domingo, 12 de abril de 2015

Hassanna Aalia: “Los intereses económicos están por encima de todo. El Partido Popular no quiere perder estos intereses”

Hassanna Aalia y Javier Canivell. Foto: Iker González Izagirre |AraInfo
La semana traía consigo buenas noticias con respecto al Sahara Occidental. El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz procesaba a once altos cargos, militares y policías de Marruecos por delitos de genocidio en el Sahara, entre 1975 y 1992. El equipo de juristas al frente de la demanda declaraba que era “un éxito para los derechos humanos, que pone fin a la impunidad que ha reinado durante los últimos 40 años, y que envía un mensaje de dignidad para las víctimas”.
El juez Ruz se basaba en las declaraciones de 19 víctimas directas apoyadas por documentos de la época y fotografías de las lesiones sufridas. Un auto en el que Ruz advierte delitos como “detención ilegal, torturas, asesinato y desaparición forzada”.
Coincidía la grata noticia con la organización, por parte del Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental, de una charla en la que íbamos a poder tener el placer de escuchar a Sidahmed Darbali, Delegado del Frente Polisario en Aragón; Francisco Palacios, Presidente del Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental; Manuel Ollé de la Asociación Pro Derechos Humanos y abogado responsable del equipo jurídico en la Audiencia Nacional del proceso por genocidio en el Sahara Occidental; Javier Canivell, abogado responsable del equipo jurídico de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado y Hassanna Aalia, activista saharaui por los Derechos Humanos, condenado a cadena perpetua en rebeldía y solicitante de asilo político en el Estado español.
Gracias al Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental tuvimos la oportunidad de robar unos minutos a Hassanna y Javier, para poder hablar en profundidad del caso de Hassanna, un proceso que está despertando solidaridad en todos los rincones del Estado español para malestar del gobierno del Partido Popular, que ha tratado el caso siempre con indiferencia, y bajo la simulación de una estricta legalidad que en ningún momento le exige a las autoridades marroquíes.
La amabilidad de Hassanna, unida a la calma que transmite es realmente contagiosa. Aún cuando con toda tranquilidad es capaz de explicarte la crueldad de la tortura, contagia en el pragmatismo tranquilo y eres capaz de mostrarte sereno, aunque estés realmente afectado.
Trato de acercarme al caso en el comienzo de nuestro diálogo. Recuerdo a Hassanna unas declaraciones en las que aseguraba que en el campamento de Gdeim Izik se había sentido por primera vez libre. “En el campamento, y no solo para mí, para toda la población saharaui que estuvo en Gdeim Izik, hemos sentido lo que es vivir libremente por primera vez. Siempre hemos vivido bajo la ocupación marroquí, y antes de 1975, bajo la ocupación española, por eso, para todos los saharauis, en este campamento hemos vivido por primera vez la libertad, en nuestra tierra, con nuestras jaimas, los saharauis con los saharauis, porque siempre habíamos tenido que vivir bajo la autoridad marroquí. Los días en el campamento de Gdeim Izik fueron para los saharauis maravillosos, dimos una lección a muchos pueblos para levantarse contra sus gobiernos”. Veo la ilusión en la mirada de Hassanna, “fue algo que no puedes imaginar, fue algo increíble” Me dice mirándome a los ojos. Le creo.
Realmente dieron una lección de lucha ante la intransigencia de un reino, el marroquí, que continúa mostrándose violentamente intransigente con el Sahara Occidental. No todo en el campamento fue maravilloso. Ya antes del desalojo, el ejército y la policía marroquíes se encargaron de maltratar de alguna manera a las más de 20.000 personas acampadas. “El campamento de Gdeim Izik estaba a unos 13 kilómetros fuera de El Aaiún. En ese camino había cinco controles policiales, haciendo muy difícil la entrada para los medios de comunicación y los activistas. Construyeron un muro alrededor del campamento, en el que dejaron solo una entrada, para poder controlar a toda persona que entraba y salía. Recuerdo el día 24 de octubre, un coche intentó entrar sin pasar por la entrada oficial, a lo que la policía respondió con disparos. Falleció el joven Nayem El Gareh”, un episodio, el que narra Hassanna, que continuaría con el enterramiento en secreto del joven por parte de las autoridades marroquíes, sin comunicarlo a la familia. Uno de tantos hechos que tienen imposible justificación por parte de las fuerzas del orden y las autoridades marroquíes.
