domingo, 24 de noviembre de 2013

“La ocupación del Sáhara Occidental pone en cuestión el prestigio de la ONU”

La descolonización del Sáhara Occidental en el noroeste de África, es una de las luchas por la liberación más actuales entre las causas internacionales. La ocupación por parte del Reino de Marruecos es condenada por muchos países y organizaciones, incluyendo a la Unión Africana. El Portal Vermelho entrevistó a Hach Ahmed, responsable del Frente Popular para la Liberación de Saguia el-Hamra y Río de Oro (Frente Polisario) para las relaciones con América Latina, durante el 13º Congreso del PCdoB.
El representante del resistente Frente Polisario habló con Vermelho acerca de la ineficacia de las Naciones Unidas (ONU) y la falta de compromiso de Marruecos con una solución al conflicto: la constitución de la República Árabe Saharaui Democrática.
La ONU está involucrada en el tema desde 1976, cuando estalló el conflicto entre Marruecos y el Frente Polisario, después del fin de la ocupación colonial de España del territorio. El frente se había establecido en 1973 para garantizar la autodeterminación de la región.
En 1991, en virtud de un plan de paz elaborado por la ONU, la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) fue establecida por la resolución 690 del Consejo de Seguridad, con un mandato que dura hasta 30 de abril de 2014.
La resolución fue producto de un acuerdo entre Marruecos y el Frente Polisario en agosto de 1988, según la cual estableció un período de preparación para la celebración de un referéndum en el que el pueblo del Sáhara Occidental decidiría entre la independencia y la integración con Marruecos; pero no se ha llevado adelante.
Denuncias frecuentes de violaciones de derechos humanos perpetradas por las fuerzas marroquíes contra los saharauis, la condición de extrema vulnerabilidad de los refugiados -tanto en Marruecos como en los países vecinos- y la negligencia respecto del compromiso de garantizar al pueblo saharaui la libre determinación, son cuestiones tangibles en el discurso del Frente Polisario, que reclama por parte de la ONU un mayor compromiso con la resolución del conflicto a través de la implementación de un acuerdo al que se ha comprometido.
Un obstáculo importante para el papel decisivo de la organización internacional, para Ahmed, es la posición de Francia, aliado de Marruecos que, como miembro del Consejo de Seguridad con poder de veto, impide que sea aprobada una resolución coercitiva.
¿Cómo podría evaluar la situación actual en el Sáhara Occidental, todavía bajo la ocupación de Marruecos?

Esta es la última colonia de África que aún no pudo llegar a su plena independencia, dada la ocupación de Marruecos. Por el momento, el asunto está en manos de las Naciones Unidas, que aprobó un plan de paz para la libre determinación de los saharauis. Hay Cascos Azules en el territorio pero el proceso está paralizado debido a la acción de Marruecos, que no permite la realización de una consulta democrática.
Tenemos un plan de paz aprobado por las Naciones Unidas, tenemos Cascos Azules, pero una de las partes viola [el plan]. Lo normal, lo razonable, sería que la ONU ponga en marcha los mecanismos de presión sobre Marruecos para cumplir con sus compromisos. No hace eso porque Francia se opone en el Consejo de Seguridad, ya que Marruecos es su aliado y utiliza la amenaza de veto para evitar resoluciones contra el país.
Por otro lado, hay presiones constantes contra Marruecos por parte del resto del mundo, principalmente en África, que expulsó a ese país de sus filas. Ahora, por ejemplo, Marruecos no es miembro de la Unión Africana (como sucedió con el régimen de apartheid en Sudáfrica) pero el Sáhara Occidental, sí. Hay intentos de los Estados africanos de aprobar resoluciones contra Marruecos; no son tan efectivas como las que el Consejo de Seguridad podría adoptar, pero la posición de Francia impide que se haga algo.
Estamos muy esperanzados en la posibilidad de incorporación de Brasil al Consejo de Seguridad. Veremos si las discrepancias, favorables a los intereses de algunas superpotencias, serán corregidas por la presencia de países serios como Brasil.
En resumen, tal vez lo que más llama la atención en este momento es la cuestión de los derechos humanos, que están siendo violados sistemáticamente por el Reino de Marruecos y la ONU ha sido incapaz de poner en práctica su propio plan de paz. El territorio está prácticamente en estado de sitio, cerrado a los observadores internacionales y los activistas de derechos humanos son encarcelados simplemente por manifestarse.
Entonces, ¿el principal obstáculo para una solución contraria a la ocupación es el veto de Francia en el Consejo de Seguridad a las resoluciones en este sentido?
Son 20 años de postergación por parte de Marruecos. La MINURSO está en el territorio desde hace 20 años y llegó, inicialmente, a poner en marcha un plan para la autodeterminación. Marruecos renunció al compromiso de celebrar un referéndum y, lo razonable, es que lo que fue un plan de un plan de paz aprobado por el Consejo de Seguridad -cuyas decisiones son vinculantes-, aplique las medidas de coerción; pero Francia se opone, simplemente. Y también se opone al establecimiento de un mecanismo para la protección de los derechos humanos por parte de las Naciones Unidas.
Por lo tanto, nos enfrentamos a un plan de paz flagrantemente violado por un miembro de la comunidad internacional, protegido por un poder que cuenta con derecho de veto. Es un ejemplo de lo que comúnmente se llama una lectura dudosa de resoluciones de la ONU. Cuando sus resoluciones sirven para defender los intereses de una potencia, la maquinaria es puesta en marcha con gran agilidad; cuando sirven para proteger a una pequeña comunidad como los saharauis, no solo se desacelera sino que se paraliza.

