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jueves, 21 de febrero de 2019

ONU aúna fuerzas para limpiar el Berm, el campo minado del Sahara Occidental


Ginebra, 08/02/2019 (EFE).- Por: Antonio Broto
El muro de tierra de 1.468 kilómetros que separa el Sahara Occidental ocupado por Marruecos del que controla el Frente Polisario, conocido como Berm (terraplén), es uno de los mayores campos minados del mundo, pero la ONU cree que con voluntad política la parte saharaui puede quedar libre de minas en un año.
"Con 3,5 millones de euros más, algo que en términos de ayuda internacional no es mucho, esa parte del Berm quedaría libre de minas, y podríamos conseguirlo rápidamente para el año 2020", según destacó a Efe la directora del Servicio de Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas (UNMAS), Agnes Marcaillou.
La situación en el Sahara Occidental ha sido uno de los temas protagonistas de un encuentro internacional en Ginebra, en el que representantes del organismo y de diversas ONG han analizado sus prioridades contra las minas, armas que con frecuencia matan mucho después de finalizado un conflicto.
En el caso saharaui, donde Alemania y España son los principales donantes, la UNMAS se ha fijado un modesto presupuesto de 100.000 dólares, destinado principalmente a la integración social y económica de víctimas de las minas al este del Berm, pero ello no oculta la magnitud del problema ni la necesidad de solucionarlo.
El muro que Marruecos fue erigiendo a medida que ocupaba territorios saharauis esconde minas antitanques en su parte central y antipersona a los lados, hasta un total de entre 10 y 40 millones de artefactos, según distintas fuentes.
Actualmente, la principal función de la UNMAS es informar de las zonas peligrosas, aunque la desértica orografía del lugar dificulta esta labor.
"En realidad la zona es arena en movimiento, sometida a fuertes vientos, por lo que a veces las minas pueden ser llevadas de una zona marcada a otra que no lo está", señaló Marcaillou en un encuentro con periodistas.
Junto a UNMAS, organizaciones no gubernamentales como Geneva Call, que supervisa que se cumplan los acuerdos de desarme en las zonas en conflicto, trabajan en el Sahara Occidental en operaciones de desminado, y ha ayudado a destruir más de 20.000 minas antipersonas.
A principios de este año, la responsable de esa ONG para África, Catherine Hiltzer, presenció la destrucción de una remesa de 2.485 de esas minas por parte del Frente Polisario, como parte de los compromisos que la organización saharaui asumió en 2005.
"Los civiles son con frecuencia las víctimas de las minas antipersona, dado que estas armas no discriminan entre un objetivo militar y un civil inocente, por lo que la destrucción de 20.000 minas por parte del Frente Polisario es una victoria decisiva para la humanidad", ha comentado Hiltzer.
UNMAS subraya la importancia de la participación de la sociedad civil en programas de sensibilización sobre el peligro de las minas, y en el caso del Sahara Occidental las mujeres son las grandes protagonistas.
"Tenemos incluso mujeres saharauis participando en labores de desminado", subrayó la directora de UNMAS, quien relató que su integración en estos trabajos ayuda a que los sectores más conservadores de sus sociedades valoren más el papel de la mujer.
El principal escollo para desminar el Berm está en el hecho de que el conflicto saharaui sigue latente pese al teórico fin del enfrentamiento armado hace más de 25 años, lo que se traduce en la negativa marroquí a colaborar con UNMAS.
"Hasta que se halle una solución política, y conocemos lo difícil que es encontrarla, no intervenimos en el lado marroquí", reconoció Marcaillou, quien recordó que muchos de los habitantes de la zona afectada "son beduinos nómadas que no entienden de fronteras".
Según la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona, más de 2.500 personas han muerto desde 1975 en el Sahara Occidental debido a este armamento, y las víctimas no se limitan al periodo del conflicto abierto entre ese año y 1991, ya que por ejemplo en 2018 hubo 22 fallecidos. EFE

sábado, 10 de noviembre de 2018

Campaña para un mundo sin muros. Mesa redonda en Cantabria


 Campaña para un mundo sin muros. Mesa redonda en Cantabria
*Fuente: Cantabria por el Sahara, 10 de noviembre de 2018
En la tarde de ayer, 9 de noviembre, tuvo lugar una mesa redonda en el salón de actos de CCOO enmarcada en las actividades de la Campaña para un Mundo sin Muros (#WorldwithoutWalls), que a lo largo de la semana han organizado Interpueblos/Comité de Solidaridad con los pueblos, Brigadas Internacionales de Paz y Cantabria por el Sáhara.
El acto, que comenzó con un recuerdo para Paco Torre, veterano y entrañable activista recientemente fallecido, contó con la participación de Najati S. Jabary (Palestina - Comité de Solidaridad con los Pueblos), Dah Salama (Sáhara - Plataforma Gritos contra el muro) y, vía Skipe, Alberto Xicoténcalt (México - Casa del Migrante de Saltillo).
La campaña, iniciada el año pasado por más de 54 movimientos y redes palestinos y 39 mexicanos, se ha transformado en una fuerza global que puede unir a las personas, inspirarse en la diversidad y mostrar la convergencia y la interconexión de nuestras luchas. Más de 370 movimientos de todos los continentes, personas perjudicadas por los muros y que luchan para la justicia, la libertad y la igualdad se han organizado, han marchado juntas, denunciado, aprendido y creado estrategias durante toda una temporada de movilizaciones para el día Global de InterAcción para un Mundo sin Muros.
Además de informar sobre la historia y características de cada uno de los muros, los ponentes incidieron en la importancia de trabajar en red, de compartir luchas y experiencias para desafiar con éxito las políticas que construyen muros, visibles e invisibles, muros que dividen y matan, muros que relegan al olvido, muros que sacan a la luz lo más bajo y rastrero de la condición humana. Las intervenciones dieron pie a un interesante y animado debate.


Cortos contra los muros en la Plaza Porticada de Santander
La campaña para Un Mundo sin muros (#WorldwithoutWalls), ha llegado hoy a Santander en forma de imágenes proyectadas contra los muros de Méjico, Palestina y el Sáhara Occidental en un acto que ha tenido lugar en la Plaza Porticada. La campaña, iniciada el año pasado por más de 54 movimientos y redes palestinos y 39 mexicanos, y asumida en Cantabria por Interpueblos/Comité de Solidaridad con los Pueblos, Brigadas Internacionales de Paz y Cantabria por el Sáhara, se ha transformado en una fuerza global que puede unir a las personas, inspirarse en la diversidad y mostrar la convergencia y la interconexión de nuestras luchas. Más de 370 movimientos de todos los continentes, personas perjudicadas por los muros y que luchan para la justicia, la libertad y la igualdad se han organizado, han marchado juntas, denunciado, aprendido y creado estrategias durante toda una temporada de movilizaciones para el día Global de InterAcción para un Mundo sin Muros.

lunes, 26 de marzo de 2018

El programa de radio de EEUU “This American Life” dedica un programa al muro de la vergüenza marroquí


El pasado 16 de marzo programa de radio de EEUU “This American Life”, que cuenta con alrededor de un millón de oyentes, realizó un programa sobre muros alrededor del mundo.
Durante el programa se habló sobre el muro de la vergüenza marroquí, que divide el territorio del Sahara Occidental y sus habitantes. El pasado 16 de marzo programa de radio de EEUU “This American Life”, que cuenta con alrededor de un millón de oyentes, realizó un programa sobre muros alrededor del mundo.
Durante el programa se habló sobre el muro de la vergüenza marroquí, que divide el territorio del Sahara Occidental y sus habitantes.
El programa de “This American Life”sobre muros alrededor del mundo se puede escuchar aquí

