martes, 18 de enero de 2011

¡NO AL REFERENDUM!

¡NO AL REFERENDUM!, bien, conforme, que no se celebre el referéndum.
¡SÍ A LA RETIRADA INCONDICIONAL!, pues sí, fuera el invasor.
Todos tenemos razón.

Creo, no obstante que esto último, la retirada sin condiciones, es lo que deberían llevar los negociadores saharauis a la mesa de debate, sea en Manhasset o que se  traslade a otro lugar que las Naciones Unidas designaran para las negociaciones. No ha lugar para el referéndum, pues no viene a cuento preguntarme si yo me quiero.

La solución justa y duradera, real y única al problema del pueblo saharaui es que el ejército que entró por la fuerza, precedido por una marcha de color oscuro, dicen que  verde, pero la verdad es que no era nada claro, si fuese verde significaría esperanza. Una marcha producto del capricho de la imaginación de Henry Kissinger, según unos, o inspirado en la voluntad unionista de Gadafi, según otros, cuando el coronel quiso, mediante una marcha pacífica sobre Egipto, honrar la memoria de Abdel Nasser.

La cuestión es que ninguna de ambas marchas cosechó lo que pretendía y por lo tanto ese ejército que la secundó, debe irse.

La marcha que “nos ocupa” y preocupa, quiera Dios que no sea por mucho más tiempo, enfrentó a dos pueblos hermanos, a los que les une mucho más de lo que les separa, cosa que sucede con todos los demás pueblos del Magreb.

17 años de sangrienta guerra fratricida, es lo que ha cosechado hasta ahora la decisión de poner en marcha la marcha. Diecisiete años que no sirvieron para marroquinizar el Sahara y mucho menos marroquinizar a los saharauis.  Cumplidos treinta y cinco años, Gdeim Izik  es testigo fiel y lamentable de ello, puesto que ha servido para abrir más, si cabe, la brecha entre los dos pueblos.

Diecisiete años de guerra, de padecimiento inútil, de odio injustificado, de lamentos físicos y psíquicos, tampoco sirvieron para expulsar a los invasores. Seguramente la naturaleza de la guerra que se ha desarrollado, al tener lugar fuera de las ciudades, era manera para que pudiera durar siempre, pues una guerra entre dos ejércitos, prolónguese, prolónguese cuanto se quiera. En ella la desinformación será siempre la nota predominante, pocos sabrán qué estará pasando realmente; bueno, las madres, las esposas y los hijos de muchos sí que se irán enterando, desgraciadamente sabrán de la peor parte: ya eres viuda, madre o huérfano de mártir. Estos serán los perdedores, de todas las maneras. De paso, la guerra del Sahara será el banco de prueba perfecto para experimentar los últimos descubrimientos de la industria armamentista de los defensores del sionismo y también las armas de los sionistas.

Los ganadores, también los hay, y son muchos y muy poderosos por cierto. Los que fabrican las armas, los que las venden, los que las compran  más los que las utilizarán sirviéndose de los del párrafo anterior. Ah…, sobra decir que las víctimas inocentes se encuentran en ambas partes.
De todas maneras está de más aclarar quien marchó sobre quien. Y dicho sea de paso, los saharauis esperaban postura y actuación muy diferentes por parte  del reino de Marruecos, no contaban en ningún momento con semejante  decisión, una decisión tan  descabellada, que tuvieron que soportar, sufrir y enfrentar.

La realidad, la identidad, la existencia y la nación de los saharauis, es una cuestión  demasiado enorme para intentar ignorarla. El precio de la libertar lo concedieron y siguen dispuestos a darlo todo. El derecho a la existencia, lo tienen, no debe ser menos que el que merece el pueblo marroquí o cualquier otro pueblo del mundo.

Los  elementos esenciales del estado, a saber, la ley y las instituciones, están ahí. Una administración nacional, una escuela nacional y un ejército nacional y de sólo nacionales. Embajadas por el mundo, el país es miembro fundador de la Unidad Africana, por citar sólo algunos ejemplos y en fin el derecho esencial y simple a la  vida, que no se le puede negar.

Ahora bien, ya que el referéndum es patrimonio legítimo de los pueblos, y como tal debe aplicarse, pero que Marruecos, según su voz del exterior, el señor Fasi Fehri, no es aplicable ni se ha mencionado, casi nunca por Naciones Unidas (a través de la entidad correspondiente), claro, es evidente que  el señor ministro no parece entender el significado de las siglas MINURSO, o lo que es igual, las quiere ignorar. Entonces la solución del problema, debe constar de otra parte, además de la que se menciona al principio de este texto. El Frente Polisario debe aceptar a las masas de marroquíes que sobrepoblaron el territorio el derecho a permanecer en el Sahara, una vez replegadas las fuerzas de ocupación militares y administrativas.  

