viernes, 17 de julio de 2009

Obama abre nuevas perspectivas para el conflicto saharaui marroquí

Obama abre nuevas perspectivas para el conflicto saharaui marroquí

*Ministerio para las Relaciones con América Latina

La respuesta que el presidente de EE UU, Barak Obama, ha remitido al monarca marroquí, Mohamed VI, a la felicitación que éste le había hecho llegar con motivo de la fiesta nacional de Estados Unidos, ha abierto nuevas expectativas para el largo conflicto Sáhara-Marruecos, en vísperas de las conversaciones informales entre las partes, anunciadas para los próximos días Viena, con el fin de desbloquear la interrupción de 17 meses desde la última ronda formal. Así lo recoge Ignacio Cembrero en el artículo “Obama se desmarca de la solución que ofrece Marruecos para el Sáhara” aparecido en el diario El Pais el 15 de julio.

Ni Mohamed VI ni su primer ministro, Abbas El Fassi recibieron al Enviado Especial de la ONU, Cristopher Ross, a su paso por Marruecos en el trascurso de sus giras por el Magreb, lo que provocó su decepción, como recogía la propia prensa marroquí (el diario de Casablanca "Al Massae", por ejemplo).


Obama valora en su carta la demostrada capacidad diplomática de Ross, rememorando su labor como alto funcionario del Departamento de Estado.


“Soy consciente de la importancia que reviste la cuestión del Sahara occidental para Usted, Su Reino y todas las poblaciones que sufrieron debido a este conflicto. Comparto su compromiso para que las negociaciones realizadas bajo los auspicios de las Naciones Unidas constituyan el marco conveniente que permita llegar a una solución mutuamente aceptable, y espero que Christopher Ross, un diplomático experto con una amplia experiencia de la región, podrá promover un diálogo constructivo entre las partes.”


"Mi Gobierno trabajará con el Suyo y con otras partes implicadas en la región para alcanzar una solución [en el Sáhara] que responda a las necesidades de la población en términos de gobernancia transparente, de confianza en el Estado de derecho y de una justicia equitativa", añade Obama. También le pide su ayuda -el rey preside el Comité Al Qods dedicado a Jerusalén- para resolver el conflicto palestino-israelí.


No hay ninguna mención a la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara, como ya se había observado en el discurso de Susan Rice, la embajadora de EE.UU., en el momento de la aprobación, en abril, por el Consejo de Seguridad de la ONU de su última resolución sobre el Sáhara.


La propia diplomacia española parece haber tomado nota de lo que constituye, cuando menos, una apuesta de Obama para trabajar junto a la ONU sin marcarle el camino a seguir, sino apartarse abiertamente de la propuesta marroquí de autonomía.


El escenario es bien distinto del auspiciado hasta ahora por Francia y España, pues como afirmaba el negociador saharaui Mohamed Khadad, "No es esa la actitud de España y de Francia que, con el ministro Moratinos a la cabeza, pretenden que Ross siga trabajando en la misma dirección que su predecesor". Es la ocasión para que Madrid desmienta en la práctica esta acusación.


En Bir Lehlu, a 16 de julio de 2009

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EE.UU. detiene la inercia pro marroquí en las negociaciones sobre el Sahara

ABC. P. RODRÍGUEZ / E. VILLAREJO WASHINGTON/MADRID-17/07/2009
El cambio de ocupante en la Casa Blanca y la mediación acometida por Christopher Ross, el diplomático estadounidense nombrado en enero como enviado personal del secretario general de la ONU para el Sahara Occidental, están empezando a alimentar expectativas de algún tipo de movimiento con respecto al enquistado conflicto que desde hace tres décadas enfrenta a Marruecos con el Frente Polisario por el control de la antigua colonia española.

Chistopher Ross -que cuenta con un mayor peso diplomático que su antecesor, el holandés Peter van Walsum- ha realizado ya dos giras por el Magreb y Europa. Tras las cuales convocó para finales de este mes de julio un encuentro informal en Viena, que intentaría reactivar la tanda de negociaciones directas -por ahora sin fruto- realizadas entre el 2007 y el 2008 en la localidad de Manhasset, a las afueras de Nueva York.