domingo, 14 de mayo de 2017

Minando la paz. El muro marroquí de la vergüenza en el Sahara Occidental

El ‘Muro de la Vergüenza’ es la mayor barrera militar operativa y la segunda más larga del mundo. Se encuentra en el Sáhara Occidental y sus minas antipersona se han cobrado la vida de más de 2.500 civiles saharauis
Primera línea del ‘Muro de la Vergüenza’ construido por Marruecos en el Sáhara Occidental. Fotos: Campaña Internacional contra el muro de ocupación marroquí
Una primera línea de minas y alambradas seguidas de una pared de arena, otra de piedra, zanjas antitanque, nidos para municiones y parapetos. A continuación, una segunda línea con artillería, radares y blindados. Y finalmente, una tercera con tropas de intervención rápida. Así es la fortificación del muro militar marroquí, un cerco de seis tramos que se alarga un total de 2.720 kolómetros, que fue construido por Marruecos en los años 80 en el Sáhara Occidental y que divide a la población, viola los derechos humanos y supone, actualmente, el mayor obstáculo para la resolución del conflicto en este territorio de África del Norte. “Se trata de la mayor barrera militar operativa en el mundo y se ha cobrado directamente las vidas de más de 2.500 civiles saharauis”, denuncia Gaici Nah Bachir, investigador y activista saharaui. De ahí que se haya ganado el sobrenombre el Muro de la Vergüenza.
Tal y como explica Gaici en su libro El muro marroquí en el Sáhara Occidental: Historia, estructura y efectos, el cerco comenzó a levantarse en verano de 1980 durante la Guerra del Sahara Occidental (1975-1991) después de que Marruecos intentase por todos los medios ocupar el territorio por la fuerza. “Ante los avances del Ejército de Liberación Popular Saharaui, las fuerzas marroquíes tuvieron que atrincherarse en su afán de continuar con la ocupación”. Algo que en la actualidad no ha cambiado: 26 años después del alto el fuego entre el Frente Polisario saharaui y Marruecos, prácticamente el 90% del ejército marroquí está instalado en el territorio del Sáhara Occidental, gastando un 3% del PIB del país en el mantenimiento de este muro.
Esta barrera militar tiene múltiples efectos sobre el pueblo saharaui. Para empezar, supone un cerco que no solo divide el territorio saharaui ocupado por Marruecos desde 1975 de las regiones liberadas por el Frente Polisario antes del fin de la guerra, sino también a un pueblo. “Hay familias que nunca se han visto desde la invasión marroquí y la construcción de este muro”, asegura Gaici. Además, en muchos casos dificulta que los niños lleguen a escuelas e impide que los enfermos traspasen el muro para recibir atención médica, mientras que el ejército marroquí lo usa como corredor para la inmigración ilegal y el tráfico de drogas. Todo ello sume a la población saharaui en una gran desmotivación social: “Es la prisión al aire libre más grande del mundo, porque encierra herméticamente a un pueblo entero”.
Por supuesto, los intereses económicos también están de por medio: “El muro supone un parapeto y un paraguas para el saqueo y el pillaje de los recursos naturales del Sáhara Occidental”, denuncia este activista. El cerco divide la tierra fértil, los embalses de agua y las desembocaduras de los ríos del desierto y, en ocasiones, la vida de la muerte. La parte ocupada por el cerco es rica en diferentes aspectos. Como dato, alude a que el 90% de la pesca marroquí está usurpada de este territorio. Y sin embargo, la población saharaui que está en estas zonas ocupadas vive en extrema pobreza debido al bloqueo impuesto por Marruecos: “Muchas familias que viven en la parte este del Sáhara, en los campos de refugiados, solo sobreviven gracias a la ayuda humanitaria”.
Además, algunas regiones están altamente contaminadas por el uso de minas. Aunque a día de hoy no existe un cálculo exacto de la cantidad de explosivos que hay desplegados en el Sáhara Occidental, según los datos recopilados por Gaici, de las casi 10 millones de minas que hay en la región, solamente en el llamado Muro de la Vergüenza hay más de siete millones. “El Sáhara Occidental es uno de los territorios más contaminados por minas junto con Angola y Afganistán”.
Después de todo, el territorio saharaui está infectado por todas y cada una de los 72 tipos de minas existentes. Estas tienen muy diferente procedencia: las hay alemanas, belgas, soviéticas, españolas, americanas, checas, francesas, británicas, griegas, israelíes, portuguesas, rumanas, chinas y de muchos otros países.
COBERTURA INTERNACIONAL Según las investigaciones de Gaici, la construcción del Muro de la Vergüenza solo ha sido posible gracias a una amplia cobertura internacional. La idea, por ejemplo, asegura que fue de Israel. La asistencia técnica y tecnológica, estadounidense. La cobertura política, francesa. La financiación, de países petroleros del golfo; mientras que la mano de obra es marroquí. “Desgraciadamente, es la única obra de la Guerra Fría donde Occidente y Oriente, con sus ideologías antagónicas, se unieron contra un pueblo cuyo único pecado es reclamar su derecho a la autodeterminación y a la libertad”.
A día de hoy, este activista sentencia que esta “conspiración internacional” continúa con la financiación, la manutención y el mantenimiento del cerco que ofrecen varios gobiernos, entre los cuales se encuentra el del Estado español. Si España entregó en 1975 el Sáhara Occidental a Marruecos abriendo la frontera norte para facilitar la invasión, fue el gobierno de Felipe González el que cerró el territorio saharaui por el sur en 1986 mediante una ayuda militar de 221 millones de dólares que posibilitó a los marroquíes construir el sexto y definitivo tramo del muro. “Fue gracias a Felipe González, a su ministro de Defensa Narcís Serra y al rey Juan Carlos por lo que este muro pudo ser terminado”, denuncia este investigador.
Gaici asegura que esto fue un trueque entre los gobiernos español y el marroquí con vistas al interés de España en la Unión Europea y, posteriormente, un posible convenio de comercio en lo que se refiere a la pesca entre ambos países en territorio saharaui. “Pero la relación no termina ahí, porque todo Gobierno español vende armas a Marruecos para que pueda mantener el muro”. Como ejemplo, señala que Zapatero “regaló” unos lotes de armas y coches al ejército marroquí al precio simbólico de un euro la unidad: “Los saharauis no son solamente víctimas de Marruecos, sino también de muchos otros países”.
En 2005 el Frente Polisario firmó unilateralmente la prohibición del uso de minas antipersona. En cambio, el gobierno marroquí se niega hasta la fecha a renunciar a su uso y, a día de hoy, no solo impide a las ONGs humanitarias desminar áreas críticas, sino que sigue aumentando el número de minas de este cerco 26 años después de la firma del alto el fuego.
El desminado humanitario solamente se está llevando a cabo en algunas zonas concretas del este del Sáhara Occidental bajo el control del Frente Polisario. Aun así, aunque ahora mismo se retiraran todas las minas del territorio, los saharauis continuarían durante décadas expuestos a la contaminación que estas han causado. Además, es el único pueblo del mundo que está considerado en su totalidad como potenciales víctimas de minas: “Hoy más que nunca es una oportunidad más para exigir y obligar al gobierno marroquí a cumplir con las reglas del derecho internacional humanitario y desmilitarizar el muro de la ocupación, prohibiendo el uso de las minas antipersona y llevar a cabo un desminado total, masivo y eficaz en las zonas bajo su control”.
IMPEDIMENTO PARA LA PAZ A nivel político, Gaici destaca que el cerco supone actualmente el mayor impedimento para la celebración de un referéndum del Sáhara Occidental y la resolución del conflicto. “El muro forma parte de la guerra y no se puede construir la paz con elementos y mentalidades de la guerra”. Para Gaici, el cerco debe desaparecer de cara a que el Frente Polisario y Marruecos decidan optar por la paz, dado que este “es la prueba más importante de una ocupación ilegal marroquí”. Además, el muro no solamente afecta a los saharauis, sino que también es un clavo en el ataúd respecto al intento de acercamiento político de los países de la zona.
Uno de los principales problemas para hacer presión a favor del desmantelamiento de este cerco es, según Gaici, el silencio mediático al que están sometidos tanto su existencia como sus efectos: “Los países que promovieron el desplome del muro de Berlín son los que mantienen este muro y los que imponen bloqueos a la prensa”. Por ello, opina que es primordial que se otorgue más espacio a este conflicto en la prensa internacional y que diferentes ONG y sociedades civiles como Amnistía Internacional o Right Watch también se centren en el muro marroquí: “Hablan de Israel y Palestina, pero no del Sáhara Occidental”.
Ante esta situación, en 2013 se lanzó la Campaña internacional contra el muro de la ocupación marroquí en el Sáhara Occidental: juntos para derribar el muro, de la que Gaici forma parte. Sus tres ejes principales son el muro, las minas y las víctimas de las mismas. “El muro no es más que una copia de unas tácticas que se han utilizado en otros países en los que se ha demostrado su fracaso y este muro no puede ser una excepción”. Para este investigador, el cerco es la constatación física del fracaso militar marroquí en el Sáhara Occidental. “Si los marroquíes pensaran que el muro podría resolver el conflicto del Sáhara Occidental no lo hubieran construido”. Aun así, Gaici se mantiene optimista: “El Sáhara está ocupado, pero no está conquistado”.

viernes, 12 de mayo de 2017

Izquierda Unida en el Parlamento Europeo cuestiona si el dinero europeo está sirviendo para financiar el muro marroquí en el Sáhara Occidental

