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viernes, 16 de mayo de 2014

Entrevista con los directores de ‘Legna, habla el verso saharaui’, película vencedora del FiSahara 2014

*Por Conx Moya. Haz lo que debas; 15 de mayo de 2014
El pasado sábado 3 de mayo el documental ‘Legna, habla el verso saharaui’ se alzaba con el primer premio de la XI Edición del Festival Internacional de Cine del Sahara. Se da el caso de que es la primera vez que un largo de temática saharaui enfocada desde el punto de vista de la cultura y la antropología consigue la preciada camella blanca del FiSahara. También es la primera vez que un saharaui (Bahia Mahmud Awah, codirector de la película junto con Juan Ignacio Robles y Juan Carlos Gimeno) consigue este premio. Hemos hablado con los tres directores de la cinta sobre el enorme trabajo de investigación, filmación y edición realizado durante cinco años, sus experiencias en los viajes al territorio y cómo han visto la participación de ‘Legna’ en FiSahara.
¿Qué pretendíais lograr con este trabajo y por qué lo habéis hecho así y no de otra forma?
Juan Carlos Gimeno: El documental forma parte de un proyecto de investigación más amplio sobre la cultura oral en hasania, que tiene tres componentes: el de generación de un archivo de poesía, las antologías de cada uno de los poetas y el tercer componente recoger las grabaciones de las imágenes y las palabras. En ese sentido el proyecto fue madurando, y se fue configurando en contar la historia de la poesía. Para ello hay varios elementos; uno es el tema de la visibilidad hacia el mundo exterior, incidir en audiencias más amplias a través de las imágenes, que llegan más lejos. La segunda cuestión es la manera de transmitir a las generaciones más jóvenes la poesía, porque la poesía atraviesa a la sociedad saharaui. Y el tercer componente es dar visibilidad a los poetas saharauis, algunos son gente ya mayor, y el documental recoge el anhelo de un pueblo a través de todo un trabajo que une lo personal con un proyecto colectivo.
Juan Ignacio, como profesor de antropología audiovisual, me interesa que nos hables de los aspectos técnicos y narrativos de ‘Legna, habla el verso saharaui’.
Juan Ignacio Robles: Recuerdo una entrevista con la Ministra saharaui de cultura [Jadiya Hamdi], ella pensó básicamente en dos elementos, utilizar las imágenes y la poesía visual para llevar el mensaje de la cultura y la causa saharaui en un formato que trascendiera al propio Sahara y que actuara como arma política hasta el último rincón del mundo y evidentemente la poesía montada sobre las imágenes podía tener este impacto. Y ella siempre está muy preocupada por transmitir a las generaciones jóvenes lo esencial de la cultura saharaui, que está expresada y contenida en la poesía. A eso le añadiríamos el amor. La poesía es un arma política pero la potencia de este trabajo ha sido el amor de los saharauis por su tierra, por la gran diversidad de su territorio, por esa cultura beduina que está en la raíz de lo que hoy son y por esta forma de educarse, de tratarse, de amarse, de decirse cómo se quieren los unos a los otros, de expresar esa forma de acoger al exterior... Si las armas tienen fuerza y si las reivindicaciones tienen fuerza y si la razón tiene fuerza, algo que es universal para todo el mundo es el amor. Y la poesía refleja ese amor de los saharauis por lo que ellos son.
Bahia, ¿qué nos puedes decir tú cómo saharaui?
Bahia Mahmud Awah: como saharaui quiero destacar que si no fuera por la implicación de Juan Carlos y Juan Ignacio no habría sido posible la película, no hubiera sido posible el éxito. Los propios saharauis no pensaban que esto podría darse algún día, porque se ha hablado del conflicto desde la vertiente política, militar, de exilio, de derechos humanos pero este trabajo es inédito y ha salido adelante gracias a la autoría intelectual de los dos. Yo me he implicado por ellos y me siento de verdad afortunado por haber sido el primer saharaui que participa en un trabajo de este tipo y el resultado lo estamos compartiendo los tres y lo hemos disfrutado con el pueblo saharaui, ¿Más, como nos piden los poetas? Nosotros somos investigadores, el campo es nuestro, las dificultades son muchas pero hemos abierto un camino en el que difícilmente nos quedaremos detenidos a la mitad. Hay más cosas a explorar, investigar y registrar, partiendo de nuestros conocimientos de esta cultura totalmente oral. Y esto es un orgullo para nosotros, sentimos que estamos saldando una deuda con esta sociedad de la que formamos parte y a la que debemos mucho. Que esto sea un granito de arena más para la causa saharaui, el verso saharaui, el gaf, el talaa, y para los grandes poetas.
¿Cómo habéis resuelto el aspecto visual, la narrativa a través de imágenes?
JIR: Ha sido un verdadero encaje de bolillos porque hemos recogido la forma de entender la poética de entre doce y quince poetas nacionales saharauis.
¿Cuántos poemas podéis haber recogido en total? Un número aproximado.
JIR: En el documental recogemos fragmentos. Cada uno de los poetas ha recitado un mínimo de diez poemas, son entre 120 y 150 poemas. Un número tremendo para poder encajar con coherencia narrativa audiovisualmente, porque no deja de ser una narración con un principio y un final. La idea era recoger en una primera parte aquellos elementos esenciales de la cultura saharaui, beduina, tradicional, a través de la poesía de sus autores y sobre esa base construir la lucha por la soberanía del pueblo saharaui, para que esa lucha cobrara sentido y enraizara en esa cultura, en esa identidad que diera sentido y justifica esa lucha por la independencia, por el territorio y la soberanía del pueblo saharaui. Por eso el documental dentro de las siete partes de las que se compone, tiene básicamente dos: una primera en la que recogíamos momentos de la cultura saharaui y de su territorio y de su movimiento en el territorio, esencial para la cultura tradicional beduina y después la segunda parte con todo el desarrollo histórico del conflicto. En la última parte los poetas narran, cuentan, versifican la nostalgia en un territorio vivido que hoy no pueden transitar. Como narrativa así lo hemos ido encajando.
Luego la cuestión trascendental ha sido cómo llegar a los públicos, al saharaui que habla hasania y al público castellano parlante. Después de darle muchas vueltas, subtitulamos los poemas en hasania pero impedíamos que la propia belleza de las imágenes llegara al público que habla en castellano porque no podía leer y al mismo tiempo apreciar la belleza de los paisajes. Decidimos centrarnos en fragmentos de poemas y después la locución en castellano con la idea de que los dos públicos pudieran disfrutar de los poemas y de las imágenes, ya que había que poner en valor esa enorme riqueza visual. Pero la duración del trabajo era enorme y era difícil darle un ritmo que mantuviera la atención. Lo que hicimos, siguiendo el consejo de uno de los poetas saharauis, fue elegir fragmentos significativos de los poemas de cada uno de los autores. De esta forma dábamos mucho más dinamismo a la narrativa.
Y este trabajo habría sido imposible sin la mirada y, no la traducción si no la recreación de la poesía en castellano, de la Generación de la Amistad, especialmente Bahia, Ebnu y también Limam Boicha. Su capacidad de recrear la poesía ha sido impresionante. Bahia nos ha ayudado a dar a las imágenes esa textura y esa profundidad y ese tono específico a las palabras en castellano. Ha habido momentos en que montaba secuencias enteras con la mirada que yo tenía sobre un territorio determinado y cuando venía Bahia todo cambiaba, porque un plano que mostraba un desierto, bello quizá para los ojos europeos pero sin vida, tenía que ser cambiado por la mirada que aportaba Bahia, como portador de la cultura saharaui: “hay que poner verde ahí porque si no este plano no transmite la belleza al público saharaui”. Como esta situación, infinidad de ellas, por eso es un trabajo plenamente colaborativo y sin la mirada saharaui habría sido imposible.
Me gustaría que nos hablarais más sobre la implicación de los saharauis en la película, teniendo en cuenta que parte de la obra de los poetas nacionales saharauis en hasania, y que uno de los codirectores es saharaui.
JCG. La película es un diálogo intergeneracional, es un diálogo entre las dos lenguas que los saharauis habitan, el español y el hasania, está la poesía de los mayores y está la poesía de los más jóvenes. Es un diálogo entre el proyecto colectivo y la personalidad de cada uno de los poetas que están aquí, incluyendo los poetas de la Generación de la Amistad. Es un diálogo entre la sociedad saharaui y los que venimos de fuera. En ese sentido la colaboración es la construcción común. No es un proyecto que ya venía diseñado y que hemos hecho juntos; es algo que se ha ido codiseñando permanentemente y cambiando juntos. Una de las primeras cosas que se montaron fueron a partir de un poeta, Hussein Moulud, nos impactó la entrevista y sobre eso hicimos todo un trabajo. Cuando lo empezamos a ver y a circular por ahí nos dimos cuenta de que era imposible hacer un trabajo sobre la poesía en hasania a través de un poeta, que tenía que ser el colectivo y además ese colectivo tenía que incluir a una serie de personas que ya estaban designadas por el Ministerio de Cultura y por los propios poetas nacionales. Hay una serie de cuestiones sobre la representación colectiva que también han influido en la película y que no sólo hemos respetado si no que hemos tratado de alimentar. Por eso es un trabajo colaborativo en el sentido de que lo hemos ido haciendo juntos. Co-laborar, trabajar con. En el diálogo se ha ido haciendo la película, a partir de lo que cada uno podía aportar.
¿Cómo han sido los diferentes viajes que habéis realizado, en especial los que habéis hecho por el territorio liberado, Tiris y Zemmur, para recoger las imágenes de la tierra de los saharauis?
