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sábado, 16 de agosto de 2014

Julio saharaui: Varapalos judiciales en España, con una visita Real a Marruecos sin mirar al Sáhara

Espía Digital. Por Alfonso Lafarga. 14 DE AGOSTO DE 2014
Si en abril de este año el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) obligó a España a mantener en el territorio nacional a 30 saharauis a los que rechazó conceder asilo y que habían llegado a la isla de Fuerteventura tras huir del campamento de Gdeim Izik, desmantelado por la policía marroquí en El Aaiún, en julio la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional decidió seguir investigando el asesinato del saharaui de nacionalidad española Baby Hamday Buyema, ocurrido en la misma fecha en la que fue arrasado el campamento de Gdeim Izik, en noviembre de 2010.
También en julio la Audiencia Nacional dictó dos sentencias que obligan al Ministerio del Interior a reconocer la condición de apátridas a dos saharauis a los que se les había negado. Interior argumentó que carecían de un certificado de la misión de la ONU en el Sáhara (MINURSO) que demostrase que procedían de allí, lo que sí tenía uno de ellos. El Ministerio del Interior recibió un varapalo por poner tal documento como condición indispensable para reconocer la condición de apátrida a los dos saharauis, cuando si tenían otro tipo de escritos oficiales expedidos por las autoridades del Sáhara que probaban su procedencia.
Y fue en julio cuando el rey de España, Felipe VI, realizó una visita a Marruecos, justo dos días después  de la muerte por disparos del ejército marroquí del saharaui Brahim Budda Ould Taher, ocurrida en la ciudad de Um Draiga, cerca del muro que divide en dos el Sáhara Occidental. Pero durante los dos días que duró el viaje no hubo referencia alguna a la situación de los Derechos Humanos en la excolonia española, tal y como pidieron a Felipe VI varias  organizaciones de DDHH y asociaciones de amistad con el pueblo saharaui.
Pero al ser despedido en el aeropuerto de Rabat por Mohamed VI, entre las autoridades marroquíes que saludaron al rey de España se encontraba Hosni Benslimane, general de Cuerpo de Ejército Comandante de la Gendarmería Real marroquí, investigado en España por la Audiencia Nacional, junto con otros mandos militares marroquíes, por el secuestro, tortura y asesinato de casi 600 saharauis cometidos desde que Marruecos invadió el Sáhara Occidental a finales de 1975.
Este no es el único caso que tiene pendiente el general marroquí con la justicia de otros países. Sobre él pesa una orden de detención internacional francesa de 2007 por la desaparición y muerte en París, en octubre de 1965, de Mehdi Ben Barka, opositor a Hasán II.
Relación de acontecimientos saharauis, julio 2014; leer aquí.

lunes, 21 de julio de 2014

Willy Meyer: La monarquía española no hará nada por los saharauis, está unida al sátrapa marroquí

