miércoles, 10 de junio de 2009

Nuestra Feria del Libro. Novedades literatura saharaui en español






La joven del pozo. Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu




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En Amgala Sidi era feliz. Pero un día empiezan a desparecer poco a poco, uno tras otro, sus amigos, su maestro, sus vecinos... Y de repente la invasión, el abandono y la guerra. Sidi se enfrenta a muchas dudas, que con el tiempo se van aclarando y muchas preguntas que a veces no tendrán respuestas. Sidi tiene que dejar atrás su pueblo y tomar el arduo camino del exilio. Durante ese viaje hacia lo desconocido Sidi conocerá el dolor y el sufrimiento. Sin embargo lo más difícil será observar con sus propios ojos la terrible tragedia de la guerra. Ver el horror, la desolación, y la muerte.


Autor: Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu
Editorial: Autoedición. Bubok
Año de publicación: 2009
Encuadernación: Blanda
Número de páginas: 51 páginas
ISBN: 978-84-613-2670-9
Idioma: Castellano


El uad de Amgala, un río seco pero lleno de agua subterránea, no solo abastecía a la exigua población que habitaba el pueblo de las casas de barro y piedra, asentadas al norte y al sur de sus riberas, sino que era el punto de encuentro de las caravanas de nómadas que cruzaban el territorio. Muchos nómadas obligados por la sequía se establecieron en los alrededores del río, que además del agua de sus pozos les brindaba su abundante vegetación para el ganado.
Sidi caminó por el uad, deteniéndose a mirar a varios niños con los vientres manchados que no había visto nunca, jugar semidesnudos en el fango de color negro, cerca de los abrevaderos. No vio al Pecoso y siguió hasta el pozo al que solía ir cuando su madre lo mandaba a traer agua, o para encontrarse con sus amigos para jugar.
Sobre el pozo había una joven sacando agua con un cubo de metal. Cuando la vio sintió una mezcla de miedo y vergüenza como la que a veces sentía cuando venía de visita su padre. La joven vestía una melhfa de color negro brillante levantada por abajo y atada a la cintura, dejando ver un transparente vestido blanco que le llegaba hasta las rodillas. (Fragmento de "La joven del pozo")



El precio de Fátima. Bachir Mohamed Ali Mojtar





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Jatri es un pastor saharaui. Una noche, al abrigo del fuego, oye hablar de una joven muy bella llamada Fátima. Sin dudarlo, decide que quiere convertirla en su esposa. Para ello emprenderá un largo viaje en compañía de su mejor amigo. Pero las condiciones que le impone el padre de Fátima son difíciles de cumplir. El relato cuenta con un prólogo de Luis Leante.

Autor: Bachir Mohamed Ali Mojtar
Editorial: Autoedición. Bubok
Año de publicación: 2009
Encuadernación: Blanda
Número de páginas: 68 páginas
ISBN:978-84-612-8895-3
Idioma: Castellano


Después del té dormimos hasta el día siguiente. Guzman nos tranquilizó, porque con sus indicaciones llegaríamos sin pérdida. Nos explicó la importancia de llevar agua, porque en el camino no había pozos. También nos aprovisionó de alimentos.
Tras el desayuno llevamos a los camellos al pozo para que bebieran, y luego recogimos nuestras cosas. El anciano nos señaló una estrella y nos dijo que siguiéndola no podíamos perdernos. Nos dijo que durante el día debíamos dejar las montañas a nuestra mano derecha. Si las seguíamos encontraríamos al final nuestro destino.
Nos despedimos y montamos en los camellos. Y allí nos enfrentamos con la realidad: no íbamos a encontrar pastores en el resto del trayecto. (Fragmento de El precio de Fátima)



El precio de Fátima me llegó manuscrito en una libreta escolar milimetrada. Está escrito con bolígrafo azul, letras mayúsculas y cuidada caligrafía. Se divide en cinco capítulos. Durante un par de meses trabajé en la edición y la corrección de la ortografía: ésa es mi única intervención. Resulta sorprendente que Bachir haya mantenido el español como idioma de escritura, teniendo en cuenta que cuando salió de su país apenas tenía nueve años y que su lengua materna es el hassanía. (Luis Leante)



Don Quijote, el azri de la badia saharaui; Antología


Pedidos en: traduccion.sspp [arroba] uah.es


Y es en este siglo en el que nos llega el recuerdo de El Quijote desde otras tierras africanas con los mismos valores que hace cinco siglos y en la lengua en la que se escribió. Sorprende y se agradece el empeño de estos escritores saharauis por mantener vivo el español tanto en los campamentos como en las zonas ocupadas y resulta cuanto menos triste - ¡El Quijote, caballero de la triste figura!- que la administración e instituciones culturales y educativas españolas les ignoren con frecuencia. Espero contribuir con mi empeño y la ayuda de las instituciones a que se publique esta obra, como ya ocurrió con Versos Refugiados (2006) del poeta de la Generación de la Amistad Bahia Mahmud Awah, y de este modo mantener vivo el interés y el esfuerzo de este grupo de escritores en su defensa de la lengua de Cervantes y de los valores que la acompañan. Una palabra pronunciada es como una flecha, una vez disparada no se puede parar. (Carmen Valero Garcés. Prólogo)

Autores: Ali Salem Iselmu, Bahia Mahmud Awah, Chejdan Mahmud, El Cori Ramdan Nass, Haddamin Moulud Said, Larosi Haidar, Lehdia Dafa, Limam Boicha, Mohamed Salem Abdfatah Ebnu, Mohamidi Fakal-la, Saleh Abdalahi, Zahra Hasnaui.Edita: Universidad de Alcalá de Henares
Año de publicación: 2009
Encuadernación: 1. Rustica
Número de páginas: 94 páginas
Dimensiones: 15 x 21 cm
ISBN: 978-84-88754-31-8
Depósito Legal: M-1429/2009
Lengua (idioma): Castellano
Ilustraciones: Fadel Jalifa y Moulud Yeslem
Colaboran: Instituto Cervantes, Centro de Estudios Cervantinos, Fitispos (Grupo de Formación e Investigación en Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos), Generación de la Amistad Saharaui.


En un lugar del Sahara, de cuyo nombre quiero acordarme y a todos recordar, no ha mucho tiempo que vive un hidalgo de los de Kalashnikov en astillero, la voluntad como adarga, mehari flaco y dreimisa corredora. Una olla de algo más lagarto que carnero, arroz las más noches, y lentejas lo demás consumen las tres partes de su hacienda. El resto della concluyen tuba de maniya , barrad , darraa de basan , turbante de tubit y sandalias de cuero para las fiestas, los días de entresemana se honra con su uniforme de tropa de lo más digno. Tiene en su jaima a su madre, que pasa de setenta, una sobrina que no llega a los veinte, y una descoyuntada dreimisa que así sirve de rocín como de improvisado lecho en las gélidas noches del desierto. Frisa la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, es de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la libertad. Quieren algunos decir que tiene el sobrenombre de “Marroquí” o “Mauritano”, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben, aunque por fuentes constatadas, se deja entender que es Saharaui. De esto importa mucho a nuestro cuento, es de añadir que en la narración dél no se sale un punto de la verdad. (Zahra Hasnaui; Primera parte del ingenuo hidalgo don Quijote de La Hamada, también llamado del Sahara)

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