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jueves, 21 de febrero de 2019

ONU aúna fuerzas para limpiar el Berm, el campo minado del Sahara Occidental


Ginebra, 08/02/2019 (EFE).- Por: Antonio Broto
El muro de tierra de 1.468 kilómetros que separa el Sahara Occidental ocupado por Marruecos del que controla el Frente Polisario, conocido como Berm (terraplén), es uno de los mayores campos minados del mundo, pero la ONU cree que con voluntad política la parte saharaui puede quedar libre de minas en un año.
"Con 3,5 millones de euros más, algo que en términos de ayuda internacional no es mucho, esa parte del Berm quedaría libre de minas, y podríamos conseguirlo rápidamente para el año 2020", según destacó a Efe la directora del Servicio de Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas (UNMAS), Agnes Marcaillou.
La situación en el Sahara Occidental ha sido uno de los temas protagonistas de un encuentro internacional en Ginebra, en el que representantes del organismo y de diversas ONG han analizado sus prioridades contra las minas, armas que con frecuencia matan mucho después de finalizado un conflicto.
En el caso saharaui, donde Alemania y España son los principales donantes, la UNMAS se ha fijado un modesto presupuesto de 100.000 dólares, destinado principalmente a la integración social y económica de víctimas de las minas al este del Berm, pero ello no oculta la magnitud del problema ni la necesidad de solucionarlo.
El muro que Marruecos fue erigiendo a medida que ocupaba territorios saharauis esconde minas antitanques en su parte central y antipersona a los lados, hasta un total de entre 10 y 40 millones de artefactos, según distintas fuentes.
Actualmente, la principal función de la UNMAS es informar de las zonas peligrosas, aunque la desértica orografía del lugar dificulta esta labor.
"En realidad la zona es arena en movimiento, sometida a fuertes vientos, por lo que a veces las minas pueden ser llevadas de una zona marcada a otra que no lo está", señaló Marcaillou en un encuentro con periodistas.
Junto a UNMAS, organizaciones no gubernamentales como Geneva Call, que supervisa que se cumplan los acuerdos de desarme en las zonas en conflicto, trabajan en el Sahara Occidental en operaciones de desminado, y ha ayudado a destruir más de 20.000 minas antipersonas.
A principios de este año, la responsable de esa ONG para África, Catherine Hiltzer, presenció la destrucción de una remesa de 2.485 de esas minas por parte del Frente Polisario, como parte de los compromisos que la organización saharaui asumió en 2005.
"Los civiles son con frecuencia las víctimas de las minas antipersona, dado que estas armas no discriminan entre un objetivo militar y un civil inocente, por lo que la destrucción de 20.000 minas por parte del Frente Polisario es una victoria decisiva para la humanidad", ha comentado Hiltzer.
UNMAS subraya la importancia de la participación de la sociedad civil en programas de sensibilización sobre el peligro de las minas, y en el caso del Sahara Occidental las mujeres son las grandes protagonistas.
"Tenemos incluso mujeres saharauis participando en labores de desminado", subrayó la directora de UNMAS, quien relató que su integración en estos trabajos ayuda a que los sectores más conservadores de sus sociedades valoren más el papel de la mujer.
El principal escollo para desminar el Berm está en el hecho de que el conflicto saharaui sigue latente pese al teórico fin del enfrentamiento armado hace más de 25 años, lo que se traduce en la negativa marroquí a colaborar con UNMAS.
"Hasta que se halle una solución política, y conocemos lo difícil que es encontrarla, no intervenimos en el lado marroquí", reconoció Marcaillou, quien recordó que muchos de los habitantes de la zona afectada "son beduinos nómadas que no entienden de fronteras".
Según la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona, más de 2.500 personas han muerto desde 1975 en el Sahara Occidental debido a este armamento, y las víctimas no se limitan al periodo del conflicto abierto entre ese año y 1991, ya que por ejemplo en 2018 hubo 22 fallecidos. EFE

martes, 15 de enero de 2019

El Frente Polisario destruye las últimas minas terrestres que almacenaba en una “clara muestra” a favor de desbloquear las negociaciones de paz


Desde el Frente Polisario han mostrado su esperanza de que la comunidad internacional ejerza presión sobre Marruecos para que firme la Convención de Ottawa sobre la prohibición del uso y almacenamiento de minas antipersona y bombas de racimo. Además, han trasladado a la ONU su preocupación por la situación de los presos saharauis en cárceles marroquíes.
*Fuente: Agencias / ARAINFO | 14 enero, 2019
El Frente Polisario destruye las últimas minas terrestres que almacenaba en una “clara muestra” a favor de desbloquear las negociaciones de paz
El secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, ha informado al secretario general de la ONU, António Guterres, de la destrucción del último arsenal de minas terrestres almacenado por la milicia de la autoproclamada República Árabe Saharaui Independiente.
“La destrucción del arsenal de minas terrestres es una clara muestra de la voluntad del Frente Polisario de colaborar en la limpieza de las minas terrestres que siembran el terror, en especial en la parte liberada del Sáhara Occidental”, ha apuntado Ghali en una carta remitida a Guterres y recogida por la agencia de noticias saharaui SPS.
Asimismo, Ghali ha expresado su esperanza de que la comunidad internacional ejerza presión suficiente sobre Marruecos para que firme la Convención de Ottawa sobre la prohibición del uso y almacenamiento de minas antipersona y bombas de racimo.
Ghali ha aprovechado para trasladar a Guterres su preocupación por los presos saharauis en cárceles marroquíes, en particular los del grupo de Agdeim Izik, y denuncia malos tratos, torturas y vejaciones.
Además ha destacado la “colaboración constructiva” del Frente Polisario en la mesa redonda celebrada en diciembre en Ginebra con representantes de Maruecos con vistas a desbloquear unas negociaciones de paz estancadas desde hace años.

Actualidades saharauis. Desmentido ONU. Destrucción minas. Estudiante saharaui asesinado


