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domingo, 18 de abril de 2021

Marruecos convierte al Magreb en un polvorín a punto de estallar, por Mah Iahdih Nan, diplomático e intelectual saharaui

Fuente: Diario La Realidad Saharaui/ DLRS, 18/04/2021 صحيفة الواقع الصحراوي

ARTIULOS DE OPINIÓN

Marruecos convierte al Magreb en un polvorín a punto de estallar, por Mah Iahdih Nan, diplomático e intelectual saharaui

El conflicto saharaui y por ende la región del norte de África está que arde, los enfrentamientos bélicos se multiplican por días, la tensión en la zona es de alto voltaje y los ánimos están caldeados y exaltados y a todo esto Antonio Guterres y las Naciones Unidas están ausentes, en estado de desaparición total.

Todo parece indicar que el empeño del Majzen por ocultar lo que sucede en la zona, facilitado por la situación provocada por la pandemia y por el silencio cómplice de la ONU y de algunas potencias, está detrás de la falta de interés e implicación de la comunidad internacional en la toma de conciencia de la magnitud y la gravedad de la situación imperante en el Sahara Occidental.

Aunque la Unión Africana y muchos países ya han advertido sobre el alcance y el efecto de la actual situación y han emplazado a las Naciones Unidas a implicarse en una mediación real no sujeta a intereses políticos ni a los juegos geoestratégicos de las grandes potencias. El Llamamiento del UA, realizado a través de resoluciones oficiales de la cumbre de los Jefes de Estados y de su Consejo de Seguridad y paz es concreto, diáfano y a la vez directo. La UA ha demandado;  negociaciones directas entre las partes,  un nuevo alto el fuego, designación del Representante Especial de las Naciones Unidas para el Sahara, apertura de la oficina de la UA en las Zonas Ocupadas, pronunciamiento de los servicios jurídicos de la ONU sobre las ilegales aperturas de consulados en el territorio No Autónomo del Sahara Occidental, la realización de una misión urgente a las zonas ocupadas y los Campamentos de Refugiados y finalmente ha pedido la implicación urgente de la Troika Africana, del Consejo de Seguridad y Paz de África, del Representante especial de la UA para el Sahara el Sr. Joaquim Chissano y de las mismas Naciones Unidas para encontrar una rápida solución al conflicto.     

Desde que Marruecos el día 13 de Noviembre se saltó impunemente el alto el fuego, bajo la atenta mirada de la MINURSO, como testigo privilegiado de los acontecimientos, sin mover un solo dedo y menos denunciar o condenar la agresión, que era lo mínimo que podían realizar. Cinco meses después de aquel atentado a la frágil paz que reinaba,  la MINURSO no se ha pronunciado y sigue actuando como un mero espectador del complicado escenario imperante, que ya empieza a ser más que preocupante. Desde el día que Marruecos se saltó el alto el fuego, el riego, la inestabilidad y la inseguridad se han instalado en la zona, agravados por la participación de fuerzas extranjeras en el conflicto. Está constatado por testigos presenciales, la participación sobre el terreno, con la presencia a lo largo del muro construido por Marruecos de asesores, instructores y oficiales militares de Emiratos árabes, de Israel y de Francia.

La participación de estos países al lado de Marruecos en esta guerra ha  enrarecido el ambiente en toda la zona del Magreb y ha provocado un nerviosismo y una agitación generalizados que han creado una situación crítica y voluble, que puede provocar la participación en la guerra de los países vecinos, temerosos por su estabilidad y seguridad.  La implicación de estas potencias extranjeras con antecedentes bélicos en otras zonas, con resultados desastrosos, fatídicos e infaustos, ha sembrado el pánico el desconcierto, y el temor en los pueblos y países de todo el entorno geográfico, lo que sumado a las siempre tirantes, tensas y malas relaciones de Marruecos con todos sus vecinos,  ha motivado la preocupación y la alarma por la repetición en la zona de experiencias trágicas y desgraciadas como las ocurridas en;  Siria, Yemen, Libia o el Sahel.

Tanto Marruecos como sus aliados (Francia, Israel y las monarquías del Golfo), que con toda probabilidad son los que lo han inducido a violar el alto el fuego, se equivocan en sus cálculos, si creen que liquidaran las reivindicaciones y la lucha del pueblo Saharaui por la vía de la guerra, eso jamás sucederá. Tienen muchos ejemplos a los que pueden acudir para certificarlo, de pueblos mucho menos organizados y menos preparados que el pueblo Saharaui, que han resistido todo tipo de guerras incluida la nueva guerra tecnológica y han acabado imponiéndose a potencias supersónicas que se creían invencibles. Lo único que conseguirán es dilatar la solución del conflicto y agravar la delicada situación socioeconómica de los pueblos de la región y en especial la del maltratado pueblo Marroquí.

Marruecos, Francia, Israel y las monarquías del Golfo, creen que la situación está bajo  control y que no derivará en un conflicto abierto que acabe salpicando a todas las zonas de la región, pero una vez más se equivocan y más ahora que han internacionalizado el conflicto con la injerencia de estados extranjeros, para agredir al pueblo Saharaui. Pero han de saber,  que su agresión no quedará impune y que  los Saharauis están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias por defender a su tierra y a su gente. 

Hacen bien las Naciones Unidas y las potencias Occidentales, en dejar de guiarse por las apreciaciones, criterios y recomendaciones de un régimen trasnochado y anacrónico como lo es el Majzen marroquí, que intenta tapar el sol con un tamiz, haciendo un apagón sobre la realidad predominante en el Sahara Occidental y el sur de Marruecos.  Para evitar una catástrofe en el norte de África; la ONU y la comunidad internacional, deben someter la situación a un examen serio, transparente y hacer una valoración objetiva y equilibrada,  para calibrar y medir los riesgos  y la gravedad que deparará un escenario de guerra total en el norte de África. Seguramente, muchos Gobiernos, Organismos y especialistas lo verán en estos momentos como una posibilidad lejana y exagerada, como veían hace seis meses la imposibilidad de la vuelta a las armas. Pero lo cierto es que, si no se interviene de forma urgente con rigor, mesura y prevención, no es descabellado, encontrarnos en poco tiempo ante un panorama devastador que convertirá la zona en un nuevo foco de conflicto de dimensiones  internacionales. 

lunes, 16 de noviembre de 2020

Arma letal: La victoriosa paciencia saharaui


Artículos de opinión/Sahara Occidental

José Antonio Monje Director del Centro de Estudios Estratégicos Magrebíes (España)

Nota,

Este artículo fue escrito poco antes de la violación del cese el fuego por Marruecos en la ilegal brecha de El Guerguerat.

 

Si hay algo que caracteriza en demasía a los muy conocidos “Hijos de las Nubes”, mucho más allá de su inmensa hospitalidad o su mil veces constatada resiliencia, es sin duda alguna su paciencia incombustible. Esta gran virtud, hoy tan escasamente hallada en nuestro desenfrenado entorno, ha permitido a los y las saharauis salir siempre adelante a pesar del incesante acoso de los poderes fácticos presentes en el Magreb, los mismos que vienen impidiendo desde hace ya cuarenta y cinco años el ejercicio pleno de su legítimo derecho a la autodeterminación. Y es que, desde el primer artero ataque colonial, el pueblo hasaní supo convertir su monumental paciencia en combativa resistencia.  

