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viernes, 30 de marzo de 2012

El Frente Polisario espera reunirse con Mariano Rajoy para evitar “una nueva frustración”


EFE | Santa Cruz 30 de marzo de 2012
El Frente Polisario espera que antes del fin del verano haya un encuentro con el presidente Mariano Rajoy para evitar “una nueva frustración” entre los saharauis motivada por los cambios de gobierno en España, pues en época electoral se acuerdan de ellos y se les olvida al llegar al poder.
Así lo indica en una entrevista a Efe el representante del Frente Polisario en las Naciones Unidas, Ahmed Bujari, quien visita Canarias para impartir conferencias sobre “Los derechos humanos y el Sahara occidental” en el Ayuntamiento tinerfeño de Güímar, además de reunirse con miembros del Parlamento de Canarias, Cabildo de Tenerife y partidos políticos.
Ahmed Bujari señala que el Frente Polisario parte “de que hay prioridades, sobre todo para Madrid, en su frente europeo e interno debido a la crisis, pero confía en que “cuando pase cierto tiempo” el Gobierno español “no se despiste y deje de lado una de sus prioridades estratégicas, que es el futuro del Magreb árabe”.
Este depende de cómo se resuelva la situación en el Sahara occidental “y España ahí tiene mucho que decir, porque fue parte del problema y debe ser hoy parte de la solución”, añade Bujari.
De ahí la importancia de que haya un encuentro al más alto nivel entre la dirección saharaui y el Gobierno español para transmitir el punto de vista del Frente Polisario “y decir qué pensamos sobre el presente y el futuro de este proceso de paz”.
España “no debe despistarse” a pesar de las prioridades legítimas que tiene su Gobierno y los representantes del pueblo saharaui confían en que el presidente Rajoy tenga “algún tiempo” antes del final del verano para atender también esta situación, agrega Bujari, quien recuerda que el PP ha dejado “muy claro” en la época electoral su posición sobre el Sahara, de apoyo a un referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui.
Ahmed Bujari destaca la importancia de que haya un equilibrio en los contactos entre España y las dos partes involucradas en el conflicto del Sahara occidental, porque las relaciones bilaterales económicas con Marruecos “es otro tema en el que no nos metemos ni hay injerencia”.
Sin embargo, advierte, no sería prudente “que prevalezca la imagen de que Madrid discute solamente con Rabat o con Argel”, ya que “los saharauis somos la otra parte y debemos ser escuchados como lo son los marroquíes para tener una visión más completa y objetiva” de la situación.
En las negociaciones que fomenta la ONU sobre este asunto “la contribución española es fundamental pero no hemos tenido todavía contactos de nivel suficiente con el Gobierno español”, insiste Bujari, quien espera que se celebren lo más pronto posible “ya que en este proceso existen dos partes: Marruecos y Frente Polisario”.
“Marruecos tiene un nivel de acceso a las autoridades españolas bastante tangible. El presidente Rajoy ha estado en Rabat, algunos ministros marroquíes han estado en Madrid y conviene saber el punto de vista de la otra parte”, afirma en alusión al Frente Polisario, para el que “es el momento oportuno y debemos reactivar estos contactos” con España.
Precisa que se reconoce a nivel internacional que en los territorios ocupados por Marruecos hay una situación “que afecta de una forma muy grave a los derechos humanos” y por ello el Frente Polisario intenta “que esa percepción cuaje y cristalice en medidas concretas que adopte la ONU”, por lo que confía en que en la próxima resolución del Consejo de Seguridad se de ese paso.
Apunta Bujari además que Canarias y España deben seguir de forma “muy detallada y perseverante” el desarrollo del proceso de paz porque es un territorio que está a menos de cien kilómetros del archipiélago.
Para el Frente Polisario “Canarias no son unas islas cualquiera: nuestro presente y futuro dependerá de la solidez de las relaciones con las islas”.
Explica también Ahmed Bujari que la motivación de la llamada “Primavera árabe” juega a favor de la causa saharaui, pero “sus resultados no lo sabemos”.
“La motivación la compartimos, que es la revuelta de muchos pueblos que quieren escribir su propio destino a través de la autodeterminación”, afirma.
El pueblo saharaui también busca lo mismo con su lucha, pero con la diferencia de que en el Sahara no se trata de oponerse “a un régimen dictatorial sino a una fuerza de ocupación extranjera”.
En cuanto a los resultados, Bujari no puede asegurar “que lo que empezó como primavera termine en primavera”, pues “el epílogo de ese proceso no está todavía escrito” y espera que sea uno “que invite al optimismo”.

