domingo, 31 de mayo de 2020

Carta abierta de escritores saharauis en el exilio a la UNESCO y a las organizaciones y partidos políticos de defensa de los animales, (Camellos)

Un dromedario cojea sin poder apoyarse sobre sus patas delanteras, herido por armas del ejercito marroquí, en los territorios ocupados del Sahara Occidental 
Carta abierta de escritores saharauis en el exilio a la UNESCO y a las organizaciones y partidos políticos de defensa de los animales, (Camellos)
Open letter from saharawi writers in exile to UNESCO and Animal Defense Organizations and Political Parties
Iniciativa de Ali Salem Iselmu y Bahia Mahmud Awah, por proteger الابل في المناطق المحتلة من الصحراء الغربية elbil esahrauía, el ganado camellar saharaui, violentado por los militares de Marruecos.
Decía Gandhi que «La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados». Cuando supimos de la triste noticia del ametrallamiento por parte del ejército marroquí de un rebaño de dromedarios saharauis que pastaba cerca del “Muro de la Vergüenza” marroquí que divide el Sáhara Occidental, y que no es la primera vez que sucede, cierta tristeza y consternación invadió nuestros corazones que sufren este largo exilio. Y es por ello este texto dirigido a donde pudiera hallar nido y clamor para condenar esta barbarie contra el dromedario saharaui.
Alejados y divididos, la amenaza pende sobre la forma ancestral de vida de un pueblo nómada, que desde el Sáhara Occidental se ha trasladado de un lugar a otro en compañía de este venerado animal, que ocupa un lugar fundamental en la memoria colectiva e individual saharaui. Desde la ignorancia del ocupante es expuesto a una salvaje violencia y exterminio por una cultura que no respeta a un animal instalado en el corazón saharaui. El pasado 13 de mayo nos llegaron desde los territorios saharauis ocupados crueles imágenes en las que se veían varios dromedarios mutilados y muertos por heridas de minas y balas del ejército de Marruecos desplegado en esta zona del territorio ocupado del Sahara Occidental desde los años ochenta, en la región de Guelta. Marruecos hasta la fecha se niega a respetar la fauna, la flora y la vida de los nómadas saharauis que se han desplazado con total libertad en este territorio hasta 1975 fecha de su invasión por parte de Marruecos.
Testimonio de la familia del nómada saharaui afectada en dos casos, Mohamed Lamin Uld Elbarnaui y que ha perdido tres dromedarios en estos ataques de los militares marroquíes.
“Ya son tres dromedarios que me han matado. Fue el 5 de mayo, era un rebaño compuesto por madres y crías que estaba buscando pasto en las cercanías del sector de Guelta, donde está desplegado el 18 batallón del ejército marroquí en el muro. El rebaño se acercó a la zona minada, y allí es donde pisó una mina  y se explotó, y los militares del batallón desde sus posiciones dispararon ráfagas contra el resto del ganado que salió huyendo; batieron e hirieron algunos. Y las crías pudieron escaparse asustadas de las ráfagas, alejándose hacia el este del muro. El 15 de este mismo mes de mayo ametrallaron otro grupo de dromedarios en la misma zona y también es de mi propiedad y es donde reventaron el vientre de una de mis camellas, como habréis visto en una horrible imagen que le tomaron mis hijos”. ASPDCPS[1]
Muchos rebaños de dromedarios al igual que otros animales salvajes como la gacela, el antílope,  el avestruz han desparecido de su hábitat natural, debido a los bombardeos de la aviación marroquí, la siembra de más de ocho millones de minas en el territorio y la persecución diaria del dromedario en sus desplazamientos en busca de pasto y agua en un espacio dividido por militares, armas y minas.
El conflicto político que se vive desde hace más de 40 años, en el que el pueblo saharaui sigue luchando por su derecho a recuperar su territorio, ha condicionado la vida y los lugares de pasto de muchos rebaños de dromedarios, impidiendo su vuelta a los pozos donde abrevaban agua en los meses de verano o su acceso a los lugares de pasto durante el otoño.