(Alfonso Lafarga).- Willy Meyer, el principal valedor de la causa saharaui en el Parlamento Europeo, cree que Felipe VI, en su primera visita oficial a Marruecos, no se pronunciará  ante Mohamed VI a favor de los legítimos derechos del pueblo saharaui.
La dimisión de Willy Meyer por el caso del fondo de pensiones del Parlamento Europeo gestionado por una sicav ha dejado fuera de la Eurocámara al hombre que durante diez años ha denunciado los atropellos marroquíes contra los saharauis y que, con la Izquierda Unitaria Europea, consiguió del  Parlamento Europeo exigir a Marruecos la liberación de los presos políticos y el reconocimiento del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.
El que fue, entre otros cargos, vicepresidente del Intergrupo Paz y Libertad para el Pueblo Saharaui del Parlamento Europeo, asegura que su salida no significará una merma en la política seguida hasta ahora, ya que los nuevos representantes de Izquierda Unida son personas igualmente comprometidas con la causa saharaui.
En declaraciones a “elespíadigital.com”, preguntado por el próximo viaje de los reyes de España a Rabat Meyer se muestra escéptico sobre la posibilidad de que Felipe VI tenga un gesto o palabras favorables hacia la población originaria del Sáhara Occidental, que lucha por ejercer el derecho a la autodeterminación de un territorio invadido por Marruecos a finales de 1975, tras serle entregado por España.
“La monarquía española –precisa- está totalmente unida al sátrapa marroquí  y, por lo tanto, no espero nada, ninguna reivindicación fuerte, que es lo que tendría que hacer un jefe de Estado. Un jefe de Estado, si fuera republicano,  lógicamente tendría que impulsar el cumplimiento del derecho internacional; y en esa visita protocolaria España, como país interesado en la administración de la descolonización, debería pedir y exigir fechas concretas para el ejercicio de la autodeterminación”.
A lo que añade: “Pero esto no va a pasar así, porque la monarquía es hoy fundamentalmente un lobby económico. Esto es en lo que se ha convertido la monarquía en España, con grandes intereses económicos, con grandes fortunas y lo único que pretenderá  hacer es que las grandes empresas españolas sigan explotando recursos que no son propiedad de Marruecos,  sino de los saharauis”.
Meyer se muestra satisfecho de que la Eurocámara, además de reconocer el derecho a la autodeterminación del territorio no autónomo del Sáhara Occidental y  pedir la liberación de los presos políticos, haya planteado  la necesidad de que se monitoricen por parte de la MINURSO la situación de Derechos Humanos y que el Parlamento haga suyo un mensaje inequívoco conforme a la carta de Naciones Unidas y a la necesidad de que se ejercite el derecho de autodeterminación.
Victorias y derrotas
Una de las actuaciones más combativas ha sido la denuncia de la explotación de los recursos naturales en los territorios ocupados, donde dice ha habido victorias y derrotas: “Una victoria muy importante fue la no prórroga del acuerdo de pesca y, sin embargo, también la derrota; al final se aprobó un nuevo acuerdo de pesca que incluía las aguas del Sáhara Occidental  pendientes de la descolonización”.
Señala como muy importante que el Parlamento haya fijado una posición de fondo que ayuda a que este alineado con la carta de Naciones Unidas,  “muy clara en cuanto a la necesidad de que el último proceso de descolonización de África tenga que ejercitarse y ejercerse”.
Precisamente el voto negativo al acuerdo de pesca de la Unión Europea con Marruecos le costó a Meyer ciertas críticas, hasta el punto de que el ayuntamiento de Conil (Cádiz), a propuesta del PSOE, le declaró persona no grata. Sin embargo, recuerda que no tuvo repercusión y que en las elecciones europeas obtuvieron en este municipio “un resultado formidable, muy bueno”.
