lunes, 30 de septiembre de 2019

Concierto Ellas por el Sahara para apoyar a los medios de comunicación saharauis

(Fotos: Jalil Mohamed, Bahia Awah y Miguel Paubel) Escribo una crónica de urgencia y llena de emoción por lo vivido anoche en La Riviera. El concierto Ellas por el Sahara, continuación del que en octubre de 2017 ofrecieron Rozalén, Aziza Brahim y Amparanoia, reunió a cinco destacadas cantantes en apoyo a la iniciativa solidaria “Un micro para el Sahara”. Con una sala que rozaba el lleno Suilma Aali, Carmen Boza, Rocío Márquez, Amparanoia y Rozalén nos hicieron pasar una noche deliciosa y ayudaron a recaudar fondos para los medios de comunicación saharauis.
Con su inseparable guitarra acústica y acompañada de un guitarrista y el percusionista Nico Roca, abrió la noche la cantante saharaui-hispana Suilma Aali, una intérprete de espléndida voz y presencia, que tiene varios discos en su haber, el último a punto de ver la luz lleva el título de “Flor amarilla”. Suilma interpretó los temas “Amor tóxico”, “Las chicas del río”, “A lo ancho del mundo” y “Flor amarilla”. Coreamos con gran emoción su precioso tema “Coria y el mar”, canción compuesta por Suilma para la película documental del mismo título. También tuvo un recuerdo para nuestra inolvidable Mariem Hassan, cantando unas estrofas de “Ana saharauia”, soy saharaui, en una noche en la que todas hemos sido saharauis.
Carmen Boza salió al escenario tan solo (y no es poco) armada con su guitarra eléctrica. Su forma de tocar y de moverse me recuerda gratamente a una de mis artistas favoritas desde mi juventud, Ani DiFranco. Virginia Díaz de Radio3, presentadora del evento, nos recordó que con su último disco, “Caja Negra”, Carmen está consiguiendo un merecido éxito. Me quedo con una de sus canciones, que nos invitó a corear, “Gran Hermano”: El gran hermano me está mirando y está velando por mí.
Mi familia murciana me descubrió a Rocío Márquez hace unos años en un concierto de la cantaora onubense junto al Niño de Elche en Teatro Circo Murcia. Ganadora en 2008 de la Lámpara Minera del prestigioso Festival del Cante de Las Minas, Rocío canta desde niña, tiene seis discos y es una de las voces más reconocidas, también internacionalmente, del flamenco actual. Ayer Rocío cumplía 34 años y eligió pasar un día tan especial actuando en favor del pueblo saharaui. Es muy difícil mantener al público en silencio y atento en una sala de estas características con un repertorio exclusivamente flamenco, con guitarrista y cantaora. Ella, tan grande, lo consiguió anoche con creces, ganándose enormes aplausos y el calor del público. Simplemente maravillosa.
Energético concierto el ofrecido por Amparo Sánchez, Amparanoia, una mujer con unas tablas impresionantes y a la que pinchábamos tanto y tanto en nuestra alegre juventud en Radio Resistencia. La artista jienense (aunque la identificamos con Granada y Lavapiés) se define como “una experimentadora incansable del mestizaje” y es veterana en esto de la solidaridad con el pueblo saharaui. Ha estado en los campamentos de refugiados del sur de Argelia, llegando a grabar con la inolvidable Mariem Hassan el tema “Flor del desierto”. Acompañada de su acústica de color azul y un estupendo guitarrista, nos hizo bailar y corear temas como “Welcome to Tijuana”, “Que te den” o “Hacer dinero” Hacer dinero con lo que sea, hacer dinero es tu tarea Vender piel muerta, vender la guerra vender los niños vender miseria hacer dinero...
Una gratísima sorpresa resultó para mí Rozalén, artista a la que apenas había escuchado hasta el concierto de anoche. Qué certeras las letras de esta gran mujer, qué delicadeza en su interpretación. Tres discos tiene en su haber la cantante de Albacete, el último “Cuando el río suena...” publicado en 2017. Pudimos escuchar canciones como “Justo”, dedicada al tío abuelo de la cantante, enterrado en una de las fosas comunes de los desaparecidos del franquismo, una de esas vergüenzas inmensas pendiente aún de solución: Calla No remuevas la herida Llora siempre en silencio No levantes rencores que este pueblo es tan pequeño Eran otros tiempos; o “La puerta violeta”, sobre la violencia contra la mujer; “Girasoles” para esos momentos de desánimo que todos tenemos viendo cómo está el mundo (los saharauis saben un rato de esto) por suerte aún el mundo está lleno de mujeres y hombres buenos.
María nos cantó en acústico, un formato que le va especialmente bien a sus temas. Me llamó mucho la atención el instrumento que tocaba la cantante. El periodista Fernando Íñiguez me explica que se trata de una guitarra, con una forma especial realizada por un luthier, que ha cambiado la B con la que hace el agujero de la caja de resonancia, por una R personalizada para ella. Rozalén estuvo acompañada al cajón y por su inseparable intérprete de signos para personas sordas, Beatriz Romero, a la que conoció en 2013. La artista, que estudió psicología y musicoterapia, nos explicó que está preparando varios talleres para realizar en los campamentos con mujeres saharauis y con niños y niñas saharauis con capacidades diferentes. Rozalén actuará además en el concierto que pondrá el broche al FISahara 2019.
El proyecto “Un micro para el Sáhara” nació en 2017 y está formado por periodistas de distintos medios de comunicación españoles movidos por el “convencimiento” de que “lo que no se cuenta no existe”. “Creemos que la radio es el medio de comunicación más universal para la transmisión de la cultura y la defensa de los Derechos Humanos, porque las ondas llegan incluso allá donde no lo hace Internet”, afirmaban en la nota de prensa.
Si este mundo tiene algún remedio, vendrá a través del arte. Gracias a toda la gente bonita que ha hecho posible Ellas por el Sahara, mención especial para la periodista saharaui Ebbaba Hameida y todos sus compañeros de Un micro para el Sahara.
SÁHARA HURRA




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