La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, ha solicitado a la Comisión Europea que le entregue una relación detallada de todos los fondos que destina la Unión Europea a políticas migratorias en Marruecos, especificando a qué se dedica cada partida. La eurodiputada quiere que la institución comunitaria aclare si una parte de los cerca de 200 millones de euros que Bruselas daría a Rabat cada año se destina a financiar el muro ilegal de 2.720 kilómetros levantado por las autoridades marroquíes para dividir los territorios liberados y ocupados del Sáhara Occidental.
En una pregunta parlamentaria, Albiol explica que Marruecos está recibiendo esa cantidad desde 2013 gracias al acuerdo migratorio que firmó con la UE, y a lo que le corresponde por el Fondo Fiduciario para África aprobado posteriormente. Sin embargo, en ningún momento se ha aclarado si el dinero se emplea en exclusiva para financiar a la Policía y el Ejército marroquíes en las fronteras con Ceuta y Melilla, o si el Reino de Marruecos está empleando parte de dichos fondos también para el muro, compuesto por varios campos de minas, vallas y búnkeres y donde hay apostados unos 100.000 militares marroquíes.
“La política de externalización de fronteras de la Unión Europea necesita de la colaboración directa de una serie de gobiernos autoritarios, cuyas prácticas contrarias a los derechos humanos están alimentadas por la UE”, denuncia Albiol. Dichas políticas recibieron una vuelta de tuerca en la cumbre de La Valeta de noviembre de 2015, cuando se reforzaron y se promovieron aún más acuerdos migratorios con terceros países.
Así, Estados como Turquía, Libia y Marruecos se han convertido en “policías de frontera claves” para la UE, que “mira a otro lado mientras ellos les hagan el trabajo sucio”. Y esto explica que “las autoridades comunitarias sostengan política y económicamente a un régimen como el marroquí, que es una monarquía autoritaria y corrupta que ocupa militarmente el último territorio de África pendiente de descolonización”.
“La UE está financiando a un Ejército ocupante sin exigir ningún tipo de garantía ni contrapartida, lo que, junto al expolio de los recursos saharauis por parte de empresas europeas como Mercadona, nos hace directamente responsables de que la ocupación del Sáhara Occidental venga perpetuándose desde 1976 sin que se haya llevado a cabo el referéndum de autodeterminación mandatado por la ONU desde 1991”, señala.
La eurodiputada cree que no se puede “permitir que se sigan violando los derechos humanos de la población saharaui y reprimiendo cualquier tipo de movimiento social o político en su territorio con recursos europeos”.
“Y desde luego –continúa-, la Comisión tiene la obligación de velar por que ni un sólo céntimo del presupuesto comunitario acabe en el muro de la vergüenza, una construcción ilegal de acuerdo al derecho internacional, que parte en dos al pueblo saharaui y que es el símbolo del desprecio de régimen de Marruecos por los derechos humanos”.

jueves, 27 de abril de 2017

Conferencia sobre el SAHARA OCCIDENTAL en la Universidad Pública de Navarra. 3 de mayo

Desde REMMSO, SUPERANDO MUROS, PSICOLOGÍA SIN FRONTERAS NAVARRA, ENTRE-CULTURAS y EKIALDEA, invitamos y convocamos a la asistencia de una conferencia el próximo miércoles 3 de mayo sobre SAHARA OCCIDENTAL que tendrá lugar en la Universidad Pública de Navarra
En ella contaremos con la intervención de la Delegación Saharaui en Navarra con Badadi Benamar
También Juan Soroeta, profesor de Derecho Internacional y observador ante los juicios de Gdeim Izik
Y Gaici Nah, diplomado en Ingeniería Militar, experto en estudio de minas y autor del recién publicado El Muro Marroquí en Sahara Occidental. Presentación del libro
AULA 018 de Campus Arrosadía en UPNA a las 19'30h del miércoles 3 de mayo

martes, 4 de abril de 2017

CEAS-SAHARA: Día Internacional sobre las Minas: El muro marroquí en el Sáhara Occidental, un obstáculo para la paz

Hoy,  4  de  abril  de  2017,  se  celebra,  a  propuesta  de  Naciones  Unidas,  el  día internacional  para  la  información  sobre  el  peligro  de  las  minas  y  sus  graves consecuencias para las personas civiles en los diferentes conflictos.
Con este noble objetivo, Naciones Unidas pretende poner el acento en el hecho de que las minas constituyen una grave amenaza para la seguridad, la salud y la vida de  la  población  local,  además  de  convertirse  en  un  obstáculo  para  el  desarrollo social y económico de los pueblos que padecen su presencia.
En  el  Sáhara  Occidental  existe  un  muro  militar  de  2.720  km,  construido  por Marruecos  para  blindar  su  ilegal  ocupación  del  Territorio  No  Autónomo,  y  que  se calcula contiene aproximadamente 7 millones de minas terrestres que a lo largo de las últimas décadas han causado miles de víctimas civiles a ambos lados del muro.
De esta forma, transcurridos más de 25 años desde la entrada en vigor del alto el fuego  y  la  puesta  en  práctica  del  plan  de  arreglo  de  la  ONU  para  el  Sáhara Occidental,  la  persistencia  del  muro  marroquí  –y  todo  el  arsenal  de  muerte  y destrucción que alberga- representa un crimen atroz contra los derechos humanos del Pueblo Saharaui.
Así lo han denunciado las propias Naciones Unidas a través del dictamen del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU que en sus Observaciones Finales sobre el 4º informe periódico de Marruecos, y “entre sus principales motivos de  preocupación”,  recomienda  a  Marruecos,  que  redoble  sus  esfuerzos,  bajo  los auspicios  de  las  Naciones  Unidas,  por  encontrar  una  solución  a  la  cuestión  del derecho  a  la  libre  determinación  del  Sáhara  Occidental,  adopte  medidas  para respetar  los  derechos  de  los  refugiados  saharauis  a  su  regreso,  y  expresa  su preocupación por el hecho de que el muro fortificado con minas antipersonales, construido  por  el  Estado  parte  entre  la  zona  del  territorio  del  Sáhara  Occidental controlada por  Marruecos  y  el  resto  del  territorio,  impide  a  los  saharauis disfrutar plenamente de los derechos que los asisten en virtud del Pacto. 
Frente  al  mensaje  que  se  nos  quiere  trasladar  de  Marruecos  como  un  país comprometido con los derechos humanos, la utilización, mantenimiento, refuerzo y financiación del muro representa la verdadera cara de Marruecos ante este conflicto, tratando de imponer por la fuerza una ocupación ilegal.  La eliminación física del muro, cuya mera existencia acarrea innumerables efectos - humanitarios,  políticos,  legales,  económicos,  sociales,  culturales,  psicológicos  y ambientales-  en  detrimento  siempre  de  los  intereses  del  Pueblo  Saharaui,  debe abordarse como un tema urgente dado su gran impacto sobre la solución final del conflicto y la paz en la región.
Con  motivo  de  la  celebración  hoy  del  día  internacional  para  informar  sobre  los peligros  de  las  minas,  desde  CEAS-Sahara  queremos  denunciar  la  existencia  de esta  muralla  militar  que  constituye  un  crimen  continuo  y  permanente  contra  el Pueblo Saharaui e incidir en la importancia de su eliminación, por lo que animamos a  la  participación  y  apoyo  a  la  campaña  internacional  (www.removethewall.org)  cuyos objetivos principales son, por un lado, identificar el muro como un espantoso crimen contra  los  derechos  humanos  del  Pueblo  Saharaui  y  un  enorme  obstáculo  para  la realización de su derecho  inalienable a la autodeterminación y la independencia, y por otro, sensibilizar a la opinión pública internacional sobre el muro y sus múltiples efectos sobre el conflicto.

lunes, 6 de marzo de 2017

Nuevo libro sobre el muro marroquí en el Sahara Occidental escrito por Gaici Nah


Fuente: Remove the Wall; 5 MARZO, 2017
El investigador y activista anti-minas, Gaici Nah Bachir, acaba de publicar el libro titulado “El Muro Marroquí en el Sáhara Occidental: Historia, Estructura y Efectos”.
El libro, que es fruto de muchos años de estudio e investigación, ofrece un estudio detallado y documentado del muro militar marroquí y de su historia, estructura y de sus múltiples efectos sobre la vida de la población saharaui así como la situación actual de las minas y las víctimas de minas en el territorio.
Esta obra es indudablemente una referencia bibliográfica importante que hace balance no solamente del muro militar marroquí sino también de la historia del conflicto del Sáhara Occidental y, sobre todo, del papel decisivo que sigue jugando este enorme dispositivo militar en la ocupación marroquí del territorio.
Los interesados e interesadas pueden contactar: https://www.facebook.com/ekialdea.ekialdea


lunes, 29 de febrero de 2016

La muerte de un saharaui a manos de soldados marroquíes aumenta la tensión ante la visita de Ban Ki-moon