JCG. Los viajes han sido un ejemplo de esta colaboración, porque es precisamente el encuentro con uno de los poetas nacionales. El primer viaje, con el poeta Hussein Moulud, fue un viaje de descubrimiento. Tuvimos momentos muy emotivos desde el principio. La experiencia de Hussein se nos reveló en una conversación que quedó grabada en Miyek, acerca de su vida, de su familia, de sus hermanos, del reencuentro con su padre después de treinta años, muchas cosas personales. También nos acompañó la experiencia de Ebnu desde el principio; cuando pasamos por Tifariti y supimos de la historia de su familia, de su padre [Nota: el padre de Ebnu cayó en la guerra en esa parte del territorio], el bombardeo, cuando estuvimos en el cementerio fue un momento muy excepcional. Fue un viaje donde el paisaje era un paisaje humano atravesado por historias y donde la poesía no era literatura, si no que la poesía era vida y la vida era poesía.
El segundo contó con la participación de Sidi Brahim y Bahia. La complicidad entre ambos a mí me exasperaba a veces (risas) porque parecía contener cosas interesantísimas y Bahia nos lo reducía a la mínima expresión y no podíamos apuntarlo ni hacer nada con ello. En el segundo viaje también quiero destacar a Mohamed Salem Abdelmayid, que es muy especial por su conocimiento de la poesía, su humor y su complicidad con Sidi Brahim, que también ayudó muchísimo. Son dos viajes fantásticos y hay que insistir en la colaboración, unos por ser mayores y su poesía, los otros por su capacidad de hacer esa poesía propia, como Ebnu y Bahia, Juan Ignacio por su trabajo con la cámara... En los viajes se pasan momentos tensos, también los tuvimos, pero fueron los menos. También hay que hablar de alguien presente en los dos viajes, Mohamed Ali Lamam, que ha hecho un trabajo por detrás enorme con los poetas pero que se ha mantenido en los viajes en una posición de logista más que del aspecto sustantivo del proyecto.
¿Cómo es ver Tiris para un  occidental?
JIR: Tiris hay que verlo sobre el horizonte, porque es una tierra blanca y pura, la recuerdo así. Y ver los montes, los galb, sobre el horizonte es lo que más me ha impresionado de Tiris, porque Zemmur es bella, tiene agua, los uad, y es mucho más agradable quizás, pero Tiris tiene la magia de la pureza. Cuando uno está filmando con la vista tiene que sentir con el tacto lo que está viendo a través de la mirada, y yo filmaba descalzo porque algo que me ha impresionado mucho es la tierra pura y blanca de Tiris. Y así la recuerdo, la he sentido, la he vivido y la he transmitido. Hemos aprendido a mirar el territorio, la gran lección fue en Tiris: “No te acerques demasiado. Los montes han de verse a la distancia justa porque los montes orientan”. Eso vino a través de la enseñanza de la buenísima gente que hemos tenido alrededor, que nos han enseñado a mirar.
JCG: Dice Badi que cuando llega a Tiris se descalza, porque efectivamente la tierra hay que sentirla. En nuestro viaje a Tiris en 2010 había llovido. Era un Tiris con agua y nos permitió ver eso que dice Uld Tolba: “Me gusta el Tiris con lluvia como sin lluvia también”.
BMA: Yo aprendí una frase que finalmente la he metido en mi libro ‘Tiris, rutas literarias’, porque a mí el viaje me ha servido para escribir el libro. Estábamos trabajando con Juan Ignacio en la Universidad y me sorprendió con una frase “Tiris siempre es actual”. Tiris es esa tierra que no pierde actualidad de acontecimientos, imágenes, personajes, de fábulas, de magia. El primer día del viaje, cuando ya estábamos en Tiris dormimos en la intemperie, el firmamento, nuestras hogueras, dispersos tranquilamente, y el tener contacto con la tierra, transmite algo, hay algo, una magia que te transmite, te da fuerza, alegría. Cuando llegamos a la famosa cueva de Uld Tolba nos quedamos como absorbidos dentro de la cueva, contemplando la belleza de la cueva y el horizonte que hay alrededor. Tocar las paredes de la cueva te transmite, te lleva a siglos atrás, a la época de los eruditos de la tierra, como el gran Uld Tolba. Esto es lo que podemos hablar de Tiris, pero de Tiris no se puede hablar en una hora, Tiris abarca mucho.
JIR: Hay una deuda, hemos recorrido sólo una parte del territorio, porque está partido y según se va viajando vas sintiendo la emoción de recorrer un territorio que forma parte de las anécdotas de su familia, está en su presente pero también está en su futuro. Todas las partes del territorio nacional saharaui son actuales por eso, porque forman parte de la historia, porque hoy están luchando por ella y la están soñando en el futuro. Y sí que sentíamos la deuda de un territorio partido, a partir de un punto no podíamos pasar y eso rompía el corazón de los saharauis. Ese muro no solo rompe la tierra, sentíamos que ese muro rompe por la mitad el corazón de los saharauis, era una sensación muy fuerte.
¿Cómo habéis vivido el FiSahara y el premio?
JIR: Ha sido un momento de una emoción gigantesca. El premio está muy bien pero el verdadero premio ha sido compartir la emoción de la gente cuando estaban viendo el trabajo. Esos jóvenes tumbados en las alfombras, viendo la película, levantando los móviles para sacar fotos de zonas del territorio de las que habrían escuchado hablar a sus padres, a sus abuelos, y verlas protagonistas de una pantalla grande, su territorio, eso es de una emoción gigantesca. Ver a los hombres y mujeres más mayores a nuestro lado reírse, llorar, por un territorio, una cultura que es la suya, nosotros no hemos sido más que instrumentos para mostrarles algo tan suyo, esto ha sido de una emoción absolutamente impagable. Para mí el gran premio ha sido esto. Esa es la sensación de reconocimiento compartido y vivido que he tenido en el FiSahara, y el compromiso sellado de sentirme hijo de los saharauis y un compromiso personal de querer envejecer con ellos. Para mí, como antropólogo, todo lo que he experimentado esta semana con la gente ha sido el momento más potente como antropólogo, más fuerte, más íntimo, más feliz de toda mi vida.
JCG: FiSahara mucha farándula, mucho ego, para la gente de Dajla un placer poder estar en la fiesta, tener otro ambiente, un pase de modelos de la jovencitas, momentos muy interesantes desde el punto de vista del hecho etnográfico del festival. Reflexionar también cómo contribuye al conocimiento y qué tipo de conocimiento porque siempre es interesante pero también puede tener su sombra, porque no sé cuánto contribuye realmente a involucrar al mundo del cine en el fondo. La película lo que trata de plantear es una mirada desde el Sahara sobre el territorio, sobre toda la historia, sobre los problemas sobre la percepción de la gente sobre los poetas, la indignación, la frustración con la comunidad internacional. Nosotros somos parte del problema tanto como parte de la solución. El FiSahara contribuye a eso pero al final hay una distancia que todavía queda mucho por cubrir. El encuentro con las familias es muy interesante para la gente, remueve conciencias. Pero falta algo que se debería seguir trabajando.
En lo personal, la posibilidad de un escenario donde estás con todo lo que has tratado de hacer, muy cercano a la gente, ver cómo la gente lo empieza a apreciar, lo empieza a valorar. De alguna manera ese reconocimiento a tu trabajo empieza o continúa, se va fraguando una relación que diluye la distancia entre nosotros y ellos, y eso es muy bonito para un antropólogo y te compromete más.
BMA: Miro el FiSahara como saharaui pero desde el exterior. Veo mucha gente comprometida, del cine, de las universidades, del mundo solidario, implicados en el festival, que es una referencia en la historia del pueblo saharaui, en el marco de la solidaridad. Lo veo como algo muy importante. Para la gente de Dajla cuando llega el festival les llena un vacío. Cada año los actores y actrices que vienen no se repiten, esto potencia la estructura del FiSahara para darle más proyección y más fuerza. Y siento que los saharauis cada vez tenemos más amigos, cada vez somos más fuertes, nuestra causa se siente arropada internacionalmente. Cuando tienes muchos amigos y detrás de una causa justa, tarde o temprano llegará a buen puerto.
JIR: En FiSahara todo es positivo. Ha cumplido un excelente papel como escenario para los que hacemos cine desde y para el pueblo saharaui. Están puestas las bases para que esto suceda, los propios saharauis son sujetos creadores de las historias que se proyectan del FiSahara hacia fuera. Hay una Escuela de Cine que empieza a dar sus frutos, tiene su espacio. Este ha sido el primer FiSahara en el que un director saharaui ha ganado el premio, eso ha de ser puesto en valor. Los saharauis como sujeto han estado en lo más alto y esto tiene que tener un reconocimiento y una proyección hacia el exterior de lo que ellos desde allí son capaces de proyectar como sujetos de su propia historia y de su propia capacidad creativa. Este es el paso que el FiSahara debe dar y estoy seguro, por la sensibilidad de la gente que está dentro, que lo van a hacer.
Tras haber ganado el primer premio del FiSahara, ¿a dónde esperáis que llegue la película?
JIR: Hay un mandato del pueblo saharaui, nos han dado un mensaje, “compartimos con vosotros este premio pero tenéis una responsabilidad y una obligación, y es llevar nuestra identidad que se sustancia en nuestra poesía llevarla hasta el último rincón del mundo”. Nuestro deseo una vez acabado el trabajo de creación es llegar a esta fase de distribución cumpliendo este mandato, que no es un mandato que alimenta nuestros egos. A lo largo de estos años hemos dejado nuestros egos repartidos en el territorio con la gente con la que hemos trabajado. Es cumplir el mandato de llevar esta obra que condensa esta identidad saharaui tan enraizada, este amor por su territorio, hasta el último rincón del mundo. Este es el desafío, la responsabilidad que tenemos ante el pueblo saharaui. Hacia el interior, apoyar a la gente de las wilayas, la gente joven en los colegios, en sus instituciones, fuera, para que pueda ver este trabajo en el propio territorio saharaui, campamentos, territorios liberados, en los territorios ocupados y por supuesto la población saharaui en la diáspora.

