jueves, 20 de febrero de 2014

Lamsala un patrimonio saharaui en peligro de extinción. Hmad Hammad

Un pequeño msala familiar frente a una jaima saharaui

Por Hmad Hammad
Fotos Bahia MH Awah
Los santuarios o puntos de culto saharauis conocidos como msala han ido sufriendo una campaña de destrucción y eliminación a lo largo de los años de ocupación marroquí al Sahara Occidental, hasta su desaparición total en las ciudades ocupadas del territorio.
Lamsala es una pequeña extensión cubierta de arena y rodeada de pierdas; un punto a donde acuden los saharauis para practicar las oraciones y debatir sobre los asuntos que afectan a la sociedad saharaui; también se utiliza como un espacio donde los niños y niñas aprenden a leer y escribir y recitar versículos del Corán. Lamsala es una humilde mezquita al aire libre y abierta a todos.
Un atropello contra la cultura de esa envergadura es un ataque directo contra el patrimonio nacional de toda una nación. Una violación clara del artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que dice:( Toda persona tiene la libertad del pensamiento, de conciencia y de religión….). La discriminación que sufrió y sigue sobrellevando el pueblo saharaui es lamentablemente inhumana y propia de un sistema del apartheid. Los grabados rupestres en los pierdas de los antiguos pobladores son robados y expoliados por Marruecos para ser luego expuestos en subastas clandestinas en el mercado negro marroquí de las artes; es totalmente injusto este expolio al que está expuesto el patrimonio cultural saharaui en todos sus ámbitos ante el silencio y la indiferencia del mundo civilizado en Europa que enarbola el estandarte de la libertad y el progreso social.
Lamsala es un santuario sagrado  inherente a la cultura saharaui, hoy se encuentra  expuesto y sometido a la destrucción y desaparición ante  la total impunidad del régimen marroquí; que lo saquea con  una campaña agresiva y sistemática, hasta su desaparición total de las ciudades del Sahara occidental ocupado. El régimen de ocupación marroquí quiere de esa manera imponer la cultura marroquí sobre la cultura saharaui; en un intento histérico de aniquilar todo lo relacionado con la cultura y las costumbres de la sociedad saharaui.
Pero la historia no se puede borrar y la memoria se niega a morir. Las ambiciones imperialistas marroquíes no respetan la cultura ajena a sus valores morales y culturales, es decir la cultura saharaui, y no la respeta porque le incomoda dado el grado de diferencia cultural entre los saharauis y los marroquíes. Y  quien teme a la cultura, teme a la realidad de identidad y de igual manera como teme el inevitable  referéndum de la autodeterminación es porque también teme a la verdad.
¿Qué pretende Marruecos con esta maniobra macabra contra el patrimonio cultural saharaui? ¿Llevar a los saharauis a las mezquitas marroquíes para que bendigan a su asesino y a su verdugo? Algo totalmente absurdo y propio de su esencia de régimen feudal. Los saharauis siempre hemos negado la superioridad del hombre, y el culto a la personalidad nunca formo parte de nuestras costumbres y tradiciones.
El régimen marroquí, no cesa de violar las convenciones internacionales, tanto culturales como humanos. Los saharauis, siempre han practicado el culto de la manera más pacífica y solidaria a lo largo y ancho de su patria saharaui. En su cultura nunca han besado manos de sultanes ni reyes porque son hombres libres y se arrodillan ante los otros. No obstante, Marruecos intenta imponer su única doctrina de ocupación usando para ello sus métodos de torturas, expolio y la destrucción del patrimonio cultural saharaui. Nelson Mandela, en su biografía “El largo camino hacia la libertad” dijo: “Para los hombres la libertad en su propia tierra es la cumbre de sus ambiciones por lo que nadie podrá persuadirle en contra de sus convicciones”.

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