Igual que siempre, tres opciones, esta vez, se pondrían a disposición de esta población foránea:

·         La primera opción sería elegir definitivamente la nacionalidad saharaui, con todos los derechos y con todos los deberes de cualquier ciudadano originario.
·         Una segunda opción, es que a los ciudadanos marroquíes se les conceda el derecho a la permanencia en el estado saharaui, en condición de residentes.
·         Y tres, contar, esta población con el derecho a la doble nacionalidad, la marroquí y la ciudadanía saharaui.

A fin de cuentas, queramos o no, NOS NECESITAMOS.

Si estoy en lo cierto, exclamemos todos ¡EUREKA!, si lo que digo es un craso error, lo siento, a pesar de que no es eso lo peor, ya que desgraciadamente no seré el único equivocado.

La cuestión del Sahara Occidental, no puede seguir más en su situación actual. No hay tiempo que perder. Esto mismo, EL TIEMPO, se ha encargado de devolver el territorio a SITUACION REVOLUCIONARIA, y es que los de arriba ya no pueden gobernar y los de abajo no están dispuestos a soportar. Esta es una sensación que se percibe, no sólo en el Sahara Occidental sino en toda la región.

Este estado afecta a sendos gobiernos, al gobierno de Marruecos y también al gobierno de la R.A.S.D. La prueba para el primero es Gdeim Izik, para el segundo, las manifestaciones de multitud de jóvenes y de no tan jóvenes, que tuvieron que apaciguar, a las buenas y también a las malas.

Llama poderosamente la atención que este nuevo movimiento de protesta contra la ocupación del Sahara por Marruecos se haya producido, casi paralelamente a ambos lados del muro.

Preocupa sobremanera, las voces, amenazas y promesas de esta población joven, desocupada, decidida y desengañada, que se dejan oír, sobre todo en los campamentos de refugiados saharauis.

Cuando grupos e individuos se muestran capaces de escapar al control de todas las autoridades, podemos esperar cualquier cosa de la que se podrá arrepentir todo el mundo.

La paz es el jardín más bello, donde se respira el clima de aroma agradable, para encontrar la felicidad más plena, y disfrutar de las veladas de amor más hermosas.

Este es el camino que han de andar las generaciones venideras, mientras se abren paso, trayendo en vez de razones militares, razones intelectuales. En lugar de pensar en destruir, preocuparse por construir. La elaboración del MAGREB ARABE espera. Cuidado, mucho cuidado a los gobernantes actuales de privarles de este derecho y también de este deber generacional. Salvemos la paz. Desde Méjico nos aseguraron, hace mucho tiempo que EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ.

Sin tener que ir demasiado lejos, desde la inteligencia de nuestros sabios, nos advierten que NO HAY SABOR COMPARABLE AL SABOR DE LA SALIVA DE LA PAZ.

Ghandi fuE un hombre tan frágil como grandioso. Gigante el pueblo de la India,  y poderoso el reino de su majestad británica, sin embargo la vía pacífica fue el arma que se encargó de darle a cada cual su merecido, poniéndolo en el lugar que le correspondía.

No quiero decir con esto que se puede dormir en los laureles, no, no y no, la conquista de la patria es un deber insoslayable de cada uno de nosotros. Tomemos los medios más adecuados para ello; por ejemplo la cultura, las manifestaciones, las huelgas, denuncias, etc, etc y entremos en los corazones de los demás a lomos de la justeza de nuestra causa. Esperemos que el invasor recapacite y comprenda que no se ha hecho acreedor de tales métodos, pero está en el derecho de avergonzarse y rectificar.
Miles de millones de dólares se destinan a los ejércitos, atrincherados en los muros de “defensa”, cuando las familias marroquíes necesitarían mucho menos para salvar a sus hijos e hijas que perecen cada día en las patera, ¿o no?.

El pueblo marroquí es de sobra conocido por su tesón y entrega incansable al trabajo; seguro que si le dieran a elegir, preferirá poner sus esfuerzos a crear riqueza en lugar de destinarlos a la trampa de la guerra en la que llorará a sus hijos.

Corregidme si me equivoco.

M.A.Jalifa

Diciembre/2010

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