viernes, 9 de mayo de 2014

Abdelkader Taleb Omar: "España se arrepentirá de no haber apoyado la causa saharaui"

Abdelkader Taleb Omar, primer ministro de la República Árabe Saharaui Democrática.- CARLOS CAZURRO (FISÁHARA)
El primer ministro de la República Árabe Saharaui Democrática atiende a 'Público' en los campamentos de refugiados de Tinduf. No descarta tomar las armas en 2015 si la ONU continúa sin solucionar la descolonización del Sáhara Occidental
Desde hace 39 años la población saharaui está partida por la mitad. La mitad vive en los territorios ocupados por Marruecos tras la espantada de España del terreno que colonizó mientras que la otra mitad habita en el corazón del desierto argelino en campamentos de refugiados. Esperan que la ONU pueda llevar el prometido referéndum de autodeterminación. Pero la paciencia comienza a tener limite. La gente joven pide soluciones más radicales y el Frente Polisario, legítimo representante del pueblo saharaui, es consciente de ello.
Abdelkader Taleb Omar, primer ministro de la República Árabe Saharaui Democrática, atiende a Público en el campo de refugiados saharauis de Dajla (Tinduf) durante la celebración de la undécima edición del Festival Internacional de Cine del Sáhara (Fisahara). Tres días antes, el Consejo de Seguridad de la ONU había tratado el conflicto del Sáhara Occidental y había rechazado, por enésima vez, que la Minurso, su misión en la zona para la celebración del referéndum, pueda tomar cartas en el asunto para garantizar que Marruecos respete los derechos humanos de la población saharaui en los territorios ocupados.
A pesar de ello, el primer ministro decidió lanzar a la prensa y a su pueblo un mensaje de optimismo asegurando que la resolución del Consejo de Seguridad daba importantes pasos al frente para continuar arrinconando a Marruecos. Con Público mantiene el mismo tono. Bajo su punto de vista, la resolución del Consejo de Seguridad marca un antes y un después en el conflicto al señalar que el conflicto debe resolverse cuanto antes y que se trata de un problema de descolonización.
El año pasado fue Estados Unidos quien incluyó en su informe la petición de que la Minurso pudiera tomar medidas para garantizar los derechos humanos en los territorios ocupados. Este año, por contra, ha sido el secretario general de la ONU quien ha incluido esta petición, pero Estados Unidos no la ha hecho. Esto parece el cuento de nunca acabar. ¿No tiene usted la sensación de que la comunidad internacional le está tomando el pelo al pueblo saharaui?
Hay gente que tiene esta visión de que nos están tomando el pelo, como usted dice. Otra gente, por contra, cree que las dos últimas reuniones del Consejo de Seguridad han servido para lanzar unas advertencias serias a Marruecos hasta el punto de que cada reunión del Consejo de Seguridad se está convirtiendo en un verdadero drama para Marruecos. Marruecos cada vez está más nervioso y eso significa que la presión internacional está aumentando sobre ellos. Nosotros preferimos mantenernos en esta lectura aunque la visión que usted expone también existe y no es casual.
¿Por qué se queda con el punto de vista optimista? ¿Qué razones tiene?
Para nosotros, la resolución de la ONU manda un mensaje claro a Marruecos para que avance en la negociación. Es cierto que tenemos que esperar a ver cómo se concreta esta resolución sobre el terreno. Será el desarrollo de los acontecimientos lo que demostrará si nosotros tenemos razón o se trata de un nuevo brindis al sol como usted lo llamó. Ni Marruecos ni nosotros podemos cantar victoria todavía.
¿Cuánta paciencia le queda al Frente Polisario?
La ONU pone abril de 2015 como fecha límite para reorientar su política en el conflicto. Si hemos esperado tantos años podemos esperar otro año más. Este año será decisivo para el Frente Polisario y para el pueblo saharaui. Nosotros somos conscientes de que esto no puede seguir así.
¿Sabe en qué consistiría esta nueva orientación de la ONU?
Entendemos que la ONU tiene muchos medios para imponer el cumplimiento de los derechos humanos y de sus resoluciones. Si la ONU obliga a Marruecos a respetar los derechos humanos de la población saharaui en los territorios ocupados supondría casi casi la proclamación de independencia porque si Marruecos continúa en el Sáhara es gracias a la represión que ejerce sobre la población. Por eso, cada vez que le dicen que la Minurso debe garantizar el cumplimiento de los derechos humanos, Marruecos amenaza con romper con la ONU.
¿Puede concretar más? ¿Qué medidas puede imponer la ONU a Marruecos en esta nueva orientación?
Puede imponer sanciones económicas, puede pasar del artículo seis al siete que implicaría el uso de la fuerza y puede imponer el respeto a los derechos humanos. Hay muchas fórmulas. Lo único cierto es que la situación no puede continuar en el estado actual. La ONU es consciente de eso. Hay un clima de cooperación para resolver la situación.
¿Se plantea el Frente Polisario tomar las armas contra Marruecos si la ONU sigue sin dar una solución en abril de 2015?
Es una vía más a tener en cuenta.
Durante estos días he conocido a muchos jóvenes que piden ir a la guerra contra Marruecos o que incluso se definen como mártires de la causa y ofrecen sus cuerpos para inmolarse frente a las tropas de Marruecos. ¿Qué tiene que decir el Frente Polisario a esta juventud que prefiere inmolarse a seguir viviendo en este campo de refugiados?
La ONU es consciente de esto. El enviado personal del secretario general se reunió con los jóvenes y es consciente de esta situación. La ONU sabe que si no hacen nada está provocando la radicalización de la juventud. El Polisario también es consciente de ello y estamos haciendo muchos esfuerzos para mantener la calma en nuestros jóvenes. Si la ONU o Marruecos espera que con el tiempo los saharauis van a desistir o van a aceptar la propuesta marroquí se equivocan. Los saharauis tomarán medidas más radicales pero nunca desistirán.
Cuando me confirmaron que podría entrevistarle, di un paseo por el campo de refugiados preguntando a mujeres y jóvenes sobre qué le interrogarían ellos a usted si tuvieran la oportunidad de entrevistarle. Prácticamente todos contestaban lo mismo: 'Pregúntale hasta cuándo tenemos que estar aquí y cuándo obtendremos la independencia'. ¿Tiene usted respuesta a esa pregunta?
Comparto con ellos esa misma pregunta. Soy consciente de que esto no puede continuar. La paciencia tiene un límite.
Al Qaeda y el terrorismo internacional
Marruecos cuenta con el apoyo de Francia, Estados Unidos y también del Estado español. El Frente Polisario tiene menos amigos en el panorama internacional. Esta falta de apoyo se ha achacado a las informaciones que apuntan a la vinculación del Polisario con las redes de Al Qaeda en Argel. ¿Ha contactado alguna vez el Polisario con Al Qaeda?
Marruecos combate al Polisario en muchos terrenos. Uno de ellos es el mediático y el propagandístico. Marruecos está intentando vincular al Polisario con el terrorismo, pero Occidente sabe perfectamente que el Polisario no ha tenido jamás ninguna relación con el terrorismo y que siempre hemos tenido una lucha limpia y sincera. Ahora, de hecho, estamos siendo criticados por ser demasiado dóciles y tolerantes y nos piden que seamos más beligerantes.
No es ningún secreto que Marruecos es el primer exportador de drogas y que más del 60% de las drogas incautadas en aguas internacionales provienen de Marruecos. Con esta droga se está financiando a los grupos terroristas del norte de Mali. Si el Polisario hubiera tenido contactos con Al Qaeda nadie hubiera secuestrado a cooperantes aquí porque el único beneficiado con estos secuestros fue Marruecos.
