domingo, 7 de agosto de 2016

Discriminación, detenciones y torturas: el precio de ser un activista saharaui

En la ciudad ocupada de El Aaiún, donde cada barrio habitado mayoritariamente por saharauis es un gueto cercado por, al menos, un par de furgonetas azul oscuro de la policía de intervención marroquí, no han podido homenajear al que ha sido presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) durante sus primeros 40 años de historia, Mohamed Abdelaziz.
Abdelaziz murió de un cáncer de pulmón y tras 40 días de luto su memoria no ha podido recibir el reconocido adiós de su pueblo. Marruecos lo ha impedido, cuenta Hmad Hamad, vicepresidente del Comité de Defensa del Derecho de Autodeterminación del Pueblo del Sáhara Occidental (Codapso): "No hemos podido honrar a Mohamed Abdelaziz porque todo el mundo debe saber que en los territorios ocupados no hemos tenido ni un solo día de paz desde el alto el fuego de 1991".
Hamad explica que pusieron una jaima en su honor, vinieron y la desmontaron de madrugada; que hicieron una manifestación y los golpearon. "Hemos podido hacer reuniones secretas para homenajearle y a la salida de las mezquitas hemos recitado una oración en su nombre de forma espontánea, igual que nos juntamos en casa de su hermano que vive en El Aaiún. Aquí no existen los Derechos Humanos y todo lo que haga referencia a los saharauis es reprimido".
La inseguridad, relata, es una constante en sus vidas. "Las casas de todos los que somos activistas están vigiladas y hemos sufrido allanamientos y redadas. Para retrasar la entrada de la policía marroquí, todos tenemos instaladas dobles puertas", cuenta Ahmed Ettanji, presidente y cofundador de Equipe Media Sahara.
Este colectivo saharauis lucha de forma pacífica contra el bloqueo informativo que perpetúa Marruecos sobre El Aaiún y el resto de territorios ocupados desde que se decretara el alto el fuego en 1991 entre el reino alauita y el Frente Polisario, a la espera de un referéndum de autodeterminación.
"Los 'francotiradores' de Equipe Media –activistas con una HandyCam- graban desde las azoteas las intervenciones policiales en las manifestaciones, las detenciones ilegales, las agresiones..., y las colgamos en internet donde escapan al control de Marruecos", explica este joven de 27 años.
Las acciones contra los saharauis también adoptan formas menos violentas como los cortes de agua corriente, los teléfonos de última generación vigilados –por eso usan teléfonos analógicos y se comunican por SMS-, la falta de atención en los centros de salud o los retrasos a la hora de recibir los permisos para estudiar, como le ha ocurrido a Ahmed, quien ha tenido que esperar tres años para empezar este 2016 Literatura Española en la Universidad de Agadir (Marruecos).
Estudiando en "territorio hostil"
El país de Mohamed VI trata de "marroquinizar" a la juventud saharaui ofreciéndoles ciertas oportunidades para estudiar, pero lo que se encuentran allí es un "territorio hostil". "Nos dan de lado y nos prohíben cualquier expresión de la cultura saharaui. Lograremos nuestra independencia por la guerra o por la paz, pero la lograremos", opina Mansour Lemaadel, una estudiante de 22 años.
Lemaadel, que cursa Literatura Inglesa en la Universidad de Agadir, asegura que cada vez hay más segregación y discriminación en el ámbito universitario.
Las mujeres saharauis juegan un papel fundamental en la resistencia. El objetivo del Foro para el Futuro de la Mujer Saharaui es perpetuar la cultura saharaui y evitar su desaparición y nuestras reuniones son clandestinas porque somos una organización prohibida, explica.
"Ese es el deseo de Marruecos. Nos encargamos desde coser las banderas para las manifestaciones a pintar pancartas y protestar en las calles, pero también damos apoyo a los familiares de presos y desaparecidos y hacemos talleres para que los jóvenes no olviden nuestras canciones, nuestras vestimentas, nuestra comida... En fin, nuestra cultura", cuenta Nazha El Khalidi, una joven de 24 años que aún recuerda perfectamente su primer arresto.
El Khalidi tenía 13 años y estaba protestando por la presencia de 30 policías en la entrada de su colegio en El Aaiún: "Me golpearon, me ataron las muñecas y me pusieron una venda. Así me llevaron a la comisaría", recuerda.
Los que sufren el día a día de la persecución marroquí son los activistas locales, pero no es menos sintomático que la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental) fuera expulsada de los territorios ocupados en abril –en junio, Marruecos aceptó que regresaran 25 miembros del personal civil- y que organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch denuncien en sus informes la violación de los Derechos Humanos y la expulsión de periodistas extranjeros.
El expolio de recursos naturales
Las aguas del Sáhara Occidental son una deseada fuente de riqueza y Marruecos intenta explotarlas como si fueran suyas, igual que hace con las conserveras instaladas allí. Así sucede también en la mina al aire libre de fosfatos Fos Bucraa, una de las mayores del mundo.
Además, diversos estudios de los años 40 y 50 aseguran que tanto en tierra firme como en el océano Atlántico frente a las costas saharauis hay bolsas de petróleo y gas.
La empresa estadounidense Kosmos Energy ha perforado en esa zona hasta 2015 y la polaca Geofizyka-krakow ha estado realizando prospecciones en tierra este mismo año entre Bucraa y Boujador. También se extraen grandes cantidades de arena para la construcción y toneladas de sal que ponen rumbo a Europa.