 

Lo acontecido durante los últimos días en El Guerguerat es una muestra adicional de ese espíritu indómito, profundamente paciente pero movilizado y movilizador, que se expresa una vez más frente a la indiferencia de la comunidad internacional y la pasmosa (… y trágicamente cómplice) inoperancia de la Organización de las Naciones Unidas. En definitiva, el bloqueo del paso ilegal es una acertada respuesta a la incesante agresión marroquí y a su expolio de recursos ajenos, un poderoso grito sublevado en medio del desierto, una acción no violenta pero contundente, muy al estilo saharaui, que no sólo ha puesto en jaque a la monarquía alauí sino también a la MINURSO.

 

Ante tales circunstancias, es previsible una brutal reacción del Majzén, tal como lo hiciera justo hace diez años ante otro espontáneo e histórico acto insurreccional en Gdeim Izik. Pero más allá del resultado efectivo de dicha respuesta deplorable, la victoria saharaui está desde ya asegurada pues esta sublevación trae consigo la inevitable visibilidad del conflicto, el derribo del cruento muro mediático construido en torno a las permanentes violaciones del alto al fuego y a la legalidad internacional por parte de Marruecos, tan perjudicial y vergonzoso como aquel otro muro de 2720 kilómetros que desangran día a día el territorio de la RASD. Todo ello sin contar, adicionalmente, las cuantiosas pérdidas económicas que el valeroso bloqueo en El Guerguerat está reportando al invasor.

 

Lo más importante de anotar es que esta intervención no constituye un acontecimiento aislado como muchos podrían pensar. Por el contrario, forma parte de una paciente y permanente estrategia orientada a consolidar progresivamente la soberanía saharaui en todo su territorio, en claro desafío a la ocupación ilegal marroquí. En esa línea se encuentra también, por ejemplo, la profundización de la política de reconstrucción y repoblamiento de los territorios liberados de la RASD, el fortalecimiento del movimiento popular contra la invasión y violación de derechos humanos en territorios ocupados o la creciente difusión y posicionamiento de la causa saharaui en países africanos y latinoamericanos.

 

Asimismo, el Ejército de Liberación Popular Saharaui, uno de los principales actores en este proceso, está preparado para intervenir en defensa de esa soberanía si la turbulencia sociopolítica sigue escalando, sabiendo que, como siempre, “la paciencia es la llave de la solución”. 

miércoles, 8 de julio de 2020

Pandemia en los campamentos saharauis. Huir de la vuelta a la normalidad, caminar hacia un futuro de vida

De derecha a izquierda: el profesor Juan Carlos Gimeno Martín y el profesor Juan Ignacio Robles Picón

Fuente: Diario La Realidad Saharaui/DLRS, 08/07/2020. Fotos: Bahia MH Awah
MUNDO ACADÉMICO VS SAHARA OCCIDENTAL
Pandemia en los campamentos saharauis. Huir de la vuelta a la normalidad, caminar hacia un futuro de vida. Ponencia presentada en el encuentro virtual del CLACSO en mayo de este año
Juan Carlos Gimeno Martín, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid académico experto en la historia y ámbito cultural saharaui
En el marco de la cooperación universitaria con la Universidad saharaui de Tifariti, (UTI), en los próximos meses de octubre y noviembre se organizará un encuentro-seminario de temática transversal. El encuentro reunirá varias universidades de España, Portugal y la anfitriona saharaui, Universidad de Tifariti, (UTI). Marco en el que varios investigadores de distintas disciplinas presentarán ponencias sobre la memoria de la cultura, su registro oral y el patrimonio cultural arqueológico en el Sahara Occidental seriamente dañado por la ocupación marroquí a partes del territorio saharaui. El encuentro estaba previsto para el mes de abril pero con la situación creada a nivel mundial se ha pospuesto. Inesperada situación que el profesor Juan Carlos Gimeno hace reflexionar sobre ella en el encuentro virtual que organizó el Consejo  Latinoamericano de Ciencias Sociales conocido por sus siglas CLACSO. El profesor nos sitúa en el contexto del largo confinamiento de los saharauis, como última colonia en África que falta por ejercer la totalidad de su soberanía.