*Fuente: Periodistas en español. Por Jesús Cabaleiro Larrán -13/01/2019
La última denuncia de Marruecos ante Naciones Unidas por supuestas violaciones del alto el fuego en el Sahara controlado por la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ha sido negada por la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), que estuvo presente en los supuestos incidentes y “no observó nada que supusiese una violación bajo los términos de los acuerdos aplicables”, informó el portavoz Stéphane Dujarric.
Dujarric recordó que la Minurso tiene unos procedimientos establecidos para observar este tipo de situaciones y que, cuando identifica violaciones, las comparte inmediatamente con las partes para que respondan y las notifica al Consejo de Seguridad de la ONU.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene previsto abordar la cuestión del Sáhara Occidental en una reunión a puerta cerrada el 29 de enero de 2019.
Conviene recordar la lista de violaciones del Acuerdo Militar Número 1 (firmado entre los beligerantes, Marruecos y Polisario, en 1991 como parte del alto el fuego), firmado y registrado durante los últimos diez años por Minurso y que ahora ha denunciado Marruecos.
Baste repasar los datos para conocer quién es realmente la parte que viola más dicho acuerdo.
Según las estadísticas de Minurso hasta julio de 2018 compiladas a partir de los informes anuales que la misión envía al secretario general de la ONU, Marruecos acumula más violaciones con 254 “nuevas violaciones” (es decir, movimientos de tropas no notificados anteriormente) y 76 “violaciones persistentes” (esta última relacionada con hechos y acciones duraderos, como la construcción de casamatas, o infraestructura de terraplenes, etc.), haciendo un total de 330.
Mientras tanto, el Frente Polisario, ha contravenido 76 “nuevas violaciones” y 25 “violaciones persistentes”, un total de 101.
A estos datos habría que añadir la expulsión, en marzo de 2016, de 73 empleados civiles de la Minurso que protagonizó Marruecos, tras la visita del entonces secretario general de la ONU, Ban Ki Moon a los campamentos de Tinduf y a la zona del Sahara controlada por el Polisario donde utilizó el término “ocupación”.
Minas terrestres
Por otra parte, el Frente Polisario anunció la destrucción del último arsenal de minas terrestres a la representación de Naciones Unidas, destacando la voluntad de limpiar la zona en la parte que controla la RASD.
El muro del Sahara es una de las zonas del mundo con mayor número de minas, se calcula que unos siete millones, sus efectos han producido daños a más de 300 personas, que han muerto o resultado heridas, la gran mayoría nómadas saharauis, además de miles de animales, en especial camellos, desde la firma del alto al fuego en 1991.
Cada año se producen entre veinte y treinta nuevas víctimas, los últimos incidentes fueron en diciembre de 2018 con el resultado de un muerto y varios heridos graves.
Mientras Argelia, el país vecino de Marruecos, anunció ya en 2017 que su país se encuentra libre de minas, cumpliendo así la Convención de Ottawa sobre la prohibición del uso y almacenamiento de minas antipersona y bombas de racimo. Es el segundo país norteafricano libre de minas antipersonas.
Estudiante saharaui asesinado
Finalmente, respecto a la situación de los estudiantes saharauis en Marruecos se ha hecho pública la muerte de Issam Lusfi de veintisiete años en Tánger tras un ataque a estudiantes saharauis el pasado diciembre en la zona cercana al distrito de Boukhalef.
Tras ser golpeado en la cabeza, en los siguientes días se encontraba mal, fue al hospital Mohamed V de Tánger donde después de un largo período de demora y falta de atención del personal médico fue ingresado en cuidados intensivos con un diagnóstico médico de hemorragia interna en el cerebro, falleciendo en los días posteriores.
Los estudiantes saharauis en Marruecos tras calificarlo de “asesinato político” informaron que Lusfi, nacido en la ciudad marroquí de Assa, cercana al Sahara, defendía los postulados del Frente Polisario y la autodeterminación del territorio saharaui. Estudió Derecho en Marraquech y era master en Derecho Constitucional y Ciencias Políticas por la Universidad de Agadir.
El movimiento de estudiantes saharauis cifra en cinco los estudiantes saharauis asesinados en campus marroquíes desde 2008, solicitando solidaridad internacional. “No es importante que una persona muera antes de lograr su noble idea. Pero es importante encontrarse a sí mismo como una idea noble antes de morir” señalan.

domingo, 16 de diciembre de 2018

ASAVIM informa de nuevas víctimas por explosión de minas en el Sahara Occidental


*Fuente: Por un Sahara Libre, 15 de diciembre de 2018
PUSL.- Según informa la Asociación Saharaui de víctimas de las minas terrestres (ASAVIM) los pasados 13 y 14 de diciembre se han registrados explosiones de minas con víctimas de civiles saharauis, en las zonas liberadas del Sahara Occidental.
En el incidente ocurrido el 13 de diciembre, en la zona de Um-Degan, un vehículo en el que viajaban tres saharauis, que se trasladaban para investigar una explosión ocurrida en la zona, sufrió una explosión por mina con resultado de una persona muerta, el ciudadano saharaui Mahfoud Shakrad, y heridas graves a su hermano Sid-Ahmed Shakrad y al conductor, Ambarak Meskeh.
De la segunda explosión ocurrida el 14 de diciembre, en la zona de Akhneig Lajawad, en la que también se vio involucrado un vehículo, ASAVIM informa que todavía no posee información sobre las posibles víctimas en el incidente.
ASAVIM recuerda que 27 años después del alto el fuego en la región bajo la responsabilidad de las naciones unidas, las minas siguen cobrándose vidas en el Sáhara Occidental, una de las zonas más contaminadas por minas del mundo.
ASAVIM hace un llamamiento a la comunidad internacional y a sus órganos pertinentes, en particular a las Naciones Unidas, para que:
– Ejerzan presión sobre Marruecos para que cumpla los convenios relativos a la prohibición de las minas y las municiones de racimo (Ottawa y Oslo).
– Se permita a las organizaciones limpiar la zona de amortiguación, ya que plantea riesgos a los ciudadanos y a su ganado.
– Se desmantele el muro militar marroquí que divide el territorio y separa a su pueblo, además del hecho de que la mayoría de los incidentes se producen en las zonas adyacentes.
ASAVIM recuerda a los ciudadanos de estas zonas que tomen las máximas precauciones y eviten lugares sospechosos

jueves, 5 de julio de 2018

Desminando una injusticia: «TERRITORIO LIBERADO» [película documental de Yago Monserrat Berenguel sobre el Pueblo Saharaui]


Cámara al hombro, Yago Monserrat Berenguel se subió al todoterreno con la misión de recorrer el desierto del Sáhara de la mano del pueblo saharaui, el pueblo beduino despojado ayer y hoy de su tierra por las potencias invasoras. Ahora tenemos el resultado de su largo viaje como director y guionista: la película documental «Territorio Liberado».
El hilo conductor es la búsqueda de Salek, quien desde que su amigo Omar murió en sus brazos a causa de la explosión de una mina vaga por el desierto. Su hermano Mohamed Alí lo busca y mientras va encontrando pistas de por dónde anda, se le une una maestra saharaui que nunca ha estado en los Territorios Liberados.
La imagen de un saharaui sentado en medio del desierto invita al público a arrellanarse en su sillón y ver no solo la falta de buen carbón y alimentos en los campamentos de refugiados, sino a adentrarse en el dolor profundo que cruza el alma del pueblo saharaui que históricamente ha sido mutilada. Únicamente la convicción por la causa les hace resistir.
El retorno
“La tierra madre abre los brazos”, piensa la maestra, cuando se adentra en los Territorios Liberados. Aquí se proclamó hace 40 años, un 27 de febrero, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) que a cada paso hace gala de la sabiduría de los hombres y las mujeres del desierto que saben orientarse por el sol y las estrellas para sortear las minas del enemigo, tanto en el terreno como en el tablero político internacional.
Mariam lleva tres años quitando minas con su equipo en los Territorios Liberados. “Quiero limpiar mi tierra de lo que colocó el enemigo”, cuenta a la maestra. “Deseo disfrutarla para el retorno de nuestro pueblo”.
El retorno es el sueño de toda una generación de saharauis nacidos en el éxodo, en el refugio, en la ocupación marroquí. “Me duele mucho ser refugiada. Sólo quiero vivir en mi tierra”, grita desgarrada la maestra entre las montañas del Sahara…Su espíritu recobra la serenidad al vislumbrar en los amaneceres mutilados, el saber esperar del pueblo nómada.
A por las minas
En estos momentos, Yago, de 47 años, hace las maletas. Viaja durante esta semana al Sáhara. Se unirá, como voluntario, al equipo que se dedica al desminado. Será su nuevo trabajo aunque en sus ratos libres siempre tendrá cerca su cámara, su libreta, su bolígrafo,…
Yago recordó que la idea de la película Territorio Liberado se le ocurrió en 2004, durante una visita al Sáhara. “Me hice la pregunta de cómo difundir la causa saharaui y pensé en un cuento. Era una forma más entretenida de hacerlo. Después escribí el guión ficción”, nos contó vía telefónica.
En 2007 estuvo un mes de nuevo en el Sáhara. Fue el tiempo de investigar a profundidad, recoger materiales. Y, finalmente, en 2010, entre abril y mayo, rodó. Su talento y el arte de improvisar, gracias al conocimiento que tenía del pueblo saharaui, lo salvó de cada “siroco” que de repente aparecía en medio del desierto al filmar.
Seguramente Yago escribirá (o filmará) otras películas documentales de excelente calidad que ayudarán a que muy pronto el pueblo saharaui disfrute de su tierra liberada.