Ante la cuestión de por qué Marruecos ha ganado adeptos en el Parlamento Europeo, como ocurrió con el acuerdo de pesca, dice que han hecho una denuncia permanente y así fue durante la presidencia de turno española, con José Luis Rodríguez Zapatero, cuando se organizó la cumbre UE-Marruecos en Granada. Allí, señala, se acordó “pasar del acuerdo de asociación a un estatuto avanzado, que es un estatuto privilegiado, a pesar de los incumplimientos permanentes de Marruecos en Derechos Humanos respecto a la ocupación  y, además, respecto a los propios DDHH de Marruecos”.
“Planteamos en ese mismo momento una denuncia de cómo es posible que un acuerdo comercial y un acuerdo de asociación no tenga en cuenta los Derechos  Humanos. Hay un lobby marroquí muy potente de empresas a través de Francia y España que permanentemente actúa en el Parlamento Europeo, llegando a extremos increíbles. Cuando se aprobaron unas delegaciones “ad hoc” para visitar los territorios ocupados, sobre la marcha la cancillería marroquí vetó a los parlamentarios y no permitió la entrada. Hasta ese punto tienen capacidad”, relata.
El 9 de marzo pasado una delegación europea tenía previsto ir a los territorios ocupados y Willy Meyer, expulsado por la fuerza en otras tres ocasiones, formaba parte de ella. Ahora, a pesar de no tener la condición de europarlamentario, se muestra tajante al hablar de volver a la capital del Sáhara Occidental: “Por supuesto, claro, en cuanto haya posibilidad volveré a intentar entrar en el Aaiún”.
El exdiputado europeo es crítico con la actuación de los diferentes  gobiernos de España en el conflicto del Sáhara Occidental: “La administración española de todos los colores políticos que hemos tenido se ha caracterizado, fundamentalmente, por una cosa, no asumir la obligación que demanda el derecho internacional  de quien fuera la potencia administradora de la descolonización. Se ha situado al revés, a favor de la fuerza ocupante”.
Y agrega: “Ha sido uno de los problemas más serios que hemos tenido en todos los gobiernos, desde Felipe González hasta el último de Rajoy, pasando por todos los demás, no han asumido esa responsabilidad. Es lo contrario que hizo Portugal con Timor.  Portugal sí asumió la responsabilidad del proceso de descolonización, consiguió que se realizara el derecho de autodeterminación, pero en el caso de España no. Y eso va en contra de los derechos de los saharauis, les pone en una situación de gran indefensión”.
Wily Meyer ha sido durante estos diez años la voz de los saharauis en Europa. Denunció la actuación de las fuerzas ocupantes marroquíes en el desmantelamiento del campamento de la dignidad en las afueras de El Aaiún, acudió junto a Aminetu Haidar al aeropuerto de Lanzarote cuando estaba en huelga de hambre, en diciembre de 2009, tras ser expulsada ilegalmente de El Aaiún, y un año después la propuso para el premio Sájarov para la Libertad de Conciencia que concede el Parlamento Europeo.
En reconocimiento a su defensa de la causa saharaui, en octubre de 2013 Willy Meyer  recibió en Sevilla el premio a la Solidaridad “González Carballo” de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui, instituido en homenaje a este médico de compromiso internacionalista que falleció en 2001 en un accidente de tráfico en los campamentos saharauis de Tinduf. El galardón lo han recibido, entre otros, Marcos Ana,  José Saramago y la Familia Bardem.
Aunque ha terminado su etapa en el Parlamento Europeo, Meyer asevera que seguirá implicado con la causa saharaui: “Me pondré a disposición del Grupo de Amistad del Parlamento Europeo para que como exdiputado  cuenten conmigo para cualquier actividad, y con las asociaciones  de solidaridad  lo mismo. Quiero seguir estando ahí, ayudando en la medida de mis posibilidades hasta conseguir el objetivo, el derecho de autodeterminación”.