Los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, al sur de Argelia, se encuentran cerrados desde la segunda mitad del mes de marzo, para protegerse de la pandemia del Covid 19. Con esta decisión tomada por las autoridades de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) se ha podido mantener un total control del contagio, reduciéndose a 9 casos entre los más de 150.000 personas saharauis que habitan en los campamentos, según los datos difundidos por la Universidad John Hopkins. Sólo una persona ha fallecido según esta institución. Mis amigos en los campamentos me confirman que los pocos casos: había (6) y se han recuperado.
La pandemia provocada por el COVID 19 es una amenaza muy peligrosa en los campamentos de refugiados que existen en el mundo donde no se dan las condiciones para el aislamiento de la población en condiciones que garanticen el no contagio, y por la falta de condiciones de los servicios sanitarios; en la mayor parte de ellos su gestión se realiza por actores externos a los mismos lo que multiplica el riesgo para estas poblaciones, al no permitir la implicación y participación de la población en las decisiones clave. También la pandemia amenazaba la vida en los campamentos saharauis, donde hay un sistema de salud, dirigido por el Ministerio de Salud de la RSD, que con muy pocos recursos está enfrentando, con relativo éxito, las circunstancias habituales en la vida cotidiana en el refugio, con la cooperación de comisiones médicas solidarias. Evidentemente el sistema de salud no estaba preparado para el efecto de un contagio masivo de la población. ¿Dónde lo ha estado en el mundo? Las prácticas culturales derivadas de su forma de vida nómada saharaui que mantiene abiertas las puertas de las jaimas (los hogares) a quien quiera visitarlas y su hospitalidad legendaria, herencia de su historia como un pueblo beduino nómada, le ponía en grave riesgo de contagio. El virus atenta contra las comunidades del afecto y del abrazo y provoca la emergencia de comunidades digitales. Sin embargo, han sido sus propias instituciones sociales (que incluyen el  respeto, y la escucha a los consejos de las mujeres y hombres mayores y otras personas respetables en la sociedad)  y la voluntad irreductible de persistencia de este pueblo unido en la lucha por su autodeterminación, bajo la dirección del Frente Polisario, y la implicación de las personas responsables de las instituciones de gobierno de la RASD (a nivel nacional), y de las gobernaciones departamentales, wilayas, y de los barrios, las  que explican la baja incidencia del virus. Hay una sabiduría en la vida del pueblo saharaui resultado de su larga historia como pueblo libre y nómada y su respuesta unida a la injerencia colonial y a la ocupación marroquí,  que ayuda a explicar su respuesta al virus ahora.
Con la pandemia, la población saharaui padece un confinamiento dentro de otro confinamiento, en el que vive con la extrema dignidad de un pueblo que se resiste a ser engullido por su vecino, Marruecos, con el apoyo de Francia, que no cesa en sus intereses neocolonialistas en el norte de África (y en otras regiones del continente), la complicidad de España, potencia administradora del territorio, cuyos gobiernos se niegan neciamente a aceptar esta condición, la hipocresía de la Unión Europea, donde la Comisión Europea buscando el beneficio comercial, ha apoyado el expolio de los recursos del Sahara Occidental,  riqueza saharaui  (la pesca, la agricultura, la arena,…), y  la indiferencia de la Comunidad Internacional que ha sido incapaz de hacer que se cumpliera el plan de arreglo que aceptaron Marruecos y el Frente Polisario, en el alto el fuego de 1991, manteniendo desde entonces, ¿quién lo entiende?, a la Unión Africana que tuvo un papel muy activo en la propuesta del alto el fuego, totalmente al margen del proceso de resolución del conflicto. La Misión de las Naciones Unidas para el Referendum del Sahara Occidental (MINURSO) no solo ha sido incapaz de crear las condiciones para la realización del referéndum para la que había sido creada, sino tampoco ha podido detener la violación de los derechos humanos de las mujeres y hombres saharauis que viven bajo ocupación (sus responsables dicen que no está mandatadas para esto, ¿quién lo entiende?).
Los efectos que la pandemia puede tener sobre el pueblo saharaui deben valorarse con otros criterios, mirando hacia adelante. La sociedad saharaui, las familias saharauis, como resultado de la situación provocada por la ocupación del reino de Marruecos de su territorio y la falta de resolución, vive dividida en cuatro espacios. En todos ellos, la población saharaui está afectada por la pandemia:
En los campamentos de refugiados al sur de Argelia, país que hace de anfitrión y concede al pueblo saharaui la gestión autónoma de la vida en su territorio: como consecuencia de la pandemia las mujeres y hombres saharauis de los campamentos han quedado confinados, por lo que ha disminuido la llegada de ayuda humanitaria necesaria para la sobrevivencia alimentaria y de salud. Las actividades de los proyectos de cooperación han quedado suspendidas por la repatriación de los expatriados. La respuesta de Argelia enviando varias caravanas de alimentos, medicinas y otros materiales necesarios para paliar las necesidades más urgentes, no ha sido suficiente para revertir una situación estructuralmente precaria. Con todo, no es una situación extraña para una población que lleva confinada en estos campamentos al menos de 1991, cuando se firmó el alto el fuego, con el mandato de la MINURSO de organizar un referéndum en los siguientes 6 meses. Confinados dentro de un confinamiento, pero sabiéndose juntos en una lucha común y la dirección del Frente Polisario resiste la situación actual.
El territorio de Sahara Occidental ocupado por Marruecos, tres cuartas partes del territorio, que ha divido en dos con la construcción de un muro de 2700 kms., el más largo del mundo, después de la muralla china) y ocupa ilegalmente según el derecho internacional, ejerciendo violencia sobre cualquier saharaui, mujer u hombre, joven o anciano, que reclame su saharauidad. En los territorios ocupados, la pandemia ha tenido como consecuencia desviar la atención internacional sobre la violencia de la ocupación y la represión de los saharauis, ha impedido la presencia de observadores extranjeros que puedan dar cuenta de dicha represión; ha reforzado el papel de control de las fuerzas de ocupación marroquís, y reforzado su política de impunidad. La población re-existe, explorando en los medios digitales canales para la denuncia de las violaciones sobre  periodistas, estudiantes, y mujeres que se han convertido desde hace dos décadas en la punta de flecha de la resistencia saharaui a la ocupación.
Para las familias saharauis que habitualmente se desplazaban a trabajar, principalmente a España, la pandemia ha impedido su movimiento, por los que los ingresos esperados de su trabajo no se producirán y sus remesas no llegarán este año a los campamentos. Esta reducción se une a la disminución de la ayuda humanitaria limitando los niveles de alimentación de las familias saharauis, lo que crea una situación especialmente grave entre (se dan altos índices de desnutrición) y de las personas ancianas. La actitud culturalmente adecuada es esperar que pase este ciclón de la pandemia, como se espera que pase una tormenta de arena en pleno desierto.
Queda una pequeña parte de población saharaui que vive nomadeando en el desierto, en el territorio del Sahara Occidental al oeste del muro, que los saharauis llaman “Territorios Liberados”. Su vida, referencia de la vida buena y de la buena salud, para la sociedad saharaui: moviéndose libremente por el territorio alimentándose de leche de camella, tampoco es una vida fácil, obligadas a sortear los todavía 7 millones de minas que sembraron los marroquís en su suelo. A esta población también le afecta la pandemia al mantenerla fija sin movimiento, y a la espera, sin poder comerciar ni comprar. De nuevo, paciencia saharaui y contemplación del horizonte del desierto, que es también el horizonte del futuro libre.
Los efectos de la Pandemia se suman y retroalimentan con el largo confinamiento que viven los saharauis allá donde estén, privados de lo único que desean como pueblo: ser libres y autodeterminados; lo demás llegará después, o no llegará, pero no importa. Esta voluntad férrea ha permitido al pueblo saharaui sobrevivir a lo largo de su historia y las difícil pruebas desde 1975/76, fechas en que fue abandonado por la potencia colonizadora, España, y ocupado violentamente por Marruecos y Mauritania (ésta segunda, hasta 1979, cuando el Frente Polisario obligó a abandonar la contienda). La guerra fue una larga y dura experiencia de muerte, de separación entre hombres (en el frente de batalla) y mujeres (en los campamentos, que construyeron y gestionaban) de separación de los hijos (muchos hijos de mártires) de sus padres. Pero era una experiencia donde el pueblo saharaui miraba de frente al futuro. Más difícil, por cuanto más injusto, está siendo el periodo de ni paz ni guerra que viven desde 1991, primero confiando en los compromisos de la comunidad internacional de realizar un referéndum de autodeterminación; después sabiéndose engañados en su actitud de buena voluntad, por Marruecos y las potencias que pretender mantener el estatus quo en el mundo a costa del derecho del pueblo saharaui a su autodeterminación. Aunque, y es la última opción, el Frente Polisario mantiene su ejército armado y entrenado en los Territorios Liberados, como garantía de la persistencia de su lucha y su derecho como movimiento de liberación nacional, a liberarse por las armas. El que su opción para conseguir la liberación sea el diálogo, a pesar de los continuos incumplimientos habidos, habla de la justicia de sus argumentos y de la buena voluntad que mantiene para alcanzar al paz.
Es por eso que el pueblo saharaui no quiere volver a la normalidad. Porque la normalidad es el problema, no la solución.
La pandemia ha abierto en todos los rincones del mundo una brecha de conciencia, un poner en suspenso lo que había, y es por eso que este tiempo se convierte en un momento de oportunidad para repensar de dónde venimos, para replantear a dónde queremos llegar.
Del mundo que venimos, ¿qué rescataremos?: los principios de la legalidad internacional, o la geopolítica de las potencias que actúan al margen de estos principios facilitando proyectos de muerte, como el que significa la ocupación de Marruecos para el pueblo saharaui, mirando para otra parte ante la ocupación, el despojo de las riquezas y la violación de sus derechos humanos. 
Para la Unión Europea, ¿qué rescataremos?: un proyecto que ponga en valor los avances en justicia y el derecho, la solidaridad, la fraternidad o un proyecto de futuro que negando su responsabilidad histórica colonialista reedite su expansión colonial sobre el mundo y mime las relaciones con sus vecinos al otro lado de sus fronteras. La Unión Europea tiene ante si este desafío;  se encuentra en una bifurcación donde puede decidir su destino. Sólo uno de estos dos caminos salvará a los pueblos de Europa frente a la codicia del capitalismo, la violencia del colonialismo y la complicidad del patriarcado que les acompaña. Ese camino hecho desde los pueblos y para los pueblos no podrá sino solidarizarse con la lucha legítima del pueblo saharaui.
Mientras tanto los saharauis esperan confinados, no por el virus, sino por la injusticia. El tapabocas con que están cubiertos no es una mascarilla higiénica sino la mordaza del colonialismo que quiere sentenciarles a ser invisibles y mudos. Pero este pueblo tiene voz y la usa para quienes saben escucharle y también para quien se resiste a oírle.
Saben que cuentan con el apoyo de la solidaridad civil internacional y con los pueblos y  las fuerzas sociales y políticas de los países en el  mundo donde la descolonización sigue siendo el proyecto, porque son conscientes de que el mundo no ha dejado de estar cubierto por el manto de la colonialidad. Saben, y lo saben muy bien, que pueden contar con sus hermanos africanos y de la Unión Africana, consciente de que hasta que no se descolonice el Sahara Occidental, la última colonia de África, el continente entero seguirá siendo un continente colonizado.
Pero el pueblo saharaui sabe que solo puede confiar en sí mismo, que su futuro les pertenecerá solo a ellos. Tienen consigo la experiencia de un pueblo nómada obligado a detenerse y asentarse cuando las condiciones lo han exigido, con las sequias y las guerras;  pero sólo mientras se dan estas condiciones. Es una sociedad cuya historia es movimiento. Un pueblo, más allá de los recursos que les roba Marruecos, rico en cosas importantes que puede ofrecer a los demás, de las que pueden aprender los otros pueblos. Por ejemplo,  que la abundancia es seguida de la escasez, pero esta es seguida siempre por la abundancia. Hay que saber vivir entre los extremos, no en el término medio. La sociedad saharaui es una sociedad de la hospitalidad, donde cada uno es el otro; y esto es buena cosa para ser aprendida. También como pueblo beduino, puede enseñarnos que el horizonte de la vida no se agota en la “humanidad”, porque los humanos no existen, interexisten; en su caso con sus dromedarios y su ganado caprino, los pastos y con plantas  escondidas bajo tierra, cuando en las sequías nada queda sobre su superficie, salvan las vidas de los hombres. El islam que practican concuerda con esta lectura, y es un islam de paz.
Son enseñanzas como estas que nos regala la experiencia histórica de este pueblo las que contribuyen a hacernos conscientes de que tras el coronavirus no deberíamos desear volver a la normalidad de la que venimos, sino construir juntas las condiciones para una vida digna de personas y  pueblos, que en su diferencia y junto con no humanos y seres de la tierra, caminen construyendo un futuro de vida y no de muerte, para nosotras mismas y para el mundo que vendrá. 