"Por si el expolio de nuestros recursos naturales no fuera suficiente, también nos dejan sin trabajo para alimentar a nuestras familias. Solo a un 5 por ciento de los saharauis les permiten trabajar en la pesca o en las conserveras. En el caso de los fosfatos, la cifra no alcanza el 25%", asegura Abdelhay Toubali, vicepresidente de la Asociación por la Conservación de los Recursos Naturales y Protección del Medio Ambiente en el Sáhara Occidental.
Torturar "por placer"
La RASD afirma que todavía existen 651 desaparecidos, 500 de ellos civiles y 151 militares. Según un informe de Afapradesa (Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis), en 2013 las autoridades policiales marroquíes mantenían a 55 presos políticos saharauis en sus cárceles, la mayoría, activistas.
El presidente de Equipe Media, Ahmed Ettanji, se pone a contar mentalmente y asegura que, a sus 27 años, lo han detenido, "por lo menos, 20 veces". En este sentido, asegura que lo mejor que les puede pasar cuando son arrestados es que "nos rompan las cámaras de vídeo y nos detengan. A partir de ahí, no hay control alguno y podemos ser víctimas de cualquier tortura".
Abdati Ramdan fue uno de los primeros desaparecidos, junto a otros 45 compañeros activistas, por manifestarse después del alto el fuego de 1991. No se supo nada de él hasta que lo liberaron, sin explicación ni juicio, seis meses después.
"Vivimos 40 días con agua y pan y durmiendo en el suelo, sin mantas ni nada. A mí me torturaron colgándome boca abajo, metiéndome en la boca trapos con lejía o echándome agua congelada. Los policías marroquíes torturan por placer y lo tienen claro: somos su enemigo. Los colonos son racistas", afirma.
Lhafed Elkotb fue compañero en las manifestaciones de Abdati y también desapareció. Pero a él su familia todavía no le ha encontrado. Fue en 1992, tenía 18 años y su hermano Hamma continúa buscándole. Hoy, como consuelo menor, saben que está muerto, pero no dónde está su cuerpo ni cómo ocurrió.
La perseverancia de un hombre de 62 años como Hamma para llevar ante la justicia a los asesinos de su hermano es un ejemplo de la firmeza del pueblo saharaui. "Son muchos golpes y muchas muertes en estos 40 años. Mi hermano se ha sacrificado por la libertad de todos lo saharauis, como también lo hizo Mohamed Abdelaziz. Tenemos voluntad y determinación. En el pueblo saharaui hay miles y miles de Mohamed Abdelaziz para continuar con nuestra lucha", asegura, agachándose para que no se le vea emocionarse y llorar.
Traidores por dinero
Pero también hay saharauis que se han puesto del lado marroquí. "Esos son traidores. Se han vendido a Marruecos solo por el dinero y por su bienestar personal, no por la libertad de su pueblo. Esto ocurre en todos los casos de ocupación, pero nuestra causa no se ve debilitada", subraya el Mandela saharaui, Sidi Mohamed Daddach.
Sidi, de 59 años, es un referente del activismo saharaui y recibe el sobrenombre de Mandela por los 25 años que pasó en prisión convirtiéndose en el segundo ciudadano africano que más tiempo ha estado entre rejas después del político, activista y pacifista sudafricano.
A sus 56 años, Hmad Hamad, activista que ha vivido la colonización española, la guerra y la ocupación por Marruecos, está convencido también de que la sentida muerte de Mohamed Abdelaziz — "era un padre, un hermano, un amigo" — no cambiará las cosas. "Nuestra causa no tiene nade que ver con ninguna persona en concreto. Igual que Mohamed Abdelaziz, también murieron otros mártires como El Uali [fundador del Polisario en 1973] y Basiri [quien inició en los 60 la lucha contra la ocupación española].
"La causa del pueblo saharaui es la lucha por la existencia de un pueblo, de su tierra y por su independencia y Brahim Gali [nuevo presidente y secretario general de la RASD] la continuará. No entiendo por qué la solución tiene que venir de un acuerdo. Esta es mi casa y esta es mi tierra. El único acuerdo posible es que Marruecos se vaya como dice el derecho internacional", asegura Hamad.
"La determinación saharaui es firme e incansable", remacha.
Tanto la embajada de Marruecos en Madrid como el Consulado marroquí fueron contactados por VICE News para que pudieran expresar su posición en relación a la situación de los activistas saharauis y la prohibición de manifestaciones. Tampoco quisieron hablar sobre los desaparecidos y los detenidos.
La única contestación llegó a través de Twitter por medio de la cuenta oficial de Corcas (el Consejo General Consultivo para Asuntos del Sáhara del gobierno marroquí), organismo que acepta la inclusión del Sáhara Occidental dentro de Marruecos a la manera española de una autonomía: "No tenemos nada que decirle porque no actúa de buena fe. Usted no es periodista, es un agente doble pagado por Argelia".
Hmad Hamad es vicepresidente del Comité de Defensa del Derecho de Autodeterminación del Pueblo del Sáhara Occidental. Imagen por Eugenio G. Delgado.
Equipe Media, con Ahmed Ettanji delante del ordenador, preparan una manifestación en los territorios ocupados. Imagen por Eugenio G. Delgado. 
Reunión secreta del Foro para el Futuro de la Mujer Saharaui. Imagen por Eugenio G. Delgado. 
Abdati Ramdan estuvo detenido y desaparecido durante seis meses. Imagen por Eugenio G. Delgado. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada