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miércoles, 23 de octubre de 2019

La "Provincia 53", cruce de memorias entre España y el Sahara Occidental


La salida española de su antigua colonia es una de las piezas que faltan para completar nuestro puzle histórico más reciente y acabar con un largo tiempo de abandono y silencio
*Fuente: El Día. Laura Casielles 14.10.2019 | 
Cuando llegamos a casa de Chej Uald Chaudi, lo primero que nos enseñó fue su cartilla de policía español. La casa de Chej es una jaima en Smara, una de las siete wilayas (divisiones administrativas) que componen los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf. Su cartilla de policía está guardada en un sobre junto con otros documentos -como su carné de identidad, su libro de familia, y los papeles que atestiguan que su padre y su tío estuvieron en el frente durante la Guerra Civil-, a la espera del día en que le sirvan para recuperar algunas prestaciones a las que tendría derecho, como una pensión o un pasaporte.
Cuando llegamos a casa de Chelo Iglesias, lo primero que nos enseñó fue una bandera saharaui. La casa de Chelo es un apartamento en la sierra, a las afueras de Madrid. La bandera saharaui está guardada en un armario junto con otros objetos -collares, fotos, recuerdos- a la espera del momento en que pueda devolverla a alguna de las personas que la enarbolaron en su día: cuenta que fue la primera bandera saharaui que se cosió, y que salió a la calle en la histórica manifestación con la que la ciudad de El Aaiún recibió en mayo de 1975 a una delegación de la ONU, pocos meses antes de que el territorio fuera ocupado por Marruecos con la llamada Marcha Verde.
Historias de un tiempo del que hablamos poco. La cartilla de Chej y la bandera de Chelo son recuerdos de un mismo tiempo: ese en el que el Sahara Occidental se conocía como Sahara español. La colonización de ese territorio por parte de España comenzó en 1884 con un puñado de establecimientos comerciales a lo largo de la línea de costa, y se desarrolló a lo largo del siglo XX, con un interés que crecía a medida que se hacían evidentes los beneficios que podían reportar un subsuelo rico en fosfatos y una situación geográfica útil para defender posiciones como las Islas Canarias en unas décadas de guerras y tensiones. Se establecieron ciudades, que se fueron poblando de personas como Chelo, que llegaban allí desde la Península para ejercer como militares, maestras, funcionarios o trabajadores de empresas españolas. Pero también las personas originarias del Sahara, como Chej, se fueron viendo obligadas o tentadas a cambiar su modo de vida tradicionalmente nómada por las costumbres de los colonos. Como ocurrió en buena parte de África, reglas y cartabones trazaron fronteras sobre el desierto, y la gente del Sahara también se hizo militar, maestra, funcionario, trabajador del fosfato o de la pesca. Bajo la Administración española.
Conocimos a Chej, a Chelo, y a tantas otras personas, en el marco de un proyecto que trata de rescatar la memoria de aquel tiempo y de todo lo que ocurrió después. Se trata del documental web "Provincia 53", que se estrenó el viernes 20 de septiembre y está disponible íntegramente online en www.provincia53.com. Un proyecto que nació del asombro personal al ir conociendo diversos retazos de esta historia y constatar el amplio desconocimiento que las generaciones más jóvenes en España tenemos de ella, por más que esté trenzada de manera indisoluble con la propia, y del progresivo convencimiento de que ese desconocimiento, lejos de ser casual, apuntala una injusticia.
El único territorio pendiente de descolonización de África. Porque resulta que la historia del Sahara Occidental iba a desacompasarse de la de otros países vecinos. Desde mediados del siglo XX, las naciones africanas comenzaron a conseguir su independencia. Fuera a través de guerras, de negociaciones o de transiciones pactadas con las élites locales, el caso es que para la década de los sesenta no quedaba apenas ningún territorio en el continente bajo el dominio de metrópolis europeas. En ese contexto, la ONU comenzó a presionar a España para que facilitara la descolonización del Sahara Occidental.
Pero para el régimen franquista, la posesión de este territorio era importante tanto en términos económicos como simbólicos, así que ideó un subterfugio para no cumplir este mandato: se anexionó de hecho el territorio, con un estatus diferente al de colonia. El Sahara Occidental pasó así a convertirse, en 1960, en una provincia más de España. La provincia número 53, con el mismo estatus legal que Albacete, Cádiz o Pontevedra. Sus habitantes tenían los mismos derechos y deberes que cualquier persona española. Hacían la mili y estudiaban en la escuela la lista de reyes godos; se formaban en la Sección Femenina y escuchaban a "Los Brincos".
Pero, en 1975, su vida iba a cambiar radicalmente, y en un sentido distinto al del resto de provincias. Ese mismo otoño en que España estaba en vilo por la muerte del dictador y la pregunta abierta sobre de qué modo se construiría el sistema democrático que el país estaba pidiendo, entre otros muchos asuntos también se negociaba la cuestión del Sahara. Viendo la debilidad del régimen franquista, Marruecos, que tenía aspiraciones de anexionarse el país vecino, aceleró los acontecimientos, lanzando la llamada Marcha Verde. España, que había prometido y seguía prometiendo no abandonar el territorio sin garantizar al pueblo saharaui la consecución de su independencia, no resistió la presión.
El mismo día de la muerte de Franco, el BOE publicaba la ley de Descolonización del Sahara Occidental. Los militares como Chej vieron a sus oficiales llevarse las armas de los cuarteles; las maestras como Chelo se subieron a aviones que las llevarían de vuelta a la Península. Y, ante la cada vez mayor violencia ejercida por Marruecos, el pueblo saharaui comenzó su huida: un éxodo a través del desierto que los llevó hasta los campamentos de refugiados de Tinduf, en el sur de Argelia, donde siguen viviendo 43 años más tarde.
Durante el rodaje de las entrevistas que componen "Provincia 53", al relatar ese tiempo, tanto saharauis como españoles pronunciaban de forma recurrente dos palabras: "abandono" y "silencio".
Una pieza que falta en el puzle de la memoria. Lejos de toda nostalgia o voluntad neocolonial, repasar esta historia es una responsabilidad democrática. A lo largo del siglo XX, la mayor parte de los países europeos que colonizaron otros territorios en épocas recientes han tenido que hacerse cargo de su responsabilidad en la descolonización de esas naciones, a través de políticas de apoyo a sus procesos de soberanía o incluso de reparación por la violencia y el expolio cometidos durante el tiempo de ocupación. España, sin embargo, ha logrado esquivar esa tarea. La propia ONU ha emitido diversas resoluciones que establecen que, mientras no se realice un referéndum de autodeterminación, España sigue siendo, de facto, la potencia administradora del Sahara Occidental. Pero los años, las décadas pasan, y ese referéndum sigue estancado. Lo que se traduce de manera directa en que medio millón de personas siguen viviendo bajo la ocupación o en el exilio.
En un momento en que la memoria histórica está muy viva en la opinión pública española, capaz al fin de abrir algunas de las cajas de Pandora que dejaron selladas los acuerdos fundantes de la llamada Transición, volver a dejar de lado la historia del Sahara Occidental sería eludir una de las piezas fundamentales de nuestro propio puzle histórico. En un contexto de Guerra Fría y de nuevos pactos internacionales, el abandono del Sahara fue uno de los precios a pagar por la tranquilidad de la España democrática. Y se pagó. Y luego, se cubrió de silencio.
Un silencio que es, por lo demás, hermano de tantos otros. Muchos de los temas que recorre el documental web "Provincia 53" muestran hasta qué punto en la historia del Sahara Occidental se reflejan temas centrales de la memoria democrática española. Es clave, por ejemplo, la cuestión de las personas desaparecidas: también en el desierto sus familiares siguen buscando fosas comunes en las que esperan encontrar los cuerpos de un padre o un abuelo cuya muerte dataría de tiempos tan tardíos como los primeros años setenta. El antropólogo Paco Etxeberria nos contaba, durante el rodaje, lo que supuso encontrar, en una de esas fosas, DNI españoles perfectamente conservados gracias a las condiciones ambientales extremas del desierto. "Iguales a los que yo usaba durante la última época de la dictadura", explicaba.
Hacer memoria cruzada. Recuperar esa historia, en todo caso, no es un ejercicio que pueda hacerse desde una sola de las partes implicadas. Muy a menudo, los relatos del tiempo colonial español -tanto en el caso del Sahara como en otros- giran en torno a la idea de una convivencia ideal, de un tiempo de armonía en el que ambos pueblos formaban parte de un mismo mundo. Por más que esta vivencia pueda ser cierta para las personas concretas que vivían sus ocupaciones cotidianas llevándose lo mejor que podían con sus vecinos, es necesario abrir el zoom para no eludir que se trata, también, de una historia en la que una parte ostentaba de manera muy clara el privilegio y la fuerza.
Por eso, el equipo que hay detrás de "Provincia 53" tiene un pie en cada uno de los lados de la historia, en un intento de cruzar las visiones para una perspectiva más completa. Promovido por el Instituto 25 para la Democracia fue parte de un programa de cooperación de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (AECID). Y cooperar fue lo que hicimos una decena de jóvenes españoles y saharauis durante los ocho meses que duró el desarrollo de este documental. Cooperar para encontrar un modo común de contar una historia de la que unos heredamos la responsabilidad y otros las consecuencias.
De acuerdo con los tiempos, ese modo común se reveló como digital. "Provincia 53" no es una película, sino un documental web íntegramente disponible online, en el que distintas piezas de audio, vídeo, texto, imagen? dialogan para mostrar distintas facetas de esta misma historia. ¿La idea? Que vuelen a través de las redes, que es como nos llega la información a quienes pertenecemos a esta generación que, como nos decía nuestro compañero Brahim Chagaf, "heredó una vergüenza".
Tanto en España como en los campamentos de refugiados, las noticias y las reflexiones llegan a través de Whatsapp, Facebook o stories de Instagram. Así que a eso hemos querido jugar. La provincia 53, un espacio desconocido para nosotras y nosotros más allá de misteriosas fotos ocres de un pasado remoto, se ha convertido en "#Provincia53", un espacio online que proponemos explorar en común para lograr contarlo de nuevo: sin los silencios que nos legaron, llamando por su nombre a los necesarios matices y responsabilidades. Como herramienta para avanzar hacia una solución que lleva demasiado tiempo pendiente.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Provincia 53: Estreno en Madrid del documental sobre la memoria del Sáhara Occidental