Los saharauis consideran este suceso como la violación más grave del alto el fuego firmado entre el reino alawí y el Frente Polisario
Aseguran que la tragedia puede suponer una vuelta a las armas y la resurrección de la guerra entre Marruecos y el pueblo saharaui
EFE Rabuni (Argelia) 29/02/2016
La tensión ha crecido en el Sahara Occidental a cinco días de la histórica visita a los territorios liberados del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con el asesinato de un pastor junto al muro de segregación levantado por Marruecos.
El suceso, que aún no ha sido totalmente aclarado, es considerado por los saharauis la violación más grave del alto el fuego firmado en 1991 entre el reino alauí y el Frente Polisario, que propició el inicio del actual proceso negociador tutelado por la ONU.
Según responsables saharauis, la víctima es un pastor nómada de los muchos que viven en la zona que se acercó al muro para recoger ganado y fue tiroteado por los soldados marroquíes apostados en la zona ocupada sin que mediara provocación alguna.
La agencia oficial de noticias marroquí MAP se ha limitado a señalar que el suceso se produjo el sábado por la noche en la zona de Gueltat Zemur y que el hombre, que realizaba "movimientos sospechosos y persistentes", recibió un disparo de advertencia que le costó la vida.
La versión marroquí añade, sin embargo, que junto al cadáver se hallaron también los cuerpos sin vida de cuatro dromedarios y que inmediatamente se informó a la misión de la ONU en el Sáhara (Minurso), ya que una de sus principales tareas es la vigilancia y observación del alto el fuego.
Este organismo no ha reaccionado aún al incidente, que grupos de defensa de los derechos humanos saharauis han denunciado como una maniobra de Marruecos para forzar la reanudación de la guerra e impedir la visita de Ban a los campos de refugiados y a Bir Lehlu, en la zona liberada.
"Es un incidente muy grave, es la primera vez que ha habido una violación tan grave del alto el fuego, que existe desde 1991. Han asesinado a un civil en la zona desmilitarizada sin que hubiera provocación", ha declarado a EFE en Rabuni el activista saharaui Abdesalam Omar.
"Es un caso que nos preocupa y en el que Marruecos asume toda la responsabilidad de las consecuencias", ha subrayado Omar, presidente de la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (Afapredesa).
Al hilo de este argumento, Omar ha advertido de que la posibilidad más peligrosa es una eventual vuelta a las armas y la resurrección de la guerra entre Marruecos y el Frente Polisario, que en su opinión es el objetivo que persigue el reino alawí.
"La consecuencia es, lamentablemente, que esto puede iniciar la vuelta a las armas y estamos muy preocupados realmente. Para nosotros las cosas son claras, Marruecos siempre ha estado buscando que la guerra vuelva", ha afirmado.
"Con todo el chantaje que está haciendo en todas direcciones, tras haber chantajeado a Estados Unidos cuando propuso la ampliación de los derechos humanos en 2013, el chantaje a Francia, el chantaje a Suecia, y el chantaje a las instituciones europeas... Marruecos quiere volver a las armas para justificar su liberación de los compromisos", ha agregado.
Omar, quien ha subrayado que el pastor simplemente se adentró en la zona del muro para recuperar a sus animales, ha insistido en que el momento tiene una segunda intencionalidad, ya que se produce a cinco días de la histórica visita de Ban.
"De hecho, [Marruecos] está desafiando a Naciones Unidas impidiendo incluso que Ban Ki-moon viaje a los territorios liberados. Absolutamente, nosotros creemos que hay una conexión en todos estos hechos, una provocación intencionada", resaltó.
"Pero también para intentar que el Polisario responda con las armas y entrar así en una situación bélica y justificar que el proceso de paz no es válido", ha concluido.
En este sentido, el incidente podría elevar las voces de aquellos jóvenes que desde hace tiempo reclaman precisamente el retorno a las estrategias bélicas ante la lentitud del proceso diplomático y los continuados obstáculos.
Una presión que crece desde hace tiempo en algunos de los campos de refugiados, dejados al abrasivo albur del desierto argelino desde hace más de 40 años, pero también entre los jóvenes de las zonas liberadas y de los territorios ocupados.
"Cuarenta años son muchos, para los refugiados y para el pueblo bajo la ocupación. Nosotros, como jóvenes que estamos llevando la lucha pacífica en la que creemos, siempre tenemos la esperanza de que cualquier inicio tiene su final", ha explicado a EFE este fin de semana en Dakhla el activista saharaui Ahmed Ettanji.
"Nosotros somos jóvenes que creemos en la no violencia, pero sí hay otros jóvenes que creían en la no violencia pero que hoy están frustrados y han perdido la confianza en Naciones Unidas", ha advertido durante la fiesta del 40 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática.