sábado, 10 de marzo de 2012

Gdeim Izik, un hito en la memoria del activismo saharaui




Más de un año después de su desmantelamiento, el campamento de Gdeim Izik, el lugar donde se produjo la movilización en la que los habitantes de El Aiun se organizaron en octubre de 2010 para dar voz a sus reivindicaciones económicas y protestas sociales; y que marcó, para algunos analistas, el inicio de la llamada «Primavera Árabe» sigue muy presente en el recuerdo de los habitantes del Sahara Occidental. Convirtiéndose en punto clave de la memoria de la historia reciente, entre inspiración, tristeza y fuente de aprendizaje, el legado de esta iniciativa y su de feroz represión por parte de las fuerzas del orden marroquíes, ha marcado un hito en la memoria del pueblo que la protagonizó.
En los últimos días, un documental, realizado por la ONG Sahara Thawra, ha puesto una vez más de manifiesto ese carácter ya casi mítico. "Gdeim Izik: detonante de la Primavera Árabe" es una cinta en la que algunos de los implicados en el campamento ponen voz y rostro al testimonio de sus vivencias durante y tras el campamento. Coincidiendo con el aniversario de la fundación de la República Saharaui Árabe Democrática (que tuvo lugar el 27 de febrero de 1976), la organización lanzó, a través de su página de Internet, esta película, de distribución libre, que pretende «dar a conocer el incuestionable significado que ha tenido para todos/as los/as saharauis y para el surgimiento de las revoluciones en el mundo árabe», y que estará disponible próximamente también en inglés, francés e italiano.
Para los saharauis, que vivieron aquellos acontecimientos entre la esperanza de un cambio en su situación y el temor por las represalias que desde muy pronto comenzó a tomar el régimen marroquí (bajo cuya administración permanece la ciudad de El Aaiún como el resto de territorios no liberados del Sahara Occidental), no hacen falta películas para recordar el campamento.
«Gdeim Izik dejo una imagen bien clara sobre la lucha del pueblo saharaui», explica a AISH Abdelaziz Meftah, uno de los jóvenes saharauis que formaron parte del campamento durante el mes y medio que aguantó en pie antes de ser desmantelado. «Gdeim Izik fue un regalo para el Sahara Occidental. Era el honor de todos los saharauis. Hay iniciativas que nacieron allí y continúan en marcha todavía», afirma.
Según un informe publicado el pasado noviembre por Sahara Thawra, el número de manifestantes llegó a alcanzar los 20.000, repartidos en unas 8.000 jaimas, en el punto álgido del campamento, durante su segunda y tercera semana. Más allá de las reivindicaciones, uno de sus logros fundamentales fue mostrar que esa ciudad improvisada y autogestionada podía salir adelante, y dar lugar a nuevas formas de organización social, un modelo que luego se vería en la Kasbah tunecina, la plaza Tahrir de Egipto, la de Taghir en Sanaa (Yemen), la de la Perla en Manama (Bahréin) y todas las revueltas que, siguiendo su estela, fueron naciendo en otros países de ambas orillas del Mediterráneo.
«La vida diaria en el campamento era una vida de esperanza. Todos los saharauis vivían el evento con fuerza de lucha», recuerda Meftah.
El activista canario José Morales destaca la dimensión social de la movilización, que considera «el primer campamento de indignados»: «en las asambleas se trataban temas laborales, de vivienda... Una de las principales reivindicaciones era que los recursos que estaban siendo expoliados por Marruecos fueran devueltos a los saharauis, pero se hablaba también de la alta tasa de desempleo, de las necesidades básicas que sufren algunos barrios por la situación de marginación y abandono que genera el régimen alauí, de la necesidad de licencias de pesca para las personas de la zona costera, así como de infraestructuras para mejorar la sanidad y la educación...», enumera.
Meftah, sin embargo, niega que las reivindicaciones no tuvieran además un cariz político, como se ha afirmado de manera insistente: «Lo que se pedía exactamente eran reivindicaciones sociales, pero en el fondo eran demandas políticas. En nuestra lucha no podemos separar lo político del social: vivimos en nuestras tierras, pero nos sentimos encarcelados, sin derechos ni libertad. En este momento, es muy importante trabajar sobre la unidad nacional y el discurso político tiene que ser claro y fuerte. No hay nada que ocultar».
Esta inevitable imbricación entre lo social y lo político fue la misma que reprodujeron meses después las revueltas de otros países árabes. Por eso, para el intelectual estadounidense Noam Chomsky, Gdeim Izik fue el comienzo de esta ola de movilizaciones, la «primera chispa» que encendió las demás. Meftah está de acuerdo, pero con algunos matices: «No era de la misma clase, porque, primero, somos un pueblo separado entre el Sahara Occidental y los campamentos de refugiados y las zonas liberadas (Tinduf, Argelia), y, por otro lado, se produjo solamente en una ciudad, ya que por la presión brutal de los militares nuestros hermanos en otras ciudades no pudieron intentar organizar protestas».
Más allá del espíritu, la de El Aaiún fue preludio de las movilizaciones que se verían más tarde también en la forma: la organización en un campamento autogestionado, armado de la nada por un grupo creciente de manifestantes unidos solo por su voluntad de exigir un cambio.
«Como una llovizna, un goteo, desde un pequeño grupo fue surgiendo el campamento en un lugar que resultó adecuado por la posibilidad de tener agua y porque el propietario les permitía instalarse allí», recuerda Morales, que apunta que esta planificación surgió «de una tradición nómada».
Según destaca el informe de Sahara Thawra, el campamento, que se mantuvo en pie durante 28 días, era «una especie de Estado en un espacio muy pequeño», capaz de gestionar, a través de comisiones que se fueron creando progresivamente, todas las necesidades básicas, como sanidad, seguridad, administración, distribución... y conseguir «una autogestión total a pesar de la pobreza». «Lo que sorprendió no fue la cantidad de personas, sino su organización, su acción pacífica, espontanea, popular y sorpresiva, sin liderazgo definido ni idea premeditada», analiza Morales.
Mientras el campamento continuaba creciendo, un comité organizador negociaba con los diferentes representantes del Gobierno sus peticiones sociales y de mejoras económicas. Los representantes del campamento mantuvieron contactos con autoridades regionales y nacionales, pero, aunque en un principio parecía que se avanzaría hacia un trato, un incidente desencadenó un brusco cambio en la actitud del Gobierno marroquí.
En el atardecer del 24 de octubre, un coche que se dirigía al campamento con seis saharauis en su interior se saltó uno de los controles que las autoridades habían establecido en torno al campamento desde hacía unos días, y fue disparado por los militares que se encontraban en el mismo. El Garhi Nayem, de 14 años, murió en el acto debido a los disparos; y la situación del campamento dio un vuelco radical. Por un lado, los controles se cerraron casi totalmente, dificultando el acceso para los saharauis, y haciéndolo imposible para los extranjeros, incluidos periodistas y cooperantes. Una semana más tarde, era la ciudad entera de El Aaiún la que estaba cercada, con todas las entradas y salidas bloqueadas. En la noche del 7 de noviembre, las fuerzas del orden marroquí entraron en el campamento con la intención de desmantelarlo, objetivo que se consiguió tras horas de violentos enfrentamientos entre los activistas y los militares y policías, que pronto se extendieron a las calles de El Aiún. «La situación fue crítica en varios lugares, especialmente cuando llegaron los manifestantes a la ciudad, lo que dio lugar a sangrientos enfrentamientos entre los saharauis y las autoridades y colonos marroquíes», recuerda Meftah. El balance fue de once muertos entre las fuerzas del orden marroquíes y dos entre los saharauis; más cientos de heridos en ambas partes.
«Fue una situación nueva para el régimen marroquí, que no está acostumbrado a la contestación social, sino que impone por la fuerza sus medidas», explica Morales. «Estaba sorprendido y preocupado sobre todo por la gran repercusión mediática a nivel internacional. El wali (gobernador) de El Aaiún fue relevado del puesto porque no supo contener de forma inmediata lo que estaba pasando: el régimen sabía que, si accedía a las peticiones sociales que se estaban haciendo, sería visto como una debilidad en su habitual férrea política».
Mientras estos hechos tenían lugar, muchos ojos estaban puestos en la posible relación que los manifestantes mantuvieran con el Frente Polisario, al que el Gobierno marroquí acusó desde el primer momento de estar detrás de las protestas y manipularlas. Meftah niega que hubiese ninguna vinculación: «La relación del campamento Gdeim Izik con el Frente Polisario era, simplemente, la de unos ciudadanos con su Gobierno».
«La causa del pueblo saharaui no tiene por qué estar vinculada al Polisario, pero sus motivaciones son las mismas », reflexiona Morales. «La población saharaui reivindica la autodeterminación, pero no es una cuestión que se pueda entender como una manipulación, sino que los intereses coinciden».
En cuanto al propio Polisario, no se manifestó en principio sobre el campamento, aunque tras su desalojo y represión, el Gobierno de Mohamed Abdelaziz se mostró favorable a lo que proponía la juventud saharaui de los campamentos de refugiados en Tinduf (Argelia): la vuelta a las armas; y se declaró «preparado para la guerra».
La guerra no se produjo, pero la represión no terminó con el desmantelamiento del campamento y el fin de los disturbios en las calles de la capital. En los días siguientes, la ciudad estuvo tomada por los militares, se estableció un toque de queda y se realizaron decenas de detenciones, sembrando el pánico entre los ciudadanos. Muchos de los activistas que habían participado en el campamento optaron por esconderse durante varios días, ante la entrada ilegal de la policía en domicilios particulares y sus arrestos arbitrarios, según relata el informe de Sahara Thawra.
Veintitrés de aquellos detenidos continúan en la cárcel de Salé (cerca de Rabat) a la espera de ser sometidos a un juicio militar que ha sido aplazado en repetidas ocasiones, y su situación en prisión está, desde hace más de un año, en el centro de las reivindicaciones de los movimientos saharauis de derechos humanos.
«Después del desmantelamiento, se produjo una caza de brujas, una persecución acérrima contra todos los que participaron y tuvieron responsabilidades en el campamento», denuncia Morales. En este sentido, el recuerdo de Gdeim Izik es también un motivo para el miedo.
Pero no lo suficiente como para acallar las reivindicaciones. Aunque no ha vuelto a producirse una movilización de tanto calado como la de Gdeim Izik, a lo largo de todo el año, un constante goteo de manifestaciones y protestas ha demostrado que la represión no ha podido con el activismo, aunque los saharauis denuncian que la violencia policial sigue produciéndose con asiduidad.
Meftah espera, pese a todo, que haya un nuevo «campamento de la dignidad», quién sabe bajo qué forma: «Todos los seres humanos aprenden de una ocasión para innovar en las siguientes. El campamento de Gdeim Izik fue la innovación de los saharauis. Segurísimo que muy pronto vamos a tener más innovaciones en el mundo de las protestas, para estar siempre en continuidad». También Morales lo cree: «Es algo muy latente en la población, va implícito en la lucha del pueblo saharaui, que encontró una forma de visibilizar su causa. No es descartable la posibilidad de que se vuelvan a levantar campamentos».
Como en otros de los países que han protagonizado el despertar árabe, incluido el propio Marruecos, las protestas que se encarnaron en Gdeim Izik no han marcado necesariamente la consecución de los objetivos, ni han acarreado el cambio que pretendían. Pero han sacado a la luz, una vez más, los deseos y exigencias de un pueblo que sigue peleando, día a día, por vivir como quiere vivir, sin represión ni imposiciones.
Y marcar, desde el recuerdo, un camino por el que continuar, como señala Meftah: «Gdeim Izik fue el primer evento histórico de toda la ocupación marroquí de los territorios ocupados. Desde el alto fuego en 1991 los saharauis vivían bajo el horror de las autoridades marroquíes. Gdeim Izik rompió este horror. Por eso tendrá siempre su sitio en la historia del activismo saharaui».

