domingo, 25 de septiembre de 2011

THAWRA: El pueblo saharaui no calla (I)

Esta noticia pertenece a la edición en papel de El Periódico de Aragón.

24/09/2011

Pese a los fogonazos mediáticos recientes como durante la huelga de hambre de la activista saharaui Aminetu Haidar a finales del 2009, o el campamento de la Dignidad saharaui, establecido en Gdeim Izik durante el pasado otoño, el Sahara Occidental sigue estando lejos de las prioridades mediáticas y del debate social. Este hecho es verdaderamente paradójico, ya que este conflicto siempre genera actualidad.

Las manifestaciones pacíficas en las ciudades ocupadas del Sahara Occidental, siguen sucediéndose de forma casi diaria, las reivindicaciones versan desde el cese del expolio de sus recursos naturales, hasta el respecto a los Derechos Humanos y el Derecho a la autodeterminación de su Pueblo. Hoy, son 23 los presos políticos saharauis que permanecen, tras el brutal desmantelamiento de Gdeim Izik, en la prisión militar de Sale, a la espera de un juicio militar que les puede costar la pena de muerte. Estos 23 presos saharauis llevan, en su mayoría, más de 10 meses encarcelados, sin juicio alguno, sin condena alguna, sin delito alguno. Más de 10 meses en los que, al menos 7 de ellos han reconocido haber sido violados sexualmente con palos y barras de hierro, en los que la totalidad de ellos sufre el aislamiento casi total y todo ello, a manos del Régimen marroquí, ese que mejora en Derechos Humanos y en Democracia, el mismo que vende a la Comunidad Internacional la viabilidad de la autonomía como solución al conflicto del Sahara Occidental.

En su momento, fueron muchos los periodistas que pusieron el grito en el cielo por el impedimento y acoso constante de las autoridades marroquíes impidiéndolos realizar su trabajo, cuando El Aaiún estuvo blindado durante semanas, antes del desalojo de Gdeim Izik y después de este, tanto para periodistas, como para oenegés y observadores de derechos humanos. Pero de nuevo, hace meses que ninguno vuelve la mirada hacia el Sahara, y menos lo hacen los políticos.

Sin la imagen llamativa de miles de jaimas en el desierto y sin focos mediáticos apuntando hacia allí, la población saharaui de los territorios ocupados ha seguido sufriendo violaciones de los Derechos Humanos con regularidad, al igual que las llevan sufriendo desde el comienzo de la ocupación marroquí a finales de los años 70. Hay más de 60 presos políticos saharauis repartidos por las cárceles marroquíes que son sometidos a juicios arbitrarios, como han denunciado diferentes asociaciones de juristas y asociaciones de Derechos Humanos. Los recursos naturales del territorio, especialmente marinos y eólicos, siguen siendo expoliados por empresas españolas y europeas. La UE ha vuelto a renovar el acuerdo pesquero con Rabat, completamente ilegal. A día de hoy, estas mismas multinacionales no cesan en su tarea de realizar prospecciones en el territorio que demuestren la existencia de recursos aún más valiosos, como petróleo. Ojalá que las predicciones en función de estos hallazgos se equivoquen, sino, la condena de los saharauis será inevitable.

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