lunes, 19 de julio de 2010

Respuesta de expertos estadounidenses al artículo de David Alvarado en el Xornal de Galicia

*Foto: Ricardo Aznar


NOTA ANTECEDENTE: En una entrevista al periodista David Alvarado publicada el 13 de junio en el suplemento Contexto del Xornal de Galicia, dicho periodista relacionaba al Frente Polisario con el secuestro de los cooperantes españoles en Mauritania y con Al Qaeda para el Magreb Islámico (AQMI). Dichas afirmaciones ya fueron desmentidas por el Delegado del Frente Polisario en Galicia, tal y como recogió el propio periódico el pasado 27 de junio.

El Xornal también acaba de publicar una respuesta al mencionado artículo remitida por los estadounidenses Anthony G. Pazzanita, abogado y escritor y Teresa K.E. Smith de Cherif, escritora y doctora de medicina.



Traducción al español de la respuesta (13 de julio de 2010)


David Alvarado acusa al pueblo saharaui del territorio en contienda, el Sahara Occidental, y, en particular, a su movimiento de liberación, el Frente Polisario, de participar en el terrorismo jihadista, el secuestro de occidentales, el contrabando y de otras actividades ilícitas, al parecer como un componente de "Al- Qaeda en el Magreb Islámico "(AQMI). Todas estas acusaciones fueron rebatidas enérgicamente por el representante del Polisario en Galicia, tanto a nivel general y en particular, con respecto a los detalles de los secuestros de dos cooperantes catalanes a finales de 2009. Incluso el señor Alvarado, que dirige su calumnia con gran generalidad y extravagancia, tal vez sabe lo débil que es su teoría en realidad, ya que él mismo se limita a decir al final del artículo las siguientes palabras: "no hablo de una deriva jihadista en si…sino que hay elementos del Frente Polisario que participan en este tipo de actividades.”

Más allá de las refutaciones específicas de los representantes del Polisario, la tesis de Alvarado puede ser fácilmente derribada por referencia a muchos hechos durante años, incluso los observadores que están deseosos por encontrar afiliaciones terroristas nunca se han cuestionado seriamente. En primer lugar, el Frente Polisario, desde su fundación en 1973, ha sido una organización laica y nacionalista con un único objetivo: la independencia del Sáhara Occidental y su liberación de la ocupación ilegal por Marruecos, que comenzó a finales de 1975. Tal como un distinguido juez saharaui, Sr. Don Abdelkader Ould Hiabelti nos dijo en una ocasión: "somos un pueblo musulmán del Atlántico. Rezamos en dirección al Este, mientras que históricamente todas nuestras relaciones van en la dirección de Occidente." Notablemente, tan tolerante es el Islam de los saharauis que, en los últimos años, evangelistas cristianos de los Estados Unidos han celebrado mesas redondas con clérigos religiosos del Sáhara y de Argelia en los campamentos de Tinduf y han construido una escuela para el estudio del inglés en el campamento de Smara. Mientras tanto, Marruecos expulsa a un ciudadana española de El Aaiún, donde impartía clases de castellano, una expulsisión sin motivo, por ser cristiana evangélica.

¿El Polisario es anti-Occidental? No, a pesar de la falta de simpatía que muchos gobiernos occidentales han mostrado a su causa, los saharauis procuran acercar su punto de vista a los pueblos de Occidente. Konstantina Isidoros, antropóloga que ha realizado trabajo de campo en los campamentos saharauis, en su contribución al informe de junio 2010, La militarización estadounidense del Sáhara-Sahel: Seguridad, espacio, y el imperialismo, publicado por la Asociación de Catedráticos Interesados por África, señala: “cualquier [participación de los saharauis] en el ‘fundamentalismo extremista’ y ‘terrorismo’ devastaría sus posibilidades de ejercer su derecho internacional al retorno a la patria." En la última década, cientos de civiles europeos han sido voluntarios o cooperantes oficiales en los campamentos de refugiados saharauis, y ninguno ha informado de la presencia de actividades terroristas entre los saharauis. De hecho, en marzo de 2010, a raíz de las últimas barbaridades de AQMI en Mauritania, el Polisario metió a las regiones militares en máxima alerta y aumentó sus patrullas con el fin de proteger la presencia de la tercera comisión médica en Tifariti (Sahara Occidental) de la fundación estadounidense, Sahara Fund.

