domingo, 12 de abril de 2015

Quiénes son los marroquíes procesados por Ruz por 'genocidio' en el Sáhara

Abdelhafid Benhachem, director general de la Seguridad Nacional entre 1997 y 2003.  EL MUNDO
Entre los 11 enjuiciados figura un ex director general de la policía
También, dos ex gobernadores y el representante de Marruecos en Interpol
El "pez más gordo", el general Housni Bensliman, de 79 años, comandante en jefe de la Gendarmería, se ha librado de ser procesado por "genocidio" por el juez Pablo Ruz. El magistrado instructor de la Audiencia Nacional señala que contra Bensliman, uno de los hombres fuertes del régimen, no hay "base probatoria suficiente" para que dictar auto de procesamiento aunque no descarta hacerlo "si aparecieran nuevas pruebas o testimonios".
Entre los 11 civiles, gendarmes y militares que Ruz quiere sentar en el banquillo por las exacciones en el Sáhara Occidental sí figuran algunos ex o incluso actuales altos cargos y también un difunto. El más célebre de todos es Abdelhafid Benhachem, de 78 años, que durante seis años (1997-2003) fue director general de la Seguridad Nacional, es decir de la policía.
Ese año, en 2003, dejó el cargo y la prensa marroquí dio por sentado que se jubilaba. Tenía 67 años entonces. Sorprendentemente el rey Mohamed VI recuperó a este antiguo colaborador de su padre para nombrarle, en 2008, director general de la Administración Penitenciaria y de la Reinserción. Su carrera acabó mal en este puesto por un asunto relacionado con España. "Ahora España también le va a estropear su jubilación", comenta un diplomático.
A principios de agosto de 2013 un comunicado del palacio real marroquí anunció su destitución fulminante, una manera solemne de amonestar a Benhachem. Le reprochaba haber transmitido al monarca "informaciones equivocadas sobre la situación penal" de Daniel Galván, un pederasta español condenado a 30 años de cárcel en Kenitra que el soberano indultó tras pasar solo año detrás de los barrotes.
En realidad, el error se cometió en palacio incluyendo a Galván en la lista de reos a los que el rey iba a conceder su gracia y no en la de presos susceptibles de ser trasladados a España para cumplir su condena en cárceles españoles, pero Benhachem se convirtió en el chivo expiatorio.
Gobernador regional de El Aaiún
El otro procesado cuya carrera funcionarial llegó más lejos es Hassan Ouchen, al que Ruz llama Uychen en su auto. Fue en los 90 el gobernador regional -Rabat distingue entre gobernadores locales y regionales a los que llaman "wali"- de El Aaiún, la capital del Sáhara. Debió de trabajar bien, a ojos del rey Hassan II, en ese puesto tan sensible. Por eso, en 1998, el monarca le nombró wali de la Gran Casablanca, la más importante región de Marruecos. Hoy en día está jubilado.
Cuando estaba destinado en El Aaiún. Ouchen soñaba en voz alta en que el Sáhara acabaría siendo como Gran Canaria, que a mediados de los 90 acogía anualmente siete millones de turistas. "Los poderes públicos" de Marruecos "quieren conseguir lo mismo aquí", declaraba en 1994 en una entrevista con el diario L'Economiste de Casablanca. "Esperan que se celebre el referéndum [en el Sáhara] para cosechar los réditos de la confianza internacional", añadía. Veintiún años después la consulta sigue sin haberse celebrado.
Otro gobernador procesado por Ruz, Said Ouassou, falleció hace ya cinco años, en julio de 2010, en Rabat. Estuvo al frente de la provincia de Smara, la más conflictiva del Sáhara, entre 1976 y 1977, y después desempeñó el mismo cargo en El Aaiún (1977-1979). Nunca ascendió a wali, es decir a gobernador regional.
Los que sí siguen en activo son dos inspectores de policía que estaban destinados hace un cuarto de siglo el Sáhara, según Ruz. Hariz el Arbi era aún hace poco el máximo jefe de la policía judicial de Dajla, la antigua Villa Cisneros de la colonización. Por su peso demográfico es la segunda ciudad en importancia del Sáhara. El otro joven inspector de los años 80, Brahim Ben Sami, es ahora el director general adjunto de la policía judicial marroquí. Como tal viaja mucho y acude, por ejemplo, en representación de Marruecos, a las más importantes reuniones de Interpol.
Viajes al extranjero
Para todos estos procesados en el auto de Ruz y las órdenes de detención que lleva aparejadas, suponen un problema. En teoría no pueden ya franquear las fronteras de Marruecos so pena que la policía les eche el guante para entregárselos a la Justicia española. Para un marroquí acomodado de cierta edad viajar al extranjero, sobre todo a Europa, supone, por ejemplo, la posibilidad de recibir tratamientos médicos que en su país no existen o son deficientes.
Ahora bien, a veces ni los Estados de la Unión Europea ejecutan las órdenes lanzadas por magistrados instructores de otros países miembros. El general Bensliman, al que Ruz renunció a procesar, si está reclamado por la Justicia francesa, desde hace casi una década, en el marco de la investigación sobre el secuestro y asesinato, en París en 1965, del opositor marroquí Mehdi Ben Barka. Bensliman estuvo en Madrid, junto con una delegación oficial marroquí, en el otoño de 2007 y nadie le detuvo. Dos años antes el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero le condecoró en agradecimiento a su colaboración con las fuerzas de seguridad españolas.

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