido eléctrico y cisternas de agua. Pero es también una evidencia de que la situación se eterniza. Los campos hace mucho que dejaron de ser provisionales.
La vuelta a las armas ha sido el gran tema del XV Congreso del Frente Polisario la semana pasada en Tifariti. La declaración final advierte que los saharauis revisarán su participación en el proceso de paz y exige a la ONU que designe a un enviado especial, tras la renuncia en mayo del expresidente alemán Horst Köhler.
“Aunque espero que todo se solucione sin ir a la guerra, haré lo que diga el Polisario”, afirma Salah Lebsir
En una entrevista con La Vanguardia y otros medios españoles, el secretario general del Polisario, Brahim Ghali, no responde si es partidario de retomar las armas. “El pueblo saharaui está al límite de su paciencia. No está cansado de la resistencia, sino de una comunidad internacional que no cumple sus compromisos y se burla de nuestra paciencia. Hemos cooperado con la ONU todos estos años para lograr una solución justa, definitiva y pacífica. Pero no seguiremos igual. Si la ONU no cambia de actitud, nos empujará a elegir otros medios que hasta ahora hemos evitado”.
Ghali es un veterano líder militar del Polisario y pertenece a la rama dura, de los que en 1991 consideraron un error el alto el fuego. Ahora, sin embargo, se niega a comentar su posición de entonces: “No es justo juzgar lo que ocurrió hace 28 años con los ojos de hoy”, zanja.
Omar Mansur, miembro del equipo que negoció la tregua, sí admite que pecaron de inocentes. “Éramos jóvenes y creíamos fervientemente en el derecho internacional, creíamos que la ONU no se comprometería a nada que no pudiese cumplir. Nos dijeron que en seis meses votaríamos. Se veía muy bonito y nuestra ilusión era muy grande”, recuerda Mansur. Hoy lo ve distinto: “Si no hay posibilidad de solución política no puede ser otra que militar”.
 “Aunque espero que todo se solucione sin ir a la guerra, haré lo que diga el Polisario”, afirma Salah Lebsir, de 28 años, activista llegado del Sáhara ocupado para el Congreso. En junio salió de una cárcel marroquí tras cumplir una condena de cuatro años por participar en manifestaciones.
Hace años que el Polisario agita el fantasma de la guerra pero hasta ahora parecía más un discurso para satisfacer a las bases que una amenaza creíble. En un conflicto abierto, los saharauis, con su pobre armamento y sin aviación, tendrían las de perder. Pero ellos aseguran que no van de farol y que pueden infligir mucho daño con la misma estrategia de guerra de guerrillas que usaron en 1975-91 y que acabó con Mauritania rendida y Marruecos acatando la mediación de la ONU.
“Las guerras no se ganan con material sino con hombres con convicción. Si el ejército marroquí fuera tan fuerte no necesitaría esconderse detrás de un muro. Son chicos llegados de todo Marruecos que no saben qué hacen aquí”, afirma Mansur.
Magli Mohamed Chej, que fundó la primera escuela militar femenina en la guerra, tampoco teme el choque: “Todo el mundo tiene miedo a morir. Nosotros y los marroquíes. La diferencia es que nosotros luchamos por una causa justa, mientras que ellos luchan por una tierra que no les pertenece”. A sus 67 años, se declara lista para combatir. “Si muero, moriré feliz porque moriré con dignidad”, dice.
Las nuevas generaciones, a menudo formadas en el extranjero –Cuba y España, sobre todo–, presionan para un relevo en la cúpula del movimiento, copada por la vieja guardia. Han logrado que seis jóvenes entren en el órgano directivo de 29 miembros, pero no es fácil mover las estructuras.
Marruecos acusa al Polisario de tener oprimida a la población y perseguir a los disidentes. Ironías aparte de que sea Rabat quien lo critique, lo cierto es que la República Árabe Saharaui Democrática es un sistema de partido único, aunque en el Congreso de Tifariti participen 2.335 delegados de los campos, el territorio ocupado y el exilio, en una simulación de democracia participativa. Los dirigentes argumentan que dentro del movimiento se integran todas las tendencias –izquierda y derecha,laicos e islamistas–, que la democracia llegará con la independencia y el único interesado en que surjan más partidos es Marruecos. “Nuestra fuerza está en la unión. No nos conviene entrar en luchas de partidos, ya hemos visto lo mal que les ha ido a los palestinos”, defiende Mansur.
El Polisario también debe hacer frente a los cantos de sirena del yihadismo, que se expande en el Sáhara desde la caída en el caos de Libia y Mali, y quiere pescar en el caladero de la frustrada juventud saharaui. Precisamente el Estado Islámico del Gran Sáhara está liderado por Adnan Abu Walid al Saharaui, nacido en El Aaiún y que estuvo en el Polisario antes de pasarse a la yihad. “Un muchacho reclutado por los servicios secretos marroquíes en los territorios ocupados para manchar al Polisario”, según Mansur. Ha irritado mucho que el Gobierno español emitiera hace unas semanas una alerta terrorista en los campamentos de Tinduf, lo que ahuyentó a muchos españoles. Según los saharauis, Madrid se dejó manipular por Rabat.
Otra cuestión que inquieta en el Polisario es Argel. La caída del régimen de Buteflika, su gran valedor durante todos estos años, arroja una sombra de incertidumbre, sobre todo cuando algunas voces en Argelia comienzan a defender que ya es hora de pasar página y acercarse a Marruecos.
Desde el umbral de la jaima, Gbenaha se despide con su acento vasco: “¡Que volváis cuando seamos libres!”. El sol brilla en el cielo sin nubes. Tampoco hoy llegará la lluvia al Sáhara.

