jueves, 2 de abril de 2015

Brigada Aragón-Sahara: “Vuestras voces, nuestras voces”

Diario de viaje de la Brigada Aragón-Sahara. El Aaiun, 31 de marzo de 2015.- Los días transcurren rápida e intensamente aquí en el Sahara Occidental, cada día es una mezcla de emociones, aprehenderes y sensaciones, que nos van ayudando a conformar una idea de la realidad de este pueblo y de su situación política.
Hoy nos hemos desplazado a casa de Mahmud Lahaisan, detenido en la cárcel negra de El Aaiun durante 7 meses y 22 días por documentar videos y audios de las manifestaciones de alegría que tuvieron lugar después de un partido de la selección de Argelia. Solo por hacer su trabajo, solo por hacer visible como corresponsal de la RASDTV (la televisión saharaui) el bloqueo mediático que vive el territorio saharaui.
Los detalles de la detención en este caso son espeluznantes, lo metieron en un coche supuestamente policial sin matrícula, de allí lo llevaron a comisaría, donde los propios superiores de los servicios especiales le golpearon y torturaron, ensañándose con él por la profesión que practica y por la defensa imperante que hace Lahaisan de la libertad de expresión.
Después de este proceso acabó en la cárcel de El Aaiun, allí coincidió con otros presos saharauis y junto con ellos protagonizó protestas en defensa de los derechos de los presos políticos. Exigían estar separados de los presos comunes, un trato digno a sus familiares cuando les van a visitar, una alimentación sana, poder leer periódicos y tener una cobertura médica adecuada.
Sin embargo, Lahaisan después de relatarnos su historia, concluye que su paso por la cárcel le ha podido afectar a nivel físico pero a nivel psicológico lo ha hecho todavía más fuerte y le ha permitido entender que lo que más daño le hace a Marruecos a día de hoy es el periodismo veraz. “La bala de ahora es la imagen”.
Después de este testimonio nos dirigimos a hablar con Mohamed Salama, histórico luchador saharaui, considerado uno de los padres del movimiento de liberación. Comenzó su lucha contra el colonialismo español y fue encarcelado en cinco ocasiones. A pesar de todo ha seguido luchando por la liberación del pueblo saharaui hasta hoy en día. Con él se encuentran Taki Machdoufi y  Abderahmam Zeyou, presos políticos durante dos años tras el desalojo del Campamento de la Dignidad. Los únicos liberados hasta la fecha del grupo de presos de Gdeim Izik.
El campamento comenzó como una forma de protesta por los derechos sociales y económicos para el Sahara Occidental y acabó convirtiéndose en una reivindicación por el derecho a decidir del pueblo saharaui. Este se inició con centenares de personas y fue creciendo hasta convertirse en un asentamiento de miles, viviendo en pie de igualdad y con una organización que demostraba al mundo como los saharauis podrían organizar su propio estado. Noam Chomsky lo calificó como el inicio de las primaveras árabes. Durante el desalojo y las revueltas que siguieron al mismo fueron detenidas 130 personas, torturadas de manera grupal e individual. 25 de ellas fueron juzgadas (una de ellas en rebeldía, Hassana Aalia) y condenadas por un tribunal militar con penas que iban desde los 20 años de prisión a la cadena perpetua, sin poder recurrir a una instancia superior. Numerosas organizaciones denunciaron que el juicio no había cumplido con las mínimas garantías procesales y durante todo el proceso se hizo evidente que se trataba de un juicio político.
Con el tiempo las formas de lucha han cambiado. Desde la guerra de guerrillas de los años 70 hasta el periodismo digital, pasando por las protestas masivas pacíficas como Gdeim Izik. Sin embargo, la dignidad y la fuerza del pueblo saharaui están intactas.

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