martes, 24 de junio de 2014

El Frente Polisario recuerda a Felipe VI la responsabilidad histórica de España con el Sáhara

El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz, ha felicitado a Felipe VI con motivo de su proclamación como rey de España, al que ha recordado la responsabilidad histórica de España en el proceso inacabado de descolonización del Sáhara Occidental.
Mohamed Abdelaziz, secretario general del Frente POLISARIO, se ha dirigido al nuevo rey de España, Felipe VI, para expresarle sus más “sinceras  felicitaciones”, las de su gobierno y del pueblo saharaui, informa la agencia SPS.
"Los pueblos del Sáhara Occidental y de España mantienen y mantendrán lazos históricos, culturales, lingüísticos y de vecindad que forman una base sólida para unas firmes relaciones de amistad y solidaridad, en el presente como en el futuro", indica el mensaje del presidente saharaui.
Mohamed Abdelaziz ha recordado que en el Sáhara Occidental "reside aún la responsabilidad de España para culminar el proceso inacabado de descolonización y poner punto final a la tragedia que vive el pueblo saharaui durante más de cuatro décadas".
"No tenemos la mínima duda de que Su Majestad, en el marco de su apego a los valores de la legalidad internacional, democracia, solidaridad y entendimiento, no escatimará el mínimo esfuerzo para contribuir activa y exitosamente en la solución justa y duradera del conflicto del Sahara Occidental", concluye Mohamed Abdelaziz.
El rey de Marruecos, Mohamed VI, también ha remitido al Felipe VI un mensaje de felicitación en el que asegura su orgullo por "los vínculos de sólida amistad y recíproca consideración” que les unen,  tanto personalmente como a las dos casas reales, además de “las relaciones de fructífera cooperación y eficiente solidaridad” que vinculan a ambos países.
Mohamed VI señala que quiere “mantener viva la especial amistad que siempre ha unido a los Soberanos de los reinos de España y de Marruecos”, incrementar las sólidas relaciones amistosas “que enlazan a nuestros dos pueblos amigos”, para ocupar el lugar que les corresponde, “tanto en el marco de nuestras relaciones bilaterales, como en el seno del Estatuto avanzado que vincula al Reino de Marruecos con la Unión Europea".
El rey alaui  espera “tener la dicha” de recibir al rey de España “como querido y honorable huésped de Marruecos”, país que dice a Felipe VI es su “segunda patria”, informa la agencia marroquí MAP.

