sábado, 21 de mayo de 2016

Naama Asfari: “Soy un preso político…”

Por Naâma Asfari, Militante saharaui preso en Salé (Marruecos), condenado a treinta años de prisión.
Soy un preso político. Yo, Nosotros, no hacemos política, luchamos contra una determinada política. No luchamos contra la política sino contra ciertas políticas y formas de hacer política. ¿Qué tipo de política hace el régimen marroquí contra nosotros? ¿Qué política hace la ONU para asegurar y mantener una paz justa en el mundo? ¿Y los cinco miembros del Consejo de Seguridad? Una política que no tiene ética es lo contrario de la política. Pero la política ya no es no es la moral. Sólo soy un hombre sencillo. La política me ha privado de todas las pequeñas cosas que me habrían permitido vivir una vida como cualquier hombre en el mundo.
Siendo niño, la atrocidad de la política me privó de la ternura de un padre y una madre. De joven, fui privado de los derechos de los que debería beneficiarse toda la juventud del mundo. Todos los derechos y libertades no existen sin el derecho de mi pueblo: el derecho a la libre determinación. Hoy tengo 46 años, fui condenado a treinta años de prisión junto con veintitrés compañeros, condenados a cadena perpetua algunos. Estas condenas son ilegales e injustas. Todo el mundo lo reconoce, el Estado marroquí en primer lugar, que derogó el tribunal militar en el período inmediatamente posterior a nuestras convicciones. Los medios de comunicación, intelectuales de todo el mundo, ¿qué es lo que hacen? No soy un terrorista, no somos terroristas. Somos activistas, estamos luchando pacíficamente por la autodeterminación de nuestro pueblo. Creo en vuestro concepcto de la justicia. Estudié Derecho en la Universidad de Nanterre. Empecé mis estudios de derecho en Marruecos, el país que amo con todo mi corazón. Tengo respeto por Marruecos y el pueblo marroquí. Yo sueño como cualquier joven magrebí con un futuro de paz. Francia, gran potencia, debe estar más cerca de los pueblos del Magreb en los valores de las Naciones Unidas.
La primavera árabe se inició en el Sahara Occidental, en Gdeim Izik a principios de octubre de 2010. Nuestras reivindicaciones, las de miles de hombres, mujeres y niños que se reunieron en tiendas de campaña en el desierto, se basaban en el respeto al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. El difunto Hassan II lo había aceptado y prometido. Bajo los auspicios de la ONU, Marruecos firmó con nuestro propio representante, único y legítimo, el Polisario, un acuerdo para el referéndum de autodeterminación. Sus herederos han negado estos compromisos. Francia deje, junto con España, facilitar los acercamientos en lugar de complicarlos. El tema de los Derechos Humanos debe ser la prioridad. Me impactó mucho cuando supe que el representante de Francia en el Consejo de Seguridad amenazó con utilizar el veto en contra de la propuesta del representante de los Estados Unidos para ampliar la misión de la MINURSO a la cuestión de los derechos del hombre. Hay medios e instrumentos para obligar a Marruecos a respetar el derecho internacional. El 7 de marzo el año 2016 Marruecos ha expulsado a una delegación internacional de abogados y juristas. ¿Quién protesta? El Consejo de Seguridad debe examinar la cuestión del Sahara Occidental. Francia debe pedir a Marruecos un poco de sabiduría, realismo y lógica. Marruecos viola todas las normas del derecho, y es a través de reglas que hay que prevenir cualquier amenaza contra la paz y la seguridad. Marruecos, con su política, se ha convertido en un Estado delincuente. Las negociaciones son el único camino para un resultado justo aceptable para todos. Pero hay una condición: el respeto a la elección del pueblo saharaui que ha construido durante cuarenta años su identidad nacional.
Represento a una generación que sueña con morir en paz con Marruecos. Mi libertad no tiene ningún valor sin la liberación de todos: los marroquíes, mauritanos, argelinos, tunecinos, libios, franceses, españoles, ONU... Que cada uno asuma la responsabilidad. En fin: yo no hago política. Yo soy militante por la justicia. La justicia real en todo el mundo.

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