lunes, 26 de enero de 2015

Hassanna Aalia: «En Marruecos solo me esperan la cárcel de por vida y la tortura»

Condenado por Marruecos a cadena perpetua por su participación en el campamento de Gdeim Izik en un juicio calificado de «farsa» por organizaciones como Amnistía Internacional, espera que España revoque la decisión de denegarle el asilo político
A. B. | CASTELLÓ Aunque apenas tiene 26 años, las cicatrices que tatúan su cuerpo revelan que su vida no ha sido precisamente como la de otros jóvenes de su edad. La cárcel, la tortura y el exilio han sido el precio que ha tenido que pagar por su activismo pacífico en favor de los derechos del pueblo saharaui. Lleva la arena en la piel, el desierto en el alma y en los ojos la firmeza de quien cree en la justicia de una causa que antepone a su propia vida. El pasado 19 de enero el Ministerio del Interior le comunicó que se le denegaba el asilo político y le dieron un plazo de 15 días para abandonar el país. Organizaciones de toda España han convocado movilizaciones para exigir al Gobierno que revoque su decisión.
¿Cómo llegaste a esta situación? ¿Por qué te condenaron?
Nací en 1988 en la zona ocupada del Sáhara Occidental y desde que cumplí 17 años he participado en diversos actos en favor de los derechos humanos y en defensa de la autodeterminación del pueblo saharaui. Desde que era menor de edad he sido encarcelado y torturado en diversas ocasiones. En octubre de 2010 participé en el campamento de Gdeim Izik, que fue brutalmente desmantelado por los militares marroquíes un mes después. Me detuvieron y en 2011 fui condenado a cuatro meses de cárcel sin ejecución. Vine a España a través de un programa para formar a jóvenes activistas en derechos humanos y cuando ya estaba aquí salió una orden de busca y captura contra mí. En 2013 fui juzgado en rebeldía por un tribunal militar de Rabat y condenado a cadena perpetua por los mismos hechos por los que ya había sido juzgado y condenado en 2011. En 2012 inicié los trámites para solicitar asilo político al Gobierno de España.
Un asilo que te han denegado...
El pasado 19 de enero me comunicaron que el Ministerio del Interior decidía no concederme el asilo político y me dieron un plazo de 15 días para salir de España.
¿Por qué razones?
Dan como válidos los argumentos del juicio del tribunal militar de Marruecos en el que fui condenado a cadena perpetua a pesar de que organizaciones internacionales como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, parlamentos autonómicos e incluso organizaciones marroquíes han confirmado que ese juicio fue una farsa, porque se me condenó sin pruebas y con acusaciones falsas. A pesar de que en principio cumplo los requisitos para que se me conceda el asilo político, el Ministerio del Interior por ahora ha descartado investigar mi caso y no ha tenido en cuenta los argumentos que han aportado diferentes organizaciones que avalan la labor de activismo pacífico que he desarrollado durante todos estos años. Marruecos me acusa de haber organizado las manifestaciones de Gdeim Izik y de haber provocado la muerte de 11 policías marroquíes, lo cual es falso. La denegación del asilo está relacionada con los intereses económicos de España y Marruecos, intereses que al parecer están por encima de los derechos humanos y de los del pueblo saharaui.
¿Qué pasará si ratifican la denegación del asilo político y te extraditan a Marruecos?
En Marruecos sólo me esperan la cárcel de por vida y la tortura. Varios de los compañeros que también han sido condenados por los mismos hechos han sido sometidos a todo tipo de torturas que te puedas imaginar. Los han violado con botellas de cristal, les han arrancado las uñas de las manos y de los pies, los han golpeado brutalmente... Mi destino no sería muy diferente. Mis abogados trabajan en la presentación de un recurso para que se revise mi caso y se me conceda el asilo político.
¿Qué muestras de apoyo estás recibiendo estos días?
A través de internet han iniciado una campaña de recogida de firmas y se han celebrado y organizado movilizaciones pacíficas en varias ciudades españolas para visibilizar mi caso y pedir al Gobierno de España que reconsidere su decisión. Estoy muy agradecido. Todo lo que se pueda hacer para dar a conocer mi caso supone una gran ayuda en estos momentos.

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