viernes, 25 de abril de 2014

Los olvidados del Sahara Occidental


El próximo 30 de abril se estrena por fín en las salas comerciales en Francia “Los hijos de las nubes, la última colonia” documental de los españoles Álvaro Longoria y Javier Bardem, cuya presentación en “avant première” el pasado mes de febrero por la Asociación “Espagnolas en Paris” había suscitado polémica y numerosas reacciones de la prensa marroquí. La muy concurrida rueda de prensa, previa a la proyección, puso de relieve que el ocultado y olvidado conflicto del Sahara Occidental, sigue siendo una llaga abierta con Marruecos en el tema de la violación de los derechos humanos.
Aunque de costumbre es productor, Álvaro Longoria ha asumido aquí la realización de la película, y es al mismo tiempo coguionista junto con Javier Bardem y Lilly Hartley. El célebre actor español Javier Bardem que ha saltado en estos últimos años a la fama internacional en Hollywood, es por su parte coproductor y protagonista principal. El documental relata la investigación y rodaje que llevaron al equipo de la película desde el Sahara Occidental hasta la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, con multitud de entrevistas y encuentros en diversos paises, con protagonistas o testigos de este conflicto que dura desde hace medio siglo, y al que nadie busca ni encuentra solución.
La voz en off, a cargo de Elena Anaya en la versión española y de Victoria Abril en la versión francesa, evoca de forma didáctica con mapas y dibujos animados la historia de este conflicto. Son tratados así los problemas humanitarios, las violaciones de los derechos humanos, los malos tratos y torturas de que son víctimas los militantes y la población en ese territorio del Sahara Occidental, cobardemente abandonado por el gobierno español y ocupado por el ejército y la población marroquí, desde la denominada “Marcha verde”.
Estreno en Francia, dos años después
A su paso por París he tenido la ocasión de conversar con Javier Bardem y Álvaro Longoria, muy contentos ambos de haber logrado por fín la distribución en Francia. Tarea que no fue facil dadas las estrechas relaciones que existen entre Francia y Marruecos, y la acción del poderoso lobby marroquí en este país que ha buscado impedir la difusión de este documental, por considerarlo “inaceptable”.
“Nuestro objetivo -dice Longoria- no era hacer un documental militante, sino intentar comprender por qué este conflicto es ocultado. Es un tema intocable para Marruecos, es imposible ni siquiera hablar del tema. Francia sostiene a Marruecos, pero tienen que entender que han obrado mal en la cuestión de los derechos humanos”.
 “Estrenar en Francia era uno de los objetivos al hacer este documental -afirma Bardem- porque Francia tiene un gran poder de influencia en la ONU, y el gobierno de París apoyó a Marruecos para que la Mision de la MINURSO no extienda sus prerrogativas al tema de la violación de derechos humanos”.
Su paso por París en febrero provocó en todo caso marejada en el mundo político en Francia. Tras la intervención en el “Grand Journal” de Canal Plus, de Longoria, Bardem y Victoria Abril, un portavoz del Quai d’Orsay, Ministerio de Asuntos exteriores, Romain Nadal, invitó a Bardem a discutir sobre el problema. Si del lado marroquí hubo una oleada de declaraciones hostiles, el mundo de la cultura en Francia es en cambio muy sensible a los derechos humanos, como lo prueban las declaraciones del actor francés Pierre Richard, quien ofreció inmediatamente su apoyo al equipo de la película.
Solidaridad con el pueblo saharaui
La idea de hacer este documental surgió en 2008, cuando Longoria y Bardem asistian a un festival de cine en el Sahara Occidental. Pensaron entonces en una forma de expresar su solidaridad con el pueblo saharaui, y de dar a conocer la situación en esos territorios ocupados por Marruecos. Cuatro años fueron necesarios para realizar entrevistas y encuentros en diversos países, buscando puntos de vista contradictorios que permitieran explicar la situación.
El mutismo de las autoridades marroquíes y el discurso “diplomático” de ciertos personajes públicos, los silencios culpables captados por la cámara, como la secuencia en que un ministro argelino evita responder a las preguntas, muestran que se trata de un tabú para algunos y la posición de los que se niegan a hablar no resulta engrandecida.
No es sin embargo “Hijos de las nubes” una película militante, como lo pretende la prensa marroquí, ni un documental estilo Michael Moore, que busca a toda costa demostrar su postulado subjetivo por todos los medios. Como dicen sus autores, el documental pretende dar la palabra a todas las partes en conflicto y reclamar que las Naciones Unidas investiguen los casos de violaciones reiteradas de derechos humanos y la discriminación de que es víctima el pueblo saharaui. El problema es que el propio trabajo de investigación documental tropezó con un verdadero telón de acero.
Desde un punto de vista formal, la cuidada dirección de fotografía evita tanto el esteticismo excesivo en el rodaje en esos magníficos paisajes del desierto del Sahara, como una visión miserabilista de esa población, abandonada a su propia suerte. El guión se construye en torno a ese viaje iniciático del equipo de la película que busca comprender el por qué de tanta injusticia. Mediante un esmerado trabajo de montaje se van superponiendo varios niveles de narración: el problema humanitario, el conflicto diplomático y la propia experiencia vital del equipo del film, que conduce a Javier Bardem a un papel de “peticionario” ante las Naciones Unidas. Un momento de tensión y de emoción ese dificil papel real para un veterano actor acostumbrado a tantos papeles de composición.
“Fue un momento muy largo, larguisimo -dice Bardem- yo estaba muy nervioso. Ser peticionario es hacer una petición, en principio parece fácil, pero ese día había mucha gente en la ONU, mucha tensión. Sentí una gran responsabilidad. Es un problema que afecta a mucha gente, yo estaba muy nervioso, y además había que hablar en inglés”.
“Hijos de las nubes, la última colonia” fue la película ganadora del Goya al mejor documental en 2013. Su paso fue muy señalado en los festivales de Berlín, San Sebastián y Toronto. En España se estrenó en mayo del 2012. Casi dos años después llega ahora a las pantallas de Francia. ¡Ya era hora!

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