Hmad Hammad: Traición, crimen y humillación: la realidad del pueblo saharaui

Por Hmad Hammad* / Fuente: VSOA  junio de 2014 (Foto: Espacios Europeos)
El Sahara Occidental, un protectorado español desde 1884, se incluyó en 1963 en la lista de los territorios no autónomos con arreglo al Capítulo XI de la Carta: A (5514) anexo III.
A partir de 1962 España en su calidad de potencia administradora, transmitió información técnica y estadística sobre el territorio, en virtud a lo dispuesto en el apartado E del artículo 37 de la Carta de las Naciones Unidas. Estainformación fue estudiada por el comité especial encargado de examinar la situación con respecto a los países y pueblos coloniales.
El comité especial en una serie de resoluciones de la Asamblea General sobre la cuestión del Sahara Occidental, reafirmó la aplicabilidad al territorio de la declaración sobre la independencia a los países y pueblos coloniales (Resolución 1514 XV de la Asamblea General). Dicha resolución sigue sin llevarse a cabo fuera del papel hasta hoy en día.
En realidad y por desgracia los hechos que impiden la práctica de tal derecho son los siguientes:
En los últimos meses del año 1975 el por entonces príncipe de España, Juan Carlos de Borbón, justo cuando desempeñaba de jefatura del Estado español de una forma interina -pero con todos los poderes del dictador en la mano-, cometió un delito que se puede catalogar de alta traición: la vergonzosa entrega a Marruecos y Mauritania en noviembre de 1975 del territorio bajo administración española.
La venta del territorio y la población saharaui se efectuó en secreto en la nocturnidad de los despachos de Madrid y recibía el nombre de Acuerdos Tripartitos, el nombre simplificado de la declaración de principios entre España, Marruecos y Mauritania, firmado el 14 de noviembre de 1975 en Madrid entre los representantes de estos países. Lo cierto es que, después de este acuerdo, la ONU no ha considerado ni a Marruecos ni en su momento a Mauritania como potencias administradoras del territorio del Sahara Occidental, que sigue figurando en la lista de la ONU de territorios pendientes de descolonización. En aquellos dramáticos momentos, el jefe de Estado español Juan Carlos de Borbón, visitó a las tropas coloniales españolas destacadas en El Aaiún en un viaje sorpresivo, mientras estaba en tratos con los marroquíes y mauritanos para la entrega del territorio. El rey Juan Carlos de Borbón no tuvo ningún reparo en engañar y mentir a sus tropas, a las que traicionará en las siguientes horas al igual que al pueblo saharaui y a la propia ONU.
De esa manera, el rey Juan Carlos de Borbón colaboró en el genocidio contra el pueblo saharaui, en grado de colaboración necesaria con el ejecutor directo del mismo, el dictador autoritario y criminal de guerra Hassan II, al haber puesto bajo la bota de su ejército a la población saharaui totalmente desarmada, a los que debería haber defendido con arreglo al derecho internacional y a los derechos humanos más fundamentales. El pueblo saharaui fue acorralado en sus viviendas por el ejército español poniendo vallas en todos los barrios saharauis de El Aaiún para impedir de esa manera la huida del pueblo y entregarlo en bandeja a los ocupantes, para luego huir y dejarle a su muerte mientras acordaba el abandono del territorio (Operación Golondrina). Los efectivos regresaron al Cuartel de El Goloso durante los meses de diciembre de 1975 y enero del año siguiente para abandonar al final el territorio y dejar atrás un conflicto que dura hasta el presente. El pueblo fue, como lo sigue siendo hoy en día, masacrado en una desigual guerra y un genocidio que se saldo con miles de víctimas.
El jefe de Estado español Juan Carlos De Borbón junto con el criminal de guerra, el dictador Hassan II, disfrutaron de la impunidad sin que nadie pidiera explicaciones y responsabilidades; el jefe de Estado español Juan Carlos De Borbón por cómplice y colaborador necesario, y la ONU que había decretado a través de su Tribunal Internacional de Justicia y de su resolución 380 la ilegalidad de la acción unilateral de Marruecos y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
Las últimas palabras destacadas del rey de España delante de sus tropas en El Aaiún y delante del pueblo saharaui diciéndoles: “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetara el derecho de los saharauis a ser libres…”. Todas esas promesas fueron una mentira y un engaño.
A los pocos días el dictador marroquí Hassan II envió a sus tropas al territorio del Sahara Occidental con el fin de invadirlo y anexionarlo a sus dominios. El 6 de noviembre de 1975, los invasores marroquíes traspasaron la frontera internacionalmente reconocida del Sahara occidental, en virtud de los acuerdos de Madrid de 1975; en aquel entonces comenzó el sufrimiento de todo un pueblo y una nación, la identidad y el patrimonio cultural junto con la propiedad fueron sometidos al plan de exterminio sistemático llevado a cabo por el dictador Hassan II y sus tropas reales que en su nombre matan y en su nombre fusilan y en su nombre se juzga y se condecora a los asesinos.
