jueves, 24 de marzo de 2016

El fin de un espejismo. ¿Se acaba el status quo para los saharauis? Ali Salem Iselmu

Por Ali Salem Iselmu, 23 de marzo de 2016
La visita reciente del Secretario General de las Naciones Unidas a la localidad de Bir Lehlu, reconociendo que existe una situación de ocupación, en el territorio no autónomo del Sáhara Occidental, ha revolucionado la situación del status quo, y amenaza con el inicio de una nueva escalda de tensión que ha puesto en tela de juicio el papel de La Minurso, con la expulsión de 73 funcionarios de esta organización.
La cuestión no es de autonomía e independencia, como se está planteando en el proceso de negociaciones iniciado en 1991 bajo los auspicios de las Naciones Unidas. El grave problema que afecta al pueblo saharaui es el derecho a la autodeterminación, el fin de una situación de colonialismo y ocupación, surgida de la incompetencia de Gobierno español, que abdicó de su responsabilidad para buscar una solución que se ajuste con el espíritu de las resoluciones de la ONU, que otorgan a los saharauis el derecho de disponer de su tierra y constituirse sobre ella como país.
La Unión Africana, La Unión Europea, las Naciones Unidas, reconocen al Frente Polisario como la fuerza política que ha luchado a través de las armas y mediante las negociaciones para llegar a un acuerdo que permita una solución pacífica y digna, garantizando con ello el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
Ban Ki-moon, no ha dicho nada nuevo que pueda enfadar a Marruecos. Los mapas mundiales que separan al Sáhara Occidental de Marruecos son una prueba irrefutable al igual que las embajadas saharauis que se encuentran en múltiples países; el propio nombre de la Misión ONU (Misión de Las Naciones Unidas para La Celebración de un Referéndum en el Sáhara Occidental) es otra prueba sobre el terreno que nadie puede ignorar.
Marruecos está contra las cuerdas, ha sido derrotado en el campo de los derechos humanos, la lista de activistas y políticos expulsados del territorio saharaui es interminable. En el tema de los recursos naturales ha sufrido un revés con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, a nivel de África no tiene voz ni voto. Suecia, El Reino Unido y los países nórdicos se han mostrado contrarios a una solución basada en las tesis marroquíes sobre el Sáhara Occidental.
En este escenario cambiante, El Frente Polisario, debe mostrar fortaleza frente al desafío marroquí al Secretario General de las Naciones Unidas. Marruecos quemó el campamento de Gdeim Izik y salió impune gracias al veto francés. Ahora espera la postura de Francia, postura que le puede servir para seguir desafiando a la ONU e imponiendo a la comunidad internacional, una ocupación que nadie reconoce.
La baraja negociadora está rota, La Minurso se ha quedado reducida a una pequeña patrulla que supervisa el cese el fuego. Marruecos busca una concesión para reafirmar sus tesis delante del Consejo de Seguridad, su objetivo era ganar el tiempo; pero ahora ha entrado en el cuerpo a cuerpo, quiere retar a la ONU, saber su fuerza y hasta qué punto puede vencer la batalla dentro del Consejo de Seguridad.
La fuerza y los intereses que se entretejen, quedaran al descubierto con este nuevo desafío. O se impone una solución que respete el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación mediante un referéndum o estaríamos perpetuando los 40 años de una política pusilánime que ha condenado a los saharauis a un exilio indefinido con la complacencia de Las Naciones Unidas.
Ban Ki-moon ha dado el diagnóstico correcto, ha puesto los acentos sobre las íes, ahora el Consejo de Seguridad tendrá que recoger la pelota que está en su campo y empezar con una nueva partida en la que los intereses de unos, frente al derecho internacional, inclinarán la balanza final, hacia una de las partes.
Argelia, Mauritania y los países africanos deben pronunciarse con hechos, frente a esta nueva y ciega maniobra que intenta imponer Marruecos con el apoyo de las monarquías del Golfo Pérsico.
La neutralidad positiva y la solución mutuamente aceptable adoptada por el Consejo de Seguridad hasta el momento, ha llegado a su fin. Toca imponer una solución, o de lo contrario la deriva del sufrimiento humano enterrado debajo de las arenas del desierto puede quedar al descubierto, la reacción de los saharauis será impredecible y la ONU habrá claudicado frente a un caso claro de descolonización del cual España es responsable, y Francia es el aliado imprescindible que le ha permitido a Rabat mantener viva la actual situación.

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