Acuérdate de lo que pasó en el Sahara
La asturiana Laura Casielles estrena el documental "Provincia 53" para sacar del olvido a los saharauis que España abandonó en la Transición
SANTI DONAIRO (NERVIO)
La periodista y poeta asturiana Laura Casielles dirige el documental web "Provincia 53", que se estrena mañana viernes en la red (www.provincia53.com). La "Provincia 53" es el Sahara Occidental, el territorio colonial que España abandonó en 1976, dejando tras de sí un largo conflicto y 150.000 víctimas, los refugiados saharauis que han visto cómo Marruecos ocupaba su país y sobre los que aún pesa el sentimiento de haber sido abandonados a su suerte por los españoles. El documental que dirige Casielles se acerca a este conflicto desde el punto de vista de la memoria histórica. Aspira a llenar el "gran vacío" que, según esta autora, existe en el relato de la Trancisión española sobre lo que ocurrió hace 43 años en aquel territorio colonial que un día fue España.
Justicia, verdad, reparación
"La idea surge de darnos cuenta de que el conflicto saharaui es un gran desconocido en España. Sí, tenemos una noción de que algo pasó allí, pero no lo tenemos muy claro. Es curioso, pero convivimos con niños saharauis que vienen a pasar sus vacaciones a España pero no tenemos ni idea de cuál era la historia común con nuestro país", apunta Casielles. "En el relato que hemos heredado del fin de la dictadura y de la Trancisión hay un gran vacío sobre la historia colonial de España, que deja desamparado a ese pueblo que también necesita justicia, verdad y reparación".
"Provincia 53" es un proyecto multimedia y orientado a la difusión digital. Lo conforman diversas piezas audiovisuales, sonoras, gráficas y textuales que se acercan a distintas etapas y detalles de la historia reciente del Sahara Occidental. En su mayoría recogen testimonios de personas tanto saharauis como españolas que vivieron la época de la colonización y la salida de España, que tuvo como consecuencia que el proceso de descolonización de este territorio quedara inconcluso. El proyecto, desarrollado por un equipo español y saharaui, está financiado por la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) y auspiciado por el Instituto 25M para la Democracia, vinculado a Podemos.
"No será un documental al uso", explica Laura Casielles. "Cuando entras en la web te encontrarás distintas piezas, en distintos formatos para que puedas ir componiéndote un puzzle", detalla. "Cada pieza puede moverse autónomamente y nos encantaría que la gente divulgase ese material por las redes sociales. Con todas esas piezas, la lectora o espectadora irá atando los cabos de esa historia que está por contar y por construir", añade.
Los dos Saharas
El documental da voz a los que se quedaron para acabar convirtiéndose en refugiados pero también a los españoles que se fueron siguiendo las órdenes de un Estado que en aquellos momentos hacía el tránsito de una dictadura a una democracia. En "Provincia 53" se han reunido, por ejemplo, a profesoras españolas destinadas al Sahara Occidental con alguna de sus alumnas de entonces. Un reencuentro emocionante. "Se trata de indagar cómo podemos hacer memoria juntos. Una memoria cruzada, que no imponga una perspectiva, que sepa encontrar de qué modo eso se compartió y pueda mirarse desde los dos puntos de vista. No queremos caer ni en el paternalismo ni en el buenismo", explica Laura Casielles. Hay puntos en común entre los testimonios de un lado y de otro. "Lo que hemos encontrado en todos es la certeza de que algo estuvo mal hecho, que algo se precipitó y no siguió el curso que se esperaba, siguiendo el proceso de descolonización que siguieron otros países".
De las dos partes, la de los refugiados se llevó lo peor. "Los saharauis nos transmiten el sentimiento de abandono o incluso de traición de que quienes les tenían que defender no lo hicieron, de que aquello no fue justo y tenía que haberse hecho de otra manera", explica Casielles.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Nueva prohibición en Líbano de la proyección del documental "3 Cámaras Robadas" sobre territorios saharauis ocupados