VIDEO SAHARA THAWRA
GDEIM IZIK: Detonante de la primavera árabe from Sahara Thawra on Vimeo.

lunes, 13 de febrero de 2012

La película "Wilaya" lleva a la Berlinale el conflicto olvidado del Sáhara



Berlín, 13 de febrero de 2012(EFE).- La película española "Wilaya" llevó hoy a la Berlinale el conflicto del Sahara Occidental, un tema encuadrado en el compromiso del festival con las revoluciones pendientes del norte de África, según recordó el escritor argelino Boualem Sansal, miembro de su jurado internacional.
"Es un filme militante, aunque militante crítico. Opté por un filme de ficción, para centrarme en la parte social y cotidiana del conflicto, no solo la denuncia", explicó a Efe Pedro Pérez Rosado, director de la película, incluida en la sección Panorama.
"Wilaya" retrata el reencuentro de Fatimetu, una joven saharaui que vive en España, con su hermana Hayat en un campamento de refugiados. La ocasión es el entierro de su madre y lo que se genera es la confrontación entre ambas mujeres -la inmigrante europeizada y la hermana minusválida anclada en la sociedad islámica.
"Hay mucho de mi en esa película", indicó Nadhira Mohamed, única de las dos protagonistas que acompañó al director a Berlín, ya que la otra, Memona Mohamed, no obtuvo permiso para viajar.
"La primera escena es del barrio donde nací", recordó Nadhira, actriz no profesional, como el resto del reparto, sólo que a diferencia de sus compañeros ella vive, como su personaje, en España, donde estudia y trabaja como camarera.
"Elegí a mis actores entre la gente de los campamentos porque sólo así, creo, se logra una inmersión real en la vida ahí dentro", explicó el realizador.
"Wilaya", un filme de bajo presupuesto, es la tercera incursión en ese conflicto del director (Valencia, 1953) tras su documental "Sahara, un pueblo" y "Cuentos de la guerra saharaui".
La figura dominante es Fatimetu, en tanto que representante de la tercera generación de saharauis nacidos en el extranjero, principalmente en España, la que interesa destacar al director.
"Cada generación que crece fuera es una generación que desangra aún más al Sahara de su población y su idiosincrasia", indicó el director, quien admite ser "militante" -aunque recalcando lo de "crítico"-, como "todo aquel que entra en un campo de refugiados".
Su película se encuadra en el eje temático de esta Berlinale, la primavera árabe y los conflictos abiertos del norte de África, en lo que también se inscribe "Hijos de las nubes. La última denuncia", de Álvaro Longoria, producida y conducida por Javier Bardem, que se proyectará el próximo jueves.
"Es una feliz casualidad, qué duda cabe, que haya dos filmes españoles sobre el Sahara. La de Javier, por lo que sé, porque no he podido verla aún, es más claramente de denuncia. La mía es más social, en tanto que retrata el día a día del campamento", explicó.
Para el director es asimismo "relevante" que ambos proyectos sean españoles, "ya que le correspondería a España llevar a la agenda política internacional este conflicto olvidado", apunta el cineasta.
"No basta con la ayuda económica, como la que viene prestando España desde hace décadas. Es necesario un compromiso político clara con la solución política para el Sahara. Y le corresponde a España dar ese impulso", argumentó.
La situación de esta antigua colonia española, anexionada por Marruecos en 1975 y aún hoy ocupada casi en su totalidad por ese país, forma parte del eje temático elegido por el director del festival, Dieter Kosslick, para esta 62 edición de la Berlinale.
Más de cincuenta películas, repartidas en todas las secciones del festival, abundan en éste y otros conflictos latentes, en el norte de África, países árabes y mundo islámico en general.
"Es extremadamente oportuno el compromiso con estas revoluciones pendientes. Esperemos que no sea una preocupación pasajera en esta Europa tan concentrada en su crisis actual", comentó a Efe, en un aparte del festival, el escritor Boualem Sansal.
Miembro del jurado que repartirá los Osos entre los 18 filmes incluidos en competición, Sansal fue invitado por Kosslick a integrar el jurado como parte de su apuesta con esa temática.
"La primavera árabe es un libro con las páginas en blanco. Su escritura será tarea colectiva. Desde el norte de África y Oriente Medio y también por todos aquellos que andamos repartidos por el mundo", indicó Sansal, Premio de la Paz de Libreros Alemanes 2011.
Gemma Casadevall

Fuente: dpa  |  2012-02-13
EL PAIS (COSTA RICA) ENTREVISTA Por Elena Box (dpa)
Berlín, 13 feb (dpa) - El caso saharaui, uno de los muchos conflictos postcoloniales olvidados, aterriza hoy en la Berlinale de la mano de "Wilaya". Escrita y dirigida por el español Pedro Pérez Rosado, esta pequeña película independiente se aleja de la óptica política para buscar una mirada más humana y mostrar otra realidad que no aparece en las noticias.
"Creo que enfocarlo desde este punto de vista es muy inteligente, porque detrás del conflicto político hay personas, hay un pueblo", dijo en entrevista con dpa Nadhira Mohamed. La actriz, que debuta como protagonista en "Wilaya", da vida a la joven Fatimetu, una española de origen saharaui que tras la muerte de su madre regresa a los campamentos en este territorio administrado por Marruecos.
Lo que iba a ser una breve visita se convertirá en un regreso sin billete de vuelta, en el que Fatimetu deberá afrontar sus propios conflictos internos y salir adelante en su nueva situación, ahora rodeada de pobreza. En el camino, el reencuentro con su hermana minusválida le ayudará a recuperar su propia identidad.
Para Nadhira, que lleva casi 11 años en España y hacía ocho que no regresaba a los campamentos saharauis, meterse en el papel de Fatimetu "fue fácil, pero lo difícil fue rodarlo allí", explica. "Chocan comportamientos como que el personaje no lleve la melfa (pañuelo de vistosos colores que cubre el cuerpo de la mujer) o mi relación (más abierta) con los hombres durante el rodaje, y eso resulta duro".
Además de ahondar en el drama social de familias rotas o separadas por el exilio, "Wilaya" está narrada desde una mirada femenina, con la mujer musulmana como protagonista colectiva. "En los territorios saharauis, la mujer es la que sustenta a la familia, está en la retaguardia, educa a los hijos... Es la que porta la conciencia cultural", señala Pérez Rosado.
Curiosamente, el interés del cineasta valenciano en el conflicto saharaui nació en México, cuando rodaba el documental "Chiapas: El dolor del sueño" y el subcomandante Marcos le preguntó por la situación del Frente Polisario, el movimiento de liberación que busca la autodeterminación del Sáhara Occidental, la ex colonia española ocupada por Marruecos desde 1979.
Así, después del documental "Sáhara: Un pueblo" y el largometraje "Cuentos de la guerra saharaui", Pérez Rosado cierra su trilogía sobre el conflicto con "Wilaya", que se centra en esa tercera generación de saharauis nacidos en los campamentos pero educados fuera. Ellos, la mayoría exiliados en España, son el otro rostro del conflicto.
"El suyo es un conflicto imposible de solucionar", explica el cineasta. Son una generación que ha crecido en la cultura occidental, pero tiene muy inculcada su propia identidad, lo que desemboca en un choque interno permanente. Y "por eso, la reconciliación entre generaciones es muy importante".
"Me preocupa mucho que los campamentos sigan viviendo de la ayuda internacional humanitaria después de tanto tiempo. Tienen que evolucionar, y no pueden hacerlo desde el exilio. Para evolucionar la reconciliación es necesaria", añadió.
"Wilaya", que se presenta en la sección Panorama del festival, es la primera de las dos películas españolas que abordan el conflicto saharaui en esta edición de la Berlinale, donde el jueves se presentará "Hijos de las nubes: la última colonia", producida por Javier Bardem.
"Creo que el cine debe abrir puertas y ventanas", afirma Pérez Rosado. "Y el festival de Berlín es esa puerta al cine más social dentro de los grandes certámenes de Europa". "La gente está cansada de ver noticias llenas de dramas", añade Nadhira. "Con un festival, bien sea de cine, música o arte, se puede mostrar otra realidad que llega más a la gente."

domingo, 12 de febrero de 2012

Dictadura en Marruecos: ¡el silencio, la censura, el encarcelamiento, la tortura y el asesinato!