Cuando comenzó la invasión, comenzó con ella el plan de exterminio contra todos los elementos fundamentales de la existencia del pueblo saharaui que fueron violados como lo siguen hoy en día, sin que nadie pueda remediarlo. Detrás de este plan feroz y criminal se escondía el sentimiento teológico marroquí contra el pueblo saharaui, considerado infiel por el dictador Hassan II y su hijo el dictador Mohamed VI que exigía el culto a su responsabilidad y el sometimiento de los saharauis libres. Miles de saharauis fueron desalojados de sus viviendas, para ser luego reemplazados por colonos y soldados marroquíes. El reemplazo y la eliminación de los saharauis era la principal política de la ocupación y del plan de exterminio marroquí, que buscaba distorsionar la realidad existente en el Sahara ocupado y fabricar una población artificial. Miles de saharauis se quedaron sin viviendas de la noche a la mañana y, peor aún, fueron llevados colectivamente en masa a los campos de concentración improvisados en los cuarteles ocupados por las FAR (Fuerzas Armadas Reales). El Aaiún, la capital del Sahara occidental, vivió momentos terroríficos; familias enteras desalojadas de sus casas; niños, mujeres y ancianos son llevados en furgones y en camiones militares sin saber cuál será su destino y este no era otro que los campos de concentración improvisados en los cuarteles de El Hchaicha, los barracones en el barrio del Ejército, a los que antes llamaban “tendencia” junto con el cuartel del puerto de El Aaiún. Desde estos cuarteles partían los camiones de las fuerzas ocupantes repletos de cadáveres de ciudadanos saharauis fusilados y otros que eran enterrados vivos para regresar luego repletos de otros ciudadanos capturados en el desierto que corrían la misma suerte, llegados desde los poblados saharauis de Amgala, Guelta, Yedeiria, Mehbes, Hagunia etc.
El batallón 35 junto con el batallón 18, en colaboración con los servicios secretos marroquíes y por orden del dictador Hassan II, eran los encargados de causar tormentos y torturas al desarmado pueblo saharaui considerado infiel por el sátrapa Hassan II y su hijo VI, que exige a los saharauis sumisión y culto a su personalidad, cosa que el pueblo saharaui negaba con convicción, ya que esas prácticas no forman parte de nuestra cultura y de nuestro modo de vida espiritual; eso provocó que el encarcelamiento de civiles por parte del majzén marroquí alauita se fuera haciendo cada vez más frecuente; para eso se crearon más cárceles secretas, como la famosa Magguna y más campos de concentración de trabajo y de exterminio, con el fin de mantener presos y exterminar a saharauis calificados como infieles e inferiores por el ideario alauita marroquí. La ciudad de El Aaiún fue sometida a una especie de decreto de noche y niebla, se producía el silencio en el Sahara Occidental. Niños, mujeres, ancianos y hombres son llevados clandestinamente a los campos de concentración, sin dar otra información del hecho de su detención, porque el fundamento del plan de liquidación marroquí exigía que ninguna información pueda ser difundida acerca del paradero y el destino de la población secuestrada.
El dictador Hassan II reafirmó que una intimidación efectiva y duradera, solo se logra por penas de muerte o por medidas que mantengan a los familiares y a la población en la incertidumbre sobre la suerte del reo y, por la misma razón, la entrega del cuerpo para su entierro en su lugar de origen no es aconsejable, porque podrá ser utilizada para manifestaciones. Esa es la principal estrategia marroquí para la práctica del terrorismo de Estado; también en el Sahara Occidental existían los vuelos de la muerte, sabiendo que centenares de saharauis fueron lanzados desde los helicópteros de los ocupantes hacia la niebla de ninguna parte. Todos estos hechos ocurrieron sin que nadie pida explicaciones ni a los culpables ni a los responsables. En esos campos de concentración y confinamiento se encerraba a los saharauis por su pertenencia a un conflicto genérico en lugar de sus actos individuales sin juicio previo ni garantías judiciales. Un sistema de represión de toda regla, un número indeterminado de campos para encerrar a personas civiles no combatientes de una zona en conflicto, es una violación directa a los derechos humanos más fundamentales y en especial al artículo 15 de la Carta de los Derechos humanos:
Protección contra la tortura y otros tratos o penas inhumanas o degradantes.
“Los Estados partes tomaron todas las medidas de carácter legislativo, administrativo, judicial o de otra índole que sean efectivas para evitar que las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con los demás sean sometidas a torturas u otros tratos o penas cueles inhumanos o degradantes”.
Realmente los cuarteles militares del Hchaicha junto con los barracones en el barrio del Ejército y el cuartel del puerto de El Aaiún, eran grandes centros de detención y estaban preparados para alojar tortura y asesinar a civiles saharauis desalojados de sus viviendas y de sus jaimas, para ser sometidos sistemáticamente a la deshumanización mediante diversos procedimientos: mutilaciones, violaciones, animalización, humillación, hacinamiento, desnudez forzada, etc.