miércoles, 31 de julio de 2019

EL MARRUECOS QUE NO QUIERE VER EL SEÑOR ZAPATERO


ARTICULO DE OPINIÓN
Bachir Ahmed Aomar, escritor, poeta e intelectual oriundo del Sahara Occidental
El XX aniversario de la subida al trono de Mohamed VI parece ser la noticia de la semana en España. Toda la prensa española se ha hecho eco de las maravillas que muestra ese país desde que Hassan II se fue a mejor vida.
Sabemos de la capacidad del régimen marroquí en crear lobbys en todo el mundo, pero lo leído este lunes en el diario EL País, nos ha creado cierta sorpresa y estupor, sobre todo, cuando quien firma el “artículo – opinión” se llama José Luis Rodríguez Zapatero y fue presidente del gobierno de España entre 2004 y 2011. En ese artículo el ex presidente pone a Marruecos por las nubes. Considera las relaciones hispano marroquíes como esenciales para el desarrollo del norte de África, pero lo que más sorprende, es que basa el desarrollo de la política exterior de la España democrática en su relación con el país vecino, afirmando que eso significa estabilidad, seguridad y progreso.
Todos los datos aportados por el ex presidente respecto a las relaciones España – Marruecos, son excelentes. El desarrollo económico, la educación, la cultura, los derechos y las libertades. También se acuerda del papel de Marruecos en el freno de la emigración irregular y el terrorismo. Alguien que no conozca el país, pensaría que se está hablando del país más demócrata de África y uno de los mejores del planeta. Para el señor Zapatero, la llegada de Mohamed VI al trono ha sido lo mejor que ha ocurrido en Marruecos en estos últimos 20 años.
En una cosa si estoy totalmente de acuerdo con el señor Zapatero cuando afirma que a las buenas relaciones entre los dos países “ha contribuido de manera decisiva el entendimiento entre  el rey Mohamed VI y el rey  Juan Carlos I, y después con Felipe VI”. No olvidemos que “El rey emérito” se jacta de ser hermanos de Hassan II.
Siento contradecir al Señor Zapatero, pero personalmente tengo una visión bastante diferente del Marruecos al que se refiere el ese artículo.
La llegada de Mohamed VI al trono el 30 de julio de 1999, abrió cierta esperanza para el pueblo marroquí, y como es lógico, para los países de la región, incluida España. No olvidemos que Hassan II había gobernado el país con mano de hierro: torturas, asesinatos, desapariciones. Su hijo aparecía como el salvador, el rey que haría olvidar tantos años de sufrimiento. Un joven educado en Europa, con una aparente mentalidad nueva. Hasta le confeccionaron un nombre, “El rey de los pobres”. Veinte años después, la realidad lo ha colocado en el sitio que le corresponde.
Seguramente el señor Zapatero, lo mismo que Pedro Sánchez, Felipe González, Moratinos, Trinidad Jiménez, Susana Díaz y algunos socialistas más, conocerán a fondo las relaciones económicas entre España y Marruecos. Posiblemente les tocará un trozo del pastel, no lo sé porque no tengo datos, pero desde luego, tanta defensa de lo indefendible tendrá algún significado.
El Marruecos que no ve Rodríguez Zapatero es otro bien diferente. El Marruecos real es un país con un rey déspota, prepotente, arcaico y con un ansia de riqueza irrefrenable. El “rey de los pobres” no existe, si existiera, no se compraría un yate de 90 millones de euros ni tampoco regalaría un avión de 55 millones a su hijo, mientras el pueblo marroquí se muere de hambre.
En el Marruecos que no ve el señor Zapatero, el 70% de la juventud desea emigrar por falta de futuro. En el Rif, existe un problema social de una gravedad inusitada. En una población de 36 millones, diez millones de marroquíes son analfabetos. La sanidad, la vivienda y los servicios básicos son inexistentes, para los pobres, por supuesto. Por este camino, las tensiones sociales son inminentes.
El gran motor económico de Marruecos, al que no alude el ex presidente son, la droga, el control de la emigración irregular y el miedo al terrorismo. El rey y sus consejeros más próximos, saben mover los hilos, para que España en particular y Europa en general se sientan prisioneros de la política que emana de palacio.
Quiero recordarle al señor Zapatero que a nivel de política exterior, Marruecos solo tiene un problema, se  llama Sahara Occidental. Un tema tan importante, y que casualidad, se olvida de mencionarlo. Marruecos ocupa el Sahara Occidental desde 1975. Lo ocupa gracias a la colaboración española, Acuerdo Tripartito de Madrid, se acuerda señor Zapatero?
Ya que fue presidente del gobierno entre 2004 y 2011, el señor Zapatero, aunque no quiere acordarse, seguramente sabrá quién es Aminetu Haidar y su huelga de hambre en Lanzarote en 2009. También recordará el desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik a sangre y fuego por la policía marroquí en 2010.
Habrá que recordarle que existen presos políticos saharauis en cárceles marroquíes cuyas penas van de 20 años a cadena perpetua. No han cometido ningún delito, solo se oponen a la ocupación y a las barbaridades cometidas por Marruecos en el Sahara Occidental, muchos de ellos tienen la nacionalidad española.
En el Sahara Occidental Ocupado, cada día se tortura, se encarcela y se asesina. Marruecos no quiere testigos, por eso expulsa a periodistas, a políticos y a organizaciones de derechos humanos. Desde luego el señor Zapatero no vio nada de eso cuando visitó, por dos veces, la ciudad ocupada de Dajla.
Marruecos junto a España, su valedora en Europa, expolia las riquezas naturales del Sahara Occidental. España defiende a Marruecos para que la Unión Europea firme acuerdos que van contra la legalidad internacional, Acuerdo de Pesca, Acuerdo Agrícola, Turismo, Transporte, Aéreo, etc. El señor Zapatero no se da por enterado.
Los 20 años de Mohamed VI en el trono ha sido un verdadero desastre tanto para el pueblo marroquí, como para los saharauis en el Sahara Occidental Ocupado, aunque el señor Zapatero no quiera, o no tenga la capacidad de verlo.

