*Fuente: Asociación de Amistad con el
Pueblo Saharaui de Sevilla, 24 de noviembre 2014
Pasamos una semana viajando por Marruecos,
explorando de la historia y la cultura de Tánger, Fez, Rabat, etc. Decidimos
continuar hacia el sur, hacia el Sáhara Occidental, conscientes del conflicto
político existente, y con el deseo de ver por nosotros mismos lo que es la vida
en los territorios ocupados por Marruecos. Ya habíamos visitado los campamentos
de refugiados saharauis en Argelia. Nuestro plan era viajar a través de El
Aaiún a Dajla; beber té, hablar con la gente y experimentar el paisaje.
Llegamos a El Aaiún en autobús el viernes
21 de noviembre. Nos registramos en nuestro hotel y nos saludó el recepcionista
y un equipo de funcionarios de la ONU que estaban utilizando el WiFi en el
vestíbulo; sus camiones emblemáticos estaban alineados en las aceras fuera.
Una vez instalados en el hotel nos fuimos a
dar un paseo por el centro de la ciudad, tomamos algo de comida y té y llamamos
a un amigo de un amigo, un activista de derechos humanos local, e hicimos
planes para almorzar al día siguiente.
El sábado por la mañana nos despertamos,
desayunamos en el hotel donde entablamos una conversación con el camarero y
quedamos para tomar un café juntos en la noche. Me pareció una gran oportunidad
para conectar con la gente local que no se identifican exteriormente como
activistas políticos.
Después del desayuno nos fuimos a dar otro
paseo por nuestro hotel y luego nos encontramos para almorzar en la casa de la
activista local, Elghalia Djimi.
Esa noche volvimos al hotel y fuimos
informados de inmediato por el personal trabajador que la policía nos había
seguido y fotografiado.
A las 20:30 - alrededor de una hora más
tarde, fuimos convocados para el vestíbulo, donde se juntaron rápidamente
oficiales marroquíes vestidos de paisano de afiliación no declarada. Exigieron
nuestros pasaportes. No nos pidieron nada sobre nuestros planes o actividades.
Nos informaron de que habíamos violado nuestras visas de turistas hablando con
activistas locales. A las 21:00, nos llevaron a nuestra habitación y nos
dijeron que cogiéramos nuestras pertenencias, en cuanto desde ese mismo momento
habíamos sido declarados personas non gratas.
Nos habían dicho que había un taxi
dispuesto a llevarnos a Agadir, a unos 670 kilometros al norte del Sáhara
Occidental. Expresamos nuestro deseo de tomar el autobús a Agadir, pero nos
obligaron a subir a la cabina, dejando en claro que no había lugar para las
negociaciones. Al salir del hotel y acorralados hacia el taxi nos dimos cuenta
de que había más de 40 policías y funcionarios marroquíes en las calles y
aceras alrededor del hotel. Teníamos la esperanza de ver a uno de los muchos
funcionarios de la ONU que habíamos visto anteriormente, pero no había ninguna
a la vista. Sobre las 22:00 estábamos acelerando ya hacia el norte rumbo a
Agadir.
La región había sido golpeada por lluvias
torrenciales e inundaciones repentinas que causaron la destrucción de los
caminos y las carreteras locales, y hasta la fecha se han cobrado la vida de 17
personas.
El viaje, que en un buen día se suele hacer
en 8 horas, nos llevó 15 horas. A medida que atravesábamos carreteras
erosionadas por las aguas furiosas, nos preocupábamos por el viaje del
conductor del taxi de regreso a El Aaiún.
Llegamos sin riesgos a Agadir y desde allí
cogimos un autobús a Marrakech.
Parece lamentable que nuestra expulsión del
Sáhara Occidental nos impidió encontrarnos con gente fuera de la comunidad de
activistas. Nunca llegamos a tomar café con el camarero del hotel y sus amigos.
Esta experiencia sólo ha aumentado la
preocupación por los derechos humanos de las personas que viven en el Sáhara
Occidental y en Marruecos. ¿No es un derecho humano básico ser capaz de
construir relaciones sin interferencia del gobierno?
Marruecos será sede del Foro Mundial de
Derechos Humanos del 27 al 30 de Noviembre en Marrakech. Animamos a los
activistas, académicos y periodistas participantes a que investiguen la
situación del Sáhara Occidental, y cuestionen por qué a los extranjeros se les
prohíbe asociarse libremente con las personas locales.
De cara al futuro, nos parece fundamental
cuestionar también la eficacia de la actual operación de mantenimiento de paz
de la ONU y la medida en que protege los derechos humanos de todas las personas
en la región.
Atentamente,
Yeshe Parks, Tennessee Watson
PD. Si no está familiarizado con el Sáhara
Occidental y el conflicto con Marruecos, por favor, búscalo en Google. Hay
algunos buenos artículos y páginas wiki.
PPD. Estamos sanos y salvos en Marrakech.
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