* ACTIVISTA SAHARAUI DE DERECHOS HUMANOS, VICEPRESIDENTE DE CODAPSO (COMITÉ DE APOYO AL DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN DEL SAHARA OCCIDENTAL).

jueves, 12 de junio de 2014

Las mujeres saharauis piden a Felipe VI que cumpla la promesa que hizo su padre

(Alfonso Lafarga) Se lo dijo personalmente al rey Juan Carlos  hace cinco años y, ahora, Zahra Ramdám Ahmed  se lo pide al príncipe Felipe, inminente rey de España. Quiere que cumpla la promesa  que hizo su padre en 1975 en El Aaiún, capital del Sáhara Occidental y en aquel momento la 53 provincia española: proteger los legítimos derechos del pueblo saharaui.
Zahra Ramdán, presidenta de la Asociación de Mujeres Saharauis en España (AMSE), recuerda a quien va a ser Felipe VI y jefe del Estado español, el compromiso que el príncipe Juan Carlos, como Jefe de Estado en funciones, adquirió con los saharauis el 2 de noviembre de 1975, en una circunstancias cruciales, cuando el general Franco agonizaba y  la amenazante “Marcha Verde” marroquí estaba  preparada para presentarse en las puertas del Sáhara Occidental.
Aquel 2 de noviembre, y en un viaje sorpresa, Juan Carlos, príncipe de España, se presentó en El Aaiún para dar su respaldo  a los militares destinados en el Sáhara Occidental, ante cuyos mandos y las principales personalidades saharauis  dijo que España iba a cumplir sus compromisos. Y al final, concretó: “Debemos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo  y nuestra historia nos lo exigen”.
El 31 de marzo de 2009 Zahra Ramdám asistió como invitada por su condición de  presidenta de  AMSE a la entrega de la tercera edición del Premio de Derechos Humanos Rey de España en la Universidad de Alcalá,  concedido  al “Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer" (CLADEM), con sede en Perú y que recogió su presidenta,  Morma Henríquez.
En el Paraninfo de la Universidad de Alcalá Zahra Ramdám, junto al resto de invitados, escuchó con atención al rey de España decir que los premios habían sido  concebidos para “defender la dignidad de la persona, expresada en Derechos y Libertades que no prescriben, universales, iguales e inalienables” con el fin de “fomentar la tutela y promoción de los Derechos Humanos, básicos para articular conceptos de tanto alcance como la libertad, la solidaridad, la justicia o la ciudadanía”.
“Conceptos y derechos –añadió el rey-  del todo imprescindibles para configurar el marco político, jurídico y social que el ser humano requiere para poder desarrollarse en plenitud”.
Finalizado  el acto,  los reyes,  el Defensor del Pueblo en ese momento, Enrique Múgica Herzog y el Rector de la Universidad de Alcalá, Virgilio Zapatero, cuyos organismos patrocinan el premio, abandonaron la mesa presidencial mientras conversaban con los asistentes, representantes del Gobierno, partidos políticos, universidad, mundo de la cultura y la cooperación.
Zahra Ramdám, vestida con melfa, la tradicional prenda de las mujeres saharauis, se acercó decidida hasta el rey y se presentó: “Majestad, soy saharaui y recuerdo perfectamente cuando visitó mi ciudad natal, El Aaiún, en noviembre de 1975”. Y continuó: “S.M. prometió que iba a defender el legítimo derecho del pueblo saharaui. Sin embargo, el pueblo saharaui aún está esperando que esa promesa se cumpla, todavía estamos sufriendo las consecuencias de esa promesa que no se ha llevado a cabo”. Zahra recuerda que el rey escuchó y calló.
Ahora,  la presidenta de la Asociación de  Mujeres Saharauis en España cuenta a “elespiadigital.com” que quiere plantear a quien va a ser Felipe VI lo mismo que dijo a su padre. “Y mucho más a él  -resalta- como un primer monarca licenciado, formado, que entiende más de legalidad internacional.  Que el pueblo  saharaui lleva más de 22 años esperando poder ejercer su derecho a votar,  como establecen las instancias internacionales, como ha dicho Naciones Unidas,  para decidir si quiere ser parte de Marruecos o ser libre”.
Zahra Ramdám, que huyó a los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) cuando iba a ser detenida, reclama al que va a ser Jefe del Estado español su intervención personal para ayudar a la solución de un conflicto que dura ya 39 años.
“A Felipe VI le pido – afirma – que intervenga,  por sus estrechas relaciones  con la monarquía marroquí y, por supuesto,  con Francia,  país que obstaculiza  una  solución. Esperamos que el nuevo monarca asuma su responsabilidad, estamos en el siglo XXI y el pueblo saharaui sigue sufriendo las lacras de la retirada de España del Sáhara,  de esa violación fragrante del Derecho Internacional “.

