martes, 25 de febrero de 2014

Jornadas “Derechos Humanos y descolonización del Pueblo saharaui” en Zaragoza




*Fuente y fotos: Poemario por un Sahara Libre
Viernes, 21 de febrero. Sahara Occidental, la banalización de un genocidio
El médico y psicólogo Carlos Martín Beristain explicó el caso de la fosa comçun encontrada en los territorios liberados saharauis; en la fosa de Lemjayed se encontraron ocho cadáveres (seis adultos y dos menores de 14 años) ejecutados el 12 de febrero de 1976 con armas de fuego, por parte del ejército marroquí.
Como recordó Martín Beristain, en el caso del Sahara, los nombres de los torturadores son conocidos e incluso han ocupado importantes cargos políticos. Si no hay ruptura y los torturadores siguen impunes e incluso recibiendo reconocimientos, será una forma de demostrar que la ocupación se perpetúa.
Martín Beristain recordó que hay tres generaciones afectadas por el conflicto. Hay una continuación de las experiencias traumáticas. El saharaui es un pueblo dividido en dos mitades; hay familias divididas desde hace casi cuarenta años. Tan sólo el programa del ACNUR para que las familias de ambos lados del muro puedan verse en breves visitas de cinco días, es el que ha logrado que estas familias puedan reencontrarse, para lo que hay enormes listas de espera. Es el único puente de relaciones que se ha creado en todo este tiempo.
Hay muchos testimonios de tortura muy dolorosos de contar, pero es necesario hacerlo. Es también muy importante la apertura de los archivos. Todos los sistemas represivos en todas las partes del mundo tienen perfectamente documentado y apuntado todo lo referido a detenidos, desaparecidos y torturados. Es fundamental que se conozcan estos datos y que se abran estos archivos. Se han encontrado los archivos del PCCMI, uno de los centros de detención marroquíes en El Aaiun, tristemente conocidos por los saharauis. Durante la ponencia pudimos ver una copia de estos documentos del PCCMI.
Durante la ponencia se expuso la importancia de crear una agenda de transformación del conflicto. Para ello se sugirieron varias propuestas. Es fundamental garantizar mecanismos de justicia para el Sahara Occidental, para la verdad, el reconocimiento y la participación. Los habitantes de los territorios ocupados se han ido sacudiendo el miedo, teniendo en cuenta que hasta 2005 había un total aislamiento de las víctimas. Es necesario continuar con la búsqueda de personas desaparecidas, y con las exhumaciones para conseguir que las familias de las víctimas completen el duelo, y también lograr la creación de un banco genético. Es necesaria también la creación de un equipo de investigación y una comisión de la verdad, como se ha hecho en otros países. Se debe llegar a poder realizar un control correcto de los casos perpetrados. Marruecos creó hace unos años la Instancia de Equidad y Reconciliación, un organisno que se mostró completamente insuficiente, porque además fue totalmente discriminatorio con los saharauis, incluso en cuanto a reparación e indemnizaciones.
Otro elemento muy importante, en palabras de Carlos Martín, es lograr que la MINURSO adquiera competencias en materia de derechos humanos. Es la única misión de la ONU en el mundo que no realiza vigilancia y control de los derechos humanos en el territorio bajo su observación.
No hay que olvidar tampoco a los refugiados saharauis, que también son víctimas en este conflicto. En cuanto a la búsqueda de los desaparecidos, Martín Beristain recordó que Marruecos trata constantemente de cerrar este dossier. Es necesario realizar una investigación correcta, devolver los restos a las familias y reparar el derecho a saber.
El derecho de asociación de los saharauis es otra asignatura pendiente, ya que sigue siendo negado. Se acusa a los defensores de derechos humanos integrantes de estas asociaciones de atentar contra la integridad territorial, no son reconocidos por el ocupante, a pesar de estar en su propio país.
Los derechos humanos deben, por tanto, estar en la estrategia de trabajo para la resolución del conflicto. En definitiva, según Carlos Martín Beristain, hay que SACUDIRSE LA IMPOTENCIA,
Posteriormente se abrió el turno de preguntas. Beristain indicó que se estima que la cifra de desaparecidos saharauis está en torno a 400 desaparecidos; para un pueblo pequeño como es el saharaui, es un porcentaje de desapariciones muy considerable.
