sábado, 9 de abril de 2016

Carta abierta del preso político saharaui Naama Asfari, en la cárcel marroquí de Salé Rabat

Mantened la calma. Necesitamos preservar nuestra energía en momentos como estos.
Hemos suspendido la huelga pero no el combate, que no es el nuestro, sino el de todos. No sólamente de los saharauis sino de todo el mundo, e incluso de los marroquís. Es por una causa de justicia y libertad, de dignidad.
Una causa justa necesita abogados competentes.
Acabo de reunirme con abogados amigos: el Señor Boukhaed y el Señor Bazaid.
Ellos están convencidos de que los procedimientos jurídicos en un estado de ocupación sirven únicamente para ganar tiempo.
Jurídicamente, según el derecho común, el procedimiento de la casación no puede sobrepasar un año de duración, pero para los presos de Gdeim Izik se solicitó hace tres años.
La respuesta de Sabar, del Consejo Nacional de Derechos Humanos marroquí ha sido: La cuestión es pura y simplemente política.
Los abogados hacen su papel pero yo les explico que nosotros hacemos el nuestro, que es conseguir que no se permita actuar al ocupante en ese vacío.
Debemos todos: presos, militantes del territorio ocupado, militantes saharauis en el exilio (principalmente en Europa), nuestros amigos en el mundo; todos juntos debemos aprovechar el momento para hacer más presión sobre el ocupante pero también sobre sus cómplices: los dos gobiernos imperialistas y neocolonialistas de Francia y España.
Los abogados europeos que fueron expulsados de Marruecos ayer son nuestros abogados, son embajadores de sus pueblos, pero también sus representantes legítimos como nosotros somos hoy representantes de nuestro pueblo.
El combate por los grandes valores es el combate de todos pero también el deber de todos. Y los primeros obligados moralmente son los pueblos de países democráticos, aunque la palabra Democracia se haya convertido casi en una palabrota, con perdón de la expresión.
El mundo globalizado se ha convertido en un teatro de no derecho, de injusticia. Pero la cuestión que todos debemos plantearnos es de quien es la responsabilidad.
Hoy nosotros somos iguales que las decenas de presos políticos saharauis. Pienso principalmemte en Yahia Mohamed Elhafed, Daoudi Mbarek, Labsir Salah (que se encuentra en una mazmorra en la prisión de Ait Malol porque pidió ser aisalado de los presos comunes). Pienso en todos los demás presos saharauis en las cárceles del ocupante. Pero también en los presos políticos en Marruecos; en Palestina, donde la ocupación israelí tiene la misma naturaleza que la ocupación marroquí en el Sahara Occidental; y en todo el mundo.
Es por todo ello que queremos aprovechar esta suspensiòn de la huelga para decir alto y fuerte que no habrá suspensión de la lucha por la libertad de nuestro pueblo, de todos los pueblos.
No habrá suspensión del combate por la dignidad de todos los seres humanos en este mundo injusto.
Que todo el mundo debe de asumir sus responsabilidades y, en lo que concierne a nosotros, ha de hacerlo la ONU y en concreto, los miembros del Consejo de Seguridad.
Somos presos civiles de un territorio no autónomo.
Ninguno de los cinco países miembros del Consejo de Seguridad reconoce a Marruecos la soberanía sobre el Sahara Occidental.
El Frente Polisario, nuestro único representante, es un movimiento de liberación nacional y se ha adherido a las cuatro convenciones de Ginebra.
Marruecos también se ha adherido a esas convenciones.
La MINURSO, misión de la ONU, tenía como objetivo principal velar para la celebración del referéndum de autodeterminación, que es la base sobre la que todos los países colonizados consiguieron su independencia y la libertad de sus pueblos.
Nuestro territorio es la última colonia de África.
La cuarta comisión de la ONU examina todos los años la situación.
El secretario general de la ONU, el Señor Ban Ki Moon tuvo, en Argelia y en los territorios liberados de la República Saharaui, el valor de decir la verdad, la que otros no dicen oficialmente.
La paz y la seguridad en la región del Magreb debe de pasar, por fuerza y teniendo una visión realista e incluso pragmática, donde todo el mundo encuentra su sitio, incluso las viejas potencias coloniales; por una regulación de la cuestión saharaui, y una solución que garantice nuestro derecho inalienable a la autodeterminación y la independencia.
Condenados con penas desde 20 años hasta cadena perpetua, nosotros somos inflexibles en cuanto al objetivo de nuestro pueblo, la liberación total de nuestra tierra. No esperamos nada de los que contribuyen a su humillación.
Nuestro pueblo es ejemplar.
Nuestra organización es única en cuanto a la legitimidad de los medios utilizados para el combate nacional.
Que la presión no cese hasta la libertad total.
Gracias infinitamente. 
Naama “Asfari”, apellido impuesto por la administración de ocupacón
Prisiòn de Salé, Rabat, Marruecos.

08-04-2016

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