martes, 26 de febrero de 2019

27 de febrero de 2019. El estado saharaui celebra 43 años de resistencia, dignidad y lucha pacífica, José Taboada Valdes


Fuente: Diario La Realidad Saharaui, DLRS
Coincidiendo con la fiscalización de la retirada de España del Sahara Occidental, el 27 de febrero de 1976, fue proclamada oficialmente la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), en el poblado de Bir Lehlú, en el noreste del país. Se cumple, por tanto el 43 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
Con motivo de tan importante celebración, desde la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara (CEAS-Sahara), queremos, una vez más, expresar nuestro más profundo afecto y solidaridad con el Pueblo Saharaui, y comprometernos a seguir ayudando a la consolidación del Estado Saharaui.
En esta importante fecha para la lucha de un pueblo, motivo de orgullo por su coraje y resistencia pacífica, denunciamos la actual represión y constante violación a los derechos humanos que se producen impunemente en los territorios ocupados del Sáhara Occidental por parte de las fuerzas marroquíes de ocupación, que se intenta ocultar a la opinión pública.
En estos cuarenta y tres años de Colonialismo marroquí, no ha logrado sus objetivos de asimilar y anular las reivindicaciones del pueblo saharaui que se manifiestan diariamente por su libertad e independencia. Intentan con decenas de miles de colonos marroquíes, homogeneizarlos al resto de Marruecos suprimiendo su propia y diferente identidad nacional, han fracasado. La población saharaui que vive bajo ocupación marroquí, diariamente alzan la voz y protestan pacíficamente por su precaria situación. Cientos de presos políticos dan fe de que Marruecos ha fracasado en el Sahara Occidental.
Recordamos, también, una vez más en esta importante fecha, el derecho inalienable y permanente del Pueblo Saharaui a la libre determinación y su derecho a la soberanía sobre sus recursos naturales.
Denunciamos el incumplimiento del veredicto del Tribunal de Justicia de la UE, ante la vergonzosa aprobación en el Parlamento europeo del Acuerdo comercial y pesquero entre la Unión Europea y el Reino de Marruecos, que viola dicha sentencia sobre la aplicación de dichos acuerdos en el Sáhara Occidental, no estando el Territorio bajo la soberanía de Marruecos, en fragante contradicción con la doctrina de la ONU a favor de la autodeterminación del Pueblo Saharaui.
De acuerdo con las resoluciones aprobadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas, y los informes del Secretario General, la Potencia administradora del Sáhara Occidental sigue siendo España y como tal, hasta que finalice el periodo de la descolonización, mantiene su responsabilidad legal y política en esta tragedia. Sin embargo, el Estado Español no asume su responsabilidad en el Sahara, priorizando unas relaciones comerciales y políticas constantemente sometidas al chantaje migratorio y económico de la monarquía alauí, comendador de los creyentes, anclado en la más profunda Edad Media.
Tras 43 años de lucha y resistencia, el Estado saharaui representa hoy la determinación y voluntad de todo un pueblo para ejercer su derecho a decidir libremente su futuro, derecho reconocido por las Naciones Unidas a los países y pueblos bajo dominación colonial.
En estos 43 años, conforme al más estricto respeto al Derecho Internacional, ha quedado de manifiesto que la ocupación marroquí del Sahara Occidental es ilegal, y que no tuvo ni puede tener efectos jurídicos o políticos que mermen el derecho del Pueblo Saharaui a decidir libremente su futuro.