En cuanto a la pregunta sobre cómo puede influir la propuesta de acabar con la jurisdicción universal presentada por el gobierno español en la querella contra altos cargos marroquíes por crímenes de lesa humanidad, Martín Beristain indicó que si se aprueba finalmente la ley, hay otros mecanismo como presentar un recurso de inconstitucionalidad, que conlleva que si se paraliza la querella, se podría reabrir. Hay que considerar por otra parte, según remarcó el ponente, que los ciudadanos asesinados encontrados en la fosa eran ciudadanos españoles, en el momento de ser asesinados (12/02/1976) España aún estaba en el territorio y por otra parte, España sigue siendo la potencia administradora del Sahara Occidental, territorio no autónomo, pendiente de descolonización.
Para finalizar Carlos Martín Beristain señaló que aún no existe una verdadera cultura de derechos humanos en España y que las violaciones de la justicia universal ofenden la conciencia de la humanidad, son ofensas colectivas.
Sábado, 22 de febrero. Mujer saharaui y resistencia
La periodista Maite Salvador fue la encargada de presentar las ponencias del segundo día de jornadas.  En su intervención se refirió a que no podemos dejar olvidados a los saharauis: “Ojalá el ejemplo de los saharauis sirva para nuestra sociedad, tan cobarde… Ojalá nos saque del letargo… Los defensores saharauis de derechos humanos se han convertido en héroes a su pesar… No permitamos que el conflicto saharaui siga olvidado… Basta con que uno de nosotros no accione para que el mal triunfe”.
Mujeres y juventud contra la ocupación (Hayat Erguibi y Nguia Mint Mulay Ali)
Las jóvenes activistas saharauis de derechos humanos Hayat y Nguia fueron presentadas por la periodista Blanca Enfedaque. Las activistas comenzaron con un video de Equipo Media, de las que son miembros, sobre las brutales violaciones de derechos humanos sufridas por las mujeres saharauis en las manifestaciones en los territorios ocupados.
Nguia Mint Mulay Ali detenida como presa política tras el desmantelamiento de Gdeim Izik. Explicó cómo ha nacido y vivido toda su vida bajo la ocupación y cómo empezó desde niña a participar en las manifestaciones de la Intifada de 2005, donde adquirió un compromiso con su causa. Ha sido objeto de represión, detenciones, abusos, y todo tipo de atropellos de sus derechos. Ha sufrido represalias por su activismo, hasta el punto de prohibirle la continuidad en sus estudios, que tuvo que dejar en 2º de Bachiller, tras un episodio en el que la policía acudió a detenerla en su centro escolar, y en el que ella permaneció varios días refugiada en el centro hasta que tuvo que entregarse. Nguia explicó como ha sido detenida en otras ocasiones, como cuando intentó viajar a un foro de la juventud que se iba a celebrar en Sudáfrica o tras su participación en el campamento de Gdeim Izik, lo que le costó torturas y varios meses de cárcel. Firmó bajo torturas una declaración autoinculpatoria y fue presa en la Cárcel Negra de El Aaiun, encerrada junto a presas comunes. Nguia explicó como su caso es uno más de los muchos que suceden a diario en los territorios ocupados, donde los saharauis sufren incluso malos tratos por parte de los servicios médicos. Ese es el sufrimiento que padece diariamente la población saharaui, con la complicidad y el silencio de la comunidad internacional.
Por su parte la activista Hayat Erguibi explicó en su intervención que su primera detención tuvo lugar en 2005, siendo una niña. Afirmó que como saharaui sale a la calle en defensa de su causa, sin importarle las consecuencias. La activista señaló que en su caso, como mujeres, intentan hacer llegar su experiencia de militancia y el mensaje de las mujeres en los territorios ocupados. Según Hayat el video que presentaron en su intervención es “una muestra de lo que sucede en la ocupación y lo que sufre diariamente la mujer saharaui. Los saharauis con sus testimonios quieren hacer llegar su mensaje de libertad, el deseo de ser libres. Hayat denunció que “las cárceles marroquíes están llenas de juventud saharaui, cuyo único delito es reivindicar su libertad, con la complicidad de las potencias como Francia y España, que obstaculizan la solución”. La activista aseguró que “no vamos a detenernos para conseguir nuestra meta, aunque tengamos que perecer en esta causa nacional”. Para finalizar, Hayat Erguibi animó a los presentes a que “divulguen la causa saharaui” y afirmó que “somos responsables del futuro de nuestro pueblo. No queremos que simplemente os sensibilicéis, si no que estéis con nosotros acompañándonos en lograr una solución”.