domingo, 5 de noviembre de 2017

El Frente Polisario destruye 2500 minas antipersona

El Frente Polisario destruyó ante representantes internacionales 2500 minas anti persona y antitanque, recogidas en los territorios liberados del Sáhara Occidental, especialmente a lo largo del muro marroquí de 2700 kilómetros que divide el territorio.
La destrucción, realizada el 4 de noviembre, se efectuó en Tifariti, localidad situada en los territorios bajo control del Polisario y que fue bombardeada por Marruecos el mismo día de la firma del alto el fuego, el 6 de septiembre de 1991, después de dieciséis años de guerra.
Ante autoridades militares saharauis, como el ministro de Defensa y el jefe de la 2 Región Militar, y de representantes del Servicio de Acción contra las minas de Naciones Unidas (UNMAS), de la MINURSO, Misión de NNUU para el referéndum en el Sáhara Occidental, y del Llamamiento de Ginebra, fueron destruidas 2.300 minas antipersona VS-50, 100 SB-33, 100 M-966 y 8 minas anticarro BPRB-M3.
Con esta acción, desde 2006 el Frente Polisario lleva destruidas 15.508 minas y tiene previsto inutilizar otras 4985 en 2018.
El jefe de las tropas de reserva saharauis, Mohamed LaminBuhali, señaló que la voluntad del gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) es continuar aplicando los acuerdos en materia de destrucción de minas, con los que Marruecos nunca ha querido implicarse.
Mohamed Lamin Buhali, ex ministro den Defensa, dijo que la parte ocupada del Sáhara Occidental sigue padeciendo las minas sembradas a lo largo del muro,  que son transportadas por las aguas a los cauces de los ríos y se convierten en trampas mortales para la población saharaui que se traslada libremente por la parte liberada del Sáhara Occidental.
Pascal Bongar, director jurídico del Llamamiento de Ginebra, afirmó estaban ante una “muestra clara de la voluntad del Frente Polisario de colaborar en la destrucción y limpieza de las minas”, que siembran el terror, en especial en la parte liberada del Sáhara Occidental.
Dijo que en lo que va de año las minas han causado 34 víctimas en la parte liberada y el hecho de que Marruecos no quiera firmar el acuerdo del Llamamiento de Ginebra “es una muestra de que no quiere colaborar en el proceso de paz”.
A la destrucción de las minas asistieron los artistas participantes en ARTifariti, encuentros internacionales de Arte y Derechos Humanos del Sáhara Occidental, que toma el nombre de la localidad que destruyó Marruecos.
En un comunicado dirigido a los responsables de las Naciones Unidas, de la MINURSO y otros organismos internacionales, artistas e intelectuales de quince países consideraron que era una obra de arte “destruir esas minas que siegan la vida de los más indefensos cuando se mueven por el desierto, por unos caminos en los que antaño no temían que pisar la tierra significase volar por los aires”.
Los artistas rememoraron a Picasso diciendo que “el arte es eliminar lo innecesario”, como lo son las minas, y su desaparición una demostración de sabiduría, la que el humanista José Luis Sampedro definió como “el arte de vivir”. “Ahora –apuntaron– esos artefactos destruidos ya no podrán impedir la vida”.
Dieron la enhorabuena al Frente Polisario por su compromiso con los convenios internacionales que luchan contra las minas terrestres, “los que no quiere firmar Marruecos”, y “cuya aplicación es motivo de alegría e inspiración para la creación artística”.
Desde ARTifariti 2017 y la Universidad Popular de los Movimientos Sociales (UPMS), que ha celebrado una sesión de dos días en el marco de estos encuentros internacionales, pidieron a los organismos internacionales implicados “que presionen a Marruecos para que se adhiera a los acuerdos contra las minas y las bombas de racimo, que faciliten los medios necesarios para la debida atención de las víctimas de minas, y que se proceda a la limpieza total de las zonas del Sáhara Occidental plagadas de minas y restos de guerra, especialmente a lo largo del muro de la vergüenza, que debe ser eliminado”.