La representante de las mujeres saharauis considera que la monarquía española tiene una deuda con los saharauis y es el momento de saldarla con Felipe VI como Jefe del Estado.  Y añade lo que califica como un caso más de la discriminación que sufren los saharauis: “Le están dando la  nacionalidad española a los sefardíes de hace más de 500 años y de los saharauis, que eran también ciudadanos españoles, se han olvidado por el chantaje marroquí”.

viernes, 14 de septiembre de 2012

La nueva imagen de la Casa Real olvida “puntos negros” como la entrega del Sáhara


La Casa Real se vanagloria de haber recibido, durante las 24 primeras horas de su nueva página web, la visita de 140.000 personas, con un total de  650.000 entradas y hasta 100.000 consultas simultáneas. Un verdadero éxito, sin duda, por los significativos cambios imprimidos a su escaparate informático para dar una imagen de transparencia, claridad y cercanía ante la opinión pública. Así lo ha difundido la práctica totalidad de los medios de comunicación que, desde el punto de vista crítico, como mucho, han echado en falta unas palabras explicativas sobre el caso Urdangarín.
Es cierto que sería de ilusos esperar que la Casa Real aprovechara la ocasión para aclarar este y otros asuntos oscuros que envuelven a la Corona de España. No se trata de hacer, a estas alturas, un “mea culpa” de los puntos negros en la trayectoria de Juan Carlos, pero también es cierto que, precisamente en honor de las muchas personas interesadas en la Casa Real, no habría estado mal incluir alguna referencia, al menos, a aquellos acontecimientos que, debido a su trascendencia histórica, todavía hoy permanecen de plena actualidad. Me refiero concretamente al protagonismo del Rey en la entrega del Sáhara Occidental a Marruecos, asunto que, como otros polémicos, se esquiva en esta operación de imagen.
Quienes quieran enterarse de los detalles deberán zambullirse en las páginas de los libros, como “El precio del trono”, de Pilar Urbano y de  reciente aparición, que dedica a este tema unas cuantas páginas. La realidad es que, por lo general, se ha pasado “de puntillas” por la implicación del Rey en un asunto tan sangrante que aún duele a buena parte de la población española y sigue movilizando a miles de jóvenes que ni siquiera habían nacido en 1975.
Pilar Urbano explica que Juan Carlos asumió la Jefatura del Estado el 30 de octubre de ese año, en plena crisis del Sáhara, tras haber solicitado el propio Franco, ya en fase terminal, que se aplicara el artículo 11 de la Ley Orgánica del Estado. Al día siguiente, Juan Carlos, ya como máxima autoridad política de la nación, preside un Consejo de Ministros con la cuestión saharaui como tema prioritario.
“Estamos en una situación muy crítica –pone la autora en boca del Rey-, en la que va a ser necesario adoptar decisiones de riesgo. Y soy ahora el jefe del Estado, y no pienso endosarle a nadie lo que es responsabilidad mía. Así que se acabó el marasmo: voy a tomar el asunto del Sáhara en mis manos”.
Portada del libro de Pilar Urbano.
En consecuencia con estas palabras, su primera medida fue un viaje relámpago a la todavía colonia española donde, públicamente, ante la oficialidad concentrada en el Casino Militar, prometió que España cumpliría sus compromisos y respetaría “el derecho de los saharauis a ser libres”, palabras que, por cierto y según explica Pilar Urbano, desaparecieron de la nota oficial a la prensa para no ofender al rey de Marruecos, Hasán II.
Mientras, Prado y Colón de Carvajal, en tanto que persona de máxima confianza de Juan Carlos, viajaba a Estados Unidos con un mensaje personal para Henry Kissinger, secretario de Estado del presidente Ford, comunicándole su disposición a que “Marruecos se quede con el Sáhara”, aunque a condición de parar la Marcha Verde lanzada para ocupar el territorio saharaui.
El mismo día en que se produce esta entrevista, el 3 de noviembre de 1975, en La Zarzuela se celebra una “minicumbre” presidida por Juan Carlos, en la que participan el presidente del Gobierno, Arias Navarro; el primer ministro marroquí, Ahmed Osman, el ministro español de Exteriores, Pedro Cortina, y José Solís, ministro Secretario del Movimiento. De esta reunión sale el acuerdo secreto de que la Marcha Verde hiciera una ocupación simbólica del territorio saharaui con una profundidad de solo 10 kilómetros y únicamente durante 48 horas.
Sin embargo, Hasán II no cumpliría su compromiso, reactivando sus planes iniciales de invasión, ante lo que el Gobierno de Arias Navarro, bajo la jefatura del Estado del actual monarca, ordenó a las tropas españolas que abandonaran el Sáhara. Una semana después, el 7 de noviembre, se firmaba en Madrid el Acuerdo Tripartido que formalizaba la entrega del Sáhara a Marruecos.
El problema del libro de Pilar Urbano es que, como la web de la Casa Real, presenta una imagen edulcorada no solo en este punto negro de la trayectoria de Juan Carlos sino en otras cuestionadas situaciones. Así, la postura del rey en la crisis saharaui resulta ser una maniobra estratégica que libró a España de una nueva guerra. Lo mismo ocurre cuando Juan Carlos aparece junto a Franco en las multitudinarias concentraciones de apoyo a la dictadura durante el Proceso de Burgos y en defensa de los últimos fusilamientos del franquismo el 27 de septiembre de 1975. Para Pilar Urbano fueron  una “moneda falsa” que se debía pagar para acceder a la Corona: “el precio del trono”.
Parafraseando al propio Juan Carlos, la autora dice que el rey vivió la crisis del Sáhara como “un trago muy amargo” y que se esforzó en evitar “una guerra indeseable que no hubiésemos ganado”. Como también se reconoce en esta obra, la mayor parte de los militares no eran de esa opinión y estaban dispuestos a defender al pueblo saharaui frente a Marruecos. Como se sabe, estos militares, de forma generalizada, vivieron la entrega a Marruecos como una traición, algunos mantuvieron en esos últimos momentos contactos con el Frente Polisario y hasta hay quien afirma que les facilitaron vehículos y armamento para defenderse de la invasión marroquí. Pilar Urbano, al concluir este capítulo, cita de forma significativa los últimos gritos que se atribuyen al último capitán que abandonó la colonia: “¡Moros, hijos de puta! ¡Viva el Polisario!”.