jueves, 2 de junio de 2016

Seminario internacional Memoria Colonial, Memoria Abierta. Universidad de Granada

*Redacción y fotos: EIC Poemario por un Sahara Libre.
Entre los días 30 y 31 de mayo ha tenido lugar en la Universidad de Granada el Seminario Internacional ‘Memoria colonial Memoria abierta’, coordinado por Mayca de Castro e inscrito en el programa de Doctorado de Estudios Migratorios, y que ha tratado temas como colonialidad, migraciones, afrohispanismo, literatura postcolonial y debates transdisciplinares.
Sesión lunes 30 de mayo
En palabras de Mayca de Castro, la intención de este Seminario es “reconocer la diversidad de memorias”. En su intervención al inicio del Seminario De Castro resaltó que “La Historia se cuenta de muchas formas, es la suma de interpretaciones. La literatura tiene valor como medio y fin en la memoria”. La literatura “puede ser un arma para descolonizar el imaginario”. Se trata, explica, de una resistencia epistemológica, en la que se abre la mirada. Con este Seminario se ha adquirido un compromiso “por alentar la diversidad de voces, intentando no suplantar voces”. En varias de las ponencias presentadas se ha tratado de la utilización de la literatura para reescribir la historia y la memoria colonial.
La primera intervención corrió a cargo de Benita Sampedro, profesora de estudios coloniales en la Universidad Hofstra de Nueva York, con una conferencia sobre “Márgenes académicos. Poesía, literatura y escritura de la historia”. Sampedro habló sobre los que son situados “en los márgenes de la historia”. Explicó cómo a finales del siglo XIX tuvo lugar el inicio de la colonización española de Guinea Ecuatorial. Se trató de una “consolidación supremacista”, en la que primaba “el orgullo nacional y la explotación económica”. Hoy Guinea Ecuatorial apenas ocupa espacio en el curriculum español de enseñanza. Pero a la vez hubo un gran silencio sobre el importante papel de algunas mujeres en aquellas tempranas expediciones. Como las hermanas Urquiola, Isabel, esposa de Manuel Iradier (africanista y explorador español, quien realizó trabajos etnográficos en Guinea Ecuatorial) y Juliana, a quienes se debe observaciones meteorológicas muy notables desde un punto de vista científico. Sin embargo, ni siquiera este trabajo estuvo recogido en el libro de Manuel Iradier sobre las expediciones a Guinea; también ha sido omitido por los historiadores. Como recordó Sampedro es también el caso de las esposas de reverendos ingleses que realizaron labores de alfabetización, traducción de textos, etc. “Estas historias se entrecruzan con la historia de la colonización, la apropiación del mundo natural que es la puerta hacia la colonización social y económica, y la expansión imperial”, afirmó Sampedro. “La colonización fue dependiente de la colaboración de las comunidades locales”. El colonialismo siempre necesitó la incorporación de otras fuentes, como las de los ancianos.  “Las experiencias de estas mujeres quedaron en simples notas a pie de página o comentarios orales sin tener espacio en la historiografía. Aún queda mucha investigación sobre su papel”, concluyó la profestora Sampedro.
Juan Tomás Ávila Laurel, escritor annabones, Guinea Ecuatorial. En su conferencia “Literatura, exilio y resistencia en el caso guineoecuatoriano”, afirmó que “Los asuntos coloniales mezclan demasiados intereses”. Recordó que el colonialismo empieza por la imposición de nombres a las comunidades nativas para hacer el censo; así se bautizaba a los nativos con nombres de regiones, provincias, nombres religiosos… En palabras del escritor, “utilizar la lengua del colonizador también es resistencia, sin dejar la lengua autóctona, para que el mensaje llegue mucho más lejos”. Recalcó que al hablar de colonialismo “siempre incurriremos en contradicciones”. En la colonización hay una sola voz en una única dirección. Cuando los nativos hablan de su vida hay que tener en cuenta la dificultad que tienen por su geografía y climatología. “La frontera entre la supervivencia y la nada es muy delgada. La resistencia parte de una gran fragilidad”, afirmó el escritor africano. Se suele afirmar que la literatura de Guinea Ecuatorial no fue de resistencia. Ávila se preguntó ¿por qué no hacer una segunda lectura? : “Hubo población nativa más asimilada y otra que se consideraba inferior, se impusieron las clases sociales en la colonización algo que tuvo muchas consecuencias en la sociedad”, afirmó. Se habla de una “literatura de consentimiento”; según el escritor hay que tener en cuenta las circunstancias y el hecho de que se escribiera durante el franquismo. “Era una forma de supervivencia y por tanto de resistencia”. Juan Tomás Ávila se mostró “no conforme con el término de literatura africana”, que considera como “una etiqueta que resta importancia a esta producción”. “¿Por qué no englobarla según su género y no como africana?”, concluyó.
