viernes, 30 de abril de 2010

El documental “El problema. Testimonio del pueblo saharaui”, dirigido por Jordi Ferrer y Pablo Vidal, recibe el Premio Amnistía Internacional



San Sebastián.- El documental “El problema. Testimonio del pueblo saharaui”, dirigido por Jordi Ferrer y Pablo Vidal, y producido por MundoDoc Producciones, ha recibido el Premio Amnistía Internacional del VIII Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián.

Este galardón, que Amnistía Internacional entrega por primera vez en el festival, premia a uno de los largometrajes presentados en la Sección Oficial del certamen por su especial contribución a la defensa y difusión de los derechos humanos. El premio, sin dotación económica, consiste en una escultura donada con carácter exclusivo por el artista Néstor Basterretxea.

El jurado, compuesto por Ana Redondo, Clara Montero, Nieves García del Moral, Txomin Izagirre y Aitor Moreno Atalaya, que ha otorgado el premio por unanimidad, destaca la calidad y el nivel de la programación de esta edición del festival en cuanto a la diversidad de temas tratados, su actualidad y la riqueza cinematográfica de las producciones a concurso.

“Amnistía Internacional valora muy positivamente la organización de eventos como este Festival, ya que ayudan a acercar a un público amplio y numeroso la situación de los derechos humanos en muchos lugares del mundo. La concesión de este premio es nuestra manera de contribuir a que la labor de quienes se empeñan en dar visibilidad a las violaciones de derechos humanos a través del cine obtenga el reconocimiento que merece”, ha destacado Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España.

“Para la concesión del premio a ´El problema. Testimonio del pueblo saharaui´, el jurado ha destacado que el documental refleja de manera clara, didáctica y con gran riqueza documental una situación de graves violaciones de los derechos humanos, como la que sufren los saharauis en el territorio del Sahara Occidental y el hostigamiento sistemático del que son víctimas muchas personas en este territorio”, ha declarado Aitor Moreno, miembro del jurado. “Amnistía Internacional ha denunciado desde hace muchos años esta situación, y se ha movilizado en repetidas ocasiones a favor de presos de conciencia y otras víctimas de graves abusos”, ha añadido.

La situación en el Sahara Occidental
La situación del Sahara Occidental, territorio anexionado por Marruecos en 1975, sigue siendo tabú para las autoridades marroquíes, que muestran muy poca tolerancia con quienes se expresan públicamente a favor de su independencia. Las autoridades marroquíes no sólo tienen en el punto de mira a los activistas saharauis que piden la autodeterminación del Sahara Occidental, sino también a los defensores y defensoras de los derechos humanos saharauis que realizan labores de vigilancia de las violaciones que se perpetran en ese marco.

Amnistía Internacional no mantiene posición en la disputa territorial en el Sahara Occidental pero sí mantiene una gran preocupación por el hecho de que sus defensores y defensoras de los derechos humanos saharauis siguen expuestos a sufrir intimidación, hostigamiento o incluso a ser procesados. Amnistía Internacional teme que el motivo sean sus actividades de derechos humanos y el ejercicio pacífico de su derecho a la libertad de expresión, incluido el derecho a defender pacíficamente la autodeterminación. Un obstáculo más a su labor es la imposibilidad de inscribir legalmente sus organizaciones debido a las trabas administrativas con las que se encuentran, cuyo motivo es político.

Gabinete de prensa de la Sección Española de Amnistía Internacional





“El Aaiún es una cárcel sin rejas”

Jordi Ferrer y Pablo Vidal llevaban cinco años recopilando testimonios y material para el documental "El problema. Testimonio del pueblo saharaui"


PERIODISMO HUMANO 30.04.2010 • Xabier Iglesias

Se dice que en ausencia de luz no existen los colores.

El pueblo saharaui puede rememorar muchos colores. El azul del mar arrebatado. El verde de la nunca olvidada marcha. El rojo del ejército invasor y la sangre derramada. El amarillo fuego del desierto. El negro de la cárcel de Aaiún.

El Sahara occidental representa la última colonia de Africa. Colonizado por España en el año 1885, sus habitantes llegaron a tener nacionalidad española y a ocupar cargos públicos, fue abandonada en 1975 ante la promesa de llevar a cabo un referéndum de autodeterminación que nunca llegó. Ante este vacío Marruecos aprovechó para invadir el territorio, ocupación que continua hoy en día.

Son sobradamente conocidas las condiciones de los refugiados en Tindouf, pero las condiciones de la población en la zona ocupada adolecen de falta de luz.

Jordi Ferrer y Pablo Vidal llevaban cinco años recopilando testimonios y material para aportar algo de luz a la precaria situación del pueblo saharaui y dar a conocer la vulneración de sus derechos como ciudadanos y personas. El fruto de todo este trabajo, el foco que arroja luz y pone en el candelero este atropello es El problema. Testimonio del pueblo saharaui.