sábado, 23 de febrero de 2019

43 AÑOS DE REPÚBLICA SAHARAUI DEMOCRATICA, (RSD)


Artículo/ Por: Alberto Maestre Fuentes, doctor en historia y autor de libro "Un pueblo olvidado"
Diario El Minuto, Chile en su edición del miércoles 20/02/2019. Coincidiendo con la finalización de la retirada de España del Sahara Occidental, el 27 de febrero de 1976, fue proclamada oficialmente la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), en el poblado de Bir Lehlú, en el noreste del país.
Para sus hermanos africanos el primer día legal de sus respectivas independencias representó el inicio de un futuro libre del dominio colonial y el comienzo del caminar en solitario, al menos sobre el papel. Con sus problemas internos -algunos gravísimos, que desembocarían posteriormente en cruentas guerras civiles en varios de ellos- fueron consolidando sus débiles estructuras de estado, para afianzarse ante el mundo como estados soberanos indiscutibles y factibles, y fueron participando en el concierto de las naciones del mundo. Para los saharauis, en cambio, la proclamación de su independencia significó la continuidad de su lucha contra el colonialismo; pero esta vez la fuerza colonial no venía de Europa, sino de un país africano y vecino por culpa de las políticas españolas.
La marcha, o más bien lo se puede calificar de huida de los españoles del territorio (sin haber cumplido las resoluciones de Naciones Unidas que les exhortaron durante años a descolonizarlo, mediante un referéndum de autodeterminación, y cediéndolo unilateral e ilegalmente a Marruecos y Mauritania mediante los “Acuerdos de Madrid”) implicó que los saharauis no pudieran alcanzar su ansiada independencia y no pudieran realizar y completarse como un estado más, árabe, islámico y africano.
La actitud ilegal y vergonzosa de España, que todavía hoy en día están pagando y sufriendo los saharauis, no ha sido enmendada por la antigua metrópoli, más bien todo lo contrario, puesto que la política de los gobiernos españoles sucesivos desde aquella traición ha sido la de beneficiar la ocupación marroquí sin miramientos en favor de una mala entendida política de relación bilateral con Marruecos. 
Para ello España, y esto es comprensible dada su grave responsabilidad en la creación del conflicto, ha intentado manipular y silenciar el problema saharaui a cualquier precio.
Hace tiempo que los medios de comunicación españoles, públicos y privados, no tratan el conflicto saharaui ni hablan de la destrucción, por parte de Marruecos, de la herencia española en las zonas que ocupa el reino alauí. La represión continua y sistemática que lleva a cabo Marruecos en las zonas que controla del Sahara Occidental es ignorada por completo.
La expulsión de periodistas y activistas españoles a favor de los Derechos Humanos del Sahara Occidental bajo control marroquí, además de no ser nunca objeto ni siquiera de una modesta protesta o nota diplomática española, también es totalmente silenciada.
Ya no sólo a España no le importa que se maltrate continuamente a los saharauis sino tampoco a los propios ciudadanos españoles que les defienden e intentan solidarizarse con ellos. Y todo con el único objetivo de no molestar a sus “hermanos” marroquíes. 
Hace cuarenta y tres años que los saharauis proclamaron valientemente y, en condiciones muy duras y extremas, su independencia. A pesar de que no han podido, todavía, consolidar su estado -por estar más de dos tercios de este ocupado ilegalmente por Marruecos que controla, especialmente, las zonas más productivas y útiles-, lograron su objetivo que es, ni más ni menos, su mera supervivencia y ser reconocidos como un estado más por bastantes países, muchos de ellos africanos y por organizaciones internacionales. No en vano la RASD es miembro fundador de la Unión Africana cuya bandera ondea digna y orgullosamente en su sede de Addis Abeba junto con las demás enseñas nacionales de los restantes países africanos, incluida la de Marruecos.
La proclamación de la independencia de Bir Lehlú, hoy bajo control efectivo de la RASD, se puede calificar de acto heroico, puesto que los marroquíes ya estaban asesinando y maltratando a saharauis y también a algunos ciudadanos españoles, que se habían solidarizado con ellos y que, con gran coraje, los intentaban proteger.
A pesar de la masacre marroquí, de la huida de miles de saharauis hacia la zona de Tindouf, en la vecina Argelia, y del descontrol y desprotección de quien debería de haberlos llevado a la independencia, lograron proclamarla en tierra saharaui.
Esto dice mucho de este pueblo valeroso que, a pesar de los años de abandono, lucha y sufrimiento, sigue conservando sus raíces y tradiciones.
En estos cuarenta y tres años el colonialismo marroquí no ha logrado sus objetivos finales de asimilar y anular a los saharauis, aunque, desde el primer momento, enviaron a miles de colonos al territorio.
Los intentos de unificar las zonas saharauis que ocupa y homogenizarlas al resto de Marruecos, suprimiendo sus rasgos diferenciados, han fracasado totalmente.
Los saharauis que viven bajo la ocupación marroquí siempre que pueden alzan su voz y protestan por su situación precaria y en defensa de su identidad nacional. Miles de presos políticos saharauis dan fe de que Marruecos ha fracasado en el Sahara Occidental.
Marruecos fabricó una gran mentira que todavía se debe creer: el Sahara Occidental es suyo.
La ONU es clara y contundente en cuanto a este tema: el Sahara Occidental es un Territorio no autónomo pendiente de descolonizar.
Marruecos ni controla todo el Sahara Occidental, puesto que la RASD tiene el dominio de casi un tercio de este, ni tiene totalmente seguras las zonas que ocupa
De cara al futuro, realmente es positivo que Marruecos invierta miles y miles de millones de dólares de sus arcas públicas en las zonas del Sahara Occidental bajo su control ilegal a costa de no invertir en territorios más precarios de su reino, puesto que, cuando los saharauis alcancen la independencia efectiva de toda su patria, podrán aprovechar las infraestructuras que les han creado y dejado los ocupantes marroquíes.
Si Marruecos no ha propiciado la celebración del referéndum de autodeterminación del Sahara Occidental tal como demanda las Naciones Unidas es, simplemente, porque duda de que el resultado sea favorable a sus tesis anexionistas.
Marruecos no se fía, no ya sólo de los saharauis que dicen que le son afectos, sino que tampoco se fía de los colonos marroquíes que viven allí. Y no es de extrañar: hace bien en no fiarse de ellos. Así que para los saharauis es bueno que los marroquíes sigan dilapidando dinero en tierra saharaui de cara a la efectividad del estado saharaui.
Marruecos y España son los responsables de que en 1976 los saharauis no pudieran avanzar como un estado más y se vieran sumidos en la desesperación y sufrimiento.
El acceso a las independencias nacionales puede venir dado de distintas formas como todos sabemos y hemos comprobado a lo largo de los años. La de los saharauis será totalmente novedosa y genuina puesto que la proclama que hicieron hace cuarenta y tres años, en el pequeño y asilado poblado de Bir Lehlú, sin medios ni apoyos en un medio totalmente adverso, se podrá completar y hacer efectiva en un El Aaiún modernizado y lleno de infraestructuras  a costa del ocupante y contribuyente marroquí.

jueves, 14 de febrero de 2019

“África Occidental Española en los Libros”, el Sahara Occidental, (República Saharaui) del historiador Pablo Ignacio Dalmases


 SAHARA OCC/LIBROS
Diario La Realidad Saharaui, Madrid jueves 14/02/2019-El historiador Pablo Ignacio de Dalmases uno de los expertos en la historia colonial española en el Sahara Occidental, lanza un nuevo libro a través de la Editorial Athenaica sobre el Sahara Occidental, “África Occidental Española en los Libros”. Esta nueva obra de Dalmases aparecerá próximamente, el día 20 de febrero y será presentada en Madrid con la presencia del autor y académicos vinculados a este país del África Occidental.
Del prólogo de esta obra se desprende que “La asendereada descolonización ha despertado, en cambio, un extraordinario interés tanto en los investigadores, como en los creadores literarios, no sólo españoles, sino también de otros países. África Occidental Española en los libros trata de registrar y comentar la producción bibliográfica, ensayística o narrativa, publicada entre el siglo XIX y nuestros días, cuyo contenido tenga relación con cualquier aspecto general o específico de los territorios que permanecieron bajo administración española, es decir, el Sáhara Occidental, el enclave de Ifni y el Draa, que fue conocido como zona sur del protectorado español. Las referencias bibliográficas, y en algún caso hemerográficas o documentales, incluyen textos publicados en diferentes idiomas, aunque en su mayoría en español, y con la única excepción de los escritos exclusivamente en árabe, merecedores de un estudio específico.
He aquí, pues, una obra adecuada para la orientación, consulta e información de todos aquellos lectores interesados en cualesquiera de los temas referidos a esta área geográfica.

lunes, 20 de junio de 2016

¿Quién teme a los derechos humanos en Sáhara Occidental?