Bahia Awah, escritor e investigador Sahara Occidental ofreció la conferencia “Poesía saharaui y descolonización”. Destacó que el hecho del proceso de descolonización inconcluso ha hecho a los saharauis escritores como forma de lucha, el mismo nombre del grupo de escritores saharauis en español, Generación de la Amistad, “es un homenaje a aquella generación del 27 que también usó la literatura como forma de lucha”. En palabras del escritor “La lengua española es el único legado que nos dejó la metrópoli, es una herramienta de identidad y resistencia, elegida de manera consciente por los saharauis”. Awah realizó un recorrido por la literatura saharaui en español, destacando que el comienzo de producción literaria en español tuvo lugar con la que denomina Generación del 73 saharaui, que sin embargo no llegó a ver sus obras editadas, sus publicaciones sólo se encuentran en revistas de la época, pero fue “inspiración para generaciones posteriores”. La siguiente fue la Generación del Exilio, con autores que crearon desde los campamentos y se encargaron de poner los cimientos de la enseñanza en el refugio; destacó que se trata de una generación que “habló de la guerra y el exilio desde el refugio”. En palabras del escritor saharaui “de estas generaciones bebe Generación de la Amistad Saharaui, fundada en 2005”. Explicó que parte de sus integrantes fueron educados desde niños en Cuba; otros, más mayores, tienen por su edad memoria colonial y recuerdos del territorio saharaui que abandonaron tras la guerra, como es su caso. Awah resaltó que “la saharaui es una cultura afro árabe muy influida por la cultura hispana y latinoamericana. En la propia lengua hasania hay influencia del español”. La suya es una “literatura que acompaña el proceso de descolonización del Sahara”. También tiene un papel importante en visualizar obras y personajes de la historia saharaui que fueron omitidos por la metrópoli, pretenden con ello “visibilizar lo que el colonizador omitió”.
En la tarde del lunes tuvo lugar la proyección del documental de María Jesús Alvarado “La Ñ se viste de negro”.  Con este trabajo la directora “intenta dar la visión de escritores y artistas de Guinea Ecuatorial sobre la realidad de su país”. Se trata de un documental que descarta el punto de vista de los colonos, donde sólo hablan los guineanos. Por su cercanía a los escritores guineanos y su producción en español la directora decidió recoger el punto de vista de escritores y artistas. El centro cultural de Rebola, que aparece en el documental, fue cerrado poco después de terminarse el trabajo de Alvarado. El documental fue estrenado en la universidad de Viena donde se sigue con detenimiento la literatura de Guinea Ecuatorial.
