domingo, 30 de noviembre de 2014

Hasta siempre querida América

Foto: Inaguracion del Aulario Escuela de Enfermería "Ahmed Abdelfatah", 2010
De América de Furundarena se pueden decir muchísimas cosas buenas. Trabajó incansablemente por el pueblo saharaui desde la Asociacion Dajla San Vicente-Mutxamel, tenía 68 años (el mes que viene habría cumplido 69), fue madre de cinco hijos y llevaba en el movimiento prosaharaui cerca de veinte años, aunque conocía aquellas tierras desde niña. Nacida en Tetúan, de padre militar, llevaba el Norte de África en corazón. América nos dejó el lunes 24 de noviembre y esos datos, ciertos, pero escuetos y fríos, no pueden reflejar el hueco que ha dejado en su asociación, en el movimiento solidario, en muchos saharauis que la trataron y la conocieron.  “De América”, dice nuestra común amiga Ángela Carrillo, “se puede hacer una gran recopilación de gestos que la hacen grande”.
Qué extrañas son las relaciones de estos tiempos, cuando hacemos compañeros virtuales, a quienes tratamos a través de Internet. Contactamos con América antes de que existieran las redes sociales; a partir de la lista de correo y el blog de Poemario por un Sahara Libre un buen día nos encontramos, no recuerdo exactamente por qué, pero el caso es que contactamos, primero comentando noticias y actividades relacionadas con el Sahara y más tarde gracias a la emergente literatura saharaui en español. Entonces eran tiempos prehistóricos de comunicarse mediante correo electrónico.
Efectivamente América apoyó siempre la literatura saharaui. Cuando la cultura es la gran olvidada de la causa y no digamos la literatura, siempre ha habido una serie de nombres imprescindibles que la han apoyado incondicionalmente. Por desgracia se nos han ido unos cuantos, Ricardo Vázquez-Prada, Antonio Pomares, Vicki Peralta, Marisa Raymundo (Uruguay) o el recientemente desaparecido Luis Yuguero. Por eso sentimos aún más cerca a estos compañeros de causa. Ahora nos deja América y nos quedamos cada vez más huérfanos.
En 2005 un grupo de escritores saharauis en español se unían bajo el nombre de Generación de la Amistad. Pronto comenzaron a editar libros, y esos libros nos unieron aún más a América. Nos preguntaba por ellos, los conseguía, los comentábamos, le encantaban. Mis recuerdos sobre América se sustentan sobre todo a través de la literatura relacionada con el Sahara. Como cuando pudimos por fin conocernos en persona en la Universidad de Alicante, en el “I Seminario sobre literatura saharaui: Encuentro de escritores de la Generación de la Amistad", corría el mes de septiembre de 2011. Pasamos una agradable comida con América y los demás compañeros en el comedor de la universidad y pudimos hablar largo y tendido con ella de un montón de cuestiones.
América me había propuesto presentar mi libro ‘Delicias saharauis’. Así que un mes después de aquel primer encuentro volvimos a estar juntas en otra actividad relacionada con la literatura. No puedo evitar sonreír cuando recuerdo la que liamos las dos con el encargo de los libros a través de la página de Bubok. Hablamos varias por teléfono hasta quese  logró hacer el pedido, y un viernes 21 de octubre en Alicante nos plantamos Zahra Hasnaui y yo para hablar de literatura femenina en torno al Sahara Occidental y presentar mis ‘Delicias saharauis’, aunque finalmente los libros no llegaron a tiempo. No importó, recuerdo aquella actividad con especial agrado, rodeadas y arropadas por aquellas maravillosas personas que nos atendieron con todo cariño y dedicación, Leonor, Isa, Isra y por supuesto América. Nuestro frente alicantino.
No volvimos a encontrarnos después de aquello, nuestro contacto se limitó a las redes sociales; otro de mis recuerdos sobre América fue cómo seguimos a través de facebook su estancia en Japón durante el accidente nuclear de Fukushima, que la pilló allí mientras visitaba a un familiar muy directo. Las redes nos sirvieron para saber cómo se encontraban y cómo finalmente pudieron salir del país, en esos momentos de caos y confusión. Creo que Japón fue otro de sus lugares adorados.
Y ahora llegó el momento de las despedidas. Como dice Zahra Hasnaui, “Nunca la olvidaremos, sus hechos la mantienen aquí, con nosotros, viva”. Sigues con nosotros, América.
Conx.

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