lunes, 9 de noviembre de 2015

El Muro marroquí y el silencio de los cómplices


Por Gaici Nah, Equipo Coordinador de la Campaña Internacional contra el Muro de la Ocupación Marroquí; 8 de noviembre de 2015
En estos días se celebra el aniversario de la caída del Muro de Berlín, que tuvo lugar en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989. Se trataba de uno de los insignias más célebres de la Guerra Fría e indudablemente de una de la batallas mediáticas, deliberadas y premeditadas más grandes entre los extintos bloques.
Con su caída se dio paso a una nueva perspectiva de las relaciones internacionales. Desde su creación en 1961 y hasta 1989, fue portada de la mayoría de los grandes periódicos del mundo. Su desplome no solo estuvo determinado por el fin de un modelo político sino también por las constantes y repetidas condenas de la opinión pública mundial. Era, como dijo Eduardo Galeano, un muro altisonante, a diferencias de otros muros mudos como es el Muro de la Vergüenza que Marruecos construyó.
Cada año, vemos manifestaciones relacionadas con el aniversario de su caída, pues supuso un nuevo inicio en el desarrollo de un país, así como una etapa nueva para Europa. En dichos actos, muchos presidentes y personalidades políticas festejan el hecho, como si fuera el triunfo de la libertad y la desaparición total de los muros como medida de opresión.
Pero la realidad es otra, siguen existiendo muros, desgraciadamente silenciados por los propios políticos que festejan hipócritamente la caída del muro de Berlín.
El mencionado Muro de la Vergüenza, erguido por la fuerza por Marruecos desde 1980, ha dividido al Sáhara Occidental y a su pueblo en dos. Ha separado a todo un Pueblo, condenándolo a permanecer en una de las cárceles más duras del planeta, puesto que la barrera de 2720 kms, está sembrada de punta a punta con el más sofisticado armamento, obstáculos y soldados, las tan prohibidas minas antipersonales y antitanques. Todo ello se refuerza día a día ante los ojos de una impotente MINURSO, cuyo cometido debía ser otro muy distinto del que llevan a cabo. Es más, quizás debieran observar lo que sucede a su alrededor, y como misión por el mantenimiento de la paz, velar por los más elementales Derechos Humanos. Pero mirar hacia otro lado, es lo fácil, y eso hacen.
Se puede afirmar, que desde el punto de vista militar, los Saharauis han demostrado que no es más que una imitación de otras murallas que hoy en día son parte de la historia. Sus objetivos militares no se han cumplido gracias a la audacia y combatividad y resistencia pacífica de los de los saharauis. El doctor Moisés Ponce apuntó: el Sahara Occidental, está ocupada, pero no conquistada.
Marruecos quiso, vanamente, inmovilizar a los guerrilleros saharauis que luchaban por liberar su tierra y para ello se embarcó en la construcción de esta obra, considerada hoy como un crimen de lesa humanidad, que le lleva a un coste insostenible económicamente, que en lugar de ir dirigidas a su población, son empleadas en la compra de armamento y en el mantenimiento del mismo.
Los impactaos negativos del muro se reflejan en la vida cotidiana de los saharauis, en los aspectos sociales, políticos y medioambientales, incluyendo la muerte de inocentes víctimas entre otros. Y más allá de los objetivos abiertos para los que el muro fue levantado, ha sido también la cortina que ha encubierto todas las actividades ilegales que se cometen en la parte ocupada. Es, sin lugar a dudas, una vergüenza y un atentado contra la humanidad.
No solo el despotismo del gobierno marroquí pasa por la construcción del muro. En estos días, celebra el aniversario de la “Marcha verde” negra para los Saharauis y para quienes defienden las justicias. El 6 de noviembre tuvo lugar la invasión y ocupación ilegal, desencadenante de muro desconocido. Mientras los amurallados claman la libertad, el rey en su discurso de ayer, blinda la ocupación, endurece y consolida el hecho consumado.
A pesar de todo, el muro se mantiene gracias a las ayudas que Marruecos recibe, Hay que decir, que la compra de armamento es una aberración más, pues hay países que con el fin de beneficiarse económicamente venden armas sin control, y lo peor de todo, es que la mayoría son firmantes de numerosos tratados de paz. Aunque peor aún, son las típicas donaciones de armamento o entrega del mismo con un precio simbólico, que también suelen hacer muchos países. ¿Hasta cuándo estos negocios?
Europa, ya que ayudó en la idea y financiación del muro, también debería ser parte de la solución, denunciando y reivindicando el la desmantelamiento del mismo.
Francia, como gran aliado del gobierno Marroquí, presume de ser un país defensor de los Derechos Humanos y la dignidad de la mujer, incluso prohíbe el burka ya que lo entiende como atentado contra las mujeres. Sin embargo, implanta el peor de los burkas, o el más tupido de los velos cuando se trata del Sáhara Occidental, mostrándose ciego ante los atentados que Marruecos acomete cada día, además de ser cómplice por su silencio. Su rol va muy en contra de la “Grandeuse de la France”
Por otro lado, el expresidente español Zapatero llegó a comparar la caída del Muro de Berlín con la muerte de Franco, argumentando cuando se produjeron los acontecimientos del 9 de noviembre, que para los españoles unos años antes “Fue un muro pesado, una losa muy dura para nuestra historia y por tanto sabíamos lo que significaba la libertad, lo teníamos muy vivo en la carne, en nuestra experiencia”
Cierto es que durante la etapa dictatorial de Franco, España contaba con ese muro “virtual” que paralizaba a la población en muchos ámbitos. Pero también es cierto que todos los gobiernos demócratas españoles son cómplices y corresponsables de un muro “físico” que separa al pueblo Saharaui desde hace más de 34 años, sin que – los demócratas- ni si quiera se hayan pronunciado.
Del mismo modo, el “ídolo” del socialismo español, Felipe González, que, en la película “Los hijos de las nubes” entre otras cosas, aboga por la apertura de las fronteras entre Marruecos y Argelia, y compara las fronteras de esos dos países, con la de las Coreas, se olvida del muro más largo y peligroso del mudo, superado en la historia solo por la muralla de china y que perturba las fronteras y flujo de actividades de 4 países del norte de África, y además, tampoco se acuerda que, sin su actuación y la del Ex rey Juan Carlos, podían haber hecho que el muro no se hubiese completado, o tal vez, ni siquiera se hubiese iniciado. ¡No son más que contradicciones!
Esteban González Pons, ex vicesecretario general del PP y eurodiputado, considera que la votación en la que están participando en Catalunya “miles de personas” supone la construcción de un nuevo Muro de Berlín, que “separa familias, aísla personas y rompe proyectos vitales. Es otro dato más del pensamiento de dureza que se tiene sobre los muros. ¿Y porque no se entiende así el Muro de Marruecos en el Sáhara Occidental?
Si el muro de Berlín cayó gracias a la propaganda, el muro marroquí subsiste gracias al bloqueo informativo que ponen esos medios sobre el mismo. Ya quisiéramos contar algún día con la propaganda tan fuerte como para hacer desaparecer esta lacra.
A pesar de todos los pesares, a pesar del sufrimiento continuo, los saharauis son pacientes y son generosos, inclusive en lo político, pero no son tontos, y poseen una buena y sensible memoria, y aunque son un pueblo pacífico, saben cuál es la tasación de cada cual, como personas y países, en la memoria colectiva saharaui, y en la historia.
Pero aun así, y como militarmente el muro no fue un impedimento para ser alcanzado, tampoco su existencia fue un óbice, para que los Saharauis, siguen marcando sus trayectoria en un ya mítica resistencia, en uno de los más inhóspitos desiertos, en el que las mujeres y hombres Saharauis han sido capaces de forjar los pilares básicos de un país, con algunas estadísticas mucho mejor que países ya independientes. Estos también, son un plus, y son razones dignas de ser reconocidas por la comunidad internacional.
España, por mucho que dicen sus dirigentes, por mucho que quiera ocultar la realidad sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental de facto, y es cómplice y corresponsable de lo que pasa en el territorio.
¿Dónde ha estado la legislación española, los jueces, los abogados y aquellos que deben hacer cumplir la legalidad?
¿Ha olvidado España los Artículos de la Carta Magna? ¿Acaso no son suficientes los 40 años de dejadez?
¿No considera, como gobierno, que el Sáhara Occidental es un problema de descolonización al que hay que encontrarle su solución justa?
Aunque el gobierno calla y no quiere mostrar la realidad, el pueblo español, siente de cerca la causa saharaui, muestra su apoyo y su lucha, incluso se de sus dirigentes. ¿Escuchará algún día el gobierno español a su pueblo?
¡Que el Muro caiga y que se haga justicia! ¡Qué celebremos algún día la caída de esta cruel construcción y sintamos la misma alegría que sintieron muchos cuando desapareció por siempre el muro de Berlín!