Bernard-Henri Lévy saludando al rey marroquí Mohamed VI

LE PLUS. La revista que publica una edición especial sobre el mundo árabe, que es probable que sea censurada en Marruecos. Y la autocensura de los intelectuales occidentales, que, según el filósofo Daniel Salvatore Schiffer, no critican al Reino de Marruecos, la situación no va a cambiar.
Por Daniel Salvatore Schiffer filósofo. 10/02/2012
El Occidente en su conjunto, sus líderes políticos, la opinión pública o el poder de los medios, han mantenido de forma continua con la razón, a pesar de la preocupante amenaza islámica, pero las revoluciones históricas recientes que ya han derrocado, con lo que se llamó la "primavera árabe", a algunos de los más feroces dictadores (Ben Alí en Túnez, Mubarak en Egipto, Gadafi en Libia) del mundo árabe-musulmán.
También puede hacer lamentarnos que, en estas condiciones, este mismo Occidente no se movilice mucho más para destronar a los tiranos más sedientos de sangre: Bashar al-Assad, el indiscutible, aunque muy discutible, en Siria, donde, en estos días sobre todo, diariamente con impunidad se están perpetrando las peores masacres contra la población civil. La ciudad mártir de Homs es, por desgracia, uno de los ejemplos más terribles.
Occidente y su indignación selectiva
Sin embargo las dictaduras, incluso en el mundo árabe-musulmán, que, es igualmente cruel, brutal y, a veces incluso más (que ya es decir), son extrañamente intocables en Occidente, en particular en Francia, donde las elites intelectuales siempre están dispuestas, sin embargo, desde el asunto Calas con Voltaire y Zola luego con el caso Dreyfus, a indignarse, de forma muy precisa, frente a la ignominia, cuando no es aún más dramática, la barbarie absoluta.
Es muy importante que las conciencias de los más honestos y perspicaces, pero también el más libre de “el Hexágono” (como se conoce), también llamado apropiadamente, en un sentido peyorativo, la "indignación selectiva" o el "compromiso de geometría variable". ¡Tomen nota!
Bueno, entre estos países incomprensiblemente exentos de cualquier reproche serio y grave en su forma de diseñar la democracia, muy cuestionable, surge muy por encima de este desagradable conjunto de las dictaduras políticas y militares, Marruecos.
Sí, el país de lo que este falso reformador Rey Mohammed VI, todo poderoso monarca, donde un devoto culto a la personalidad es la envidia de la mayoría de los acosadores narcisistas, una nación donde ninguna verdadera oposición al poder está permitida, a pesar de algunos cambios legislativos de fachada, ya que se penaliza con largos años y tratos crueles, en las oscuras cárceles del reino.
¡El silencio, la censura!
Este sistema que puede ser aún más dictatorial que el del viejo Ben Ali de Túnez, no se vincula a los países del Magreb, "Le Nouvel Observateur" a sí mismo, estaba allí unos cuantos días, sin embargo, la experiencia amarga y desdichada: la distribución de su nuevo número de 2465 se ha prohibido por completo. Explicación muy torpe del ministro de Comunicación marroquí, Mustapha Khelfi: en una de las páginas interiores de la revista apareció una viñeta de Dios, prohibida por el Islam.
Una excusa puramente patética por supuesto, duplicando en esa circunstancia fatal las mentiras más infames de Estado (en la medida de que Marruecos no reconoce la laicidad): esta supuesta imagen de Dios era, en realidad, un dibujo inofensivo de la película "Persépolis" de la directora iraní Marjane Satrapi, con la intención de ilustrar una investigación sobre la situación actual de las mujeres en Túnez y de forma indirecta a su vez, dada la proximidad de los religiosos, así como las similitudes la ideología de estas dos culturas, ¡en el propio Marruecos!
Este tipo de hipocresía, especialmente censurable en términos de la inalienable libertad de pensamiento, así como de expesión, no era, por otra parte, su primer delito, en este país a comienzos del año 2012. En enero, ya, este mismo "Nouvel Observateur", que publicó un importante reportaje sobre las sociedades árabes contemporáneas, actuó una vez más, la censura ... pero tuvo lugar algo aún más inaceptable, sobre todo una coartada más peligrosa, tanto moral como intelectualmente, que era, en este caso, equivocada: el inenarrable ministro de Comunicación marroquí, cuyos lagunas culturales se demuestran claramente catastróficas, ¡confundió la imagen del filósofo Averroes, la que conocemos por Aristóteles, con la del profeta Mahoma!
Por lo tanto, no puede ser justificada, pero por desgracia la recuperación muy poco por los medios franceses y europeos, la declaración de Laurent Joffrin, director del "Nouvel Observateur". En concreto, consideró " inaceptable e inquietante ser prohibidos en Marruecos por segunda vez en un mes".
Más: este semanario no fue el único en las últimas semanas, en ser prohibido de forma arbitraria, en este país; "L'Express", a causa de un diseño vagamente iconoclasta sobre el Islam, y la revista católica "Peregrino", porque hay también una representación de Mahoma, han sido sometidos igualmente de forma totalmente autoritaria a la misma ley ¡expeditiva y oscurantista!
La negación de los derechos humanos y la complicidad política y económica de Occidente
Pero peor aún, en esta trágica historia, donde los derechos humanos básicos en la región -y especialmente de las mujeres - están siendo violados todos los días y nadie dice una palabra, es lo poco que se mueven, para ver este prodigiosa silencio pero cobarde que rodea a nuestros líderes políticos, y mucho más a nuestros líderes económicos .
Por el contrario: en perfecta sintonía, y en el acuerdo más cordial, el director general de Renault, Carlos Ghosn, y el rey de Marruecos, Mohammed VI, inauguraron con gran pompa, el pasado jueves 09 de febrero de 2012, una nueva fábrica que producirá a "bajo costo" el Dacia lodgy , en Tánger (y, para rematar este impactante caso, el precio, por cierto, de la deslocalización que penaliza a nuestros propios trabajadores, los que dicen estar tan unidos, la última paradoja, ¡a la democracia!
Por lo tanto, más oportuna que nunca, la pregunta sería, con respecto a esta aparente excepción política (si no cultural) que constituye la actual dictadura marroquí, ¿en realidad importa aquí, en comparación con el apoyo de Occidente durante la primavera árabe, que denunció, anteriormente, bajo la fórmula muy crítica de la "indignación selectiva"? La respuesta es, obviamente, positiva, ¡por desgracia para nuestro sentido de la justicia, a la luz de esta vergonzosa complicidad!
Compromisos de geometría variable, BHL y la suerte de Mohamed VI
Esta geometría variable de compromiso, matriz ideológica de la muy sesgada y parcial "doble vara de medir" es de nuestro intelectual más conocido, Bernard-Henri Levy en persona, revelador una vez más, de ser el campeón en todas las categorías.
Debido a que nos hubiera gustado, sin embargo, que BHL denuncie muy objetivamente, con el mismo vigor que comenzó a atacar a Ben Ali y Mubarak (no hablamos ya de Gadafi, contra el que trabajó para enviar nada menos que la armada de la OTAN), la dictadura de su amigo Mohamed VI, el soberano cuasi divino, de un Marruecos, en donde el mismo Lévy posee residencias suntuosas: una villa en Tánger (lo suficientemente lejos, del complejo industrial Renault, a donde - nos aseguran- se acaba de mudar), con unas vistas impresionantes al mar Mediterráneo, decorada con millones de dólares por parte del diseñador de interiores Andrée Putman, y un palacio en Marrakech, conocido como la "Zahia" (como la descrita ampliamente por su editor John-Paul Enthoven en una novela titulada « Ce que nous avons eu de meilleur »), digno de las mil y una noches.
En cuanto a Mohamed VI, coronado 30 de julio 1999, es cierto que es a su padre, el muy formidable y poco frecuentable Hassan II, cuyas cárceles estaban llenas de presos políticos y de conciencia que sus verdugos a menudo torturaban hasta la muerte, al que le debe actualmente, en parte a través del holding ONA (grupo financiero de la inversión en áreas tan diversas como la minería, la agroindustria, el comercio minorista, banca, seguros, bienes inmuebles ...) su inmensa e indecente fortuna, equivalente a tan solo, el 6% del producto interior bruto de Marruecos, por lo que la familia real es el primer operador económico en ese país.
¿No es, por lo demás, a quien la revista estadounidense "Forbes", clasificó en 2009 y regularmente desde entonces, en el séptimo puesto de los más ricos monarcas en el mundo? Si bien gran parte de su pueblo, se ve privada también de las libertades más fundamentales, ¿sucumbe ante el peso de la miseria, el yugo de la tiranía, el flagelo de la corrupción, así como la carga de la desesperación? ¡Es con, el final de este sórdido relato, donde la riqueza de la nación es confiscada por un partido único bajo la férula de un puñado de notables, una represión despiadada, a menudo con sangre, aunque cuidadosamente escondida, por los esbirros fanáticos y otros agentes secretos del rey, a nuestras indiscretas cámaras de televisión y de los ruidosos micrófonos de radio!
Pero este escándalo sin nombre oculto durante décadas, Bernard-Henri Lévy, también se lo cuelga sin pudor ni vergüenza a sus muchos privilegios, evidentemente, de esto nunca ha dicho una palabra en las diferentes llamados que no cesa de dirigir públicamente en los últimos meses, a favor de la resistencia a los anteriores regímenes Tunecino Egipcio y Libio. Por el contrario: silencioso, pero muy pragmático cómplice de los actuales dignatarios marroquíes, acostumbrados a recibirle en el esplendor de sus extravagantes palacios dorados, se toma sumo cuidado, preocupado por manejar su propia fortuna, y en proteger sus beneficios, a menudo incluidos en regiones socialmente desfavorecido, de no hacer la menor alusión.
Y por una buena razón: me temo que, por desgracia suya, si las revoluciones de Túnez, Egipto o Libia, se extendieran, como es de esperar, a otros países árabes y musulmanes, de los cuales es justamente Marruecos, Bernard-Henri Levy también será cruelmente barrido, como todos estos sinvergüenzas potentados, por la incontrolable ola de ira popular. ¡Esto, por supuesto, yo no lo deseo más, que a mi peor enemigo!
Daniel Salvatore Schiffer es filósofo (Le + Le Nouvel Observateur)
Traducción libre de Poemario por un Sahara Libre y RASDCHILE.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Ministro saharaui para Latinoamérica: comicios marroquíes buscan impedir los cambios ocurridos este año en otros países de la región

Buenos Aires, 24 de noviembre (Télam).- Las elecciones de mañana en Marruecos constituyen una maniobra de la monarquía para impedir los cambios ocurridos este año en otros países de la región, dijo hoy un ministro de la entidad política que disputa al Estado marroquí la soberanía de la región del Sahara Occidental.