Informa Equipe Media. 8 de septiembre de 2019
El Líbano prohíbe por segunda vez que se proyecte el documental "3 Cámaras Robadas" en el Festival de Cine Independiente del Líbano.
El jueves 5 de septiembre, el Comité de Películas en el Líbano recomendó prohibir la publicación del documental "3 Cámaras Robadas" sin revelar las razones reales detrás de la prohibición.
Se esperaba que la película, la cual documenta sobre la experiencia de "Equipe Media" para romper el bloqueo informativo en el Sáhara Occidental, se proyectara en el Festival de Cine Independiente del Líbano, que se inaugurará el jueves.
El director del festival Gauthier Charbel, dijo que existía la posibilidad de organizar un taller y una reunión sobre la película, aunque estaba oficialmente prohibida.
Esta es la segunda vez que actores influyentes en el Líbano intervienen a favor del Reino de Marruecos y sus aliados para impedir la película, que expone el comportamiento y los métodos de la ocupación marroquí para callar la voz del pueblo saharaui en los territorios ocupados.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Hamada, filme sobre los refugiados saharauis, premiado en Ámsterdam y Gijón


*Fuente: Periodistas-es; por: Jesús Cabaleiro Larrán  26/11/2018
El filme documental Hamada, del director Eloy Domínguez Serén (Pontevedra, 1985), ha sido premiado recientemente en el Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) como antes lo hiciera en el Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam.
Se trata de una coproducción de Suecia –donde vive su autor-, Noruega y Alemania, con una duración de 88 minutos. El director gallego viajó al campamento saharaui de Bojador a enseñar cine y decidió hacer la película, una aproximación “íntima y emocional” al Sahara, realizada con vitalidad.
La película perfila, con tintes de humor y situaciones inesperadas, un inusual retrato de un grupo de amigos que viven en un campamento de refugiados en medio del desierto reparando Mercedes y Land Rover, aunque no vayan más allá de las alambradas y muros que los quieren retenidos e invisibles.
Un campo minado y el segundo muro militar más grande del mundo, construido por Marruecos, separa a estos amigos de su tierra natal, de la que solo oyeron hablar en las historias que les contaron sus padres. Así, se reflejan las generaciones a las que Marruecos negó el país en 1975. Se destaca especialmente el papel de las mujeres que tienen un protagonismo preponderante en el día a día.
La película se estrenó con un triunfo en el Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam. En España se pudo ver por primera vez en el 56º Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) celebrado del 16 al 24 de noviembre de 2018, en la sección ‘Rellumes’, donde obtuvo el premio a la mejor película española estrenada en el festival y el de mejor director de película española.
También acude al quinto festival documental de Oporto del 24 de noviembre al 2 de diciembre, donde se visionó, en su sección internacional, el domingo 25 de noviembre. La muestra, con 130 filmes, abarca el teatro Rivolí, la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Oporto, los cines Passos Manuel y Trindade, el Planetario –con proyecciones de películas en que aparecen el espacio y estrellas- y la Universidad Católica.
Posteriormente, Hamada será el filme que clausure el festival Novos Cinemas (Festival internacional de cine de Pontevedra) a celebrar del 11 al 16 de diciembre.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Retratan las vergüenzas del colonialismo español en el Sáhara Occidental. Documental “Las ciudades imposibles” de Chus Domínguez

*Fuente: 20 minutos. Por CÉSAR-JAVIER PALACIOS, 20 de noviembre de 2018
Ciudades imposibles en medio del desierto, levantadas de la nada y para nada a mayor gloria de un imaginario imperio franquista colonial, racista, acomplejado y miserable.
Ciudades imposibles conquistadas a sangre y fuego para nada y por nada, a mayor gloria de un reino invasor colonial, opresor, discriminador, expoliador.
Las ciudades imposibles (2018) es el último trabajo audiovisual del creador leonés Chus Domínguez, producido por el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), en el que te tenido la inmensa suerte de participar como facilitador y documentalista.
Una experiencia dura, pues fue necesario rodar a cámara y micrófonos ocultos en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, precauciones que no evitaron que sufriéramos varios arrestos, multas y el borrado de parte del material grabado.
Después de haber formado parte de la exposición del MUSAC ‘Cómo vivir con la memoria’, el trabajo se ha presentado en L’Alternativa, Festival de Cinema Independent de Barcelona, sección Panorama, y en Alcine, Festival de cine de Alcalá de Henares, sección Divergencias, así como en Cine por venir, Fundación La Posta, en Valencia.
Lo más interesante es que durante una semana, del 21 al 30 de noviembre, podrá verse gratis on line dentro de la Selección Oficial del Festival Márgenes. Este festival es un certamen expresamente dedicado a las nuevas tendencias de la creación cinematográfica contemporánea en Iberoamérica, al margen de la industria y el circuito comercial. Travelling vergonzante
El trabajo de Chus Domínguez se aleja de lo que podría entenderse por un documental típico. Como ya he contado en otro artículo, presenta un hipnotizante travelling visual y sonoro por las calles de las ciudades saharianas que el franquismo soñó como delirio imperial en medio de las arenas del desierto, pero abandonó a su (mala) suerte al final de la dictadura.
Las muestra ahora, tal y como son en la actualidad, olvidadas de los españoles y ocupadas manu militari por los marroquíes, persiguiendo la entelequia de unas viejas postales en blanco y negro realizadas entre 1940 y 1950 en unos espacios que entonces eran fantasmas urbanísticos y hoy ya no existen. “En sus imágenes aparecen ciudades nuevas como escenarios de películas de ciencia ficción, rodeadas del desierto y semivacías, preparadas para acoger al nuevo hombre que el régimen diseñaba”, resalta Domínguez en su página web.
Las postales de Bonifacio Hernández, un fotógrafo de Las Palmas de Gran Canaria prácticamente desconocido, son la línea argumental del recorrido que hace la cámara por esas ciudades africanas recién fundadas y que resultaron eficacísima herramienta de propaganda, pues eran remitidas por sus habitantes (muchos de ellos pobres reclutas de reemplazo) como prueba de la supuesta calidad de vida que en ellas existía.
Destrozo cultural y ecológico
Esas postales, resalta igualmente Domínguez, “fijaron una vida nómada que convirtieron en sedentaria pues se consideraba un deber el civilizarlos”.
A este destrozo cultural se debe añadir el terrorífico impacto ambiental que tal decisión ha provocado en un ecosistema tan frágil como es el desértico.
Acompañan a las imágenes los textos salvajes, racistas, incluso sanguinarios, publicados por los más aplaudidos militares africanistas del momento, traducidos y leídos en la lengua nativa propia de cada una de esas ciudades a las que esos personajes hacen terrorífica referencia. Escuchar sus relatos grandilocuentes e injustos mientras observas en lo que se han convertido esas ciudades coloniales provoca un impacto terrible, inimaginable, al espectador.
Lo dicho. Si te interesa el tema, no te pierdas su exhibición gratuita del 21 al 30 de noviembre en la web del Festival Márgenes.

