sábado, 21 de mayo de 2016

La extraña ofensiva de Mohammed VI. Después de la ONU, Marruecos se pelea con Túnez y los EE.UU.

El rey de Marruecos ha decidido lanzarse de cabeza a una estrategia de confrontación de incierto resultado. Alarmado ante la perspectiva de perder la batalla del Sahara Occidental, cruza espadas a veces violentamente con cualquiera que contradiga o pueda contradecir su lógica en el expediente.
Por: Abla Cherif - Argel (Le Soir dAlgerie.com) – Traducción: Poemario por un Sahara Libre, 21/05/2016
Mohammed VI no ha dudado en participar en una guerra primero contra las Naciones Unidas y después en contra de las instituciones estadounidenses a las que acusa de haber cambiado de rumbo en su posición en el conflicto del Sahara occidental. Los últimos días han demostrado también la alocada lógica en la que el monarca se ha embarcado a través de las reacciones que siguieron a la publicación de un informe del Departamento de Estado estadounidense donde denunció los graves abusos contra los derechos humanos en este país. En este documento que se publica anualmente, la institución sugiere la persistencia de problemas como la corrupción, el uso casi sistemático de la fuerza, la tortura, y malas condiciones de detención en las cárceles marroquíes. El mismo informe indica que la justicia marroquí en ocasiones "carece de independencia y del derecho del acusado a un juicio justo (...) el gobierno marroquí, por otra parte viola las libertades de expresión y prensa, mediante el acoso y la detención de periodistas por su trabajo sobre los temas considerados sensibles”. Fue suficiente para que el rey se embalara gritara "manipulación".
La primera reacción se ha escuchado desde de la Dirección General de Prisiones. El de los centros penitenciarios, que no pudo negar la evidencia ante un departamento de esa envergadura, se mostró indignado por estas palabras que denominó como “falsas e infundadas”. Horas más tarde, el Ministerio del Interior de Marruecos, a su vez reaccionó mediante la emisión de una declaración calificando el informe de “indignante” y realizado por “sectores hostiles al régimen marroquí”.
El mismo comunicado advierte de que “el reino (alauita) está dispuesto a llegar hasta el final para revelar los excesos de este informe”. Pero un simple comunicado no va a ser suficiente para aplacar la ira real. El mismo día el embajador de Estados Unidos en Rabat fue convocado por el ministro marroquí de Asuntos Exteriores. Recriminando a los EE.UU. por las “manipulaciones y errores flagrantes en el informe del Departamento de Estado”.
De hecho era una segunda llamada al embajador de los Estados Unidos por parte de las autoridades de Marruecos ya que había sido convocato un día antes, convocado por el Ministro del Interior quien había realizado unos comentarios similares.
La violenta reacción del reino alauita constituye realmente una novedad, no hay antecedente en los anales de la política Marruecos, que nunca había reaccionado de esta manera ante informes de este tipo, especialmente cuando provienen de instituciones americanas. La ofensiva ha atraído inevitablemente la atención de muchos observadores extranjeros que ven en esta reacción pánico en el rey, desilusionado por la actitud de la ONU para la cuestión del Sahara Occidental. Lo que le llevó a enfrentarse con el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, acusándole de parcialidad por usar el término Sahara Occidental y por abogar por la necesidad de reconocer a los saharauis su derecho a decidir su destino mediante la organización un referéndum de autodeterminación. El incidente dio lugar a una reacción muy violenta de Marruecos, incluyendo una manifestación en Rabat. Marruecos está decidido a no ceder o perder nada. En los últimos días, dos ministros tunecinos que han utilizado la terminología "Sahara Occidental, un territorio por descolonizar" fueron atacados a su vez por las autoridades marroquíes que vieron estas palabras como una provocación y una maniobra para desestabilizar el reino.
Fuertemente apoyado por Francia y las monarquías del Golfo, Mohammed VI se ve envuelto en una lógica que sin embargo puede resultar costosa para el país. Es la postura de abrir varios frentes a la vez que adoptan los que se sienten acorralados.

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