“El terror no existió solo el día 8 de noviembre, cuando los militares entraron brutalmente, sino durante todo el campamento, pues han torturado y maltratado a mucha gente que trató de llegar a Gdeim Izik. También, por unos días, prohibieron la entrada de comida y agua, a lo que resistimos como pudimos. Todos los saharauis repartían lo que tenían. Fue muy duro, pero mucho más lo fue el 8 de noviembre. Dispararon todo tipo de armas contra la población saharaui, quemaron las jaimas, asesinaron a Babi Mahmud el Gargar, un saharaui con nacionalidad española, también a una mujer y su hijo… una violencia que también se trasladó a El Aaiún, donde los colonos se levantaron contra los saharauis atacándolos y torturándolos. Hubo muchos saharauis que fueron violados sexualmente, en estos meses. De los 25 encausados en mi juicio, cinco declararon haber sido violados con botellas de cristal”. 
Por duro que parezca, el gobierno español, tiene constancia de este tipo de abusos, y en la misma denegación de asilo a Hassanna reconoce que es un activista por los Derechos Humanos, y que ha sido detenido en varias ocasiones y ha recibido malos tratos por parte de las autoridades marroquíes, sin embargo, no es capaz de cuestionar la decisión que condenó a varios activistas saharauis a cadena perpetua, en el caso de Hassanna en un juicio en el que ni siquiera estuvo presente. “Respecto a la decisión del Ministerio del Interior, y al trato que el gobierno del estado español ha tenido con respecto al Sahara durante todos estos años, es una situación vergonzosa, pues no hay que olvidar que es responsable del conflicto en el Sahara Occidental, y a lo largo de estos años siempre ha apoyado la ocupación marroquí”.
Recuerda Hassanna cuando el ministro Margallo, en 2013, se levantó diciendo que Marruecos era un país democrático, y que no era necesaria la misión de la ONU para la observación del cumplimiento de los Derechos Humanos. Con enorme crudeza, pero sin perder esa calma que le acompaña, Hassanna asegura que “los intereses económicos están por encima de todo. Están por encima de los pueblos y están por encima de las personas. El Partido Popular no quiere perder estos intereses económicos”. Hablamos de ellos, de la pesca, los fosfatos y la agricultura, de cómo el gobierno marroquí negocia con el estado español con estos recursos, que son saharauis, además de permitir a empresas, tanto españolas como francesas, la investigación para la extracción de combustibles fósiles en el Sahara.
Un juicio “unánimemente cuestionado”
Entramos de lleno en el caso de Hassanna, y toma la palabra Javier Canivell. “Hassanna en 2012, solicita la protección internacional. A mí, me gusta destacar que Hassanna no viene huyendo de nada, se encontraba aquí estudiando, en concreto en Bilbao, es cuando recibe una llamada de un compatriota suyo, que le comunica que está procesado en el macrojuicio del ‘campamento de la dignidad’. Es entonces cuando decide, contra su voluntad, quedarse en el Estado español. El 19 de enero de 2015 el ministerio del Interior le notifica a Hassanna que su solicitud ha sido denegada”.  Así, el Estado español admite como válido un macrojuicio que ha sido “unánimemente cuestionado”, nos explica Javier. Un proceso en el que han encontrado graves deficiencias entidades como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, el Consejo General de la Abogacía, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), así como distintos partidos políticos, europarlamentarios, e incluso distintos gobiernos como la Xunta Galega, la Eusko Jaurlaritza, o las propias Cortes de Aragón que han instado al Ministro de Interior a conceder el asilo a Hassanna.  “El cuestionamiento es unánime. En primer lugar, se trata de un tribunal militar juzgando a civiles, que tomó en cuenta actas policiales que habían sido falseadas, obviando denuncias de torturas. Las condenas, según todos los observadores internacionales, se apoyaban en declaraciones de otros coimputados, que habrían sido tomadas bajo torturas en la fase previa al juicio. Unas torturas que no se investigaron por el tribunal”.
Un cuestionamiento que según advierte Javier, se hace aún más ineludible en este caso particular. “Hassanna fue condenado a cadena perpetua en rebeldía. Sin estar presente. Si el juicio, según los observadores, no reunía las condiciones para ser considerado un juicio justo para los condenados que estaban presentes, mucho menos lo puede ser para Hassanna. Insisto que fue condenado sin estar presente, lo que vulnera derechos penales de manual. El derecho de contradicción, Hassanna no pudo estar allí para defenderse; el derecho de defensa, consagrado en la Constitución, en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el Pacto de Derechos Civiles y Políticos y por el Tribunal de Derechos Humanos Europeo. Con esta decisión lo que se hace es poner en riesgo a Hassanna, porque además el gobierno del Estado español, no solo deniega el asilo sino que determina la obligación de ’salida obligatoria de España’”.