martes, 22 de septiembre de 2015

La muerte se esconde bajo la arena del Sáhara

Las minas terrestres causan más de 20 víctimas al año en los alrededores del conocido como ‘muro de la vergüenza’, que separa el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos del liberado por el Frente Polisario
 “Después de la explosión solo recuerdo mucha sangre y estar sin ropa, un fuerte pitido y empezaron los gritos”. Unos diminutos restos de metralla esparcidos por todo su cuerpo le recuerdan a Mannu el día en el que aprendió lo que era la muerte. Han pasado 18 años desde entonces, pero aún rememora con precisión milimétrica esa calurosa tarde de Ramadán en la que la arena se tiñó de sangre y dos de sus mejores amigos perdieron la vida. Ocurrió en Tifariti, capital de los territorios liberados del Sáhara Occidental, frente a los ojos de una niña que aún no alcanzaba a comprender lo que había pasado.
Fue su primer encuentro con una de las entre 7 y 10 millones de minas que, según Naciones Unidas, rodean un imponente muro de 2.720 kilómetros. Una barrera, construida entre 1980 y 1987 y custodiada por más de 100.000 soldados, que separa el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos de los territorios liberados por el Frente Polisario. Divide también la tierra fértil del desierto y, en ocasiones como esta, la vida de la muerte.
 “Pensábamos que la explosión de una mina era algo divertido, como ver fuegos artificiales. Por eso, cuando nos encontramos una, sin ser muy conscientes de lo que era, nos pusimos a tirarle piedras. No sabíamos que podía matarnos”, rememora Mannu con lágrimas en los ojos.
Las minas son un enemigo silencioso; se ocultan bajo la arena y solo dan la cara cuando es demasiado tarde. Sin embargo, a causa de los movimientos de tierra y las inclemencias del tiempo, a veces salen a la luz y se muestran como pequeñas e inocentes piedras. En ambos casos llevan en su interior la destrucción y el dolor.
Ella salvó la vida porque se quedó a una distancia prudente, pero no todo el grupo de niños corrió la misma suerte. “Bayh, que arrojó la piedra que hizo explotar la mina, murió al instante. Solo teníamos nueve años. Todos estábamos cubiertos de sangre”, cuenta Mannu con un hilillo de voz. Lhag, otro de sus amigos, sobrevivió unas pocas horas, pero su cuerpo no resistió las heridas y falleció de camino al hospital. Los otros cuatro chiquillos salieron con algunos rasguños y heridas menores, aunque las secuelas psicológicas difícilmente les abandonarán.
El 80% de las víctimas de minas en el mundo son civiles y los menores como Mannu son especialmente vulnerables: “Su pequeño tamaño, su diseño y, a menudo, su colorido las hacen muy atractivas para los niños, quienes las cogen creyendo que son juguetes”, advierte la agencia de la ONU para la Acción contra las Minas (UNMAS).
Hogar mortal
La historia de Mannu no es un caso aislado en los territorios liberados del Sáhara Occidental, donde viven fundamentalmente pastores beduinos que se dedican al único sustento posible en esta región desértica: el cuidado de cabras y camellos. La supervivencia de los animales garantiza la suya, por lo que no dudan en meterse en lugares potencialmente minados si así garantizan el pasto.
“No tienen otra opción. Casi todos saben que una mina es peligrosa, pero tienen que ir a las zonas cercanas al muro a buscar comida para sus rebaños. Están obligados. Buena parte de los accidentes ocurren cuando los animales se acercan demasiado y los pastores no dudan en perseguirles”, relata Samu Amidé, director de la Oficina Saharaui de Acción Contra las Minas (SMACO). Un camello muerto supone un desastre para ellos y puede marcar la frontera de la supervivencia familiar en ese territorio hostil.
Más de 2.500 personas, según datos del Informe Monitor de Minas Terrestres, han resultado heridas, mutiladas o asesinadas por minas de fabricación italiana, portuguesa, china y soviética esparcidas por el territorio saharaui desde 1975.
Marruecos gasta un 3% de su PIB en el mantenimiento de un muro rodeado de cerca de 10 millones de minas terrestres
Aún hoy, pasar por la zona es desafiar a la muerte, aunque ese desierto pedregoso, muy próximo al muro, es el hogar de entre 30.000 y 40.000 personas que exponen sus vidas a diario sin tener muchas más alternativas.
“Cada año se siguen produciendo entre 20 y 30 nuevas víctimas pero esa gente no se va a ir a ningún sitio. Aunque quisieran, no tendrían donde ir”, explica Aziz Haidar, presidente de la Asociación Saharaui de Víctimas de Minas (ASAVIM).
La organización intenta completar un censo de damnificados, sin mucho éxito por la falta de medios y fuentes fiables. De momento cuentan con 1.600 nombres y apellidos a los que tratan de dar asistencia, pero no llegan a abarcar ni a una cuarta parte de los afectados.
“Yo nunca he recibido ayuda. Primero se la solicité a una ONG noruega y después a ASAVIM, pero desde hace dos años no dan nada por falta de dinero”, cuenta Mohamed, un antiguo combatiente que perdió una pierna en la explosión de una mina en 1992, mientras analizaba el terreno de una de las zonas más contaminadas de los territorios liberados.
Una minoría accede a programas de reinserción socio-laboral a través de la creación de cooperativas de entre tres y seis personas, que reciben entre 2.000 y 5.000 euros para montar un negocio con el que puedan reintegrarse en la sociedad saharaui.
La asistencia, financiada por el Frente Polisario a través de ASAVIM, no es suficiente para dar cobertura ni siquiera al 20% de las víctimas y, en muchas ocasiones, no es más que un parche. “Nos dieron unos 2.000 euros para poner en marcha una tienda de alimentos, pero en dos años no hemos tenido ninguna ganancia”, cuenta Ahmed, un militar que pisó una mina en 1987, aún en tiempo de guerra.
Generaciones minadas
La frecuencia con la que los artefactos explotan contrasta con el ritmo de las labores de desminado, a trompicones por la falta de coordinación, logística y presupuesto. Además, las lluvias tampoco facilitan las cosas.
Para limpiar una zona son necesarios trabajos previos tales como realizar encuestas a la población, cartografiar los terrenos, elaborar mapas con las zonas de riesgo, identificar el tipo de explosivo y señalizar convenientemente las zonas peligrosas hasta que se lleve a cabo la detonación.
Sin embargo, con cada torrente de agua gran parte de esa labor se echa a perder: “Las lluvias mueven lo que hemos identificado anteriormente. Las zonas quedan mal señalizadas y, por supuesto, no se puede proceder a la destrucción”, explica Ahmed Bady, saharaui que trabajó con la organización británica Action on Armed Violence (AOAV).
A un lado del muro, en el territorio controlado por el Frente Polisario, la limpieza corre a cargo de los fondos multilaterales de la UNMAS, gracias a la adhesión del Polisario al Llamamiento de Ginebra, lo que ha permitido la destrucción de más de 10.000 artefactos que estaban en manos saharauis, la apertura de un centro de rehabilitación física y campañas de educación sobre los riesgos que suponen las minas.
Pero al otro lado del muro, en la zona ocupada, es el propio ejército marroquí quien se encarga del desminado. El reino alauí no ha firmado el tratado de prohibición de minas conocido como la Convención de Ottawa ―según la cual los estados se comprometen a prestar asistencia al desminado, a las víctimas y a la destrucción de los arsenales―, lo que imposibilita cualquier plan internacional para la retirada de las minas en la zona.
Tras más de dos décadas desde el fin de la guerra abierta entre Marruecos y el Frente Polisario, la tierra sigue escupiendo víctimas y los saharauis apuntan a una causa sin dudarlo: el interés marroquí por mantener el status quo a través de ese “muro de la vergüenza”.
El país alauí gasta aproximadamente un 3% de su Producto Interior Bruto (más de 3.000 millones de dólares anuales) en el mantenimiento de esa barrera de arena, piedra, alambre, militares y campos de minas. Custodia así un jugoso botín: importantes yacimientos de fosfatos ―Marruecos es el primer exportador mundial de estos minerales escasos e imprescindibles para la actividad agrícola― y una salida al Atlántico muy rica en pesca y fuente de ingresos para el país gracias a los acuerdos con la Unión Europea.
El Sahara Occidental es uno de los territorios más minados del mundo
Mientras, miles de saharauis dependen de la ayuda internacional para sobrevivir, a la espera del referéndum de autodeterminación acordado en 1991. Pero, ante un contencioso que amenaza con eternizarse y la inoperancia de la MINURSO (Misión Internacional de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), la vuelta a las armas cada vez es una alternativa más atractiva para los saharauis que llevan viviendo 40 años de olvido y exilio en los campamentos de refugiados de Tinduf.
A diferencia de muchos, Mannu cree que su pueblo no debería retomar la guerra porque “muere mucha gente inocente como en Siria o Irak”, aunque entiende la creciente ansiedad y frustración de sus compatriotas porque “ni la MINURSO, ni España [antigua potencia colonizadora] ni ningún otro país va a exigir que Marruecos cumpla con sus compromisos y con el derecho internacional”.
Ha pasado mucho tiempo, pero la mina vuelve a explotar en su cabeza una y otra vez, de la misma manera que estalló el pasado 29 de agosto el último artefacto mortal que acabó con la vida de un pastor que cuidaba su rebaño a escasos 200 metros del muro. Ha sido la 26ª víctima de un 2015 que ya acumula nueve fallecidos y 17 heridos.
“Las minas siguen sumando muertos, mutilados y heridos cuyo único delito fue pasar por el lugar equivocado. No ha cambiado absolutamente nada en 20 años”, exclama Mannu con rabia e indignación.
Asentada en España, acaba de tener a su primer hijo, Auzman como su abuelo, que crecerá libre de esa amenaza. Sin embargo, asegura que lo cambiaría todo por una única cosa en el mundo: “Que mi niño pueda crecer y jugar en un Sahara libre y en un Tifariti libre de minas. No necesito nada más”.

martes, 30 de junio de 2015

El muro de la vergüenza en el Sáhara

La presencia española en África llegó a su fin con el abandono del Sáhara en febrero de 1976.
En secreto, el 14 de noviembre de 1975, se firman los "ilegales" acuerdos tripartitos de Madrid, por los que España transfiere la administración del Sáhara a Marruecos y Mauritania.
El mes anterior Marruecos había iniciado la "Marcha verde" ("Marcha Negra" para los saharauis), en la que unos 300.000 marroquíes ocupan ilegalmente el Sáhara español, y comienza una invasión militar que supone la huida masiva de población civil saharaui que es atacada con napalm por la aviación marroquí.
El Ejército español abandona totalmente el Sáhara en febrero de 1976, dejando a su suerte al pueblo saharaui, que empieza a sufrir persecuciones y asesinatos, teniendo que refugiarse gran parte de la población en el desierto argelino y quedando otra parte bajo la ocupación marroquí carentes de los más básicos derechos y sufriendo violaciones, encarcelaciones, torturas situación que continúa hasta día de hoy.
Así las cosas, el Frente Polisario proclama la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática el 27 de febrero de 1976 haciendo frente a la ocupación y organizando la huída y acogida de la población saharaui que se refugia en campamentos en la región argelina de Tindouf.
En 1980 el Ejército marroquí, en un cambio de estrategia, comienza la construcción de muros defensivos que van ocupando zonas cada vez más amplias, llegando a anexionarse la parte a la que había renunciado años antes Mauritania.
Marruecos tardó siete años en construir, lo que se conoce como "el muro de la vergüenza". Muro que divide el Sáhara Occidental de norte a sur con una longitud de 2.720 kilómetros, lo que lo convierte en el muro militar más grande del mundo. Suponiendo una amenaza cotidiana para la vida de los civiles saharauis: niños, pastores e incluso ganado.
Este muro constituye una flagrante violación del derecho internacional, en un desesperado intento por controlar al pueblo saharaui e impedir su libre circulación, a fin de no tener acceso a las explotaciones mineras o las zonas costeras, explotadas ilegalmente por Marruecos con el apoyo de terceros países, incluida la Unión Europea.
Esta construcción está formada por muros de arena, rocas, cercas, bunkers, grandes guarniciones militares, más de siete millones de minas terrestres, bombas de racimo, bases militares, tecnología de vanguardia y más de 100.000 soldados.
El muro fue financiado por países como Arabia Saudita e Israel. Su mantenimiento supone a las arcas del gobierno marroquí cerca de 2 millones de dólares al día.
A día de hoy ya son más de 2.500 las víctimas por la explosión de minas, que se suman a las miles de familias que se encuentran divididas desde hace más de cuatro décadas: madres separadas de sus hijos, hermanos que no se conocen?
En pleno siglo XXI es inconcebible la existencia de este muro y el silencio en torno a las minas terrestres, cuyo único propósito es diezmar el pueblo saharaui y evitar que el mundo vea los crímenes cometidos por el gobierno marroquí en el Sáhara Occidental.
La comunidad internacional sigue mirando hacia otro lado y continúa con la venta de armas a Marruecos, apoyando la ocupación por la fuerza del territorio no autónomo del Sáhara Occidental.