También se ha publicado en España que hay miembros del Frente Polisario batallando en el norte de Mali junto a Al Qaeda. Si esta información fuera cierta usted trataría de negarlo. No obstante, debo preguntarle qué tiene que decir ante semejantes acusaciones
Marruecos lleva la guerra al nivel mediático y propagandístico como ya he dicho. Marruecos está enviando a saharauis de las zonas ocupadas a batallar y después saca comunicados denunciando que hay saharauis batallando. En esas zonas también hay gente de otras muchas nacionalidades pero eso no implica que el país sea un terrorista. Si hay un ladrón en una ciudad no se puede acusar a todos los habitantes de ser ladrones. Nosotros desafiamos a Marruecos de demostrar que somos unos terroristas.
Ustedes son un ejército y Al Qaeda en cierta medida también lo es. ¿Nunca han conversado con un emisario de Al Qaeda aunque sea para pedirle que se alejen de sus territorios?
Jamás. Ni ha habido contactos ni los habrá. Si alguien de Al Qaeda viene a hablar con nosotros lo apresaremos. La ideología y la línea del Polisario no tiene nada que ver con el mensaje de Al Qaeda. Somos árabes, somos musulmanes pero tenemos clara la línea que separa la política de la religión. El Polisario y los saharauis gozan del apoyo y de la solidaridad de muchos pueblos y comunidades que no son ni árabes ni islámicas. No podemos permitirnos que la solidaridad y la cooperación de estos pueblos desaparezca. Gracias a la cooperación internacional, somos un pueblo abierto, educado y respetuoso. Nos hemos beneficiado mucho del apoyo internacional.
Plan de autonomía
Hablamos de que Marruecos no respeta los derechos humanos de la población saharaui en los territorios ocupados. Pero en estos campos de refugiados tampoco hay derechos humanos. ¿Ha contemplado el Frente Polisario la posibilidad de aceptar las condiciones de Marruecos, entrar a los territorios ocupados y continuar la lucha desde dentro?
La gente está aquí por su propia voluntad. Nadie les impone estar aquí y nadie puede imponer estar aquí durante más de 30 años. No hay ningún ejército en el mundo que pueda imponer a una población permanecer en un gran desierto abierto en todas las direcciones. Pero la gente prefiere estar en esta situación, con todas las dificultades del mundo, pero con dignidad.
Ahora el programa de ACNUR lleva a más de 125 personas de aquí a los territorios ocupados para visitar a sus familiares. Marruecos siempre les ofrece casas, sueldos... etc. Pero nuestra población prefiere nuestra miseria porque nosotros no somos marroquíes. Vivimos con dignidad y con satisfacción moral. Es un sacrificio asumido por el pueblo. Tampoco la situación allá es mejor.
¿Está dispuesto a negociar una autonomía con Marruecos?
El Polisario no tiene la propiedad ni la soberanía sobre el territorio del Sáhara Occidental. La soberanía solo pertenece al pueblo saharaui y son los saharauis los que deben decidir. Nosotros somos un movimiento de lucha para llevar a los saharauis a una situación donde puedan expresarse libremente. Nada más. Pero quiero destacar que Marruecos no es nadie para otorgar soberanía al Sáhara Occidental. Marruecos carece de los derechos para otorgar y negociar. El territorio no es suyo. El derecho internacional marca que es un caso de descolonización pendiente y nada más. Y esto se resuelve con un referéndum de autodeterminación.
¿Cuando fue la última vez que el Frente Polisario se reunió con Marruecos a solas?
Nos hemos reunido con ellos muchas veces. Incluso el rey Hasan II y el príncipe heredero se reunieron a solas con nosotros. Ellos están intentando convencer a los saharauis de que el territorio es suyo y que Marruecos defiende el derecho de las fronteras históricas del gran Marruecos, que se extiende por el Sáhara, parte de Mauritania y el norte de Mali. Lo que no sabemos es cuándo Marruecos reivindicará también Andalucía.
Ellos están con la obsesión de las fronteras históricas, pero no se sabe en qué fecha de la historia van a parar. Por contra, los saharauis defienden las fronteras del colonialismo como en el resto del continente africano. Si esto se cambia para que Marruecos lleve a cabo su proyecto expansionista habrá que cambiar todas las fronteras de África. La Unión Africana lo entiende como nosotros y por eso Marruecos está fuera ahora mismo de la Unión.
Regeneración democrática
Usted ya fue primer ministro en otra época y ahora ha sido elegido otra vez por el presidente. Da la sensación de que el Frente Polisario son siempre las mismas caras. Por debajo de ustedes está la generación más formada de saharauis de la historia. ¿Por qué no hay relevo generacional?
En el último Congreso, hace dos años, el presidente pidió a todos los militantes del Polisario, unos 2.000, que presentaran y optaran por gente joven, pero todo el mundo insistió en que nosotros tenemos una experiencia que no podemos desperdiciar en este momento tan delicado de nuestra historia.
¿Me está diciendo que el presidente ha pedido regeneración, pero que son los de abajo los que les dicen que confían en ustedes?
Eso es. Nosotros somos conscientes de la necesidad de regeneración. Por eso, en este último Congreso se creó una organización de estudiantes y su secretario general pasó a ser miembro de la dirección junto a la Unión de Jóvenes Saharauis. También se han nombrado como miembros del Gobierno a jóvenes y también se ha elevado el nivel de participación de la mujer. Somos conscientes de este tema y trabajamos para que haya cada vez más participación de los jóvenes.
¿Veremos una mujer de presidenta de la República Árabe Saharaui Democrática?
¿Por qué no? Tenemos 18 mujeres en el parlamento de un total de 53 congresistas. Esto es algo interesante. Las mujeres están llevando casi toda la Administración y lo han hecho desde la época de la guerra. Estamos satisfechos con el papel de la mujer en nuestro Gobierno.
¿Y de la participación de los jóvenes?
Hace falta más. Tienen que subir más jóvenes a los puestos de mando. Somos conscientes.
El papel de España
¿Algún emisario del Gobierno español se ha dirigido a ustedes para tratar de ayudar en la solución de este conflicto siendo España a día de hoy la teórica potencia administradora del Sáhara Occidental?
La postura de los gobiernos españoles siempre es decepcionante. En la oposición siempre tienen posturas avanzadas y defienden nuestra causa. Sin embargo, una vez llegan al Gobierno las cosas siempre cambian. Esto ha quedado demostrado con el PP y el PSOE. La única diferencia entre ambos es que el PSOE mantiene más ayuda humanitaria y tiene una política de visados más positiva.
El actual Gobierno se ha inclinado a favor de Marruecos totalmente como quedó demostrado con las declaraciones del ministro de Exteriores con la evacuación de los cooperantes. Es una paradoja. La sociedad civil española nos apoya, pero sus gobiernos no nos defienden lo más mínimo.
¿Qué espera el Frente Polisario de España en 2014?
Nosotros creemos que un Sáhara independiente será más favorable a España que un Sáhara anexionado por Marruecos. Quizá hoy Marruecos tome posiciones flexibles frente a España pero una vez anexione el Sáhara volverá a actuar en contra de España. España se arrepentirá de no haber apoyado la causa saharaui. Hay temas pendientes entre España y Marruecos y Marruecos no está presionando aún porque está en una situación de debilidad en el Sáhara. Si España no rectifica como Estado llegará un momento en el que ni las amistades entre las dos casas reales le servirá.