Ahmed Bujari, representante del Frente Polisario en Naciones Unidas, percibe que, al menos, la Administración Obama «ha desenchufado el piloto automático» heredado de anteriores gobiernos de Estados Unidos. Un «piloto automático» que hacía presagiar el apoyo de Washington a la propuesta de Rabat -autonomía bajo soberanía de Marruecos- en la reunión del Consejo de Seguridad celebrada el pasado mes de abril. Sin embargo, la nueva embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, omitió cualquier apoyo explícito al plan de autonomía marroquí, a diferencia de la práctica habitual de sus antecesores en el cargo con la Administración Bush.

«Ese es el elemento más notorio -explica a este diario- que podríamos interpretar como una revisión de la política de EE.UU. hacia la cuestión saharaui. Un silencio que se puede interpretar como ausencia de continuidad respecto a Bush. No obstante, los hechos todavía no nos permiten conocer a ciencia cierta cuál será la postura de EE.UU.», destaca Bujari. El veterano diplomático saharaui espera que «Obama implique a la ONU para resolver el conflicto en base a la legalidad internacional, el plan de arreglo y los trabajos realizados por el anterior enviado, James Baker».

Por su parte, fuentes de la Casa Blanca consultadas por ABC explican que el presidenet Obama respalda los esfuerzos en curso del embajador Chris Ross para encontrar, en el marco de la ONU, lo que se describe como una solución «pacífica, sostenida y acordada mutuamente» por las partes, mención esta última que incrementa las esperanzas del Frente Polisario de que el «yes, we can» del presidente de EE.UU. alcance al Sahara. El presidente «nunca ha hecho una declaración sobre un cambio de posición» en referencia al tema del Sahara ni ha decidido «su opción preferida», explican desde la Casa Blanca, que aclaran que el gobierno de EE.UU. no piensa actuar de forma independiente en esta polémica cuestión.

Sin embargo, una fuente diplomática occidental especializada desde hace décadas en el conflicto del Sahara sí percibe un cierto cambio en Washington: «Para mí, el indicio es que ni Ross ni la embajadora Rice han apoyado en la ONU de manera expresa el plan de autonomía de Marruecos, como sí hizo la Administración Bush. Y el hecho de que no lo apoyen es un síntoma importante».

Carta a Mohamed VI
En un cruce de mensajes con motivo de la festividad nacional de EE.UU., celebrada el pasado 4 de julio, Obama hizo llegar una misiva al rey Mohamed VI en la que solicitaba ayuda marroquí para encontrar una solución al conflicto palestino-israelí y brindaba la cooperación americana para superar la disputa del Sahara Occidental. Pero sin mencionar la propuesta de autonomía para el Sahara defendida por Marruecos. Una omisión que ha hecho saltar las alarmas en las partes negociadoras.



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Barack Obama y el Sahara Occidental

CARLOS RUIZ MIGUEL Viernes, 17-07-09. ABC.es Opinión

El Sahara Occidental nos importa porque, legalmente, España es su potencia administradora. Un muro con millones de minas divide este territorio rico en pesca y fosfatos. Marruecos se niega a firmar la Convención de Ottawa para eliminar estas armas. Marruecos ocupa la parte más rica del territorio. El Frente Polisario fundó la RASD que controla el resto.

En 1975, Marruecos y Mauritania invadieron el territorio de concierto, iniciándose una guerra contra el Polisario. Parte de la población tuvo que huir refugiándose en Argelia. En 1990 y 1991, el Consejo de Seguridad aprobó un «Plan de Arreglo» que preveía un alto el fuego y el referéndum de autodeterminación que desde 1966 exige la ONU.

Se inició la elaboración del censo. Marruecos bloqueó el proceso y en 1997 se designó a James Baker como enviado personal para desbloquear el conflicto, lo que consiguió con los Acuerdos de Houston de 1997 y los de 1999, aprobados por el Consejo de Seguridad.