Y para los saharauis, ¿cuáles son los principales aspectos del plan de paz que no están siendo implementados?
Bueno, se implementan sólo dos aspectos: un alto el fuego observado por la MINURSO y el intercambio de prisioneros de guerra. Los marroquíes liberaron a 60 saharauis y nosotros entregamos a las Naciones Unidas 3.000 prisioneros de guerra pero no fuimos recompensados ​​por esa gran colaboración para implementar el plan de paz.
Fuimos casi ingenuos en confiar en las Naciones Unidas. Es lamentable decirlo pero es la pura verdad.
¿Esto es lo que ha ocurrido en esos tiempos con los pueblos en lucha por su libertad,  como en el caso de los palestinos, no?
Sí, es un caso idéntico; pero tal vez el apoyo a los palestinos es mayor debido a las monarquías poderosas con sus petrodólares; y es un conflicto en el que tal vez podamos encontrar una dimensión religiosa, porque son dos confesiones distintas.
También hay una movilización del mundo árabe a favor de los palestinos; pero, en nuestro caso, el hecho de tener una colisión con una monarquía como la marroquí nos desfavorece, ya que cuenta con la alianza de monarquías hermanas, igualmente conservadoras y retrógradas. Eso hace nuestro caso un poco más complicado.
¿Cómo interpretan el mandato de la misión de la ONU en el territorio? ¿Cuál es el impacto práctico de su presencia?
Bueno, hasta cierto punto, cuando la ONU intervino, se consideró que sería el comienzo de una etapa definitiva para la pacificación de la zona. Observando [ese momento] a través de una retrospectiva de 20 años, podemos ver que la organización está perdiendo el tiempo.
Lo que también es cierto es que, un tema que no parece tener mucho peso en las relaciones internacionales, no deja de poner en duda la integridad de las Naciones Unidas. Lo que está en juego ahora no es si hay guerra o paz en el Sáhara, sino el prestigio de la ONU. Esperemos que una fuerza milagrosa intervenga para preservar lo poco que queda de su credibilidad.
¿Cómo evalúa su participación en el 13º Congreso del PCdoB y el apoyo a la causa saharaui?
El Partido Comunista de Brasil es un importante aliado de la causa saharaui, siempre contamos con su compromiso solidario. Este es uno de los partidos de izquierda que son coherentes, firmes en sus principios, que nos brinda un apoyo permanente.
La razonable -y lo que, de alguna manera, nosotros reivindicamos-, es que estas cuestiones no se limiten sólo al PCdoB, sino también a otras fuerzas, como el Partido de los Trabajadores, que también culmine en la posición histórica adoptada por Brasil en el caso de Palestina.
Los casos son similares pero, en el caso de los saharauis, contamos con la legalidad africana a nuestro favor. Como he dicho, somos miembros de la Unión Africana como un Estado, mientras que Marruecos fue expulsado. Se trata de una disputa entre la razón y un país prácticamente condenado en el continente africano.

Sé que Brasil no subestima esta cuestión, dada la proyección que el país tiene en el continente africano. Por lo tanto, creemos que, cuando Brasil tome esa decisión, que será una pieza de mucha dimensión e influencia, puede inclinar la balanza a favor de la pacificación de la región.

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