*Fuente. El HuffPost
Por Alfonso López Borgoñoz, coordinador del equipo sobre el Norte de África de la Sección Española de Amnistía Internacional
El pasado 17 de marzo, las autoridades de Marruecos obligaban a la ONU a retirar del Sáhara Occidental a cerca de un centenar de miembros de su personal civil y a cerrar una oficina militar de enlace de la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental), tras unos comentarios de Ban Ki-moon en los que, tras visitar los campos saharauis en Argelia, tachaba las condiciones de vida de los refugiados como "inaceptables" y mencionaba la palabra prohibida para Marruecos,"ocupación", al hablar de la situación en el Sáhara Occidental. Aprobada la ampliación de la MINURSO, una vez más sin mandato sobre derechos humanos, hacemos un análisis histórico sobre la situación que se vive en la región.
Un arreglo incompleto
El origen del problema se remonta al año 1975, cuando Marruecos y Mauritania (que se retiró después) se anexionaron el Sáhara Occidental tras pactarlo con el Gobierno de la España franquista, potencia administradora, mediante un acuerdo sin validez reconocida por la ONU. Desde el primer momento se inició un conflicto armado entre Marruecos y el Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro (Frente Polisario), movimiento saharaui que defiende que se celebre un proceso de autodeterminación en el Sáhara Occidental.
En 1988, Marruecos y el Frente Polisario acordaron el llamado Plan de Arreglo, aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU en 1991, en el que se pactaba un alto el fuego y la celebración de un referéndum en el que se pediría a la población saharaui elegir entre la independencia o la integración en Marruecos. Para poder implementar dicho referéndum y supervisar el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario, se estableció también en 1991 la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO).
Desde entonces, la celebración del referéndum se ha ido posponiendo y aún no se ha podido llevar a cabo. Veinticinco años después, todo continúa igual. Marruecos no acepta un referéndum que incluya la opción de la independencia, mientras sólo admite plantear un posible estatuto de autonomía para el Sahara Occidental, bajo su soberanía. Por su parte, el Frente Polisario sigue defendiendo el proceso de autodeterminación. Cualquier otro supuesto no es aceptable para ellos.
La del Sáhara Occidental es la única misión de mantenimiento de paz de la ONU que no cuenta con un mandato sobre derechos humanos.
El conflicto aún está vivo
Y bien vivo. Entre el personal expulsado el pasado mes de marzo, una parte trabajaba en tareas de sensibilización sobre el riesgo de las minas y de las municiones sin explotar, en la prevención de accidentes y de víctimas mortales y en el proceso de desminado de los programas del Servicio de Acción Antiminas de la ONU, que considera al Sáhara Occidental como uno de los territorios más minados del mundo, con más de 2.500 víctimas registradas desde 1975.
Un mes después de las expulsiones, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba, sin consenso entre sus miembros, la resolución 2285 por la que el mandato de la MINURSO se ampliaba una vez más por otros doce meses sin garantizar que las Naciones Unidas puedan efectuar un seguimiento independiente, imparcial, integral y sostenido de la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y en los campamentos de Tinduf. Es la única misión de mantenimiento de paz de la ONU que no cuenta con un mandato sobre derechos humanos. La resolución no solo no pide el retorno del personal expulsado, sino que el único requisito que se establece es que en el plazo de noventa días se informe al Consejo de Seguridad de si está funcionando a plena capacidad, y si no, "de considerar la mejor forma de facilitar el logro de este objetivo".
Desde hace años, Amnistía Internacional está solicitando a las Naciones Unidas que lleven a cabo una observación de la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y en los campos de Tinduf. Diferentes organismos de la ONU podrían contribuir a ello, como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos o la propia MINURSO, que como todas las demás misiones de las Naciones Unidas también puede llegar a desempeñar un papel clave en esta labor.
Cuando uno ve las resoluciones que se van sucediendo año tras año por los diferentes miembros (temporales o permanentes) del Consejo de Seguridad, sin recoger esta preocupación por la defensa de los derechos humanos, no puede menos que preguntarse: ¿A quien le preocupa (y por qué) que las Naciones Unidas supervisen en un territorio no autónomo y en unos campamentos de personas refugiadas la violación de unos derechos que están en la base de su propia existencia?