martes, 16 de diciembre de 2014

Zaragoza. IV Jornadas de formación. Sahara Occidental Juventud: futuro y resistencia

*Fuente: Poemario por un Sahara Libre, 16 de diciembre de 2014
Presentación en Zaragoza del libro ‘Un beduino en el Caribe‘, de Ali Salem Iselmu
El viernes 12 de diciembre  12 de diciembre se presentó en la librería La Pantera Rossa de Zaragoza el libro ‘Un beduino en el Caribe‘, del escritor saharaui Ali Salem Iselmu. Editado por Um Draiga, Amigos del Pueblo Saharaui de Aragón. Se trata del cuarto libro de miembros del grupo de escritores saharauis Generación de la Amistad que edita Um Draiga. Anteriormente publicaron las antologías de poemas ‘Um Draiga’ y relatos ‘La fuente de saguia’ y el poemario Ali Salem Iselmu ‘La música del siroco’. En la mesa, acompañando al autor estuvieron Jesús Maestro, de Um Draiga, Vicent Fuster, de la Diputación de Zaragoza, Mohamed Ali Ali Salem, miembro de la Representación del Frente Polisario en España y delegado saharaui de cultura y los escritores Conchi Moya y Bahia Mahmud Awah. Un beduino en el Caribe‘  es, en palabras de la escritora y periodista Conchi Moya, una de las presentadoras del libro en la tarde del viernes, “una deliciosa colección de relatos sobre el exilio, el desierto, Cuba, el desarraigo, la vuelta a las raíces, el amor, la amistad, la pérdida”. Treinta relatos escritos “desde la mirada sorprendida de un niño del desierto que recala en la exuberante Cuba y de un nómada que lucha contra el desarraigo del exilio volviendo la vista a su milenaria cultura”.
Inauguración de las Jornada
El sábado inauguraron las jornadas Jesús Maestro, de Um Draiga y Abdu Mohamed Salem, Delegado del Frente Polisario en Aragón. El delegado destacó la importancia de que las jornadas estén destinadas a la juventud saharaui. Señaló el impacto que le había causado la presentación del libro de Ali Salem Iselmu la tarde del viernes, al tratarse joven intelectual saharaui arraigado en la causa, lo que da “fuerzas y ganas a seguir con el objetivo de llegar a la independencia del pueblo saharaui”. El delegado también consideró de gran importancia centrar la conferencia en el muro, una vergüenza que no debe tener lugar en el siglo XXI, un muro con alambradas y minas que divide a un pueblo; se trata de algo que no puede permitir hoy en día la humanidad.
El muro de la vergüenza. El muro de ocupación marroquí
Conferencia a cargo de Laura Soroeta, Red de Estudios Sobre Efectos de Minas Terrestres y Muros en el Sahara Occidental (REMMSO).
El muro marroquí está formado por seis muros consecutivos, en un total de 2720 km. No es como dice Marruecos un muro defensivo si no ofensivo, contra los derechos más básicos de los saharauis. El muro fue construido con colaboración de EEUU, Francia e Israel. Se empezó a construir en 1980. Cada 15 km. hay una base militar; además hay puestos de centinela de control y escucha, detrás fuerzas de apoyo, sistemas de vigilancia, radares sofisticados que detectan cualquier presencia a 60 km. a la redonda. Minas, bombas de racimo, bombas sin explosionar de la guerra. Todo ello compone una gran fortaleza militar, con alambradas de espino, hay más de 20.000 km de alambre de espino. Además de búnqueres, casamatas donde se guardan tanques bajo el suelo y parapetos.
Muro de la vergüenza o muro de ocupación marroquí. El principal objetivo es que Marruecos siga adueñándose de la tierra que le es ajena. Es un telón que oculta las graves violaciones de derechos humanos, oculta el expolio de los recursos saharauis. Mantiene al pueblo saharaui dividido, pretendiendo restarle fuerza. Con las lluvias se han movido minas con lo que lo hace mucho más peligroso. Dificulta la vida alrededor.
Efectos: obliga al exilio, mantiene la ocupación, graves violaciones de derechos humanos. Supone el mayor obstáculo para la celebración del referéndum, genera problemas ecológicos, se destruye el ecosistema, mata el ganado, cierra los pasos a los pozos de agua, contribuye al bloqueo y trata de silenciar el problema saharaui.
El Sahara Occidental es uno de los diez países más minados del mundo. Con la ocupación no es fácil tener datos sobre los efectos del muro. La mayoría de heridos y muertos están en el lado de la ocupación marroquí. La mayoría de accidentes suceden en la zona de 5 km conocida como “zona de nadie”; los accidentes suceden con pastores que acceden a ese terreno en busca de pasto. Allí se producen la mayoría de víctimas por minas. Por otra parte hay pruebas de que se sigue reminando  alrededor del muro, lo que viola todos los tratados internacionales y el alto el fuego.
El gobierno de la RASD tiene un firme compromiso en su lucha contra las minas. Marruecos no firma ni respeta los tratados internacionales sobre minas. Por otra parte, a pesar de ser zona en conflicto, se sigue vendiendo armamento a Marruecos, muchas veces por un precio simbólico; gran parte de este armamento es vendido por España.
En los últimos años se ha empezado a centrar la atención en el caso de las víctimas saharauis de minas antipersona. ASAVIM (Asociación Saharaui de Víctimas de Minas) es una ONG saharaui que trabaja con estas víctimas. Se trata de una iniciativa que parte de las experiencias de sus miembros, quienes han sentido en propia carne los efectos de las minas. Uno de sus objetivos es la publicación de un censo de víctimas, aunque resulta bastante complicado tener el número exacto. Todo hace pensar que se sobrepasan las 2.500 víctimas de minas en el territorio. Es muy complicado poder realizar un censo completo. La ASAVIM está presidida por Aziz Haidar y se encarga de coordinar la ayuda que llega de los organismos internacionales. Entre otras iniciativas está la creación de cooperativas para que las víctimas puedan trabajar y seguir contribuyendo y sintiéndose activos.
La RASD, miembro de pleno derecho de la Unidad Africana, se ha adherido y ratificado todos los tratados internacionales sobre minas. En noviembre de 2005 se adhirió al Convenio de Ginebra, con un firme compromiso de luchar contra las minas. También se creó la Oficina saharaui de Coordinación contra las minas. Las ONGs que trabajan sobre el terreno en el campo de las minas son ASAVIM, la Oficina de Coordinación contra las minas, Action on Armed Violence, AOAV (anteriormente Landmine Action), Cruz Roja, etc.
Desde REMNSO se aboga por la desaparición del muro, que es una auténtica fortaleza para matar.
Plataforma Gritos Contra el Muro.
Por parte de la Plataforma intervinieron los jóvenes Mamía Mohamed Salem (diáspora) y Alien Mojtar (campamentos), quienes explicaron que la iniciativa de la Plataforma Gritos Contra el Muro (PGCMM) surgió en diciembre de 2012, por tanto va a celebrar este mes su segundo aniversario. Se trata de un proyecto de lucha de los jóvenes saharauis contra el muro marroquí, además de una búsqueda de una alternativa para la juventud saharaui. La PGCMM es un colectivo juvenil saharaui que denuncia la invasión marroquí y está comprometido con la autodeterminación del pueblo saharaui.
El muro es una construcción inhumana, la peor imagen y lo que resume la invasión marroquí, acentúa la división entre territorio ocupado y los saharauis del refugio. “La solución al conflicto del Sahara está en nosotros mismos, en los saharauis”, afirmaron. Se trata de derribar los muros internos, y el acercamiento entre saharauis de la diáspora, de los campamentos y de los territorios ocupados. Las manifestaciones y marchas frente al muro son una marcha del retorno, una reunión de toda la juventud saharaui, simboliza el retorno a la tierra. Un recuerdo a la salida de los saharauis en 1975 hacia el refugio. Simboliza el abandono de la hamada y la vuelta a la tierra, hacia los territorios liberados. Los representantes de la PGCMM explicaron que “la sensación que se tiene como saharauis es sensación de libertad, de estar en la tierra”. En dos años de vida de la Plataforma se han hecho dieciséis marchas al muro.