jueves, 15 de noviembre de 2018

El corto “Shertat y la comida”, sobre el conocido personaje de la narrativa oral saharaui premiado en varios festivales


‘Shertat y la Comida’ considerado un apoyo importante para el Festival Internacional de Cine del Sahara FiSahara
El cortometraje de Julia Díaz y Alvar Vielsa, realizado en Ciudad Real, seleccionado para el Fisahara, llegará a los campamentos de refugiados con cuatro laureles ya que ha sido finalista en Lisbon Film Rendezbous; en el III Festival Internacional de Cortometrajes de Cuenca” en XI Festival de Cine Ciudad de Bogotá; y en Almagro Internacional Film Festival.
La primera edición del festival se realizó en 2003 gracias a la iniciativa de la comunidad refugiada saharaui, la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara) y de personalidades del cine español. Desde entonces han asistido, en distintas ediciones, numerosas personalidades como Javier Bardem, Manu Chao, Oona Chaplin, Eduardo Galeano, entre otros.
Julia Díaz y Álvar Vielsa agradecen y se sienten orgullosos de que la organización del FiSahara considere: “Contar con ‘Shertat y la Comida’ es un apoyo importante tanto para el festival como para el pueblo saharaui”.
El protagonista del corto de animación es Shertat, personaje de la literatura oral saharaui y es la primera vez que hace su aparición en la gran pantalla.
La importancia de esta propuesta, radica en que se visualice, en la comunidad internacional, parte de la riqueza ancestral de un pueblo que aún en la injusticia de ver ocupada su tierra tiene mucho que ofrecer al resto el mundo.
Ambos directores harán lo posible para estar presentes en esta XIV edición del festival y poder ser representación de una provincia, Ciudad Real, siempre tan sensibilizada con la problemática saharaui.

lunes, 29 de octubre de 2018

Se estrena en Madrid el documental El loco del desierto. Casas con botellas de plástico para los refugiados saharauis

*Fuente ACNUR. 29 Octubre 2018
El documental El loco del desierto narra la historia y proyecto de Tateh Lehbib, un refugiado saharaui a quien sus vecinos del campo de refugiados de Auserd (Tinduf, Argelia) empezaron a llamar “loco” cuando dijo que iba a construir un refugio resistente al calor y a las tormentas de arena con botellas de plástico. Lo que empezó siendo un apodo, es hoy una referencia internacional. ACNUR le ha acompañado en este camino. ¡Descúbrelo!
Refugio, innovación, educación
Tateh Lehbib accedió a la Universidad de Argel para estudiar Energías Renovables gracias a una beca DAFI de ACNUR. Cuando terminó la carrera y un master posterior, Tateh regresó a los campos de refugiados saharauis. Inspirado por todo lo que había estudiado y con el deseo de mejorar la vida de los saharauis, Tateh decidió construir un refugio con botellas de plástico rellenas de arena que fuera resistente al calor y a las tormentas del desierto. Cuando el departamento de innovación de ACNUR conoció el proyecto de Tateh, le becó de nuevo para que pudiera construir 25 refugios en los campos de Tinduf.
“Seguiremos trabajando y construyendo casas para la gente más necesitada”. Tateh, el "loco".
El primer refugio que construyó Tateh fue para su querida abuela, que por aquel entonces tenía 90 años. Quería ofrecerle un lugar más fresco donde descansar después de más de media vida bajo el sol abrasador del desierto. Actualmente, 25 familias en situación de vulnerabilidad en los campos de refugiados saharauis de Tinduf cuentan con un refugio de Tateh. Sólo el 1% de los refugiados en todo el mundo logra acceder a la universidad. Quienes logran formar parte de este porcentaje, como Tateh, suelen estudiar carreras con las que poder reconstruir su país cuando el conflicto del que han huido termine o para mejorar la vida de sus compatriotas.
“El proyecto me pareció asombroso”. Julieta Cherep, la directora.
Asegura que cuando conoció a Tateh le pareció “un chico joven muy comprometido con su pueblo y lleno de ganas e ilusión por cambiar la vida de los saharauis”. Su innovador proyecto le parece asombroso. “Lo que más me llama la atención del proyecto es como con algo sencillo (arena y botellas) se puede construir algo tan grande”, afirma la también directora de La niña bonita. Del rodaje recuerda con cariño las charlas nocturnas con Tateh: “es un auténtico lujo poder comunicarse en el mismo idioma con alguien como él. Sin duda un aprendizaje que nunca olvidaré”.
 “Cuando vuelves a casa, sientes que se ha quedado allí un pedacito te ti”. El equipo técnico.
Iker Rementeria y Javier Hernando “Látigo”, director de fotografía y sonidista de El loco del desierto, respectivamente, formaron junto con Julieta Cherep el equipo de rodaje de este documental. Pasaron una semana en el desierto soportando altas temperaturas e incluso una tormenta de arena que estuvo a punto de dañar los equipos. Todo esto quedó compensado con los días de convivencia con los refugiados saharauis. “El Pueblo saharaui es culto, bondadoso, paciente y organizado”, afirma Rementeria. El sonidista recordará siempre el té que compartieron el último día con Tateh, su hermana y sus padres en su jaima. “Al final, te hacen sentir parte de su familia y cuando vuelves a casa, sientes que se ha quedado allí un pedacito te ti”, asegura.


Tatah ha sido entrevistado esta tarde en el programa de la Sexta Más vale tarde. Ver la entrevista aquí. “Si esto es locura, me gusta que me llamen loco”, afirma Tatah.

jueves, 5 de julio de 2018

Desminando una injusticia: «TERRITORIO LIBERADO» [película documental de Yago Monserrat Berenguel sobre el Pueblo Saharaui]