El documental “Legna: habla el verso saharaui”, producida en colaboración con el Área de Antropología social UAM, gana el premio a la mejor película en FiSáhara (festival internacional de cine del Sahara occidental).

Un momento de las grabaciones del documental 'Legna, habla el pueblo saharaui'. Octubre de 2009
*Fuente: Comunicado Antropología en Acción (UAM)
El 4 de Mayo, el documental Legna: habla el verso saharaui, realizado por Juan Ignacio Robles, Juan Carlos Gimeno y Bahia Awah, profesores del Area de Antropología Social de la UAM, recibió el Primer Premio a la mejor película  en el Festival Internacional de Cine del Sáhara (FISAHARA) que se ha celebrado en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia). El premio fue entregado por la cantante saharaui Marien Hasan, en una gala presentada por la actriz Ana Wagener y la escritora Inma Chacón.
LEGNA, “LEGNA: HABLA EL VERSO SAHARAUI” es un relato de poesía audiovisual que recorre los elementos esenciales de la cultura saharaui encadenando los versos recitados de forma rigurosa y evocativa en hasania y castellano por los propios poetas y poetisas. Poemas que cantan y evocan lo esencial de la cultura material beduina vinculada al movimiento desde Saquia el Hamra hasta Río de Oro. Un recorrido mágico desde el río Draa en el norte hasta Agüenit y Leyuad en la frontera sur con Mauritania, desde la costa de playas blancas de Bojador hasta los límites imprecisos de la badia, campos del nomadeo. Un territorio nacional saharaui marcado por la huella de la historia reciente de revolución, guerra, resistencia (intifada) y espera. Territorio, historia, cultura, hilvanada desde la poesía rebosante de vida, amor y nostalgia.
LEGNA es la pieza audiovisual que acompaña los resultados de los proyectos investigación I+D+i: “Sáhara Occidental (1884-1976). Memorias coloniales. Miradas postcoloniales” y “Consolidación y declive del orden colonial español en el Sáhara Occidental”,  ambos con Juan Carlos Gimeno (Antropología Social UAM), como Investigador Principal.
LEGNA forma parte de las estrategias de innovación en métodos y técnicas de investigación desarrolladas por el Área de Antropología Social UAM para conectar academia y sociedad en el marco de la Antropología de Orientación Pública y compromiso social que inspiran sus respectivos programas de grado, posgrado y doctorado.

El documental “Legna: habla el verso saharaui”, producida en colaboración con la UAM, gana el premio en FiSáhara


MADRID. Teleprensa - “Legna: habla el verso saharaui” ha recibido el primer premio en el XI Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental (FiSahara) que se ha celebrado en los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia). El premio fue entregado el 4 de mayo por la cantante saharaui Marien Hasan, en una gala presentada por la actriz Ana Wagener y la escritora Inma Chacón.
El documental ha sido realizado por Juan Ignacio Robles, Juan Carlos Gimeno y Bahia Awah, profesores del área de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Madrid. “Legna: habla el verso saharaui” es un relato de poesía audiovisual que recorre los elementos esenciales de la cultura saharaui encadenando los versos recitados de forma rigurosa y evocativa en hasania y castellano por los propios poetas y poetisas.
Los poemas cantan y evocan lo esencial de la cultura material beduina vinculada al movimiento desde Saquia el Hamra hasta Río de Oro. Un recorrido mágico desde el río Draa, en el norte, hasta Agüenit y Leyuad en la frontera sur con Mauritania, desde la costa de playas blancas de Bojador hasta los límites imprecisos de la Badia. Un territorio nacional saharaui marcado por la huella de la historia reciente de revolución, guerra, resistencia (intifada) y espera. Territorio, historia, cultura, hilvanada desde la poesía rebosante de vida, amor y nostalgia.
Legna es la pieza audiovisual que acompaña los resultados de los proyectos de investigación I+D+i: “Sáhara Occidental (1884-1976). Memorias coloniales. Miradas postcoloniales” y “Consolidación y declive del orden colonial español en el Sáhara Occidental”,  ambos con Juan Carlos Gimeno (Antropología Social UAM), como investigador principal.
Legna forma parte de las estrategias de innovación en métodos y técnicas de investigación desarrolladas por el Área de Antropología Social UAM para conectar academia y sociedad en el marco de la Antropología de Orientación Pública y compromiso social que inspiran sus respectivos programas de Grado, Posgrado y Doctorado de la Universidad Autónoma de Madrid.

