martes, 7 de febrero de 2017

“Mucha gente me soléis preguntar: ¿pero de verdad puede hacer algo un eurodiputado?” Florent Marcellesi y el Sahara Occidental

Pues mirad, con una pregunta escrita de 200 palabras a la Comisión Europea, estoy a punto de volver a poner el derecho internacional, los derechos humanos y los derechos del pueblo saharaui en el centro de las políticas de la UE. Lo que está a punto de provocar una crisis comercial y diplomática entre la Unión Europea y Marruecos (que no existiera hoy si se hubiera solucionado en base a la legalidad internacional el conflicto saharaui).
¿Qué pasó?
En margen de COP22 en Marrakech, varios Estados miembros y Marruecos firmaron una declaración conjunta para la futura cooperación en el ámbito de las energías renovables.
A la vuelta de COP22, como eurodiputado y junto con dos otros compañeros (Terricabras y Evans) pregunté a la Comisión Europea cómo piensa garantizar que el comercio de energía renovable de los Estados miembros con Marruecos no implique al Sáhara Occidental, y así cumplir con la obligación de la UE de respetar el Derecho internacional y los principios de Naciones Unidas.
La semana pasada, recibo la respuesta del Comisario Arias Cañete. Sorpresa mayúscula: por primera vez en cuarenta años y habiendo tenido constancia de la sentencia histórica de la Corte de Justicia Europea, la Comisión Europea –a través de Cañete- reconoce con claridad que "condición jurídica distinta y separada del territorio del Sáhara Occidental con arreglo al Derecho internacional".
Desde que salió esta inesperada –pero fundamentada y lógica- respuesta, el régimen marroquí ha salido en tromba no solo atacando a Cañete sino también amenazando a la UE de romper cualquier relación comercial y, si no fuera suficiente, de reabrir el grifo de las migraciones hacia Europa, es decir a través de España.
Próximo episodio: este jueves en el Parlamento Europeo donde recibiremos en la delegación Magreb al embajador del Reino de Marruecos en la UE. Allí estaré. Porque esto no ha acabado y la batalla va a ser muy dura, hay mucho en juego a nivel económico, diplomático, migratorio y ético.
Pero, a vuestra pregunta, sí: un eurodiputado puede hacer algo, incluso a veces mucho. En el momento correcto y con los argumentos correctos, podemos ser granos de arena que molestamos la máquina o a veces hasta la cambiamos de rumbo. No lo dudéis, tenemos más poder en nuestras manos de lo que pensamos y tenemos que utilizarlo. Y eso pienso seguir haciendo.

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