Cámara al hombro, Yago Monserrat Berenguel se subió al todoterreno con la misión de recorrer el desierto del Sáhara de la mano del pueblo saharaui, el pueblo beduino despojado ayer y hoy de su tierra por las potencias invasoras. Ahora tenemos el resultado de su largo viaje como director y guionista: la película documental «Territorio Liberado».
El hilo conductor es la búsqueda de Salek, quien desde que su amigo Omar murió en sus brazos a causa de la explosión de una mina vaga por el desierto. Su hermano Mohamed Alí lo busca y mientras va encontrando pistas de por dónde anda, se le une una maestra saharaui que nunca ha estado en los Territorios Liberados.
La imagen de un saharaui sentado en medio del desierto invita al público a arrellanarse en su sillón y ver no solo la falta de buen carbón y alimentos en los campamentos de refugiados, sino a adentrarse en el dolor profundo que cruza el alma del pueblo saharaui que históricamente ha sido mutilada. Únicamente la convicción por la causa les hace resistir.
El retorno
“La tierra madre abre los brazos”, piensa la maestra, cuando se adentra en los Territorios Liberados. Aquí se proclamó hace 40 años, un 27 de febrero, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) que a cada paso hace gala de la sabiduría de los hombres y las mujeres del desierto que saben orientarse por el sol y las estrellas para sortear las minas del enemigo, tanto en el terreno como en el tablero político internacional.
Mariam lleva tres años quitando minas con su equipo en los Territorios Liberados. “Quiero limpiar mi tierra de lo que colocó el enemigo”, cuenta a la maestra. “Deseo disfrutarla para el retorno de nuestro pueblo”.
El retorno es el sueño de toda una generación de saharauis nacidos en el éxodo, en el refugio, en la ocupación marroquí. “Me duele mucho ser refugiada. Sólo quiero vivir en mi tierra”, grita desgarrada la maestra entre las montañas del Sahara…Su espíritu recobra la serenidad al vislumbrar en los amaneceres mutilados, el saber esperar del pueblo nómada.
A por las minas
En estos momentos, Yago, de 47 años, hace las maletas. Viaja durante esta semana al Sáhara. Se unirá, como voluntario, al equipo que se dedica al desminado. Será su nuevo trabajo aunque en sus ratos libres siempre tendrá cerca su cámara, su libreta, su bolígrafo,…
Yago recordó que la idea de la película Territorio Liberado se le ocurrió en 2004, durante una visita al Sáhara. “Me hice la pregunta de cómo difundir la causa saharaui y pensé en un cuento. Era una forma más entretenida de hacerlo. Después escribí el guión ficción”, nos contó vía telefónica.
En 2007 estuvo un mes de nuevo en el Sáhara. Fue el tiempo de investigar a profundidad, recoger materiales. Y, finalmente, en 2010, entre abril y mayo, rodó. Su talento y el arte de improvisar, gracias al conocimiento que tenía del pueblo saharaui, lo salvó de cada “siroco” que de repente aparecía en medio del desierto al filmar.
Seguramente Yago escribirá (o filmará) otras películas documentales de excelente calidad que ayudarán a que muy pronto el pueblo saharaui disfrute de su tierra liberada.

domingo, 29 de abril de 2018

Documental Fusiles o pintadas: la lucha no violenta del Pueblo Saharaui


Fuente y fotos: Cantabria por el Sahara
Santander, 29 de abril de 2018
En la tarde de ayer se cerró el ciclo de proyecciones del documental “Fusiles o pintadas: la lucha no violenta del Pueblo Saharaui”, del director catalán Jordi Oriola. Con organización de Cantabria por el Sáhara y Atfal Getxo y la colaboración de Equipo Mediático y la Asociación Cultural Octubre, el ciclo comenzó su andadura el pasado miércoles, 25 de abril, en el IES Ataúlfo Argenta de Castro-Urdiales, para continuar el jueves en el CASYC UP de Santander, trasladarse el viernes hasta el Getxoko Kultur Etxea, de Getxo y finalizar en la sede de la Asociación Cultural Octubre de Sierrapando (Torrelavega).
Todo el ciclo ha contado, además de con la presencia del director Jordi Oriola, con Ahmed Ettanji, Presidente de la agencia de prensa saharaui Equipe Media, que desarrolla su trabajo en los Territorios Ocupados del Sáhara Occidental, y Hassana Aalia, miembro de Equipe Media y activista por los Derechos Humanos, condenado en rebeldía a cadena perpetua por un tribunal marroquí por su participación en el Campamento de Gdeim Izik y reconocido como refugiado político por la Audiencia Nacional.
El documental, grabado en buena parte de forma clandestina en los Territorios Ocupados del Sáhara Occidental, muestra la crudeza de la represión ejercida por las fuerzas de ocupación marroquíes contra la población civil saharaui y, muy especialmente contra los activistas de los Derechos Humanos y los periodistas que intentan hacer llegar al exterior la información sobre lo que allí sucede. Pero sobre todo, el documental pone ante nuestros ojos el dilema al que se enfrenta en estos momentos el Pueblo Saharaui: continuar reivindicando su independencia y el regreso a un Sáhara Occidental libre de la ocupación marroquí por la vía pacífica y diplomática o retomar las armas y volver a la guerra contra Marruecos. Un dilema que alcanza su momento culminante en la conversación que mantienen una joven saharaui, activista de NOVA (No violencia activa) y su padre, excombatiente de la guerra contra Marruecos y Mauritania. Y todo ello presentado mediante el hilo conductor de Equipe Media, un grupo de activistas de la información que arriesga su libertad, su integridad física e incluso su vida, para dar a conocer cómo afecta la represión marroquí a la vida cotidiana de la población saharaui y a sus derechos más fundamentales.
Pero además, los interesantes coloquios que se sucedían tras cada proyección, animados por la presencia de los protagonistas, han dado pie a hablar sobre cuestiones como la explotación ilegal de los recursos naturales del Sáhara Occidental y la responsabilidad individual que como consumidores tenemos en su saqueo, el papel que juegan la ONU y la MINURSO, la responsabilidad de España en el conflicto, el papel a desempeñar por la juventud saharaui en la diáspora o la situación de los presos políticos, con especial hincapié en la situación de Naama Asfari, a cuya esposa, Claude Mangin, en huelga de hambre por la prohibición de Marruecos de visitarle, se trasladó el apoyo de los participantes en todos los actos y con quien se mantuvo una videoconferencia mediante la que nos dio a conocer los motivos que le llevaron a iniciar la huelga.
Han sido cuatro días intensos de charlas y encuentros, de debates y de compartir espacios comunes. Gracias a todas las personas y entidades por haber hecho posible el encuentro con Hassanna Aalia, Ahmed Brahim Ettanji y Jordi Oriola y seguir haciendo visible la situación que vive la población saharaui en Territorios Ocupados por Marruecos.
#SaharaLibre
#LibertadPresosPoliticos
#SolidaridadClaudeMangin


miércoles, 29 de noviembre de 2017

El documental aragonés “Soukeina, 4400 días de noche” se proyecta en Camerimage, Polonia