El grito del adiós. Mariem Hassan

Mariem Hassan, gran dama de la música tradicional del desierto y enferma de cáncer terminal, ofrece un emocionante concierto
*Foto: Concierto de Mariem Hassan en el campamento de Dajla (Tinduf, Argelia). / CARLOS CAZURRO
Posiblemente en el lugar más inhóspito del planeta, el campamento de población refugiada saharaui de Dajla (Tinduf, Argelia), dio la noche del sábado Mariem Hassan el que quizá sea el último concierto de su vida. La cantante saharaui, gran dama del haul, la música tradicional del desierto, padece un cáncer terminal y es difícil imaginar que en las condiciones  en las que está, pueda ofrecer alguno más.
Por eso el haul seco y doliente que ella ha llevado por el mundo en los últimos años, sonó esta  vez más emocionante que nunca. Sus cientos de seguidores saharauis conocen el mal que la aqueja, y ella, mujer de profundas convicciones religiosas, y consciente de su gravedad, dice haberse puesto en manos de Mulana, que es la manera saharaui de referirse a Dios.
El haul es poesía sustentada sobre las afinaciones atonales de la tidinit, pequeña guitarra de dos cuerdas con un caparazón de armadillo o tortuga como  caja de resonancia, y anclada al ritmo machacón y plomizo del tbal, el tambor que las antiguas mujeres  nómadas tocaban sentadas en el suelo cuando las caravanas paraban para las diversas celebraciones en mitad de la nada, sobre piedra y arena y a la sombra de una solitaria acacia o una jaima. Arengas guerreras de carácter épico y plegarias a Alá constituyen las dos vertientes principales del contenido formal de los poemas del haul que Mariem ha dado a conocer al mundo desde  la humildad de una mujer expulsada de su tierra, el Sáhara Occidental, obligada primero al exilio como refugiada y que está pasando sus últimos años en Barcelona, como base de sus actividades musicales, además de seguimiento de su enfermedad.
Pero  ya hace tiempo que Mariem cambió las estructuras de su banda. Sustituyó los instrumentos tradicionales por guitarras eléctricas y batería, sin faltarle al respeto al haul tradicional, el folclore de su tierra, aunque muchas veces lo arrimara a las improvisaciones del jazz y la intensidad del blues, esa música también doliente que a pesar de que se difundiera desde  los negros norteamericanos, hunde sus raíces en África.
En su última noche del desierto, en la jornada final del FiSahara (Festival Internacional de Cine del Sáhara) Mariem recuperó el formato tradicional: volvió a poner a cuatro mujeres  en el suelo para hacerle segundas voces, los ritmos de siempre y secundarla en su canto diezmado. Y el añadido misterioso de Sebastiâo Antunes, el guitarrista invidente portugués que se ha mantenido fiel a ella en los últimos tiempos.
No había engaños, se quiere ir tranquila: en mitad del concierto pidió perdón a su pueblo por si alguna vez le había fallado
Senhora de amortâo es una pieza del folclore luso que habla de la figura de una virgen que sus devotos colocaron dándole la espalda a España en una localidad fronteriza. Con ella arrancó Mariem el concierto, trasladando ese desencuentro con el vecino como metáfora del enfrentamiento de su pueblo contra la invasión ilegal marroquí. Asombra comprobar cómo dos sonoridades aparentemente tan opuestas, la portuguesa y la saharaui, se ensamblan de manera tan natural cuando Mariem se deja mecer por Sebastiâo. Siempre ha sido ella muy intuitiva y se ha dejado aconsejar por los que han vigilado su carrera internacional, y el tándem que forma  con el portugués resulta de lo más hermoso, lástima que les vaya a quedar tantos buenos momentos por ofrecer y disfrutar.
Con la sonrisa en los labios, la voz atronadora de Mariem Hassan sonó de nuevo en la inmensidad de la noche estrellada como el grito de todo un pueblo que solo pide que le devuelvan lo que le quitaron, su tierra. Agotada, cedió protagonismo a sus músicos, mujeres  que había conocido solo tres días antes y con las que apenas había ensayado. Ellas y Sebastiâo sostienen las carencias de la gran dama, que aguantó sentada en el suelo con más dignidad y coraje que fuerza física.
No había engaños, sonaba a despedida, se quiere ir tranquila: en mitad del concierto pidió perdón a su pueblo por si alguna vez le había fallado. Y se disculpó de seguir en el escenario cuando desde  el público le solicitaron al final que cantara El Aaiún egdat (Arde El Aaiún), una de sus últimas canciones de éxito dedicada a los tristes acontecimientos ocurridos en la capital del Sáhara Occidental ocupado en noviembre de 2010.
Entre  el repertorio abordado en el concierto, Sebastiâo intercaló una canción de José Zeca Afonso, conocido sobre todo por Grándola vila morena, que ya en los años setenta dedicara a la causa saharaui. Junto a Sebastiâo, Mariem la cantó como  si fuera suya, aportando esa voz que estremece, más aún si se conocen las circunstancias que concurrían esa noche.
Se levantó como pudo del suelo, ayudada por sus músicos, y se fue sin hacer   ruido a su jaima, como siempre ha sido su vida, discreta para lo grande que es. Su legado es enorme, y lo que ha hecho por la música saharaui alcanza dimensiones insospechadas, seguramente mejor valoradas pasados unos años. A falta de una patria real, el pueblo saharaui ha encontrado en la música y la cultura el patrimonio al que se ha seguido agarrando para mantener su identidad. A ella se lo tienen que agradecer.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Los malos. Rosa Montero

Se nos olvida que hemos sido un país colonial que abandonó de manera indecente a su colonia
El domingo acabó el FiSahara, el Festival de Cine del Sáhara que unos locos maravillosos llevan organizando más de una década. Gracias a su empeño, los saharauis, que carecen de todo, por lo menos tienen películas (también hay una escuela de cine: puedes ayudar a mantenerla en su grupo de teaming.net). Las escasas noticias sobre el festival me hicieron recordar que los españoles somos responsables de parte del dolor de África. Y no ya por nuestro papel de diligentes matones fronterizos, por esos racimos de personas trepadas a las vallas como gorriones hambrientos mientras los guardias les brean a bastonazos y les fumigan. No: me refiero a nuestra culpa directa. Se nos olvida que hemos sido un país colonial que abandonó de manera indecente a su colonia. Porque en 1975, tras prometer la independencia a los saharauis, firmamos un acuerdo que troceaba despiadadamente el Sáhara y lo repartía entre Mauritaria y Marruecos: “Nos traicionaron y vendieron como ovejas”. Después nos retiramos a toda prisa mientras Marruecos invadía a sangre y fuego. Todos los saharauis que pudieron, con sus ancianos y sus niños, huyeron despavoridos al desierto, perseguidos y bombardeados por los marroquíes. Y allí siguen, a pesar de las resoluciones favorables de la ONU. Son 120.000 y llevan 40 años en la hamada argelina, un lugar feroz en donde solo medran las víboras. Cuarenta años en campamentos de refugiados, en condiciones inhumanas y dependiendo de la ayuda internacional, que se ha desplomado con la crisis (dos tercios de las mujeres padecen anemia). Cuarenta años sin recurrir al terrorismo (así se lo pagamos). Vuelvo a contar todo esto porque las nuevas generaciones no lo saben. Qué gran filme épico podría hacerse sobre el sufrimiento de ese pequeño, estoico pueblo: y nosotros seríamos los malos de la película.

“Los refugiados saharauis conquistarán su libertad, y si no ellos, sus hijos”