A partir de 2000, tras concluir la ONU el censo, Marruecos presionó para suspender el referéndum. Su alternativa eran nuevas negociaciones y una «solución política»: una supuesta autonomía excluyendo un referéndum en el que el pueblo saharaui pudiera elegir democráticamente entre esa opción y la independencia.


El Consejo de Seguridad no aprobó este proyecto en 2001 y dijo en 2002 que toda «solución política» debía implicar autodeterminación.
Baker advirtió que nuevas negociaciones entre las partes eran inútiles. La solución tendría que ser impuesta por la ONU. Esa solución (impulsada por USA y España) fue el «Plan Baker» que el Consejo de Seguridad calificó como «solución política óptima» y apoyó por unanimidad: primero, habría una autonomía controlada por la ONU; y después, un referéndum de autodeterminación con un censo favorable a Marruecos. Marruecos rechazó cualquier tipo de referéndum.

El cambio de gobierno tras el 11-M hizo que Zapatero dejara de apoyar a Baker. También Bush dejó de apoyarle. Ambos respaldaron a Marruecos. Se abandonó el «Plan Baker», pero el conflicto seguía abierto. En 2007 ambas partes presentaron sendas propuestas de solución. Bush, Zapatero y Chirac apostaron por la propuesta marroquí: una supuesta autonomía sin garantías internacionales y sin que el pueblo saharaui eligiera democráticamente entre la misma y otras opciones. Se iniciaron negociaciones que han fracasado. La experiencia ha demostrado que Baker tenía razón.

Obama llegó a la presidencia para aminorar las tensiones y acabar con los abusos de la última etapa de Bush. Su propuesta es apostar por la legalidad internacional y constitucional como medio de solución de los conflictos. El Sahara Occidental, un conflicto menor para EE.UU., se convierte así en la piedra de toque de una política exterior basada en este modelo.
Nada de extraño tiene, por tanto, que Obama haya dejado de apoyar una propuesta, la de la llamada «autonomía» marroquí que, al negar al pueblo saharaui el derecho a elegir su destino entre diversas opciones, no sólo violaba el Derecho Internacional, sino que era antidemocrática y profundamente inmoral.

Catedrático Derecho Constitucional. U. de Santiago de Compostela

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España confía en que Obama se involucre en el contencioso del Sáhara y le ofrece su apoyo

EFE MADRID
El director general de Política Exterior para el Mediterráneo, Magreb y Oriente Próximo, Fidel Sendagorta, dijo ayer que la carta enviada por el presidente de EE UU Barack Obama Obama al rey de Marruecos, Mohamed VI, en la que desea una salida del conflicto del Sahara Occidental, aunque sin mencionar la propuesta de autonomía marroquí, no es todavía indicativa sobre la posición que va a adoptar la Casa Blanca, por lo que ofreció toda la colaboración de España para ello.

Según el director general, Obama todavía no ha "aterrizado plenamente" sobre su política hacia el Magreb, después de que el anterior Gobierno de George W. Bush "llegó tarde" a esta región. "Espero que esta Administración llegue antes, se interese antes y se implique antes. Pero todavía no ha desarrollado posiciones muy definidas sobre lo que quiere", ha dicho Sendagorta.


Analistas del contencioso por el Sáhara Occidental que enfrenta a Marruecos con el independientista Frente Polisario, creen que no deja de ser una "buena señal", que Obama no diera -en su carta- su apoyo a la propuesta de autonomía ofrecida por Rabat y a la que Bush respaldó en su momento de modo explícito el año pasado.


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Obama se desmarca de la solución que ofrece Rabat para el Sáhara

Marruecos y el Polisario reanudarán su negociación este mes en Viena
IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 15/07/2009

Barack Obama acaba de hacer su primera incursión en el Magreb y ha omitido mencionar la oferta que el rey de Marruecos, Mohamed VI , hizo en 2007 para resolver el eterno conflicto del Sáhara Occidental: una autonomía para la antigua colonia española que permanecería bajo control marroquí.