Por último, merece la pena señalar que incluso durante la Administración Bush-Cheney (2001-2009) en los EE.UU, las evaluaciones por Washington de la amenaza terrorista del norte de África siempre omiten al Sáhara Occidental y al Frente Polisario. Pero no es suficiente detenerse aquí. Alvarado cree que el Polisario “…es una organización que tiene un sustrato y es un pueblo islámico que ha sido culturizado, socializado y educado en Argelia. Los niños del Frente Polisario estudian en las universidades de Argel y Orán, donde no pueden ser impermeables a los discursos radicales que se vierten." Esta es una de las declaraciones mas cínicas y falsas que hemos visto. Los campamentos de refugiados del Polisario se encuentran a miles de kilómetros de cualquier ciudad principal de Argelia, y casi todos los niños saharauis son inicialmente educados en las escuelas locales del Polisario. Incluso para los saharauis que estudian en la escuelas secundarias o universitarias en Argelia, ¿qué certeza puede haber en que estos estudiantes se vieran atraídos por los discursos "radicales?" ¿No existe la misma o mayor probabilidad de que el radicalismo islamista les repeliera, especialmente teniendo en cuenta el inmenso daño infligido al pueblo argelino por esos mismos radicales en la década de 1990, que provocó la muerte de unos 200.000 argelinos, de la misma manera que miles de saharauis que estudiaron en Cuba se convirtieron en los grandes partidarios de la liberalización de la economía saharaui?

¿De que se constituye AQMI? Lo que los observadores serios saben es que tiene su origen en el malestar argelino de la década de 1990, se cree que tiene menos de 1.000 miembros activos que operan de forma intermitente a través de un área tan grande como toda Europa Occidental. AQMI no ha operado tan al norte, como es donde se sitúa el Sáhara Occidental, y por buenas razones: la zona de los campamentos de refugiados saharauis, cerca de la ciudad de Tinduf, es una de las zonas más militarizadas de todo el Sáhara, con la fuerza aérea argelina y con tropas de tierra del Polisario y de Argelia. Es más, el territorio del Sáhara Occidental está minado y allí se encuentran unidades de observadores de las Naciones Unidas (MINURSO). La alegación de que "para llevarlos [a los catalanes secuestrados] de donde fueron secuestrados [en Mauritania] hasta el punto donde fueron retenidos [en Malí], se precisa de la cooperación de militares del Polisario, que tiene que dar el visto bueno para pasar por una región controlada por este movimiento independista", es absurda para cualquiera que haya vivido, trabajado, u observado en Mauritania y Malí, tal como hemos hecho nosotros. La trata de personas y el traslado del contrabando, incluida la ayuda alimentaria, a través de la frontera mauritana-maliense, especialmente por zonas totalmente abiertas, tal como es Leré, se debe a la existencia de elementos corruptos dentro de ambos gobiernos, tanto de Mauritania como de Malí, y de sus sociedades civiles, y de ninguna manera influye o se controla por el Frente Polisario.

Y respecto a la acusación de operaciones de contrabando por parte del Polisario, todo lo que podemos decir aquí es que parece que hay informes creíbles de algunos individuos saharauis que trasladan contrabando (la ayuda alimentaria desviada, el petróleo, y los vehículos) a través de la frontera del Sáhara Occidental con Mauritania, siguiendo las huellas del comercio trans-sahariano que ha existido en el Sáhara desde hace milenios--ciertamente muy lejos de cualquier cosa que pudiera hacer temer la seguridad de Occidente o que sirva de pretexto para negar a los saharauis sus derechos legales.

Tal vez sin quererlo, el Sr. Alvarado pone el dedo exactamente en la raíz del “problema saharaui" cuando dice: "y hay desmotivación del Frente Polisario ya que llevan muchos años en el desierto y no ven la luz al final del túnel.” Ningún otro estado de cosas era de esperar, dado el hecho de que se niega a los saharauis la oportuniadad de ejercer su derecho inalienable a la auto-determinación. En otras partes del mundo musulmán, la desesperación ha sido una piedra angular para el radicalismo islámico. Para restaurar una esperanza real entre el pueblo saharaui, las principales potencias occidentales solo tienen que presionar a Marruecos para dar paso a un referéndum en que el pueblo del Sáhara Occidental pueda expresar libremente sus preferencias para su futuro estatuto. Pero los partidarios de las políticas de Marruecos en Occidente, y el Sr. Alvarado parece ser uno, tratan de impedir la auto-determinación mediante la propagación de muchas acusaciones extrañas, mal informadas y falsas. Dichos comentaristas, como un viejo proverbio dice, tienen derecho a su propia opinión, pero no a sus propios hechos.