De visita en Buenos Aires y en entrevista con Télam, el ministro saharaui para las relaciones con América Latina, Hash Ahmed, dijo que los comicios son "una medida política urgente" de la monarquía marroquí para anticiparse a las revueltas que ya sacudieron otros países árabes y "frustrar las transformaciones".

Ahmed representa a la República Arabe Saharaui Democrática (RASD), un estado con parcial reconocimiento internacional proclamada en 1976 por el Frente Polisario, el rebelde movimiento de liberación nacional que reclama la independencia del Sahara Occidental, antigua colonia española, respecto de Marruecos.

La RASD proclamó su independencia de España en el mismo 1976, pero el territorio fue anexionado por Marruecos y Mauritania, lo que empujó a un conflicto armado con el Frente Polisario.

En 1991 se produjo un alto el fuego y el ingreso de una misión de la ONU (MINURSO) que debía garantizar la realización de un referendo para avalar el estatus de nación, que debía celebrarse en 1992 pero que ya se postergó varias veces.

Desde entonces, la mayor parte del territorio, que limita con Marruecos por el norte, Argelia por el noreste, Mauritania por el sur y este y con el Atlántico por el oeste, permanece bajo control de Marruecos, mientras que el resto está dominado por la RASD.

De visita en Buenos Aires, el ministro saharaui Ahmed recordó que el Frente Polisario llamó a boicotear el proceso eleccionario marroquí que, en su opinión, constituye una forma de "frustrar el movimiento original que reivindica una transformacion profunda".

"Yo me imagino que el resultado será un poco más de lo mismo, las mismas formaciones políticas que ya cuentan con el beneplácito de la monarquía desde los años 70 y 80 van a resultar victoriosas", opinó.

Sobre la incidencia del resultado eleccionario en el litigio entre Marruecos y la RASD, Ahmed se mostró escéptico y señaló que "sólo un cambio sustancial en el sistema monarquico marroquí, con una alteracion del mapa politico, modificará la tensa relación entre las partes.

De hecho, agregó el representante saharahui, existe en estos momentos un claro estancamiento de los esfuerzos de mediación entre las partes auspiciados por la ONU, y la renunión que debió llevarse a acabo en septiembre, auspiciada por el representante Christopher Ross, para acercar posiciones "no tuvo lugar".

Para el saharaui existe, por parte del reino de Marruecos, una "evidente voluntad de entorpocer los esfuerzos de mediación".

La guerra en Libia, la delicada situación en Egipto y Siria, por otra parte, jugaron a favor de la posición marroquí -aseguró Ahmed- "en la medida en que al generarse nuevos focos de tensión en la zona, ello relega a un plano secundario la cuestion del Sáhara Occidental".

"Son otras las alarmas que inquietan por ahora a la comunidad internacional, y esto le quitó visibilidad al tema en los últimos meses", concluyó.

"Hemos pedido a Naciones Unidas que excluya los territorios del Sahara Occidental en sus comicios internos, por tratarse de un territorio en litigio, pero Marruecos fuerza la votación allí", reclamó luego.

"Nosotros hemos pedido a nuestra gente que no acuda a las urnas, pero no hay que olvidar que se trata de un territorio bajo sitio, cuyas calles están tomadas por las fuerzas armadas marroquíes, por cuanto el boicot no es fácil"- se lamentó el saharaui.

Casi 14 millones de marroquíes están convocados mañana a las urnas para pronunciarse en las primeras elecciones legislativas tras la reciente reforma constitucional para elegir al nuevo Parlamento en la última etapa del proceso de reformas iniciado el pasado mes de marzo por el rey Mohamed VI.

La nueva Carta Magna, que limita los poderes del monarca, amplía el papel del Parlamento y estipula que el primer ministro será el líder del partido más votado.

Se elegirán 395 miembros de la Cámara de Representantes de entre las 7.102 candidaturas repartidas en 1.546 listas y 92 circunscripciones. (Télam)

domingo, 13 de noviembre de 2011

Mesa Redonda: La primavera árabe y l@s saharauis, en Madrid




"A la primavera árabe le precedió un largo otoño, el otoño de Gdeim Izik". Sukeina El-Idrisi, presidenta del Foro Futuro de la Mujer saharaui y activista de derechos humanos.

La Asociación de Mujeres Saharauis en España (AMSE) realizó el jueves 10 de Noviembre en la sede central del Museo Nacional de Antropología (Madrid), la Mesa Redonda "La Primavera Árabe y L@s Saharauis". Al evento asistieron más de un centenar de personas en representación de partidos políticos, instituciones oficiales y ONGs.

La mesa, moderada por Zahra Ramdán Ahmed, Presidenta de la Asociación de Mujeres Saharauis en España, estuvo compuesta por la periodista de RTVE, Yolanda Sobero; la periodista de Radio Nacional de España, Cristina Sánchez, el Profesor de la Universidas Autónoma de Madrid, el antropólogo Juan Carlos Gimeno y la Presidenta del Foro Futuro de la Mujer saharaui Sukeina El-Idrisi.

La periodista Cristina Sánchez, enviada de RNE a varios países del Magreb durante los acontecimientos de la  primavera árabe, recordó en su intervención la indudable relación entre el campamento saharaui de Gdeim Izik y los levantamientos que han tenido lugar en diferentes países durante la llamada primavera árabe. Habló de su experiencia personal en países como Túnez y Libia y como más de dos meses antes de que el ciudadano tunecino Mohamed Bouazizi se prendiera fuego, miles de saharauis se instalaban en el Campamento Dignidad a las afueras de El Aaiun.

La periodista Yolanda Sobero, de RTVE y experta en el conflicto saharaui recordó como durante los sucesos del pasado año en El Aaiun muchos periodistas se quejaron de que no podían contrastar las informaciones sobre lo que estaba ocurriendo. Ante esto Sobero se preguntaba en cuántos conflictos hoy en día se puede contrastar realmente la información. La periodista afirmó que quienes podían haber ofrecido una visión realmente equidistante debería haber sido la MINURSO. En el informe del Secretario General la información sobre el campamento es, en palabras de Sobero, “decepcionante”. El informe reconoce que la MINURSO no fue capaz de ser observadora directa de lo ocurrido ya que las autoridades marroquíes “les impidieron el acceso”. La ONU reconoció que los obstáculos a la MINURSO violan el acuerdo por el cual se creó la misión. Los cascos azules sólo pudieron entrar el 11 de noviembre, tres días después del desmantelamiento. Sin embargo, a pesar de todo esto, la ONU no hizo ningún tipo de amonestación a Marruecos. La periodista finalizó su intervención recordando que tras 36 años de ocupación el conflicto sigue presente, se sigue hablando de él y los saharauis siguen luchando por su independencia.

El antropólogo Juan Carlos Gimeno, profesor de la UAM, comenzó su intervención recordando como el problema del Sahara es un problema de España, un problema de descolonización no resuelto. Se produjo en su momento un abandono que pudo entonces ser “comprensible aunque no justificable” pero hoy en día “no es compresible ni justificable”. Gimeno explicó cómo en un reciente viaje coincidieron con los festejos del día de la Unidad Nacional (12 de octubre), donde participaron 40 activistas de los territorios ocupados. Entre las celebraciones se incluyó la presentación de un libro que un activista había escrito como testimonio sobre su estancia en la cárcel. El activista afirmaba que cada saharaui debe hacer la lucha desde donde se encuentre, los territorios ocupados, los campamentos, la diáspora, el exilio… formando una suma de luchas y resistencias.
El profesor destacó como durante este viaje se han encontrado con un momento de enorme energía y de gran interés de todos los saharauis por el momento que se está viviendo: activistas, jóvenes, refugiados, militares… y con el Congreso del Polisario en el horizonte.
En relación al secuestro de los tres cooperantes el profesor afirmó que está claro “a quién beneficia”, aunque no se puede confirmar quién lo ha llevado a cabo y está sirviendo para “sacar de la actualidad informativa algunos temas y meter otros”.
El profesor recordó como la primavera árabe nació el año 1975 en el Sahara. El pensamiento de Luali Mustafa Sayer, el líder del Frente Polisario, fue profético en afirmar que la lucha de los saharauis finalizaría el día en que los países árabes se levantaran.
El concepto de dignidad está presente en las primaveras árabes, que como indicó el pensador Noam Chomsky se iniciaron en Gdeim Izik, y los movimientos de los indignados.