domingo, 14 de mayo de 2017

Minando la paz. El muro marroquí de la vergüenza en el Sahara Occidental

El ‘Muro de la Vergüenza’ es la mayor barrera militar operativa y la segunda más larga del mundo. Se encuentra en el Sáhara Occidental y sus minas antipersona se han cobrado la vida de más de 2.500 civiles saharauis
Primera línea del ‘Muro de la Vergüenza’ construido por Marruecos en el Sáhara Occidental. Fotos: Campaña Internacional contra el muro de ocupación marroquí
Una primera línea de minas y alambradas seguidas de una pared de arena, otra de piedra, zanjas antitanque, nidos para municiones y parapetos. A continuación, una segunda línea con artillería, radares y blindados. Y finalmente, una tercera con tropas de intervención rápida. Así es la fortificación del muro militar marroquí, un cerco de seis tramos que se alarga un total de 2.720 kolómetros, que fue construido por Marruecos en los años 80 en el Sáhara Occidental y que divide a la población, viola los derechos humanos y supone, actualmente, el mayor obstáculo para la resolución del conflicto en este territorio de África del Norte. “Se trata de la mayor barrera militar operativa en el mundo y se ha cobrado directamente las vidas de más de 2.500 civiles saharauis”, denuncia Gaici Nah Bachir, investigador y activista saharaui. De ahí que se haya ganado el sobrenombre el Muro de la Vergüenza.
Tal y como explica Gaici en su libro El muro marroquí en el Sáhara Occidental: Historia, estructura y efectos, el cerco comenzó a levantarse en verano de 1980 durante la Guerra del Sahara Occidental (1975-1991) después de que Marruecos intentase por todos los medios ocupar el territorio por la fuerza. “Ante los avances del Ejército de Liberación Popular Saharaui, las fuerzas marroquíes tuvieron que atrincherarse en su afán de continuar con la ocupación”. Algo que en la actualidad no ha cambiado: 26 años después del alto el fuego entre el Frente Polisario saharaui y Marruecos, prácticamente el 90% del ejército marroquí está instalado en el territorio del Sáhara Occidental, gastando un 3% del PIB del país en el mantenimiento de este muro.
Esta barrera militar tiene múltiples efectos sobre el pueblo saharaui. Para empezar, supone un cerco que no solo divide el territorio saharaui ocupado por Marruecos desde 1975 de las regiones liberadas por el Frente Polisario antes del fin de la guerra, sino también a un pueblo. “Hay familias que nunca se han visto desde la invasión marroquí y la construcción de este muro”, asegura Gaici. Además, en muchos casos dificulta que los niños lleguen a escuelas e impide que los enfermos traspasen el muro para recibir atención médica, mientras que el ejército marroquí lo usa como corredor para la inmigración ilegal y el tráfico de drogas. Todo ello sume a la población saharaui en una gran desmotivación social: “Es la prisión al aire libre más grande del mundo, porque encierra herméticamente a un pueblo entero”.
Por supuesto, los intereses económicos también están de por medio: “El muro supone un parapeto y un paraguas para el saqueo y el pillaje de los recursos naturales del Sáhara Occidental”, denuncia este activista. El cerco divide la tierra fértil, los embalses de agua y las desembocaduras de los ríos del desierto y, en ocasiones, la vida de la muerte. La parte ocupada por el cerco es rica en diferentes aspectos. Como dato, alude a que el 90% de la pesca marroquí está usurpada de este territorio. Y sin embargo, la población saharaui que está en estas zonas ocupadas vive en extrema pobreza debido al bloqueo impuesto por Marruecos: “Muchas familias que viven en la parte este del Sáhara, en los campos de refugiados, solo sobreviven gracias a la ayuda humanitaria”.
Además, algunas regiones están altamente contaminadas por el uso de minas. Aunque a día de hoy no existe un cálculo exacto de la cantidad de explosivos que hay desplegados en el Sáhara Occidental, según los datos recopilados por Gaici, de las casi 10 millones de minas que hay en la región, solamente en el llamado Muro de la Vergüenza hay más de siete millones. “El Sáhara Occidental es uno de los territorios más contaminados por minas junto con Angola y Afganistán”.
Después de todo, el territorio saharaui está infectado por todas y cada una de los 72 tipos de minas existentes. Estas tienen muy diferente procedencia: las hay alemanas, belgas, soviéticas, españolas, americanas, checas, francesas, británicas, griegas, israelíes, portuguesas, rumanas, chinas y de muchos otros países.
COBERTURA INTERNACIONAL Según las investigaciones de Gaici, la construcción del Muro de la Vergüenza solo ha sido posible gracias a una amplia cobertura internacional. La idea, por ejemplo, asegura que fue de Israel. La asistencia técnica y tecnológica, estadounidense. La cobertura política, francesa. La financiación, de países petroleros del golfo; mientras que la mano de obra es marroquí. “Desgraciadamente, es la única obra de la Guerra Fría donde Occidente y Oriente, con sus ideologías antagónicas, se unieron contra un pueblo cuyo único pecado es reclamar su derecho a la autodeterminación y a la libertad”.
A día de hoy, este activista sentencia que esta “conspiración internacional” continúa con la financiación, la manutención y el mantenimiento del cerco que ofrecen varios gobiernos, entre los cuales se encuentra el del Estado español. Si España entregó en 1975 el Sáhara Occidental a Marruecos abriendo la frontera norte para facilitar la invasión, fue el gobierno de Felipe González el que cerró el territorio saharaui por el sur en 1986 mediante una ayuda militar de 221 millones de dólares que posibilitó a los marroquíes construir el sexto y definitivo tramo del muro. “Fue gracias a Felipe González, a su ministro de Defensa Narcís Serra y al rey Juan Carlos por lo que este muro pudo ser terminado”, denuncia este investigador.
Gaici asegura que esto fue un trueque entre los gobiernos español y el marroquí con vistas al interés de España en la Unión Europea y, posteriormente, un posible convenio de comercio en lo que se refiere a la pesca entre ambos países en territorio saharaui. “Pero la relación no termina ahí, porque todo Gobierno español vende armas a Marruecos para que pueda mantener el muro”. Como ejemplo, señala que Zapatero “regaló” unos lotes de armas y coches al ejército marroquí al precio simbólico de un euro la unidad: “Los saharauis no son solamente víctimas de Marruecos, sino también de muchos otros países”.
En 2005 el Frente Polisario firmó unilateralmente la prohibición del uso de minas antipersona. En cambio, el gobierno marroquí se niega hasta la fecha a renunciar a su uso y, a día de hoy, no solo impide a las ONGs humanitarias desminar áreas críticas, sino que sigue aumentando el número de minas de este cerco 26 años después de la firma del alto el fuego.
El desminado humanitario solamente se está llevando a cabo en algunas zonas concretas del este del Sáhara Occidental bajo el control del Frente Polisario. Aun así, aunque ahora mismo se retiraran todas las minas del territorio, los saharauis continuarían durante décadas expuestos a la contaminación que estas han causado. Además, es el único pueblo del mundo que está considerado en su totalidad como potenciales víctimas de minas: “Hoy más que nunca es una oportunidad más para exigir y obligar al gobierno marroquí a cumplir con las reglas del derecho internacional humanitario y desmilitarizar el muro de la ocupación, prohibiendo el uso de las minas antipersona y llevar a cabo un desminado total, masivo y eficaz en las zonas bajo su control”.
IMPEDIMENTO PARA LA PAZ A nivel político, Gaici destaca que el cerco supone actualmente el mayor impedimento para la celebración de un referéndum del Sáhara Occidental y la resolución del conflicto. “El muro forma parte de la guerra y no se puede construir la paz con elementos y mentalidades de la guerra”. Para Gaici, el cerco debe desaparecer de cara a que el Frente Polisario y Marruecos decidan optar por la paz, dado que este “es la prueba más importante de una ocupación ilegal marroquí”. Además, el muro no solamente afecta a los saharauis, sino que también es un clavo en el ataúd respecto al intento de acercamiento político de los países de la zona.
Uno de los principales problemas para hacer presión a favor del desmantelamiento de este cerco es, según Gaici, el silencio mediático al que están sometidos tanto su existencia como sus efectos: “Los países que promovieron el desplome del muro de Berlín son los que mantienen este muro y los que imponen bloqueos a la prensa”. Por ello, opina que es primordial que se otorgue más espacio a este conflicto en la prensa internacional y que diferentes ONG y sociedades civiles como Amnistía Internacional o Right Watch también se centren en el muro marroquí: “Hablan de Israel y Palestina, pero no del Sáhara Occidental”.
Ante esta situación, en 2013 se lanzó la Campaña internacional contra el muro de la ocupación marroquí en el Sáhara Occidental: juntos para derribar el muro, de la que Gaici forma parte. Sus tres ejes principales son el muro, las minas y las víctimas de las mismas. “El muro no es más que una copia de unas tácticas que se han utilizado en otros países en los que se ha demostrado su fracaso y este muro no puede ser una excepción”. Para este investigador, el cerco es la constatación física del fracaso militar marroquí en el Sáhara Occidental. “Si los marroquíes pensaran que el muro podría resolver el conflicto del Sáhara Occidental no lo hubieran construido”. Aun así, Gaici se mantiene optimista: “El Sáhara está ocupado, pero no está conquistado”.

jueves, 27 de abril de 2017

Conferencia sobre el SAHARA OCCIDENTAL en la Universidad Pública de Navarra. 3 de mayo

Desde REMMSO, SUPERANDO MUROS, PSICOLOGÍA SIN FRONTERAS NAVARRA, ENTRE-CULTURAS y EKIALDEA, invitamos y convocamos a la asistencia de una conferencia el próximo miércoles 3 de mayo sobre SAHARA OCCIDENTAL que tendrá lugar en la Universidad Pública de Navarra
En ella contaremos con la intervención de la Delegación Saharaui en Navarra con Badadi Benamar
También Juan Soroeta, profesor de Derecho Internacional y observador ante los juicios de Gdeim Izik
Y Gaici Nah, diplomado en Ingeniería Militar, experto en estudio de minas y autor del recién publicado El Muro Marroquí en Sahara Occidental. Presentación del libro
AULA 018 de Campus Arrosadía en UPNA a las 19'30h del miércoles 3 de mayo

martes, 4 de abril de 2017

CEAS-SAHARA: Día Internacional sobre las Minas: El muro marroquí en el Sáhara Occidental, un obstáculo para la paz