lunes, 18 de abril de 2016

De nuevo el Sahara, nuestro Sahara, su Sahara


José Manuel Adán, economista e Inspector de Finanzas del Estado
Desde luego nunca de Marruecos. El próximo 30 de Abril finaliza el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental   (MINURSO,) establecida por Resolución 690 del Consejo de Seguridad de 29 de Abril de 1991 y autorizando diversas prórrogas, la última  por la Resolución 2218 del Consejo de Seguridad de 28 de Abril de 2015. Ya llevamos 41 años de ocupación marroquí y parece que se celebra con la detención y expulsión de cinco españoles (un magistrado y cuatro abogados) por solidarizarse con trece presos saharauis, por lo que Exteriores ha pedido explicaciones a Marruecos que considera que entraron “para sembrar la discordia y atentar contra el orden público”, según un comunicado de la Wilaya de Rabat.  Dos franceses y un belga acompañaban a los españoles que acudieron a visitar a los 13 presos en huelga de hambre por su participación en Gdeim Izik desde el 1 de marzo. La huelga de hambre terminó después de 37 días. Los presos, políticos encarcelados en la cárcel de Salé fueron juzgados en 2013 por un tribunal militar marroquí y condenados a penas de entre 25  años y perpetuidad por su militancia política y participación pacífica en el campamento de Gdeim Izik, donde se concentraron cerca de 20.000  mujeres y hombres  en las cercanías del Aiún para exigir sus derechos en  Octubre de 2010, siendo desmantelado violentamente el 8 de Noviembre; centenares de personas sufrieron  detenciones arbitrarias  con un saldo de trece personas muertas; era el inicio de la fallida primavera árabe. La celebración ha continuado con la expulsión de El Aiún de 84 funcionarios entre personal civil de la Unión Africana (UA) y de la MINURSO. Al parecer la definición exacta del Sahara como territorio “ocupado” por parte de Ban-ki Moon al visitar los territorios y campamentos entre el 2 y el 7 de marzo, ha molestado al hijo de Hassan II que no lo ha recibido.
La vergonzosa retirada militar española del año 1975 por evitar una guerra a consecuencia de la situación política  aprovechada traidoramente por un país, Marruecos, que se decía amigo y organizador de la Marcha Verde el 6 de Noviembre mientras el Jefe del Estado agonizaba, con 350.000 civiles y 20.000 militares que se adentraron en una provincia española  10 kms en dirección a El Aiún con la complacencia de los Estados Unidos y Francia  y la claudicación política permanente frente a Marruecos es algo que ni el Ejército puede olvidar ni los ciudadanos amantes de la libertad tampoco.  No olvidemos que el Sahara occidental con capital El Aiún era una provincia española desde 1952. La sentencia posterior del Tribunal de Justicia de La Haya declarando que en la época anterior a la ocupación española el territorio del Sahara Occidental no tenía dueño, y  otorgaba el derecho de participar en el referéndum solo a las poblaciones originarias por lo que Marruecos no puede erigirse ni en propietario del  territorio  ni en poseedor del mismo , sino simplemente en usurpador de un territorio que pertenece al pueblo saharaui y definiendo el territorio como territorio no autónomo y pendiente de descolonización por la vía de un referéndum que Marruecos se niega a realizar poniendo todo tipo de trabas para su celebración y cuando se protesta, a la cárcel de por vida. El amaño en la población y el trasiego de la misma del norte al sur para aumentar el censo son prácticas ya muy conocidas. La construcción de un muro de norte a sur de 2500 kms minado divide a la población saharaui y torpedea el censo para la celebración del referéndum entre los verdaderos habitantes del territorio.
Un paseo por el tiempo nos lleva a un Sahara Occidental que tiene una superficie algo mayor que la mitad de la de España, 266.000 kms cuadrados a la que perteneció desde 1885 en virtud del Tratado de Berlín por el que se repartieron las potencias europeas el continente africano, comprometiéndose a partir de 1961 a respetar las resoluciones de las Naciones Unidas en cuanto al proceso descolonizador, Resoluciones 1514 de 14 de Diciembre y 1541 de 15 de Diciembre ambas de 1960. En 1966, la Asamblea General mediante la Resolución 2229 recomendó a la potencia administradora, España, que se determinaran las aspiraciones de la población del Sahara Occidental, en consulta con Marruecos y Mauritania y con cualquier otra parte interesada, además de llevar a cabo un referéndum bajo los auspicios de Naciones Unidas con miras al ejercicio del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. Las relaciones entre Marruecos y España en esa época nunca fueron buenas agravándose por los incidentes pesqueros de 1973, fecha en que nació el Frente Polisario, que comenzó atacando un puesto español cercano a la frontera con Marruecos.
El 20 de agosto de 1974, España de acuerdo con la Resolución 2229, antes citada, tomó la decisión de realizar un referéndum en los seis primeros meses de 1975 bajo los auspicios de Naciones Unidas, realizándose un censo de la población saharaui. Marruecos, buscando retrasar el referéndum y un pronunciamiento favorable sobre el estatus jurídico de los territorios del Sahara Occidental antes de la colonización española, acudió al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya (TIJ), reivindicando que dichos territorios eran parte del “imperio almorávide”. El Tribunal dictaminó el 16 de Octubre de 1975 que el territorio del Sahara Occidental era “terra nullius” antes de la colonización, no era tierra de nadie y por lo tanto no existían lazos de soberanía con Marruecos ni con Mauritania. Hassan II que vio el frente diplomático perdido, inició la vergonzosa Marcha Verde el 6 de Noviembre de 1975 sin respetar las Resoluciones 377(1975) y 380(1975) del Consejo de Seguridad solicitando el fin de la invasión del territorio. El 14 de noviembre de 1975, España firmó un Acuerdo tripartito con Marruecos y Mauritania sin tener en cuenta al pueblo saharaui. Desde entonces, Marruecos sin derecho alguno que la asista es usurpador del territorio del Sahara Occidental iniciándose un éxodo de gran parte de la población saharaui siendo perseguida a través del desierto por las tropas marroquíes. Tanto la ONU como la OUA han emitido gran cantidad de Resoluciones en solicitud de la descolonización del territorio, sin ser respetadas por Marruecos.  En 1976 nace la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) que ya tiene 40 años, llamada a liderar el futuro del pueblo saharaui siendo admitida en la OUA como Estado en 1984, y en la actualidad reconocida por 60 países.
Entre 1975 y 1991 estalló la guerra entre los ejércitos de Marruecos y Mauritania contra el Frente Polisario. Mauritania abandona en 1979 mediante el Acuerdo de Argel renunciando a cualquier reclamación territorial en litigio y reconociendo a la RASD. Mientras la población autóctona tiene que huir ante las barbaridades ocurridas en la zona ocupada por Marruecos. Entre 1980 y 1987 Marruecos construye un muro reforzado con piedra, sistemas de control, baterías de artillería, y minado que ha dejado ya muchas víctimas inocentes (13.000 minas ha recuperado ya el Frente Polisario). En 1991 se decreta el alto el fuego a través de las Naciones Unidas y en base al documento denominado “Plan de Arreglo” aprobado el 29 de Abril de 1991 (Res.690) elaborado por los Secretarios Generales de La ONU y la OUA para  la celebración de un referéndum, que de nuevo es el requisito fundamental para el ejercicio del derecho de libre determinación, quedando la aplicación del Alto el Fuego  y el mantenimiento de la paz en manos de la MINURSO, que debe ocuparse de la elaboración “in situ” del censo electoral como paso previo a la celebración del referéndum.
Entre 1991 y 2015, ha habido desacuerdos con Marruecos por el censo, abandonos de la MINURSO (1995/1996); fracaso del “Plan de Arreglo” al no aceptar Marruecos el censo por las apelaciones solicitadas; propuesta del denominado “plan Baker I” o “Tercera Vía”, opción de autonomía para el Sahara dentro de Marruecos, apoyado por EE.UU, Francia y Marruecos y rechazado por el Frente Polisario y Argelia por suponer un retroceso de lo establecido en Resoluciones anteriores (1514 y 2625 de la Asamblea General, siendo rechazado posteriormente por el Consejo de Seguridad (Res 1429 de 2002); en 2003 nuevo plan Baker II , se votaría sobre la base del el censo de NNUU de 2000,los residentes en el territorio ocupado desde 1999 y los refugiados, otorgando a Marruecos estatus de potencia administradora en vez de reconocerla como potencia ocupante, a pesar de ello el Frente Polisario aceptó el Plan pero no Marruecos al considerar inaceptable el referéndum “en la forma en que estaba previsto”. La intifada por la independencia en 2005 en contra de la ocupación marroquí y el Plan de Autonomía en 2007 por parte de Marruecos es una suma y sigue de fracasos.
Vigilar el Alto el Fuego, verificar la reducción de tropas marroquíes en el territorio y el confinamiento de las marroquíes y de las del F.P. en las localidades asignadas, asegurar la liberación de los prisioneros políticos, vigilar el intercambio de prisioneros, aplicar el programa de repatriación, identificar y registrar los votos considerados como cualificados y organizar y asegurar un referéndum libre y justo y proclamar sus resultados, son las misiones incluidas en el mandato  de la MINURSO. Para ello cuenta con 242 efectivos uniformados, 84 personal civil internacional, 157 personal civil local y 12 voluntarios de las Naciones Unidas, que Marruecos expulsa cuando quiere. Por todo ello, además de reforzar el Mandato actual para que la MINURSO no pueda ser expulsada, debe ser ampliado su mandato para que incluya la vigilancia y la protección de los derechos humanos en el territorio del Sahara Occidental y en los campos de refugiados. Además la pesca y la riqueza subyacente en el territorio deben ir a para al pueblo saharaui.
  El opio narcotizante   de la política de Rajoy consistente en no hacer absolutamente nada esperando que el tiempo y solamente el tiempo solucione los problemas parece que ha seguido la pauta de esta gran traición de los gobiernos anteriores. Pero España, ahora en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es la potencia administradora según la legalidad internacional y Marruecos es una fuerza ocupante, ha invadido el territorio, lo ha dividido con el muro lo ha minado  y se aprovechado de los recursos naturales, pesca y fosfatos, obstruye el proceso de referéndum y todo con el apoyo de EE.UU  y Francia y la pasividad de España, que solamente acoge a niños saharauis durante el verano, aunque  nadie reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental. Ayudemos a que la MINURSO tenga un mandato vigoroso que incluya la vigilancia y control de los derechos humanos y apoyemos con todos nuestros medios pacíficos la dación del territorio a sus habitantes originarios al tiempo que lavamos la afrenta realizada por el “amigo marroquí” ya en el lejano 1975.
El poeta saharaui Ali Salem Iselmu con sus versos del poema Tiris, pone el contrapunto: “Si llegas alguna vez, a una tierra lisa y blanca, acompañada de inmensas estatuas negras, y el andar pasivo de camellos y beduinos, recuerda que existe una tierra sin amo y sin dueño, espejo y alma de todo ser inocente”.