Por su parte la activista saharaui de derechos humanos Sukeina El-Idrisi, presidenta del Foro Futuro de la Mujer saharaui afirmó que “a la primavera árabe le precedió un largo otoño, el otoño de Gdeim Izik”. La activista recordó como “el campamento se levantó en protesta por las condiciones infrahumanas que viven los saharauis en su propia tierra” y fue “el fruto de largos años de injusticia”. Sukeina Idrisi se lamentó de que a pesar de Gdeim Izik la represión continúa hoy en día en los territorios ocupados, y exigió al gobierno de España que cumpla sus compromisos históricos con el pueblo saharaui. Sukeina Idrisi se mostró convencida de que con actividades como la celebrada el jueves en Madrid “la sociedad civil incrementará su presión sobre el gobierno”.

Para finalizar la actividad, la poetisa saharaui Fatma Galia recitó el poema “He visto mujeres” de su último libro “Nada es eterno”.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Un nuevo escenario en el Mediterráneo

Con la caída de Gadafi cae uno de los últimos refugios de una ideología que defendía los intereses de África y el tercer mundo desde una visión socialista en la que prevalecía una idea personal sobre el funcionamiento de una sociedad en la que el pueblo estaba llamado a ser el protagonista para construir un nuevo modelo que sirviera a otros países de la región.

Hemos visto un Gadafi a lo largo de sus cuarenta y dos años enfrentado a Estados Unidos y Europa y defensor de muchos movimientos de liberación nacional a los que apoyó con dinero y armas para más tarde convertirse en un aliado de occidente facilitando la compra del petróleo libio y acampando con su jaima en muchas cancillerías en las que fue recibido como socio importante e imprescindible en la lucha contra el terrorismo internacional.

Sus encuentros con muchos líderes europeos  demuestran hoy  lo contradictorio que resulta el panorama actual, cuando hemos visto las bombas de la OTAN caer sobre Trípoli, pidiendo el fin de su régimen buscando la eliminación total de la anterior Libia para sustituirla por el actual Consejo Nacional de Transición que no tiene el apoyo total de la población y ni siquiera ofreció la posibilidad de una negociación pacífica, sabiendo que los bombardeos inclinarían la balanza a su favor.

Libia no es Túnez ni Egipto en las que las revueltas nacieron pacíficas y terminaron de forma cívica pidiendo la instauración de una democracia que sigue bloqueada y una transición que muestra signos de agotamiento. En Libia los rebeldes llegaron con las armas con el único objetivo de derrocar a Muamar Gadafi con el apoyo claro y contundente de Nicolás Sarkozy y David Cameron que desde un primer momento se esforzaron junto con Catar de dar apoyo a los rebeldes y propiciar las condiciones necesarias para un cambio que ha llevado a la destrucción total de Libia y la inestabilidad que ha generado para toda la región. 

La democracia es necesaria, como es necesario el respeto de los derechos humanos y eso se consigue apostando por medios pacíficos en los que la reconciliación de las dos libias es la clave del éxito y eso se facilita dándole un papel a la Unión Africana y a los países de la región para solucionar un problema que tiene origen en miembros del anterior régimen que de la noche a la mañana, quieren construir una democracia plural en la que debe imperar la ley y el orden, sabiendo lo difícil que resulta este objetivo con un mapa tribal que puede llevar al país a un duro enfrentamiento.  

Los rebeldes no pueden pedir la derrota militar del otro bando y su desaparición definitiva, están obligados a negociar con la otra parte para buscar un acuerdo que sirva para reflotar Libia y devolverla a los libios para que puedan construir su país sin ninguna injerencia.

Francia se siente satisfecha en este nuevo escenario y habla de los derechos humanos que ha vetado a los saharauis en el Sáhara Occidental, alaba los esfuerzos del rey de Marruecos y la nueva constitución, pero se olvida de su apoyo hasta el último día al derrocado dictador de Túnez Zein El Abidin Bin Ali. El actual Gobierno francés quiere  recuperar su influencia en el norte de África y controlar el Mediterráneo.


El fin de Gadafi en Libia no responde a un instinto democrático de Sarkozy, sino a los intereses estratégicos de Francia en la región que a fecha de hoy sigue bloqueando a la ONU la posibilidad de vigilar los derechos humanos en el Sáhara Occidental.

La contundencia con la que se actuó en Libia por parte de Europa y Estados Unidos es un silencio total cuando se trata de Marruecos y las monarquías de Oriente Medio. Esos regimenes que reprimen con mucha dureza y castigan cualquier disidencia, cuando ven amenazado su poder absoluto.

Ojala la revolución árabe consiga los objetivos de la libertad que vimos en la plaza Tharir y no sufra una manipulación desde el exterior que la convierta en un sueño inalcanzable para una generación que necesita dibujar su propio camino hacia la esperanza, los derechos humanos y la paz.   
                                                                                 
                                                                                                              Ali Salem Iselmu.

lunes, 17 de octubre de 2011

Hach Ahmed: “Intentan implicar a los saharauis en crímenes contra la humanidad”


 
La agencia oficial marroquí MAP, informó que “cerca de 556 mercenarios del frente Polisario, enviados para reforzar las tropas de Gadafi, han sido arrestados por los combatientes del consejo nacional de transición libio (CNT)”.

Esta es una prueba irrefutable que ilustra claramente la campaña sistemática de mentiras y difamaciones denigrantes, orquestada por el estado marroquí contra el pueblo saharaui y el frente POLISARIO, donde el ocupante, desde hace ya decenas de años, intenta implicar a los saharauis en crímenes contra la humanidad: droga, terrorismo, mercenarios…etc. para lograr su objetivo, el estado marroquí no ha escatimado esfuerzo alguno para comprar lobbis, la edición de webs de intoxicación e informes difamatorios por encargo.

El gobierno de la RASD y el frente POLISARIO desmienten rotundamente estas calumnias que pretenden perjudicar la imagen de la noble causa del pueblo saharaui y su lucha de liberación nacional por la libertad y la autodeterminación. Los valerosos combatientes del ELPS no han estado, ni estarán jamás involucrados en ningún conflicto fuera de las fronteras de la república saharaui y su única misión sigue siendo conseguir la soberanía y la integridad territorial de la RASD.

El Gobierno Marroquí con su propaganda y mentiras, busca disfrazar una realidad que es de sobra conocida por la opinión internacional y todos los gobiernos que siguen de cerca la evolución del conflicto del Sahara Occidental y la situación en el Magreb.
Se sabe perfectamente que el régimen de Gadafi cesó todo tipo de ayuda a la lucha del pueblo saharaui contra el expansionismo marroquí desde julio de 1982 con el propósito de afianzar en 1984 una unión con el Gobierno marroquí llamada “Unión Arabo-Africana”. El eje Rabat-Trípoli se materializó como un ignominioso plan que supuso un apoyo financiero y armamentístico de Libia a Marruecos en su guerra expansionista contra el pueblo saharaui y como contraparte, la entrega por el Gobierno de Marruecos de opositores libios exiliados en Marruecos como fue el caso del Coronel Mehaichi y sus compañeros, la persecución de opositores en Europa y en los Estados Unidos así como, una campaña de buenos oficios para rehacer la reputación perdida del Coronel Gadafi ante ciertas capitales. Desde entonces, el Gobierno marroquí y el régimen de Gadafi no han escatimado esfuerzo alguno para acabar con la resistencia del pueblo saharaui tanto a nivel militar como diplomático y particularmente en África.

El Gobierno de la RASD y el Frente POLISARIO ven como algo urgente la necesidad de constituir una comisión independiente de investigación para desvelar a la opinión pública toda la verdad sobre este grave asunto de difamación.

Las nuevas autoridades libias, representadas por el Consejo Nacional de Transición (CNT) les corresponden desmentir, sin demora, las mentiras y los enredos pérfidos propagados por el ocupante marroquí. Es por el bien de los pueblos de Libia y el Sahara primero y a favor de todos los pueblos de la región.