Para la realización de las manifestaciones se han compartido las tareas entre los participantes: alimentos, jaimas, logística, comida. Se debaten asuntos políticos e internos, se habla sobre la cultura saharaui, charlas con mayores, recuerdo de la historia y tradiciones. Se realizan trabajos de sensibilización en las escuelas saharauis, en especial en las de primaria, ya que hay muchas víctimas infantiles de minas.
Hay que destacar que se han encontrado minas de fabricación francesa con fecha de fabricación de 2004, por lo tanto colocadas mucho después del alto el fuego. Se siguen descubriendo nuevas minas, se sigue ampliando y reponiendo las alambradas, ante la indiferencia de la ONU.
Sesión de tarde.
Liga de Estudiantes y Jóvenes Saharauis en el Estado Español. LEJSEE
Por parte de la Liga intervinieron los estudiantes saharauis Hamada y Brahim, de la LEJSEE. Explicaron que se trata de un grupo de Estudiantes fundado en 2012, que forma parte de la UJSario. Su idea principal es ejercer su compromiso como jóvenes saharauis y desarrollar un papel en España. Realizan charlas en institutos y universidades, colaboración con Vacaciones en paz, manifestaciones, sensibilización, colaboración con la EUCOCO, proyectos, voluntariado, programa de verano en los campamentos, reuniones con diferentes colectivos, asociaciones, encuentros con partidos políticos. Sensibilización para los jóvenes estudiantes saharauis que residen en el estado español. La LEJSEE actualmente dispone de nueve delegaciones en diferentes comunidades autónomas.
Los jóvenes de la LEJSEE explicaron que desde la diáspora es difícil mantener las raíces y la cultura saharaui. Uno de los objetivos es que los jóvenes saharauis se sientan cerca de la causa y de su tierra.
El trabajo se realiza mediante charlas y sensibilización dirigidos a los jóvenes y estudiantes. Se pide a los jóvenes que asuman su responsabilidad. Se trata de un llamamiento a la unidad y al compromiso.
Jóvenes activistas saharauis defensores de derechos humanos. Territorios ocupados.
Intervinineron Hayat Erguibi, ex presa política, detenida y torturada varias veces, joven estudiante que no ha podido seguir sus estudios en los territorios ocupados por la negativa del ocupante marroquí a que los jóvenes saharauis puedan estudiar y Hassana Alia, defensor saharaui de derechos humanos, ex preso político, miembro del llamado Grupo de Presos de Gdeim Izik, sobre quien pesa una condena de cadena perpetua, tras el juicio militar de febrero de 2013.
La mesa comenzó con Hayat, quien dio paso a un vídeo realizado por defensores saharauis de derechos humanos, sobre mujeres saharauis bajo la represión marroquí en el Sahara Occidental.
Posteriormente tomó la palabra Hassana Alia. Comenzó su exposición recordando como desde 1975 el ocupante marroquí ha llevado a cabo una política de trasladar colonos marroquíes a los territorios ocupados; robo de los recursos naturales; ataque contra la cultura saharaui. Desde pequeños los niños de los territorios ocupados se preguntan por qué tienen la familia dividida, por qué existe un muro. Es difícil obtener respuesta porque se vive en una cultura del miedo, explicó.
Se sufre de desaparición durante años, sin que se conozca el paradero de los detenidos. Hoy en día hay más de quinientos saharauis de los que no se conoce el paradero. Se sufre de detención ilegal, hay casos como el de Mohamed Daddach, más de veinticinco años preso, catorce de ellos condenado a pena de muerte. Hay muchos casos de mujeres saharauis presas que no han podido cuidar a sus niños.
Durante el alto el fuego, desde 1991, se han seguido violando los derechos humanos de los saharauis. Antes de la Intifada pacífica de 2005, que continúa, ya lucharon los saharauis, hicieron manifestaciones y sufrieron presos, desaparecidos y torturas, falleciendo entonces muchos hombres y mujeres. Hassana resaltó que desde el inicio de la Intifada de 2005 varios jóvenes saharauis han sido asesinados, como Lembarki Hamdi, Nayim El Garhi, Babi Hamdai o Said Dambar, entre otros.
Una situación bastante grave, surgida en especial en estos últimos años es la incitación por parte del ocupante a los colonos marroquíes contra la población saharaui.
La tortura y el maltrato son habituales todos los días. Caso como el de la joven estudiante saharaui Sultana Jaya, que perdió un ojo en una manifestación a manos de los militares marroquíes en Marrakesh. Se continúan deteniendo a estudiantes saharauis en las universidades marroquíes. También hay maltratos vejatorios sexuales y torturas a los niños menores de edad. La presión es permanente contra la población saharaui. las asociaciones saharauis están ilegalizadas. España vende armas a Marruecos y vehículos que luego el ocupante utiliza contra la población civil saharaui en territorio ocupado. Se producen entradas y allanamientos ilegales a los domicilios de la población saharaui.
Actualmente hay más de sesenta presos políticos. Los presos siguen la lucha dentro de las cárceles, una de las formas es mediante huelgas de hambre.
Hayat Erguibi, miembro de la organización de mujeres Foro Futuro de las Mujeres Saharauis, explicó que en las zonas ocupadas viven diariamente intervenciones violentas contra los ciudadanos. “Pedimos a la comunidad internacional que recuerde que existe un pueblo que reclama sus derechos  y desmiente todas las mentiras del gobierno marroquí”, explicó. Las fotos y los videos dejan claro el mensaje que quieren transmitir los saharauis. La resistencia pacífica es continuada, han sido secuestrados muchos saharauis, asesinados y han pasado por diferentes cárceles. “Nosotros como saharauis no sólo sentimos la ocupación marroquí, también sentimos que el gobierno español participa en esa ocupación. El estado español sigue siendo potencia administradora del territorio”, recordó.
“Gdeim Izik quiso transmitir un mensaje de que el único representante del pueblo saharaui es el Frente Polisario, que nuestros recursos saharauis están siendo expoliados. Nuestro mensaje tras cuarenta años de ocupación, divididos, de miedo y dolor, de asesinatos, secuestros y detenciones es que ha llegado la hora de una solución”, afirmó la activista. También resaltó que Gdeim Izik fue el inicio de la primavera árabe. Marruecos trató de llegar a una solución con el campamento de Gdeim Izik pero los saharauis no quisieron en ningún momento dar marcha atrás, salieron del círculo del miedo y del silencio.
El 8 de noviembre de 2010 fue atacado el campamento, detenidos 120 saharauis, también fueron atacadas las casas saharauis en El Aaiun ocupado. La zona sufrió un permanente asedio militar y fue completamente cerrada en todos los sentidos. La propia Hayat fue una de las detenidas. Fue llevada a la cárcel. Un grupo de más de más de veinte presos permaneció detenidos. Pasaron siete meses en la cárcel antes de la celebración de juicio. En este tiempo hubo presión internacional para que los detenidos fueran liberados y para sacar a la luz las violaciones del ocupante marroquí. En febrero de 2013 se celebró un juicio militar contra presos civiles, con penas que llegaron a cadena perpetua en algunos casos.
La sociedad civil española es la principal aliada del pueblo saharaui. No así su gobierno, que es cómplice de la ocupación marroquí. Para finalizar la mesa, el escritor saharaui Ali Salem Iselmu recitó su poema “Decirles”, dedicado a la resistencia pacífica saharaui en los territorios ocupados.
Intervención artística del artista saharaui Moulud Yeslem contra la ocupación y el muro
Otra de las actividades que han tenido lugar durante las jornadas es la intervención artística llevada a cabo por el pintor saharaui Mohamed Moulud Yeslem junto con artistas locales. Se trata de la pintada de un mural en el barrio de San José, en concreto en un muro situado entre las calles Monasterio de Samos y Privilegio de la Unión. Con el mural Moulud pretende denunciar la ocupación del Sahara Occidental y el “muro de la vergüenza” construido por Marruecos. “La Junta de Distrito siempre trata de apoyar la justa causa del Pueblo Saharaui integrándola en sus actividades”, recordó el presidente de la junta de distrito de San José, Pablo Muñoz, en declaraciones a El Periódico.