La carta que el presidente de EE UU ha enviado al monarca preocupa a las autoridades marroquíes. Ha levantado, en cambio, ciertas esperanzas en las filas de los independentistas saharauis del Frente Polisario que rechazan la propuesta real. Dentro de pocos días se reanudarán cerca de Viena las conversaciones entre ambos adversarios interrumpidas desde hace 17 meses.

Al término de su segunda gira por el Magreb -también visitó Madrid y París- el enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara, el estadounidense Christopher Ross , decidió a finales de junio convocar una reunión informal y restringida, este mes en Viena, de dos representantes marroquíes y otros dos del Polisario, según indican fuentes diplomáticas.

Mohamed VI no recibió a Ross a su paso por Marruecos so pretexto de que estaba en Oujda, en el este del país, pero el emisario podía haberse desplazado hasta allí. Tampoco pudo entrevistarse con el primer ministro Abbas el Fassi. "Ross se marcha de Marruecos decepcionado", tituló el diario de Casablanca "Al Massae".

Días después Obama hizo llegar una larga misiva al soberano, en respuesta a la felicitación que el monarca le había enviado con motivo de la fiesta nacional de EE UU, en la que alaba a Ross, que antes de trabajar para la ONU era un alto funcionario del Departamento de Estado.

"Mi Gobierno trabajará con el Suyo y con otras partes implicadas en la región para alcanzar una solución [en el Sáhara] que responda a las necesidades de la población en términos de gobernancia transparente, de confianza en el Estado de derecho y de una justicia equitativa", añade Obama. También le pide su ayuda -el rey preside el Comité Al Qods dedicado a Jerusalén- para resolver el conflicto palestino-israelí.

Obama se "olvida" en su carta de ensalzar la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara que su predecesor, George Bush, sí respaldaba en los mensajes que remitió al monarca en los últimos años. Tras la aprobación, en abril, por el Consejo de Seguridad de la ONU de su última resolución sobre el Sáhara, la embajadora de EE UU, Susan Rice, tampoco aludió a la oferta marroquí.

La inquietud mostrada por la prensa independiente de Casablanca ante esta primera iniciativa de Obama en el Magreb incitó al ministro de Comunicación marroquí, Khalid Naciri, a salir a la palestra. Afirmó que esas lecturas pesimistas de la carta presidencial "no reflejan un análisis correcto de su contenido". El titular de Exteriores, Taieb Fassi-Fihri, insistía, por su parte, en que la reunión de Viena brindará de nuevo a Rabat la oportunidad de explicar su proyecto autonómico.

A ojos de la diplomacia española, sin embargo, la carta significa, como mínimo, que Obama quiere dejar trabajar a la ONU sin marcarle el camino a seguir o que, en la hipótesis más atrevida, se desmarca de la propuesta marroquí de autonomía a la hora de buscar una salida al contencioso.

"No es esa la actitud de España y de Francia que, con el ministro Moratinos a la cabeza, pretenden que Ross siga trabajando en la misma dirección que su predecesor", se lamenta Mohamed Khadad, uno de los negociadores del Polisario. Ross sucedió al holandés Peter van Walsum que intentó en vano que la discusión se centrase en la oferta de autonomía. En Madrid se desmiente esta acusación.

El enviado no tiene aún perfilada la propuesta que pondrá sobre el tapete, pero aquellos que le han escuchado creen que se inclina por instaurar una autonomía en el Sáhara, bajo una supervisión laxa de la ONU, antes de que sus habitantes sean consultados sobre el estatuto definitivo de la ex colonia española.

"Baraja ideas similares a las de James Baker [ex secretario de Estado de EE UU que también fue enviado para el Sáhara], pero evitará mencionar su nombre para no indisponer a los marroquíes", señala un diplomático español. Baker dimitió en junio de 2004 y el entonces ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Mohamed Benaissa, atribuyó su renuncia a "la tenacidad de la diplomacia marroquí".

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