Mesa Redonda: La primavera árabe y l@s saharauis


Estimad@s amigo@s:

Las Mujeres Saharauis les invitamos al acto que organizamos con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El cual consistirá en una mesa redonda en la que intervendrán varios expert@s. Posteriormente les ofreceremos la degustación de unos dulces árabes y té saharaui.

La primavera árabe y l@s saharauis

Día: Jueves, 10 de noviembre de 2011.
Lugar: Salón de Actos del Museo Nacional de Antropología
C/ Alfonso XII, 68 - Madrid (estación de Atocha)
Hora: 19:15 hrs


Y donde intervendrán:

Yolanda Sobero, Periodista de Televisión Española - TV1.
Cristina del Valle, Presidenta de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género.
Soukaina El-Idrisi, Presidenta del Forum “Futuro para la mujer saharaui”.
• Juan Carlos Gimeno, Director del Departamento de Antropología Social, de la Universidad Autónoma de Madrid.


Modera:

Zahra Ramdán Ahmed, Presidenta de la Asociación de Mujeres Saharauis en España (AMSE).

lunes, 29 de agosto de 2011

Comunicado del gobierno saharaui ante intoxicaciones marroquíes sobre Libia


La agencia oficial marroquí  MAP, en un despacho fechado el 25 de agosto del 2011, anunció que ``cerca de 556 mercenarios del Frente Polisario, enviados para reforzar las tropas de Gadafi, han sido arrestados por los combatientes del consejo nacional de transición libio (CNT) ``.

Esta es una prueba irrefutable que ilustra claramente la campaña sistemática de mentiras y difamaciones denigrantes, orquestada por el estado marroquí contra el pueblo saharaui y el Frente Polisario, donde el ocupante, desde hace ya decenas de años, intenta implicar a los saharauis en  crímenes contra la humanidad: droga, terrorismo, mercenarios…etc. Para lograr su objetivo, el estado marroquí no ha escatimado esfuerzo alguno para comprar lobbys, la edición de webs de intoxicación e informes difamatorios por encargo.

El gobierno de la RASD y el Frente Polisario desmienten rotundamente estas calumnias que pretenden perjudicar la imagen de la noble causa del pueblo saharaui y su lucha de liberación nacional por la libertad y la autodeterminación. Los valerosos combatientes del ELPS no han estado, ni estarán jamás involucrados en ningún conflicto fuera de las fronteras de la republica saharaui y su única misión sigue siendo conseguir la soberanía y la integridad territorial de la RASD.

El gobierno marroquí con su propaganda y mentiras, busca disfrazar una realidad que es de sobra conocida por la opinión internacional y todos los gobiernos que siguen de cerca la evolución del conflicto del Sahara Occidental y la situación en el Magreb.

Se sabe perfectamente que el régimen de Gadafi cesó todo tipo de ayuda a la lucha del pueblo saharaui contra el expansionismo marroquí desde julio de 1982 con el propósito de afianzar en 1984 una unión con el gobierno marroquí llamada “Unión arabo-africana”.  El eje Rabat-Trípoli se materializó como un ignominioso plan que supuso un apoyo financiero y armamentístico de Libia a Marruecos en su guerra expansionista contra el pueblo saharaui y como contraparte, la entrega  por el gobierno de Marruecos de opositores libios exiliados en Marruecos como fue el caso del coronel Mehaichi y sus compañeros, la persecución de opositores en Europa y en los Estados Unidos así como una campaña de buenos oficios para rehacer la reputación perdida del coronel ante ciertas capitales. Desde entonces, el gobierno marroquí y el régimen de Gadafi no han escatimado esfuerzo alguno para acabar con la resistencia del pueblo saharaui tanto a nivel militar como diplomático y particularmente en África.
El gobierno de la RASD y el Frente Polisario ven como algo urgente la necesidad de constituir una comisión independiente de investigación para desvelar a la opinión pública toda la verdad  sobre este grave asunto de difamación.

Las nuevas autoridades libias, representadas por el consejo nacional de transición (CNT) les corresponde  desmentir sin demora las mentiras y los enredos pérfidos, propagados por el ocupante marroquí. Es por el bien de los pueblos de Libia y saharaui primero y a favor de todos los pueblos de la región.

Bir –Lehlu, 26 de agosto del 2011.


lunes, 15 de agosto de 2011

Abdelhak Serhane: una primavera sin Marruecos


fr.lakome.com



El escritor marroquí Abdelkah Serhane vuelve a hablar, con pesar, sobre el plebiscito obtenido, con el 98,49% , por el rey Mohamed VI en el referéndum sobre la nueva constitución de Marruecos que tuvo lugar el 1 de julio de 2011. Unas elecciones amañadas que pusieron fin a la esperanza política apoyada en las revueltas del movimiento del 20 de febrero.
“En la sombra de tus manos, las palabras tiemblan para nombrar los males de nuestro ser árabe” M.H Samrakandi.

El 1 de julio de 2011 se puso fin a la agitación de las revueltas del domingo y a la incertidumbre de los marroquíes. El país entró directamente en el Estado de derecho de una monarquía democrática constitucional, moderna y social con un 98,49% a favor en un referéndum propuesto por Su Majestad el rey Mohamed VI a su pueblo en defensa de la nueva constitución. En su época, Driss Basri dio unos resultados apenas algo más elevados con un 99,99% para colmar nuestro ego, haciendo de nosotros un pueblo competente, excepcional, y de nuestro rey “mahboub al jamahir” (el adorado del pueblo).

Pero, ¡no nos equivoquemos de época ni de sistema! Los años de plomo están lejos de nosotros y la época de Derb Moulay Chérif, Dar Moqri, Agdez o Tazmamart ya pasó. El pequeño centro de Témara no es sino un desgraciado paréntesis en los anales de la era grandiosa que vivimos como marroquíes. Los reiterados atentados terroristas y las inmolaciones son gestos de sacrificio en aras del más bello país del mundo por parte de una juventud orgullosa de su identidad nacional.

En mi humilde opinión, un 98,49% es muy poco para una monarquía puesta por las nubes por un pueblo desarrollado, cultivado, afortunado, responsable, consciente de lo que está en juego a nivel nacional, regional e internacional. La primavera árabe y el movimiento del 20 de febrero sin duda obligan, esta vez, a contener el entusiasmo del Ministro del Interior. Un 98,49% es una bey'a moderna con una tasa que hace creíble esta consulta popular a ojos del hermano Occidente, preocupado por nuestros intereses en un siglo XXI en crisis, en un mundo árabe a sangre y fuego. Con un 72% de participación en un clima de descontento social y una juventud que no para de repetir que “el pueblo quiere la caída del régimen”.

El verbo “liberar”, en imperativo, en todas las revoluciones actuales, en ningún caso se nos puede aplicar gracias a la extraordinaria excepción marroquí del Makhzen, que es el perejil de todas las salsas. Además, tras el discurso del rey del pasado 17 de junio y sin sorpresas, casi todas las formaciones políticas de la carcomida columna vertebral hicieron lo que mejor saben hacer; se humillaron ante las palabras del Maestro, aplaudieron a rabiar su reforma constitucional y llamaron a las urnas para el referéndum. Cohortes de jóvenes, la mayoría en paro, etéromanos, ladronzuelos o carteristas, llevaron camisetas del “Sí”, enalteciendo la bandera marroquí y gritando violentamente: “¡Viva el rey!¡Sí a la Constitución!”

Se captaron voces para componer coplillas en favor del SI pegado por multitud de escaparates en comercios, gimnasios, autobuses, taxis, tiendas de barrio...Se organizaron mítines por aquí y por allá para responder al llamamiento real y, preparándose para lo peor, autorizaron al ejército y a la policía por primera vez desde los golpes de estado de 1971 y 1972 contra Hassan II que recondujo el camino a las urnas para expresar su acuerdo con la reforma constitucional del jefe supremo de los ejércitos. Los Moqadem ojeaban, prometiendo cupones a la gente, actuando bajo instrucciones del Ministerio de los Habous y Asuntos Islámicos. Los imanes de las mezquitas, mientras predicaban, incitaban al pueblo a votar de forma masiva por el SI ya que, explicaban a los fieles, “quien vota SI está con el rey, quien vota NO está contra él y entonces irá al infierno por hereje.”

La instrumentalización de la religión en beneficio del SI es una manera civilizada de evitar las angustias infernales a las almas perdidas del movimiento del 20 de febrero. Al final de la jornada de la votación, el atasco en las urnas por los agentes del Makhzen es nuestra manera de limpiar el lugar y evitar que el blanco se mezcle con el azul. El blanco es un color sagrado que hay que respetar, es el color del paraíso donde se encontrarán, por la gracia de Dios, todos los benditos Síes. El azul, más cercano al negro, es el color del vicio, de Satán, ¡así que puede irse a la basura!