Fuente: Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental, 18 nov 2017. Los cineastas Laura Sipan y Costis Mitsotakis presentan esta cinta que ha sido producida por el Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental y financiado por el Ayuntamiento de Zaragoza
Zaragoza, 18 de noviembre de 2017.- La cinta “Soukeina, 4400 días de noche”, dirigida por la cineasta aragonesa Laura Sipán y producida por el Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental, ha sido uno de los tres cortos documentales españoles seleccionados por el prestigioso festival Camerimage, que se celebra esta semana en Varsovia (Polonia).
Este documental, que también ha contado con la dirección de Fotografía de Costis Mitsotakis (Sodeto).
“Soukeina, 4400 días de noche” es un homenaje a la activista saharaui Sukeina Yedehlu y fue grabado en Smara, en los territorios ocupados del Sahara Occidental y en Sodeto. El documental narra en primera persona las violaciones de derechos humanos que vienen sucediendo en el Sahara Occidental a manos de las fuerzas de ocupación marroquíes desde hace ya más de 40 años.
La cinta, que será proyectada también este 8 de diciembre en el marco del Festival de Cine y Derechos Humanos de Madrid, en la sala Azcona de la Filmoteca, se exhibió el pasado miércoles en Bydgoszcz,  ciudad situada al norte de Polonia que acoge el mayor Festival de Cinematografía del mundo, el Camerimage – The International Film Festival of the Art of Cinematography.
La Sección de Cortometrajes en la que compite esta película documental es la única del Festival reconocida por la Academy of Motion Picture Arts and Sciences, así que el cortometraje ganador será cualificado para los Premios Oscar de la Academia.
Precisamente la cinta se proyectó ayer miércoles, un día después del 42 aniversario de los Acuerdos de Madrid. Un documento por el que España se retiraba del Sáhara Occidental, cediendo a Marruecos y Mauritania la que había sido durante décadas su colonia primero y su provincia de ultramar después. Nunca celebró un referéndum por el que la población saharaui pudiera decidir su futuro, tal y como le exigió Naciones Unidas. Hoy, 40 años después, se narra la historia de Sukeina en ese territorio ocupado del desierto. SOUKEINA, 4400 DIAS DE NOCHE ha sido incluida en la programación de la Ópera Nova del Festival Camerimage.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Raquel Larrosa, directora de Skeikima: “Siguen asesinando gente en el Sáhara Occidental, pero parece que hay vidas que valen menos”