El dromedario es el animal que ha permitido a los primeros grupos humanos que colonizaron el Sáhara Occidental conquistar el desierto. Y desde el s. XII fue durante mucho tiempo el único medio de transporte y de sustento económico que usaron los saharauis para ir a los mercados y desplazarse de un lugar a otro. Fue el medio que usaron en su lucha de resistencia anticolonial hasta finales del siglo XX. Fue leyenda en versos de clásicos de la literatura saharaui, creando cariñosos apodos como Eziyigh[2], Lehmami[3], Eshayal[4], Elmetjoumi[5], siendo parte indivisible del acervo literario e histórico saharaui.
Dispararle a un animal indefenso como el dromedario que constituye un elemento de identidad en la cultura saharaui, es un acto deleznable, vil y una agresión sin precedentes contra la fauna que ha vivido durante miles de años en el Sáhara.
Esta acción del ejército marroquí de disparar de forma indiscriminada contra los dromedarios, sus pastores y prohibir las jaimas que están hechas de la lana de este animal, constituye una violación contra la naturaleza y la cultura del pueblo saharaui. Y un desafío a las convenciones internacionales sobre la cultura de los pueblos y sus prácticas sociales.
Los saharauis son conocidos por su sabiduría, conocimiento del territorio y respeto a la naturaleza. Han tenido muchos rebaños de dromedarios nomadeando por todo el territorio del Sáhara Occidental. Se han cantado en homenaje a este animal hermosos poemas en hasania y en español. Como este poema de Mohamed Salem Uld Abdelahi.
Oh, tú, mi camello Ziyig,
aplaca las cataratas de lágrimas
que vierten tu ojos,
reprime tu berrido
y aguanta el silencio
que te impusieron.
O estos versos de Bahia MH Awah en los que tampoco falta el reconocimiento y admiración por la presencia de este animal en la literatura, tradiciones y filosofía saharaui.
Fuente de mil aguerridos versos,
amigo del bohemio poeta,
compañero del bauah[6] de charcas,
regalo nupcial de padre a hijas,
fortuna moral en el corazón beduino.
Así sentían los eruditos saharauis a este animal, cuando galopaban sobre sus lomos en busca de una nueva lluvia, alejada de muros llenos de minas y ejércitos que disparan contra animales indefensos que huelen el agua a cientos de kilómetros y hacia ella se dirigen.
Los escritores saharauis, desde el exilio, desde los territorios ocupados y desde el confinamiento en los campamentos de refugiados en el sur de Argelia apelamos a la conciencia de las organizaciones internacionales de defensa de los animales, a la organización de la UNESCO, a los intelectuales y académicos del mundo para condenar este crimen y exigir a Marruecos que cese la brutal violencia contra los dromedarios del Sahara Occidental, la verdadera brújula que ha recorrido el Sáhara en busca de una pradera verde donde florece la vida.  También exigimos que termine la persecución contra sus dueños y pastores, que se han convertido en un objetivo a eliminar dentro de una política intencionada, diseñada por Marruecos y sus militares para arremeter contra el modo de vida y las tradiciones de los nómadas saharauis, cultura opuesta y diferente a la de ellos.
Enlaces:

Escritores saharauis en el exilio
Madrid, a 26 de mayo de 2020 





[1] Asociación Saharaui por la Protección Difusión  y Conservación del Patrimonio Saharaui, con sede en los territorios ocupados del Sahara Occidental en los Campamentos de Refugiados Saharauis.
[2] El dócil
[3] El palomo como símbolo de paz
[4] El zancudo
[5] El bravo
[6] Hombre certero en su palabra, experto en buscar agua en el desierto, tanto para su familia como para abrevar a los grandes rebaños de dromedarios.

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