martes, 2 de diciembre de 2014

Noviembre saharaui: Zapatero no sabe, no recuerda que ocurre con los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental

Para el expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero “todos los hombres y las mujeres quieren ser libres, sean blancos o negros, crean o no en Dios”, “las ideas no se imponen por la fuerza y la violencia" y “los derechos humanos son la expresión de la dignidad y la libertad de los hombres". En definitiva: “no hay un concepto más importante en la historia que los derechos humanos”.
Así lo dijo el expresidente socialista el II Foro Mundial de Derechos Humanos celebrado a finales de noviembre en Marrakech, que los marroquíes querían inaugurase el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon.
Pero Banki-moon no llegó a viajar a Marrakech, como tampoco lo hicieron otras relevantes personalidades invitadas. Sí lo hizo Rodríguez Zapatero, aunque no figuraba inicialmente en el capítulo de “DISTINGUIDAS PERSONALIDADES”  del programa del Foro: ni entre las 84 del “Panel de personas eminentes”, ni las 37 del Comité Científico.
Además de hacer esa referencia al deseo de libertad de las personas y de los derechos humanos, Zapatero tuvo un recuerdo para” los estudiantes desaparecidos en México,  las mujeres secuestradas en Nigeria y en Irak y a todas las excluidas y dominadas, a los discriminados por su orientación sexual y a los periodistas asesinados por los fundamentalistas".
Pero José Luis Rodríguez Zapatero no hizo  alusión alguna a los cerca de ochenta presos políticos saharauis que se encuentran en cárceles marroquíes, víctimas de detenciones arbitrarias, juicios sin garantías y confesiones bajo tortura, como han denunciado organizaciones internacionales de DDHH, por reclamar el derecho a decidir el  libre destino de un pueblo al que España abandonó sin proceder a la descolonización haciendo dejación de sus obligaciones históricas.
En medios saharauis de defensa de los Derechos Humanos, a cuyas organizaciones no se ha permitido asistir al Foro de Marrakech, se recuerda la falta de reacción del gobierno de Zapatero cuando fue desmantelado el campamento de Gdeim Izik, en El Aaiún, en noviembre de 2010, y por el que después hubo condenas de hasta cadena perpetua. En aquella ocasión el presidente  dijo que “los intereses de España son los que el Gobierno tiene que poner por delante”, a la vez que pidió disciplina al PSOE sobre esta cuestión.
Además de las organizaciones tanto del propio Marruecos como de otros países, especialmente de Sudamérica, que han boicoteado el Foro por ser un elemento de propaganda y lavado de cara de un régimen que viola los DDHH, miembros de organizaciones saharauis señalan a Zapatero la coherente postura mantenida por una de las “distinguidas personalidades” que sí figuraba en el panel  y que declinó la invitación: Noam Chomsky.
Precisamente una semana y media antes del Foro el lingüista y filósofo norteamericano remitió un video a la 39 Conferencia Mundial de Apoyo al Pueblo Saharaui, celebrada en Madrid, expresando su compromiso con el pueblo saharaui y denunciando que Marruecos seguía  sin responder por sus crímenes: “La agresión de Marruecos y los abusos a los derechos humanos más básicos por parte de las fuerzas de ocupación no ha obtenido respuesta y sigue recibiendo el apoyo directo de los poderes de Occidente, primordialmente de Francia, aunque también sus aliados han cooperado para su vergüenza”. “La última colonia de África todavía espera su libertad y la celebración de un referéndum justo bajo los auspicios de las Naciones Unidas, que tiene la responsabilidad de acabar con esta horrible era colonial”.
Y como una muestra más de esos derechos humanos que no existen para Zapatero fue la detención de Joëlle Toutain, representante de la  Asociación de  amigos de la RASD (AARASD) en Francia, en el aeropuerto de Marrakech cuando se dirigía al Foro Mundial y a la que le  fueron requisados 81 documentos sobre la situación de los Derechos Humanos en el  Sáhara Occidental.

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