Versos para la resistencia (Sukeina Yedehlu y Bahia Mahmud Awah)
El escritor saharaui Bahia Mahmud Awah comenzó su intervención sobre la poesía saharaui de resistencia con una frase del poeta palestino Mahmud Darwich: “La poesía puede ser considerada como demasiado débil, un juguete que se arroja contra los rifles, pero a menudo es tan buena como la dinamita, cristaliza posiciones políticas mediante líneas que, memorizadas por los viejos y los jóvenes, fortalece la resistencia popular y proporciona eslóganes comunes”. Mencionó a los poetas que comenzaron a utilizar la palabra patria en sus composiciones y la idea del “pueblo saharaui” como unidad. También habló del caso del debate poético entre “campo”, la tradicional badia saharaui, y ciudad a partir de la nueva política colonial de agrupar a los saharauis en los núcleos urbanos; este debate tuvo lugar entre los poetas Salama Uld Eydud y Yedehlu Uld Esid, padre de la propia Sukeina. Desde hace siglos ha existido una interralación entre la poesía saharaui y la resistencia contra las incursiones de los diferentes pueblos que quisieron invadir el territorio. Así, muchos poetas saharauis han compuesto versos mientras estaban presos. Es el caso de la propia Sukeina, aunque como explicó Bahia, “le cuesta mucho dolor recordarlos, porque tienen mucho que ver con el sufrimiento que pasó en la cárcel”. Bahia afirmó que estos versos ayudaron a los presos a resistir en muchas ocasiones. Toda la historia del pueblo saharaui quedó registrada de manera oral en el verso, esto ha sucedido también con las historias de los presos de la ocupación marroquí al territorio.
La defensora saharaui de derechos humanos Sukeina Mint Yedehlu explicó cómo la historia del verso saharaui es muy antigua y está ligada a la historia de la resistencia saharaui. Sukeina realizó una intervención en la que mezcló vivencias de su estancia en la cárcel con anécdotas y poemas que recitaban y componían los presos saharauis recluidos. Sukeina fue encerrada con un grupo de presos saharauis en 1980, en plenos años de plomo y durísima represión durante la época de Hassan II. Explicó cómo en aquel grupo había mujeres y hombre de todas las edades, ancianos, embarazadas, menores de edad… sufrieron brutales malos tratos y torturas, la poesía y los estribillos que coreaban les servían para mantener el ánimo en alto, como arenga, para informarse de noticias, no doblegarse ante las torturas y llenar el vacío del encarcelamiento sin sus familias y seres queridos. Sukeina explicó varias anécdotas como cuando una novia adornada, vestida y perfumada para la ceremonia, fue detenida y llevada a la cárcel donde estaba el grupo de Sukeina, el olor de la novia llevó a uno de los presos, sorprendido por aquel aroma en medio del hedor de la cárcel, a componerle unos versos; o cuando se enteraron en la cárcel de que la República Saharaui había sido admitida como miembro de pleno derecho en la Organización de la Unidad Africana; también cómo escondían los versos en los frascos de los pocos medicamentos que les hacían llegar o cómo escribían con un papel de aluminio enrollado que cogían de las cajas de cerillas. Sukeina explicó también su situación como madre tras salir de la cárcel, después de diez años y siete meses de cautiverio. Una de sus hijas había fallecido, no reconocía a sus niños, que estaban completamente cambiados, y se había quedado sin hogar. La activista se trasladó a la ciudad saharaui de Smara, donde empezó una nueva vida y comenzó a dedicarse al activismo, en aquellos días preparando y concienciando a la población para la celebración del referéndum, que entonces estaba previsto que se celebrara. “La reorganización familiar no me impidió realizar mi labor como militante, organizando células, orientando a la población y realizando trabajos en defensa de los derechos humanos”, concluyó Sukeina. Hay que destacar que Sukeina recitó muchos de aquellos versos compuestos por los presos saharauis en la cárcel, un ejemplo es éste:
“Mucho tiempo llevo deportado sin ver
mi tierra y mi gente exiliada,
y yo en mi cárcel detenido
no acepto ataque a mi dignidad
y por ello pelearé férreamente”

Derecha a izquierda: Hayat Mint Ergueibi, Sukeina Mint Yedehlu y Nguia Mint Mulay Ali





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