viernes, 9 de mayo de 2014

Libro de fotografía sobre los campamentos de refugiados saharauis. La Estación Perpetua de Alfredo Piedrafita

*Fuente: El lado oscuro de la luna  Texto: José Manuel Taboada (@JmTaboadaFoto)
La estación perpetua es el nombre del primer libro de Alfredo Piedrafita. El guitarrista de BARRICADA nos sorprende con su lado más humano en esta colección de fotos y experiencias. El polifacético artista viajó en 2013 hasta los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf (Argelia), para participar en distintas labores humanitarias. Una de ellas tenía que ver con su pasión por la fotografía, ya que entre sus tareas, figuraba retratar la dura vida de este pueblo exiliado, intentando llamar la atención de la sociedad española sobre su olvidada situación. A la vuelta, y consciente de la necesidad de recaudar fondos para contribuir con su causa, Alfredo fraguó este libro con una doble finalidad: concienciación y financiación. Todo el dinero recaudado con la venta del mismo será íntegramente destinado a un proyecto en los campamentos saharauis.
La primera impresión con La Estación Perpetua entre las manos es muy positiva. Su tamaño, su volumen, su composición y la evocadora instantánea que figura en su portada invitan a una relajada lectura. No podía ser de otra forma dado el carácter de las gentes que en él encontramos. Tras un breve texto de introducción, en el que el propio músico habla de sus vivencias en África, nos adentramos en el meollo de la cuestión.
Un sensacional amanecer o anochecer a doble página, no me atrevo a decir cuál de los dos,  es la primera foto que visualizamos. En ella se puede apreciar el polvo entre las tiendas del campamento, casi se siente el calor. Seguro que este punto del día es uno de los que Alfredo recordará con más emoción.  Uno u otro, alborada u ocaso, son idóneos para dejarse llevar por los sentimientos, y ésta toma consigue arrastrar al lector a ese terreno.
El viaje propuesto en La Estación Perpetua consiste en un recorrido visual por el desconsuelo, la tristeza y las penurias de este pueblo maltratado. Las técnicas empleadas por Piedrafita plasman a la perfección los sentimientos anteriormente citados, pero a la vez representa su humildad y sus ansias por recuperar su tierra. Los momentos vividos en los hospitales y las instantáneas de mutilados encojen el corazón. El artista ha sustraído parte del dolor a estas personas para incluirlo en sus fotos, que transmiten dicho sufrimiento de manera excepcional. También hay espacio para la risa, la diversión o la pasión de los niños. Un simple caramelo o una rueda de camión bastan para que sus caras brillen de emoción.
Me  ha llamado mucho la atención el trato que Alfredo ha dado a las capturas en blanco y negro. Antiguamente era muy sencillo, si tomabas fotos con un carrete de dicha estructura tendrías imágenes monocromáticas. A día de hoy, con las cámaras digitales, eso forma parte del pasado. Hay que elegir en que momento eliminas el color, y sobre todo hay que tener un porqué. Él lo ha hecho francamente bien, y las que han perdido su tonalidad inicial transmiten un mayor dramatismo. En su mayor parte, intuyo que era lo que  pretendía. Además,  las texturas, muy ricas, mejor dicho, apabullantes en todo el trabajo, ganan enteros con el blanco y negro. Hay una excepción, una imagen en la que encontramos dos jóvenes en la que sus rostros han sido suavizados y contrastan con la rugosidad de la pared.
En líneas generales no da la sensación de que haya optado por manipular en exceso todas las fotos. Obviamente la mayoría tendrán su proceso de optimización, pero no resultan para nada exageradas ni recargadas. Lo importante es el contenido, no distraer con la fotografía en sí. Otro logro del autor. A pesar de ello los colores reinan en todo el libro, su brillo, su saturación y su fuerza son magníficos. Las prendas de las mujeres saharauis son en buena medida las culpables de este hecho. En ellas se reflejan las ganas de vivir y el optimismo de estas luchadoras. Como decía antes, las texturas en paredes, ropas o arrugas están muy logradas, la nitidez de cada toma es absoluta.
Como colofón en lo que a fotografía se refiere, campo en el que el músico oscense se adentró en un viaja a Australia en 2011, citaré las capturas nocturnas. Hay dos, pero destaca especialmente una en la que encontramos un camión de vivos colores sobre un mar de estrellas descomunal. Quien ha investigado en esta técnica sabe de su dificultad.
Prácticamente todas las fotos vienen acompañadas de unas breves palabras descriptivas. En algunos casos se relata de modo más extenso lo que vemos, contando las tradiciones y raíces culturales de los saharauis. También hay varias poesías o párrafos de otros autores, José Martínez Sevilla, Ana Martínez Murcia o el bellísimo texto de Bahia Mahmud Awah que cierra el libro, complementan de forma brillante las instantáneas del artista. Me quedo con la descripción hecha sobre la ceremonia del té, dan ganas de salir corriendo para vivir en primera persona esa experiencia. Con ella, Alfredo consigue hacer pensar al lector sobre el frenético ritmo de vida de la sociedad occidental.
Definitivamente estamos ante un libro redondo, para nada pretencioso ni grandilocuente, pero sí emocionante. El ex de Barricada logra llevar al espectador al desierto argelino durante las 83 páginas de este bonito proyecto, haciendo reflexionar sobre nuestro estilo de vida a quien lo lee. Una vía más de expresión para una persona inquieta que demuestra un gran dominio de la fotografía, aunque esta obra es mucho más que un puñado de fotos, es una llamada de atención y un grito para no olvidar.
*La fotografía del hombre saharaui se incluye en el libro de Alfredo Piedrafita y él es el autor de la misma.
Ilustración: Andrés Miguel
‘La estación perpetua’ ha sido el nombre elegido por Alfredo Piedrafita para dar título a su libro de fotografías de su viaje a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf que, además irán acompañadas por pequeños textos acerca de su viaje. Este libro tiene un precio de 12€ que irán destinados de manera íntegra para desarrollar proyectos en la comunidad saharaui y se puede encargar desde  blog laminarra.blogspot.com.es.
El primero de los conciertos de presentación del mismo se realizó el 25 de abril, con entrada gratuita, en la Casa de Cultura María de Maeztu de Artika (Navarra) en el que interpretaron temas en acústico Agnes, Iker y Alfredo y en el que estuvieron acompañados por Aurora Beltrán, Kutxi Romero, Luisillo y Rubén de Vendetta, Juampa Aguirre y Mike Aulló.

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