Ante esta situación Hassanna y sus representantes de defensa legal interponen un recurso ante la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional. “Inicialmente lo que se hace es anunciar la voluntad de recurrir, acompañado de una solicitud de medida cautelar” nos explica Canivell. Una medida cautelar que está resuelta de manera favorable por la Audiencia Nacional,  lo que suspende la “salida obligatoria” de Hassanna.  “Por otra parte, Hassanna y su representación legal, estamos emplazados para formalizar la demanda, algo que estamos en este momento llevando a cabo”.
Javier se muestra relativamente optimista ante la situación de Hassanna, el hecho de que nunca haya habido una orden de expulsión es importante. “Una ‘salida obligatoria’ significa que el gobierno comunica que usted no tiene título para permanecer, con lo cual le recuerda la obligación de abandonar el Estado”. Sin embargo, la “salida obligatoria” se encuentra en estos momentos suspendida por la Audiencia Nacional, lo que le da tranquilidad tanto a Hassanna como a sus abogados.  A partir de aquí, los trámites pasan por la presentación de la demanda, a la que la Abogacía del Estado deberá contestar, lo que abrirá un periodo de prueba para llegar a uno posterior de conclusiones, y  a partir de ahí se dictaría sentencia par el caso de Hassanna en la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional.
Muestras de solidaridad
El caso de Hassanna ha despertado múltiples muestras de solidaridad. “Desde que salió la denegación del asilo he recibido muchísimo apoyo, de personas, asociaciones, políticos, movimientos sociales… Ves que en la calle, la gente quiere que te quedes aquí, te dicen que están contigo, y están en contra de la decisión de su gobierno”. Agradece también el seguimiento de los medios que se han comprometido publicando, y nos hace sonrojar. “Además, desde la denegación del asilo, el tema ha vuelto a dar voz al pueblo saharaui”. Se incorpora Javier Canivell a la conversación y nos asegura que “nunca he visto unas muestras de apoyo así. Manifestaciones, huelgas de hambre, concentraciones… en las que además, Hassanna no está detrás, sino que surgen espontáneamente. Además, a nivel institucional la respuesta ha sido inmensa, ha generado muchísimas muestras de apoyo, y mociones convidando al gobierno del Estado para que corrija esta situación una proposición no de ley en el Parlamento, preguntas en el Europarlamento, Parlamentos de Aragón, Euskadi, Navarra, Galicia, Catalunya…”
Prosigue Javier con una larga lista de ayuntamientos y pone el acento en que muchos militantes del Partido Popular también han manifestado su apoyo a Hassanna, quien recuerda: “estuve en el parlamento de Galicia, hicimos una rueda de prensa y estuvieron conmigo parlamentarios del Partido Popular, y públicamente se manifestaron en contra de la decisión el Ministerio del Interior. Cuando presentaron la moción en el parlamento, votaron todos a favor, y allí el Partido Popular tiene mayoría”.
Con la misma tranquilidad de toda la entrevista Hassanna cambia el foco, y apunta ahora a quienes les dan la espalda. “Este caso también arroja luz sobre las estrategias de algunos políticos sobre el conflicto del Sahara, y también sobre lo poco que les importan las personas. Cuando me devuelvan seré detenido de por vida, torturado y maltratado, y a estos políticos no les importa nada”.
Terminamos la entrevista hablando de la lucha del pueblo saharaui. “La zona ocupada del Sahara está luchando diariamente, para conseguir la independencia. Sabéis que estamos separados por el segundo muro más largo del mundo. Un muro rodeado de minas antipersona del que ningún medio habla, y donde hace tan solo dos semanas murieron varias personas. Del otro lado de este muro, en el campo de refugiados, la vida es muy dura”. Hassanna muestra también su preocupación por la situación de hartazgo entre los jóvenes en el Sahara. “Los jóvenes, tanto en el campamento de refugiados como en la zona ocupada, están cansados de la resistencia pacífica y están llamando a la guerra. Esto nos preocupa como activistas por los Derechos Humanos, porque tenemos el recuerdo de la guerra y porque tenemos claro que esa guerra solo beneficia a los fabricantes de armas. Esta situación es culpa de la ONU y de la comunidad internacional que no quieren resolver el conflicto del Sahara Occidental, pero como pueblo vamos a seguir luchando”.

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