Antumi Toajisé, historiador, activista y fundador del Centro Panafricanista presentó la conferencia “Negritud y afrocentricidad en el estado español: pasado y presente”. Toajisé centró su exposición en los términos negritud y afrocentricidad en España. Explicó que la presencia negra en España es antigua, aparte del colonialismo pero “silenciada y negada”, hay que tender a eliminar esta invisibilidad a las minorías, debida al control de la Historia por grupos de poder. Ha existido un “negacionismo de la presencia negra en España” y una “destacada participación española en el holocausto negro”. También “se ha minimizado la importancia del negro en la Historia de España, se ha dado la imagen de que la presencia negra es reciente”, lo que supone un “falseamiento del pasado español”. A partir de los años 50 del siglo pasado se crearon mitos como “la prehistoria española blanca, cuando en realidad las poblaciones negras eran mayoritarias”, explicó el historiador. O el mito de los cartagineses blancos, que en realidad eran mayoritariamente negros norteafricanos. Durante la presencia árabe en España, “la gran mayoría fueron bereberes y negros, en realidad con minoría árabe”. Otros mitos artificiales sobre la presencia negra en España son el mito de los moriscos árabes; o el de la inexistencia de la esclavitud peninsular, que en realidad estuvo presente hasta el siglo XIX; o el de la inexistencia de población negra en España hasta el siglo XIX. También señaló Toajise el mito de la insignificancia de la población negra en España; a pesar de no haber censo étnico, parece que en España existe “un 2% de población negra”, lo que supone una cifra significativa. El historiador lo achaca entre otros motivos al “trauma por haber sido considerados negros por el resto de Europa”. El debate sobre la igualdad de razas viene desde el siglo XIX, con participación de intelectuales negros. Toajisé explicó que hay que diferenciar el panafricanismo del nacionalismo negro. Indicó que el año 1992 fue un año de inflexión en España. Tuvo lugar entonces la prohibición de la película Malcolm X, el asesinato de Lucrecia Pérez y la exigencia por la policía de identificación de Rosalind Williams, bajo el supuesto “es una mujer negra y por tanto menos probable de ser española”.
Remei Sipi, Guinea Ecuatorial, escritora, editora, miembro de diferentes colectivos de asociaciones de inmigrantes y mujeres presentó la conferencia “El problema no es ser migrante ni ser mujer: migración de mujeres África-España”. Remei recordó cómo en su infancia en Guinea, en los espacios no invadidos por el colonialismo, había cierta complementación de sexos, ya que se trata de un “pueblo matrilineal”. Las causas de la migración de las mujeres son plurales y diversas. En ellas también influye el lugar de procedencia, el lugar de recepción y las circunstancias de la migración. Se considera la inmigración un problema añadido por las sociedades receptoras, lo que genera rechazo. Otro motivo del desplazamiento es la feminización de la pobreza. No hay que borrar a las mujeres que emigran solas. “Las mujeres emigrantes no queremos una visibilidad paternalista”, afirmó la autora, quien recordó que las primeras asociaciones de mujeres migrantes fueron las senegalesas. España es la puerta de entrada para la inmigración africana y la supervivencia en muchas ocasiones es un “viacrucis”.  Hay una gran brecha también cultural. Las desplazadas quedan atrapadas en las redes endogámicas de sus comunidades de origen. Lo único que se ve en la sociedad de origen es que “son negras, son pobres, vienen a robarnos el trabajo”. Se encuentran con que son unificadas en torno “a poco más que el color de la piel”. Otro aspecto importante es la “construcción de la llamada Segunda Generación”. Sipi reflexionó cómo muchos de ellos viven separados de la comunidad, sin embargo “pueden visibilizar positivamente al colectivo, aunque la autoestima de nuestros niños muchas veces es baja”. Destacó que comienza a ser importante la emigración Sur-Sur entre el colectivo africano, Europa ya no es la panacea. “No se escuchan nuestras voces, se cree que sólo venimos a recibir, no nos dejan dar”. La activista finalizó su intervención con estas palabras: “El problema no es ser mujer migrante, el problema es el machismo que campa a sus anchas, el problema es salir de la región más conflictiva del mundo, el problema es que se crea que sólo podemos recibir y no compartir cosmovisiones, el problema es que los espacios informativos occidentales están llenos de cadáveres, el problema es no escuchar los testimonios elocuentes de las mujeres pobres migrantes”.
El Seminario finalizó con una mesa redonda “Dilemas transdisciplinares” con investigadoras del Doctorado, con la presencia de un nutrido grupo de estudiantes de Historia.



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