Anthony G. Pazzanita, abogado y escritor estadounidense, es autor de dos ediciones del Diccionario Histórico del Sáhara Occidental (1994 y 2005), así como de numerosos libros y artículos sobre el Sáhara Occidental, Mauritania y otros países.

Teresa K.E. Smith de Cherif, MD, MIA, escritora y doctora de medicina, laureada, Mujer Distinguida de Nuevo México (EEUU), 2009, otorgado por el gobernador Bill Richardson; guionista, Voces desde las Arenas (documental, 1992), y autora de numerosos artículos sobre el Sáhara Occidental, el Maghreb, y África.

*Esta carta fue traducida del inglés al castellano por Doctora Smith de Cherif, y del castellano al gallego por Diego Villasante Armas. Los autores agradecen Diego Villasante Armas por la traducción al gallego, y Poemario por un Sahara Libre por la distribución de esta Carta al Redactor, publicada originalmente en gallego el 13 de julio de 2010 en el periódico, Xornal de Galicia.

------------------------

To the Editor of the Xornal de Galicia
This letter is our response to David Alvarado’s article published on 13 June 2010 in your paper. We would be pleased if you would consider it for publication.

David Alvarado accuses the Saharawi people of the contested Western Sahara, and in particular their liberation movement the Frente Polisario, of participating in “jihadist” terrorism, the kidnapping of Westerners, smuggling, and other illicit activities, allegedly as a component of “Al-Qaeda in the Islamic Maghreb” (AQIM). All these accusations were strongly disputed in detail by Polisario’s representative in Galicia, both as a general proposition and as to the particulars of the kidnappings of two Catalan humanitarian aid workers in late 2009. Even Mr. Alvarado, who otherwise levels his charges with great generality and extravagance, perhaps knows how weak this theory really is, since he qualifies himself at the end of the article with the words, “I don’t speak of a jihadist derivative in itself…” He says only that some “elements” of the Frente Polisario participate in terrorist-related activities.

Beyond the specific refutations of the Polisario representatives, Alvarado’s thesis can easily be demolished by reference to many long-existing facts that even those observers who are eager to find terrorist affiliations have never seriously disputed. In the first place, the Frente Polisario, ever since its founding in 1973, has been a secular and nationalist organization with one sole objective: the independence of Western Sahara and its liberation from the illegal occupation by Morocco, the latter of which began in late 1975. As a distinguished Saharawi judge, Sr. Don Abdelkader Ould Hiabelti told us, “We are an Atlantic Muslim people. We pray in the direction of the East, while historically all our relations are in the direction of the West.” Remarkably, so tolerant is Saharawi Islam that within the last few years, Christian evangelists have held roundtable discussions with Saharawi and Algerian religious clerics in the Tindouf camps and have built a school for English language studies in the Smara camp. Meanwhile, Morocco expels a Spanish citizen from El-Ayoun, where she was teaching Spanish, without grounds, but because she is an evangelist Christian.

Is Polisario anti-Western? No, despite the lack of sympathy many Western governments have shown for their cause, the Saharawis seek to win over the peoples of the West to their point of view. As Konstantina Isidoros, an anthropologist doing field work in the Saharawi camps, points out in her contribution to the June 2010 report on U.S. Militarization of the Sahara-Sahel: Security, Space, and Imperialism,” by the Association of Concerned Africa Scholars, “Any involvement [by the Saharawis] in ‘extremist fundamentalism’ and ‘terrorism’ would devastate their chances to achieve their international legal right to a return to the homeland.” In the last decade, hundreds of European civilians have volunteered or officially worked in Saharawi refugee camps, and none have ever reported the presence of terrorist activities among the Saharawis. As a matter of fact, following AQIM’s recent barbarities in Mauritania, Polisario placed its military regions on high alert and increased patrols in order to protect the U.S. Sahara Fund’s Third Medical Mission to Tifariti, Western Sahara in March 2010.