Y la gran transformación democrática cayó sobre nosotros el 1 de julio de 2011 como una ofrenda del cielo, un regalo inesperado que salva al país de la turbulencia que agita a la región. Del sujeto influido por el Makhzen, sometido y bajo su tutela, el marroquí actual pasa al estado de ciudadano por completo, beneficiándose de la consideración que le confiere la nueva Constitución, garantizándole trabajo, vivienda decente, cuidados, educación para sus hijos, igualdad para todos ante una justicia convertida, por la gracia del voto en íntegra y completamente independiente porque los jueces renunciaron en el acto a sus corrompidas prácticas. Estamos tranquilos en cuanto a nuestro futuro, que se avecina soleado y lleno de felicidad.

El Primer Ministro con el poder reforzado, podrá, a partir de ahora, obrar por el bienestar del pueblo y nuestras dos Cámaras podrán discutir, cuestionar el presupuesto Real y el del ejército tranquilamente en los debates parlamentarios. El rey y su entorno se beneficiarán, a partir de este momento, de los mismos tratamientos que tienen miles de hogares en los barrios de chabolas, el dinero malversado y expatriado por ladrones, volverá a las arcas del Estado, el presupuesto de Mawazine, el de los fosfatos, fundaciones reales, licencias telefónicas...irá a la reforma del sistema escolar, la investigación científica y tecnológica, la educación y formación profesional de nuestra juventud, la mejora de las condiciones de nuestros hospitales, la lucha contra la pobreza y el analfabetismo...Gracias a Su Majestad, su nueva Constitución pone a salvo a Marruecos de la corrupción endémica, de las desigualdades sociales, de la miseria, el paro, la arbitrariedad, las prebendas, los favoritismos, enchufes y otros males que sufre la sociedad marroquí... ¡La vida nunca había sido tan bella!

Pero seamos serios, anticipémonos o al menos seamos honestos. ¿Cómo el paso a la democracia puede decidirse por un solo hombre, el rey, que dicta las orientaciones de la reforma y nombra los miembros de la comisión encargada de trabajar? ¿En qué comarca, hoy, la participación en cualquier sufragio alcanza un 72% de votantes?

¿Qué país, tan desarrollado como sea, tiene la capacidad de organizar una consulta o referéndum en trece días y hace público el escrutinio al poco de cerrar los colegios electorales incluso sin tener en consideración la diferencia horaria de las comunidades marroquíes que viven en el exterior? ¿Y quién puede creer en un 98,49% en un clima caliente generalizado donde miles de manifestantes han pedido a gritos con todas sus fuerzas, durante varios meses, la caída del Makhzen?

Cuando metí mi papeleta azul en la urna en el colegio donde había votado a mediodía, no había ni cuatro gatos. Los encargados de verificar mi tarjeta de elector no me hicieron firmar el registro, contentándose con poner una cruz en mi nombre y ensuciándome la yema de mi dedo índice con rotulador. Comprendí entonces que en el juego había trampa, que el Makhzen haría votar a los ausentes, a los inexistentes e incluso los muertos, como de costumbre. Ese voto no era el nuestro. El mensaje está claro, lleva una advertencia a los disidentes, a los agitadores, a los manifestantes del movimiento del 20 de febrero y otros indignados rebeldes.

Y si aún se atreven a salir a la calle para reivindicar la libertad y una democracia real, serán molidos a palos por las fuerzas del orden, detenidos, juzgados y condenados. Con un 98,49% de Síes nadie tiene derecho a perturbar la tranquilidad de nuestros monótonos domingos.

Nos espera un duro periodo transitorio. Ante el vacío político que atraviesa el país, ningún jefe de gobierno, cualquiera que sea, tendrá la suficiente voluntad para ejercer sus nuevas prerrogativas frente a una monarquía que no se suaviza apenas y continúa poseyendo los principales poderes. Los jefes de partidos cercanos al Makhzen, totalmente desacreditados, cercenados, aburguesados, harán lo que el palacio real dicte que hay que hacer para que un hombre, una familia o clan se aprovechen de nuestros bienes. Los privilegios y los altos sueldos tienen un precio. Nuestros politicastros están dispuestos a pagarlo con su mítica falta de dignidad, su carencia de firmeza y su ausencia de compromiso social. Ningún marroquí no partidista confía en los políticos actuales.

La democracia es un aprendizaje de cada día, un ejercicio de la ciudadanía y de la responsabilidad de cada uno. No se acaba con una renovación de algunos artículos de leyes, sino que entraña la implicación de todos en un proyecto que impulsa hacia arriba a la sociedad, saneando las situaciones desagradables. Con un alto porcentaje de analfabetismo, una corrupción y una injusticia más que probada, el régimen garantiza tentar a su pueblo con lo que quiera.

La Historia de Marruecos recordará este otro fracaso. El rey no tenía nada que perder sino todo lo contrario, ganaría con una transición democrática real. Habría inscrito su nombre como el primer jefe de un estado árabe que coloca su país en el camino del Estado de derecho en un ejercicio claro de separación de poderes. Por desgracia no es el caso.

La nueva Constitución, confeccionada a medida para él por la comisión Mennouni, no toca lo principal de sus prerrogativas. Ningún pueblo, por analfabeto o crédulo que sea, decide votar a favor del mantenimiento de la denegación del derecho, del autoritarismo, de las injusticias y de las desigualdades sociales. Muchas personas están sorprendidas.

Este voto en el referéndum es un adelanto en la engañifa, un disfraz que no cambia nada en el terreno sociopolítico de Marruecos. Reafirma al rey en su papel del Makhzen de antaño, levantando una cortina de humo sobre los partidos berberistas, islamistas y formaciones políticas desprovistas de cualquier legitimidad popular.

Las próximas elecciones no contravendrán la regla de la falsificación. El despreciable Makhzen reproducirá el disfraz para que ningún jefe de gobierno pueda negarse ante el rey, ya que ningún partido gozará de una mayoría que se lo permita en el parlamento (a no ser que gane el PAM), lo que abrirá la vía a alianzas a todos los niveles que perviertan aún más el juego político. ¿Y qué político puede negarse hoy ante un rey que dicta su ley a todos? La monarquía piensa que, debilitando y deslegitimando a los partidos políticos, sale ganando en este lamentable escenario. El futuro le dará la razón o no. El servilismo de una parte de la población sumisa con el mito de la monarquía puede que le dé la razón. La desilusión y el descontento de una juventud impaciente seguramente no.

“Sma’ sawt acha’b!” (¡Escucha la voz del pueblo!) ha impregnado las calles durante varios meses, en todas las ciudades del país y en todas las lenguas.
El rey no ha escuchado esta voz. Ha escuchado la de sus consejeros, amigos y servidores del Makhzen. Una parte de la población, frustrada por no haber sido escuchada de verdad, vuelve a ocupar las calles desde que se anunciaran los resultados del referéndum. ¿La multitud indignada triunfará donde nosotros, sus antecesores, lamentablemente fracasamos?

El diez de julio, las calles indignadas, cantaron sus nuevos lemas, condenando la lírica estrafalaria de Nicolas Sarkozy, Alain Juppé y otros impostores, “T’guad! Tguad! Walla khwi lablad!” (“¡Vuelve a la rectitud, si no abandona el país!”) “Hada Almaghrib ouhna nassou, oulhakam yajma’ rassou!” (“¡Esto es Marruecos y nosotros sus hombres, que se vaya el que gobierna!”). A los que apoyaron el SÍ, la consigna es inapelable: “Khamsine darhams t’fout t’fout ounta dima tabqa machmout!” (¡Cincuenta dirhams se acabarán y tú seguirás engañado!)

La nueva Constitución es al mismo tiempo una apuesta (arriesgada) y una trampa. Mohamed VI no ha ganado su apuesta y la trampa planea sobre él. El enfrentamiento con la calle podría ser inminente, los carteles no paran de decir: «Lâ lihâkimine yanhabou almâl al’âm!» (“¡No al dirigente que malversa dinero público!”).

Hagamos memoria: en 2009, Ben Ali obtuvo el 89,62% de los votos para su quinto mandato. En 2005, Mubarak fue reelegido por sexta vez con un 88,6% de votos y su partido, el PND, Partido Democrático Nacional consiguió 311 escaños de los 454 existentes en el parlamento. Estas cifras no han podido hacer nada contra el mar de fondo que les ha expulsado del poder. El juego que ha tomado Mohamed VI es muy peligroso. Tiene el riesgo, a corto plazo, de desacreditar su voluntad y a medio plazo, radicalizar más los movimientos del 20 de febrero.

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