martes, 8 de noviembre de 2016

Los estragos de las inundaciones en las infraestructuras coloniales en el Sahara ocupado

Fuente: Equipo Media, 8 de noviembre de 2016
El río Saguia El Hamra no se había desbordado así desde 1987. Las fuertes lluvias caídas en el Sahara Occidental del 28 al 31 de octubre de 2016 han provocado una crecida del río que ha tenido múltiples consecuencias. Los efectos se han visto agravados por la ausencia de respeto por el entorno natural en las construcciones de infraestructuras del colonizador marroquí. Debido a la no descontaminación del territorio de los restos explosivos de la guerra y de las minas terrestres, es muy probable que muchos de esos artefactos de muerte se encuentren ahora en las grandes ciudades.
Las minas terrestres y otros restos explosivos de guerra se encontraban en su gran mayoría al este de El Aaiún, cerca del muro de defensa marroquí. A causa de las grandes lluvias, el lecho del río ha crecido y el agua se lo ha llevado todo.
El lecho del río Saguia pasa por el lugar llamado Gouairet Lhoussein, cerca de la comuna Sid Ahmed El Aaroussi, a 25 km al sur de Smara ocupada. Testigos han informado a Equipe Media que habían visto numerosos restos de guerra por donde el agua se había retirado.
Si es que hubo cartografía del emplazamiento de las minas, el río ha cambiado toda la información. Las amenazas reales para la vida de los habitantes ribereños han llevado a la sección de la Media Luna Roja de Smara a lanzar un llamamiento urgente a la prudencia de la población frente a todo objeto no identificado. Esto es válido para Smara y sus alrededores. La información ha sido transmitida por los sitios marroquíes de la región.
A la entrada de El Aaiún, la crecida del río Saguia ha provocado el derrumbe de la presa “la marcha verde” construida en 1995. Esta presa, construida con arena y piedras, hacía de puente sobre el que pasaba toda la circulación en dirección al norte del país y de Marruecos.
Según la prensa marroquí, la capacidad de absorción del puente era de 110 millones de metros cúbicos, por lo que la destrucción no se debería al estado de la construcción sino a la importancia de las masas de agua.
Según especialistas de caminos y puentes locales, la construcción estaba debilitada por el uso y por la ausencia de mantenimiento, siendo además la concepción de la obra muy discutible.
Según los ancianos saharauis la construcción servía para la colonización y el robo de los recursos del Sahara Occidental sin respeto ninguno por la naturaleza y el desierto. Los ciclos naturales del río, la fertilización estacional de los bordes y la irrigación, que se habían vuelto imposibles por el efecto presa, habían llevado consigo la desaparición de especies animales y vegetales, pero también problemas con los rebaños debidos a la falta de control de la polución de las fábricas río arriba.
El puente Saguia El Hamra, situado al norte de la ciudad, construido por el colonizador español en 1965, tampoco resistió la crecida del río y se rompió. La ciudad padeció además 3 días de ausencia total de alimentación eléctrica y de comunicación.
Allí por donde ha pasado el río, las casas se han derrumbado, y otras se han debilitado por las infiltraciones. 
El barrio Douar El Mkhaznia, donde viven cientos de familias de colonos, agentes de las fuerzas auxiliares, se ha visto especialmente afectado. Los barrios Soug Jaj y Brarkik Ettben “chozas de paja” donde viven saharauis en su mayoría, han sufrido numerosos destrozos.
Según varias fuentes, parece que la ayuda a las víctimas ha sido discriminatoria. Las autoridades marroquíes no se habrían hecho cargo en los momentos de urgencia más que de los colonos marroquíes, dejando a los saharauis buscarse un cobijo por ellos mismos.
Aunque no ha habido alerta oficial, es muy probable que las minas terrestres y otros restos de guerra se hallen ahora también en la ciudad de El Aaiún, arrastrados por el río y depositados en los bordes y en las calles inundadas.
La carretera nacional entre El Aaiún y Tan Tan está cortada desde el 29 de octubre así como la que bordea la costa entre Tarfaya y El Aaiún.
El único acceso posible a El Aaiún es actualmente la carretera de Smara. La carretera Tan Tan-Smara no está cortada.
Sin embargo, según varias informaciones, el eje Smara-El Aaiún fue cerrado durante 3 horas el 3 de noviembre a causa de la explosión de un vehículo que habría pisado una mina.
La ruptura de los puentes ha llevado consigo el aislamiento de la ciudad y la imposibilidad de todo aprovisionamiento. El Aaiún es una ciudad inflada artificialmente por los colonos marroquíes. Esto más la obligación de sedentarización –reforzada desde la prohibición de montar y vivir en jaimas– que atenaza a los saharauis –improductivos y sin autonomía- han provocado una rápida y fuerte inflación de los precios en los productos básicos, según manifiestan numerosos testigos.
Un balance provisional arroja la cifra de 30 personas, entre civiles y militares, que habrían perdido la vida.
Se dice que algunos de los militares marroquíes que han hallado la muerte son agentes de vigilancia de la inmigración clandestina contratados por Marruecos con fondos de la Unión Europea según acuerdos relativos a esta problemática.
Al ser ilegal la utilización de fondos europeos en un acuerdo con Marruecos sobre el territorio del Sahara Occidental, puede que ello explique el silencio de los medios marroquíes sobre estas víctimas.
El parque tecnológico Foum el Oued, promesa de construcción de un polo educativo ambicioso inaugurado con gran pompa en febrero de 2016 por el rey de Marruecos y cuya apertura estaba prevista para 2022, podría malograrse. Allí donde todavía no había nada, hay ahora un impresionante lago.
Equipe Media, El Aaiún, Sahara Occidental ocupado

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