Hoy,  4  de  abril  de  2017,  se  celebra,  a  propuesta  de  Naciones  Unidas,  el  día internacional  para  la  información  sobre  el  peligro  de  las  minas  y  sus  graves consecuencias para las personas civiles en los diferentes conflictos.
Con este noble objetivo, Naciones Unidas pretende poner el acento en el hecho de que las minas constituyen una grave amenaza para la seguridad, la salud y la vida de  la  población  local,  además  de  convertirse  en  un  obstáculo  para  el  desarrollo social y económico de los pueblos que padecen su presencia.
En  el  Sáhara  Occidental  existe  un  muro  militar  de  2.720  km,  construido  por Marruecos  para  blindar  su  ilegal  ocupación  del  Territorio  No  Autónomo,  y  que  se calcula contiene aproximadamente 7 millones de minas terrestres que a lo largo de las últimas décadas han causado miles de víctimas civiles a ambos lados del muro.
De esta forma, transcurridos más de 25 años desde la entrada en vigor del alto el fuego  y  la  puesta  en  práctica  del  plan  de  arreglo  de  la  ONU  para  el  Sáhara Occidental,  la  persistencia  del  muro  marroquí  –y  todo  el  arsenal  de  muerte  y destrucción que alberga- representa un crimen atroz contra los derechos humanos del Pueblo Saharaui.
Así lo han denunciado las propias Naciones Unidas a través del dictamen del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU que en sus Observaciones Finales sobre el 4º informe periódico de Marruecos, y “entre sus principales motivos de  preocupación”,  recomienda  a  Marruecos,  que  redoble  sus  esfuerzos,  bajo  los auspicios  de  las  Naciones  Unidas,  por  encontrar  una  solución  a  la  cuestión  del derecho  a  la  libre  determinación  del  Sáhara  Occidental,  adopte  medidas  para respetar  los  derechos  de  los  refugiados  saharauis  a  su  regreso,  y  expresa  su preocupación por el hecho de que el muro fortificado con minas antipersonales, construido  por  el  Estado  parte  entre  la  zona  del  territorio  del  Sáhara  Occidental controlada por  Marruecos  y  el  resto  del  territorio,  impide  a  los  saharauis disfrutar plenamente de los derechos que los asisten en virtud del Pacto. 
Frente  al  mensaje  que  se  nos  quiere  trasladar  de  Marruecos  como  un  país comprometido con los derechos humanos, la utilización, mantenimiento, refuerzo y financiación del muro representa la verdadera cara de Marruecos ante este conflicto, tratando de imponer por la fuerza una ocupación ilegal.  La eliminación física del muro, cuya mera existencia acarrea innumerables efectos - humanitarios,  políticos,  legales,  económicos,  sociales,  culturales,  psicológicos  y ambientales-  en  detrimento  siempre  de  los  intereses  del  Pueblo  Saharaui,  debe abordarse como un tema urgente dado su gran impacto sobre la solución final del conflicto y la paz en la región.
Con  motivo  de  la  celebración  hoy  del  día  internacional  para  informar  sobre  los peligros  de  las  minas,  desde  CEAS-Sahara  queremos  denunciar  la  existencia  de esta  muralla  militar  que  constituye  un  crimen  continuo  y  permanente  contra  el Pueblo Saharaui e incidir en la importancia de su eliminación, por lo que animamos a  la  participación  y  apoyo  a  la  campaña  internacional  (www.removethewall.org)  cuyos objetivos principales son, por un lado, identificar el muro como un espantoso crimen contra  los  derechos  humanos  del  Pueblo  Saharaui  y  un  enorme  obstáculo  para  la realización de su derecho  inalienable a la autodeterminación y la independencia, y por otro, sensibilizar a la opinión pública internacional sobre el muro y sus múltiples efectos sobre el conflicto.

martes, 1 de noviembre de 2016

Miles de minas antipersonas y anticarros son arrastradas por las riadas de las últimas lluvias en los territorios ocupados del Sahara Occidental




*Fuente. Equipo de Información, Equipe Media/Territorios ocupados/Sahara Occidental
La web Equipe Media de comunicación ha confirmado  las noticias que circulan los activistas saharauis en sitios web y en las redes sociales y que indican la propagación de miles de minas terrestres que han sido descubiertas y arrastradas por las inundaciones de las últimas lluvias que afectaron a la región norte del Sahara Occidental ocupado, durante los días del 25 al 29 del corriente mes. 
Otras fuentes consultadas por el EIC Poemario Sahara Libre informa que junto a las minas hay muchos obuses de artillería con sus detonadores sin activar que flotan en el agua y sobre la superficie del suelo en el Río de Saguia y sus afluentes que atraviesan el muro militar marroquí que divide el territorio saharaui.
La fuente de los activistas saharauis hace un llamado de prudencia a los saharauis con el fin de actuar con cautela en sus desplazamientos en los territorios ocupados. Los activistas indicaron que el mapa de los campos sembrados de minas por el ejército de ocupación marroquí ha cambiado por completo en la geografía. Culpan y responsabilizan al régimen marroquí por negarse durante todos esos años de cese el fuego a desactivar estos sembrados de minas que datan de sus 16 años de guerra en el Sahara Occidental.  

jueves, 6 de octubre de 2016

Fallece una niña saharaui por la explosión de una mina antipersona

Chahid El Hafed, 06/10/2016 (SPS) - La niña saharaui, Sumeya Mahmoud Najem de cuatro años falleció ayer y otros dos niños resultaron heridos graves tras la explosión de una mina antipersona en Bujzama, en la región de Mheiriz en los territorios liberados  según informó un comunicado de  la Oficina de Coordinación Saharaui de Acción contra las Minas (SMACO).
La explosión se produjo en la mañana de ayer en una zona contaminada por minas que fueron sembradas por el ejército marroquí durante la guerra del Sáhara Occidental.
En su comunicado SMACO denunció la existencia de más de 7 millones minas y municiones sin explotar a lo largo de todo el muro de la vergüenza construido por Marruecos y defendido por campos de minas.
SMACO hizo un llamamiento a las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales que trabajan en el campo de la acción contra las minas para ejercer presión sobre las autoridades de ocupación marroquíes para limpiar las zonas a lo largo del muro y firmar los convenios internacionales que prohibir las minas terrestres y el uso de las bombas de racimo prohibidas internacionalmente. SPS

domingo, 15 de mayo de 2016

Fallece una niña saharaui al explotar una mina anti-tanque en Mahbes ocupado

Mahbes (Zonas Ocupadas), 15/05/16 (SPS)-. Una menor saharaui murió este miércoles 11 de mayo de 2016 como consecuencia de las minas anti-tanques sembradas por el ejército marroquí en el territorio saharaui.
El dramático suceso ocurrió a 15 km al este de la localidad de Legseibat, ciudad de Mahbes en el Sáhara Occidental ocupado. El artefacto explotó a las 8:45 causando la muerte de la menor saharaui Leila Labuehi.
La niña de doce años, según testigos presenciales llevaba el ganado de su familia todos los días a pastorear. SPS

lunes, 4 de abril de 2016

Fernando Maura de C's defiende que España no sea indiferente a las "provocaciones" de Marruecos en el Sáhara

Alerta de que la muerte de un pastor nómada por fuego marroquí en vísperas de la visita de Ban Ki Moon ha disparado la tensión
A días de que el contencioso del Sáhara Occidental vuelva a la mesa de debate del Consejo de Seguridad de la ONU, Ciudadanos defiende que España, miembro no permanente del máximo órgano decisorio de la organización, no sea "indiferente" ante la "actitud provocadora" con la que Marruecos está "poniendo en peligro la paz" en la zona últimamente.
El portavoz parlamentario de C's en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Fernando Maura, ha registrado varias preguntas dirigidas al Gobierno para que las conteste por escrito tras la muerte por fuego marroquí del pastor saharaui Achmád Abád Yuli el pasado 27 de febrero, a solo cinco días del inicio de la polémica gira del secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, por la región y a quien Marruecos no quiso recibir.
En la exposición de motivos de la iniciativa, a la que ha tenido acceso Europa Press, Maura alerta de que el "asesinato" de este pastor "ha disparado la tensión en una zona gravemente afectada por la inestabilidad" y "contribuye a dar alas a los sectores más jóvenes de la población saharaui que viene exigiendo una vuelta a las armas".
Maura recuerda que los disparos que terminaron con la vida del pastor se produjeron en los denominados "territorios liberados" del Sáhara Occidental, al otro lado de la línea de defensa que separa el territorio que controla Marruecos del que está en manos del Frente Polisario.
El diputado cuestiona la versión oficial marroquí, que atribuyó la muerte del pastor a un único disparo de aviso que efectuaron los gendarmes marroquíes ante movimientos sospechosos y continuados cerca del muro. Junto al cadáver del pastor aparecieron muertos varios dromedarios, "lo que demuestra que los atacantes no se limitaron a disparar un tiro de aviso", sostiene Maura.
"No parece casual que el Ejército marroquí emprendiese una agresión contra la población civil que suele nomadear del otro lado del muro, algo que no había ocurrido desde la imposición del alto el fuego en 1991, a solo cinco días del comienzo de la gira del secretario general de la ONU por la región", desliza el diputado.
PETICIÓN DE EXPLICACIONES
Por todo ello, Maura pregunta al Gobierno en funciones si "va a pedir explicaciones" a Marruecos sobre el "asesinato" del pastor "en cumplimiento de sus obligaciones de potencia administrativa de iure del Sáhara Occidental".
Ciudadanos también quiere saber si el Ejecutivo tiene previsto pedir una investigación en la ONU para esclarecer las circunstancias en las que falleció el pastor.
Pregunta asimismo por las medidas que ha tomado el Gobierno en el Consejo de Seguridad para "exigir que Marruecos deje de sabotear las gestiones del secretario general de la ONU" y se pueda celebrar la "obligada consulta de autodeterminación al pueblo saharaui por parte de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental".
Hasta la fecha, el Ministerio español de Asuntos Exteriores y de Cooperación no se ha pronunciado respecto del fallecimiento del pastor ni tampoco en relación al desencuentro entre Marruecos y el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon. Después de que en su gira por la región, Ban se refiriera al Sáhara "ocupado", Rabat expulsó al personal civil y político de la Minurso de El Aaiún.

martes, 22 de septiembre de 2015

La muerte se esconde bajo la arena del Sáhara

Las minas terrestres causan más de 20 víctimas al año en los alrededores del conocido como ‘muro de la vergüenza’, que separa el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos del liberado por el Frente Polisario
 “Después de la explosión solo recuerdo mucha sangre y estar sin ropa, un fuerte pitido y empezaron los gritos”. Unos diminutos restos de metralla esparcidos por todo su cuerpo le recuerdan a Mannu el día en el que aprendió lo que era la muerte. Han pasado 18 años desde entonces, pero aún rememora con precisión milimétrica esa calurosa tarde de Ramadán en la que la arena se tiñó de sangre y dos de sus mejores amigos perdieron la vida. Ocurrió en Tifariti, capital de los territorios liberados del Sáhara Occidental, frente a los ojos de una niña que aún no alcanzaba a comprender lo que había pasado.
Fue su primer encuentro con una de las entre 7 y 10 millones de minas que, según Naciones Unidas, rodean un imponente muro de 2.720 kilómetros. Una barrera, construida entre 1980 y 1987 y custodiada por más de 100.000 soldados, que separa el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos de los territorios liberados por el Frente Polisario. Divide también la tierra fértil del desierto y, en ocasiones como esta, la vida de la muerte.
 “Pensábamos que la explosión de una mina era algo divertido, como ver fuegos artificiales. Por eso, cuando nos encontramos una, sin ser muy conscientes de lo que era, nos pusimos a tirarle piedras. No sabíamos que podía matarnos”, rememora Mannu con lágrimas en los ojos.
Las minas son un enemigo silencioso; se ocultan bajo la arena y solo dan la cara cuando es demasiado tarde. Sin embargo, a causa de los movimientos de tierra y las inclemencias del tiempo, a veces salen a la luz y se muestran como pequeñas e inocentes piedras. En ambos casos llevan en su interior la destrucción y el dolor.
Ella salvó la vida porque se quedó a una distancia prudente, pero no todo el grupo de niños corrió la misma suerte. “Bayh, que arrojó la piedra que hizo explotar la mina, murió al instante. Solo teníamos nueve años. Todos estábamos cubiertos de sangre”, cuenta Mannu con un hilillo de voz. Lhag, otro de sus amigos, sobrevivió unas pocas horas, pero su cuerpo no resistió las heridas y falleció de camino al hospital. Los otros cuatro chiquillos salieron con algunos rasguños y heridas menores, aunque las secuelas psicológicas difícilmente les abandonarán.
El 80% de las víctimas de minas en el mundo son civiles y los menores como Mannu son especialmente vulnerables: “Su pequeño tamaño, su diseño y, a menudo, su colorido las hacen muy atractivas para los niños, quienes las cogen creyendo que son juguetes”, advierte la agencia de la ONU para la Acción contra las Minas (UNMAS).
Hogar mortal
La historia de Mannu no es un caso aislado en los territorios liberados del Sáhara Occidental, donde viven fundamentalmente pastores beduinos que se dedican al único sustento posible en esta región desértica: el cuidado de cabras y camellos. La supervivencia de los animales garantiza la suya, por lo que no dudan en meterse en lugares potencialmente minados si así garantizan el pasto.
“No tienen otra opción. Casi todos saben que una mina es peligrosa, pero tienen que ir a las zonas cercanas al muro a buscar comida para sus rebaños. Están obligados. Buena parte de los accidentes ocurren cuando los animales se acercan demasiado y los pastores no dudan en perseguirles”, relata Samu Amidé, director de la Oficina Saharaui de Acción Contra las Minas (SMACO). Un camello muerto supone un desastre para ellos y puede marcar la frontera de la supervivencia familiar en ese territorio hostil.
Más de 2.500 personas, según datos del Informe Monitor de Minas Terrestres, han resultado heridas, mutiladas o asesinadas por minas de fabricación italiana, portuguesa, china y soviética esparcidas por el territorio saharaui desde 1975.
Marruecos gasta un 3% de su PIB en el mantenimiento de un muro rodeado de cerca de 10 millones de minas terrestres
Aún hoy, pasar por la zona es desafiar a la muerte, aunque ese desierto pedregoso, muy próximo al muro, es el hogar de entre 30.000 y 40.000 personas que exponen sus vidas a diario sin tener muchas más alternativas.
“Cada año se siguen produciendo entre 20 y 30 nuevas víctimas pero esa gente no se va a ir a ningún sitio. Aunque quisieran, no tendrían donde ir”, explica Aziz Haidar, presidente de la Asociación Saharaui de Víctimas de Minas (ASAVIM).
La organización intenta completar un censo de damnificados, sin mucho éxito por la falta de medios y fuentes fiables. De momento cuentan con 1.600 nombres y apellidos a los que tratan de dar asistencia, pero no llegan a abarcar ni a una cuarta parte de los afectados.
“Yo nunca he recibido ayuda. Primero se la solicité a una ONG noruega y después a ASAVIM, pero desde hace dos años no dan nada por falta de dinero”, cuenta Mohamed, un antiguo combatiente que perdió una pierna en la explosión de una mina en 1992, mientras analizaba el terreno de una de las zonas más contaminadas de los territorios liberados.
Una minoría accede a programas de reinserción socio-laboral a través de la creación de cooperativas de entre tres y seis personas, que reciben entre 2.000 y 5.000 euros para montar un negocio con el que puedan reintegrarse en la sociedad saharaui.
La asistencia, financiada por el Frente Polisario a través de ASAVIM, no es suficiente para dar cobertura ni siquiera al 20% de las víctimas y, en muchas ocasiones, no es más que un parche. “Nos dieron unos 2.000 euros para poner en marcha una tienda de alimentos, pero en dos años no hemos tenido ninguna ganancia”, cuenta Ahmed, un militar que pisó una mina en 1987, aún en tiempo de guerra.
Generaciones minadas
La frecuencia con la que los artefactos explotan contrasta con el ritmo de las labores de desminado, a trompicones por la falta de coordinación, logística y presupuesto. Además, las lluvias tampoco facilitan las cosas.
Para limpiar una zona son necesarios trabajos previos tales como realizar encuestas a la población, cartografiar los terrenos, elaborar mapas con las zonas de riesgo, identificar el tipo de explosivo y señalizar convenientemente las zonas peligrosas hasta que se lleve a cabo la detonación.
Sin embargo, con cada torrente de agua gran parte de esa labor se echa a perder: “Las lluvias mueven lo que hemos identificado anteriormente. Las zonas quedan mal señalizadas y, por supuesto, no se puede proceder a la destrucción”, explica Ahmed Bady, saharaui que trabajó con la organización británica Action on Armed Violence (AOAV).
A un lado del muro, en el territorio controlado por el Frente Polisario, la limpieza corre a cargo de los fondos multilaterales de la UNMAS, gracias a la adhesión del Polisario al Llamamiento de Ginebra, lo que ha permitido la destrucción de más de 10.000 artefactos que estaban en manos saharauis, la apertura de un centro de rehabilitación física y campañas de educación sobre los riesgos que suponen las minas.
Pero al otro lado del muro, en la zona ocupada, es el propio ejército marroquí quien se encarga del desminado. El reino alauí no ha firmado el tratado de prohibición de minas conocido como la Convención de Ottawa ―según la cual los estados se comprometen a prestar asistencia al desminado, a las víctimas y a la destrucción de los arsenales―, lo que imposibilita cualquier plan internacional para la retirada de las minas en la zona.
Tras más de dos décadas desde el fin de la guerra abierta entre Marruecos y el Frente Polisario, la tierra sigue escupiendo víctimas y los saharauis apuntan a una causa sin dudarlo: el interés marroquí por mantener el status quo a través de ese “muro de la vergüenza”.
El país alauí gasta aproximadamente un 3% de su Producto Interior Bruto (más de 3.000 millones de dólares anuales) en el mantenimiento de esa barrera de arena, piedra, alambre, militares y campos de minas. Custodia así un jugoso botín: importantes yacimientos de fosfatos ―Marruecos es el primer exportador mundial de estos minerales escasos e imprescindibles para la actividad agrícola― y una salida al Atlántico muy rica en pesca y fuente de ingresos para el país gracias a los acuerdos con la Unión Europea.
El Sahara Occidental es uno de los territorios más minados del mundo
Mientras, miles de saharauis dependen de la ayuda internacional para sobrevivir, a la espera del referéndum de autodeterminación acordado en 1991. Pero, ante un contencioso que amenaza con eternizarse y la inoperancia de la MINURSO (Misión Internacional de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), la vuelta a las armas cada vez es una alternativa más atractiva para los saharauis que llevan viviendo 40 años de olvido y exilio en los campamentos de refugiados de Tinduf.
A diferencia de muchos, Mannu cree que su pueblo no debería retomar la guerra porque “muere mucha gente inocente como en Siria o Irak”, aunque entiende la creciente ansiedad y frustración de sus compatriotas porque “ni la MINURSO, ni España [antigua potencia colonizadora] ni ningún otro país va a exigir que Marruecos cumpla con sus compromisos y con el derecho internacional”.
Ha pasado mucho tiempo, pero la mina vuelve a explotar en su cabeza una y otra vez, de la misma manera que estalló el pasado 29 de agosto el último artefacto mortal que acabó con la vida de un pastor que cuidaba su rebaño a escasos 200 metros del muro. Ha sido la 26ª víctima de un 2015 que ya acumula nueve fallecidos y 17 heridos.
“Las minas siguen sumando muertos, mutilados y heridos cuyo único delito fue pasar por el lugar equivocado. No ha cambiado absolutamente nada en 20 años”, exclama Mannu con rabia e indignación.
Asentada en España, acaba de tener a su primer hijo, Auzman como su abuelo, que crecerá libre de esa amenaza. Sin embargo, asegura que lo cambiaría todo por una única cosa en el mundo: “Que mi niño pueda crecer y jugar en un Sahara libre y en un Tifariti libre de minas. No necesito nada más”.

sábado, 15 de agosto de 2015

Un menor saharaui herido tras explotar una mina

Tantán (sur de Marruecos), 15/08/15 (SPS).- Un menor saharaui resultó herido este viernes al explotar un artefacto de guerra produciéndole heridas en el pie izquierdo.
Amín Alheiba  Mahfud de 16 años fue trasladado a uno de los hospitales de la ciudad marroquí de Guleimim  para ser atendido. El artefacto explosivo le produjo heridas en el pie izquierdo.
El hecho ocurrió en la localidad de Lemseyied a 70 kilómetros al este de Tantán (sur de Marruecos) cuando  el menor saharaui trataba de encender fuego para preparar  un té.
Cabría recordar que en la zona donde explotó la mina  fue escenario de cruentos  combates entre el Ejército  Popular de Liberación Saharaui (ELPS) y las fuerzas reales marroquíes en los años 70 y 80 .
Las minas antipersonales y artefactos sin explotar  han causado y siguen cobrando víctimas en el sur del territorio marroquí, las Zonas Ocupadas y en los Territorios Liberados del Sahara Occidental. SPS