It is finally worth noting that even under the 2001-09 Bush-Cheney Administration in the U.S., Washington’s assessments of the North African terrorist threat always omitted Western Sahara and the Frente Polisario. But it is not enough to stop there. Alvarado believes that Polisario “...is an organization that has a substrate and an Islamic people who has been acculturated, socialized, and educated in Algeria. The children of the Polisario Front study in the universities of Algiers and Oran, where they cannot be impermeable to the radical discourses around them.” This is one of the must cynical and untrue statements we have seen. Polisario’s refugee camps are located hundreds of kilometers from any major Algerian city, and nearly all Saharawi children are initially educated in Polisario’s own local schools. Even for those Saharawis who study in high school or university in Algeria, what assurance could there be that these students would be attracted to the “radical discourses?” There is an equal or better chance they would be actively repelled by Islamist radicalism, particularly given the immense damage inflicted upon the Algerian state by those some radicals in the 1990s, resulting in the deaths of some 200,000 people, in the same manner that thousands of Saharawis who studied in Cuba became the biggest backers of liberalizing the Saharawi economy!

What constitutes AQIM? What serious observers know is that it had its origins in the Algerian unrest of the 1990s, is thought to have fewer than 1,000 active members who intermittently operate across an area as large as all of Western Europe. AQIM has never operated as far north as Western Sahara, and for good reason: the zone of the Saharawi refugee camps near the town of Tindouf is among the most heavily militarized areas of the entire Sahara, with Algerian air power and Algerian and Polisario ground troops. What is more, the territory of Western Sahara is mined and a mobile and observant United Nations peace-keeping force [MINURSO] is stationed there. The allegation that “in order to bring them [the kidnapped Catalans] from where they were kidnapped [in Mauritania] to the point of where they were detained [in Mali] required cooperation of Polisario soldiers, the latter of which had to give the green light of passage through a region that is controlled by this independence movement” is preposterous to anyone who has lived, worked, or observed in Mauritania and Mali, as we have. Human trafficking and moving contraband, including food aid, across the Mauritanian-Malian frontier, especially in an around areas such as Leré is wide open owing to corrupt elements within both the Mauritanian and Malian governments and within their civil society, and is no way influenced or controlled by the Polisario Front.

And what of the accusation of Polisario smuggling operations? All we can say here is that there appears to be credible reports of some Saharawi individuals moving contraband (diverted food aid, petroleum, and vehicles) across the West Saharan-Mauritanian border, merely following a pattern of trans-Saharan trade that has existed in the Sahara for millennia—certainly a far cry from anything that could either cause the West to fear for its own security or provide an excuse to deny the Saharawis their legal rights.

Perhaps without meaning to, Mr. Alvarado puts his finger exactly on the root cause of the “Saharawi problem” when he states, “And, there is a lack of motivation within the Polisario Front, given that they have been many years in the desert and they do not see the light at the end of the tunnel.” No other state of affairs could be expected, given the Saharawis’ inability to exercise their inalienable right to self-determination. Elsewhere in the Muslim world, despair has been a building block for Islamic radicalism. To restore real hope among the Saharawi people, the key Western powers need do little else but pressure Morocco to make way for a referendum in which the people of Western Sahara can freely express their preferences for their future status. But the supporters of Morocco’s policies in the West, of which Mr. Alvarado seems to be one, seek to thwart self-determination by leveling many strange, ill-informed, and false accusations. Such commentators, as an old proverb says, are entitled to their own opinions, but are not entitled to their own facts.

Anthony G. Pazzanita, American lawyer and writer, author of two editions of the Historical Dictionary of Western Sahara (1994 and 2005) as well as numerous books and articles on Western Sahara, Mauritania, and other countries.

Teresa K.E. Smith de Cherif, M.D., M.I.A., Laureate, Distinguished Woman of New Mexico (USA), 2009, awarded by Governor Bill Richardson; screen play writer for Voices of the Sands (documentary film, 1992), and author of numerous articles on Western Sahara, the Maghreb, and Africa.

This letter was translated from English to Spanish by Dr. Smith de Cherif, and from Spanish to Galician by Diego Villasante Armas. The authors thank Diego Villasante Armas for his translation into Galician and Poemario por un Sahara Libre for distributing this Letter to the Editor, originally published in Galician on 13 July 2010 in the newspaper, Xornal de Galicia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario