jueves, 10 de marzo de 2016

Fallece Marta Jiménez, madre de los saharauis. Integrante de la misión visitadora del Comité de Descolonización de NNUU al Sahara Occidental

*Fuente Cuba debate. Por: Giraldo Mazola, 9 marzo 2016 |
Acabo de leer las emotivas palabras de Guillermo Jiménez, testigo, participante y compañero de ella y de Fructuoso en la despedida del duelo de Marta Jiménez. Antes había leído el artículo de Cubadebate sobre su deceso que contenía también una descripción bien detallada de su vida como combatiente del Directorio Revolucionario.
Jimenito apunta con razón la importancia que tiene para las generaciones actuales conocer las hazañas de los que contribuyeron a edificar la patria que hoy tenemos. “No podemos permitir que se olvide la historia de este país. Que se olviden las grandes enseñanzas de virilidad, de energía, de firmeza, que son también las que conforman una Revolución”.
En ambas se menciona su labor ulterior en el Ministerio de Relaciones Exteriores y creo que será útil para todos los que trabajamos en el MINREX y para los jóvenes que se forman en el ISRI, y para nuestro pueblo conocer su impronta en la lucha del pueblo saharahui.
El embajador Saharahui en Angola y Namibia me recordaba en un mensaje de condolencias que Marta era considerada como la ”Madre” de los saharauis y su muerte era una gran pérdida, no solo para el pueblo de Cuba, sino también para el pueblo saharaui, pues su nombre está escrito en letras de oro en la historia de su pueblo. Y añadía que los saharauis y ella también, habían esperado que los visitara y estar con ellos el día de la independencia de su pueblo.
Marta integró la misión visitadora del Comité de Descolonización de Naciones Unidas al Sahara Occidental que visitó España, Marruecos, Mauritania, viajó ampliamente por el interior del territorio saharaui y finalmente Argelia, del 8 de mayo al 9 de Junio 1975. La misión fue presidida por Simeón Ake, embajador de Cote d’Ivoire ante las N.U y después ministro de Relaciones Exteriores de su país, y por el embajador del Sha de Irán, Manouchehr Pishva.
La composición política de esa delegación no puede ser más elocuente, si se toma en cuenta la fecha en que se produce y es una prueba de la calidad, perseverancia y voluntad de Marta para que el informe que rindieran evidenciara que en efecto el Sahara Occidental era un territorio colonial que había pasado de la tutela española a la marroquí.
Aún no había triunfado la Revolución iraní y el Sha era el gendarme subregional del imperialismo norteamericano en la zona. Angola no había alcanzado aún su independencia y ya se gestaban los planes para impedir mediante las invasiones de su territorio por el régimen racista del Apartheid y el corrupto gobierno de Mobutu en la vecina Zaire, que el MPLA de Neto se instalara como gobierno, acciones que apoyó el gobierno de Cote D´Ivoire.
La composición de aquella comisión pronosticaba una mayoría favorable a los voraces ambiciones de Marruecos de anexarse ese rico territorio. Pero Marta, en minoría, contaba con una historia vivida en los años difíciles de la insurrección que la hacían crecerse.
A la sazón estaba de embajador en Argelia y conocí sus enjundiosos relatos que trato de reproducir.
Me decía: Giraldo no te imaginas como trataron de reclutarme. Estaba consciente de la composición de la comisión y de que tenía que desplegar todo mi talento para no quedar en minoría y que el informe reflejara la realidad. En Marruecos nos hospedaron en un palacio. En mi cuarto, es decir en aquella habitación inmensa, pusieron todos los perfumes habidos y por haber, todos los que había soñado con tener, pero que no estaban al alcance de mi bolsillo. Qué tentación. Pero me dije que no podía usarlos y me contenté con mirarlos. Llevaba mi único vestido de salir y se había arrugado en la maleta y pedí a una de las empleadas allí que me lo plancharan, pues cometí la falla de no llevar conmigo una plancha. En una hora sería la entrevista de la comisión con el rey marroquí. Me trajeron dos vestidos de ensueño de la bella artesanía marroquí. Uno con hilos de oro y otro con hilos de plata. Otra tentación. Insistí en que me plancharan el mío.
A los diez minutos entró la mucama con teatral mandato. Traía mi vestido quemado con el hueco de la plancha en el medio y de nuevo los dos anteriores. Me indigné porque me habían destruido el mío y porque querían que fuera vestida así a la entrevista con el rey. Dije que no y que iría en jeans. Al momento varios funcionarios del protocolo real me visitaron para extenderse en excusas y advertirme que el rey no había recibido nunca a una mujer en jeans, que comprendiera sus tradiciones, etc., etc. Yo más testaruda cada vez, les decía que entonces no se reuniría con la comisión y así lo haría consignar en el informe. Gané y fui con el jeans.
Luego me relataba su visita al Sahara. Insistí en recorrer los campamentos, conversar con todos, tomar el pulso de la situación. Los otros dos renuentes tuvieron que ceder y nos dimos un baño de masas con ese pueblo heroico. Era imposible ocultar sus ansias de independencia y su derecho a tenerla. Disfruté esos contactos y disfruté aún más que el informe tuvo que consignar que el Sahara era un pueblo con derecho a ser independiente.
Marta conoció que después de su visita muchas niñas saharauis fueron bautizadas con su nombre y la primera de ellas fue la primogénita del Presidente de la RADS, Mohamed Abdelaziz. Bello gesto de ese pueblo que reconoció en Marta a la inclaudicable combatiente cubana que fue.

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