martes, 30 de junio de 2015

El muro de la vergüenza en el Sáhara

La presencia española en África llegó a su fin con el abandono del Sáhara en febrero de 1976.
En secreto, el 14 de noviembre de 1975, se firman los "ilegales" acuerdos tripartitos de Madrid, por los que España transfiere la administración del Sáhara a Marruecos y Mauritania.
El mes anterior Marruecos había iniciado la "Marcha verde" ("Marcha Negra" para los saharauis), en la que unos 300.000 marroquíes ocupan ilegalmente el Sáhara español, y comienza una invasión militar que supone la huida masiva de población civil saharaui que es atacada con napalm por la aviación marroquí.
El Ejército español abandona totalmente el Sáhara en febrero de 1976, dejando a su suerte al pueblo saharaui, que empieza a sufrir persecuciones y asesinatos, teniendo que refugiarse gran parte de la población en el desierto argelino y quedando otra parte bajo la ocupación marroquí carentes de los más básicos derechos y sufriendo violaciones, encarcelaciones, torturas situación que continúa hasta día de hoy.
Así las cosas, el Frente Polisario proclama la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática el 27 de febrero de 1976 haciendo frente a la ocupación y organizando la huída y acogida de la población saharaui que se refugia en campamentos en la región argelina de Tindouf.
En 1980 el Ejército marroquí, en un cambio de estrategia, comienza la construcción de muros defensivos que van ocupando zonas cada vez más amplias, llegando a anexionarse la parte a la que había renunciado años antes Mauritania.
Marruecos tardó siete años en construir, lo que se conoce como "el muro de la vergüenza". Muro que divide el Sáhara Occidental de norte a sur con una longitud de 2.720 kilómetros, lo que lo convierte en el muro militar más grande del mundo. Suponiendo una amenaza cotidiana para la vida de los civiles saharauis: niños, pastores e incluso ganado.
Este muro constituye una flagrante violación del derecho internacional, en un desesperado intento por controlar al pueblo saharaui e impedir su libre circulación, a fin de no tener acceso a las explotaciones mineras o las zonas costeras, explotadas ilegalmente por Marruecos con el apoyo de terceros países, incluida la Unión Europea.
Esta construcción está formada por muros de arena, rocas, cercas, bunkers, grandes guarniciones militares, más de siete millones de minas terrestres, bombas de racimo, bases militares, tecnología de vanguardia y más de 100.000 soldados.
El muro fue financiado por países como Arabia Saudita e Israel. Su mantenimiento supone a las arcas del gobierno marroquí cerca de 2 millones de dólares al día.
A día de hoy ya son más de 2.500 las víctimas por la explosión de minas, que se suman a las miles de familias que se encuentran divididas desde hace más de cuatro décadas: madres separadas de sus hijos, hermanos que no se conocen?
En pleno siglo XXI es inconcebible la existencia de este muro y el silencio en torno a las minas terrestres, cuyo único propósito es diezmar el pueblo saharaui y evitar que el mundo vea los crímenes cometidos por el gobierno marroquí en el Sáhara Occidental.
La comunidad internacional sigue mirando hacia otro lado y continúa con la venta de armas a Marruecos, apoyando la ocupación por la fuerza del territorio no autónomo del Sáhara Occidental.

domingo, 3 de mayo de 2015

Manifestaciones en las ciudades de los territorios ocupados del Sahara. Explosión de una mina antipersona

Territorios ocupados, informaciones varias, semana del 28 de abril al 2 de mayo de 2015.
Al este de Smara ocupada, 1º de mayo
La explosión de una mina antipersonas al paso de un Land-Rover en la región de Skikima, al este de Smara, en el Sahara Occidental ocupado, ha producido cuatro víctimas de una misma familia.
La ambulancia del hospital de Smara, gestionada por las autoridades de ocupación marroquíes, se negó a recorrer los 2 km. de pista que separaba la carretera asfaltada del lugar del accidente. Tuvieron que ser los saharauis los que transportaron los cuerpos de los heridos del lugar del accidente a la ambulancia, lo que supuso que la atención médica se produjo 3 horas después de la explosión.
La madre, la Sra. Ahjab Ghafiri, que tenía la pierna arrancada, murió, probablemente por la hemorragia, cuando llegó a la ambulancia.
Su marido, Boutomit Ali, su hijo Essahel (13 años) y su hija Lala (15 años) fueron trasladados al servicio de Urgencias del hospital provincial de Smara. El joven Essahel sigue en estado crítico.
El último informe del Observatorio de minas de la ONU estima que 10 millones de minas han sido enterradas en el Sahara Occidental por el ejército marroquí a ambos lados del muro, que es para los saharauis el muro de la vergüenza.
Smara ocupada, 30 de abril
Más de 30 saharauis se manifestaron en el barrio de Essoukna para reivindicar la independencia del Sahara Occidental, en solidaridad con dos jóvenes saharauis detenidos por la policía marroquí con motivo de la visita de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU a los territorios ocupados
Lahfoud Karoum sigue detenido en la prisión de Smara, y el estudiante Rahmoun Hamdi está en libertad provisional tras su participación en una manifestación contra las discriminaciones marroquíes hacia los saharauis y contra la parcialidad de ciertos altos funcionarios del HCDH a favor de marruecos, lo que deja entrever su corrupción.
Dajla ocupada, 1º de mayo de 2015.
Viernes, 1º de mayo. 400 saharauis participaron en manifestaciones pacíficas en los barrios de Ksikisat, Oum Tounsi y Lebichat para protestar por la decisión del Consejo de Seguridad, que ha ignorado sus reivindicaciones y sus llamadas, y las de los gobiernos y las de asociaciones de derechos humanos, para ampliar las competencias de la MINURSO a la vigilancia de los derechos humanos.
Muchas banderas de la República Árabe Saharaui Democrática se hacían visibles en la manifestación, y los manifestantes pronunciaron asimismo eslóganes contra el pillaje de sus recursos naturales.
La policía y los soldados -vestidos de policías- marroquíes reprimieron violentamente la manifestación, golpeando a mujeres y hombres. Cinco manifestantes fueron conducidos a la prefectura de policía, interrogados y puestos en libertad al día siguiente.
Sábado, 2 de mayo, a las 14h.
Más de diez vehículos de la policía marroquí rodearon la casa de Atikou Barai, situada en el barrio de El Ghofran. La policía tiró la puerta abajo y entró en la casa por la fuerza. Detuvieron al activista saharaui, que había sido puesto en libertad hacía cuatro meses tras cuatro años de cárcel por su participación en las manifestaciones pacíficas de Dajla en 2011.
Según nuestro corresponsal en Dajla, cuatro otros activistas saharauis fueron detenidos en la calle en diferentes barrios de la ciudad. Se trata de Mohamed Salem Sidi, Mansour Sbaai, Wanati Rbani y Sid Ahmed Bairouk.
Unos 55 manifestantes protestaron durante media hora ante la prefectura contra estas detenciones antes de ser dispersados violentamente por la policía marroquí. A la publicación de esta información, los activistas siguen detenidos.
El Aaiún ocupada
Importantes convoyes de refuerzos de seguridad y paramilitares han llegado a El Aaiún de las ciudades marroquíes de Casablanca, Marraquech y Agadir durante esta última semana, fecha de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU relativa a su misión en el lugar y a su mandato.
Desde el 28 de abril, los observadores han podido ver como más de 2.000 policías, agentes de fuerzas auxiliares, soldados en uniforme policial y agentes de los servicios de información se apostaban alrededor de las calles que desembocan en la calle Smara y en el barrio de Ma’atala, lugares tradicionales de manifestación de los activistas saharauis.
Como consecuencia de esta presencia represiva, la Coordinadora local de ejecutivos saharauis en paro y el grupo OCP SKILLS no pudieron celebrar el 1º de mayo.
Más de 200 parados saharauis intentaron formar dos grupos para acceder a la calle del 24 de febrero donde tenían previsto manifestarse, cerca del Banco Popular del centro de la ciudad.
Los policías de uniforme y de paisano intervinieron violentamente para impedirles el paso y confiscaron sus viseras y chalecos (símbolos de su condición de parados).
Cinco parados fueron heridos: Las Sras. Naya Abali, Oum La’aid El Ansari, Yehdiha Achmir, y los Sres. Mohamed Babait y Salek El Qadi.