El combativo documental ha sido grabado en condiciones complicadas, con cámaras ocultas y siempre cuidándose de las autoridades marroquíes, que quieren acallar cualquier testimonio de lo que acontece en este territorio.

Ante la cámara se han puesto testigos que han narrado la desaparición de familias, las detenciones indiscriminadas, los asesinatos, las violaciones, las torturas o las fosas comunes. “El Aaiún es una cárcel sin rejas, el miedo son las rejas. Necesitamos vuestros ojos para que expliquéis lo que nos están haciendo”.

La película documental de Jordi y Pablo ha tenido una buena acogida entre el público del VIII Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián. Los directores por su parte han recibido las felicitaciones de otros directores participantes en el festival, que les han animado a mover el filme por diferentes festivales del mundo, periplo que deberá esperar hasta la proyección de la película en su origen, en el Sáhara.

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El Inter, Hamad y la letra 'r'

DIARIO VASCO 29.04.10 BEGOÑA DEL TESO (...) La tarde anterior, un Victoria Eugenia lleno a reventar había escuchado sobrecogido, tras la proyección del muy digno y combatiente documental 'El problema: testimonio del pueblo saharaui', las palabras de Hamad, un activista pacífico por los derechos humanos torturado en las cárceles negras de El Aaiún. Ese mismo público escuchó alucinado la sibilina estrategia de ciertos gobiernos para cortar el camino a una solución al conflicto de un pueblo cuya tierra fue ocupada en 1975. Juan Soroeta, profesor de Derecho Internacional en la UPV, contó que los franceses quieren hacer desaparecer la letra 'r' del nombre de la Misión de la ONU para el Referendum en el Sahara Occidental, (Minurso) en un intento de que todos olviden la exigencia de dicha consulta popular. No es de extrañar que cuando Juan Carlos Rulfo, el cineasta de la muy bella 'Los que se quedan', que termina con esa canción grande Chavela, Mercedes Sosa o Buika, 'Las cosas simples', felicitó a los autores del documental, Jordi Ferrer y Pablo Vidal y les conminó a moverlo por festivales como el de Sundance o Amsterdam, dijera que esos pedazos de cine y esas charlas sin tapujos sirven para algo tan necesario como es 'el cultivo de la indignación'. David y Jordi viajaban ayer a los campamentos de Argelia a presentar a los saharauis ese filme que nadie podrá ver, por ahora, en El Aaiún.

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Imágenes clandestinas saharauis salen a la luz en 'El problema'

Casi cinco años han tardado los autores en reunir las imágenes y testimonios del documental

DIARIO VASCO 27.04.10 - 02:38 - R. A. SAN SEBASTIÁN. «He sido torturado, secuestrado, he visto el sufrimiento de mi pueblo, he sufrido mucho, es muy difícil vivir esto». Así se expresaba ayer en San Sebastián, con tanta tristeza como convencimiento en su reivindicación, el activista saharaui Hmad Hammad, durante la presentación a la prensa de la película 'El problema. Testimonio del pueblo saharaui'. «Cuanto más nos torturan, más fuerza nos dan. Nunca hemos perdido la esperanza de conseguir lo único que pedimos, que nos dejen elegir, poder votar para tener un estado libre».

La situación del pueblo saharaui, y «la violencia que ejerce Marruecos en los territorios ocupados», son el centro de atención de este documental construido durante casi cinco años a base de imágenes tomadas por muchas personas, a menudo de forma clandestina, con cámaras ocultas, o usando todo tipo de trucos para evitar la prohibición de filmar. «No pudimos filmar ni la quinta parte de lo que vimos», explican los directores Jordi Ferrer y Pablo Vidal. «Si en el Sáhara Occidental los derechos humanos más básicos no son respetados, la libertad de expresión ya es una broma. No puedes levantar una cámara, ni colocar un trípode, ni montar un mínimo set de rodaje, en dos o tres días se enteran de que estás rodando y te lo impiden».

Y es que lo que pretenden romper los directores del filme es el «silencio cómplice que hay en torno al problema de los saharauis, la situación de personas condenadas a quince o veinte años de cárcel por decir 'viva el Sáhara libre' o por sacar una bandera, los más de 500 desaparecidos sobre los que nadie parece querer investigar, o los seis presos que llevan 37 días en huelga de hambre y están muy mal, sin que nadie publique nada sobre ellos», afirman los directores. «El caso de Aminatu Haidar ha sido muy ilustrativo, todos los medios han publicado muchísima información sobre lo que le ocurría día a día, pero la gente no ha entendido el problema de fondo, que todo eso era un reflejo de todo un pueblo que no puede vivir en su propio territorio».

Con la película pretenden explicar «la situación del territorio ocupado por Marruecos y el trabajo de los activistas durante más de 30 años, sin que nadie les haga caso. Es gente que no pone bombas, que no son terroristas, y es terrible que se les esté demostrando que renunciando a la violencia no consiguen que se busque una solución a su problema». Hmad Hammad también lamentó que las empresas «se están llevando buena parte de nuestra riqueza».

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