El compañero de celda de Nelson Mandela reconoce que el pueblo saharaui ha sobrevivido en un lugar de mucha dureza
Suele ocurrir que quien visita por primera vez los campamentos de población refugiada saharaui, se da de bruces con una realidad tan brutal e insospechada que se extraña de no haberse enterado antes. Como no queriendo asumir su propio desconocimiento, arremeten contra los medios de comunicación como responsables de ese olvido e invisibilidad de situaciones tan extremas. No existe sobre el Sáhara eso que eufemísticamente se llama “silencio informativo”, pero está bien recurrir a él antes que asumir las carencias de uno. Les pasa mucho a los cooperantes, cineastas o intelectuales que cada año acuden ilusionados y vírgenes a una nueva edición del FiSahara, el festival de cine que se celebra desde 2003 en la hamada argelina, en el desierto de los desiertos (“la antesala del infierno”, la calificó Javier Bardem cuando fue invitado en 2008), donde viven en condiciones extremas cerca de un cuarto millón de personas desde 1975, cuando su tierra, el Sáhara Occidental, fue ilegalmente ocupada por Marruecos tras el nada honroso abandono de España, que la administraba hasta entonces.
A Andrew Mlangeni, un histórico del movimiento contra el apartheid sudafricano, compañero de celda de Nelson Mandela y acaso portavoz de su legado ético y moral, le ha sucedido algo parecido. En su caso podría entenderse, Sudáfrica queda lejos y a buen seguro que los medios de su país considerarán prioritario otros asuntos y a sus casi 90 años cuesta imaginársele devorando páginas de Internet u otros medios alternativos para estar al día de todos los miles de conflictos que, por desgracia, en el mundo se dan.
Solo así se comprende la regañina que espetó a los periodistas que se encontraba a su pasó el día que llegó como invitado al campamento de Dajla, donde estos días se celebra la undécima edición del FiSahara.
“Veo muchos periodistas y fotógrafos en este tipo de eventos, pero nunca lo vemos luego reflejado en los medios”, dijo en su primera conferencia de prensa ante los incesantes destellos de los flashes y el chasquido de los disparos de las cámaras de fotos. Y se atrevió a más: “el pueblo saharaui está viviendo circunstancias excepcionales que tienen que verse en todo el mundo, ¿para qué vienen los medios aquí?”, dijo en un tono poco amable y semblante enfurruñado.
En la distancia corta, Mlangeni adopta un tono más amable. Incluso suaviza el discurso que le había llevado a decir ante el subidón de verse frente a tanta cámara venida de diversos lugares del mundo, que recomendaba a los jóvenes refugiados tomar las armas ya para resolver de una vez el conflicto saharaui, atascado en tantos frentes.
En la oscuridad de la jaima, en la noche estrellada del desierto, unas horas más tarde cara a cara con este periodista, matiza sus palabras: “El pueblo saharaui ha de estar preparado para todo, también para volver a las armas si se sigue ignorando su derecho a autodeterminarse”. Habla por propia experiencia. El movimiento en el que él participó contra el régimen segregacionista de Sudáfrica que lideró su amigo Mandela, también se vio obligado a recurrir a la violencia cuando se le cerraron todas las puertas y vías de solución.
El recuerdo a Nelson Mandela y su modelo de reconciliación que podría aplicarse al conflicto que enfrenta a saharauis y marroquíes desde hace casi 40 años, planea durante toda la íntima conversación. En su muñeca derecha, Andrew Mlangeni luce una pulsera metálica, posiblemente de plata, con el número 46664 grabado, el que llevó su amigo Madiva durante sus años de presidio.
“Los saharauis han de estar muy agradecidos a Argelia por haberles dejado este lugar; como nosotros agradecimos a Tanzania que nos dejara un cachito de jungla desde donde pudimos organizar nuestra lucha”, empieza por comparar. “Allí pudimos cortar árboles para hacer casas y sembrar comida para sobrevivir, pero los saharauis están en este lugar de mucha dureza y sufrimiento y sin embargo han sabido sobrevivir”, reconoce con admiración.
“Ahora estamos celebrando el 20 aniversario de las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica y el fin de apartheid, gracias al gran papel de nuestro líder Mandela, y los saharauis también podrán hacerlo alguna vez”.
Además de la fuerza y la determinación del movimiento que encabezó Mandela, la lucha contra el apartheid tuvo mucho apoyo internacional y mucha presión contra el régimen que lo ejerció ferozmente, incluyendo un boikot económico por parte de las principales potencias mundiales. “Hay que ejercer más presión contra Marruecos”, apunta como posible camino, “para que se retire [del Sáhara Occidental] y se pueden buscar formas que no sean muy humillantes”. Pero no ve esa posibilidad como fácil, al menos a corto plazo: “cualquier país que ocupa otro y se beneficia de esos recursos que no son suyos, como la pesca o los minerales, es difícil moverle de ahí”
Apela a la africanidad de ambas partes en conflicto para encontrar puntos de encuentro: “Marruecos y el Sáhara Occidental son países africanos y ningún país africano ha de ocupar otro país africano”, sostiene subrayando la repetición.
“Hace más de veinte años que Marruecos aceptó hacer el referéndum, y fueron ellos los que llamaron a la paz y ahora son ellos los que no lo siguen. Y han añadido más de dos mil colonos que no son saharauis para alterar el resultado de ese censo”, recuerda. Y toma partido más posible: “Sudáfrica y Nigeria, los dos países más importantes de África económicamente tenemos una visión diferente a cómo lo ve Marruecos, y deberíamos liderar esa presión”.
Aunque el boikot contra el régimen racista de Sudáfrica supuso también sufrimiento para la mayoría negra, por la de puestos de trabajos que se perdieron cuando muchas empresas internacionales se retiraron del país, ellos lo vieron como un mal menor necesario: “nosotros lo solicitamos aún sabiendo que nos iba a perjudicar, pero estábamos preparados para sufrir. Era necesario ese sufrimiento, pues como nos enseñó Mandela la libertad no se conquista fácilmente, no te la van a regalar en una bandeja de oro, hay que saber luchar por ella en todas las circunstancias. Y no solo luchamos por nuestra propia libertad, sino también por la de nuestras generaciones sucesivas. Si los saharauis que están aquí en los campamentos no la consiguen, la conseguirán sus hijos”. Y repasa: “Nosotros en 1952 decíamos que quería ser libres ya y lo decíamos en serio y tuvimos que esperar hasta 1994. El pueblo saharaui está preparado para lo mismo”
Discursos políticos aparte, a Andrew Mlangeni le gusta recordar comoera Madiva en el día a día de la cárcel: “era un líder natural, y no solo de los que formábamos parte con él del Congreso Nacional Africano, sino de todo el pueblo y de partidos como los Jóvenes Comunistas, el Partido Nacional Africano, el Ejército Armado de África y hasta de presos políticos de Namibia que estaban con nosotros en la cárcel”. “Ayudaba a todos, era muy humano y humilde preocupado siempre por los menos favorecidos. En la cárcel había familias separadas, sin comunicación que solo recibían una carta al mes, o a veces nada. Madiva le decía a su mujer que debería recaudar fondos para ciertas familias que sus padres estaban ahí, y dar estudios a hijos de presos. A los que estaban condenados a sentencias largas, él los instaba a estudiar, y le pedía a su mujer que desde fuera mediara para que instituciones pudieran pagarles estudios” No es mentira eso que se ha dicho de él que su generosidad llegaba incluso a sus propios carceleros: “Mandela también ayudaba a sus guardianes, era abogado de profesión y les aconsejaba legalmente cuando se metían en líos”. Recordamos la anécdota conocida de que invitó a su guardián a su toma de posesión como presidente: “Ese demostraba la clase de persona que era”.
Comparte Andrew Mlangeni lo que tantas veces se ha dicho de que Mandela no solo cambió Sudáfrica sino que al devolver la dignidad a la raza negra también cambió el mundo haciéndolo un lugar un poquito mejor. Al respecto rememora que “cuando conseguimos la libertad se pensó que habría un baño de sangre pero recapacitamos y no nos movió la venganza, redactamos una constitución que es ejemplo parael mundo entero y que reconocía los derechos de todas las comunidades, blancas y negras. Muchos países se inspiran en la constitución sudafricana”. “Rotundamente sí, Madiva también cambio el mundo y por eso el mundo le considera un líder universal, un icono y sé que en España también lo es”.
El ejemplo de la película Invictus, que se ha proyectado estos días en el campamento de Dajla, sirve para filosofar sobre qué cosas todavía se pueden hacer para que la lucha saharaui no caiga en la cronificación del conflicto y no haya otra solución que el legítimo recurso de la violencia contra la potencia ocupante. “La cultura es una buena vía, y festivales como este al que he tenido el honor de estar invitado son muy útiles para que se siga recordando”. Pero lo cierto es que Sudáfrica también contó con la ayuda muy importante del mundo del arte y la cultura internacional, escasa ante el problema saharaui. “Es cierto”, confiesa, “no veo la implicación de cineastas y músicos de fama mundial en esta causa como la que tuvimos nosotros; pero es que creo [vuelve casi al punto de partida] que los medios de comunicación no hablan lo suficiente para que los artistas se enteren y luego puedan influir sobre él”. Y no puede terminar sino es recordando de nuevo a su amigo. “En la película [Invictus] todos los jugadores lucharon con el corazón y lo hicieron porque querían satisfacer a Madiva”.

domingo, 4 de mayo de 2014

El documental "Legna: habla el verso saharaui", primer premio del FiSahara

Foto: FiSahara
LA VANGUARDIA | 04/05/2014. Madrid, 4 de mayo de 2014 (EFE)..- El documental "Legna: habla el verso saharaui", de Juan Ignacio Robles, Bahia Mahmud Awah y Juan Carlos Gimeno, ha ganado el primer premio del XI Festival Internacional de Cine de Sahara, que concluyó anoche en el campamento de refugiados de Dajla (Tinduf, Argelia).
La película es "un relato de poesía audiovisual que recorre los elementos esenciales de la cultura saharaui", y su elaboración requirió cinco años de trabajos de pesquisas por parte de sus autores, un grupo de investigadores de Antropología de la Universidad Autónoma de Madrid, según informan los organizadores.
El segundo premio lo ganó "Invictus" de Clint Eastwood, basada en la vida de Nelson Mandela, que ha sido homenajeado en esta edición del festival, y el tercero fue para el documental "Dirty Wars" (Guerras Sucias), sobre los ataques selectivos con drones de EE.UU. en países como Afganistán o Yemen.
David Riker, autor de este último documental, que fue finalista en la pasada edición de los Óscar, recogió su galardón de manos del actor Sergi López.
La gala de clausura fue presentada por la actriz Ana Wagener y contó con la actuación de la cantante saharaui Mariem Hassan, que llevaba meses alejada de los escenarios a causa de un cáncer de huesos, así como del músico de jazz sudafricano Jonas Gwanwa.
La escritora Inma Chacón fue la encargada de leer el comunicado oficial de los artistas presentes en esta edición.
"Venimos de otras ciudades para apoyar vuestra causa con un arma tan poderosa que es capaz de atravesar cualquier frontera: el arma del cine", dijo Chacón, que se despidió deseando "que el FiSahara número doce se celebre, por fin, al otro lado del muro" construido por Marruecos y que divide el Sáhara Occidental en dos partes.

Ver trailer:  https://www.youtube.com/watch?v=x1zcBKrICLo

Especial Carne Cruda Desde el Festival Internacional de Cine del Sahara


CADENA SER  Carne Cruda 2.0 en su edición extendida del 2 de mayo de 2014 Fotos: Carne Cruda (facebook)
Edición especial de Carne Cruda 2.0 desde el Campamento de Refugiados Saharauis de Dajla, donde se celebra el Festival Internacional de Cine del Sahara.
Con la participación del activista saharaui de derechos humanos y ex preso político Sidi Mohamed Daddach; Ebbaba Hameida Hafed, estudiante saharaui de periodismo y directora del documental ‘Raíces y clamor’; el artista saharaui Moulud Yeslem explicando el proyecto Por cada mina una flor y Tiba, del colectivo saharaui Gritos contra el muro.
Dice Javier Gallego en facebook: “Lo que estamos viendo en los campamentos del Sáhara es difícil de asimilar sin que te destroce. Nos cuesta imaginar cómo es posible que lleven 40 años viviendo en estas condiciones inhumanas expulsados de su propia tierra. OS PEDIMOS AYUDA PARA DIFUNDIR SU VOZ. ¡GRACIAS POR COMPARTIR ESTE AUDIO!”
“El muro de la vergüenza es tan muro que nadie sabe de él”, afirma en el programa Tiba, joven saharaui.
“Que la radio os acompañe y que el Sahara sea libre”, se despide Javier Gallego, presentador de Carne Cruda.

Sidi Mohammed Daddach: “Durante 14 años esperé cada día el momento de mi muerte”

DAJLA (CAMPAMENTO DE REFUGIADOS EN TINDUF, SÁHARA).– Sid Mohammed Daddach (Guelta Zemmur, 1957), conocido por ser el Nelson Mandela del pueblo saharaui, es el preso de conciencia que más tiempo ha estado encarcelado en África, después del líder sudafricano. Daddach fue detenido en 1976 por Marruecos cuando intentó unirse al Frente Polisario y fue forzado a servir en el ejército marroquí. En agosto de 1979, intentó huir sin éxito siendo encarcelado. Apenas unos meses después, en abril de 1980, un tribunal militar de Rabat le condenó a pena de muerte “por alta traición”. “Si quito todas las torturas recibidas, mi peor recuerdo de la cárcel fue el momento en el que el juez pronunció esas palabras”, explica a cuartopoder.es Sid Mohammed Daddach en el campamento de refugiados de Dahjla, donde ayer, miércoles, arrancó la XI edición del Festival Internacional de Cine del Sáhara.
La pena de muerte podía ser ejecutada en cualquier momento. Marruecos no tenía por qué avisar de cuándo se produciría. “Durante 14 años estuve esperando cada día el momento de mi muerte”. Tras 14 años condenado a muerte, la pena fue conmutada por la cadena perpetua. Era el 8 de marzo de 1994. Después de 21 años detenido, en 1997, Marruecos permitió que el CICR realizara una visita de observación de sus condiciones carcelarias. “Me liberaron gracias a la presión de los organismos internacionales de Derechos Humanos”, señala Daddach.
La excarcelación se produjo el 7 de noviembre de 2001. “Desde mi primer día detenido hasta hoy mi voluntad ha sido la misma. A pesar de todas las torturas y maltratos que he sufrido sigo peleando por los derechos fundamentales de mi pueblo. Mi causa es la autodeterminación de mi pueblo y lo será siempre. Hasta que lo consigamos”, explica Daddach, que asegura que durante su larga estancia en prisión fue su fe en la causa saharaui lo que le ayudó a vivir.
Daddach vive hoy en los territorios ocupados por Marruecos en el Sahara Occidental, concretamente, en El Aaiun. Allí reside junto a su mujer y sus hijos y sigue sufriendo a día de hoy, según afirma, numerosas intimidaciones, presiones psicológicas, allanamientos de morada y palizas de la policía durante las reinvindicaciones saharauis en los territorios ocupados. Sus padres y sus hermanas viven en los campamentos de refugiados de Tinduf. Tras la excarcelación, vio a su madre por primera vez en noviembre de 2002 cuando recibió el premio de Rafto, el ‘Nobel de los Derechos Humanos’, en Bergen (Noruega). No podía verla desde su segunda detención en 1979. “En la cárcel lo que más aprendí fue a tener paciencia”, comenta.
Este hombre de 57 años habla tranquilo. Con un tono bajo y explicativo. Acaba de terminar una charla con jóvenes para tratar de concienciarles de la importancia del voluntariado para la población saharaui. “Yo no soy político, ni tengo ningún puesto de responsabilidad en el Frente Polisario. La juventud insiste en la lucha armada. Es una petición de cada vez más gente joven de los campamentos pero también de los jóvenes de los territorios ocupados. La voz de esta gente joven debe ser escuchada”, asegura Daddach, que señala que él, como el Polisario, aboga por la vía pacífica aunque “no de manera indefinida”.
El límite que se marca para pasar de la defensa de la vía pacifista a la vía armada es “el que marca la comunidad internacional”. “Vamos a continuar confiando en la comunidad internacional a ver si las negociaciones nos llevan a buen puerto y nos ayuda a seguir apostando por la vía pacífica. Si no observamos avances en la lucha  tendré que cambiar de opinión y abogar por la vía armada”, afirma.
La comunidad internacional no se lo está poniendo fácil a los defensores de la vía pacífica. Este martes el Consejo de Seguridad de la ONU prolongó por un año más el mandato de la Minurso en el Sáhara Occidental, cuyo último objetivo debe ser la celebración de un referéndum de autodeterminación entre el pueblo saharaui. Sin embargo, esta misión es la única en todo el mundo que no tiene competencias para proteger y salvaguardar los derechos humanos de la población saharaui en los territorios ocupados.
“Lamentamos la decisión que ha tomado el Consejo de Seguridad, pero seguiremos trabajando para que la Minurso supervise el cumplimiento de los derechos humanos. Este año hemos conseguido que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, recomiende al Consejo de Seguridad que incluya esta competencia al mandato de la Minurso. Es algo único y novedoso que no se había hecho hasta el momento”, lamenta Daddach, que culpa a Francia y a España de aliarse con Marruecos y dejar de lado el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos.
“Al Gobierno español le achacamos un error histórico: entregar de formar ilegal el territorio del Sahara Occidental a Mauritania y Marruecos”, denuncia a la vez que califica como de “poca identidad y débil” la política exterior española, ya que “en cada lugar al que acude dice una cosa diferente”. “Que quede claro que hablamos del Gobierno y no de la sociedad, que es nuestro mayor apoyo”, apostilla Daddach, para quien PP y PSOE son lo mismo ya que siempre han mantenido una postura similar de afinidad con Marruecos respecto al Sahara.