viernes, 27 de diciembre de 2019

La (FAO) ha identificado en España stocks de pulpo procedente de los caladeros del sur del Sáhara Occidental


A.     Gran parte del pulpo consumido en España es expoliado del Sahara Occidental
B.     El Sahara Occidental, presente en la mesa de los españoles a través del pulpo del Sahara Occidental, muchos lo ignoran y algunos los saben
C.     Y lo que muchos no saben es el expolio del pulpo que Marruecos (ocupante de las costas del Sahara Occidental) es quien lo está vendiendo ilegalmente a diferentes países de Europa en contra de las sentencias del tribunal de Justicia Europeo
 En estos días de fiestas en España el Sahara Occidental y su proceso de descolonización están encarnados en un pulpo que se sirve en casi todas las mesas navideñas en todo el territorio español. Y muchos, tal vez se preguntan, qué buen pulpo estamos comiendo ¿Y de dónde viene?
El periódico Diario 16 en su edición del 24 de diciembre responde a esta pregunta, DLRS. Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha identificado stocks de pulpo procedente de los caladeros del sur del Sáhara Occidental. La pesca de este molusco cefalópodo por parte de Marruecos se localiza en la zona de Dajla con grandes buques arrastreros que llevan incorporados congeladores para poder exportar dichas capturas a Europa.
A pesar de las prohibiciones internacionales, la legislación marroquí no hace distinción entre aguas territoriales de Marruecos y del Sáhara Occidental, por lo que los barcos pesqueros faenan con total impunidad a pesar de lo indicado por varias sentencias de tribunales internacionales que determinan que Marruecos no tiene jurisdicción sobre el territorio ocupado ni, por supuesto, sobre sus aguas.
Por otro lado, Marruecos no incluye al pulpo en los acuerdos de pesca con, por ejemplo, la Unión Europea para potenciar a su filial pulpera de altura, lo que no impide, además, que empresas extranjeras creen filiales en el reino alaui para operar en sus caladeros o empresas con capital mixto como es el caso de la vasca Pulmar o la gallega Profand.
Estos hechos han venido siendo denunciados por la opacidad de algunos negocios en los que participan altos cargos militares marroquíes y, sobre todo, aquellos que están destinados en el Sáhara Occidental: Abdelaziz Bennani, inspector general de las Fuerzas Armadas Reales y responsable militar del Sáhara Occidental ocupado, ha hecho fortuna con la extracción de recursos pesqueros.
Una importante fuente de ingresos en el sector pesquero es la concesión de licencias para faenar en los territorios ocupados, hecho que se produce con elevados niveles de opacidad puesto que la decisión de conceder esas licencias es una prerrogativa de Mohamed VI. Se trata, pues, de un recurso de consecución de rentas porque las personas que tienen esas concesiones tienen la capacidad de alquilarlas o participar de un variable sobre los beneficios de la explotación de los caladeros saharauis.
El pulpo extraído de los caladeros del Sáhara Occidental es desembarcado en el puerto de Agadir y, de este modo, se etiqueta como producto marroquí. Hay que recordar que las empresas y las autoridades públicas del sector pesquero son responsables de certificar adecuada y detalladamente el origen de los productos marinos para evitar vulneraciones de derechos humanos, impactos medioambientales o riesgos para los consumidores. Así lo indica el derecho internacional y el de la Unión Europea.