lunes, 2 de junio de 2014

Hassana Alia: "En Gdeim Izik, vivimos libres en nuestra tierra por primera vez"

Hassana Aalia (El Aaiún, 1988) fue condenado por Marruecos a cadena perpetua mientras estudiaba en Bilbao. Decidió quedarse y luchar desde aquí por su pueblo
DONOSTIA- En febrero del año pasado, Marruecos condenó a 24 activistas saharauis por el campamento de protesta de Gdeim Izik, que reunió a 20.000 saharauis en 2010. Hassana Aalia estaba en Bilbao. El resto ingresó en la cárcel marroquí de Salé.
¿Cuál es ahora su situación?
-La orden de búsqueda y captura contra mí salió en noviembre de 2011, cuando estaba en Bilbao. Yo tenía entonces un visado de tres meses para estudiar y cuando sucedió aquello decidí quedarme. Solicité asilo político, que todavía está en trámite. Y el año pasado, en febrero, se celebró el juicio militar y me juzgaron en rebeldía. Fue un juicio ilegal porque no pueden juzgar civiles en un tribunal militar, porque no pueden juzgar saharauis porque Marruecos no tiene soberanía sobre el Sahara y porque no presentaron ninguna prueba.
¿De qué le acusaron?
-De la muerte de 11 policías, de pertenencia a banda armada, de secuestrar a 20.000 saharauis, es decir, a todos los que participaron en el campamento de Gdeim Izik, sin que hubiera una denuncia de algún saharaui. Tampoco han presentado las pruebas de estas muertes.
Por ejemplo, no hay pruebas sobre los cadáveres, ¿no?
-Tampoco hay nombres. Nuestra defensa pidió al fiscal y al juez una autopsia de los cuerpos y no nos la dieron. Además, ¿cómo pudimos matar a 11 militares? Nosotros estuvimos en el campamento 28 días sin armas, y ellos entraron de forma brutal, desde helicópteros, vehículos, con todo tipo de armas, quemaron jaimas, mataron niños, jóvenes.
¿Cuántos muertos hubo?
-Tres. Otra mujer murió meses después en el hospital por la tortura y el maltrato. Entonces, se celebró el juicio y a los 24 nos condenaron a unas penas muy duras. A nueve de nosotros, a cadena perpetua. A mí me condenaron en rebeldía. Mi caso ha sido diferente, porque después del campamento de Gdeim Izik me juzgó un tribunal civil y me condenaron a cuatro meses de cárcel sin ejecución.
En aquel juicio civil, ¿por qué se le juzgó?
-Por organizar el campamento de Gdeim Izik, los enfrentamientos, estar en contra de la autoridad marroquí. Después de aquello, entré y salí del país varias veces y la última fue cuando me juzgaron en rebeldía. Tampoco entendemos cómo pueden juzgarme dos veces por el mismo hecho, por el campamento de Gdeim Izik. Además, he estadodetenido, he sido torturado, he estado en el juicio por Gdeim Izik y me soltaron.
¿Por qué cree que a usted?
-Yo estuve en el campamento de Gdeim Izik como muchos jóvenes. Yo iba a la zona ocupada, al Aaiún, y mi función era lograr que aquellos extranjeros y medios de comunicación que habían llegado a El Aaiún entraran en el campamento. Yo creo que querían enviar un mensaje de miedo a la zona ocupada: podemos juzgaros, podemos imponeros una condena muy dura por luchar pacíficamente. Todo para que la gente deje de luchar. Yo creo que conmigo fue por esa función y por toda la labor que he hecho después, porque no queremos que el campamento de Gdeim Izik muera, ha sido algo muy importante en nuestra lucha. Por primera vez los saharauis hemos conseguido vivir en libertad en nuestra tierra. Siempre hemos vivido bajo la ocupación y, en este campamento, los saharauis salimos de la ciudad y montamos este campamento, que fue el inicio de la primavera árabe.
¿Se ha agudizado la represión desde entonces?
-La represión sigue igual. Hace una semana, un joven fue arrojado desde tres plantas y ahora está en estado muy grave en el hospital. Hoy en día tenemos 73 presos políticos que están sufriendo en las cárceles marroquíes, donde sufren tortura, maltrato, agresiones sexuales. En el juicio de Gdeim Izik, cinco de mis compañeras han denunciado delante de los observadores internacionales haber sido violadas con botellas de cristal y han pedido ir al hospital para comprobarlo, pero el juez lo ha denegado. El mes pasado, estábamos esperando que la ONU asumiera la vigilancia de los derechos humanos, pero nada. Y eso da fuerza a los torturadores. La ONU dice que no puede hacer nada cuando ve situaciones de maltrato y tortura, que está ahí para vigilar el alto el fuego y para la celebración de un referéndum. Pero en Gdeim Izik se utilizaron armas, ¿y el alto el fuego? ¿Dónde estuvo la ONU? Están ahí de vacaciones.
¿Por dónde pasa ahora la lucha?
-La lucha pacífica que comenzamos en 2005 sigue en pie, los saharauis siguen luchando día a día. Hemos perdido más de 15 jóvenes y hay más de 16 desaparecidos, pero vamos a seguir luchando. Antes de 2005 no se hablaba de un pueblo que está resistiendo bajo la ocupación marroquí y gracias a esta lucha se está hablando. Y tenemos esperanza de que con esta lucha un día llegaremos a ser libres. Tenemos todo tipo de organizaciones no violentas. También estamos intentando defender nuestros recursos; desgraciadamente, nos están robando con la ayuda de muchos países, incluida la UE, que a finales del año pasado firmó un convenio de pesca con Marruecos. Muchos eurodiputados de este país siempre hablan del pueblo saharaui, pero votan a favor.
Desde hace unos años, algunos jóvenes saharauis piden retomar las armas.
-Esto es algo muy preocupante. Yo lo entiendo muy bien, la gente ya no puede aguantar más. Los saharauis siempre tenemos una pregunta: ¿Hasta cuándo vamos a aguantar? Es preocupante porque en cualquier momento se puede salir de la resistencia pacífica hacia una resistencia violenta.
¿Le gustaría regresar?
-Me encantaría. Nunca imaginé vivir en otro país con una condena a cadena perpetua. Siento que soy la voz de los presos políticos. Tengo 24 años y es algo muy fuerte. Vivir lejos de mi familia. Se murió un tío y no estuve, a mi padre le operaron y no estuve, mi hermana se casó y no estuve... Es muy difícil. Pienso que igual no puedo volver nunca y que puedo estar 30 años sin ver a mi padre. Hay que tener fuerza y seguir. Seguir luchando por mi pueblo me da fuerza.
¿Tiene miedo a que le extraditen?
-Ya me gustaría que eso pasara, porque quedaría muy claro que España apoya la ocupación marroquí y daría voz a la causa saharaui. Pero no pueden hacerlo, porque mi juicio ha sido denunciado por muchos organismos como ilegal. Sería un escándalo. Además, mi asilo sigue en trámite. La cuestión es que no pueden denegarme el asilo político, porque es un caso muy claro, pero tampoco les interesa dármelo porque sería un reconocimiento de que el juicio fue ilegal y un reconocimiento de la tortura y el maltrato. Eso no les interesa. Y o creo que están alargando el proceso a ver si me canso, pero no tengo nada más que hacer. Aquí estoy en otra cárcel.

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