“Silenciar la barbarie significa ser cómplice de la misma”. Con este texto de la activista Aminetu Haidar comienza Skeikima, un corto documental que nos actualiza el conflicto saharaui y que se ha hecho con el Premio Raüsch Café otorgado al segundo mejor documental de la 14ª edición de Feciso.
Pese a las dificultades para grabar en Marruecos, las autoras de esta película – Raquel Larrosa, María Alonso, Lucía Callén – consiguieron adentrarse en un círculo de estudiantes activistas, mujeres y hombres saharauis, que luchan pacíficamente por sus derechos y libertades con valor desde las universidades marroquís. Como resultado, se obtiene un breve relato de vidas atravesadas por dudas tan existenciales como distinguir el sentimiento de libertad.
Raquel Larrosa y María Alonso asistieron a la Gala de Clausura, quienes incluyeron en su discurso una emotiva dedicatoria dirigida a los activistas universitarios saharauis, y se refirieron al conflicto manifestando que “está olvidado, y por la parte que le toca a España hay un bloqueo informativo por parte de los medios corporativos”. También hubo palabras para el Gobierno afirmando que está apoyando a un dictador que está exterminando al pueblo saharaui: “Tienen una responsabilidad con el pueblo saharaui y con la vulneración de los Derechos Humanos, pues a diario se están violando derechos fundamentales en el Sáhara Occidental”.
Hablamos con Raquel Larrosa, realizadora del documental, quien tiene la certeza de que la imagen, de que el cine, pueden ganar guerras sin destruir vidas.
¿Qué hizo que se prendiera la mecha de tu interés por el conflicto del Sáhara Occidental?
Conocí el conflicto saharaui a través de un seminario de la universidad en el que coincidí con las otras dos autoras del documental, Lucía Callén y María Alonso, que ya habían estado en los campamentos de refugiados. La idea inicial fue entrar en el territorio ocupado del Sáhara Occidental para contar una historia de Derechos Humanos, pero sabíamos que era muy complicado porque hubo gente que intentó entrar con el mismo propósito y fueron expulsados.
Y así nos ocurrió a nosotras, pues nos expulsaron a la ciudad de Agadir, que es ciudad marroquí, y una vez allí conocimos una realidad que nunca antes nos habían contado y que nos pareció muy sorprendente: no había universidad en el Sáhara Occidental. Entonces nos pareció muy interesante contar una historia desde la perspectiva de esos estudiantes que vivían en el mismo pueblo que les había ocupado desde hacía 42 años. Indagamos un poco y descubrimos que no había nada sobre este tema.
 ¿Encontraste mucha información en tu investigación de los medios españoles sobre el conflicto?
De la historia del conflicto sí, pero no de lo que estaba sucediendo cuando me interesé por este tema. Yo inicié mi trabajo de investigación sobre el conflicto a partir del material audiovisual que encontré de videoactivistas que denunciaban la vulneración de Derechos Humanos en el Sáhara Occidental. Entonces empecé a buscar información sobre esto en la red y me di cuenta que en España había un bloqueo informativo acerca de esta cuestión, ya que los medios oficiales no informaban sobre lo que ocurría, tan solo puntualmente, cuando sucedían episodios de dimensión mayor como alguna muerte violenta o el encarcelamiento de presos políticos. Así que, comencé a tirar del hilo de las piezas de videoactivistas y tras mucho trabajo de investigación llegó a mi conocimiento lo que estaba ocurriendo y quise viajar hasta el terreno para conocer in situ a los estudiantes y que nos contaran de primera mano cómo lo estaban viviendo allí realmente.
¿Cómo se consigue viajar como observadora internacional de DD.HH?
Cuando viajamos las tres como observadoras no pertenecíamos a ninguna asociación. No bajamos en nombre de nadie, solo como ciudadanas políticas, pues en Marruecos no dejan entrar a nadie que sea periodista, observador de derechos internacionales o, por supuesto, a cualquier activista relacionado con la causa saharaui. En el mismo aeropuerto cuando llegas te hacen rellenar un formulario donde ellos pueden concluir si eres amiga o no, y desde ese momento ya debes saber jugar tus cartas. A nosotras la primera vez nos cogió de nuevas y no nos salió bien, pero ya la segunda bajamos con más seguridad y lo conseguimos.
¿Y qué medidas tuvisteis que tomar para ello?
Nosotras contactamos con Bachir, que es uno de los estudiantes que da testimonio en el docu, y convivimos con él y más compañeros durante el rodaje. Estábamos en uno de los barrios más pobres de Agadir, el de los estudiantes, y no podíamos salir con una cámara a grabar donde y cuando quisiéramos, es decir, no podíamos movernos a nuestras anchas sino que dependíamos de ellos para contactar y entrevistarnos con la gente. Además, al ser mujeres blancas y europeas llamábamos mucho la atención, y encima íbamos con cámaras. Había que tener cuidado, ya no solo por ti, sino por la historia en sí, pues los estudiantes que prestan testimonio son activistas de DD.HH que antes de participar en el documental ya habían sido capturados y torturados, por tanto había que ser consciente de que eran gente que se estaban jugando la vida.
¿Fue complicado el rodaje a nivel de producción?
Pues la primera bajamos solo con una cámara y en condiciones más precarias, pero la segunda vez ya fuimos más preparadas, con más material y mayor seguridad para todo. A nivel de realización también fue todo más fácil al ser tres personas.
El documental te deja un regusto de desolación e impotencia por un lado, pero a la vez cierta sensación de esperanza, que se recoge bien con el texto: ellos y ellas son Skeikima, un río que devuelve la esperanza a su pueblo.
Es una sensación, la de luchar por sus próximas generaciones para que sean libres, que cuando tengan niños y estos vayan al colegio puedan decir que son del Sáhara Occidental sin temer que se puedan llevar a los padres para matarlos. Se trata de una gran hostilidad en la que naces diferente y no sabes por qué hasta que vas siendo mayor.  Skeikima es la calle principal de El Aauín ocupado y significa río en el desierto. Allí es donde acontece todo, la mayoría de las protestas, etc., y la nombraron así como metáfora para sentirse más cerca de casa. A nosotras nos transmitieron que siguen teniendo esperanza y que van a seguir luchando para vivir en paz.
Uno de los aspectos más interesantes que plasma el documental es la revelación de un grupo secreto de mujeres organizadas por la causa, tan jóvenes y activistas, que exponen su vida a diario.
La mujer saharaui no se corresponde para nada con la imagen que se da de ellas en los medios, de que no pueden hablar ni decir nada. Son activistas que salen a la calle a pintar graffitis de “Sáhara libre” vestidas de hombres en un país en el que no hay libertad de expresión. Nazha, una de las chicas que sale en el documental, justo cuando íbamos a cerrar la edición, se fue a una manifestación a grabar imágenes con su cámara. La policía se la confiscó y ella fue a recuperarla a la comisaría con el riesgo que ello conllevaba. Son mujeres muy libres, fuertes, preparadas, y muy seguras de lo que quieren y de lo que hacen. Es un placer escucharlas y para las realizadoras de este documental significan una de las esperanzas del pueblo saharaui.
Llama la atención que la mujer del Sáhara Occidental tenga ese papel tan activo en política perteneciendo a una sociedad musulmana.
Es curioso porque cuando les preguntábamos qué era para ellas la libertad nos contestaban con convicción que cuando escuchaban la palabra libertad pensaban en su pueblo y Estado libre, pero cuando les planteábamos su libertad individual, tenían que hacer como un ejercicio y tomarse su tiempo para responder. Es cierto que entre los estudiantes hay una relación muy de igual a igual y tanto en España como en campamentos, a través de asociaciones, se trabaja mucho el tema del género y se ve que todos ellos forman un colectivo, una entidad.
Conmociona leer el título de crédito del final donde manifiestas que todos los que han dado su testimonio en el documental arriesgan su vida, esto te hace pensar en el peaje que se puede llegar a pagar.
Nosotras les preguntábamos constantemente si querían aparecer, y siempre nos decían que ellos eran activistas y querían que eso saliera para que llegara al resto del mundo y se entendiera lo que les está pasando. Yo siempre digo que hay dos tipos de personas que no apoyan esta causa: unas son las que desconocen el conflicto y otras las que reciben un trato de favor del gobierno marroquí. En el pueblo español en concreto, hay mucha gente que apoya la causa saharaui, pero nuestro gobierno no, porque recibe un trato de favor de Marruecos. Por otro lado, existe una gran cantidad de gente que está desinformada y no se posiciona.
Organizaciones internacionales del peso de AI y Human Rights Watch llevan informado durante mucho tiempo de violaciones flagrantes de los Derechos Humanos, tales como torturas, encarcelamientos, desapariciones. ¿Por qué crees que no interesa buscar una solución a este conflicto?
Hay intereses económicos. Al gobierno español le conviene llevarse bien con el gobierno marroquí por el tema del control de la inmigración y lo del muro de Melilla, a pesar de que su gobernante sea un tirano. En el caso de EE.UU y Francia, le han apoyado desde siempre y le van a apoyar por estrategia política. Siguen asesinando gente en el Sáhara Occidental, pero parece que hay vidas que valen menos y esto no les importa. Se pasan por el forro todos los informes de las organizaciones internacionales de DD.HH. Mientras estos tres países hagan este triángulo a favor de Marruecos no hay nada que hacer, porque tienen muy claros sus intereses.
Cuando estuve investigando el desmantelamiento del genocidio sobre la población saharaui en 2010, hubo grabaciones en video de activistas españoles que filmaron y denunciaron cómo la policía marroquí entra en el campamento y lo desmantela violentamente. Entonces estaba el PSOE en el gobierno y recuerdo que dijeron que cuando tuvieran pruebas de que esto había ocurrido de forma violenta, ya verían qué medidas aplicarían. Era una cortina de humo total, porque hay imágenes que no se pueden manipular, además el video ya empieza a ser válido como elemento jurídico. Casualmente, el mismo año, Zapatero acude a un foro de Derechos Humanos en Dajla, ciudad ocupada del Sáhara Occidental, un hecho sarcástico y surrealista a partes iguales . Pueden hacer lo que quieran impunemente.
¿Hacen buena labor las ONG´s que trabajan en favor de la causa del pueblo saharaui?
No conozco todas, pero sí admiro a los activistas que llevan trabajando tanto tiempo en el terreno. Nosotras en concreto conocimos a la asociación de víctimas de minas del Sáhara Occidental, que hacen un tremendo trabajo de rehabilitación con las personas que han sufrido ataques de minas y sabemos que ellos están salvando vidas. Si comparas esto con Naciones Unidas, que manejan millones y a lo que se dedican es a repartir una cesta entre los refugiados que no les llega ni para mantenerse dignamente, pues no me vale. Ya sabemos que ni el cine, ni el periodismo, ni las ONG´S pueden cambiar el mundo, y aunque tampoco pongo la mano en el fuego por todas las ongs, sé que la cooperación unida a la comunicación son los motores del cambio y se están dando cuenta, a través de todo lo que puede abarcar el video o fotoperiodismo. En todo esto junto sí que confío.
A veces da la sensación de que las pequeñas ONG’s consiguen más cosas que las de mayor tamaño. ¿No resulta esto un poco paradójico?
Depende. Hay muchas ONG’s grandes que hacen cosas enormes, como Médicos del Mundo por ejemplo. Para mí la labor de las pequeñas son muy importantes, porque hacen pequeñas grandes cosas que son fundamentales y ayudan mucho, como por ejemplo la ONG James Moiben, con la que yo estuve colaborando para un proyecto en Kenia, que consistía en construir un pozo para abastecer de agua a los estudiantes de un colegio y los habitantes de la zona, con la finalidad básica de que estos no tuvieran que sacarla de la tierra.

viernes, 3 de noviembre de 2017

"SKEIKIMA” consigue un nuevo premio como mejor documental

Toledo, 03 de noviembre de 2017 (SPS)-. El corto documental “Skeikima” se alzó este fin de semana con el Segundo Premio Documental en el 14ª Edición del Festival Internacional de Cine Social de Castilla-La Mancha (FECISO).
Tras proyectarse por más de treinta festivales internacionales de Europa, África y América Latina; Skeikima sigue con un recorrido imparable. Bogotá, Quito, Montevideo, Río de Janeiro, Liverpool, Hendaya, Barcelona, Bilbao o Madrid, son sólo algunas de las pantallas en las que ya se ha podido ver este cortometraje documental realizado por Raquel Larrosa, Lucía Callén y María Alonso, tres jóvenes realizadoras que intentan mostrar en unos intensos 15 minutos, la realidad que viven las y los estudiantes saharauis de los Territorios Ocupados del Sáhara Occidental, obligados a estudiar en las universidades de Marruecos, en casa del enemigo. “Nuestra idea siempre fue que Skeikima se viera en todos los rincones del mundo, que fuera un foco de luz desde el punto de vista informativo y así se conociera una realidad de las muchas realidades que existen dentro de este conflicto que dura ya 42 años”, dijo Raquel Larrosa.
Tal y como relataron las directoras al recoger el Premio al Segundo Mejor Documental en el FECISO, “Skeikima surgió tras ser expulsadas por la policía marroquí al intentar entrar a El Aaiún, con el objetivo de documentar las flagrantes violaciones de los Derechos Humanos que sufre diariamente la población saharaui en los Territorios Ocupados del Sahara Occidental”. Fueron expulsadas a Agadir y allí descubrieron otra realidad compleja que desconocían dentro del conflicto saharaui: la de las y los jóvenes saharauis que quieren realizar estudios superiores en la universidad y son obligados a exiliarse en ciudades de Marruecos, donde ejercen su activismo a pesar de sufrir constantes acosos y discriminaciones.
Estas tres realizadoras, han adoptado una frase de la emblemática activista saharaui Aminetu Haidar como su estandarte de lucha por la causa: “Silenciar la barbarie significa ser cómplice de la misma”. Convencidas de que el cine puede ser una poderosa arma que visibilice un conflicto que muchos medios de comunicación intentan silenciar, al igual que lo hacen los Gobiernos de España, Francia o Estados Unidos que apoyan por intereses económicos, políticos y estratégicos al Rey de Marruecos, María Alonso concluyó su intervención apuntando que “hay que recordar a nuestros Gobiernos que tienen una responsabilidad con el Pueblo Saharaui y con la vulneración de los Derechos Humanos”.
Además del premio conseguido en el FECISO, les han sido otorgados otros dos Premios del Público al mejor corto documental en el “Festival Artículo 31” de Madrid y en el festival sevillano “Ginés en Corto”. 

viernes, 7 de abril de 2017

Skeikima, documental sobre los estudiantes saharauis en Marruecos, se presenta en Madrid en el Festival de Cine Documental, Videoperiodismo y Derechos Humanos



Fuente: Diario La Realidad Saharaui, DLRS Madrid. 07/04/2017
El centro cultural Matadero de Madrid acoge estos días el “Festival de Cine Documental, Videoperiodismo y Derechos Humanos”. El cortometraje Skeikima, dirigido por Raquel Larrosa, María Alonso y Lucía Callén, ha podido estrenar hoy viernes 7 de abril.
La proyección tuvo lugar en la sala Cineteca del Centro cultural el Matadero, abarrotada desde el primer momento de espectadores.
A la presentación asistió la Representante saharaui para España, Jira Bulahi, y un nutrido grupo del movimiento asociativo, universitario y de solidaridad saharaui.
La coordinadora del Festival, en su presentación de apertura, afirmó que “El cine es una potente maquinaria para sacarnos de la realidad e introducirnos en los sueños. Pero también el cine es una herramienta para lo contrario, sacarnos del sopor de la realidad que muchas veces vivimos e introducirnos en aquella otra que tal vez no nos gusta. Esa herramienta es la que han sabido utilizar estos jóvenes realizadores”.
Seis cortometrajes de diferentes directoras y directores creativos y que recogen varios episodios de injusticias sociales y políticas, desde la vida de los inmigrantes sirios que huyen de la guerra en “Un lugar” de Iban Fernández, “Primavera Rosa” en México de Mario de la Torre, las “Boxigirls” de Jaime Murciego y el divertido corto “Hostia con Hache” de María Alvarez Lainz.
Las realizadoras de “Skeikima” logran en quince minutos condensar el activismo de varios años de universitarios saharauis que estudian en las universidades marroquíes de Agadir y Marrakech. Jóvenes que se han visto obligados a dejar a sus familias y cultura en los territorios saharauis ocupados por Marruecos por no contar las ciudades saharauis con universidades. Raquel, la directora del cortometraje, ante esta situación interroga: “¿Cómo reivindicar tu identidad en una tierra hostil? ¿Cómo convivir bajo el acoso y la represión? ¿Cómo hacer llegar tu voz cuando tantos muros intentan silenciarte?”
“Skeikima” es un  trabajo bien logrado en el que varios jóvenes exponen sus principios de lucha por la causa de su pueblo. Una joven estudiantes saharaui afirma: “Estos cambios y circunstancia en los que crecí, me dieron la verdadera imagen de mi realidad”. Otro joven saharaui sentencia: “Cuando el ser humano saca el miedo de su corazón, hace más fácil su vida y su activismo”. Y acaba con un universitario saharaui, de firme mirada, que denuncia la inoperancia de la comunidad internacional respecto al conflicto del Sahara Occidental: “¿Por qué esa indiferencia con que nos trata el mundo, por qué?”.

lunes, 3 de abril de 2017

“Skeikima”, corto sobre los estudiantes saharauis en las universidades marroquíes, 7 de abril en el Matadero de Madrid

“Skeikima”, corto documental sobre el activismo de las y los jóvenes estudiantes saharauis en las universidades marroquíes, participa en el “Festival de Cine Documental, Videoperiodismo y Derechos Humanos #Artículo31”.
Se proyectará en Madrid el viernes 7 de abril a las 17H, en las instalaciones de la Cineteca, en Matadero Madrid.
SKEIKIMA. Duración: 15 min. | España, Sahara Occidental |
Skeikima es un cortometraje documental que pretende visibilizar la situación de las y los jóvenes saharauis que estudian en el país de su ocupante, Marruecos.
El Gobierno marroquí ocupa de forma ilegítima el territorio del Sáhara Occidental desde 1975, ejerciendo una violenta represión sobre el Pueblo Saharaui y violando impunemente sus Derechos Humanos.
Su negación a construir universidades en el Sáhara Occidental obliga a los estudiantes a trasladarse a instituciones educativas marroquís.
A pesar de ello, estos estudiantes no cesan en su resistencia. Dentro y fuera, continúan su lucha pacíficamente por ejercer sus derechos y por conseguir la libre autodeterminación de los saharauis.
Ellos y ellas son Skeikima, un río que devuelve la esperanza a su pueblo.
¿Cómo reivindicar tu identidad en una tierra hostil? ¿Cómo convivir bajo el acoso y la represión? ¿Cómo hacer llegar tu voz cuando tantos muros intentan silenciarte?
Jóvenes saharauis que viven en los Territorios Ocupados (TT.OO), se ven obligados a estudiar en el país que años atrás invadió a su pueblo.
Pero un río resuena en el desierto…
“Skeikima” ha participado en los siguientes festivales:
XIII Festival Internacional de Cine del Sahara “FiSahara” (Campamentos de Población Refugiada Saharaui, Argelia)
IV Censurados Film Festival (Lima, Perú)
XIII Festival Internacional de Cortometraje Social “SOLO PARA CORTOS” (Barcelona, España)
V Festival de Cine Documental, Videoperiodismo y DDHH Artículo 31 (Madrid, España)